Hermione no podía creerse que estuviera haciendo esto. Ya era muy malo estar sentada y sonreír a la cámara intentando sonar alegre y entusiasta mientras describía su miserable vida, sin tener que pagar quinientas libras por el dudoso privilegio. Y se estaba perdiendo su hora de la comida. Como si fuera una señal, su estomago rugió. Dios, esperaba que eso no saliera en la cinta.

Hermione salió de la sala de video pálida y temblorosa. Si alguien se interesaba por ella después de esta actuación, sería un milagro. Sybill Trelawney, quien llevaba la agencia de contactos 1-4-U*, llevó a Hermione de regreso a su oficina. Hermione se dejó caer en la silla, su boca todavía congelada en lo que estaba bastante segura parecía un anuncio de un producto blanqueante para los dientes, el del "antes", no el "después".

Sybill debía tener la misma edad de la madre de Hermione y tenía el mismo corte de cabello. Oh, Dios, podría haber sido su madre. Hermione se abatió.

—Bien hecho, no fue tan malo, ¿verdad? Estoy segura de que no tendré problemas para arreglarte una cita con alguien —dijo Sybill.

Sin duda un cincuentón calvo pretendiendo estar en los treinta, cuya noción de una buena noche sería tomarse un par de pintas en un pub seguidas de dos paquetes de patatas fritas, y que esperaría que pagaran a medias. Era una idea loca. Hermione sintió cómo se le iba la esperanza y se le caía a los pies. Miró hacia abajo.

—Tenemos un gran número de clientes convenientes a la caza de alguien como tú. No puedo creer que no hayas encontrado ningún joven agradable. Eres presentable, atractiva, esbelta, tienes un buen trabajo —Sybill dio una sonrisa feliz— y no eres exigente sobre lo que quieres.

Por supuesto que lo soy. Soy exigente como el infierno pero en este momento estoy desesperada. Como consecuencia de no poder ser nada quisquillosa.

Hermione había marcado todas las opciones que aceptaría: más viejos que ella, más jóvenes que ella, calvos, gordos, extranjeros, con dos cabezas, y cualquiera al que normalmente hubiera dicho no. Le iría bien si acababa con un pastor de ovejas septuagenario con una pata de madera.

—No hay razón para que nadie esté sola hoy en día y a tu edad —dijo Sybill. Oh Dios, qué sonrisa más condescendiente. Hermione quería ponerse enferma. —Bueno, tienes tanto para ofrecer. Vamos a ver lo que has escrito —revisó el formulario de Hermione—. Esquiar, nadar, pasear, coleccionar monedas, cocinera gourmet, bailas salsa —su sonrisa vaciló un poco al seguir leyendo—. ¿Tiro al arco, malabarismos, origami, leer libros de horticultura, remar, comer fuego? —miró a Hermione alarmada.

—Podría haber puesto más, pero pensé que era suficiente.

—Más que suficiente, quizás ¿podría sacar unos cuantos?

—Pero me gustan todos —mintió Hermione. Enfrentada a la necesidad de poner en una lista sus aficiones, había escrito cada una de las cosas que alguna vez le habían llamado la atención, basándose en la idea de que algo de eso atraería a alguien. Rápido. Estaba desesperada. Era martes, la fiesta de compromiso en Drifter's era el sábado y tenía que tener un acompañante, incluso si era con un chef calvo comedor de fuego con una pierna de madera.

—Bien, ahora sólo introduciremos toda la información en nuestra base de datos y estaremos en contacto.

—¿Cuándo? — preguntó Hermione.

—Pronto.

—¿Cómo de pronto?

—Probablemente en algún momento de la semana que viene.

Nooooooo.

—Inténtelo esta tarde. Estoy muy deseosa de encontrar a alguien. Cualquiera irá bien.

Los ojos de Sybill brillaron y Hermione retrocedió. En realidad no estaba tan desesperada como para aceptar un septuagenario calvo, pastor de ovejas en jefe con o sin pata de palo. Tenía que ser alguien razonable, si no su familia se imaginaría lo que había hecho. Incluso si les engañaba, no engañaría a Ron.

—Casi cualquiera —dijo ella.

Sybill alargó la mano por encima del escritorio para dar golpecitos en la mano de Hermione como si fuera una niña malita.

—Tranquila, tranquila, querida. No hay que desesperarse. No quieres dar esa impresión a un caballero. Se aprovecharían de ti.

—A mi no me... —Hermione había estado a punto de decir "importa", pero lo cambió por: —gustaría que eso sucediera, por supuesto pero yo-yo estoy tan desesperada por encontrar mi... —pausa para crear tensión y aguantarse el acto reflejo de atragantarse— alma gemela. Mostró su expresión más deseosa.

Por suerte Sybill era más fácil de engañar que su madre. —Haré todo lo que pueda por ti.

Hermione regresó al trabajo con el corazón convertido en plomo en el pecho. Sin importar con quién la emparejara la agencia, tendría que llevarlo a la fiesta de compromiso y esperaba poderlo engatusar para que mintiera sobre cuándo se habían conocido. Hermione le ofrecería dinero si era necesario. Tal vez incluso sexo. Se estremeció. Tal vez no.

Estaba a punto de entrar de nuevo en el edificio de SLS cuando su móvil sonó. Era Rosalie. Hermione sonrió. Por mucho que intentara ignorar a su hermana, no podía.

—¡Hermione! —Rosalie lloró su nombre y rompió en sollozos e hipos. A Hermione se le puso la carne de gallina por todo el cuerpo.

—¿Qué ha pasado? — Su hermana siguió llorando. —Rosalie, ¿qué hay? — Más jadeo histérico. El pulso de Hermione empezó a ponerse por las nubes. —¿Están bien mamá y papá? Había un "sí" por algún lado en el entusiasta llanto. —¿Ronald te ha dejado? —Por favor que sea eso. El cese del ruido fue tan abrupto, que era como si se hubiera apagado una catarata. Oops, cosa incorrecta de decir, pensó Hermione.

—¿Por qué... dirías... eso? —hipó Rosalie.

—Estás tan alterada, y si no son mamá o papá, entonces yo... — Hermione pensó que el agujero era lo bastante profundo como para enterrarla. Paró de cavar.

—Mi apartamento se ha inundado. Me llamaron al trabajo y tuve que venir a casa. Todo está arruinado.

—Oh Dios, Rosalie, lo siento.

—El hombre de arriba dejó abierto el grifo de la bañera. Dijo que no lo había hecho, que ni siquiera había tomado un baño esta mañana, pero el techo se ha venido abajo. —Rosalie empezó a llorar—. He tenido que volver a la escuela porque no pueden conseguir a un profesor suplente para cubrirme esta tarde.

—¿Hay algo que pueda hacer?

—¿Puedes ayudar a mamá a solucionar el papeleo?

—No puedo tomarme la tarde. Tengo un documento que entregar esta noche. Puedo ir después del trabajo.

—¿Puedo quedarme en tu casa? —preguntó Rosalie con voz lastimera.

Oh, mierda. Hermione no quería que Rosalie se quedara con ella. De todos modos sabía que debería haber dicho "sí" inmediatamente y sin vacilar. Ahora era demasiado tarde.

—¿Es pedir demasiado? —dijo Rosalie, su tono era de un frío ártico que hizo preguntarse a Hermione si antes estaba actuando—. ¿Esperar que mi hermana eche una mano en caso de emergencia?

Sí, es demasiado. Había un millón de motivos de por qué Hermione no quería a Rosalie en su apartamento, Ron era el más grande.

—Sabes, Hermione, podrías seguir diciendo que no estás celosa pero es todo un papel, ¿verdad? Ni siquiera dijiste que te gustaba mi anillo.

—Sí lo hice. —¿Verdad que sí?

—No mostraste el mínimo interés. Tus amigos del trabajo lo miraron más tiempo que tú.

—Rosalie, sabes que a mí no me gustan los anillos. No significó nada más.

—De acuerdo. Ahora no había ningún rastro de lágrimas o trastorno en la voz de Rosalie. Parecía desagradablemente tranquila.—Me has hecho daño, Hermione. Si realmente hubieras superado lo de Ron, me hubieras preguntado cómo se me declaró. Sabes que siempre solíamos hablar de cómo sucedería.

Mierda, mierda, mierda. —Lo siento —era lo mejor que Hermione podía hacer.

—Así que, ¿puedo quedarme durante unos días hasta que mi casa esté arreglada? Chantaje, pero ¿qué opción tenía?

—Bien. Dejaré el trabajo a tiempo. Estaré de vuelta sobre las 6:15.

—Genial —Rosalie volvió a ser la burbujeante de siempre—. Podemos abrir una botella de vino y ver una película de chicas.

—Vale.

—Gracias, Hermione. Eres la mejor. Hermione apagó su teléfono y subió arriba. No quería que Rosalie se quedara con ella pero sabía que no tenía opción. Sus padres vivían demasiado lejos para que Rosalie viajara desde allí diariamente al sitio donde trabajaba. Enseñaba en una escuela en Peckham y eso estaba más o menos en el umbral de la puerta de Hermione.


No había sido difícil para Theo conseguir detalles sobre Hermione Granger. Ahora sabía su fecha de nacimiento, dónde trabajaba, que tenía tres puntos menos en su licencia pero que no tenía coche, ni tarjeta de crédito ni de débito, nada en su expediente criminal. Podría haber averiguado más, pero cuanto más investigara, más grande el riesgo de que lo pillaran. Lo que realmente necesitaba era su dirección en Surrey Quays y ahora la tenía.

Regresando de su entrevista a una víctima de apuñalamiento, actualmente recuperándose en un hospital, Theo se dejó caer en la oficina de Draco. Mostró su identificación al de seguridad de la entrada y se le permitió el paso a los ascensores. Nunca había ido a ver a Draco al trabajo. Se preguntaba cómo reaccionaría. Otra demostración de su identificación y la chica del mostrador de recepción cogió el teléfono.

—Sr. Malfoy, hay un policía en la recepción que querría hablar con usted. Una pausa. Theo imaginó que Draco estaba preguntando quién era.

—Inspector de policía Nott —colgó el teléfono—. Ahora mismo sale.

El sitio era todo cristal ahumado y curvas brillantes. Oficinas elegantes para una floreciente empresa de la ciudad. A Draco le pagaban bien, pero trabajaba duro por su sueldo, a veces veinticuatro horas seguidas cuando tenía una fecha límite de entrega. Theo se giró cuando se abrió la puerta y Draco salió de golpe. Llevaba una amplia sonrisa en la cara y se veía guapísimo con su traje oscuro a rayas que hacía que el corazón de Theo diera sacudidas. Theo no estaba seguro de si Draco demostraría que lo conocía. No sabía si Draco había dicho algo del tipo con el que compartía piso. Ser bisexual hacía la vida difícil.

—¿Hey, qué pasa? —preguntó Draco.

—¿Puedo hablar contigo un segundo?

—Claro. Tracy, estaremos en la sala de conferencias número tres. Cancela mis llamadas.

Theo siguió a Draco por unas puertas de doble hoja y por un pasillo enmoquetado. Draco abrió una puerta al fondo y le hizo un gesto a Theo para que entrara primero. En cuanto Theo entró y se cerró la puerta, Draco lo empujó hacia la puerta y lo besó. Theo estaba tan alucinado que al principio no respondió. La lengua de Draco presionó contra sus labios y Theo abrió la boca. Fue un beso lento y largo, y cuando Draco se separó, tenía los ojos vidriosos.

—Justo cuando estaba aburriéndome de intentar dilucidar cómo convencer a un cliente de que su compañía estaría mejor sin él al timón. Así que, ¿qué pasa? —preguntó Draco.

Theo se rió. —¿Necesitas preguntar?

Draco agarró la mano de Theo y la puso sobre su entrepierna. —Suéltalo.

—Te he alejado de algo importante —dijo Theo.

—Sí, pero me has acercado algo más importante —Draco acarició la polla de Theo.

Una ola de lujuria hizo que a Theo se le aflojaran las rodillas. —Vine para hablarte sobre Hermione.

Theo miró a Draco a la cara buscando un cambio de expresión, pero no lo hubo. Ni un parpadeo. Theo se sacó la mano de la ingle de Draco, cogió un trozo de papel de su bolsillo y lo puso en el de Draco, acariciando la cubierta. —Apartamento 5, 23 Sunningdale Crescent, Surrey Quays —dijo Theo.

Draco asintió con la cabeza. —¿Qué más has averiguado?

—Se sospecha que es una asesina en serie, una incendiaria, una envenenadora y cleptómana con tres puntos negativos en su permiso de conducir. Justamente tu tipo.

Draco hizo un gesto tenso con la boca. —Gracias, Theo. Te la debo.

Theo se encogió de hombros.

—¿Me perdonas? —dijo Draco.

—¿Por qué?, ¿qué has hecho?

—Entristecerte, hacerte sentir menos importante en mi vida de lo que eres —miró directamente a los ojos de Theo—. ¿Cómo puedo compensarte?

Dime que me quieres. Déjame amarte también. Háblame sobre hacer un trío... —Nada.

Draco suspiró. —No te merezco.

No, desde luego que no, joder.

—No puedo bloquear la puerta aquí —susurró Draco—. Sígueme.

Theo abrió la boca y luego la cerró de nuevo. Siguió a Draco por el mismo pasillo y entraron al baño de hombres. Draco comprobó los tres cubículos y llevó a Theo al del fondo. El pulso de Theo saltó en su garganta cuando Draco cerró la puerta con el cerrojo. Draco bajó la tapa del sanitario y se sentó antes de acercar a Theo por las caderas. Cuando Draco se metió la polla de Theo a través de la tela de sus pantalones, respirando aire cálido por toda su extensión, Theo se estremeció. Draco tiró del botón de su cintura y lo desabrochó. La polla de Theo había convertido sus bóxers en una pirámide, con una manchita de humedad culminando la punta. Los boxers negros bajaron de un tirón bajo sus pelotas y Draco repasó su lengua por la cabeza de la polla de Theo.

Theo tenía sus manos apoyadas a los dos lados del cubículo. Aunque no hubiera nadie en el baño, no podía hacer ni un ruido. Si les pillaban, Draco perdería, ¿verdad? ¿Por eso Draco estaba haciendo esto, asumiendo el mismo riesgo que Theo había tomado al usar su identificación de policía para encontrar a Hermione? Entonces la boca caliente y húmeda de Draco lo engulló. Theo cerró los ojos y dejó de pensar en nada que no fuera lo que Draco estaba haciendo. Mamadas largas y lentas en su polla mientras los dedos acariciaban su polla con toques como de plumas. Theo sentía como si su semen se estuviera congregando desde sus pies, solo que estaba tomando un desvío a su polla a través de su cabeza.

Draco soltó sus pelotas para llevar sus manos al culo de Theo, agarrándole más fuerte mientras empezó a tomar más y más de la polla de Theo en la boca. Las caderas de Theo deseaban empujar adelante y atrás pero se mantuvo con los pies firmes en el suelo dejando a Draco dictar el ritmo. Cuando Theo sintió a Draco succionar su polla, abrió los ojos y miró abajo. Dejó escapar un soplido al ver la rubia cabeza de Draco mamársela, sus mejillas ahuecadas mientras chupaba. De repente se oyó cómo se habría una puerta y voces de hombres. Draco no se inmutó. Agarró fuerte a Theo y lo trabajó más duro. Theo intentó contenerse, temiendo hacer ruido, pero la fricción era implacable. La necesidad de dejarse ir crecía como un géiser intentando explotar. Sus rodillas temblaban por el esfuerzo de contención. Theo debería haberse llamado Old Faithful*, por lo previsible de su orgasmo. Apretó los dientes, aguantó el aliento y apretó más firmemente sus manos contra los lados del cubículo.

Draco hizo revolotear su lengua por la punta y entonces se lo llevó hasta la garganta. Theo contuvo a duras penas un graznido. Draco sabía perfectamente que Theo era ruidoso cuando se corría. Draco abrió los ojos y lo miró y Theo perdió la concentración. Echó la cabeza hacia atrás y se puso una mano en la boca para intentar contener el grito mientras disparaba chorros de semen entre los labios de Draco.

Las manos de Draco acercaron más su culo y lo chupó más fuerte. Cuando el último espasmo se desvaneció, se oyó tirar ruidosamente de la cadena en el baño de al lado y Theo se mordió el labio para no reír. Draco soltó su polla y la devolvió al interior de los boxers de Theo, cerrando la cremallera y el botón. Se puso de pie y Theo lo atrajo a sus brazos, presionando sus labios contra los de Draco, saboreándose a sí mismo y un gustillo a café. El sonido del secador de manos cesó y Theo alargó la mano hacia la cremallera de Draco.

Draco le apartó la mano. —Tengo que volver al trabajo —susurró al oído de Theo.

Theo afirmó con la cabeza, pero se sentía dolido. Maldición, sabía que Draco tenía una enorme erección. ¿Por qué no quería que él se encargara de ella? ¿Esto había sido un "gracias" por encontrar a Hermione? Draco se abrochó la chaqueta del traje para ocultar el bulto en su entrepierna y salió del cubículo. Nadie los vio salir de los servicios. Draco acompañó a Theo a la recepción.

—Voy a llegar tarde esta noche —dijo Theo silenciosamente—. Estoy de vigilancia. No estoy seguro de cuándo volveré así que no me esperes para comer.

—De acuerdo.

Theo quería preguntarle si él también llegaría tarde, si iba a ir a ver a Hermione, esperando que Draco dijera que no. Sin importar lo que Draco contestara, Theo quería que fuese la verdad.

—Gracias —dijo Draco cuando llegaron a la recepción

— Si necesita más ayuda, por favor venga otra vez. Dándole la espalda a la mujer, Draco le guió un ojo. Theo no pudo evitar una sonrisa.


Notas de la traductora(que no soy yo):

*1-4-U se pronuncia en inglés como si estuviera escrito "One For You", o "Uno para ti"...

*Nombre de un famoso géiser, conocido por sus puntuales explosiones. El nombre significa
literalmente "Viejo Fiel"

Bueno, más vale tarde que nunca. Ya falta poco para el encuentro, sean pacientes.

Mientras disfruten sus vacaciones, tengan una feliz navidad, amen a su familia (para los que sea difícil por lo menos soportenla), tengan un feliz año nuevo y que su 2017 venga cargado con cosas buenas, sobre todo para los que viven en Venezuela (like me)

besos

PD: si gustan, pueden pasarse por mi otra adaptación, se llama "La Viuda Malvada". Es corta, es simple, es M y es divertida.

PD: para los que quiran, pueden pasarse por