Naruto sentía que se desmoronaría si no salia de esa casa, así que siguió sus instintos y salió corriendo, sin aire, y no por únicamente bajar los escalones. La firmeza con la que ella dijo esas palabras fulminantes de su relación lo tenían en shock. No podía creerlo. Era descarado de su parte el siquiera guardar esperanzas de que Hinata tolerase su aventura con Sakura. Realmente había cruzado un limite impensable.
Se sentó en la entrada del complejo de apartamentos. Todo era silencio, eran quizás las 12 pm.
Era estúpido. ¿Como se había atrevido?
Había sido preso de aquellos sentimientos por Sakura que quizás nunca pudo eliminar por completo.
Era una locura. Evidentemente su cuerpo era tan defectuoso como para fallar en trazar una línea entre la amistad y el deseo por su amiga de la infancia.
Había sido tan conveniente que Sakura también inesperadamente sintiera lo mismo. Claro, muy motivada por la infidelidad de Sasuke. No había sido mas que un error. Una cosa del momento.
Sakura lo había odiado tanto cuando se destapó la infidelidad de Sasuke, acusándolo de haber sido mala influencia para su esposo. No paraban de discutir, él defendiéndose de que no tenía la absoluta influencia sobre el susodicho y Sakura alegando lo contrario.
De un momento una cosa llevo a la otra, y habían terminado durmiendo juntos. Toda la situación era bizarra.
Nunca se había odiado asimismo tanto, más por que le costaba admitir que... que estaba seguro de haberlo disfrutado. Peor aún...era la primera vez que no solo su cuerpo engañaba a Hinata. Su corazón parecía conmovido. Un sin número de recuerdos de su infancia respecto a Sakura nublaban su mente, recordaba como en su día la había querido tanto. ¿Sería posible que aún lo hiciera?
Era agridulce. Porque su mente le dictaba amar y respetar a su esposa, pero su cuerpo lo contrario.
Mayor vergüenza sentía al verse siempre perdiendo la batalla con la cordura y terminando una y otra vez en la cama con Sakura.
Muy en el fondo quería culpar a Sakura por no detenerlo. Sin siquiera pedirlo, se habían convertido en amantes. Siempre jurando que sería la última vez, pero recayendo en el vicio del adulterio. Y luego él, sin poder recostarse en el hombro de Sasuke como siempre para hablar sobre su incompetencia como esposo, por las razones obvias. Ahora terminaba llorando en casa de sus padres, a quienes ponía en la dura tarea de no comentarle nada a Hinata.
Nunca olvidará el rostro de su madre, quizás preguntándose en donde falló en su educación. Desconociendo al chico leal que crió. ¿Quién diría que aquel chico que daba la vida por sus amigos, no sería leal a su esposa?
¿Cómo no tuvo la voluntad necesaria para alejarse de Sakura definitivamente?
Le escribió a su amante, citándola en aquel bar que había sido testigo de su mayor pecado.
Ya era muy tarde, pero debía hacerlo.
Terminaría todo.
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Sus rodillas ya le dolían, pero no respondían. No podía levantarse, estaba sumida en sus pensamientos desde que vio a su futuro ex-esposo salir por la puerta, destrozado y quizás molesto.
Se había quedado observando aquella vieja mancha en la pared que había hecho Bolt con unos crayones. Era un dibujo sobre los tres, su "Familia".
No soporto más pensar que aquello había sido una ilusión, una fachada que tarde o temprano se desmoronaría. Era un hogar edificado en falsas promesas.
Ahora llegaba a la conclusión de que haber conocido a Naruto había sido lo peor que pudo haberle sucedido en la vida. La había destruido.
Tomó un crayon de su hijo, y quizás en un acto un tanto infantil se colocó frente a aquel dibujo sobre la pared. Lo observó por unos minutos antes de, con lagrimas en sus ojos, tachar la figura de Naruto.
Ya no existía esa familia.
Sin más pensamientos en su mente, empacó sus maletas, tomó a Bolt entre sus brazos y salió de aquel apartamento que ya no tenía ese aroma hogareño que lo caracterizaba.
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-Hinata lo sabe todo-dijo sin preámbulos.
Nunca había visto a Sakura tan llena de pánico como en ese momento.
-¿T-Todo sobre...?
-Sobre nosotros.
Se tomó de los cabellos mientras repetía "no, no, no" una y otra vez, casi en negación.
-N-no puede ser. ¿C-como pudiste decirle?, ¡Creí que habíamos dicho que esto nunca saldría a la luz! ¡N-nos has jodido!-ahora sonaba molesta, quizás queriendo dirigir la culpa a él, no tolerando sentirla por si misma.
-De alguna forma Sasuke lo averiguó, y anoche llegó a casa para decirle a Hinata y de paso darme unos cuantos golpes.
El horror de Sakura fue peor al saber que su esposo lo sabía también. Se sentía horrible. Si bien es cierto, él la había engañado, no se sentía bien que él supiera que ella también. En un principio había sido su venganza, pero...de un momento a otro se sorprendió al descubrir que le gustaba estar conNaruto.
Era un embrollo horrible, uno que nunca pensó que llegaría tan lejos. Estaba segura de no amarlo, pero había una energía magnética que últimamente la llevaba a él.
Si había sido una prueba de Dios, claramente la había fallado.
El aire le faltaba, estaba con miedo, con miedo de lo que sabía que se avecinaba. El odio de todos cuando se enteraran de su sucio secreto. Era el fin definitivo de su matrimonio. Le extrañaba que Sasuke no hablara de ello la noche anterior, eso solo la atemorizaba más, más al pensar como él había podido pretender que todo estaba bien entre ellos esa mañana. Lo conocía muy bien para saber que tramaba algo, Sasuke era una persona pasivo agresiva y eso lo hacía más atemorizante, no estaba segura de querer regresar a casa.
Hubo un par de minutos donde Naruto trato de ayudarla para no perder la compostura, ella solo balbuceaba cosas inentendibles.
-Tienes que calmarte Sakura- No podía decirle el típico "todo estará bien" por que él mismo sentía sus pies como gelatina en esos momentos al pensar en lo que venía. El odio de todos sus amigos y todo lo que tendría que hacer para recuperar la confianza de Hinata. Porque si, no se rendiría, lucharía hasta el final. Sabía como Hinata lo amaba, encontraría la forma de recuperarla, sería difícil pero no imposible. ¿Ya había pasado esto antes, no? A como habían superado la situación de Shion, superarían a Sakura. El amor lo puedo todo, ¿no?
Pasaron un par de minutos, donde él le pasaba agua y palmeaba la espalda de Sakura para que finalmente pudiera calmarse, muchos en el bar los habían visto, pero no sentía vergüenza, peor era la situación en la que estaban como para detenerse en esos detalles. De reojo veía como el barman lo veía con cara de "lo veía venir", pues si, ese barman había sido testigo de sus conversaciones y todo. Pero había sido mayor la lujuria a la vergüenza en aquellas ocasiones. Nada lo detuvo.
Una vez se sintió con la mente más clara y calmada, Sakura tomó su copa de whisky y se la tomó de sopetón, viendo al vacío con ojos inexpresivos.
-S-asuke lo merecía. H-Hinata...ella tan solo estaba en medio. Oh por Dios...s-soy horrible-observó su copa, con la mirada vacía, perdida en sus pensamientos, pero con lagrimas amargas saliendo de sus orbes-Quería devolverle a Sasuke lo que me había hecho. Desde que decidimos darnos una segunda oportunidad, nunca me lo creí ni por un segundo. Quería pensar que duraríamos, pero no podía quitarme el rencor de encima. Sentía que debía hacer algo. Luego...-hizo una pausa y vio a Naruto-Luego tú estabas ahí y...pasó lo que pasó. Fuiste la perfecta oportunidad para quitarme el rencor de encima. Tu eras fácil, no te importaba nada. En buen momento olvide por completo la existencia de Hinata. Ella...no merecía nada de esta mierda.
-Dormir con el mejor amigo de Sasuke...la venganza perfecta. Eres egoísta Sakura-la observó lleno de rabia, quizás no solo contra ella, sino consigo mismo.
-Quizás. Pero tu y yo sabemos que yo no te obligue a nada. No te mereces a Hinata-le escupió en la cara- Esto es lo mejor. No fue correcto, pero quizás no crees que la vida nos ha envuelto en esta complicada situación por algo?-amargas lagrimas no paraban de caer por sus ojos. - Si no era yo, eran otras mujeres. Tu nunca cambiabas Naruto. Hinata nunca te dejaría, el destino quería darle un motivo más fuerte para tener el valor de dejarte. Tienes que aceptarlo, tu comenzaste a destruir tu matrimonio desde hace mucho, yo solo fui la gota que derramo el vaso.
A Naruto le dolía aceptar esas palabras. No quería pensar que Hinata y él estaban destinados al fracaso.
-Si de verdad la amas, la dejarás ir...
Le dolía el pecho de solo de pensarlo.
-No...-sentía que le fallaba el aire-Ni pensarlo. ¿Esperas que la deje a su suerte?, tenemos a Bolt y Hinata no sabe hacer nada sin mi. No tiene familia ni amigos. Yo soy...
-¿Su todo?-dijo con incredulidad-Discúlpame Naruto, pero si tienes esa mentalidad, estas muy mal. Nadie es para siempre. La vida continua. Hinata necesita ser libre de esa idea que le has metido en la cabeza, de que no es nadie sin ti. ¿No te has puesto a pensar en que ella puede salir adelante sola?, ella puede estudiar, buscarse un trabajo, puede enamorarse y casarse de nuevo con alguien que si la valore a como se debe. Somos humanos, vivimos ciclos, cuando es necesario cerrar uno, solo empiezas otro.
Sakura se sorprendió al ver el rostro de Naruto, era claro que tenía un enfermizo sentimiento de posesión sobre Hinata. ¿Era amor realmente o capricho?
Decidió guardarse ese pensamiento para si sola.
-N-no, no concibo ese mundo que describes, siempre me he visto envejecer a su lado. N-no puede terminar así...
Sintió simpatía por un momento.
-Yo creo que amas la idea de que ella dependa de ti. Te sientes necesitado. Pero si de verdad la amas, sabes que debes de dejarla libre. Ambos urgentemente necesitan distancia. Necesitan crecer por separado, explorar sus opciones. Pero...-sonrió levemente, sintiendo como una lagrima nuevamente salia de su ojo-Eso no significa el fin. Si realmente están destinados, la vida la llevara de vuelta a ti. Tenlo por seguro.
Naruto sollozó y Sakura se limitó a palmearle la espalda, tratando de consolarlo.
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Estaba frente a la puerta de las únicas personas a quienes podía acudir en esos momentos. Era patética. Solo tenía a la familia de su futuro ex-esposo.
No sabía ni como decirles lo que había sucedido. Ella era la víctima, pero no evitaba sentir pena por ellos. Por que los conocía muy bien, junto a ella batallaron mucho para que Naruto fuera un hombre maduro. Tal parece que tal esfuerzo nunca rindió frutos. Como padres no podía ni imaginar como se habrían de sentir.
Sonó el timbre y de inmediato una mujer de cabellera roja, que aparentaba menos edad de la que tenía abrió la puerta. Era Kushina, su futura ex-suegra y casi segunda madre.
Por el rostro de esta intuyó que ya sabía algo, pues se veía más abatida que sorprendida.
-Oh, mi niña, ¡Cuanto lo siento!-se disculpó entre lagrimas y se abalanzó a abrazarla.
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Se sentía inquieto. No sabía porqué, pero no paraba de pensar en aquella mujer. En su primer y "superado amor".
Encendió el tele, cambio y cambio de canal, pero nada la sacaba de su mente.
¿Llamarla no lo heriría?
Marcó su número y tuvo que sonar un par de veces para que aquella vocecilla respondiera al otro lado de la línea.
"¿T-toneri?"
"Claro, soy yo, no me han robado mi teléfono" rió, mostrando una seguridad que no esperarías de un hombre que hacía unos momentos casi se comía las uñas de la ansiedad.
"Supongo que no..." su voz, como era de esperarse, sonaba triste y apagada. No era momento para tratar de sonar gracioso.
"¿Como estás?" preguntó con cautela. "¿Lo acabaste o...?" dejó la pregunta en el aire, sintiéndose como un canalla por esperar que si lo hubiese hecho.
Escuchó como tomaba aire. Quizás había sido muy pronto para preguntar aquello, y más por teléfono, quería darse un golpe asimismo.
"Todo terminó...definitivamente terminó"
Era vil, pero tuvo que contenerse para no sonreír o decir un comentario fuera de lugar.
"Fue lo correcto. Has hecho bien Hinata" realmente estaba orgulloso de que esa pequeña mujer al fin se iluminase y dejara a ese mal hombre. Ya era hora. "Quiero darte mi apoyo, no estás sola. Iré a visitarte por la tarde luego de que termine con un compromiso, claro, si tu te sientes bien para recibir visitas"
"D-deje la casa, ahora..."
No la dejo terminar y se adelanto a mal pensar: "¡¿No me digas que ese imbécil te echó de la casa, por que si es así ahora mismo lo busco...!"
"¡N-no es eso!" É-él nunca sería capaz!" se apresuró a aclarar. Todavía defendiéndolo, pensó Toneri con molestia.
"Ah, bueno" dijo ya aliviado y avergonzado por haberse sobresaltado. "¿Entonces donde estás?"
"Decidí salir de aquella casa, n-no soporto estar ahí, m-me trae recuerdos y...no quiero estar en ese lugar. Estaré temporalmente en casa de mis, digo ex-suegros..."corrigió, dolida de pensar que ese era el estatus de su relación ahora.
"Me alegra que ellos te entiendan y te brinden alojo. Son muy diferentes a su hijo, en fin" cortó la conversación, pues sabía que mencionar a Naruto solo afectaría a Hinata.
"Si, ellos son muy buenos, como mi segunda familia"
Se sentía mal por ella, no tenía familia. Estaba sola...por ahora.
Toneri vio que tenía otra llamada entrante de su manager. Vaya momento.
"Este...tengo un compromiso ahora. Te veré luego" le dijo, fastidiado con su apretada agenda.
"Claro, entiendo"
"Envíame la dirección, llegaré a verte más tarde. Hasta luego Hinata"
"Claro, h-hasta luego"
Cortó la llamada, fastidiado por primera vez de su trabajo. No podía decir que lo odiaba, es decir, le había dado millones, fama, éxito y la oportunidad de recorrer el mundo, pero justo en momentos críticos...
"Ya estoy en camino, Tsunade" y cortó la llamada, sabía que su manager era de carácter delicado, pero ahí se las vería.
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-¿Que te he dicho de tratarme con más respeto? ¿Olvidas que soy mayor o que estás donde estás por mi?-otra vez, el mismo sermón, siempre olvidaba que era mejor guardarse sus comentarios para evitarlo.
-Si, si lo sé-dijo con fastidio-¿Donde está el dueño del hotel?
Tsunade vio su reloj.
-Estará aquí en menos de 5 minutos, ¿Qué te tiene tan impaciente?, usualmente estás feliz cuando firmas acuerdos millonarios. ¿Olvidas cuanto valdrá esto?, no lo harás gratis, son U$600 mil por noche. No es una broma.
-Que bueno que me lo recodarás, realmente vale la pena perder estos minutos de mi vida.
Tsunade puso los ojos en blancos, no entendiendo que le pasaba a ese chico.
-Definitivamente debes de buscarte una novia, ya basta de...
-Mucho gusto, soy Itachi Uchiha-se vio interrumpida por la llegada de un joven apuesto de cabello negro y largo. Tsunade admitiría que era más joven que ella, pero realmente le pareció encantador.
-El placer es nuestro, Tsunade Senju-le extendió la mano, Toneri rodó los ojos, era evidente que le había gustado. Su manager tenía quizás más mañas que él.-Y por aquí esta nuestra estrella, Toneri Otsutsuki-lo señalo victoriosamente. Ya hasta parecía que le agradaba, lo que era el marketing, se sentía como un producto, pensó.
-Mucho gusto en presentarme estimado Uchiha-saludó, sonriendo ampliamente, cualquiera diría que no estaba molesto hacia unos momentos.
-Este es mi hermano menor, Sasuke Uchi...
-Lo conozco-lo interrumpió Toneri, y Tsunade quiso golpearlo por su poca educación.
Toneri sonrió con malicia. ¿Como podía haberlo olvidado? Él esposo de la amante rosada de Naruto era nada más ni nada menos que el hijo de los dueños de ese hotel.
Sakura no había podido ser más estúpida de haber engañado a un magnate de hoteles con un muerto de hambre como Naruto. La vida si que era curiosa. Y pensar que Hinata también lo había preferido por sobre él...solo recordarlo dañaba su ego.
-Si Itachi, estudiamos juntos-completó Sasuke, monotonamente, se notaba a leguas que su mente estaba en otra parte. -Es bueno volver a verte, más aún hacer negocios contigo.
-Tomen asiento-los invitó Tsunade-No estén de pie, pónganse cómodos.
-Es su hotel Tsunade, no es necesario que les digas eso.
La susodicha lo perforó con la mirada.
Sasuke rió.
-Vaya, si que has cambiado. Te recuerdo siendo parte del dúo tímido junto a Hinata.
-Si, ahora soy totalmente diferente. El mejor artista que encontrarás para entretener a tus clientes.
-Tienes razón-habló ahora Itachi. -Lo que nos lleva a...-y sacó de su maletín un folder-Tu contrato. Estoy seguro de que te encantará.
Toneri tomó el contrato y lo leyó detenidamente.
-600 mil por noche, perfecto...-sonrió, hasta que leyó una clausula-¿Con opción a extenderse como residencia? No hago residencias, eso es para cantantes en decadencia, aún quiero irme de gira por el mundo. Están locos si creen que firmaré un contrato por un año.
Ahora Tsunade si estuvo de acuerdo con él. No era una buena movida que en su cúspide estuviese un año recluso tocando solo en el hotel.
-Entendemos tu punto de vista, pero creemos en que sería beneficioso para ambos. Te acercarías más a tu público, tendrías recitales más personales y privados. Esto contrario a lo que piensas, podría ser beneficioso. Inclusive podrías descansar más que en un tour. Serían como unas vacaciones pagadas, no lo crees?
-No, no. Me agradan, pero solo firmaré por un mes. Un año es mucho.
-¿No habrá algo que pueda hacerte cambiar de parecer
-Ni un millón de dolares por noche.
Sasuke e Itachi se quedaron con la palabra en la boca. Estaba resuelto, esta estrella no cedería.
Itachi suspiró, vencido.
-Esta bien, firmaremos por un mes. Nos aseguraremos de hacer estos conciertos lo mejor que has hecho, ya verás que al final firmarás por un año. Estoy seguro.
-No lo creo-dijo seguro.
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Tuvo la dicha de que Itachi tuviera un contratiempo con su hija para aprovechar y quedar a solas con Sasuke. Disimuladamente había despachado a Tsunade, pidiéndole que le urgía comprarse unas pastillas para la migraña.
-¿Sabes lo de Hinata...?-le preguntó con cautela.
-¿A qué específicamente?
-Ella y Naruto...se están separando.
Sasuke rió con amargura, realmente no era una risa sincera, sonaba forzada.
-Claro, lo último que pudo hacer fue dormir con mi mujer, pero eso ya lo sabes no?
Claro que Sasuke era rápido para captar cosas.
-Si, exactamente...
-Dime, ¿Aún sigues interesado en Hinata? de otra forma, no estarías aquí aquí cuestionándome.
Golpe bajo.
-Me preocupo por ella, fue mi amiga.
-Si, claro-no sonaba convencido - Vaya, quién diría que estarías esperando a la primera oportunidad de que Hinata estuviera sola. Eres como los buitres, esperando para comer.
Decir que estaba ofendido era poco.
-Oye, no seas tan duro, podría reconsiderar lo del contrato...
-No me chantajees, soy diferente a Itachi. Antepongo mi dignidad ante todo.
-No me cabe duda.
Sasuke tomó de su copa de vino.
-Les dejaré el camino libre si es lo que quieres saber. Estoy enfermo de está situación, no quiero saber nada de ellos. Dejaré que Naruto se quede con Sakura...quizás tengas tu oportunidad con Hinata, quién sabe. Es una buena mujer, te sacarías la lotería. Eso si...-lo señalo acusatoriamente-Tienes que olvidarte de las modelos y actrices si cortejarás a Hinata. Lo último que necesita es a otro playboy.
Sonaba protector, como un hermano. Toneri en el fondo se sentía aliviado de que Hinata contase con gente que se preocupase por ella, realmente no estaba tan sola como pensaba,
-No son esas mis intenciones. Ella...siento lástima por ella. No tiene a nadie, ¿Puedes creer que luego de su separación el único lugar al que puede acudir es a casa de los padres de Naruto? Es como si no pudiera escapar de él.
Sasuke se sintió indignado y sorprendido de escuchar eso.
-Con que los padres de Naruto la acogieron...¿Se sentirán siquiera culpables?
-¿Porqué?, ellos no son culpables de los errores de su hijo.
-Culpables por traicionarla. Por saber todo y hacerse los sordos. Le vieron cara de tonta a Hinata. No son distintos a su hijo. De tal palo tal astilla.
-¿Ellos ya sabían lo de Sakura y Naruto?
-Ellos me lo dijeron, no pudieron aguantar la culpa. Son igual que su hijo, tratando de retener a Hinata a base de mentiras.
Toneri sintió asco, ¿Esa era la única familia que Hinata tenía?
Sentía lastima, se sentía mal por ella. ¿Como podía alguien tener tan mala suerte?
Pero no, ahora sería distinto. Hinata ya no estaba sola. Contaría con él, y él tomaría cartas en el asunto. Primero, alejándola de esos malos suegros.
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Se quedaría en la habitación donde creció Naruto. Tal parecía que no había forma de escapar de él. Había salido de su casa para no tener recuerdos de él, pero esa habitación quizás tendría muchos más. En ella había compartido tantos momentos con él.
Recordaba el sin número de veces que lo ayudó a estudiar o veían películas. Las veces cuando aprovechaba que sus padres estuvieran fuera de casa para pasar la noche ahí y hablar por horas y horas sobre el futuro juntos.
Todo había sido una mentira. Juego de niños.
Pero fue una retratera la que la hizo llevarse la mano al pecho. Era una foto de ambos el día que ganó las olimpiadas matemáticas. Recordaba lo decidida que estaba de no participar, insegura de no ser lo suficientemente buena, pero Naruto, siendo lo insistente que es, la animó a inscribirse, inclusive estudió con ella a pesar de quizás no comprender la mitad de todo.
¿Como esa persona había sido capaz de ahora hacerle tanto daño?
-¿Te trae recuerdos todo esto no?-escuchó a su ex-suegra decir a sus espaldas.
Se limpió las lagrimas de su rostro y se giró a verla.
-U-un poco-¿Para qué mentir?
-Hina...no es el fin, verdad? ¿Tú y mi hijo superaran esto?-sonaba preocupada e insegura.
Negó con la cabeza. No, todo había terminado de una buena vez por todas.
-No podré perdonarlo nunca de esto.
-Hinata, no te pido que entiendas a mi hijo porque no hay justificación, pero...pero estoy segura que es a tu lado que él se convertirá en un mejor hombre. Si lo dejas...
-No puedo seguir con él. Me hace daño-fue firme en su respuesta, pero Kushina no daría su brazo a torcer. Se acercó a ella y le acarició la cabeza.
-Ahora tienes la cabeza caliente, tienes que relajarte y pensar en todo. Tomate este té-le pasó una de las tazas que traía en la mano y la invitó a sentarse en la cama. -Pequeña...sé por todo lo que el ingrato de mi hijo te ha hecho pasar. No tiene nombre, mucho menos tiene nombre que yo te pida continuar con él, pero...conozco a mi hijo, sé que él solo esta pasando por una fase, sé que él no tiene un mal corazón. Sea lo que sea que ha hecho, no lo ha hecho para herirte. Créeme, el se culpa asimismo, no se siente bien. Pero si lo dejas...me temo que lo perdamos, que tome un camino equivocado y no lo recuperemos nunca. Tu eres el pilar que lo mantiene estable.
Kushina lloraba, casi parecía que le imploraba. Hinata se sentía mal, mal por no poder aliviar el dolor de su suegra. ¿Pero cómo?, si su dolor era aun mayor. Kushina nunca había pasado por eso, Minato había sido un marido excepcional.
-No olvides que ambos juraron ante Dios estar juntos hasta la muerte-golpe bajo. Naruto y ella se casaron esclesiasticamente, viviría en adulterio si se separaba de él. Ante la ley de Dios siempre estaría atada a él.
-L-lo sé...
-Es por eso que debes de luchar por tu matrimonio.
Kushina había sido criada en la vieja escuela. Era evidente que no dejaría pasar el asunto del matrimonio tan fácilmente.
Hinata tembló desde su asiento, sin poder responder, había tocado una fibra sensible. Recordaba a su madre, en como la educó. Sabía que su madre pensaría quizás igual que Kushina. Y eso la atormentaba. La idea de ir en contra de los principios de su madre.
Justo su teléfono sonó, salvandola de tener que dar una respuesta a ello.
Era Toneri.
-¿Si?
-Estoy afuera. Hinata, tienes que salir de esa casa-fue directo, pero ella solo frunció el ceño, confundida.
-¿Porqué?-se levantó, alejándose un poco de Kushina, quién la observaba con curiosidad.
-Ellos no son tan inocentes como parecen. Lo sabían todo.
-¿Todo de qué?
-De Naruto y Sakura, desde hace meses...desde que comenzó...-quería sonar sutil, sabía que esa sería otra bomba que le caería como balde de agua fría.
-No...¿C-cómo?-la incredulidad era notoria.
-Se que será dificil, pero es la verdad. Ellos fueron quienes se lo dijeron a Sasuke.
Golpe bajo. Se sentía traicionada, pero a la vez estúpida. Era obvio que Kushina y Minato velarían por el bienestar de su hijo únicamente. Ella era lo de menos, para ellos, ella debía de soportar todos los golpes para que así su hijo viviera felizmente.
-Ven conmigo Hinata, lejos de esta casa-le propuso Toneri, quién escuchaba la agitada respiración de Hinata.
-D-dame unos minutos-le pidió Hinata y colgó la llamada girándose a ver a una confundida Kushina.
-¿Qué sucedió pequeña? ¿Quién llamaba?
-Quiero preguntarle una sola cosa-Kushina se sorprendió de su tono, su nuera sonaba molesta, diferente.
-Claro.
-¿Usted lo supo desde el principio? ¿Sobre Naruto y Sakura?
La respuesta era evidente en los ojos de su ex-suegra. La culpa...
Realmente era una estúpida.
-N-no es necesario que responda. Me marchó de aquí-consiguió articular mientras comenzaban a salir lágrimas de sus ojos.
-¡Hinata!-la llamó desesperadamente cuando la vio bajar de la habitación. Pero Hinata hizo oídos sordos, bajando las escaleras con maleta en mano hasta que llego donde Minato y sin media palabra, tomó a Bolt del sofá donde miraba televisión con su abuelo.
-Nos vamos bebé-agradecía infinitamente que Bolt estuviese adormilado y se limitara a asentir entre sus brazos. Lo menos que necesitaba era una escenita. Quería cuidar a toda costa a Bolt, evitar que se viese expuesto a sus problemas familiares. Su hijo debía de crecer en un ambiente sano.
-¡Por favor Hinata!-llegaba Kushina desde el segundo piso, con un pie descalzo, posiblemente perdiendo uno en la carrera.
Hinata no supo de donde saco tantas fuerzas, pero no se giro a verla. Salió por la puerta de aquella casa que antes le parecía cálida y entro al auto de Toneri, quién la esperaba en su convertible. Este arrancó rápidamente antes los ojos incrédulos de Kushina y Minato.
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Toneri se detuvo frente a un lujoso hotel. Había permanecido callado durante todo el viaje, limitándose a escuchar los sollozos de Hinata. Realmente la situación era horrible. No le gustaba ver a las mujeres llorar, mucho menos a alguien tan dulce como Hinata. No lo merecía.
-S-soy una estúpida-se culpaba una y otra vez, Toneri no lo soporto más y habló por primera vez:
-No lo eres. Solo eres demasiado buena para esa gente. Ellos están mal, tu no-sonaba molesto.
Hinata solo lloró aún más, quizás ignorando sus palabras por lo ofuscada que estaba.
-N-ni siquiera tengo donde quedarme, ¿Ay Dios?, ¿Podría ser más patética? T-tengo que escoger entre pasar en la casa de Naruto o en la de sus padres. No tengo salida-sonaba afligida, donde fuese se toparía con las personas que menos quería ver.
-Te quedarás en mi casa-Toneri le dijo sin pensarlo más.
Hinata dejo de llorar, ahora observándolo con los ojos sorprendidos ante tal declaración, apretando más fuertemente a Bolt entre sus brazos.
-¿C-comó?
-Puedes quedarte en mi casa.
Toneri le sonrió y Hinata se sintió segura al dejarse inundar por su cálida sonrisa, pensó que era reconfortante. Y pensó, ¿Una noche no estaría mal? No es como si tuviera donde más ir, lo menos que quería era encontrarse con Naruto en su casa. Prefería mil veces quedarse donde Toneri.
-S-solo por hoy.
Toneri sonrió ampliamente y la escoltó fuera del auto hacia el hotel donde vivía temporalmente. Realmente no tenía una casa, viviendo de gira siempre no había tenido tiempo ni necesidad de establecerse.
Lo que no sabían ninguno de ellos, es que un paparazzi les tomaba unas series de fotos, totalmente feliz, pues llevaba días armando un reportaje que seguramente le encantaría a los tabloides. El romance de Toneri Otsutsuki con una mujer casada.
