.
Hola, continuando con esta historia. Espero la disfruten.
.
Capítulo 10. Extrañando tu mirada.
.
.
New York 1915.
– Porque diablos no puede ser más amable, es un maldito patán y no le importaba demostrarlo – pensaba muy molesta – El problema es que a la gente rica siempre se les perdona sus altanerías y desplantes – dijo al notar como el joven mesero aun estando obviamente molesto le permitió sentarse en la mesa que estaba a mi lado.
– Buenos días hermosa – saludo todo sonriente, mientras con un gesto despectivo despedía al pobre mesero – Veo que nada puede hacer que cambies tus viejos hábitos.
Decidida a no permitir que nadie arruinara más mi día decidí ignorarlo y continuar bebiendo mi café mientras leía el periódico, bastante malo había sido mi despertar en la residencia Andrew como para que ahora aparte de todo tuviera que tratar con el indeseable de Desmond sin haber podido siquiera terminar mi primer café para poder calmar este maldito dolor de cabeza – Supongo que me lo tengo bien merecido – se dijo, después de todo nadie la había obligado a salido disparada de casa de Archie, solo por querer evitar una incómoda presentación y plática con su novia.
– Veo que al final estas destinada a tropezar una y otra vez con la misma piedra – dijo sin importar que yo no le hacía el mínimo caso y continuaba con la vista enterrada en las noticias.
– Según tengo entendido la prometida de Cornwell llego hace unos días a la ciudad.
Creo por la pausa que hizo antes de continuar hablando, que esperaba que yo tuviera algún tipo de reacción, lamentablemente para él soy una actriz maravillosa y supe ocultar mi incomodidad ante sus palabras.
– El problema creo yo, es que eres demasiado hermosa y ningún hombre sabiéndose estando comprometido puede evitar el intentar conquistar tu corazón – al decir eso intento acercar su silla a la mía – Al menos a mí eso fue lo que me paso – casi susurro en mi oído.
No pude soportar su presencia más por lo que me puse de pie y me acerque a la barra – ¿Puedes anotar el café a mi cuenta Mike?
– Claro Karen, supongo que de repente el ambiente se hizo demasiado pesado.
– Efectivamente – dije con una sonrisa – Creo que deberías pensar en fumigar el lugar, me da mucha pena decírtelo pero han entrado algunas alimañas realmente desagradables a tu local.
– Lo sé, pero esas alimañas como tu las llamas son clientes importantes a los que no puedo darme el lujo de despreciar.
– Lo entiendo amigo, no te preocupes, los panques de Maura y el café que preparas son lo suficientemente buenos como para asegurar mi fidelidad como clienta – dijo lanzando una mirada despectiva hacia Desmond quien seguía sentado mirándola – Sin importar que tipo de insectos puedan aparecer de vez en cuando.
– Gracias Karen, le diré a Maura que hoy no pudiste esperar sus panques, pero que sigues amándolos.
– Seguramente lo sabe, no por nada soy su mejor clienta.
Ilusamente creyó que Desmond la dejaría llegar en paz al teatro, sin embargo no bien termino su plática con Mike y salió del pequeño café sintió como una mano la tomaba por el brazo, intento con poco éxito desasirse del agarre.
– Suéltame.
– No tan pronto cariño – dijo mientras la guiaba hacia un auto estacionado frente al café.
– Desmond, déjate de idioteces y suéltame.
– No Karen – dijo casi arrojándola en el interior del auto mientras su chofer sostenía la puerta y evitaba hacer contacto visual con ella – He tenido demasiada paciencia contigo y tus caprichitos, pero se terminó.
Por primera vez estaba empezando a asustarse un poco, hasta ahora si bien Desmond había demostrado tener poco dominio sobre su carácter nunca la había agredido físicamente. Esta vez sin embargo la fuerza con la que tiro de ella le había dejado la marca de sus dedos en el brazo.
– Lo siento nena, sabes que lo último que quiero hacer es lastimarte, pero no me dejaste ninguna otra opción – dijo al ver que ella se sobaba –Ya me canse de jugar al gato y al ratón contigo – dijo intentando tomar su mano mientras el auto ya empezaba a moverse.
– Me esperan en el ensayo – no sabiendo que planes tenía ese lunático.
– Lo sé, solo demoraremos unos minutos hablando y luego te llevare al teatro.
– Pues habla, te escucho – lo encaro ya muy fastidiada de la situación.
– Ya te lo he dicho nena, deseo regresar contigo.
– Y yo ya te he dicho que no me pega el papel de amante, Nene – dijo con una dulce sonrisa, siempre había odiado que la llamara así.
– No es eso lo que te ofrezco.
– ¿A no?, ¿Y qué me ofreces? – pregunto con burla.
– Matrimonio – dijo mientras sacaba de su saco una cajita negra que abrió para mostrarle un precioso diamante solitario.
– ¿Estas de broma verdad?
– ¡No!, te quiero y quiero casarme contigo.
– Te equivocaste de persona, tu prometida vive en el otro lado de la ciudad.
– Ya no tengo novia – dijo con una sonrisa mientras intentaba nuevamente tomar su mano – O al menos no tendré mientras no aceptes mi propuesta.
Contrario a lo que siempre ocurría con ella, Karen se quedo sin palabras, una parte de ella quería creerle y aceptar ese hermoso anillo, la otra deseaba gritarle "Mentiroso, que tan idiota crees que soy para creer en ti nuevamente", sin embargo ninguna de las dos podía hablar, después de lo que parecieron horas aunque probablemente no fue más que un minuto empezó a tartamudear – Yo, no…
– No me contestes ahora – dijo deteniendo su argumento y poniendo la caja cerrada en su mano– Estábamos maravillosos juntos y podemos volver a estarlo, si tu quieres – dijo con una sonrisa algo triste – Se que me equivoque y que rompí tu confianza, pero seamos honestos Karen, si hubieras sabido que estaba comprometido no me habrías dejado acercarme a ti, sin esa mentira no habría podido conocerte y enamorarme de ti, sé que me equivoque, pero sé también que te amo y quiero estar contigo, dame una oportunidad más Karen, y te demostrare que puedo hacer que te enamores de mi nuevamente, puedo hacerte feliz.
– Yo…
– Piénsalo Karen – dijo mientras apretaba su mano evitando que ella le devolviera el anillo – Esto es tuyo – dijo mientras la hacía envolver el anillo en su mano – Si decides aceptarme de nuevo, será una muestra de nuestro compromiso, si no, tómalo como un regalo de despedida – dijo mientras abría la puerta del auto y la ayudaba a salir.
Sin casi haberlo notado habían dado una pequeña vuelta a Central Park y ahora estaban frente al teatro.
– Vendré a verte en la noche – al ver que ella iba a argumentar añadió – Si no tienes una respuesta para mi volveré mañana y al día siguiente y así hasta que tu decidas – dijo subiendo nuevamente al auto y dejándola sola en la acera.
– Porque carajos no puedo tener un solo día ordinario y simple en mi vida, ¿Y ahora qué se supone que voy a hacer? – dijo Karen mirando la caja que sostenía en su mano la cual le indicaba que lo ocurrido era real y no un mal sueño causado por todo el alcohol que bebió anoche anterior.
.
()()()()
.
Ohio 1915.
Hasta ahora el viaje había sido bastante soportable, probablemente ahora que finalmente se sabía libre todo se sentía más ligero, cuando a Susana se le veía como una conocida o incluso una amiga su presencia y plática eran en cierto agradables, después de todo ella era una buena conversadora, se dijo que el problema comenzaba cuando se le veía como una imposición, como un recordatorio de aquello que se ama y se perdió por ser un débil y cobarde.
– ¿Entonces qué harás cuando regresemos?
– ¿A qué te refieres?
– Los ensayos para la próxima obra ya comenzaron, no creo que puedas incorpórate a ella, no importa cuánto Robert desee tener tu nombre en la marquesina no puede simplemente despedir a su actor principal para darte a ti el papel – dijo aunque en su mente empezaba a pensar que tanto podría ella hacer para que eso ocurriera.
– De momento no tengo ninguna intención de volver al teatro.
– ¿Y entonces qué planes tienes ahora que has decidido volver?
– He estado pensando en ir a la universidad y estudiar – no veía ningún caso mentirle, por lo que decidió que sería honesto con ella.
– Eso si nunca lo hubiera esperado de ti – dijo muy sorprendida.
– Tienes razón, incluso yo mismo me sorprendí cuando empecé a considerarlo – se rió, aunque en su rostro se reflejaba cierta tristeza.
– Siempre creí que tu sueño era ser el mejor actor de Broadway, por eso me sorprende este repentino cambio.
– Tienes razón, por mucho tiempo ese fue mi más grande sueño, pero he descubierto que en realidad no era el final del sueño solo una parada en el camino, hace algunos años apareció en mi vida algo que amo más que al teatro, mi más grande anhelo en la vida cambio y ahora que sé me es posible tenerlo no me importa dejar de lado el teatro para conseguirlo.
– ¿No te entiendo?
– Ahora no, pero algún día lo entenderás – diciendo eso desvió su mirada a la ventana pensando en cuanto extrañaba ya a su pecosa, le parecía sorprendente cuanto amaba a esa mujer, como su sola presencia podía iluminar su día y su ausencia sumirlo en la oscuridad.
Susana sabia que todos estos cambios en Terry eran por culpa de Candy, y la odiaba por eso, no entendía que diablos podía ver Terry en esa enfermera, ella era mucho más bonita y refinada de lo que esa chica podría soñar llegar a ser, siempre le sorprendió y molesto de sobre manera el cómo Terry parecía idolatrarla, aun ahora cuando era obvio que ella le había roto el corazón y lo había despreciado cuando él fue a buscarla, sabia que él seguía sintiendo algo por ella, en su mirada se reflejaba una inmensa tristeza y nostalgia y eso le dolía, le dolía porque sabía que a ella nunca la miraría como a Candy, no importa cuánto se esforzara sabía que el corazón de Terry siempre pertenecería a Candy, aun cuando ella amaba a Terry con todo su corazón, a él solo le importaba ella, y ahora no sabía cómo ni porque pero estaba segura de que él no quería volver a actuar por culpa de ella, no solo le robaba la felicidad a ella ahora también le había robado a él su único consuelo, su deseo de triunfar como actor.
– No creo que debas renunciar a tu sueño de actuar, nunca te vi más feliz que cuando estabas sobre el escenario – dijo, pero él ni siquiera la escucho, estaba mirado atentamente por la ventana, sin embargo al recordar el pasado tuvo que admitir que los días antes de su accidente él había estado más feliz que nunca y sabía perfectamente que era porque esperaba verla – Siempre es por ella.
– ¿Dijiste algo?
– Nada, solo que te apoyare en lo que decidas hacer.
– Gracias Susana.
– Es Susy.
– ¿Perdón?
– Que preferiría que me llames Susy.
– Tienes razón, me lo has dicho muchas veces, pero siempre lo olvido, además de que nunca he sido muy bueno llamando a la gente por su nombre, creo que siempre he preferido ponerles algún apodo – en ese momento su semblante se ensombreció al recordar cuanto anhelaba tener entre sus brazos a su mona pecosa.
– No importa – dijo – Aunque estoy segura de que a ella si la llamabas por su nombre – dijo en un murmullo que él no pudo escuchar.
Cuando Terry finalmente volteo a verla noto que estaba muy cabizbaja y triste, realmente no deseaba lastimarla pero sabía que sería inevitable, su padre tenía razón sin importar cuál hubiera sido su comportamiento en el pasado no se merecía estar en una silla de ruedas, ni merecía haber perdido la posibilidad de desarrollarse como una actriz, y definitivamente no merecía estar enamorada de alguien que era incapaz de corresponder sus sentimientos.
– Le informaste a tu madre que llegaríamos mañana – dijo intentando sacarla de su ensimismamiento.
– Sí, estoy deseando verla.
– Nunca te he preguntado, pero tienes abuelos, tíos o primos – sabía que su madre estaba enferma y no era probable que viviera mucho tiempo, en el pasado creyó que tendría que ser él quien estaría allí para ella, pero ahora deseaba saber si habría alguien más aparte de su madre.
– Sí, mi madre tiene una hermana que es viuda y vive en LA.
– ¿Y es la única familia que tienes?
– Si, mi padre era hijo único y mi madre solo tiene una hermana, el esposo de mi tía murió hace ya varios años y no tuvieron hijos.
– ¿Nunca pensó en venir a vivir con ustedes?
– No, dice que solo dejar su casa el día en que muera, pero mi madre ha deseado muchas veces mudarse con ella, en un tiempo entre las dos intentaron convencerme de que si lo que me gustaba era la actuación bien podría intentar probar suerte en Hollywood, después de todo dicen que el cine es una industria con mucho futuro, pero nunca pudimos decidirnos a dejar NY, sin embargo mi madre está decidida a irse a vivir con ella, principalmente porque ama el clima cálido, aunque siempre ha dicho que esperara a que yo este casada e instalada antes de irse – sonreía feliz, le parecía que finalmente Terry estaba actuando como un novio atento, preguntando por su familia y probablemente pensando en su futuro juntos.
– Supongo que el clima sería beneficioso para ella.
– El médico se lo ha dicho muchas veces, pero ella nunca ha querido irse.
– No crees que ha sido algo descuidado de tu parte no insistirle más, después de todo es por su salud.
– Ya te dije que no piensa irse mientras yo no esté casada.
– Pero bien podrías irte tú con ella – eso es lo que cualquier buen hijo.
– No entiendo de que hablas, tu vives en esta ciudad y yo viviré donde tú vivas.
– No puedes planear tu vida en función de la mía – al ver la cara de sorpresa y miedo de Susana entendió que había hablado de más añadió – No cuando la salud de tu madre está en juego.
– Entiendo a lo que te refieres, pero esto es algo temporal, en cuanto nos caemos mi madre podrá irse.
– Y si yo decidiera que no nos casaremos hasta que termine la universidad, ¿Qué harás entonces?
– Obviamente esperarte.
– ¿Y obligaras a tu madre a esperar? – nunca como hoy la había visto como una persona tan egoísta, lo único que le importaba era su felicidad, ni siquiera la salud de su madre le preocupaba.
– ¿La obligaras tu? –pregunto cansada de que toda la responsabilidad cayera sobre sus hombros, después de todo si por ella fuera se hubieran casado hace meses.
– No puedo creer lo que dices – dijo levantándose y saliendo del compartimento, no podía entender como alguien podía ser tan mala y a la vez creerse buena.
– Espera… – sin embargo él no la escucho.
Afuera del compartimento Terry intentaba con poco éxito calmarse – Donde diablos quedo la dulce chica que un día conocí – se preguntaba – Siempre fue solo un espejismo, un personaje que ella se invento y que todos compramos – exhalo mientras empezaba a caminar por el estrecho pasillo, por única vez en la vida agradeció el que Susana estuviera en silla de ruedas, así le sería imposible buscarlo – Todos menos Karen – recordó varias de las discusiones que tuvieron en las que la pelirroja acostumbraba a llamar a Susana "mosquita muerta" y que en más de una ocasión terminaron con él defendiéndola – Tal vez soy tan estúpido como ella decía – pensó recordando una vez más las palabras de Karen "no le debes nada, y si así fuera en el momento en que ella empezó a cobrártelo perdió el derecho de decir que lo hizo por bondad o por amor, si acaso lo hizo en un impulso, es decir lo hizo sin pensar, ten por seguro que si hubiera sabido que perdería su pierna hubiera dejado que esas luces te cayeran encima", "puede que le gustes, pero ten por seguro que la única persona a la que Susana ama es a ella misma" – Y luego se pregunta por qué amo a Candy y no a ella, porque mi pecosa tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho, porque es buena, noble y desinteresada y porque nunca ha abandonado a alguien que la necesite, sin importar lo poco que lo merezcan, Candy siempre da la cara por aquellos a los que ama – dijo para sí y sonrió al notar que una vez más estaba cantando al cielo las virtudes de su prometida – Definitivamente me enamore de un ángel y ningún mortal podrá nunca compararse con ella.
Por su parte Susana estaba a punto de llorar, no entendía como una conversación que se veía tan prometedora termino de esa manera, ahora que Candy estaba fuera del cuadro las cosas entre ella y Terry deberían estar mejor que nunca, pero en lugar de eso estaban peleando, y todo por culpa de su madre, si bien nunca dejaría de agradecer la presencia y el apoyo de su madre, aun podía recordar como la señora insistía a Terry que su deber era quedarse con ella para siempre, que nunca podría abandonarla, fue fácil dejar que su madre asumiera el papel del verdugo mientras que ella podía actuar como la novia comprensiva que no exigía nada, en la actualidad su enfermedad había sido muy conveniente para ella, pues le permitía hacer cualquier cosa que quería y ahora cuando creyó que podría sacar el mayor partido a la situación de manera sorprendente todo se volteo en su contra – En cuanto Terry regrese lo convenceré de que no he insistido en que mi madre se vaya a LA por que sé que ella lo que más desea es que yo que sea feliz y sabe que después de mi accidente lo único que puede hacerme feliz es él, y por eso ha estado insistiendo en que nos casemos cuanto antes– sonrió intentando darse ánimos – Tranquila – se dijo mientras empezaba con sus ejercicios de respiraciones que aprendió como actriz – Ahora más que nunca debes actuar con inteligencia, no puedes permitir que las cosas se te salgan de control, y menos ahora cuando estas tan cerca de conseguir aquello que más anhelas.
.
()()()()
.
New York 1915.
– ¿Qué diablos está haciendo ella aquí? – se preguntaba mientras bajaba las escaleras – Y justo el mismo día en que Karen esta aquí, vaya momento que escogiste para irte hermanito, seguramente tu inventarías algo para que pudiera salir de este embrollo sin tener que dar ninguna explicación a nadie.
Al entrar al pequeño salón en el que estaba Annie esperaba que al verla sus antiguos sentimientos de calidez y cariño aparecieran, sin embargo al notar como la chica quitaba unas inexistentes motas de polvo de sus guantes el único sentimiento que llego a él fue el intranquilidad, temía lo que su presencia pudiera hacer a su incipiente relación con Karen, no sabía muy bien el porqué pero no quería perder la amistad de la pelirroja.
– No quiero sonar grosero Annie, ¿Pero qué haces aquí?
– ¿Es así como saludas a tu novia después de no verse en semanas?, ¿Que paso con tus modales Archie? – contesto muy sorprendida por sus bruscas maneras, si bien no esperaba un recibimiento muy cálido de su parte al menos esperaba uno educado.
– No hablemos de modales Annie – dijo molesto por su tono de voz altanero – Después de todo eres tú la que se presenta sin ser invitada.
– Archie – dijo mientras sus mejillas se tornaban rojas y bajaba la vista apenada, las cosas empezaban peor de lo que se atrevió a pensar.
– Lo siento, me duele la cabeza y no dormí bien – dijo a modo de excusa.
– Lamento haberme presentado tan temprano y sin avisar, pero es necesario que hable contigo y solo a esta hora pude librarme de mis acompañantes.
– Porque no pasamos al comedor y platicamos, estoy seguro que Paty estará feliz de verte – dijo finalmente acordándose de su amiga a quien aun no había visto – Estoy seguro se nos unirá en unos minutos, junto con una amiga suya que esta quedándose aquí – dijo mientras se devanaba el cerebro pensando en el tipo de malabares que tendría que hacer para evitar que Karen conociera la naturaleza de su relación con Annie, solo esperaba que Paty lo ayudara a salir de este lio.
– Está bien – en realidad prefería hablar a solas con él, pero sabía que sería imposible hablar con él hasta que no hubiera tenido su desayuno, para un chico tan delicado, Archie tenía un apetito por demás saludable y era casi imposible hablar con él cuando tenía hambre.
Ya en el desayunador empezaron platicando de trivialidades, Archie le pregunto por Candy y sus padre y por su parte Annie pidió saber si había alguna novedad sobre Stear.
– Permíteme un segundo Annie, me parece extraño que Paty no haya bajado, ella es muy puntual y más desde que empezó a trabajar en la fundación – dijo levantándose.
Cuando se encontró con una de las sirvientas le pregunto por sus dos huéspedes y se entero que Paty no estaba en la casa, que había salido desde ayer y no aun no volvía, pero había dejado un mensaje para él, el cual tomo y leyó tranquilizándose al saber que estaría fuera, pues debía ir a recoger algunas cosas a Boston, por lo que regresaría hasta ese día por la tarde, se regaño mentalmente por no estar más al pendiente de los movimientos de su amiga, luego pregunto por la señorita Klasse y para su asombro se entero que ya se había ido.
– Parece que Paty y su amiga se fueron temprano, supongo que debían hacer algunas cosas en la fundación – mintió.
– Que mal, tenía muchas ganas de saludar a Paty – dijo en un tono de voz que denotaba lo contrario, aunque no tenía ni idea de que fundación hablaba decidió no preguntar, después de todo a ella no le interesaba como gastaba su tiempo Patricia, solo le importaba que se había ido, lo que le permitía hablar con Archie a solas, sin más comentarios continuaron desayunando y ya cuando estaban tomando un té retomaron la plática.
– ¿No me has dicho por que estas aquí?
– Vine de compras, unos amigos de la familia darán una gran fiesta y vine con la hija de ellos.
– ¿Entonces te quedaras pocos días?
– En efecto, me esperan en casa en menos de una semana.
– No importa, estoy seguro que en este tiempo podremos reunirnos los tres a cenar algún día.
– Archie, yo no vine aquí para hacer solamente una visita social – se le notaba nerviosa, era obvio que no sabía cómo abordar el tema que la trajo – Te dije que estaba aquí con una amiga, pero la verdad es que mi madre a decidido que debemos terminar nuestra relación y que debo casarme con otra persona – dijo entre lagrimas.
– No entiendo de qué hablas Annie.
– Mi madre está cansada de tu negativa a formalizar nuestro compromiso, dice que hasta ahora te has mostrado poco formal en cuanto a nuestra relación y que estoy perdiendo el tiempo contigo.
– No creo haber dado a tu madre ningún motivo para expresarse de esa manera de mi comportamiento para contigo.
– Lo sé, pero insiste en que si no nos comprometemos cuanto antes debemos dar por terminada nuestra relación.
– Annie, sabes que me niego rotundamente a realizar ninguna fiesta de compromiso mientras mi hermano no esté aquí.
– Acaso no te importa perderme – dijo ya en un llanto casi histérico.
– Acaso a ti y a tu madre no les importa el que mi familia este pasando por esta situación tan difícil.
– Nada de eso ha detenido a Eliza continuar con sus planes de boda.
– Porque no es su hermano quien está en la guerra – casi grito – Además Eliza tiene la sensibilidad de una taza, para ella nada es más importante que la opinión de la sociedad.
– Lo sé – dijo en tono conciliador – Pero mi madre y yo no pedimos que se realice el matrimonio, solo el compromiso.
– Acaso no pueden entender que sin mi hermano no estoy dispuesto a festejar nada – en ese momento se sintió un poco hipócrita, desde que llego a NY no había hecho más que divertirse e ir de fiesta casi todos los días con Karen.
– Archie entiende, mi madre me dio un ultimátum, o ponemos fecha para nuestra fiesta de compromiso en menos de un mes o deberé terminar contigo.
– Lo siento Annie, pero estoy decidido a esperar el regreso de mi hermano, así que de ti depende, si decides esperar por mí o decides hacer caso a tu madre.
– Y si Stear nunca regresa.
– Retráctate – todos los días se hacia la misma pregunta, pero cada día se esforzaba en creer que su hermano volvería, que todo seria como antes y que su familia no tendría que sufrir un golpe más.
– Lo siento – mientras lloraba aun más y caía de rodillas frete a él tomando su mano – Lo siento, es que tengo tanto miedo de perderte.
– Lo sé, pero yo no puedo tomar ninguna decisión sin mi hermano a mi lado.
– Perdóname por insistir, pero es el miedo el que me hace actuar de esta manera, estoy tan segura que somos el uno para el otro que yo feliz te esperaría toda la vida, pero temo que mi madre me obligue a dejarte.
– Annie, yo no puedo exigirte que me esperes indefinidamente.
– Pero yo quiero hacerlo…
– Escúchame Annie – dijo interrumpiéndola – Seria muy egoísta de mi parte pedirte esperarme, por eso te libero de nuestro compromiso…
– No…
– Es lo mejor Annie, si encuentras a otra persona a la que puedas amar siéntete libre de iniciar una nueva relación, si cuando mi hermano regrese aun estas libre yo te buscare y veremos si nuestros sentimientos no han cambiado.
– No Archie, no puedes decirme eso – dijo lanzándose a sus brazos mientras lloraba desconsoladamente.
– Créeme que me duele – dijo abrazándola e intentaba consolarla, realmente no mentía, Annie era para él alguien a quien tenía mucho cariño, su presencia en su vida se hizo una constante a la cual se acostumbro hace mucho tiempo, solo a últimas fechas había empezado a pensar que se sentía a gusto a su lado por del hecho de saberse amado por ella, no del hecho de ser él quien la amaba, pero si era honesto consigo mismo en este momento se sentía más feliz de lo que había estado en todo el tiempo que estuvieron juntos, se sentía libre y feliz, sentía que nuevamente el mundo se abría ante él y que un sinnúmero de posibilidades lo esperaban.
.
()()()()
.
Florida 1915.
– Oh mi dulce niña – lloraba Martha O'Brien mientras estrujaba la carta que acababa de leer – Entiendo muy bien lo que te llevo a tomar esta decisión tan difícil, y aunque no te culpo por actuar como lo hiciste no puedo menos que sentirme herida, te juro que si me lo hubieras pedido yo estaría a tu lado en ese barco, no importa que tan difíciles sean las cosas allá para mi es más difícil es no saber de ti hija mía – en ese momento sintió un brazo que la rodeaba y no pudo más que acercarse para sentirse un poco menos sola en su dolor.
– Tranquila Martha.
– ¿Cómo puedes pedirme que me calme, cuando no sé si mi niña está bien o no?
– Porque a ella de nada le sirve que tú estés en este estado.
– No lo hago por ella.
– Nunca te tome por una persona egoísta.
– De que hablas.
– Prefieres tu tranquilidad a la de ella.
– Claro que no.
– Entonces reza por ella, y por su amigo y encomiéndalos a dios, que es lo único que ahora puedes hacer
– Lo sé, pero…
– No hay pero que valga amiga mía, si bien ninguno de los dos conocimos la clase de amor que tu nieta siente por ese niño, hemos vivido lo suficiente para saber que hay actos que deben realizarse no importa a quien se pueda lastimar en el camino, lo importante es no seguir los mandatos del corazón.
– Lo sé.
– Entonces no sufras por ella, si fue lo suficientemente valiente para irse ten por seguro que será lo suficientemente fuerte para soportar las duras pruebas que le esperan.
– Lo sé, pero tengo miedo.
– Tu miedo a ella no le sirve para nada, tur rezos por otro lado no solo le sirven a ella sino a ti para alcanzar la paz.
– Gracias, no sé qué haría sin ti.
– Probablemente llorar hasta deshidratarte – bromeo intentando hacerla reír.
– Ja ja ja – rió sin que la sonrisa pudiera llegar a sus ojos – Algo bueno hice en mi vida pasada, que dios te envió a mí.
– Yo soy el que debe agradecer a dios por enviarte a mi vida, pocas personas tienen la dicha de tener una amiga tan maravillosa como tu – palmeo su mano – Sin embargo aun mantengo mi queja porque te tardaste demasiado en llegar – la miro tiernamente – Si te hubiera conocido medio sigo atrás, seguramente no te hubiera dejado en manos de O'Brien.
– Eso lo dudo amigo, mi esposo era demasiado buen mozo como para que le hicieras competencia.
– Eso lo dices por qué no me conociste en mis mejores años, vayamos a tomar un helado al café dela playa, se que eso te subirá el ánimo – dijo ayudándola a levantarse y guiándola hacia la puerta.
– Gracias.
.
()()()()
.
New York 1915.
Después de un desastroso ensayo lo único que quería era dormir una semana completa, y seguramente mis compañeros lo agradecerían, este día había estado particularmente desagradable con cualquier incauto que hubiese osado cruzarse por mi camino, incluso Robert había probado un poco de mi lengua viperina cuando se había atrevido a cambiar por tercera vez las indicaciones en cuanto a por donde tendría que entrar a escena.
– Si no mejoras sustancialmente tu carácter terminaras como una solterona amargada – dijo Otelo antes de abandonar el escenario, después de que Robert indico que tomáramos un receso de una hora.
– Vete al diablo, remedo de actor – le digo sin que me escuche – Después de que por su culpa tuvimos que repetir la maldita escena dos veces aun se atreve a dirigirme la palabra, menudo idiota, eso pasa por que Robert contrato a un analfabeta.
– ¿Vaya vocabulario que tienes Klasse? – escucho detrás mío.
– ¿Y tú qué haces aquí?
– Vine a invitarte a almorzar, supuse que como saliste apresurada no habías desayunado y por lo que escuche de tus colegas parece que estas tan hambrienta que estuviste a punto de comerte a uno o dos de ellos.
– Jamás como comida chatarra, así que no tienen por qué temer que eso ocurra.
– Veo que el hambre no afecta tu sentido del humor – Vayamos a comer.
– No tenias por qué molestarte, soy perfectamente capaz de buscar mi propia comida – sonrió amablemente – Además estoy segura que prefirieres comer con tu novia.
– Karen respeto a eso…
– Tranquilo Archie, no es como si hubieras estado haciéndome la corte, solo somos amigos – sonrió – Aunque he de decir que prefiero que mis amigos sean honestos conmigo, imagínate que hubiera estado enamorándome de ti – rio muy fuerte – El fiasco que me hubiera llevado.
– Karen…
– Vayamos a comer, y así puedes contarme todo referente a esa novia tuya – dijo cuando empezaba a bajar del escenario.
– Karen…
– Además debo contarte que esta mañana recibí una propuesta de matrimonio – dijo mientras enlazaba su brazo al de él.
– Karen – grito.
– ¿Crees que miento? – No sabía muy bien porque, mejor dicho sabía perfectamente porque, pero no estaba dispuesta a admitirlo, quería herirlo, sabía perfectamente que aun cuando no tuviera sentimientos por ella el saber que Desmond a quien obviamente detestaba la había buscado lo molestaría – Tengo un anillo para probarlo – dijo feliz al ver que su rostro se contorsiono por el disgusto.
– Supongo que algún admirador tuyo decidió declarársete a la entrada del teatro.
– Atinaste – grito sonriente – Nunca sospeche tuvieras cualidades de adivino, súbitamente se acobardo de decir quien había hecho la propuesta – ¿Crees que debería aceptar?, hoy mismo me dijeron que si no mejoro mi carácter terminare como una solterona amargada, con esas perspectivas no debería desaprovechar este tipo de oportunidades, ¿Qué opinas?
– Creo que eres lo suficientemente guapa y famosa como para darte el lujo de esperar una propuesta que no venga de un desconocido, ¿No crees?
– Tal vez tengas razón, si no fuera de un desconocido debería considerarla – dijo muy pensativa.
– ¿Qué ocurre?
– Nada, es solo que tengo hambre, no pude tomar más que un café antes de empezar los ensayos.
– Me sorprende que no pueda escuchar tu estomago desde aquí – lo que en realidad le sorprendía es que ella no escuchara el suyo, por culpa de Annie su apetito se había esfumado por lo que apenas si desayuno nada.
– Muy gracioso Cornwell, ahora por ese comentario pediré lo más caro del menú y champan para acompañarlo.
– Si eso te hace feliz – dijo levantando los hombros.
– Me hace feliz el saber que después de esta comida serás un poco más pobre.
– Como todo un caballero mi obligación es complacerte, por lo que te llevare a un lujoso lugar – dijo aumentando la velocidad del auto.
– No es necesario.
– Anda, te encantara, dicen que tiene una maravillosa cava de vinos – dijo con la intención de molestar, después de todo el día anterior había bebido tanto que probablemente la idea de beber la haría sentirse enferma.
– Entonces acepto, nada como un buen vino para alejar lo que me queda de resaca.
– ¿Estas loca, no empeorara eso las cosas?
– Oh, mi dulce niño, es obvio que no sabes nada de la vida – dijo mientras entraban al restaurante – Es una suerte que me tengas para enseñarte – rio al recordar que a ella ese conocimiento le había costado tener que soportar las burlas de Terry, si bien fue su tío quien le enseño a conocer y apreciar los buenos vinos, él solo le enseño a degustarlos, no a beberlos para ahogar las penas, era gracias al odioso actor que había aprendido como evitar morir a causa de una resaca.
– Muy graciosa, espero que sepas que el hecho de que sepas los remedios para la resaca no es algo para enorgullecerse.
– El día que tengas una, sabrás que si es para enorgullecerse – aun cuando sabía que no al final terminaría herida no podía dejar de disfrutar la compañía de Archie.
.
()()()()
.
Chicago 1915.
– Te extraño Terry – decía Candy mientras por enésima vez intentaba cuadrar las cuentas – Es sorprendente que me sea más difícil estar lejos de ti ahora que se que solo serán unos días a antes cuando creí que te había perdido para siempre, supongo que antes solo imaginaba como podría ser mi vida a tu lado y ahora que tuve una muestra de lo feliz y completa que me siento cuando estamos juntos está justificado que el miedo de perderte sea mayor – Decidida a no permanecer melancólica y dado que le era imposible concentrarse en las cuentas empezó a limpiar su pequeño departamento, con una sorprendente determinación limpio ventanas, pisos e incluso sacudió los todos los muebles tanto de su recamara como la de Albert, al entrar a su cuarto la nostalgia la embargo nuevamente, pues el temor de que algo malo le hubiera pasado a su amigo la inundo – Tranquila Candy, sabes que si alguien es perfectamente capaz de cuidarse ese es Albert, no por nada ha sido capaz de viajar por el mundo sin tener dinero – sonrió – Pero también en uno de esos viajes resulto herido y ahora no recuerda quien es – se contradijo – No le ha pasado nada malo, en aquella ocasión fueron circunstancias especiales, después de todo estaba en un país en guerra, actualmente está en América donde todo es mucho más tranquilo y esta con Puppet, que estoy segura lo cuidara – después de terminar la limpieza tomo un baño y estaba descansando, tan concentrada estaba en su discusión interna que no escucho cuando llamaron a su puerta, sin embargo cuando volvieron a llamar escucho y corrió a abrir.
– Duque – dijo sorprendida al ver quien estaba en su puerta.
– Hola Candy, espero no importunar.
– Para nada señor, pase.
– Gracias – al ver que todo estaba muy limpio y ordenado supuso que Candy estuvo haciendo el aseo de su casa – ¿Estas ocupada?
– No, en realidad había estado haciendo limpieza – en ese momento recordó que estaba usando pantuflas – Sin embargo como podrá ver no esperaba visitas, por lo que estoy hecha un desastre.
– Tú siempre te ves linda Candy.
– Gracias señor es usted un mentiroso muy amable – dijo sonriendo.
– No miento Candy, cuando una persona es bella por dentro como tú, el exterior sin importar su indumentaria refleja esa belleza.
– Gracias – dijo toda sonrojada – Gusta tomar un café – en ese momento recordó que como buen Inglés probablemente preferiría el té, por lo que un poco apenada añadió – Lamentablemente no tengo ningún otro tipo de bebida para ofrecerle.
– No es necesario, de hecho venia a invitarte a cenar, si no tienes planes.
– Me encantaría – dijo feliz, de alguna manera el estar con el duque hacia que se sintiera cerca de Terry, probablemente era que ambos tenían el mismo acento y aunque ambos lo negaran se parecían mucho tanto en carácter como físicamente – Permítame un minuto para hacerme presentable – dijo mientras corría a arreglarse un mucho, sabía que el duque estaba acostumbrado a frecuentar lugares elegantes, por lo que no queriendo quedar mal se pudo uno de sus vestidos más elegantes y se arreglo un poco el cabello descartando sus inseparables coletas.
El duque esperaba a la pecosa sentado en un sofá mientras con la vista recorría el lugar, si bien era un departamento muy pequeño y sencillo estaba muy ordenado y reflejaba gran calidez, definitivamente esa pecosa hacia que hasta su hogar fuera alegre, no le sorprendía que en su compañía incluso el áspero de su hijo y él mismo se vieran sonriendo y animados.
Minutos después se levanto al escuchar que Candy había salido de su habitación, por un momento se quedo sin habla pues le pareció estar viendo a Eleonor, sin embargo el sonrojo de Candy y la tímida mirada en el rostro de lo volvieron a la realidad, si bien ambas eran muy parecidas siendo las dos rubias, hermosas y capaces de iluminar cualquier habitación con su sola sonrisa Eleonor nunca había sido tímida, sabedora de poseer una belleza arrolladora siempre fue segura de sí y algo coqueta, por su parte Candy parecía ser completamente ignorante de su belleza física, en cierta medida aun conservaba esa actitud de niña que vio en ella cuando la conoció años atrás.
– Definitivamente mi hijo es muy afortunado de tener el amor de tan bella chica – dijo haciéndola sonrojar una vez más – Seré el hombre más envidiado de la noche al estar acompañado por una dama tan hermosa.
– Y yo seré la mujer más odiada por estar en compañía de un caballero tan atractivo y elegante.
El duque no pudo evitar sonreír ante las palabras de la pecosa – Muy bien bella dama salgamos a causar la envidia de todo Chicago – dijo mientras le ofrecía su mano.
Tal como Candy había supuesto el duque la llevo al mejor restaurante de la ciudad, incluso cuando parecía que al no tener reservación estuvieron a punto de negarles una mesa la actitud del duque aunado a que era un aristócrata hicieron que fueran llevados a la que obviamente era una de las mejores mesas del lugar.
– ¿Me permites ordenar por ti? – dijo al ver la cara de desconcierto de Candy cuando empezó a revisar el menú.
– Por favor, la verdad es que nunca fui muy buena en le francés.
– Tienes alguna preferencia en cuanto a la comida Candy – sonrió amablemente.
– Como habar notado me encanta comer y tengo muy buen apetito así que cualquier cosa que crea conveniente estará bien para mí.
– Hay algunas cosa que definitivamente debes probar, solo espero que la comida en este lugar este a la altura de su reputación, aunque la comida francesa siempre es mejor en los restaurantes franceses.
– Eso supongo, la verdad es que nunca he estado en Francia.
– Estoy seguro que en cuanto termine la guerra Terrence cambiara eso – al escuchar el nombre de su hijo su sonrisa disminuyo, fue obvio para el duque que aunque solo había pasado un día ya lo extrañaba, por lo que decidió distraerla – Sin embargo mientras la guerra continúe bien pueden dedicarse a viajar por el país, estoy seguro que mi hijo no conoce mucho de los estados unidos, tu por otra parte tengo entendido que has viajado mucho.
– Efectivamente, principalmente por mi trabajo he viajado a muchos lugares y conocido a personas maravillosas, peor se deberemos esperar a que Terry este de vacaciones de la escuela para hacerlo.
– Hablando de la escuela, has pensado que harás tú mientras Terry estudia, ¿Piensas continuar trabajando o has pensado en estudiar tú también? – al ver que Candy aun no había tomado ninguna decisión decidió presentarle una opción más – ¿No has considerado la posibilidad de darme un nieto? – pregunto haciendo que Candy casi se ahogara con el agua que bebía – Estoy deseando ser abuelo ahora que soy aun joven y puedo disfrutar a mis nietos – dijo sonriendo.
– Creo que es muy pronto para hablar sobre eso – aunque en el fondo sabía que era posible que en este momento ya tuviera a su primer nieto creciendo dentro de ella.
– Tienes razón, de momento lo principal es enfocarnos en su boda, no podemos empezar a hablar de nietos cuando ustedes un no se han casado.
– Creo que esta plática debe esperar a que Terrence esté presente.
– Tienes razón, solo quería que supieras que estaré esperando ansioso a que ustedes empiecen a aumentar la familia, lamentablemente ahora solo quedamos tres Grandchester – dijo con gran tristeza.
– Sé que ha sufrido una dura perdida señor, pero lo único que podemos hacer es consolarnos pensando que ahora están con dios y que en algún momento los volverá a ver.
– Tienes razón Candy, además no te invite a cenar para que me oyeras lamentar, sino para platicar y conocernos un poco mejor – en realidad el sabia casi todo de la vida de Candy pero prefería escuchar las cosas directamente de su boca.
Candy feliz le relato de su infancia en el hogar de Pony con sus dos madres y sus amigo, después le contó sobre su vida con los Leagan y como finalmente llego a formar parte de los Andrew, al final le dijo que había decidido dejado a esa familia por que deseaba seguir su propio camino, le dijó como había decidido convertirse en enfermera y que era más feliz ayudando a sus pacientes de o que nunca hubiera podido ser siendo una chica de sociedad.
– Entonces nunca conociste a tu padre adoptivo.
– En efecto señor, mi único contacto con el ha sido por carta y a través de su secretario personal George.
– Me parece sorprendente, por lo que dices las únicas personas en esa familia con las que llevas una buena relación son tus primos.
– Si Stear y Archie han sido para mí siempre como hermanos.
– He de confesarte Candy que yo he intentado encontrarme con tu tutor, sin embargo aparentemente ha estado fuera del país por bastante tiempo, sin embargo parece que planea volver a la ciudad en unos pocos días, y estoy determinado a encontrarme con él y obtener el permiso para que tu y mi hijo puedan casarse.
– Él seguramente está muy decepcionado de mi comportamiento, es más es probable que a estas alturas yo haya sido repudiada – dijo muy apenada.
– No creo que ese sea el caso, hasta donde he podido averiguar tú sigues bajo la custodia de William Albert Andrew, pero él decidiera repudiarte las cosas serán muy fáciles, pues dudo que la señorita Pony y la hermana María siendo tus tutoras se nieguen a darte su bendición para casarte con Terrence.
– A usted no le importaría que yo fuera repudiada por la familia Andrew.
– Claro que no Candy, mi familia y yo hemos sido muy afortunados de que te cruzaras en el camino de mi hijo, estoy seguro que nada podría hacer que mi hijo desista de convertirte en su esposa, y yo al saber que la felicidad de mi hijo eres tu no permitiría que algo sin importancia evitara que formes parte de la familia Grandchester.
– Gracias – dijo con la voz un poco cortada, por primera vez en mucho tiempo Candy se sentía bienvenida en una familia, con los Andrew solo cuando estuvo con Anthony, Stear y Archie se sintió así, ellos siempre la trataron como parte de la familia, sin embargo después la culpa que sintió por saberse la causante de la muerte de Anthony evito que pudiera sentirse a gusto, la Sra. Elroy siempre la vio con rencor y coraje y ni hablar de los Leagan, además el nunca conocer a su padre adoptivo solo hizo que su inseguridad aumentara, sin embargo ahora tendía una familia, no solo se casaría con Terry y tendría a sus hijos sino que el duque la trataba con aprecio y cariño y la señora Eleonor siempre fue muy amable y cálida con ella, y la trataba como a una hija.
– No Candy, nosotros somos quienes tenemos que agradecerte, gracias a ti tengo la oportunidad de recuperar el cariño de mi hijo, y sé que fue gracias a ti que reinicio la relación de Terrence con su madre.
– Eso no es…
– No seas modesta Candy, tu le has dado más a esta familia de lo que probablemente le ha dado nadie – sonrió amargamente – Se que con tu ayuda lograre que mis hijos puedan verse como hermanos.
– Le prometo que lo intentare, se que Terry estará feliz de tener un hermano y estoy seguro que Edmund también.
– Eso espero.
Ajenos a cualquier otra cosa ambos continuaron platicando sin notar que unos ojos llenos de rencor no habían dejado de observar a Candy desde el momento en que entro en el restaurante.
.
()()()()
.
– Te lo juro madre era la huérfana esa – después continuo caminado por la habitación obviamente intentando calmarse – No puedo creer que ahora se dedique a buscar hombres mayores, aunque siendo honestas de esa mosquita muerta nada me sorprende – dijo en un quedo murmullo que su madre no alcanzo a entender.
– Tranquila Eliza, cuéntamelo todo por favor.
– No sé más madre, solo lo que ya te dije, que la vi ayer cenando en L'etoiles con un hombre mayor, sin embargo por más que lo intente no pude ver quién era, lo que si te puedo decir es que era alguien importante, después de todo estaban en la menor mesa del lugar y obviamente ella se desvivía por complacerlo pues el caballero en cuestión rió en varias ocasiones de los comentarios de esa.
– Tenemos que hacer que la tía abuela hable con ella de inmediato, no podemos permitir que enlode en apellido Andrew con su vergonzoso comportamiento y menos cuando en poco tiempo se anunciará su compromiso con tu hermano Neil.
– Ni me digas madre, estoy a punto de arrepentirme de acceder a los caprichos de tu hijito.
– Créeme que yo en varias ocasiones he pensado en retractarme y pedir a la tía abuela que olvide cualquier cosa relacionada con una posible unión con esa, pero ya tu padre estuvo de acuerdo y a menos que esa niña cometa una tontería dudo que acepte que retiremos la solicitud.
– No me sorprende, mi padre hace mucho perdió el sentido común.
– No es eso hija, es solo que no es de caballeros retractarse cuando se ha dado su palabra, además no sé porque pero tu padre siempre ha tenido en cierto aprecio por esa niña.
– ¿Por qué será madre? – pregunto con un gesto cínico – Porque esa mosquita muerta sabe perfectamente como agradar a los hombres, creo que es lo que les enseñaron a ella y a Annie en el hogar de Pony.
– Eliza, no estarás sugiriendo…
– Yo no sugiero madre, afirmo que esas dos son expertas en seducir hombres ilusos.
– Hija, no me parece adecuado que una jovencita como tú hable de esas cosas, no es propio de una dama.
– Claro madre – dijo en un gesto condescendiente – Si por ti fuera viviría en un mundo de ensueño igual que tu, pero entiende que la vida no es como así, necesitas conocer las cosas malas del mundo para combatirlas, como evitare que mi esposo se desvié si me dedico a creer que nada ocurre, ¿Crees acaso que está en juntas de negocios fines de semana enteros o que realmente trabaja hasta media noche todos los días?
– Eliza, no te permito me hables así.
– Olvídalo madre, somos muy diferentes – dijo levantándose – Te sugiero que hables con la tía abuela para que le ponga un alto a esa mujer, y espero que cuando tu hijo se case con ella sea capaz de detener su descarado comportamiento – dijo saliendo de la habitación.
.
()()()()
.
Hasta aquí con este capítulo, saludos a todas y gracias por tenerme paciencia, prometo intentar tardar menos con la siguiente actualización.
.
.
