Buenas a todas las personitas que debéis de estar hasta el gorro de que os llame así. Pero ya sabéis de donde viene eso, así que, como sois buenísimas personas todos, me dejáis que os llame así porque sí y ya esta. ¿Verdad? ^^
Aclarado ese punto, empecemos con este capitulo, recordando el modo tan interesante en el que acabó el anterior. No os hace falta que os lo recuerde, ¿verdad? Seguro que os habéis estado comiendo las uñas por saber como continuaba todo. Y yo, como siempre, os estoy soltando un rollazo que os impido llegar al meollo del asunto. Mis mas sinceras disculpas, mis muy señores míos.
Disfrutad del capitulo y hablamos después.
CAPITULO 10
…...
Estuve a punto de soltar un grito de alegría cuando alcé las manos por aquel pequeño cuerpo y encontré el cierre de aquel maldito y ajustado traje. No sabía si era así para facilitar el movimiento de mi hombrecito araña o para poner nerviosos a sus enemigos al verlo enfundado en un traje que dejaba tan poco a la imaginación.
Spidey soltó un jadeo de protesta cuando notó que comenzaba a quitarle la prenda, pero, con una de mis manos, tomé su barbilla y le obligué a volver la cabeza hacía mí, besándolo, tomando de nuevo su boca como había estado deseando hacer durante tanto tiempo.
En el acto, pareció olvidarse de lo que estaba haciendo con mis manos, consiguiendo alzar la parte de arriba de su traje, casi como si fuera una camiseta demasiado ajustada, dándome cuenta de toda aquella piel que estaba dejando al aire estaba ardiendo.
O mi Spidey estaba on fire o le había dado fiebre.
Preferí quedarme con la primera opción por razones obvias, más por el hecho de no querer parar que otra cosa.
Me sumergí en su boca mientras le obligué a caminar hacía atrás, entrando en el refugio que nos ofrecían las cortinas y haciendo que sus tiernas piernas dieran contra la cama, haciéndole caer hacía atrás en la mullida superficie.
Oh. Lo tenía tumbadito, en un lugar aislado, sin que nadie pudiera venir a interrumpirnos. De allí ya no salia nadie sin una buena y larga sesión de...Bueno, ya sabéis de lo que estaba hablando. No hace falta entrar en esos detalles, ¿no?
Consiguiendo quitarle la parte de arriba del traje, lo lancé a un lado, dándome cuenta de que él parecía confundido cuando miró a su alrededor y se encontró tumbado sobre la cama y ya sin una parte de su traje.
-¿Cómo...?- murmuró, tratando de despejarse.
Pero que él se despejara no era bueno. Despejarse significaba que comenzaría a pensar. Y cuando comenzaba a pensar, siempre le daba por detenerme.
Volví a besarlo, tratando de sumergirlo en el estado en el que le había dejado antes, jadeante, perdido, a merced de todo aquello que a mi pervertida mente y a las voces de mi cabeza se les ocurriera hacerle.
Manoseé su pequeño pecho, dándome cuenta de que no me costaba casi ningún trabajo abarcarlo con las manos, de verdad dándome cuenta de lo pequeño que era. Pero, si eso debería haberme detenido, ya os digo yo que no lo consiguió.
Aún afanado en saquear su boca, temblando cada vez que lo oía jadear, atormenté su pecho, jugué con sus pezones y comencé a deshacerme de la parte de abajo de su traje, el cual ya había empezado a molestarme cuando había llevado mi exploración de mis manos más allá de su pecho.
Ni siquiera caí en el hecho de que yo mismo, a parte de mi máscara, aún llevaba mi traje al completo, ni, en como de la manera más absurda, habíamos llegado al punto justo al que quería haberle llevado desde el principio. Incluso había acabado siendo un poco demasiado fácil.
Al menos, no me di cuenta de la primera parte hasta que mi Spidey alzó las manos hacía mí, buscando mi contacto, y no pude sentir sus adorables manos sobre mi piel llena de cicatrices.
Seguramente, estaréis sorprendidos de mi magistral modo de describir esta escena Spideypool, pero, por sorprendente que os parezca, yo leo. Sobretodo si el contenido tenía escenas guarras. Me ayudan mucho cuando mi unicornio y yo nos encontramos a solas en mi cuarto, junto con un bote de crema.
Pero volvamos a la parte jugosa de esto. Y no me estoy refiriendo a una parte concreta del cuerpo de mi Spidercito. Todo en él era jugoso, en el sentido en el que le devoraría y me acabarían deteniendo por canibalismo. Así de fuerte era mi deseo de poseerlo y tenerlo siempre para mí.
Este jadeó, arqueándose en la cama, cuando yo comencé a llevar mi mano a sus partes más bajas, consiguiendo bajar lo que quedaba del traje al mismo tiempo, mientras yo llevaba mis besos de nuevo a su barbilla y, de allí, a su cuello y más abajo.
Teniendo aquella oportunidad, no pensaba dejar ninguna parte de su cuerpo sin explorar y lamer, por mucho que me denunciaran por corrupción de menores.
Si digo que quería devorarlo, ya os digo que es que quería devorarlo pero bien, consiguiendo bajar por aquella parte de su traje, la ultima pieza que faltaba, y conseguir llevar mis labios hasta la parte más sensible de él en aquellos momentos; su pene.
Lo recalco por si a alguien no le quedaba del todo claro. No me gustaría saber que, precisamente en esta parte de la historia, os perdéis.
Bien. Pues cuando comencé a lamerlo, este apreció encogerse aún más en aquella enorme cama, colocando los brazos en torno a su cabeza, como si quisiera silenciarse y no supiera bien como, ya que yo le oía gemir perfectamente.
Solo para ver como reaccionaba, lo atormenté durante un rato más, tomándolo y apartándome cuando notaba que se relajaba para mí, viendo como este abría los ojos y me miraba con reproche, sin ser capaz de hablar.
Oh. No sabéis lo bien que me lo estaba pasando en aquellos momentos. Tanto, que no quería que nada de aquello terminara jamás.
Pero, a pesar de querer alargar aquello hasta el infinito, otra parte de mi quería tomarlo ya, con urgencia, en aquellos mismos instantes, aumentando el ritmo con mi boca hasta que a este no le quedó más remedio que dejarse ir contra mí, arqueándose de nuevo en la cama, jadeando, buscando un aire que no parecía capaz de encontrar.
Mientras mi Spidey trataba de recuperarse de aquello, luciendo más apetitoso de lo que recuerdo haberlo visto nunca, yo me saqué el traje tan rápido como pude, sin apartar los ojos de él. Estaba tan concentrado que dudaba que este no lo sintiera como una caricia más sobre su piel.
Además, era preferible que no apartara los ojos de él, en vez de ser consciente de que estaba dejando mi piel al descubierto, aquella piel llena de cicatrices.
¡Gracias por esto, Francis! Cuando te vea en el infierno, recuerdame que te dé mucho por culo, no vaya a ser que se me olvide.
Sin embargo, a mi pesar, no fui el único que se dio cuenta de mi piel mutante.
Mi Spidey pareció recuperarse lo suficiente para mirar con atención lo que estaba dejando al aire e, incorporándose un poco en la cama, tocó mi pecho y los brazos, que ya había dejado al descubierto.
Cerré los ojos cuando sentí sus manos por mi piel destrozada, tratando de no apartarme, sabiendo perfectamente lo que estaba viendo. Lo sabía muy bien, ya que era lo que veía todos los días cuando me miraba en el espejo.
Sin embargo, este no se apartó ni dio muestras de que le diera asco, como les pasaba a otros. Cuando abrí los ojos y lo miré, en su cara solo vi curiosidad, seguramente preguntándose como exactamente había llegado a lucir esa pinta, sin apartar sus manos de mí.
-¿Planeas estar toqueteándome todo el día?- le pregunté, en apenas un susurro.
Pero, en el silencio que reinaba en aquel lugar vacío, debió de ser como un trueno, porque mi Spidey pegó un bote y alzó los ojos hacía mí.
-Lo...lo siento- murmuró, apartando la mano.
Pero yo se la sujeté y le devolví a mi pecho.
-No te he dicho que dejes de hacerlo- comenté, inclinándose hacía él.
Mi Spidey centró sus enormes ojos marrones en mí, pero, en su defensar, diré que fue un valiente que no se apartó ni un centímetro, recibiendo mi beso sin ningún problema.
No es algo que se pueda decir de mucha gente cuando yo estoy implicado, la verdad.
Ahora, los dos igual de desnudos, nos tumbamos de nuevo en la cama (no me preguntéis en que momento me deshice de mis pantalones, porque no lo recuerdo. ¡He dicho que no me preguntéis!), yo aún sin dejar de besarle.
Era un placer estar dentro de aquella pequeña boca. Todo lo que había en él parecía haberse hecho a escala (menos una parte bien importante y que ya había lamido), en una escala perfecta para mí, al menos.
Si cualquiera me hubiera preguntado, les habría dicho que no había nada en él que deseara cambiar y, como a alguien se le ocurriera intentarlo, que esperaran una visita de mi parte.
En cuanto mis manos estuvieron de nuevo sobre él, los gemidos que tanto adoraba escuchar estuvieron de nuevo de vuelta, haciendo que el poco autocontrol que había estado manteniendo hasta esos momentos se fuera por la cañería más cercana.
Intensifiqué el beso, adentrándome tanto en él, que sería imposible que se olvidara de mi sabor, mientras mis manos empezaban a bajar, ahora sin tela de por medio, por aquel delicioso cuerpo, tratando de despertar cada pequeña parte de él y prepararlo para lo que iba a llegar.
Sí, sé que os imagináis perfectamente qué era y que a más de uno se os habrá escapado una risita. No me estropeéis la historia.
Llegué a sus caderas, tratando de que se mantuviera quieto, ya que parecía incapaz de dejar de agitarse sobre la cama, y llegué hasta aquel trasero suyo que, sin duda, en otro momento, cuando hubiera podido tomármelo con más calma, habría mordido en más de una ocasión hasta dejarle unas cuantas y buenas marcas.
Pero, en aquellos momentos, solo pude acariciarlo, tratando de prepararlo para el siguiente paso, mientras nos agitábamos el uno contra el otro.
Ufff. Todavía me enciendo cuando recuerdo aquello. ¿Dónde demonios está mi unicornio de peluche cuando me hace falta?
Por supuesto, este saltó de nuevo cuando notó mis manos en aquel lugar y en como estaba jugando con él, sabiendo lo que iba a pasar, porqué estaba haciendo eso.
Me miró con un poco de miedo, contemos toda la verdad, pero, ¿quién no estaría atemorizado en su primera vez? Sobretodo si era conmigo. Yo también luciría así, sin saber lo que sería capaz de hacerle.
Pero no quise verlo de ese modo, en ese estado, así que, alzando una de mis manos, sujeté su barbilla y volví a besarlo, tomando su lengua con la mía y haciendo que se olvidara de todo lo demás, que se concentrara solo en lo que le estaba haciendo sentir.
Cuando me coloqué contra él, solo dando un poco más de picante a aquel momento, noté como saltó en la cama, pero solo hizo falta besarlo aún más y repetir aquel movimiento más lentamente para que empezara a relajarse, tratando de que comprendiera que su cuerpo estaba listo para aquello, que sabía a donde acabaríamos dirigiéndonos los dos.
Admitiré que hice algo de trampa, ya que tenía un poco de lubricante (No preguntéis donde lo llevaba escondido) para que aquello fuera mucho más fácil para él.
Si creíais que no me había informado sobre lo que hacer para que mi Spidey sufriera lo menos posible, es que no me conocéis en absoluto. Desde luego, puedo asegurar que yo no os conozco a ninguno de vosotros.
Cuando se lo apliqué, saltó de nuevo y me apartó un poco de él, tratando de ver qué era lo que estaba poniendo en su cuerpo, aún con aquella carita de pánico que tanto quería devorar. Pero, comparar sus fuerzas con las mías, y menos en un momento como aquel, estaría de más, así que no me costó nada volver a besarlo hasta tenerlo de nuevo a mi merced.
Admitiré también que yo mismo no pude evitar gemir un poco cuando volví a rozarme contra él y noté como su cuerpo empezaba a ceder poco a poco ante mí. En realidad, sentía como si la cabeza me fuera a explotar en cualquier momento, como otra parte de mi cuerpo donde se estaba concentrando mi sangre, si no hacía algo pronto.
Y, con pronto, quería decir en los próximos segundos, porque sentía aquel cosquilleo característico por mi espalda, ese que solía usar mi entrepierna para decirme ``Aquí estoy y ya estoy preparado para despegar, capitán´´.
O acababa entrando en él o volvería a sentirme como aquel adolescente Wade, que tuvo una más que penosa primera vez. Y no entraré en detalles de aquella ocasión. Esa historia está encerrada en la parte más oscura y recóndita de mi alma.
Esperando que estuviera listo, moví las piernas de mi Spidey para poder colocarme mejor entre ellas, intentando no perderme ningún detalle de su expresión, esperando saber cuando parar a tiempo si el caso lo necesitaba.
Sin embargo, mientras comenzaba a hundirme en él, sintiendo como cada partícula de mi cuerpo burbujeaba, mi Spidey solo pareció capaz de abrir la boca en una o perfecta y silenciosa, sorprendido, notando como entraba en él.
¿Qué os puedo decir de aquello? Malvado de turno, detén el tiempo en ese instante y hazlo durar durante toda la eternidad, porque papi Deadpool lo necesita.
Gemí como un crío cuando lo noté envolverme y yo pude sentir como él me hacía marcas en la piel por la fuerza con la que se agarraba. Pero, sabía que, para cuando aquello acabara, mis poderes ya las habrían hecho desaparecer.
Me centré en ese instante, en el momento en el que me fundía con él en aquella primera ocasión, en como, a pesar de parecer lo contrario, me envolvió sin problemas, solo manteniendo sus ojos cerrados los primeros instantes de dolor, sintiendo que alguien ajeno a él mismo le estaba llenando de aquel modo.
Mordí sus labios, no pude evitarlo. En cuanto este volvió la cabeza hacía mí, mirándome, seguramente deseando preguntarme alguna cosa, alguna duda de lo que estábamos haciendo, me lancé sobre aquellos labios hinchados y sensibles como si fuera un león hambriento, aferrándome aún más a él y comenzando a moverse.
Spidey gimió y no de dolor en aquella ocasión. Todo su cuerpecito se echó a temblar cuando me retiré y volví a entrar, seguramente encontrando algún punto bueno en su interior por pura casualidad.
Era el destino, estaba claro. Era más que evidente que teníamos que estar juntos. Aquella era una muestra más de ello.
Tras quitarle el aliento y llenar su cuello con las marcas de mis besos, sabiendo que esas no desaparecerían tan rápido, permaneciendo sobre aquella piel clara durante días, no pude evitar sonreír y, apoyándome en el colchón, empecé a moverme más deprisa, notando como este se quedaba aún más sin aliento, alzando la vista al techo, sin poder contener los gemidos que yo estaba haciendo que subieran por su garganta.
Oír aquello solo encendió aún más mi sangre, si aquello era posible, y, usando una de mis manos, tomando su cosa en ella, comencé a acariciarlo al mismo tiempo que entraba en él.
Si antes parecía estar perdido, en aquellos momentos, parecía que iba a dejarse ir en cualquier momento, arrastrándome a mí con él, porque me estaba poniendo malo solo de ver como este perdía el control de su propio cuerpo gracias a mí y a lo que le estaba haciendo.
-¡Wade!- gritó, aferrándose a las sábanas y cerrando con fuerza los ojos.
Por el modo en el que se estremecía y por como me aferraba dentro de él, sabía perfectamente que aquel había sido un grito de aviso. Su final estaba a la vuelta de la esquina, y estaba llegando a él de manera rápida e imparable gracias a mí, en el modo en el que me estaba moviendo dentro de él, por el sonido de nuestras respiraciones en aquel espacio que habían creado para nosotros...
-¿Qué pasa, pequeño?- le susurré, yo mismo jadeando, en su oído.-¿Acaso ya lo sientes llegar?
-Por...por favor. Yo no...
-¿No puedes contenerte más? ¿Es eso lo que quieres decirme?
Como no me contestó, le mordí en la oreja, tirando un poco de él, y después volví a mordisquear su cuello. Cuando le hablaba, en aquellos momentos, quería que me respondiera.
-Dí, ¿es eso lo que quieres? ¿Sientes que te vas a correr?
Spidey gimió, pero acabó asintiendo con la cabeza, sin dejar de agitarse, con su cuerpo temblando, haciendo que yo perdiera la poca cabeza que aún pudiera conservar, notando como me aprisionaba dentro de él, como, a pesar de todo, parecía decir que quería más.
-De acuerdo. Puedes hacerlo. Puedes correrte. Desde luego, yo estoy a punto de hacerlo- le volví a susurrar, bajando los ojos por aquel cuerpo sonrojado.
Toda su piel parecía haberse teñido con un ligero color rojizo. Y ¡Dios!, no os podéis imaginar las ganas que tenía de mordisquear cada pequeña porción de él para comprobar si era en verdad tan dulce como parecía.
Spidey se aferró a mí, obligándome a inclinarme más sobre su cuerpo cuando sus brazos me rodearon, apretándome contra él, pero eso no hizo que yo bajara el ritmo. O que lo soltara. Lo que consiguió fue que aún hubiera menos espacio entre nuestros cuerpos, que nuestras respiraciones agitadas parecieran transformarse en una sola...
Ahhhh. Aún recuerdo cuando acabó envolviendo sus piernas alrededor de mi cintura con esa fuerza que escondía aquel pequeño cuerpo, aferrándome contra él.
-Wade- comenzó a susurrar, no sé si como una suplica o porque su final se abalanzaba sobre él como una avalancha.
Pero, desde luego, no fue nada bueno para mí casi escuchar junto a mi oído como gemía mi nombre de aquel modo, haciendo que apretara sus cabellos en un puño con la mano que tenía libre, obligándole a echar la cabeza hacía atrás, contra la almohada y las sábanas revueltas, y aceptara mi nuevo beso sin protestas, entrando en él, poseyendo aquella boca como estaba haciendo con el resto de su cuerpo.
No sé si yo también dije su nombre, no sé si realmente llegué a decir algo o solo era capaz de dejar salir gemidos de mi propia boca, pero lo que sí sabía era que no podía contenerme más, que no podía sujetarme a mí mismo por más tiempo.
Aumentando el ritmo, me hundí en él todo lo que su cuerpo y el mío me permitían una y otra vez hasta que noté como Spidey se quedaba sin aire y su cuerpo se agitaba, arrastrando al mío en su interior, obligándome a cerrar los ojos mientras el orgasmo más grande de mi vida me agitaba por entero, arrancándome de mi propia piel y mandándome a saber diablos donde, para volver poco después, agotado, entre sus brazos.
Él aún temblaba tras aquello y yo lo único que pude hacer fue observarle por un momento, maldiciendo por no haber traído una cámara para grabar aquello, volviéndole a besar.
Sabía que aquello no volvería a repetirse pronto, que sería una misión prácticamente imposible acabar de nuevo entre sus brazos, de poder tenerlo de nuevo de aquella manera a mi disposición. Ya tendría suerte de salir con vida de allí cuando Spidey se recuperara un poco y se diera cuenta de lo que allí había pasado.
Pero, aún con todo, besé su cara, sus parpados cerrados por el cansancio, mientras trataba de tomar aire, su barbilla, las marcas que había dejado en su cuello y en su pecho, tratando de que su sabor quedara bien grabado en mi lengua.
No sé en que momento me volví tan blandengue ni cuando me di cuenta que lo necesitaba tanto, pero, si este trataba de mantenerme alejado de él después de aquello, sabía que me iba a doler. No sería agradable ver como alguien que se te había entregado con semejante abandono volvía a ser el tipo frío de siempre, que alzaba la mano y decía ``Alto´´.
No quise pensar en eso, así que solo me abracé a su cuerpo, apoyando la cabeza en su pecho, oyéndole respirar, con sus manos sobre mi propia cabeza, sin saber si estaba haciendo aquello a propósito o solo quería tener sus manos apoyadas en alguna parte. Pero, aún así, disfruté de aquellas caricias que me regaló.
No quiero oír a nadie decir que me estaba volviendo un blando o que se le ocurra burlarse de mí por mostraros un instante de debilidad en mi impenetrable y siempre dura barrera. No me gustaría tener que ir a la casa de nadie a enseñaros mis partes más duras. Y, desde ya os digo que no eran ninguna de las partes que había empleado en mi Spidey en esos momentos.
No sé si fue por el derroche de emociones, si por la tremenda descarga de energía, de la alegría de tenerlo realmente para mí por fin o por las sucesivas noches que no había dormido o que no había conseguido dormir mucho. Lo único que supe era que, antes de darme cuenta, antes de que yo mismo fuera consciente para poder detenerme, me quedé dormido entre los brazos de mi Spidey.
Sería muy romántico si estuviéramos en una relación consolidada, pero...¿en serio? ¿Lo acabábamos de hacer por primera vez y era yo el que se dormía, el que se suponía que era el experto, el que tenía más experiencia de los dos?
Podéis venir a patearme el culo cuando queráis. Creedme que sé que, en esos momentos, me lo tenía mucho más que merecido.
Fin del capitulo 10
Pues nada, así, como el que no quiere la cosa, os he soltado el capitulo donde Deadpool por fin consigue garcharse a Spidey. No sé una manera más delicada, pero que diría él, de soltar esto, la verdad.
Seguramente, con la personalidad de Deadpool, no he sabido llevar bien estas escenas de cama. Sin duda, él habría sido más guarro a la hora de hablar. Pero jamás me ha gustado las escenas intimas vulgares, que hablan de cada pequeño detalle, de qué gotea donde y todas esas cosas, así que, en este punto, el carácter de Deadpool ha chocado con mi manera de escribir.
Culpa mía. No preví eso cuando empecé a hacer la historia. Debí de ser consciente que tendría que leer escenas de ese tipo, más...¿cómo llamarlas? ¿Sucias? Para que me pudiera adaptar bien a él y que de verdad pareciera que era él el que os lo estaba contando todo. ¿O es solo impresión mía? ¿Lo preferís así o he tenido que meter más lenguaje obsceno y más descripción de los cuerpos, como el sudor que bañaba sus cuerpos y otros líquidos y cosas así?
Vosotros sois los que tenéis la ultima palabra. Como dudo que esta sea la única escena que haga de ellos de cama, podéis ayudarme a mejorar. O a lo mejor, para la próxima vez, sabiendo cual es mi punto débil, consigo soltarme algo más y os traigo una escena más acorde con Deadpool.
En fin...no sé. Ahora mismo no se me ocurre algo más que decir, así que me pongo con los próximos capítulos. Como siempre, desearos que os mantengáis sanos y nos seguimos leyendo. Hasta pronto.
