El Cuervo
Es el décimo capítulo de este fanfic y Harry Potter sigue sin pertenecerme.
Debo confesar que este capítulo no cubrirá todas sus expectativas y me disculpo de antemano. Pero debemos continuar y llegar hasta el final.
Capítulo 10
Habían pasado seis meses desde la visita que Minerva McGonagall había hecho a Severus Snape para pedirle que ayudara nuevamente a salvar la vida de Harry Potter. El joven hombre conocido como el "niño que vivió" había comenzado una lenta recuperación de aquella terrible maldición, según sabía, aún era atormentado con terribles pesadillas, pero ahora la recuperación avanzaba gracias a sesiones de terapia mágica y pociones controladas.
Sin embargo, la directora de Hogwarts se encontraba sumamente decepcionada del actuar de sus compañeros de batalla, la orden del Fénix había invadido la intimidad del ex profesor y tenía entendido que un trato personal con Harry Potter había sido el impulso para finalmente ayudarlo. La mujer necesitaba hablar con el mago, requería expresarle su sentir y cuestionar qué era aquello tan personal que había solicitado de Potter.
Así que nuevamente se presentó frente aquella casa de singular color en contraste de la persona que lo habitaba. El día era realmente caluroso y en ese momento realmente agradecía vivir en un castillo frío en medio de un espeso bosque, que mantenía una temperatura más estable, cuando la puerta se abrió una ventisca fresca recibió a la mujer aliviando la maltratada piel que fue expuesta unos minutos al calor.
─ ¿Qué haces aquí Minerva?, ¿Cuántos de la Orden te acompañan? ─cuestionó el hombre de oscuros ojos. La mujer solo suspiró, esta desconfianza era culpa de sus compañeros.
─Buenas tardes Severus… sé bien que no te encuentras en la mejor disposición para conversar, pero necesito hablar contigo.
Snape no dijo palabra, solo asintió permitiéndole el paso a la mujer mayor. La dirigió hacia el salón y le indicó que se sentara. El hombre no se mostraba tranquilo como la última vez que lo había visto.
─ ¿Prefieres té o limonada? ─dijo el hombre aun en la entrada de aquella habitación.
─El té estaría muy bien, si no es molestia.
Snape solo asintió antes de desaparecer por el estrecho pasillo. La mujer nuevamente estaba sorprendida por la luminosidad de aquella habitación e incluso todos los aparatos muggles seguían en su sito, aunque un pequeño desorden de pequeñas y delgadas cajas se encontraba en un espacio de la televisión. Severus no tardo demasiado tiempo, antes de establecerse nuevamente en la sala junto a la mujer.
─Disculpa el desorden ─dijo más como si fuera una obligación, a realmente sentirlo.
─No te preocupes, discúlpame tu por venir sin ser invitada ─Minerva permaneció en silencio observando como el hombre dejaba la taza de té a su alcance, mientras él se servía un vaso fresco de limonada. Pero para la animago no le pasó desapercibido el que su antiguo alumno trajera dos vasos.
La mujer carraspeo suavemente tras haber tomado un sorbo de su bebida, se encontraba vacilante de como comenzar aquella conversación. Finalmente se decidió hacerlo de la forma adecuada.
─Gracias Severus… por haber ayudado a Harry ─la ceja alzada y la mueca irónica hacía sentir a la directora de Hogwarts que lo había insultado.
─No lo hice por el señor Potter, no importa como traten de verlo. Yo necesitaba algo de él y él algo de mí, fue un simple trato que beneficio a ambas partes.
─Severus ─dijo con firmeza la mujer, tanto que le recordó al hombre sus años de escuela, algo que obviamente no le era agradable─, realmente necesito saber qué trato has hecho con el señor Potter.
El hombre oscuro solo le observó unos segundos que a la mujer le parecieron horas, realmente aquellos pozos profundos e infinitamente oscuros eran intimidantes, no importaba la edad que tuvieras. Además, todos reconocían que una vez muertos Dumbledore y Voldemort, Severus Snape posiblemente era el más poderoso de Reino Unido, no importaba que Harry Potter acabara con el señor tenebroso, nadie, siquiera el mismísimo Albus Dumbledore hubiese soportado lo que el ex espía mortifago había vivido, sin olvidar su tremenda habilidad mágica que le hizo sobrevivir a dos guerras estando en ambos frentes de batalla. Algunos incluso especulaban que aun con el director fallecido, Snape tenía grandes posibilidades de superarle, pero no solo era su habilidad mágica, era su presencia tan imponente e intimidante.
─Veo… que aun desconfías de mí, Minerva ─finalmente dijo el hombre con una irónica sonrisa en el rostro─. Sin embargo, el señor Potter ya no es uno de tus estudiantes al que debes proteger del temido profesor de pociones y murciélago de las mazmorras… es un adulto que tomó sus propias decisiones.
─Severus, sé que estas molesto por que la orden estuvo vigilándote, realmente yo no les apoye en eso, pensaba que tú mismo accederías a ayudar al muchacho que tanto peleaste por mantener con vida… pero no puedo dejar de cuestionarme que beneficio has obtenido de Harry.
─Si te hace sentir mejor ─pausó el hombre mientras sorbía de su bebida─, no obtuve más que un par de ingredientes para una poción, nada perjudicial para el señor Potter.
Minerva casi dejaba caer la taza ante la sorpresa. Miles de ideas espeluznantes llegaron a su cabeza, desde ingredientes ilegales para magia oscura, como elementos que podrían dañar a Harry Potter. Sin embargo las cavilaciones de la mujer se vieron interrumpidos por el abrupto golpe de la puerta.
─ ¡Papá! ¿A que no adivinas que sucedió?
Al momento que una masa de definidos rizos negros llegó junto a Snape, para hablarle de forma animada agitando sus brazos, Minerva realmente agradecía haber dejado la taza sobre aquella mesa de café. Lo veía y no podía creerlo, aun sentía que sus oídos le habían engañado, pero la visión de aquel pequeño seguía frente a ella a un lado del reconocido murciélago de las mazmorras, quien había drásticamente suavizado su expresión ante aquella criatura.
─ ¡Fue increíble! ¡Metió un gol impresionante! Estoy ansioso para volver a los entrenamientos de futbol, el hijo del entrenador es sorprendente, ¿te dije que está en las fuerzas básicas del Manchester? ¡Tiene posibilidad de ser profesional!
─Espero que no te hayas agitado demasiado, recuerda que aun estas… recuperándote.
─No papá ─le contesto de forma aburrida, mientras Minerva casi podría jurar que de haber usado ese tono en Hogwarts la pobre criatura hubiera pasado el resto de su estancia compartiendo noches con Flitch.
─Si ya terminaste con toda tu habladuría, agradecería que saludaras a nuestra invitada.
El niño finalmente prestó atención al resto de la habitación donde encontró a la profesora McGonagall, observando con la boca abierta a la criatura que estaba tan cerca de Snape. Ella aun seguía en el shock, de todas las formas que esperó que llamaran a Severus, "papá" nunca estuvo en su lista, pero ahí estaba un hermoso niño de rizoso oscuros y ojos marrones.
─ ¡Disculpe señora! ─dijo mientras se acercaba a la mujer extendiendo su mano, la mujer le contestó por inercia─. Soy Patrick Severus Snape, un placer conocerla. ¿Usted es una bruja no es así? ─un simple y ronco carraspeo hizo que el niño soltara la mano de la mujer y se girara a observar a su padre─, la ropa la delata.
─Sin duda es muy inteligente, joven Snape ─dijo finalmente la mujer, tratando de mantenerse serena─, parece que lo ha heredado de su padre.
─Papá dice que es de mamá.
─Sin duda jovencito, puedo decirte que tu padre también fue un chico muy inteligente, un poco problemático, pero sin duda uno de los mejores estudiantes que dio Hogwarts.
─ ¿Usted conoció a mi padre de niño? ─pregunto con sorpresa mientras tomaba asiento junto su padre.
─Fui una de sus maestras y luego compañera por diecisiete años en Hogwarts.
─ ¡WOW! ¿Usted era profesora de Hogwarts?
Minerva sonrió ante los brillantes y vivaces ojos del niño, era sorprendente que fuera hijo de Snape, aun una parte de ella misma no lograba aceptarlo, pero verlos sentados uno junto al otro, era como ver una calca. No en sus rostros o el físico, eran esos pequeños gestos tan bien adaptados.
─Actualmente soy la directora, soy Minerva McGonagall.
─ ¡La profesora de transfiguraciones!, eres un animago, te transformas en gato, eso es sorprendente ─contestó el niño entusiasmado, realmente no se parecía a Severus de niño─, dime directora, ¿podrías dejarme algún día ir a Hogwarts? Me gustaría mucho saber dónde han estudiado mis padres.
─Si eres una persona con magia, sin duda tu carta llegara cuando tengas once años ─los ojos de la mujer la delataron ante el hombre. Snape entendió que le preguntaba si el niño era un squib, debido a que no figuraba en la lista.
─El niño es mágico Minerva ─dijo el hombre seriamente─, pero no asistirá a Hogwarts.
─Mis padres dicen que en Hogwarts debes quedarte todos los meses hasta navidad y luego hasta el verano. Que no voy a poder verlos todos los días, ni asistir a mis entrenamientos de futbol. Por lo que voy a estudiar en Canadá ─dijo el niño sonriente─, sin embargo, si adelanto grados, tal vez puedas dejarme hacer mi último año en Hogwarts.
─Claro, te doy mi palabra que te permitiré hacer tu ultimo año en Hogwarts ─dijo Minerva enternecida por el ligero rubor de las mejillas infantiles, el niño era dulce y sano, era obvio que Severus lo cuidaba.
Un sonido extraño que no logró diferenciar Minerva irrumpió la conversación, haciendo que el pequeño se levantara de un salto, para sacar un aparato negro de su bolsillo. Pulso algunas teclas y luego levanto la cabeza.
─ Fue un placer conocerte directora. Papá voy a casa de Luca.
─ Vuelve a las siete ─contesto sencillamente, mientras el niño se marchaba.
La animago se encontraba muda, observando al hombre que actualmente no reconocía. Severus Snape tenía una familia, un hijo, un niño que según sus cálculos había nacido durante la guerra o poco después de que terminara.
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Kingsley Shacklebolt había sido solicitado como ministro de magia nuevamente. Después de la guerra el Auror tomó las riendas del mundo mágico con los sobrevivientes de la orden del fénix a sus espaldas. Fueron cuatro años duros de reconstrucción social, estructural y psicológica. Voldemort había destrozado todas las estructuras del poder en el gobierno mágico, pero lo peor fue la marca permanente en la psique de la población que aun vivía atemorizada de los seguidores, de que su muerte fuera nuevamente temporal.
Y sin embargo, aquellos valientes que se plantaron frente a los mortifagos no desistieron hasta lograr ver un rayo de luz para su sociedad. Cuando este rayo de luz se volvió claro para el futuro mágico, Kingsley satisfecho permitió que otro tomara la batuta para guiar al pueblo. Pero aquello no duro más de dos años debido a que la gente no confiaba y tras las turbulencias lo que más necesitaba era un gobierno estable.
Por lo que tras un debate público se optó por el regreso del auror como ministro, al menos en lo que otra persona adecuada pudiera ocupar el cargo. De eso no había sido mucho tiempo y la principal preocupación del ministerio era mantener a los ciudadanos tranquilos. Cosa que sería imposible lograr con el escándalo que tenía en manos.
No era común que la vida privada de una sola persona corriera el riesgo de sacudir los cimientos de una sociedad tambaleante. Pero ellos, la orden del fénix, le dio ese poder y la estabilidad de la vida de Harry Potter era de opinión publica ya que fue "el niño que vivió dos veces", el vencedor del señor oscuro. Un grave error que no debería jamás repetirse, el dejar la esperanzas y las fuerzas de un pueblo en los hombros de una persona y más de un niño. Y finalmente, hacía que el actual ministro de magia dudara si el tan odiado Severus Snape tenía razón al catalogar a Voldemort y a Dumbledore como dos caras de una misma moneda megalómana. Finalmente dos hombres manipuladores, inescrupulosos, obsesivos con el control y dispuestos a sacrificar a todos por su versión de la verdad. Por supuesto muchos odiaban a Snape por sus palabras, pero si alguien era lo suficientemente tenaz para pensarlo un momento, la idea no era en absoluto improbable.
Sus cavilaciones se detuvieron cuando escucho la chimenea principal de Grimmauld Place comenzar a funcionar. Era un momento difícil, no solo por la delicada situación en sus manos, o el enfrentar a un compañero y héroe de guerra. Lo era porque debía reconocer un error terrible, una injusticia cometida en sus primeros días de mandato.
—¿Por qué nos has mandado llamar con tanta urgencia? —cuestionó molesta Minerva McGonagall, actual directora de Hogwarts. La mujer entró con energía por la chimenea, su rostro surcado por la edad y el cansancio de los últimos años, reflejaba el disgusto de ser invocado tan premeditadamente.
—Necesito que lleguen los otros involucrados —contestó el hombre.
—Espero que realmente se trate de una emergencia —farfullo la mujer al momento que se dirigía hacia la cocina—. Juro que esta casa es cada día más horrible —se quejó en su paso hacia el salón.
Una vez que la hora pactada se acercó, varios integrantes del círculo principal de la orden y del ejército de Dumbledore se presentaron. Estaban bebiendo en el salón cuando un incomodo Harry Potter se presentó. A nadie le pareció extraño que su esposa llegara antes, la mayoría se inclinaría a que Harry estaba trabajando en algún caso, pues pocos sabían los problemas que recientemente había desarrollado el matrimonio, sin embargo, el que el hombre de ojos verdes tomara asiento alejado de su esposa fue un suceso bastante peculiar.
Pero aquello dejo de importarle al joven auror, pues sus ojos se habían dirigido a Neville Longbottom quien hablaba animadamente con Luna. Ambos amigos habían marcado una distancia con el tiempo, Harry no culpaba a nadie, finalmente él se había dedicado exclusivamente a su carrera y su familia dejando de lado a muchas amistades que solo veía de vez en cuando. Sin embargo, Potter sentía una cuenta pendiente con el profesor de herbología debido a su asociación con cierta familia.
—Me alegro que estén reunidos —dijo Kingsley diplomáticamente—. Debo contar con ustedes para entablar que todo lo que se hable en esta habitación no puede ser difundido. Tenemos un delicado problema, uno que tal vez no debería involucrar a la orden... sin embargo nos afectara de una forma u otra.
—¿De qué se trata Kingsley? —cuestiono Molly, al tiempo que tomaba la mano de su esposo.
—Hermione Granger.
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El rostro de Ginny se deformo al escuchar esas dos odiadas palabras. La mujer que había robado a su Harry, que se había embarazado con un bastardo para quitárselo parecía regresar una y otra vez para hacer su vida miserable. Estaba cansada. Todo comenzó con la enfermedad de su esposo, el descubrimiento de que el bastardo de Hermione estaba vivo en algún lugar del mundo y con la ayuda que su esposo proporcionó ¡incluso sometió a su pequeño James a un tratamiento médico por él! Eso había sido la gota que derramó el vaso, la máxima traición del hombre que amaba.
—¿De qué demonios estás hablando? —cuestiono Harry enfurecido—. ¿Qué tiene que ver la orden con este problema?
—¡Basta Harry! —gritó el ministro desconcertando a todos—. Han sido semanas tratando de hacerte entrar en razón, pero insistes en causar un problema legal reclamando derechos a los que tú mismo una vez te negaste, ahora estamos en serios problemas.
—Se trata de mi hijo, mi sangre. Lo adecuado es que yo cuide de él. Sé que cometí un error en el pasado pero ahora quiero enmendarlo, quiero ser responsable de su vida.
—¿Estás diciendo que encontraron a Hermione y a su hijo? —Ron no cabía en la sorpresa, pero ante todo, porque su "mejor amigo" nuevamente lo haya excluido.
El ministro suspiró observando a todos en la sala. El matrimonio Weasley se encontraba sorprendido al igual que sus hijos, excepto la menor que parecía enfurecida por la situación. Después estaba Remus Lupin, que abrazaba a su esposa con fuerza evitando la mirada de todos, tantos años como un auror le indicaban que el hombre lobo sabía algo que temía compartir. Minerva estaba pálida ante la situación, todos recordaban bien el relato de Ron sobre la verdad de quien fuera llamada la alumna más inteligente de su generación, su deshonra y auto exilio del mundo mágico. Pero lo más desconcertante era la suave sonrisa que había en los labios de Longbottom y Lovegood al tiempo que susurraban cosas entre ellos de forma discreta, algo definitivamente no encajaba en su comportamiento.
—¿Por qué los problemas familiares de Harry Potter son problema de la orden? —cuestionó George—, no es que no te quiera Harry eres de la familia, pero creo que ese es el punto principal son problemas que conciernen a la familia cercana.
—No si afecta la sociedad mágica —finalmente habló Luna con aquel tono cantarín que no perdió desde su infancia—. Me refiero a que durante y después de la guerra la imagen de Harry fue prácticamente explotada para que la gente confiara, primero por Dumbledore, por tanto la Orden del Fénix y después se reusó tras la guerra para que las personas volvieran a confiar en el ministerio... que se revele al famoso "niño que vivió dos veces" con un pasado oscuro, que estuvo poseído por Voldemort, abusó de su mejor amiga y la abandonó tras saberla embarazada, no sería una buena imagen ni para Harry o el ministerio que todo el tiempo lo respaldó. La gente comenzará a cuestionar ¿si eso hizo nuestro héroe?, ¿Qué le habrán perdonado a los miembros de la Orden? Posiblemente traigan nuevas cuestiones sobre los mortifagos y el resurgimiento de los seguidores que se han escondido.
—Exactamente —Kingsley suspiró tomando asiento—. Cuando... me siento totalmente avergonzado de esto. Pero cuando Harry y Ginebra se acercaron a mí hablándome de la "situación" de Hermione yo le ofrecí un aborto y apoyo, buscarle refugio, pagar sus estudios. Lo hice creyendo ciegamente en las palabras que Harry me dijo sobre lo traumatizada que estaba la chica, no la cuestioné, no le di segundas oportunidades y ella lo sabía, no escucharíamos otra versión que no fuera la de Harry que era un estandarte de paz y esperanza.
—Pero eso no debería importarle a nadie más que a mí —contesto obstinado el auror menor.
—¡Afecta a todos! —refuto el ministro—. Y más con un juicio muggle. Hermione vive como una muggle, su hijo igual. Te lo advertí hace semanas cuando comenzaste está loca campaña de padre abnegado. Te pedí que buscáramos suplicar a su razonamiento, que te disculparas y esperaras a tener un poco de compasión. Pero ante su negativa lo primero que hiciste fue contratar abogados y apelar ante un caso al juzgado familiar mágico —el hombre restregó sus manos sobre su rostro exasperado—. Intenté cubrir la situación, pero me ha llegado la carta del abogado muggle, te acusan de acoso y extorción. Además... están amenazando con llevar esto a la presa.
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Tonks escuchaba conmocionada la situación. Nadie culpaba a Harry directamente, aquellos días oscuros era un caos, todos viviendo al límite y ellos solo eran unos niños con una enorme tarea en sus hombros. Aun los recordaba tan delgados, hambrientos y sucios, niños rotos que habían sobrevivido lo que muchos adultos jamás lograrían.
Pero la situación era por demás degradante para cualquier mujer, Hermione la joven que prácticamente llevó de la mano a Harry Potter para lograr su objetivo de ganar la guerra, había sido defraudada, traicionada e incluso mancillada, no solo por el chico al que le entregó su vida, también por los compañeros en los que confiaba.
El ambiente se había vuelto tan tenso, todos debatiendo el mismo problema. No solo había sido Potter el culpable, nadie pudo dar una mano a pobre chica, que se dejó huérfana a si misma por el bien común. La vergüenza, la duda, el horror de aquellos tiempos era el reflejo de la mayoría, excepto por Ginny que tenía tan marcado el odio en su tez, o los otros dos miembros del ejército de Dumbledore quienes parecían inusualmente tranquilos.
Pero la preocupación mayor de Tonks era su esposo, quien se veía pálido y la metomorfómaga juraría que incluso estaba verde. Pero sus ojos... estos reflejaban el terror puro.
—¿Qué sucede Remus? —él no respondía a su mujer, estaba en shock. Así que ella lo sacudió suavemente—. ¿Qué sucede?
—Estamos muertos —dijo con voz más alta de lo normal, todos quedaron en silencio—. Ese sujeto sabe todo de nosotros, se mueve sin darnos cuenta, él mismo lo dijo... él dijo que no debíamos acércanos o lo pagaríamos.
—¿De qué demonios estás hablando Remus? —exigió su mujer, por desgracia el interés común ya estaba sobre todos ellos.
—Así que lo sabes —cuestiono el ministro, el hombre lobo solo asintió—. Me temo que Hermione Granger no se encuentra sola, al parecer... tiene un esposo y el hombre puede llegar a ser peligroso.
—Debo suponer que esas palabras son un halago.
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Minerva no creía lo que sus ojos veían. Frente a ella con aquel semblante demostrando superioridad, se encontraba Severus Snape. Caminando de aquella forma intimidante, disimulando muy bien su cojera. Envuelto en sus eternas ropas negras que continuaban imponiendo aquel respeto y miedo, aun cuando su indumentaria no fuera tan estricta como en sus años de profesor o incluso de costumbre mágica.
—Pero me temo que los años han afectado un poco mis capacidades... me refiero a que Potter continua vivo aun cuando se ha vuelto una molestia para mi familia —aquella voz oscura, en un tono tan suave y bajo que marcaba el peligro hizo a todos temblar—, principalmente a mi esposa.
Severus continuo caminando por la sala como si fuera dueño del lugar, con aquella espalda recta, con sus fieros ojos visible gracias a su cabello más corto. En sus manos no se encontraba su varita pero nadie se atrevería a hacer un movimiento hacia él, aun cuando fuera silencio tácitamente reconocían que Snape sería el mago más poderoso después de la muerte de Dumbledore y Voldemort.
—Yo mismo advertí que sería mejor manejar esta situación conmigo, finalmente ¿qué podría haberles hecho? ¿Maldecirlos? ¿Torturarlos? ¿Envenenarlos? —Su oscura mirada se dirigió a Potter—. ¿Asesinarlos? Pero tenían que insistir hasta hartarla y creo que algunos de ustedes conocen muy bien esa vena vengativa que tiene Hermione.
Como si fuera un invitado común, se acercó al discreto bar que habían instalado. Observo las bebidas encontrando un destilado de jengibre sin alcohol, lo sirvió como si fuera un wiski y se dedicó a observar a los confundidos y paralizados invitados.
—¿Severus? —Cuestiono la directora—. ¿Severus qué está sucediendo?, ¿No me digas qué ese niño? —a la memoria le vino la imagen del pequeño de risos oscuros en casa de Snape. Patrick, el pequeño de ojos inteligentes y tan vivaces—. ¿Acaso ese niño es?
—Su hijo.
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No estaba segura de participar, estaba ahí para observar a su esposo nuevamente encargarse de la orden. Estaba segura que él los engatusaría al grado de que someterían a Potter a mantener sus estúpidas ideas en su cabeza.
Sin embargo, las palabras de McGonagall, la idea de que alguien en voz alta dijera que su pequeño fuera hijo de otro hombre le repugnaba, era de las situaciones que la hacían perder el control. Ella estaba dándoles una última oportunidad a esos idiotas, tenían que tomarla y no pedir más. Su familia no los había molestado, ellos siquiera estuvieron alguna vez preocupados por lo que sucediera con Severus o ella misma. ¿Qué derecho tenían ahora de reunirse para manejar la situación que el idiota de Harry estaba atrayendo sobre sí mismo?
—Su hijo —dijo saliendo de la oscuridad en la que se encontraba en el pasillo—. Ese niño que conoció es su hijo profesora —recalcó la mujer de cabellos castaños—. Por favor eviten equivocarse ahora o en el futuro, mi hijo solo tiene un padre y es Severus Snape.
Ginebra Potter estaba en silencio observando los sucesos que escapaban de sus manos. Primero la situación con su esposo, su obsesión por tener la atención de un niño que nunca fue suyo, un engendro que no debió nacer y estaba mejor en la oscuridad donde había vivido hasta ese momento.
Entonces el problema con su esposo se vuelve un conflicto de toda la orden y ella no puede hacer nada más que obsesionarse con lo que seguramente pensaban otros. Todos observándolos, el matrimonio perfecto roto a causa de una maldita puta que desde siempre había deseado quedarse con su marido. Pero el verla llegar, con su nueva apariencia, tan llena de vida y segura de sí misma como si fuera capaz de tomar el mundo en sus manos y manipularlo, eso le había enfurecido.
—¿Cómos has llegado aquí? —cuestiono la pelirroja enfurecida—. ¿Has venido a quitarme a Harry? ¡Eres una maldita prostituta! Esperaba que estuvieras muerta.
La mayoría de los presentes estaban anonadados sin saber que hacer o decir en una situación tan intima. George había tenido razón, este era un problema familiar que debió haberse arreglado en la intimidad. Y sin embargo, la mujer de ojos miel no parecía en nada incomoda o abochornada por las culebras que emanaban de la boca de la señora Potter.
—¡Tú y tu maldito bastardo debieron mantenerse en el maldito agujero donde estaban! Lo mejor es que ese hijo de puta jamás hubiera existido...
Solo una bofetada sonora resonó en la habitación. Ginebra cayó de un sentón en su silla por la fuerza de la palmada que estampo en su rostro que mostraba un rojo brillante. Y entonces tembló, la esposa de Harry Potter no podía contener aquel escalofrío que le recorría al observar esos ojos ámbar tan fríos y peligrosos. Ella estaba dispuesta a matar, ella, Hermione no dudaría un segundo en desaparecerla de la faz de la tierra.
—¿Qué puede saber una niña mimada sobre la oscuridad? —Cuestiono la señora Snape—. ¿El sufrir por tus hijos? Tú que tienes a tu familia, a tu honorable marido. Mi hijo es lo más sagrado y preciado que tengo, es mi vida, jamás te atrevas nuevamente a insultarlo porque realmente no me detendré.
Y como si la escena no se hubiera presentado, la mujer que alguna vez fue una joven insegura, sin amigos y reprimida por la soledad que causaba su inteligencia, camino por el salón como si fuera la reina. Vestida con altos tacones, envuelta en finas ropas traje sastre. La seguridad destilaba cada uno de sus pasos, como si fuese un enorme felino merodeando a su presa.
Se detuvo junto a Luna quien extendió una hoja de periódico mal impresa. La reacción tranquila que tenían los dos miembros representantes del que fuera el ejercito de Dumbledore no dejo duda alguna sobre el plan, esos dos habían llevado a los Snape dentro de la cede.
—Harry Potter fue mi mejor amigo —recito Hermione en un tono dramático—. Renuncié a mi vida, a mi familia con tal de ayudarle... No le culpé por el terrible castigo que Voldemort decretó en mi cuerpo, pero me decepcionó en gran medida que cuando necesite su ayuda, cuando le rogué que me ayudara para criar el producto de mi vientre... y aclaro, nunca fue en busca de una relación más allá de la de dos amigos con un niño en común. Fuimos como hermanos, al menos de esa forma lo sentí durante nuestra amistad y en nombre de ese sentimiento esperaba que el fuera mi apoyo en los momentos de más necesidad...
...Pero Harry Potter rompió mi corazón repudiándome ante todos, nuestros amigos, la orden, los magos. Negó ser el donante de mi hijo, negó su relación conmigo y gracias a la ayuda de su tan vanagloriada esposa me señalaron como una mentirosa, cazadora de fortunas...
...Mi hijo y yo estuvimos a punto de morir de hambre, frío y enfermedad en las calles de Londres, mientras Harry Potter celebraba su faustosa boda de ensueño, con su adorada novia que ya esperaba su "primer" hijo. Harry Potter me señalo con su dedo y me marco como una tragedia de guerra, me dio la espalda y se negó a brindarme ayuda aun sabiendo que yo no contaba con ningún familiar a mi lado...
...Después de ocho años, la familia Potter trata de ejercer su influencia en el ministerio y en los altos círculos del gobierno mágico, para alejar a un hijo de su madre. Harry Potter con toda su arrogancia y egoísmo, siquiera ha solicitado una audiencia para llegar a un acuerdo. El hombre tan reconocido como héroe, se ha plantado frente a un niño inocente revelándole ser su padre, acosando a una familia que durante años ha tratado de sanar las heridas de la guerra, debido a que de forma inesperada ha tenido una epifanía que le impulsa a salvar a un niño que durante toda su vida ha sido amado y cuidado pese a las adversidades —finalizo Hermione.
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Luna aplaudió al resumen de su amiga, sabía bien que esa entrevista contaba con más detalles, ella misma la había escrito. La rubia aun recordaba los ojos nerviosos de su amiga cuando Neville la llevo a casa del profesor, ella retorcía su ropa entre sus manos tratando de dar una apariencia indiferente cuando sus ojos expresaban el nerviosismo, nunca la había visto tan mortificada, tan rota y decidió no contenerse, abrazo a su amiga con todo su corazón y prometió jamás soltarla.
Dicen que los viajes abren la mente y es algo que Luna Lovegood no puede negar. Después de sus estudios de criaturas mágicas, hizo lo posible para explorar el mundo desconocido y manejar parcialmente el periódico de su familia y que en los últimos años había crecido con fuerza gracias al apoyo que proporcionó durante los años de oscuridad.
Pero el mundo era tan basto, era imposible recorrerlo todo, desde las regiones más aisladas hasta las ciudades más pobladas. Zonas mágicas y muggles, todo valía la pena de conocer. Las diferentes culturas, creencias, costumbres. Los adelantos tecnológicos o el total apego a la naturaleza en las sociedades mágicas. Y sin embargo fue tras acercarse a los Snape cuando sus viajes tuvieron otro sentido, cada búsqueda de información, recolección de ingredientes, la búsqueda de animales exóticos que pudieran brindarle un día más de tranquilidad a un niño que había ganado su corazón.
Cuando Neville se había comunicado explicando sobre el colapso de su ahijado y el acoso de Harry, sabía que debía volver, pero estaba tan cerca de conseguir un extraño ingrediente, escamas de dragón rosa. Tan extraños, tan pocos y bien cuidados. Un dragón de tierra que su piel tenía una reacción peculiar a la magia, por tanto los magos tenían tantas dificultades con ellos. Así que término su misión, no podía volver a casa con las manos vacías, era una posibilidad y no se perdería la esperanza hasta agotarlas todas.
Luna recordó algún tiempo en que estuvo tan fuertemente unida a Ginebra Potter. En aquel tiempo era una chica fuerte que no temía expresar su amor honesto y un tanto obsesivo. La rubia sabía bien que la pelirroja sentía envidia e incluso inseguridad hacia la castaña, pero los sentimientos de Hermione siempre fueron tan obviamente fraternales que no prestó atención a lo que llamo inseguridad infantil por parte de la Weasley. Por desgracia, la pelirroja nunca creció de ver más allá, sus celos e inseguridades la cegaron para volverse distante, molesta y enfermizamente posesiva, mientras Harry crecía endeble, cobarde y recluido en sus propios temores, todo esto cubierto con una insegura sonrisa. Luna Lovegood pensó alguna vez que aquello era por el trauma de guerra que todos padecían, pero el tiempo solo expuso la verdad sobre la cobardía.
—Esta entrevista será enviada a Rita Skeeter, tal vez incluso me ofrezca escribir un libro —Hermione regreso sus pasos, dejando caer la hoja de la entrevista sobre la señora Potter. Después continuó su andar hacia Kingsley a quien también le entregó algunos documentos—. Son ordenes de restricción hacia Harry Potter, tiene prohibido acercarse a mi hijo o a mi casa, de caso contrario serán alertadas las autoridades muggle. Solo voy a darles el día de mañana, si deciden retractarse comuníquense con mis abogados, de no recibir ninguna noticia comenzaremos nosotros un juicio. Buenas noches.
Y sin detenerse a ver a nadie más, tomó el brazo de Severus que ya la esperaba en la entrada del salón y desaparecieron ante la sorpresa de todos. La casa tenía protecciones anti-aparición. Aquello creo el efecto deseado, intimidación. Tras un largo momento, un silbido rompió el silencio.
—¿Quién diría que Hermione se volvería tan caliente? —dijo George tratando de relajar el ambiente, pero nadie podía prestar atención. Las palabras estaban dichas, si Harry persistía en su estupidez arrasaría con todos, incluyendo la Orden del Fénix.
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Era profunda la madrugada cuando Ginebra se adentró al cuarto de baño de su casa. Había sido una noche tan larga y pesada. Se sentía traicionada y expuesta. Su madre estaba conmocionada por la rivalidad que había desarrollado hacia Hermione, pero más aun, lo mucho que había empujado a bruja de cabellos castaños. Había visto los ojos de desprecio en sus padres y su hermano Ronald. Harry no se atrevía a verla a los ojos desde hacia tanto tiempo que ya había olvidado el tono exacto de sus ojos.
Cuando los traidores de Luna y Neville se marcharon, el pandemónium se desató, con Remus gritando a Harry. Kingsley, McGonagall, el señor Weasley, Bill y Percy buscando las mejores opciones legales para cuidar tremendo problema. Sobre todo McGonagall, quien se preocupaba por la reputación de la orden que sería un reflejo de la ya fracturada reputación del difunto director Dumbledore. Aquellos menos involucrados, guardaron silencio o hablaron entre ellos en lo que se decidida las acciones a tomar. Al menos para Ginebra algo había salido bien, la renuncia de Harry por acercarse al pequeño bastardo.
Así que al menos con una batalla ganada, la pelirroja se desvistió dispuesta a tomar una ducha antes de ir a dormir. Pero cuando sus ojos observaron su reflejo, la ira, el odio y toda emoción negativa se incremento.
"Puta"
Era lo que tenía grabado en el pecho con una serie de granos que ella reconocía bien. La perra de Hermione en algún momento la había maldecido y si esa bruja seguía como en antaño, borrar esas palabras de su cuerpo sería una proeza.
—¡Maldita puta! —gritó enfurecida la pelirroja, mientras golpeaba el espejo.
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Era finales de julio, el calor se volvía sofocante en aquellos tiempos y más por la extraña sequía que parecía estar golpeando las tierras británicas. Y sin embargo, eso no detenía a Harry Potter a estar ahí. A una prudente distancia, sabiéndose detectado por el increíble sentido de Severus Snape, el auror se mantuvo quieto observando al niño de oscuros rizos que abrazaba a Neville y a su novia.
Se marchaban, Patrick no sería matriculado en Hogwarts, ellos cruzarían el atlántico para hacer su vida lejos de la sociedad mágica que les tratò de lo peor e hizo sus vidas más difíciles de lo que se esperaba para cualquiera. Así que en medio del bullicioso aeropuerto los ojos jade del auror observaban con pena el mayor error de su vida, su traición.
—¡Voy a esperar tu visita tío! —decía el pequeño emocionado—. Te mandaré textos, no pierdas el teléfono como la tía Luna
—Que un grifón mastique tu teléfono móvil es difícil de superar, tal vez tendría que esperar a que el gran calamar se robe mi móvil —respondió con una sonrisa el herbolario.
—Los veré en navidad tío Neville, tía Hannah.
—Por supuesto cariño —respondió la prometida de Neville—. No puedes faltar a la boda.
Ese día los Snape desaparecieron del radar de Gran Bretaña. Los rumores surgieron entre voces, un conflicto y reencuentro entre Hermione Granger y Harry Potter. Rita Skeeter busco ansiosa entrevistas, datos o cualquier información, pero esta le fue rotundamente negada, mientras los papeles de juicio familiar eran guardados celosamente en el ministerio. Sin embargo la condenada cucaracha logro recabar a grandes rasgos la información, llegando a la conclusión que aquella disputa se debía a un hijo en común, pero decidió postergar esa información hasta armar una historia, el tiempo no le preocupaba ya había aprendido con Dumbledore que incluso el post-mortem daba un gran índice de ventas ya que los oscuros secretos eran los más jugosos.
Fin.
Debo decir que han sido casi dos años de una historia que ha tenido un largo tiempo de espera por actualización, algo de lo que no estoy orgullosa y me disculpo por ello. Por eso mismo ahora debo llevar esta historia a su fin.
Quiero agradecer a todas las personas que me apoyaron con esta historia. (Disculpen si me llega a faltar alguna persona)
Gracias a mi querida beta Valitos.
A cada persona que siguió esta historia.
AcizeJ- HaruZuchIa, Alexza Snape, AnaBrest15, AnitaSnape, Ariana Kendra Black, Diable Dreams, Drewyd, Dulcehp7, ElyRoMe, EveAR, EvelynJSnape, Eveunicornioeb, Eydren Snape, Ezbhy23, Gabymuse, Hada, , Isa-Lovegood, JackieCross, Jenny Hatake, Jisi Snape, Kanameshaoran, Kastajne, Lexy of Night, Liade Snape de Black, Luna White 29, Martinikao Riddle, Nadehisco, Raquelgc, 73, SamanthaBlack30, Samaria Reed, Sinepahtiwaicul, Soul Neko-Natsu, TequilaNervous, Thamy Engelbrecht, Valora74, Vanimiel, , W0LF6AN6, YazminSnape, ZaDaBiA, abigaildomenech, alexzs, amargaritasgarcian, andy1980, atenea89, camislafann, elilove uchiha, .1, jeanette. , juliacesar, karyxp, ladynala22, , marychanpotterhead, melyz de snape, minerva91, nagini27, patybenededmalfoy, qaroinlove, rebecap00, roxysnape3, saillorgemini, 3005, sueksnape, 503, valitos, vickytas
A cada persona que agrego a favoritos.
AcizeJ- HaruZuchIa, AdriSnape, Akira Lyra Trafalgar, Alexza Snape, AnaBrest15, AnitaSnape, Ariana Kendra Black, Aurora Snape, Colmillos, Dulcehp7, Elyse Harmon Yepix, EveAR, EvelynJSnape, Eydren Snape, Flower of Night, Hada, Iracebeth Irons, IsisSnape1504, JackieCross, Jisi Snape, Kanameshaoran, LasTresPrincesasDeSerendip, Lexy of Night, MCamiSnape, Nadehisco, Paladium, 73, Sakura7893, SamanthaBlack30, Sinepahtiwaicul, Soteria Black, TequilaNervous, Thamy Engelbrecht, Tinta-Radioactiva, Vanimiel, , YazminSnape, ZaDaBiA, alexzs, amargaritasgarcian, andy1980, .50, elilove uchiha, .1, jeanette. , juliacesar, karyxp, ladynala22, , marychanpotterhead, maryn90, melyz de snape, nagini27, patybenededmalfoy, qaroinlove, roxysnape3, 3005, sueksnape, 503, valitos, yatinga
Y cada persona que dejo un comentario, muchas gracias, cada uno de ellos me motivo a continuar.
AcizeJ- HaruZuchIa, AdriSnape, Akira Lyra Trafalgar, Alexza Snape, Amargaritasgarcian, amsp14, AnitaSnape, Aurora Snape, Bellisimaw, Colmillos, Diable Dreams, Drewyd, EvelynJSnape, Eydren Snape, Gabymuse, Gaby-scorpio, JackieCross, .1, Jean Snape, Jisi Snape, Juliacesar, Kanameshaoran, Kariestef, Lexy of Night, Luna White 29, Mama Shmi, Marychanpotterhead, Miara Makisan,Mimi0315, Paladium, Patybenededmalfoy, Qaroinlove, Raquelgc, Sakura7893, SamanthaBlack30, Soteria Black, Soul Neko-Natsu, TequilaNervous, Thamy Engelbrecht, Tinta-Radioactiva, 503, Valitos, Vanimiel, YazminSnape, ZaDaBiA
Review Anonimos: Akira Snape Schi+ Amia+ Annia Banana+ Cosita Amorosa+ + Hyllary+ Karina Snape + MAY DLC+ May+ Valentina+ yetsave+ Guest (Aquellos que no dejaron nombre en el anónimo)
++GRACIAS++
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Epílogo
Hogwarts no podría denominarse un colegio aburrido debido a los estudiantes con maravillosas habilidades mágicas. Pero la cotidianidad, el aislamiento y la estrechez mental de la comunidad mágica causaban que situaciones inusuales se volvieran grandes noticias.
Así fue como el escándalo regresaba a la venerable institución educativa. El último escándalo que mantuvo entretenidos a la prensa y a los estudiantes fue el ingreso de Harry Potter como profesor de "Defensa contra las artes oscuras". Sin embargo, ahora el furor era causado por el ingreso de Patrick Snape al último año en Hogwarts.
El rumor de que el hijo del temido ex - profesor, mortifago, espía y pocionista ingresara al colegio donde impartió clases por casi veinte años corrió como pólvora por la comunidad mágica de Gran Bretaña. En primer lugar, no era oficial que Snape tuviera un hijo, en segundo el hecho de que el joven ingresara solo a su último año. El anuncio de la directora presentando al joven Snape como un invitado deseoso de conocer las costumbres mágicas había provocado curiosidad o antipatía por parte de los estudiantes.
Pronto los grupos de chicas de séptimo se reunieron junto al joven que había sido sorteado en Ravenclaw. Así una ficha de vida fue pronto circulando por la escuela formándose un club de fans mucho más completo del que alguna vez tuvo Harry Potter. Y es que aquellos que conocieron a Snape, se cuestionaban como había tenido aquel hijo.
Patrick a sus dieciocho años contaba con una deslumbrante y cálida sonrisa, sin embargo, si a sus "fans" se les preguntaba, ellos preferían aquel semblante altivo que hacía sentir pequeños a los demás como cuando caminaba por los pasillos con las grandes zancada que pueden dar sus largas piernas, su espalda recta cual militar y sus rizos rebotando a su alrededor como un halo oscuro. Si, el hijo del hombre quien fue tan impopular e incluso odiado por su paso en Hogwarts se había convertido en un icono.
Pero su nombre, comportamiento y apariencia no había sido lo único que llamara la atención. El joven Snape tenía una inteligencia más allá del promedio, adaptándose rápidamente a las clases en Hogwarts pero manteniendo dificultad para integrarse a una sociedad aun tan restrictiva.
Había vivido su adolescencia en un país donde la tecnología ocupaba un lugar importante en la sociedad. La comunidad mágica era cálida y abierta, que si no fuera por la estipulación mundial sobre el secreto de la magia, hacía años que habrían confesado su poder.
Donde se había criado y aprendido la magia era una pequeña ciudad escondida entre los frondosos bosques de Canadá, todos los días volvía a su propio hogar, convivía con otros compañeros, salía de fiesta los fines de semana y sobre todo ¡Funcionaba la tecnología! Porque en otros países habían logrado adecuar los aparatos electrónicos para soportar las ondas de la magia. ¡Viva el consumismo! Él era un chico normal incapaz de vivir sin su Smartphone.
Así las historias sobre una sociedad más abierta, sobre colegios con electricidad y calefacción eran contados por el joven quien parecía haber llegado para revolucionar el mundo mágico bajo su bandera "Me gusta lo muggle y si no te agrada te jodes".
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Fue cerca del mes de noviembre cuando un celoso James Potter vio algo que le dejo paralizado. Su pequeña hermana Lily caminaba detrás del joven de oscuros risos, sonriendo, con aquella mirada brillante que solo podía indicar que estaba enamorada.
—Muchas gracias por acompañarme —dijo la joven pelirroja al momento que llegaba a las escaleras que le permitirían entrar a su casa.
—No hay problema —contesto el joven al tiempo que acariciaba los cabellos rojizos palmeando su cabeza—. Ten cuidado en próximas ocasiones.
Ante esas últimas palabras, el joven dio media vuelta para caminar rumbo a la biblioteca, ignorando las mejillas arreboladas de la alumna de tercer grado. James que había presenciado, todo sintió repulsión y sin controlarse más persiguió "al cuervo" que se encontraba deambulando por el tercer piso.
—¡Flipendo! —grito James y un rayo de luz azulada salió de su varita.
Patrick se volteo al instante, su varita había hecho un movimiento pero de sus labios no había surgido palabra alguna.
—¡Expeliarmus! —contra atacó el mayor de los Potter, obteniendo la misma respuesta.
—Posiblemente tus ataques tendrían mayor efecto si no anunciaras tu movimiento —los castaños ojos de Patrick se entrecerraron en concentración—. Y tal vez deberías ser más hombre y retar adecuadamente a una persona a un duelo, a menos claro, que estés convencido de tus patéticas habilidades. En tal caso te doy la razón para atacar por la espalda como un miserable cobarde.
—¡Cállate enfermo! ¡Glacius! —intentó congelar a su oponente, pero este parecía sencillamente de otro nivel. Sin embargo, cuando intentaba nuevamente lazar un ataque descubrió que estaba totalmente inmóvil.
—Disculpa, pensé que podría aprovechar la oportunidad para detener esta patética actuación de la cual no tengo ánimos de participar —sin decir otra cosa se dio la vuelta para retirarse.
—¡Es mi hermana hijo de puta! ¡No quiero que te acerques a ella enfermo mal nacido! Yo sé quién eres maldito degenerado.
James jamás lo vio venir, fue cuestión de un segundo cuando él recupero la movilidad, sin embargo, lo siguiente que supo fue que se encontraba en el piso, lejos de su varita y con un mal humorado joven de oscuros cabellos sobre él. El segundo puñetazo en su rostro fue totalmente recibido, junto con un tercero y cuarto antes de que Snape lo sujetara por las solapas de su túnica para alzarlo ligeramente.
—También se quién eres, conozco bien mi historia y la maldición que me une a tu pútrido padre. Pero ese no es mi problema, yo no soy culpable de nada, si tienes algo contra mi háblalo con tu padre —suavemente acerco su rostro al oído del mayor de los Potter—. Sé qué relación de sangre tengo contigo... dime ¿no es normal tener un poco de compasión por mi hermanita? —Patrick se levanto de James soltándolo como si estuviera infestado de la peor enfermedad, su mirada le indicaba que así lo veía—. Si tienes problemas dile a tu padre que saque a tus hermanos de la ignorancia. Jamás haría algo tan enfermo como lo que has insinuado.
—¡Solo eres un maldito bastardo! —grito James en su ira, recibiendo una amplia sonrisa por parte del aludido.
—Lo tengo en mi sangre —contesto con cinismo—. Soy un Snape —acentuó antes de marcharse.
Esa noche James Potter hablo con su padre seriamente. Harry primeramente le dio una reprimenda antes de siquiera intentar ayudarle a curar las terribles heridas.
—Debes dar gracias de que prefirió usar sus puños y no su magia —divago el hombre mientras aplicaba un ungüento en el rostro de su hijo.
—¿No confías en mis habilidades? —respondió ofendido.
—Se que tienes grandes habilidades hijo, pero ese chico se encuentra en otro nivel que cualquier alumno de esta escuela y no es algo que pudiera aprender en ningún otro colegio, las personas que lo criaron son muy poderosas.
—¿Estás diciendo que si lo hubieras criado tú, tendríamos el mismo nivel? ¿Dices que tenemos un nivel mediocre comprado con ese bastardo?
—James —reprendió Harry—, es tu hermano y me gustaría que lo respetaras. No te pido que convivas, solo déjalo en paz.
—¡El arruinó la vida de mi madre! Ella jamás pudo ser feliz después de que apareciera el bastardo ese. ¡Debió haber muerto!
Por primera vez en la vida James sintió una bofetada por parte de su padre. Estaba anonadado, mas no sorprendido. Cuando tenía once años descubrió que su padre continuamente viajaba y guardaba recuerdos e información sobre ese chico. Se había sentido celoso del tiempo que su padre le dedicaba, ya fuera para buscarlo o suspirar por él. Lo había odiado por ser quien arruinara a su familia.
—No tienes idea de su historia, tú, ni tu madre, tienen derecho a decir nada de él. Y si él esta consciente de su relación consanguínea no tienes derecho a juzgar que se acerque a Lily, sin embargo, si veo algún problema yo mismo voy a intervenir.
Y James guardo silencio, guardo su resentimiento y el odio que había nacido desde hacia tantos años bajo la influencia de Ginebra Potter. Aun cuando sus padres no se divorciaron, tuvieron muchos problemas, constantemente discutían y Harry continuamente se marchaba de casa. Incluso el vivir en Hogwarts la mayor parte del año era una forma de huir de su desmoronado hogar.
El mayor de los Potter odiaba a Patrick Snape, no solo por recordar claramente como era el motivo de sus desgracias, también por las maravillosas historias de su familia, los viajes, lo cuidados, los mimos. Su vida tan fácil, con padres dedicados, con logros en la palma de la mano.
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Era el comienzo del mes de mayo cuando Severus Snape leía atentamente el único periódico que creía medianamente valido. "El Quisquilloso" dirigido por Luna Lovegood contenía en esta edición una entrevista que realmente era importante para el pocionista. Y más después de que Rita Skeeter comenzara a acosar a su hijo por una entrevista que siempre se le negó, pero no le impidió crear una historia que no estaba muy lejos de la verdad. Así que Luna Lovegood la queridísima madrina y tía del muchacho no bajó las manos y armó su propia entrevista para desviar la atención.
...
Durante este último año en Hogwarts, existió una gran agitaciónen el alumnado debido a la integración tardía del hijo de uno de los más reconocidos y controversiales héroes de la guerra contra Voldemort.
Patrick Snape unigénito del reconocido y generalmente odiado Severus Snape, que ingresó a su séptimo año en Hogwarts; no solo es enjuiciado por su tan reconocido apellido, también por sus sorprendentes habilidades intelectuales y físicas.
Es un joven aparentemente normal, de dieciocho años quien ingresó al colegio de magia y hechicería, quien tras pasar unos difíciles exámenes para ubicarlo en la casa adecuada, que orgullosamente es un "Cuervo". Según dice Minerva McGonagall esperaba que el chico fuera inteligente, más la sorpresa de que este joven hombre pudiera colocar tan rápidamente su nombre entre los records más sorprendentes del colegio ubicando su nombre a dos peldaños de la reconocida Hermione Granger.
—Dime Patrick ¿cómo te sientes con los records que conseguiste en la escuela?
—Bueno, aun quedan los exámenes finales y estoy esforzándome realmente para lograr quedar en primer lugar, ciertamente mi objetivo es superar las puntuaciones de Hermione Granger y Severus Snape.
—Los resultados ¿cómo van a afectar tu futuro? ¿Has elegido una carrera?
—No, de momento no elegí nada que tuviera alguna temática mágica. Terminando el colegio ingresaré a la universidad y comenzaré a jugar con el "Manchester", ciertamente me están permitiendo terminar mis estudios pero el tiempo corre y más en carreras tan efímeras como el futbol.
—¿Entonces no tienes ninguna expectativa de unirte a la sociedad mágica?
—Bueno, soy un mago ¿no? Me refiero a que viviré algunos años, ¿por qué debería dejar lo que amo? Prefiero disfrutar mi vida en el mundo muggle, comenzando mi carrera como deportista profesional e ingresando a la universidad, cuando sea demasiado viejo para pasar desapercibido posiblemente me integre al mundo mágico.
—Tengo entendido que has vivido en otro país una parte de tu vida ¿eso cambio tu perspectiva?
—¡Por supuesto! Realmente no conocí el Reino Unido mágico y cuando comencé a integrarme a la sociedad mágica, estuve viviendo en grupo más abierto. Así que el asistir a Hogwarts y conocer lugares como el callejón Diagon es realmente una experiencia reconfortante que me acerca a mis padres, ellos crecieron aquí, aprendieron en esa escuela y vivieron con estas reglas muchos años.
—Bien, voy a hacer unas cuantas preguntas morbosas que seguramente todos han pensando. ¿Cómo es el profesor Snape como padre?
—Jajaja, escuche los rumores sobre mi padre, de hecho son toda una leyenda en Hogwarts. Sin embargo, temo decir que a ese hombre jamás lo conocí, mi padre siempre ha estado presente para mi, dispuesto a protegerme y darme lo mejor. De niño estuve sumamente enfermo así que de su parte solo conocí el cariño y la tolerancia. Confieso que suele ser un poco estricto en algunos aspectos, sobre todo cerca de un caldero, pero algo similar a las historias que cuentan es difícil de creer y si es así, bueno es entendible ¿no? ya que realmente ¿quién puede soportar la idiotez?
—¿El te ha enseñado magia? Tengo entendido que eres muy sobresaliente en los duelos.
—¡Por supuesto! Siempre estuve muy avanzado en pociones y duelos. Como dije es un hombre que no soporta la idiotez, así que suele ser muy estricto cuando ha decidido enseñar algo.
—Pero tengo entendido que sobresales en todas las materias, excepto estudios muggle. ¿A qué se debe eso?
—Bueno... no quiero ser arrogante, pero la forma en que un mago ve la vida muggle es muy diferente a solo vivirla. Si soy honesto los conceptos e ideas que tienen del mundo no mágico es muy confuso para mí.
—¿Alguna otra materia que te disguste?
—Emm... ¿crees que se enteren los profesores de Hogwarts? Bueno, realmente tomé adivinación para llevarle la contraria a mi madre, pero es una materia bastante superficial, pero es un buen pasatiempo, desarrolla mucho la creatividad cuando debes inventar la tarea sobre los sueños.
—Ya que mencionas a tu madre. Dime ¿los rumores son ciertos? ¿Ella es tu madre?
—Mmm, creo que es de las pocas verdades que esa mujer (refiriéndose a Rita Skeeter) ha publicado. No suelo difundir mucho su identidad, me refiero... a que en el momento de mi concepción y nacimiento eran tiempos muy oscuros, había una guerra, todo era un caos, al menos así me han dicho. Prefiero no tocar viejas heridas de guerra. Yo estoy aquí y puedo asegurar que soy feliz, cualquier duda antes de mi nacimiento o de mi primera infancia tal vez deban cuestionar directamente a mis padres.
—¿Tienes hermanos?
—¡Soy hermano por primera vez! mis padres recientemente adoptaron una preciosa niña, estoy muy emocionado con ello, nos llevamos de maravilla y mis padres tienen nuevamente a alguien para mimar, así que me dejan un poco más de espacio.
—Es obvio que estas emocionado con tu reciente hermandad. Sabes, escuche que en Hogwarts te denominan "el cuervo Pat" ¿tienes idea a que se debe eso?
—Bueno no estoy del todo seguro. Algunos dicen que es por mi afiliación a la casa de Ravenclaw, otros por un incidente con un patronus que según la gente parecía un cuervo aun cuando sigue sin definir su forma.. tal vez no deseaban llamarme "murciélago" como a mi padre.
—Tal vez los alumnos que comenzaron a llamarte así puedan respondernos con una carta. Pero para finalizar haré la pregunta que muchas chicas tienen. ¿Tienes novia?
—Eh... no. De momento no hay alguna chica que haya robado mi corazón. Aun estoy en el mercado, muy dispuesto de recibir regalos en mi cumpleaños, navidad y san Valentín, adoro el chocolate dulce. Desgraciadamente para citas no estoy muy disponible por todos mis deberes, los estudios y entrenamientos son muy exigentes. Pero no pierdo la esperanza que tal vez una bruja quiera robar mi corazón.
Con una cálida sonrisa Patrick Snape terminó esta corta entrevista. Como un joven talento, sumamente educado y letrado, no es difícil imaginar que su nombre resaltara no solo por su pasado familiar. El superar records escolares al tiempo que persigue muy decididamente un futuro en el deporte profesional muggle le abrirán las puertas de grandes oportunidades. Según confirmó esta reportera, pronto ingresará al futbol profesional para debutar a finales de junio, esperamos que su nombre trascienda.
Como último dato, estamos muy enterados que Hogwarts cuenta con un club de fans oficial del "Cuervo Pat" quienes aseguran que verlo entrenar es un privilegio. Así que deseamos la mejor de las suertes a este chico, esperando que los ofensivos rumores sobre su procedencia no afecten su futuro.
...
Snape termino de leer el reportaje orgulloso de su hijo. No podía evitarlo, ese chico era uno de los regalos más importantes que la vida le había dado.
—Papá —llamo una pequeña niña de alrededor de cinco años—. ¿Cuándo vuelve Pat?
—En un par de meses más —contesto al tiempo que alzaba a la pequeña—. Dime Rose ¿qué te parecería ir por mamá para tomar un helado?
—¡Helado! —gritó la pequeña de cuatro años.
—¿Qué están planeando? —pregunto Hermione al ingresar a la sala de estar para observar a su pequeña hija saltando sobre su marido.
—¡Helado mami!
—¿Y planeaban invitarme o sería una cita solo para ustedes dos? —Hermione solía burlarse del pequeño síndrome de Elektra que estaba sufriendo su pequeña. Severus solo se puso de pie con la pequeña Rose en sus brazos.
Para Hermione seguía siendo un hombre impresionante, su cabello ya tenía mechones grises que se acentuaban en su cabello recortado. Pero eran esos oscuros ojos que aun la devoraban lo que le mantenía tan enamorada de ese hombre.
—Si puedes tolerar la competencia, me gustaría llevar a mis dos mujeres —insinuó el hombre al momento que el la abrazaba por la cintura para plantarle un suave beso en sus labios, era solo un roce pero tan cargado de promesas que incluso la mareaban—. Vamos —dijo suavemente el hombre, dirigiéndola hacia la salida.
—Estoy segura que puedo encontrar un poco de ventaja en esta competencia —susurro Hermione—. Tal vez una cita esta noche.
Ellos no habían renunciado totalmente a la magia, pero si no existía tampoco se volverían a integrar a esa sociedad. Las cicatrices de sus heridas eran profundas, los daños nunca podrían ser resarcidos, pero con orgullo veían que su descendencia no estaba sola y estaban muy bien plantados en su realidad para enfrentar al mundo.
—Severus, ¿no es gracioso que Patrick sea apodado "cuervo" debido a que nuestro patronus refleja nuestro amor por ti? —el hombre no contesto. Aun le era difícil expresar su afecto. Pero solo le sonrió a su esposa con suavidad.
Ella había vuelto a la vida y la compartía con él. Mutuamente se habían salvado, lo demás no importaba sí ellos eran felices.
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¡Gracias por leer!
Si has llegado hasta aquí déjame agradecerte y comentarte que si bien este es el fin de esta historia, aún tengo un par de capítulos cortos que comenzaré a publicar una vez que llegué al review 200.
Saludos y Animo.
