-viviré por los que amo- miró al techo llevando su mano izquierda a su frente mientras con la otra tocaba las cicatrices en ella.- es doloroso, demasiado sin embargo… ¿are…?-preguntó extrañada notando húmedos sus ojos- ¿qué….?- limpió su rostro notando que ya no solo sus ojos estaban húmedos, sino que también sus mejillas estaban mojadas y no podía secarlas puesto que volvían al instante a mojarse.-seré posible que…- sonrió tristemente.-lágrimas… son lágrimas.
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Capítulo 09:
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Abrazar tu pasado, sonreírle a la vida
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La luz de la habitación estaba apagada, era pasada la media noche y la pelirrosa dueña de aquella habitación no podía dormir, por lo que en la oscuridad y guiada tan solo por la débil luz de la luna caminaba hasta el balcón sin poder en ningún momento controlar las lágrimas que caían silenciosamente por su rostro al compás de sus pasos. Se sentó en una silla junto a una mesa pequeña, miró el cielo en la penumbra y dejó que simplemente aquellas gotas salieran libres por su rostro, no sabía por qué lloraba lo único de lo que estaba segura es que motivos no le faltaban y no quería averiguar más, el pensar en ello solo le traería más dolor. Mientras intentaba controlar los involuntarios sollozos que le quitaban el aire y le dificultaban respirar, fue cayendo en los brazos de Morfeo que la regocijaron de paz y tranquilidad
-frío…-susurró la pelirrosa al abrir nuevamente sus ojos. Estaba aún en el balcón de su habitación, sentada en la silla y llevaba solo su pijama por lo que temblando, fue despertada por el frío ambiente y la débil luz. Sintió arder sus ojos y por instinto llevó sus manos a ellos, descubriendo que un fino rastro húmedo. Se puso de pié lentamente y miró el cielo que comenzaba a despedirse de las estrellas y la noche, llevando consigo la protección de la soledad, oscuridad y silencio que habían calmado sus lágrimas.
Cerró el ventanal y las cortinas asegurándose de que no entrara más del frio viento que ya lo había hecho durante toda la noche por su descuido. Miró en un costado de su cama el canastillo donde aún dormían sus mascotas, las más pequeñas apenas visibles de lo acurrucadas que estaban junto a la mayor.
Prendió una pequeña lámpara y tras comprobar que el reloj aún no marcaba las seis de la mañana, entró al cuarto de baño. Era amplio, a su derecha había tres encimeras con un espejo en horizontal sobre ellas, a su izquierda un mueble con repisas que usaba para dejar las toallas limpias y su ropa, otro mueble más con múltiples "utensilios de belleza" que en su vida no había visto, otro espejo pero éste vertical de cuerpo completo entre estos dos últimos muebles. Al fondo de la habitación había un vidrio opaco a manera de puerta corrediza y tras ésta la tina y una ducha, los muebles eran de una madera oscura y la losa color calipso al igual que las cerámicas de piso, y un poco más oscuras las paredes.
Caminó mirando fijamente el piso hasta el fondo de la habitación, llenó entonces la tina mientras suspiraba intentando calmar sus nervios y tras un último suspiro se quitó la ropa que llevaba quedando desnuda, apretó fuertemente sus manos en forma de puño hasta que palidecieron y caminó hasta lo que siempre evitaba, el espejo. Tenía miedo de su reflejo, porque aquella imagen era la muestra de su sufrimiento y a la vez el cuerpo que tanto la había hecho sufrir, aquel cuerpo el cual no se preocupaba de tratar bien.
-solo es un espejo… no te hará daño- susurraba una y otra vez, recordando las veces que su hermano le decía que cuidara de sí misma, las veces que intentaba en vano convencerla de que usara cremas y maquillaje diciéndole que ella no era culpable de las guerras como para condenarse por cosas que no había hecho..-Hoy es el día…- abrió sus ojos llenos de determinación y mirando al frente enfrentó sus miedos
En aquella imagen del espejo, vio a una muchacha bien proporcionada, con las curvas donde debían estar sin llegar a exagerar, largas piernas y un tono de piel claro. Sin embargo también vio su auto maltrato y descuido. "Cicatrices de pasado" pensó mientras veía las huellas de finos cortes en su abdomen. Retrocedió un paso, temerosa de lo que su mente le hizo ver: una niña pelirrosa desnuda, con mirada fría, cardenales y heridas en todas las partes no visibles de su cuerpo, su abdomen sangrando levemente por un corte en diagonal y que la miraba fijamente.
-No.-dijo firmemente acercándose al espejo- Tu eres mi pasado, un pasado que no volverá - se agachó a la altura de la niña cuya mirada brilló- así que…-susurró- puedes ir tranquila, no volverás a sufrir- sonrió y la niña del espejo la imitó para luego correr hacia ella, salió del espejo y Sakura la abrazó antes de que la niña despareciera entre leves risas.- Así es… ya no tienes nada que temer… mi pasado…-miró al frente y nuevamente se puso de pié- puedes estar tranquila ahora… mi mente.- sonrió.
El reflejo no había cambiado radicalmente, pero sí su consciencia parecía no temerle a éste. Pudo observar entonces su cuerpo, pálido inclusive con su tono de piel, su rostro cansado y con ojeras además de sus ojos rojos e hinchados por llorar tanto tras tanto tiempo de no hacerlo. Su pelo estaba opaco y maltratado, sin brillo. Habían leves cicatrices de golpes y cortes, los mismos de la niña.
-Hora de cambiar- dijo con una sonrisa y abrió el mueble de "cosas extrañas" sacando varios envases, demasiados. Miró las instrucciones de uso en las etiquetas, algunas las dejó sobre la encimera, otras las guardó y una la ocupó en la tina, vaciando un poco de su contenido en el agua ligeramente más caliente de lo que le gustaba. Se duchó usando también un par de "cosas extrañas" en su pelo, masajeándolo. Luego ya limpia, entró a la tina donde se relajó varios minutos.
Cubriendo su desnudes con una toalla, se miró al espejo horizontal donde observó mejor su rostro. Fue a la computadora de su dormitorio y buscó en internet un tutorial mientras secaba su cabello. Volvió al cuarto de baño y con tijera en mano, comenzó a cortar su pelo ligeramente. Lo cortó en capas bien marcadas, y al final el mínimo en las puntas dañadas, dejó dos mechones largos al frente y luego lo lavó nuevamente.
Así pasó horas, cuidando sus uñas, pelo, cuerpo y cicatrices, su mano izquierda- con cicatrices de las cortadas que ella misma se había hecho-, y todo en general. Al final, ya vestida frente al espejo sonrió por el resultado. Su cabello parecía vivo nuevamente- si es que alguna vez lo estuvo- Sus uñas pintadas de un ligero rosa, un maquillaje ligero -con el objetivo de cubrir su mal dormir- su vestimenta sencilla la cual consistía en botas con cordones un poco más abajo de sus rodillas, un vestido holgado en la parte inferior, con un ligero escote y con mangas 3/4, de color negro con cintas cruzadas por los costados. Todo obsequiado por la Hokage pese a la negativa de ella en aceptarlos
–Oh… claro, no me iría sin ustedes- sonrió mientras hablaba volviendo a su dormitorio, arrodillada junto al cofre que le dio su madre, sacó los guantes negros con chiporro dado por su hermano, el collar con forma de flor de cerezo de su padre y unos aretes a juego de su madre.
-ahora sí… llevo algo de cada uno de ustedes, incluyéndola Tsunade sama….- sonriendo nuevamente salió de su habitación en dirección a la cocina. Por el pasillo en forma de "u" miró la habitación de la Hokage, al no escuchar ruidos supo que se había ido. Siguió por su camino hasta bajar al primer piso, cruzó el comedor hasta la concina donde sacó el alimento a sus mascotas y del refrigerador un jugo con una fruta para su desayuno
-¿Sakura san?- volteó a la entrada de la cocina donde se encontró con Matsuri, una castaña de ojos oscuros que vivía con ellas desde el día anterior, pues trabajaba para la Hokage y esta le pidió que lo hiciera con el fin de no dejar tanto tiempo sola por las noches a la pelirrosa
-¡Matsuri!- la saludó inclinando la cabeza y con las manos llenas de cosas
-Le ayudo- le sonrió tímidamente mientras le ayudaba a cargar con las cosas.
-Gracias, creo que casi voy atrasada, ¿me dices la hora por favor?-pidió llegando a su habitación
-sí, son las… diez menos diez y… le ayudo.- sonrió mientras preparaba bajo las indicaciones la pelirrosa el desayuno para las mascotas.
-gracias.- haciendo uso de su rápida mente y agilidad, comió mientras caminaba por un lado y otro terminando de arreglar un maletín con un cuaderno, celular, audífonos, un par de guantes más otras cosas personales. Comió rápidamente mientras reía junto a la castaña por lo rápido de sus acciones
-están más tranquilos.- comentó mientras le cedía a la pelirrosa una jeringa para alimentar al gatito negro mientras ella hacía lo mismo con el otro.
-Gracias a Kami… por cierto, ¿podrías cuidarlos por unas horas? Hoy es la ceremonia de bienvenida y el reconocimiento del lugar, no creo que tarde mucho…- pidió con un pequeño guiño y un tono de suplica
-este… claro, Tsunade sama me había comentado de eso, por eso desde hoy trabajaré aquí, en la última sala de la derecha- contestó acariciando a Missa quien acababa de comer.- los llevaré conmigo , por cierto Jiraiya sama está dándole indicaciones al resto de los empleados, por eso no están por aquí, y respecto a estas preciosuras, no se preocupe, los llevaré conmigo a la sala en la que trabajo, la arreglaron para poder hacer todo lo de mis proyectos allí… planos y maquetas, así que para lo que me necesite allí estaré. Por cierto, hoy cuando vuela me dice que le parece el proyecto en el que estoy trabajando
-gracias… ya quiero ver ese proyecto terminado, la Hokage también dijo que pronto lo sabría - suspiró – tengo que bajar, hasta pronto- se despidió tomando un abrigo más su maleta y saliendo de la habitación con una enorme sonrisa en su rostro.
Iba alegremente con el maletín en una mano y el abrigo en la otra, bajó las escaleras pensando en lo que la esperaba para hoy, sin percatarse de que alguien la miraba
-¿Sakura?- preguntó un incrédulo Sasuke mirando a la muchacha al inicio de las escaleras mientras ella bajaba alegre y rápidamente sin percatarse de su presencia hasta que éste le habló. Alzó la vista y cuando estaba a pocos escalones de él quedó hipnotizada por sus oscuros ojos que la miraban con sorpresa e incredulidad, lastimosamente sus pies no pararon haciendo que tropezara con el abrigo y perdiera el control de su cuerpo.
-¿estás bien?- preguntó el azabache al instante y estrechándola contra sí mismo
-mejor de lo que hubiese estado si no me atrapas- comentó divertida hundiendo su rostro en el pecho del muchacho
-m… te ves… hermosa- comentó haciendo sonrojarse a la muchacha
-gracias. Tú también.- comentó notando que llevaba una camisa negra con blanco, desabrochada tres botones en su pecho, pantalones oscuros y tenis blancos
Se separó de él para recoger su abrigo mientras Sasuke cargaba con su maletín. Subieron al auto de él, mientras hablaban de cosas triviales, pequeñas y sin importancia que alegraban a ambos
-¿ésa es… la universidad Konoha?- Preguntó la incrédula pelirrosa ante la divertida vista del Uchiha. Sabía que era algo espectacular, pero no esperaba tanto.
El lugar estaba rodeado de una pared que en forma circular protegía su interior. Los guardias en los portones y principal entrada tomaban la identificación de la mayoría de las personas, excepto de la pelirrosa y el azabache puesto que ya los conocían por fotos dadas por la Hokage, junto a órdenes que incluían obedecerlos, protegerlos y no molestarlos entre otras.
Pasando ese lugar, ella sonriendo ligeramente mientras él permanecía serio e inmutable. Entraron por un camino para vehículos topándose con varios estudiantes que iban por el camino junto a ese, el principal. Era muy extenso, había mucho verde y flores hasta llegar al estacionamiento ubicado en un costado del gran edificio.
Bajándose del auto mientras ambos se colocaban sus abrigos y cargaban con sus maletines, entraron como la mayoría de los estudiantes por la parte frontal del edificio que decía "Konoha", de color blanco y 4 pisos, elegante y moderno
-¿nerviosa?- habló el azabache tras preguntarle a la recepcionista por sus salones
-no…- susurró sonriendo- estoy feliz, porque simplemente no tengo motivo para estar triste- rió adelantándose unos pasos – estoy junto a los que amo, a minutos de iniciar a estudiar lo que amo. Ya no estoy sola.- volteó con los ojos cerrados y sonriéndole
-hmp.- sonrió de medio lado también cerrando sus ojos y encogiéndose de hombros
-Tks - una voz lo sacó de sus pensamientos viendo como Sakura era empujada hacia adelante y casi caía. – Cuidado pelo chicle.- miró en dirección de aquella voz chillona encontrándose con una pelirroja de lentes a quien fulminó con su mirada y ésta lo veía con descaro a él y con odio a la pelirrosa, antes de voltearse e irse
-Sasuke no, solo fue un accidente.- intervino la pelirrosa tomando el brazo del muchacho quien se disponía a ir tras la pelirroja.- ¿vamos si? Quiero ver la sala antes de - fue interrumpida por la una voz de una mujer que hablaba por unos pequeños parlantes en el techo.
-En unos momentos comenzará la ceremonia de bienvenida, por favor dirigirse a la parte trasera del edificio, en el teatro. Repito, en unos momentos….
-Está bien, vamos.- con un poco de enojo aún tomó con cuidado del brazo a la pelirrosa hasta llegar al teatro ante curiosas miradas del resto de los estudiantes. La pelirrosa se limitaba a bajar la vista.
-Soy feliz… y ahora nadie cambiará eso.-susurró para sí misma antes de levantar la vista y sonreír, siendo escuchada por su acompañante.
Llegaron hasta el teatro y se sentaron en tercera fila, al centro, mientras veían como el lugar rápidamente se llenaba de estudiantes que hablaban entre ellos y bromeaban. Una ligera música hizo a todos guardar silencio y mirar al frente donde la Hokage llegaba hasta le podio, con una ropa casual y un ligero sonrojo en sus mejillas.
-Oh…no…-
-¿Sakura?
-Mira sus mejillas… está ebria otra vez- se miraron mutuamente y luego sonrieron en silencio- gracias al cielo parece que no bebió mucho o estaría dormida
-ejem, ¡queridos estudiantes!- exclamo la Hokage mirando a Sakura y Sasuke- O, al diablo, apaguen esa música- miró a sus costados y la música de fondo paró-, no los conozco tanto a todos los de primer año como para quererlos, sin embargo de eso se encargará el tiempo- ligeras risitas se escucharon en la estancia- quienes me conocen guarden silencio y para el resto les digo desde ahora, que aquí no me interesan las riquezas de sus familias, así que el chantaje conmigo o con los profesores no sirve.- Totalmente seria miró al frente.- Si fueron aceptados aquí es por lo que son ustedes mismos y no por su apellido. Yo misma reviso los expedientes de todos los postulantes sin molestarme en mirar los expedientes de su familia. Aquí aprenderán a valorar lo que son así como a sus pares, quienes pisoteen al resto, serán pisoteados.
-Soy la Hokage Tsunade de Konoha y les deseo buena suerte en su primer año así como al resto de los estudiantes también, créanme la necesitarán.-tomó el micrófono y se paró al centro del escenario.- Ahora este año, habrán cambios importantes, en primer lugar, aumento de la seguridad y cambios de personal. Habrá profesores nuevos y estudiantes de intercambio de los otros 4 campus de esta universidad. Y lo más importante de todo, será la construcción de dormitorios para todos ustedes- varias exclamaciones de sorpresa se escucharon entre los estudiantes.
-Es importante que aprendan a independizarse de sus empleados, padres y familias, de vivir por ustedes mismos. Ese proyecto estará a cargo de una de mis empleados de confianza, Matsuri por lo que no se extrañen de verla, es una castaña con ojos oscuros. –Sakura se sorprendió recordando las palabras que antes le habían dicho
-Y ahora, les presento a algunos nuevos profesores y ex alumnos de ésta universidad:Sasori; -La mandíbula de Sakura se desencajó junto a la de su compañero azabache-Itachi;-el pelirrojo y el pelinegro entraron tranquilamente ubicándose a un costado de la Hokage, sonriéndoles a los alumnos que les aplaudían y disfrutando de las expresiones de Sakura y Sasuke.- Kisame; Deidara; Hidan;-los tres entraron riendo y saludando con sus manos- Nagato;- un pelirrojo que Sakura no conocía entró junto al resto, supuso que era de Akatsuki- Pein; Konan y Kikuzu- los muchachos que conocían a sus "nuevos profesores" no salían de su asombro mientras el resto simplemente aplaudía – ellos se unirán al resto de los profesores que ya conocerán, por ahora les pido que vallan a sus respectivas salas allí les darán las ultimas indicaciones y pasaré a verlos. Suerte éste año y cualquier cosa, ¡no duden en decirme!- se despidió alegremente seguida de los "nuevos profesores" los cuales hablaban entre ellos alegremente.
-¡SAK-gritó Deidara a la pelirrosa siendo interrumpido por un golpe en su cabeza cortesía de Itachi, quien le susurró algo y lo empujó para que se retirara del escenario
-Esto debe ser una broma…- susurró Sasuke en su asiento a la pelirrosa quien lo miró queriendo decirle "si, debe ser una broma" sin embargo no pudo encontrar las palabras- Por eso es que Itachi se marchó tan temprano… ¡ah! Me las pagará- gruñó con cara de fastidio
-es mejor… que nos vamos, debemos ir a nuestro salón- De pié esperó a que el azabache la imitase, asintió con la cabeza y caminaron saliendo del lugar. Ahora ninguno de los dos sonreía, ambos estaban serios solo que al Uchiha una vena parecía palpitarle en la frente mientras pensaba en la situación ¿Cómo rayos enseñarán siquiera? Deidara explotará todo, Kikuzu no hará más que hablarnos de dinero si es que habla, Kisame hablará de peces, Hidan de "Yashin sama". Sasori tal vez sea más centrado… si es que no se dedica a hacer sus muñecos, Konan y Pein…. Al menos serán los más serios de todos, ¿Cómo rayos permitieron algo así? Y Nagato e Itachi ¿cómo es que no se opusieron?- suspiró a punto de llegar a su sala. Menos mal Itachi detuvo a Deidara antes de que gritara a Sakura… sería complicado ocultar que nos conocemos… y Sakura… ¿Sakura?- volteó a verla justo cuando ella caía al piso junto a un muchacho rubio
-Auch… duele…- se quejó la pelirrosa en el piso mientras tocaba su tobillo. El Uchiha se acercó a ella preocupado y con ganas de golpear a quien había causado su caída
-Eso te pasa por ser un pobre diablo.- furioso, miró a quien había dicho eso, se encontró con el mismo castaño de ojos claros que vio en la florería el día anterior, esta vez no lo miraba a él ni a Sakura, sino que al rubio que se intentaba poner de pié tras caer junto a la pelirrosa
-¡TU!- pudieron observar el labio ligeramente sangrante de rubio, le habían golpeado y por eso había caído arrastrando consigo a Sakura.-eh?- preguntó mirando a su lado izquierdo, donde el azabache sostenía a la Haruno quien se ponía de pié cojeando ligeramente.- perdón! ¿Estás bien?- la ira se los ojos azules del rubio desapareció para ser remplazada por el culpa mientras torpemente se disculpaba- ¿te duele el pié? ¿Puedo llevarte a la enfermería?
-no… estoy bien, ya pasará el dolor…-sonrió ella alzando una mano para restarle importancia y aunque el rubio pareció aceptar esas palabras, el Uchiha no pensaba lo mismo
-Mientras seas un pobre diablo, solo causarás molestias y sufrimiento, te lo repito, sería mejor que desaparecieras junto a tu inútil familia.- el castaño tras mirar con arrogancia al rubio -que hacía uso de todo su auto control para no abalanzarse sobre él- y luego desvió su vista para mirar descaradamente las piernas de la pelirrosa, se marchó pasando junto a ellos.
-No, Sasuke. – Mientras el rubio levantaba su maletín con cara de tristeza y dolor, el azabache quiso golpear al tipo que miró a la muchacha en sus brazos siendo detenido a tiempo por ella misma
-Lo siento…- el de ojos azules recogió el maletín de la pelirrosa disculpándose.- tal vez tenga razón…- susurró lleno de dolor
- No.- la voz firme y determinada de la Haruno hizo que levantara su rostro con sorpresa.-Vivir es lo más bello que tenemos, los que amamos son nuestro más grande tesoro, no puedes hablar así solo porque ese estúpido te lo dijo, debes ser fuerte y vivir aprendiendo de los errores del pasado- le dedicó una sonrisa al rubio que con los ojos brillantes le correspondió de igual manera. Uchiha la miró con sorpresa mientras mentalmente sonreía por las palabras de la muchacha
-Gracias, mi nombre es Naruto Namikaze, y… acepta por favor ser mi amiga.-rogó lleno de alegría
-Claro, solo que eso no se pide.- rió alegremente- Soy Sakura Haruno, un gusto.- tendió su mano la cual él estrechó con un ligero sonrojo en sus mejillas- y él es Sasuke Uchiha
-Hmp.-
-Que humor…- bromeó el Namikaze
-Bueno, mejor nos damos prisa, ¿a qué salón vas?
-primero B.-
-nosotros también, vamos.
Caminaron mientras Naruto limpiaba con un pañuelo dado por la pelirrosa su labio inferior, hinchado ligeramente. El Uchiha miraba de reojo el tobillo de la pelirrosa, ella lo sabía ocultar bien pero él sabía que le dolía por lo que la tomó por la cintura- si no dejas que te ayude, te llevo en brazos.- le dijo al oído haciendo que se sonrojara y aceptara su ayuda.
Entrando al salón, se percataron de algunas miradas curiosas y otras hasta descaradas – mayormente muchachas- hacia los tres que decidieron ignorarlos y tomar asiento de una vez. La sala blanca, amplia, con ventanales que daban al jardín, cortinas rojas oscuras y los lugares ordenados de manera que se sentaran de tres en columnas también de a tres, ellos ocuparon el puesto central en la primera fila-unos de los pocos que quedaban libres-. Había poco más de cuarenta personas y de todos tipos: muchachas tímidas, alegres, pensativas. Algunas conversadoras y presumidas. Chicos desinteresados, otros pensativos, risueños e incluso uno… ¿durmiendo?- pensó la pelirrosa tras notar a uno con coleta apoyando la cabeza en sus manos sobre la mesa y con los ojos cerrados. Desvió la vista al notar que el castaño que había golpeado a su nuevo amigo la observaba.
-Naruto, no te obligaré a responderme... pero… ¿Por qué aquel chico te golpeó?- apenas se escuchó su voz, ya que no quería que nadie más supiese, excepto por Sasuke quien se sentó a su lado izquierdo mientras que el aludido en el derecho
-Es por mi padre… - su tono de voz era triste y se notaba el dolor que le ocasionaba hablar de ello.- Mi madre enfermó hace un par de meses por lo que mi padre tuvo que renunciar a su trabajo y conseguir uno más cerca de casa para cuidarla… y su nuevo jefe es el padre de Yashima, el chico que me golpeó. Íbamos en la misma escuela pero no pensé en topármelo aquí también… se cree superior al resto y como no puedo responderle por la amenaza de despedir a mi padre se aprovecha se eso.
Sasuke apretó con fuerza sus puños mirando fijamente el pizarrón frente a él Hablaré con Itachi más tarde pensaba. Sakura por su parte tocó el hombro del rubio dándole apoyo silenciosamente. Tendré que hablar con Tsunade…- pensó para luego mirar la puerta por donde entraba una mujer con un libro en una mano y un pequeño maletín en la otra. Era relativamente joven, tenía en pelo largo color negro y ojos extraña y hermosamente rojos. Ocupó el lugar en el asiento del profesor, y con el silencio de todos los presentes se presentó.
-Buenos días, mi nombre es Kurenai-escribió su nombre en la pizarra- y la asistente a cargo de ustedes.- su voz era dulce y su sonrisa relajó a los que estaban nerviosos.- En primer lugar debo desmentir ciertos mitos y aclarar otras cosas sobre esta escuela, y luego nos conoceremos mejor. Primero, los profesores no somos monstruos que les gusta dificultarles la vida a sus alumnos- varios rieron por sus palabras- Les exigimos a medida que rindan ascendiendo ligeramente para que se acostumbren al sistema. Segundo, como ya dijo la Hokage, aquí nos importa lo que valen como personas, no el apellido de sus familias. Tercero, sí, hay una morgue, pero es de práctica para los estudiantes, nunca ha habido un muerto de verdad allí y por tanto no penan ni hay fantasmas.-algunos suspiraron ¿aliviados?- El resto se los explicaré con el tiempo, ¿alguna duda sobre los mitos antes de pasar a la escuela en sí?- miró apoyándose en la pared con los brazos cruzados en su espalda
-¿usted es soltera?- preguntó un muchacho causando varias risas
-¿eh?-la profesora se sonrojó inocentemente antes de contestar-N..no, es verdad que no estoy casada pero si tengo novio.- miró el piso avergonzada mientras Sakura se decía mentalmente ¿Qué tipo de pregunta es esa?
-Gracias profesora- agradeció el muchacho
-Eh… bueno, siguiendo con el tema principal, debo decirles que las calificaciones son del 1 al 10, el año escolar se separa en semestres y tomarán varias asignaturas a medida que se acostumbren al ritmo de enseñanza, cuando aprueben bien una materia se les añadirá un ramo extra. En ésta sala nos veremos por 2 semanas el día completo para clases en general y luego solo lo haremos por las mañanas ya que por las tardes tendrán especialización en el ámbito que desean, tienen estas dos semanas para comprobar conmigo lo que desean estudiar y luego no habrá cambios hasta el próximo semestre. El día de hoy, los llevaré a conocer el lugar y luego podrán irse, la escuela estará abierta hasta las diez de la noche estas dos semanas, nos veremos aquí de 8:30 am hasta las 4:30 de la tarde, luego ese horario cambiará pero no superará las 8 pm y la escuela estará abierta hasta media noche. Ahora antes de presentarnos, ¿alguna otra pregunta?
-Aquí.-una rubia con coleta de ojos azules con una tierna sonrisa en su rostro fue quien esta vez preguntó- ¿desde qué hora está abierta la escuela?
-Ah, casi lo olvidaba, gracias. La escuela abre a las 6:30 de la mañana y la Hokage está aquí de 7 am a 10 pm por si la necesitan si es que no está en alguna junta o esas cosas. ¿Dudas?
-Yo…- el Namikaze levantó la mano y la pelirrosa lo miró con duda- ¿a qué hora abren el comedor?- otros más rieron y esta vez se les unió la pelirrosa mientras se alegraba de que él pudiera sonreír tanto pese a todo.
-Buena pregunta aunque iba a decírselos en el recorrido. –la maestra sonrió.-abre a las 7:30,el almuerzo es a las 1 del mediodía, tienen recreo de 15 minutos a las 9:40, otro a las 11 y el del almuerzo dura una hora quince minutos. Luego por estas dos semanas entran a las 2:15, recreo a las 3:05 y entran a las 3:25 para después poder irse. Bien, ¿alguna otra pregunta?- nadie respondió por lo que continuó.- Ahora mi parte favorita, las presentaciones.- dio media vuelta mientras escribía en la pizarra- Deben decir su nombre, edad, donde viven, que desean estudiar y sus sueños. Si lo desean pueden agregar más cosas. Primero partiré yo: mi nombre es Kurenai Yuhi, 26 años, vivía originalmente en Tokio aunque ahora me mudé a un departamento a cuatro kilómetros frente a ésta escuela, soy profesional en matemáticas y relaciones sociales, mis sueños ya se cumplieron y este es el primer año que enseño en ésta escuela.-sonrió dulcemente- Les toca a ustedes
Las presentaciones comenzaron cuando a sensei se paró junto a los que se presentaban y mientras el Uchiha miraba fríamente hacia el frente, el rubio junto a la pelirrosa voltearon la cabeza para poder ver bien a sus nuevos compañeros de estudio. El chico que le preguntó la edad a la profesora se llamaba Kiba y era muy divertido e inquieto, la rubia que había hecho la otra pregunta se llamaba Ino, el que estaba durmiendo y que dijo "problemático" antes de presentarse era Shikamaru, descubrieron entonces que la pelirroja que empujó por la mañana a Sakura se llamaba Karin –que por cierto llevaba una ropa provocativa y sonreía arrogantemente. Así llegó el turno del trío azabache-pelirrosa-rubio.
-Sasuke Uchiha, 18 años, no les interesa donde vivo, deseo estudiar medicina y por ahora lo único que deseo es hacer feliz a alguien.-dijo fríamente con un ligero tono de aburrimiento. Varias muchachas suspiraron mientras la pelirrosa lo miró extrañada, él le comentó que era indiferente y frío con el resto de las personas que no fueran ella y su hermano, pero no pensó que tanto.
-Sakura Haruno- habló ella poniéndose de pié e intentando no pensar en el azabache quien permanecía dándole ánimos silenciosamente con su mirada- 18 años, El lugar donde vivo…-vivo con la directora de la universidad. No podría decir eso o se tomaría para malos entendidos y empezarían los rumores de favoritismo… -No lo recuerdo ya que me mudé hace un par de días, pero está a unos diez minutos en coche. Deseo estudiar medicina, y mi único deseo es ser feliz y hacer feliz a los que amo.- se sentó nuevamente ante la mirada atenta de la sensei
-Me gustan tus sueños.- le dijo despacio antes de pararse frente al rubio quien sonrió ampliamente mientras se ponía de pie
-Mi nombre es Naruto Namikaze, 18 años, vivo a 15 minutos en coche, también me mudé hace poco así que el lugar se me olvida.- rascó su cabeza y varios rieron ligeramente para luego seguir con su relato- me gusta el ramen; quiero estudiar leyes ya que mi sueño es-
-Dejar de ser basura humana y desaparecer tu inútil existencia- todos guardaron el más absoluto silencio mientras la sonrisa de Naruto desaparecía. La pelirrosa volteó a mirar quien había hablado para darse cuenta que era el castaño, Yashima, quien estaba de pié y caminaba hacia Naruto por el pasillo teniendo la atención de todos.-Eres basura humana, con 18 años de vacía e inútil existencia
-No dejaré que digas eso.- la profesora se plantó frente a él mirándolo tan fríamente que a varios le dieron escalofríos. Sin embargo él ampliando su sonrisa avanzó para luego para luego empujar a la profesora haciendo que esta se golpeara la espalda con la pizarra y la muralla. Nadie hablaba ni decía nada, más que nada porque no creían lo que sucedía incluyendo a la pelirrosa y al azabache.
-Tú eres basura- continuó apuntando al rubio- Eres escoria humana, al igual que tus padres que son solo unos inútiles subnorma-
La pelirrosa reaccionó empujando su mesa haciendo que esta cayera provocando un horrible ruido, -No permitiré que digas una sola palabra más.- ignoró el intenso dolor de su tobillo y antes de notarlo siquiera, ya su mano había golpeado el rostro del castaño- Naruto no es nada de lo que dijiste, pero en cambio tú si lo eres.-lleno de sorpresa Yashima la miró incrédulo como si ella hubiese cometido algún delito.- Te crees superior, e insultaste a quien no respondió nunca tus agresiones verbales ni físicas. Pero ahora cambió- estaba temblando de la ira y el culpable era el castaño frente a ella.- porque no tendrá que verte ni tendrá motivo para soportarte ni a ti ni a nadie, solo eres: Escoria humana.
El castaño reaccionó mirándola llena de odio- ¡¿Acaso no sabes quién soy?!- gritó y luego alzó su mano para golpearla en el estómago, la pelirrosa cerró sus ojos y sintió un ligero golpe en su abdomen sin embargo no pensó que él fuera tan débil como para que a ella no le doliese. Abrió sus ojos notando que un brazo la había envuelto por la cintura protegiéndola y con la otra habían intercambiado el golpe de Yashima lanzándolo al piso.
-Hmp, eres solo una porquería.- gruñó el azabache quien había protegido a la pelirrosa, entonces la puerta se abrió dejando ver a una furiosa rubia de ojos miel
-Apoyo tu noción Uchiha.- la Hokage levantó del cuello de su camisa al castaño. Miró de reojo a Kurenai en el piso que con una mueca de dolor intentaba ponerse de pié en vano.-¿Kurenai, Sakura, están bien?
-Si – respondió Sakura- pero la sensei no lo está, se golpeó la espalda con la pizarra y la muralla.- se agachó junto a la sensei impidiendo que ésta se pusiera de pié al no saber lo específico del daño
-Te lo advertí- el castaño miró con temor a la Hokage- tu hermana no quedó en ésta escuela, y tú suplicaste que te aceptara por eso estás dentro de esta escuela, a prueba por un día y dentro de las 2 primeras horas ya puedes considerarte expulsado de Konoha. "quienes pisoteen al resto, serán pisoteados." ¿Lo olvidaste? No me interesa que seas hijo de uno de los empresarios más ricos del país, solo eres una cucaracha
-¡Cerezo!- Por la puerta entró Hidan corriendo seguido por Deidara, Itachi y el pelirrojo Nagato.
-Sakura!- Itachi miró rápidamente la escena entendiendo a la perfección lo que sucedía.-Sakura, vamos, debes salir de aquí, Sasuke llévatela.-ordenó al su hermano quien la obedeció al instante pese a la negativa de la muchacha
-Tranquila, su espalda dolerá si se mueve más, - Nagato llego hasta la de ojos rojos tomando su mano y mirando a Deidara quien al ver que la pelirrosa estaba bien, excepto por un ligero cojeo, ayudó a la profesora llevándola a la enfermería. Hidan con la mirada más sádica posible miró al castaño para luego arrastrarlo junto a la Hokage literalmente fuera del salón.
-Muchachos… -Itachi quedó solo en el salón frente a los estudiantes que aún no comprendían del todo lo sucedido.- Ese estudiante estaba condicional en éste recinto y lo sabía. Debido a sus buenas notas y a que suplicó por eso lo dejaron entrar a prueba por unos días.- Se acercó a ellos sonriendo cálidamente haciendo que el miedo en muchos desapareciera.- Nos avisaron que había problemas en éste salón por la cámara de allí.-dijo apuntando a una esquina- y la Hokage preocupada salió de inmediato hacia acá. Conozco a varios de ustedes, incluso si ustedes no me conocen porque los profesores son libres de leer los expedientes de información general de sus alumnos. ¿Verdad Karin?- preguntó a la pelirroja quien sonrió coquetamente.- ¿Hinata? –Preguntó a la de ojos perla junto a él.- Por eso los protegeremos a todos. Ahora, ¿quién quiere hacer un recorrido un su sexy profesor?-las muchachas de inmediato asintieron –Y podríamos pasar a la sala de entretención y video juegos…-eso captó la atención del resto de los estudiantes.
-Sakura chan…-claro que eso no incluía al Namikaze
-Ve con ellos, estarán en la enfermería, a tres salas a la izquierda de la recepción.-susurró Itachi al pasar junto al rubio- ¡Bien, entretención aquí vamos!- sus palabras llenas de felicidad distrajeron casi a todos, sin embargo su mirada preocupada no coincidía con aquellas palabras.
Salieron del lugar y el rubio siguió las indicaciones del pelinegro encontrándose con un Sasuke malhumorado, una Sakura con un pié hinchado y una Kurenai dormida por calmentes
-Naruto… la Hokage contratará a tu padre y sanará a tu madre, sonríe.-habló alegremente
-Sakura chan…gracias dattebayo!- sonrió con lágrimas de felicidad corriendo por sus mejillas
-De nada, después de todo mientras estemos vivos… debemos sonreírle a la vida.
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Konishiwa!
Aparecieron personajes… golpearon a otros… y solo tengo que decirles: ¡Sonríanle a la vida!
respuestas:
Angelesponcehuaman: ya se fué un enemigo jejeje, y ahora serán buenos amigos n.n
dulcecito311: bueno, no es lo que digan "un estupendo primer día de clases" jejeje, pero el día aún no termina y ya se deshicieron del tipo feo de la florería
Gracias y nos leemos pronto!
