SaFe & SouND


Acotaciones:

... Cambio de escena.

(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)


CAPÍTULO 10

Revelaciones

(Parte 1)

- ¿Y? –preguntó Sesshoumaru en cuanto Izayoi cerró la puerta tras de sí. Estaba de pie en el extremo opuesto de la habitación intentando no alterarse más de lo necesario.

- Por el momento no va a intentar intervenir. –le aseguró ella sentándose en la silla frete al escritorio, no muy cerca de él porque lo conocía bien y deseaba darle espacio.

- ¿Cómo conseguiste eso?

- No quieres saberlo. –le sonrió de una manera en que a su hijo no le quedaron dudas del tipo de trucos que usó.

- Sí, ahórrate los detalles. –le dijo un poco asqueado de pensar en sus padres de esa forma, pero también encontró divertido el método de manipulación que Izayoi escogió.

- Pero sólo gané tiempo. Y tuve que hacer un trato. –le aclaró ella y él se tensó más. – Le dije que tuviera algo de paciencia y él podría comprobar por sí mismo qué es lo que está pasando.

- Imposible. No debiste hacer eso. –su respuesta apresurada no sorprendió a Izayoi, quien ya sabía que sería mucho más difícil convencer al hijo de lo que fue al padre.

- Sesshoumaru, esta no es una situación pasajera. Si Lin va a estar contigo de manera indefinida, es inevitable que tu padre lo sepa.

- En cuanto lo sepa va a ir corriendo a buscar a una trabajadora social. Eso no lo voy a permitir.

- No, él no haría eso…

- ¡Por favor! –se alteró levantando la voz en tono sarcástico como muy pocas veces lo hacía.

- No lo hará si la conoce. –completó la frase ella y lo vio a los ojos fijamente hasta que obtuvo su atención por completo. – Una semana fue lo que le tomó a Lin ganarse un lugar en nuestras vidas, en la tuya, la mía y la de Kagome. Dale ese tiempo a tu padre y va a suceder lo mismo.

- Él es inflexible. –espetó Sesshoumaru dándose por vencido con el intento de calma y comenzando a caminar por toda la habitación.

- No lo será cuando vea lo maravillosa que es y lo feliz que te hace. –le sonrió ampliamente y él no quiso ni detenerse a indagar en lo que estaba diciendo.

- No voy a responder a eso. –contestó cortante. – Pero de todas formas ¿qué estabas pensando? ¿Quieres que venga y la visite? ¿Que la lleve a tu casa? Ya sabes lo mucho que le molestan a Lin los hombres, cada vez que Jaken pone un pie aquí, ella desaparece en su habitación.

- Dentro de poco es navidad y fin de año. –murmuró ella intentando plantearle todo de manera tranquila ya que con cada palabra estaba más alterado.

- Olvídalo. –negó él sabiendo muy bien a qué se refería.

El cumpleaños de Izayoi era un día entre esas dos festividades, entonces, cada año desde que ella y su padre se casaron organizaban vacaciones familiares en diferentes destinos. Él asistía siempre en atención a ella y nada más, pero no le apetecía encerrar a Lin en un lugar extraño con su padre e Inuyasha, quien por lo común llevaba también a un amigo.

- Miroku no va a ir este año. –empezó a explicar Izayoi, quien no sólo tenía todo muy bien calculado, sino que podía sentir todas las preocupaciones de Sesshoumaru con claridad. – Y en su lugar Inuyasha invitó a Kagome. –como respuesta Sesshoumaru la miró inquisitivo, ella se rió. – Lo sé, creo que tu hermano por fin va abriendo los ojos. Pero lo importante es que en verdad es una buena oportunidad…

- No creo. –el tono de él seguía siendo definitivo, pero Izayoi notó mucha la diferencia entre esta respuesta y el "olvídalo" que le dio antes.

- Estaba pensando en una cabaña en el bosque. Un lugar tranquilo y solitario para que Lin, y tú, tengan paz. Además, esos lugares abundan en distancias cortas de la ciudad, no tendríamos que intentar tomar un avión y arriesgar a que alguien de seguridad preguntara cosas.

- No es tan sencillo. –suspiró él volviendo a su punto original en la habitación, Izayoi sintió que ya había ganado la batalla.

- Sí lo es. Sólo seríamos nosotros seis, Kagome puede mantener a Inuyasha a raya y tu padre tendría oportunidad de pasar tiempo observándola. Después de eso estoy segura de que no va a intentar alejarla de ti…

- Supongo que la única opción que tengo es confiar en ti. –murmuró él volviendo a su habitual inexpresividad.

- Confía en él también.

- Sabes que eso es imposible. Va a traicionarme en cuanto su carácter le indique que es lo correcto.

- Hijo… -intentó protestar la mujer pero él simplemente comenzó a andar hacia la salida.

- Cambiar mi relación con él es algo que ni tú puedes hacer. –le resumió esa gran verdad que ambos conocían. – Podemos planteárselo a Lin más tarde. Si ella no acepta, no la voy a obligar.

Sesshoumaru salió de la oficina y se encaminó hacia su habitación para tomar un baño y pensar en qué palabras podía utilizar para plantearle el viaje a Lin pues era muy consciente de que la idea no la haría muy feliz… y de que aunque lo hubiera deseado, no podría obligarla. La conocía lo suficiente para saber que esa niña era más bien como una mujer experimentada y llena de confianza que se marcharía sin mirar atrás antes de hacer algo contra su voluntad. Era sólo una de las muchas cosas que le gustaban de ella.

...

Lin POV

Estaba nerviosa. Tanto como hacía mucho no me sentía. Algo malo estaba sucediendo y no sabía ni siquiera qué era, sólo que tenía que ver conmigo y el padre de Sesshoumaru. Eso no fue difícil de adivinar pero aún me preguntaba cuáles serían las consecuencias... ¿tendría que volver a la calle? No, Sesshoumaru jamás me haría eso… ¿cierto?

La sola idea me llenaba los ojos de lágrimas y me daba escalofríos. Fue ahí en la cocina mientras preparaba el almuerzo que me di cuenta de lo segura que sentía mi nueva vida. Sin darme cuenta bajé la guardia y tomé como algo natural el saber que estaría con él, bajo su protección, al menos el tiempo que me faltaba para ser mayor de edad.

Suspiré y me quité el llanto de la cara. No quería que me vieran así cuando terminaran de conversar. Con mucho cuidado puse los platos sobre la mesa y preparé emparedados, los serví con papas fritas y preparé más café para Izayoi, jugo natural para él y una soda para mí.

- Se ve delicioso. –oí la voz de la mujer cerca y me sorprendí de no haberla escuchado acercarse. Cada vez me costaba más trabajo saber cuando alguien estaba a mi alrededor y eso no sería nada positivo si tenía que volver a las calles. Lo más que pude hacer para responderle fue sonreír.- Te ves nerviosa ¿escuchaste lo que pasó ahí adentro?

No me gustaba ser tan obvia con lo que sentía y su suposición me alteró aún más ¿es que ya habían decidido deshacerse de mí? Izayoi me vio directo a los ojos y negué, porque la verdad no oí ni una palabra de lo que dijeron, pero sí estaba muy nerviosa.

- Nada malo va a pasar. Te lo prometo. –habló muy bajo sin soltar mi mirada de la suya y tomando una de mis manos… le creí y pude respirar profundo, aunque de todas formas las lágrimas se derramaron de mis ojos. – No llores. –me imploró ferviente y vi como si de repente tomara una decisión. – Mira, creo que Sesshoumaru preferiría que no te dijera esto pero su padre está preocupado porque no sabe qué está pasando. Él no te conoce ni tiene idea de quién eres.

Hizo una pausa para dejarme asimilar lo que acababa de decir y me sorprendió un poco ¿ese era todo el problema? ¿El padre de Sesshoumaru quería conocerme? No, eso era algo demasiado simple para causar tanto alboroto.

- Ya te conté un poco de por qué mi esposo siempre intenta sobreprotegerlo y esta vez no es la excepción, está muy alterado porque sabe que algo pasa y se imagina que es algo malo. –fruncí el seño porque todo seguía pareciéndome muy simple, algo más tenía que haber ahí. – Es sencillo en realidad, yo estoy muy segura de que cuando te conozca te querrá como lo hacemos nosotros.

Se acercó me dejó un beso en mi mejilla antes de soltarme e ir a la cocina. Yo me quedé estática, no vi venir su demostración de afecto… y me gustó. Desde que perdí a la única familia que conocí, nadie me había besado la mejilla y se sintió bien. Sonreí un poco y fui a la mesa para revisar que todo estuviera listo para almorzar.

Unos minutos después Sesshoumaru apareció y nos sentamos a comer en silencio. Podía sentir lo tenso que él estaba y quise decirle que no tenía razón para ello. La idea de conocer a su padre me asustaba un poco… quizás nunca dejaría de temerle a los hombres en general pero estaba muy segura de que podía hacerlo y todo estaría bien.

- Lin. –llamó Izayoi mi atención cuando estábamos terminando. – Cada año todos nos tomamos unos días para ir de vacaciones, desde la víspera de navidad hasta año nuevo. Va toda la familia, mis dos hijos, mi esposo y este año Kagome también nos acompaña. Me estaba preguntando si quisieras acompañarnos también ahora que eres parte de la familia.

Ella sonrió y sentí los ojos de Sesshoumaru fijos en mí pero no pude reaccionar. Ella acaba de decir que era parte de su familia ¿en verdad? ¿Consideraba que yo fuera eso? La simple idea me llenó los ojos de lágrimas que se derramaron y asentí. No sólo porque en verdad deseaba formar parte de ellos, sino porque entendí que ese viaje sería la manera para que su esposo me conociera y las cosas se calmaran.

La parte lógica de mi mente me dijo que tenía motivos para asustarme pues estaría en un lugar extraño con el padre y hermano de Sesshoumaru, pero sabía muy bien que él no dejaría que nada malo me sucediera, al igual que Izayoi y Kagome, además, también era muy poco probable que algún miembro de esa maravillosa familia tuviera malas intenciones.

- No tienes que ir si no lo deseas. –aclaró Sesshoumaru de repente y lo miré con desconcierto.

- Hijo. –lo reprendió ella y vi que él se tensaba más.

- Está llorando sólo con la idea de ir ¿crees que quiere hacerlo? –espetó él y se puso de pie para empezar a caminar por el comedor y la estancia.

De inmediato me levanté y fui a la barra de la cocina para tomar papel y lápiz, escribí unas palabras y lo alcancé para enseñárselas, necesitaba que entendiera mi reacción un poco, aunque me extrañó que no lo hiciera desde el principio como siempre.

"Quiero ir"

- No tienes que hacerlo para darle gusto a nadie. Nada va a pasar si te niegas. –me contestó viéndome a los ojos. El fuego en los suyos era muy obvio.

"En verdad. Quiero ir con ustedes"

- Inuyasha y mi padre van a estar ahí. –me aclaró muy severo y puse los ojos en blanco ¿de repente pensaba que era estúpida y no entendí eso desde el principio?

De repente, antes de que pudiera decirme algo más o yo hilar alguna respuesta para su pregunta tonta otra idea me cruzó la cabeza ¿y si él no deseaba que yo fuera? Quizás ese era el problema, estaba intentando persuadirme de decir que no. Tal vez no deseaba ir él mismo y pensaba que si yo me negaba Izayoi no le pediría que me dejara sola. O… podría ser que no quisiera que conociera a su padre.

"No quieres que vaya? Puedo decir que no, si eso es lo que quieres." –escribí rápido y con letras apenas entendibles, él leyó y frunció el seño.

- Es cierto, no quiero que vayas. Pero no es por ti, jamás podrías adivinar las razones. –su respuesta fría me desconcertó pero no tuve tiempo de idear nada, Sesshoumaru de inmediato miró a Izayoi, quien seguía sentada a la mesa pero prestaba atención a nuestra conversación. – Está bien, tú ganas. Espero que tengas razón en esto.

Sin decir nada más fue y se perdió por el pasillo, lo escuché abrir y cerrar una puerta. Supuse que había ido a encerrarse a su estudio, el único lugar en el que garantizaba no ser molestado. Suspiré y miré a Izayoi cuestionándola pues otra vez me sentía perdida ¿qué estaba pasando? ¿Por qué esa reacción?

- Sólo dale tiempo. –me aseguró ella y se puso de pie. – Creo que es mejor que me vaya, ya hice todo lo que pude y creo que las cosas salieron bien.

"Qué hago ahora?" –le pregunté con una pequeña nota porque no sentía que nada hubiera salido bien como ella aseguraba.

- Nada. Sigue como si nada sucediera. Sesshoumaru sólo necesita tiempo, probablemente esté así hasta que termine el viaje. –suspiró y se tomó unos segundos para pensar. – Hace algunos años mi hijo le pidió ayuda a su padre… era un asunto legal y mi esposo pensó que era peligroso para él… y se negó a hacer algo. Es eso lo que causó la ruptura definitiva en su relación.

"Legal?" –no supe si el temor en mi mirada fue muy obvio pero me asustaba pensar en la policía involucrada con Sesshoumaru ¿por qué?

- Él no hizo nada malo, pero perdió a alguien que amaba mucho y… no, Lin. No es mi historia para contarla. Sólo ten fe. Mi hijo piensa que si su padre cree que es riesgoso tenerte con él, va a ir a buscar una trabajadora social.

Sin que lo pudiera evitar solté la libreta y el lápiz. Entonces eso era. Ese hombre al que apenas conocía podía entregarme a las trabajadoras sociales y Sesshoumaru no deseaba eso. En parte fue reconfortante saber que estaba de mi lado, pero si la posibilidad de terminar en un hogar temporal existía… no, no podía arriesgarme a eso.

- Lin. Eso no va a pasar. – Izayoi me tomó ambas manos y buscó mi mirada. – Aunque mi esposo deseara hacerlo, ni Sesshoumaru ni yo se lo permitiríamos. Pero él no lo va a intentar, por eso quiero que te conozca para que sepa lo maravillosa que eres.

La vi a los ojos e intenté asimilar lo que me decía, creerle sin dudar… pero no podía. Me limité a negar un poco con la cabeza para que lo comprendiera. Ella como todos los demás no tenía idea de cuál era la realidad de los hogares temporales, nunca tuvo que dormir en el suelo, mirar a los otros niños comer sin tener derecho a hacerlo… no la golpearon por derramar agua… y ni se imaginaba a los "padres" que metían sus manos donde no debían. Izayoi jamás entendería la profundidad de mi miedo.

- Confía, por favor. –me rogó y vi que sus ojos estaban cristalinos. – Sé que eres muy fuerte pero necesito que tengas algo de paciencia. Sesshoumaru jamás permitiría que alguien te alejara, eres muy importante para él. Y Kagome y yo estamos de su lado. Mi esposo no es tan malo como suena ahora. –sonrió un poco. - ¿Puedes confiar en mí? Ven al viaje y te prometo que cuando esos días terminen, todo volverá a la normalidad.

La contemplé meditando las opciones que tenía. Siempre podría marcharme y regresar a la vida que conocí antes en las calles, pero no deseaba eso, me asustaba la idea. También podía quedarme y confiar en ella, tomar el riesgo de que se estuviera equivocando y su esposo me entregara al sistema. Estaba confundida y asustada. No sabía qué hacer… pero asentí. De momento no estaba lista para tomar mis cosas y salir por la puerta.

- Voy a visitar a Kagome hoy por la tarde, quiero llevarle algunas cosas para sus niños. Te veo ahí ¿de acuerdo? –sus palabras estaban llenas de intensidad y supe que intentaba asegurarse de que no saldría corriendo en ese mismo instante. Volví a asentir. – Gracias por darnos esta oportunidad. –murmuró y me besó la mejilla antes de irse.

Yo me quedé ahí de pie intentando asimilar todo lo que acababa de suceder e imaginarme qué más estaba por venir. En ese instante desee como nunca antes entrar al estudio de Sesshoumaru y abrazarlo.

Fin Lin POV

...

Los días que pasaron antes del viaje transcurrieron en una tensa calma. Sesshoumaru pasó más tiempo que nunca a solas en su estudio y Lin intentó concentrarse en sus lecciones y el trabajo con Kagome para evitar pensar en todo lo que la asustaba. Al final el tiempo pasó muy lento pero la víspera de navidad llegó con todo listo para esa semana que podría cambiar por siempre la vida de ambos.

El destino eran unas cabañas a la mitad del bosque, era un viaje de cuatro horas en auto. Lin iba sentada en el lugar del copiloto y se había dedicado a apreciar el paisaje, estaba nerviosa pero aún así se maravilló de la sensación de velocidad y de ver tantas cosas que mientras vivió en las calles no pudo apreciar. Sesshoumaru iba más bien concentrado en el camino aunque todavía intentaba encontrar una mejor solución al problema que exponerla al escrutinio y juicio de su padre.

De repente cuando llevaban más o menos la mitad del camino recorrido él vio una estación de gasolina al lado de una pequeña cafetería y un minisúper. Decidió que podían hacer una pausa y se estacionó bajo los rayos del sol de la mañana que no servían de mucho para atenuar el frío invierno.

- Me caería bien algo de café. –dijo él y la miró, ella sonrió e iba a bajar del auto, pero Sesshoumaru la detuvo con dos palabras antes de salir él. – No. Espera.

Lin se quedó estática pensando en qué podría haber de malo en que lo acompañara al interior de la tienda. Pero no tuvo mucho tiempo para lucubrar teorías, él sólo rodeó el auto y le abrió la puerta extendiéndole después una mano para ayudarla. Ella la tomó y ya estando fuera lo miró cuestionándolo.

- Eres una dama. Siempre espera a que te abra las puertas. Y nunca aceptes menos que eso de ningún hombre. –le dio las instrucciones que se había guardado desde hacía meses.

Ella asintió por puro instinto y caminó a su lado, luego se detuvo en la entrada del minisúper y él casi sonrió mientras también sostenía la puerta abierta para ella. Su inteligencia era otra de las muchas cosas que lo fascinaban. Una vez en el interior Lin decidió no darle más importancia al asunto y fue para servirse café y luego recorrió los pasillos cortos buscando algo para comer ya que no habían desayunado esa mañana. Tomó unas galletas y consideró la posibilidad de dejaras… tenía hambre pero también estaba nerviosa y con un nudo en el estómago, además, ya había subido varios kilos desde que vivía con él y eso le causaba conflicto. Por un lado sabía que se veía mejor, ya no tenía huesos muy prominentes como antes, pero no le gustaba la sensación de la ropa que se amoldaba a su cuerpo en lugar de quedarle suelta. Al final suspiró y conservó las galletas.

Cuando llegó a la caja registradora él ya la estaba esperando, pagó por todo y volvieron al auto pero Sesshoumaru no arrancó de inmediato. Se detuvo para darle un sorbo a su bebida y luego miró las otras cosas que había comprado. Fue ahí cuando Lin se dio cuenta de que era un paquete de cigarrillos y un encendedor. Frunció el seño y despegó los labios queriendo preguntarle por ello. Nunca lo vio fumar antes.

- Hace años que no lo hago. –respondió él que ya era un experto interpretando sus expresiones. – Es un mal hábito que adquirí de alguien a quien conocía.

No quiso darle más explicaciones porque ella no sabía nada de su relación con Kikyo ni de toda la tragedia que sucedió en torno a su muerte. Esos recuerdos de la única mujer a la que había amado eran secretos, todos y cada uno.

Aún después de todo el tiempo transcurrido desde que no estaba con ella, podía recordar con claridad cómo se conocieron y lo natural que fue para ambos congeniar sus naturalezas reservadas y silenciosas. Tenían casi la misma edad, él era apenas un año más chico, y ambos poseían un carácter difícil de entender para el resto del mundo, quizás por eso se unieron desde un inicio como dos piezas de un rompecabezas.

El fumar fue un hábito que adquirió de ella, Kikyo siempre dijo que lo hacía para empatizar con los adolescentes del centro pero la verdad era que comenzó a hacerlo desde mucho antes y nunca deseó dejarlo. Él en eso como en muchas otras cosas simplemente se le unió.

Miró los cigarros unos segundos más antes de abrirlos y sacar uno para encenderlo de inmediato. Si era sincero nunca le gustó demasiado pero el tiempo en que estuvo con ella llegó a disfrutarlo un poco, además, después de su muerte se volvió una especie de refugio para él. La única razón por la que se detuvo de hacerlo fue para iniciar la tarea imposible de olvidarla.

Por eso mismo también había mandado redecorar todo el departamento, cambió el color de cada pared y todos los muebles, pero no fue capaz de marcharse pues estar ahí le recordaba a ese tiempo en su vida que terminó demasiado pronto.

FLASHBACK

Sesshoumaru POV

El sol de media tarde resplandecía a la mitad del cielo iluminándolo todo y resaltando cada tono de verde que adornaba el jardín del templo Higurashi. Era un lugar pacífico y casi liberador, lo hubiera sido si no estuviera sentado en el suelo frente a la tumba de la mujer que amaba. La única que jamás amaría así.

La lápida estaba labrada con un patrón intrincado de flores pequeñas, era mi diseño, fue el último regalo que pude hacerle a Kikyo.

Todos se habían marchado desde hacía buen rato, el funeral terminó varias horas antes y ahora sólo éramos ella y yo, aunque sabía que estaba solo tal cual permanecería el resto de mi vida.

En ese momento odiaba absolutamente todo y a todos. Aún no podía entender cómo era posible que el destino me hubiera regalado todo lo que alguien podía desear sólo para arrebatármelo tan pronto y de una manera brutal.

No es que su muerte hubiera sido más fácil de cualquier otra forma pero el hecho de que alguien la hubiera asesinado complicaba procesar cada cosa. Una mañana ella estaba ahí y esa misma noche había desaparecido. Todavía tenía frescas en la mente las fotografías que vi de la escena del crimen y con gusto hubiera vertido ácido sobre mi cerebro con tal de borrarlas.

- ¿Qué se supone que haga ahora? –le pregunté a la nada y no obtuve respuesta.

Obviamente todo lo que habíamos planeado juntos jamás sería posible. Ya no tenía deseos de hacer un hogar del departamento ni de ir a las exposiciones de arte. En realidad no sabía si algún día podría volver a trabajar… quizás mis ganas de pintar o esculpir se habían muerto junto con ella. Me sentía vacío casi por completo.

Suspiré y con eso una nueva oleada de ira me recorrió. Ese odio era lo único que me hacía saber que continuaba con vida y que aún tenía propósito. Uno solo. Encontrar a los que hicieron esto y hacerlos pagar con dolor, sangre y sus propias vidas.

- No debiste irte, no así, no tan pronto. –le murmuré a Kikyo mientras me ponía de pie dispuesto a ir y comenzar a tomar venganza.

Fin Sesshoumaru POV

FIN DEL FLASHBACK

Después de un corto silencio Sesshoumaru volvió a fijarse en Lin y notó la curiosidad en su expresión, sonrió y se recordó a sí mismo que ella era una adolescente después de todo. Por mucho que a veces le pareciera una mujer

- ¿Quieres intentarlo? –le ofreció extendiéndole el cigarro y sabiendo que no debería hacer eso.

Ella en realidad no lo pensó mucho, sólo lo tomó y luego lo observó un poco. Nunca lo había probado ni considerado hacerlo así que no iba a cambiar eso en ese momento. Con un movimiento fluido abrió la puerta del auto y lo tiró al suelo, luego tomó la cajetilla y el encendedor que tenía Sesshoumaru y se los guardó en el bolsillo. Su último paso fue poner las galletas en las manos del hombre.

Él sólo la vio asombrado por sus acciones seguras. En ningún momento dudó de lo que hacía y su respuesta no hubiera sido más clara de haberla gritado. Quizás debería molestarse pero sólo pudo sonreír y abrir el paquete para tomar una galleta antes de devolvérselas.

- Siempre conserva esa actitud. –no supo exactamente de dónde salieron las palabras pero tampoco se detuvo a indagarlo. Así era siempre estar con ella, sencillo y natural, como si a su lado pudiera sólo ser él mismo.

Muy pronto retomaron el camino de nuevo en silencio, entre sorbos de bebidas calientes y galletas de chocolate, ellos dos en su mundo privado.

...

La cabaña era grande y llena de espacios. Contaba con tres habitaciones amplias, cada una con su baño, una estancia con chimenea y grandes ventabas para observar el bosque nevado, el comedor podía albergar a ocho personas y la cocina tenía espacio suficiente para moverse con libertad.

Izayoi se esmeró en encontrar ese sitio pacífico y fuera del alcance de la civilización, deseaba como nunca antes que su familia estuviera junta y sin distracciones porque aunque estuviera muy segura de que el resultado sería positivo, quería hacer todo lo que estuviera en sus manos para que las cosas salieran bien.

Era casi medio día y sólo faltaban Sesshoumaru y Lin, para ese momento los cuatro miembros de la familia que viajaron juntos estaban sentados en la estancia sosteniendo tazas de chocolate caliente. Izayoi había prometido a su esposo que le explicaría algo de la situación antes de que llegara su hijo mayor con la invitada y además sabía que tenía que prevenirlos a él y a Inuyasha de no acercarse demasiado a Lin.

- ¿Y bien? –preguntó Inu no Taisho ansioso porque al fin le develaran el secreto las dos mujeres que tenía frente a él. En verdad apreciaba a Kagome pero no estaba muy contento con ella desde que se enteró que la chica supo muy bien qué pasó con su hijo todo ese tiempo.

- Sesshoumaru va a traer a una invitada con él. Su nombre es Lin. Y nosotras la consideramos un miembro más de la familia. –aseguró la mujer mayor y Kagome asintió.

- ¿Y tú estás de acuerdo con su nueva novia? -le preguntó Inuyasha a su amiga muy extrañado porque considerara a alguien lo suficientemente buena para reemplazar a su hermana.

- No son así las cosas, hijo. –contestó Izayoi en su lugar, no deseando que los recuerdos de Kikyo los alteraran. – Lin es una niña. No estoy muy segura de su edad… pero no puede tener más de quince años.

- ¿Y sus padres? –indagó el hombre mayor sin entender nada.

- Ella no tiene a nadie. Vivía sola en las calles. La noche en que Sesshoumaru tuvo el accidente, ella lo ayudó…

- Y él piensa que le debe algo. –completó el esposo de Izayoi lo que sabía ella estaba por decir. – No ve lo peligroso que es tener a una menor con él, lo que puede pasar si la policía…

- No. –lo interrumpió esta vez Izayoi. – Yo también me preocupé al principio, pero las cosas son diferentes. Por eso hice todo esto, para que tengas oportunidad de ver por ti mismo lo maravillosa que es esa niña y puedas dejar que Sesshoumaru y ella estén en paz.

- No puedo creer que apruebes eso. ¡Ella podría llevar drogas a su casa, o cosas peores!

Para ese momento la pareja estaba alterada y tanto Inuyasha como Kagome se sentían incómodos pero ninguno se atrevió a intervenir o marcharse. Izayoi sabía que tenía que terminar con esa conversación lo antes posible porque con palabras jamás lograría convencer a su esposo.

- Escucha. Todo eso lo puedes descartar cuando la conozcas, no voy a seguir intentando hacer que lo veas. –le dijo en tono definitivo. – Pero hay algo importante que ustedes dos tienen que saber. Lin le tiene miedo a los hombres. Así que ambos deben conservar su distancia.

- Nunca intentar tocarla. –intervino Kagome algo avergonzada de hacerlo pero con convicción firme. – En lo absoluto.

- ¿Está loca o algo así? –preguntó Inuyasha sin pensarlo antes.

- ¡Inuyasha! –lo regañó su amiga. - ¡Por supuesto que no!

- Es muy dulce y tranquila, sólo no quiero que tenga un ataque de pánico por un descuido, hijo. Eso es todo. –le sonrió Izayoi e Inuyasha nada más frunció el seño.

- ¿Alguna otra cosa? –inquirió Inu no Taisho en modo hostil.

- Ella no habla, pero puede comunicarse perfectamente. No la traten como si fuera tonta.

- Así que no sólo recogió de la calle a una niña, sino que además tiene impedimentos físicos. Perfecto. –se quejó de nuevo el hombre y eso pareció ser el detonante de Izayoi, quien se puso de pie y se acercó para hablarle con voz de hielo.

- Espero que ya hayas terminado de decir esas cosas horribles. Cuando la conozcas de verdad, te vas a arrepentir de todo, pero mientras tanto no vayas a seguir hablando así frente a ella o a Sesshoumaru. Sólo eso te pido. Él es un adulto y sabe lo que hace, y yo lo apoyo. Si tú no puedes hacerlo, por lo menos no te metas en su camino.

Después sólo abandonó la estancia escaleras arriba con la mirada atónita de su esposo siguiéndola. Inuyasha sabía que ese tono significaba problemas y miró a Kagome a los ojos antes de hacer una seña hacia la puerta trasera y ponerse de pie. Los dos se marcharon dejando al hombre mayor solo con sus ideas, aún perplejo.

CoNTiNuaRá...


Hello! Primero mil gracias a todos por sus reviews, favs y follows!

Espero que nadie desee agredirme en este momento. Mi intención era subir todo el capítulo pero resultó tan excesivamente largo que tuve que dividirlo. En el próximo está la parte más fuerte ;)

Si tienen un minuto les pido un review, cuéntenme qué les parece :)

Ojalá que todas tengan una linda semana! Mucha suerte y si están de vacaciones... felicidades! XD