Some of them want to abuse you, some of them want to be abused.
Capítulo 10
No sabía dónde se encontraba, el lugar era frío y húmedo. Total oscuridad se cernía sobre él y era muy difícil ajustar su vista a ella. Comenzó a caminar sin rumbo y, a juzgar por el sonido, sus pies quebraban hojas secas. A medida que caminaba, la iluminación mejoraba y su oído se agudizaba. El débil llanto de un cachorro se hacía eco en algún sitio lejano.
"Blaine"
Una voz de niño llamó a sus espaldas. Volteó y se encontró con un pequeño Kurt sentado en la tierra, abrazado a sus propias rodillas y con gordas lágrimas rodando por sus mejillas.
"Qué pasa? No estés triste. Estoy aquí" Dijo agachándose para tomar las manos del niño. Kurt lo observó con los ojos vacantes de toda emoción, como si mirase a través de él. Blaine sintió algo pegajoso en sus manos y, al observarlas, notó sangre. La iluminación se hizo insoportablemente clara. Ya no se encontraban en un bosque y Kurt ya no era un niño, estaba vestido con una bata de hospital y tenía el pómulo cortado. Sus brazos estaban abiertos desde las muñecas hasta la flexura y manaban espesa sangre.
Blaine intentó moverse para buscar algún retazo que pudiese parar la hemorragia, pero era imposible. Estaba paralizado en el lugar mientras el otro se desangraba. Observó cómo Kurt abrió la boca para decir algo pero, en cambio, cientos de pastillas cayeron de ella.
El sonido del despertador lo sobresaltó, despertándolo violentamente. Blaine se incorporó en la cama y se notó sudado. La habitación estaba a oscuras y lo único audible era el sonido chirriante de la alarma. Tomó el reloj de la mesa de noche y lo apagó, molesto. Para el momento en el que había terminado de cepillar sus dientes, el sueño había sido olvidado.
La mañana transcurrió sin eventualidades. Hizo una ronda para los primeros pacientes, llenó ficheros, y especuló con otros psiquiatras más experimentados, sobre la efectividad de una nueva droga que había empezado a comerciarse.
Para el mediodía la sensación de malestar respecto a Kurt aumentaba. Sabía que por la tarde le correspondía tener su sesión habitual y eso provocaba en él un poco de ansiedad.
X
"Quería verme, Dr. Chang?"Preguntó Blaine, asomándose apenas por la puerta de la oficina entre abierta.
Mike Chang se encontraba manteniendo una conversación telefónica, e hizo una seña con el bolígrafo que movía rítmicamente entre sus dedos, indicando que tomase asiento. Blaine observó la habitación en busca de un reloj; faltaba poco para la sesión con Kurt y quería repasar sus notas antes de ver al muchacho.
Mike se despidió y colgó el teléfono. Con una mueca demostró que la charla había sido estresante.
"Gracias por venir, Blaine" Se puso de pie y caminó hacia el mueble con archivos que él había violentado hacía apenas pocas semanas. Revolvió entre un par de carpetas y extrajo una con el nombre "Hummel" marcado en ella. Volvió a sentarse en el escritorio y puso delante de Blaine el archivo.
"Quería preguntarte acerca de Hummel. Su abuela llamó hace un par de horas para saber sobre él. Cómo lo ves?"
El muchacho se sintió un poco sorprendido ante la pregunta. No sabía que la abuela de Kurt aún tenía interés por su nieto, o que chequeaba su evolución. Por lo general, las conversaciones mantenidas con el médico (A excepción de la primera, cuando quiso ocuparse exclusivamente de Kurt) eran informales y preguntaba por los pacientes asignados, en general.
Lo veo totalmente arruinado. Lo veo como si le hubiesen quitado todo lo bueno que el mundo tiene para ofrecer.
"Creo que está sumido en la depresión. No está lo suficientemente estimulado como para determinar algo. No estoy seguro de que esté bien medicado"
Blaine se lamió los labios, nervioso.
"Con el perdón de quién haya tratado a Kurt por última vez"
Mike lo observó impasible.
''Es muy difícil poder conectar con él. La únicas personas que pudieron hacerlo, murieron´´
Blaine levantó las cejas en sorpresa. Estaba insinuando el médico que acaso…?
Mike sonrió, incómodo ''No lo quise decir de esa forma. Se había hecho muy amigo de una dama mayor, que falleció por un arresto cardiaco. Y una de nuestras enfermeras…creemos que pudo haberse suicidado a falta de otra explicación. Sabíamos que Hummel y ella mantenían un lazo estrecho. Tenemos testigos que dicen haberlo visto caminar cerca del área en donde sucedió, pero cuando lo buscaron, estaba medicado pesadamente y totalmente dormido. ''
''Aún estamos en la etapa inicial'' Fue lo único que contestó. Sentía que el Dr. Chang muchas veces lo observaba intentando encontrar no sabía qué en su rostro. Era obvio que el hombre ya había emitido su juicio respecto a Kurt. Si el muchacho estaba dormido por la medicación, era imposible que lo hubiese hecho. Hizo a un lado la incomodidad que le producía pensar en algo así.
''Gracias, Blaine'' Respondió Mike y, sin más, volvió a levantar el tubo del teléfono y discar.
''Hasta luego, Doctor'' El joven residente se levantó de la silla y salió al pasillo, preguntándose el por qué de la llamada y la inutilidad de esa reunión.
Se dirigió a una de las tantas maquinas de café instaladas en el área VIP y se ubicó en un asiento para estudiar las fichas de los últimos dos pacientes. Apenas un par de semanas habían transcurrido desde que hubiese comenzado con las visitas a Kurt y aún sentía que no podía ponerse en papel de médico con él. Si quería sacarlo de ese lugar, necesitaba demostrar que el joven no era una amenaza para la sociedad ni para sí mismo. Tenía que poder hacer su trabajo. Sus sentimientos por Kurt no podían interferir en la relación de médico paciente, aunque cuando lo viese no pudiese hacer más que querer hacerlo sentir seguro y amado. Lo único que Blaine quería es que el otro pudiese ver que había un futuro para él y soltase ese velo de dureza que cubría su cierto tiempo en el hospital, los pacientes solían hacer terapias grupales. En el caso de Kurt, eso no había funcionado. Según Blaine había leído en el expediente, él solía frustrarse con las experiencias compartidas por los otros y después de que varias sesiones grupales terminasen en discusiones salidas de control, se prescindió de la presencia de Kurt en las mismas. El objetivo de la sesión del día, sería animarlo a retomarlas y socializar con los demás.
Terminó su pequeño vaso de cartón de café y lo arrojó a un cesto de basura. Suspiró sintiendo la pesadez en el pecho y el cosquilleo en su estómago. Esos eran los, ahora, comunes síntomas de la caminata hacia su cita de las dos de la tarde. Subió las escaleras y avanzó por el extenso pasillo hasta llegar a la habitación de las delicadas flores azules pintadas en la puerta. Observó por la mirilla y vio a Kurt en una posición que ahora le resultaba cotidiana: Sentado en el borde de la cama observando las cortinas flameando al frío viento. Sacó las llaves del bolsillo de su delantal y abrió la puerta.
Alarmado por el sonido de las llaves en la vieja cerradura, Kurt giró su cabeza. Segundos después sus labios se ensancharon en una pequeña media sonrisa.
''Dr. Anderson'' Dijo Kurt asintiendo la cabeza, bajando una galera imaginaria.
''Sr. Hummel'' Correspondió Blaine. Parecía ser un buen día para él. La presencia de humor indicaba predisposición para hablar, también indicaba que muy posiblemente no había tomado la medicación de la mañana.
''Cómo estás?''
''Aburrido'' Contestó el muchacho, cruzándose de piernas. Hacía muchísimos años que Blaine no lo veía hacer eso.
''Tomaste tus píldoras?'' Increpó el médico. Esta era ya una pregunta de rutina la cual siempre era respondida con otra pregunta.
Kurt sonrió.
''Me ves babeando o durmiendo?''
''Por qué no las tomas? Cuando cambiemos la medicación necesito que si lo hagas'' Dijo Blaine.
Kurt lo observó como un maestro que explicó tres veces lo mismo a su pupilo y este aún no entendiese el problema matemático.
''Me hacen sentir idiota. Cada vez que tomo la medicación siento que hasta cepillarme los dientes es de una dificultad increíble. Es como volver a ser un bebé de un año comiendo un puré de zapallo, excepto que a nadie le resulta adorable que te metas la cuchara en el ojo''
''Lo sé'' Dijo el médico ''Las que te van a dar a partir de la semana que viene, las receté yo y son sólo para mantener la depresión controlada, Kurt. Nada de episodios sin control sobre tu cuerpo''.
Kurt corrió la vista, sin responder. Blaine no entendía que ya no quería más píldoras. Las veces que las tomaba eran cuando realmente quería desaparecer de allí y estar inconsciente.
Durante media hora hablaron de asuntos banales. Cómo veía Blaine a Lima, qué negocios habían cerrado, cuáles abierto o si había visto algún viejo vecino.
El viento había dejado de soplar y las cortinas permanecían quietas contra las rejas de la ventana. Una jarra y un vaso plásticos reposaban en la única mesa de la habitación. Blaine se levantó de su asiento y tomó la jarra. Sirvió agua en el vaso y se lo acercó a Kurt. Necesitaba relajarlo para que el otro bajase los muros y quisiese hablar.
''Necesito preguntarte algo…'' Comenzó a decir antes de ser cortado a mitad de la oración por el otro.
''Comenzó la sesión. Okay. Dispara'' Dijo Kurt, tensándose ligeramente.
El otro exhaló pesadamente. Detestaba estar en esa posición. Sabía que inconscientemente representaba una amenaza. Ofreció el vaso nuevamente y bebió un sorbo, luego de que éste fuese rechazado por un movimiento de cabeza.
''Cómo fue la primera vez que ingresaste aquí?'' Preguntó Blaine, mientras se sentaba en la cama.
''No lo sé'' Respondió Kurt rápidamente.
''No tienes ningún recuerdo de aquello?'' Insistió el médico.
Kurt frunció el seño y miró el piso ''Estaba demasiado shockeado para registrar lo que estaba pasando realmente.''
Blaine lo observó durante algunos segundos, esperando hacer contacto visual con él, deseando poder leer en sus ojos si realmente no lo recordaba. No estaba registrado en el archivo, pero varios trabajadores del asilo le habían contado los detalles de su ingreso.
''Sólo tengo recuerdos borrosos. Recuerdo la sensación de dedos abriendo mi boca bruscamente. De tragar y tragar píldoras'' Kurt hizo una mueca de disgusto con la boca, como si de sólo mencionarlo, la sensación hormigueara en su rostro nuevamente. ''No sabía…antes no sabía para qué eran las píldoras. Días después, vi me reflejo en el agua del fregadero y lo entendí completamente. Estaba siendo sedado. No me importaba nada, porque no podía entender nada. Entonces dejé de tomarlas''
Blaine se mordió el labio. Sabía que sería un trabajo difícil administrar las nuevas drogas. Observó que el pecho del muchacho subía y bajaba con rapidez. En el corto tiempo en el que lo había estado atendiendo, comprendió que había ciertos temas que causaban en el otro estrés inmediato.
''Quiero que me hables de tu día. Estás hablando con otro interno? Hiciste algún nuevo amigo?'' Preguntó Blaine. Intentaba distraerlo, pero también estaba genuinamente curioso. Si bien a Kurt nunca se le había hecho demasiado fácil hacer amigos, eso era en el mundo exterior, donde el peso de la marginación caía en su cabeza antes de que se presentase. Aquí todos entraban con una reputación y no había niveles sociales.
''Mis amigos…'' Contestó kurt poniendo énfasis en la palabra ''…tienen la molesta tendencia de morir'' Continuó con su vista pegada al suelo, pero de pronto frunció el seño, sopesando sus palabras y luego sonrió ''De hecho, Blaine'' Levantó la vista y apoyó su descarnada mano en el hombro del otro ''Eres el único que me queda. Espero que chequees tu corazón a diario''.
Blaine sonrió. Ese era Kurt. Debajo de esa máscara cenicienta de palidez y ojeras, estaba el chico con un oscuro sentido del humor ligado a la muerte. Tomó la mano del muchacho y enlazó sus dedos, como cuando eran pequeños.
''De hecho, quiero preguntarte sobre una enfermera'' Dijo el médico.
Kurt no perdió la sardónica sonrisa. Eso era bueno. Quería decir que no se sentía amenazado por la pregunta.
''Cuál de todas? La vieja robusta que me odia y creo que secretamente envenena mis raciones todos los días? O la perra jefa a la que le decoré el rostro de una patada?'' Preguntó casi desafiante.
''Quiero hablar de Joan'' Respondió Blaine, cauteloso.
''Oh'' Sólo atinó a decir el otro. Desenlazó tan suavemente sus dedos de los de Blaine, que casi se sintió como una caricia ''Qué pasa con ella?'' Cuestionó mientras se incorporaba. Arrastró sus pies hasta la ventana y corrió las cortinas, dándole la espalda.
''Me gustaría que me hablases de ella'' Dijo Blaine. El fantasma de los dedos del otro, seguía en su mano.
''Por qué? Qué fue lo que escuchaste que ahora estás tan interesado en mi vida social dentro del loquero?'' Cuestionó Kurt sin apartar la vista de la ventana.
Y allí había terminado la sesión. En el momento en el que Kurt se cerraba, ya no había forma de obtener una charla decente. Blaine se incorporó y se paró detrás de él. Apoyó las manos en sus hombros. ''Nunca vamos a poder avanzar en nada si una simple pregunta, dispara tu nivel de agresividad de esta forma. También la medicación se puede encargar de eso, sabes?''
''Una píldora para no estar deprimido, una píldora para no enojarme, una píldora para dormirme, una píldora para no sentirme tan ansioso, un anticonvulsivante para mis impulsos…''
Kurt hablaba bajo y repetía las palabras como si fuesen un mantra. Quitó las manos de Blaine de sus hombros y lo enfrentó.
''Eso es lo que soy aquí. Eso es lo que todos somos aquí: Diagnósticos y mecanismos químicos. No les interesa mejorarnos, sólo quieren tenernos dormidos y babeando''
''Sabes bien que eso no es verdad. Jamás te haría eso'' Contestó Blaine, algo herido. Kurt le sostuvo la mirada impasible, con los ojos carentes de vida. ''Estoy intentando ayudarte. Quiero que puedas estar bien, quiero que puedas estar tranquilo, que puedas hacer cosas porque quieres hacerlas y no porque te obligan. Quiero que te relaciones con los demás, que los escuches y seas escuchado''
''De eso se trata?'' Preguntó el paciente ''De unirme a los grupos del hospital?'' Exclamó las últimas palabras casi riendo.
''Creo que te beneficiaría tener contacto con la gente. Tener un trato cordial con los demás, salir, hacer las actividades, ejercitarte…''
''Me estas llamando gordo!'' Exclamó Kurt poniendo su mano en el pecho, con falsa indignación.
''Desearía poder hacerlo'' Dijo Blaine presionando suavemente los hombros del escuálido muchacho. Posó su mirada en el cuello y la mandíbula definida por la edad y la delgadez extrema de su rostro. Acarició con el dorso de la mano la cicatriz del pómulo. Sintió que la rigidez del cuerpo tocado, comenzaba a ceder. Sabía que parte de Kurt debía necesitar afecto y toque humano. Recordaba que era uno de los niños más cariñosos que había conocido. ''Ven aquí'' Susurró y lo rodeó con sus brazos. El cuerpo de Kurt solía encontrar la forma de hacerse pequeño aunque le llevase varios centímetros. Encajaban perfecto el uno con el otro, aún después de años de no tocarse. Las manos de Kurt se cerraron en la cintura del médico, y su rostro se hundió en su cuello. Blaine recorrió la espalda del otro con los dedos, tocando cada prominente vertebra en su cuerpo. ''Necesitas comer. Incluso si no tienes ganas, necesitas comer'' Sintió en su cuello la boca del otro moverse, en lo que se sintió como una sonrisa. El cuerpo de Kurt se presionó aún más contra el suyo. En segundos, kurt se encontraba mordisqueando su cuello, como esa primera vez hacía tres años.
''Estoy comiéndote'' Susurró el castaño.
La respuesta de su miembro, fue inmediata y vergonzosa. Blaine intentó apartarse, pero el otro gimoteó en protesta, frotándose contra él. El sonido de la puerta metálica siendo abierta, espantó a ambos. Un enfermero se quedó mirándolos con el disgusto plasmado en el rostro. Antes de que Blaine pudiese abrir la boca para defenderse, Kurt resbaló de sus brazos y cayó al suelo golpeándose pesadamente la cabeza contra el piso.
''Oh, dios! Kurt!'' Gritó el médico, arrodillándose frente a él.
El enfermero, lentamente arrastró sus pies hasta ellos y sacó de su delantal, un pequeño estuche con una máquina para medir la presión. ''Ayúdeme a moverlo a la cama, por favor'' Dijo a Blaine monótonamente. Colocó el aparató en el brazo del muchacho mientras escuchaba sus pulsaciones. ''Su presión es estable'
''Eso es todo?'' Preguntó Blaine consternado ''El paciente acaba de caer con todo su peso al suelo!''
El enfermero lo observó, imperturbable.
''La Doctora Dawson me mando a buscarlo, Anderson. Ella se encuentra en la farmacia'' Observó a Kurt arrugando la boca con asco y volvió a mirar al médico ''Hummel está bien''. Y sin más, se retiro de la habitación. A Blaine no se le escapó el detalle de que la puerta había sido dejada deliberadamente abierta.
Blaine acercó su rostro a Kurt y lo tocó. Se espantó ante un par de ojos azules abriéndose de repente.
''Ese bastardo!'' Exclamó el muchacho más joven ''Creí que mi performance había sido excepcional'' Se incorporó sobre sus codos y miró divertido al otro.
''Te arrojaste al suelo intencionalmente?'' Preguntó Blaine aún consternado.
''Qué crees que se ve mejor? Un médico abrazando a un paciente del que se rumorea homosexualidad o un médico evitando que dicho paciente se descompense?'' Preguntó Kurt, con diversión en los ojos.
Blaine no pasó por alto este detalle ''Te estás divirtiendo?''
''Las contusiones cerebrales son divertidísimas'' Respondió Kurt finalmente levantándose. Se dirigió a la mesa y cogió el vaso antes rechazado para servirse él mismo agua.
''Hagamos un juego'' Propuso Blaine. Kurt lo observó bebiendo y levantó sus cejas a modo de interrogación. ''Qué te parece si no doy parte de que te golpeaste fuertemente la cabeza, lo que te hizo perder el conocimiento por lo que tengo entendido yoy también el enfermero…'' Blaine se levantó de la cama y se ubicó nuevamente frente al muchacho. ''…y a cambio me concedes una semana de asistir a la terapia grupal''
''No es mi lugar cuestionar esto, pero…estás loco?'' Cuestionó Kurt ''Además, la sesión terminó, deberías ir dónde te llamaron en vez de chantajear pacientes que están estrenando un derrame cerebral'' Apoyó el vaso en la mesa y comenzó a masajear su brazo. Aún fingido, el golpe había sido un poco duro.
''Vamos, Kurt! No quiero verte así. Socializar con los demás es un paso importante a la reinserción a la sociedad'' Blaine esbozó una enorme sonrisa, de esas que solía hacer cuando eran pequeños para alentar al otro a arrojarse al lago o usar las bicicletas sin ruedas de seguridad.
Kurt se preguntó si acaso Blaine creía que él estaba allí en primer lugar, por haber robado caramelos. Por otro lado…esa sonrisa. Blaine seguía teniendo esa estúpida sonrisa que hacía su pecho entibiarse. Quizás él tuviese razón…? No le haría daño a su expediente figurar como un paciente cooperativo por una vez, después de tres años de causar dificultades al personal. Podría hacerlo. Al menos podría demostrarle que él tenía la intención de mejorar, si de eso se trataba. Intentó bloquear de su mente por completo, al menos de momento, la visualización de lo que podría llegar a ser un grupo así.
Blaine lo tomó del rostro, aún sonriendo ''Qué dices?'' Kurt afirmó apenas con la cabeza, antes de recibir de lleno un apretado beso en su mejilla.
X
Dos días después del pacto, Kurt era escoltado por una enfermera al primer piso, donde se juntaban los grupos de recreación y terapia. El salón donde debía funcionar la reunión estaba pintado de celeste claro. En las paredes se encontraban colgados viejos carteles que presumiblemente habían sido confeccionados por los propios pacientes. Frases como Puedes hacerlo! O Cada paso nos acerca a nuestra meta a lo único que quería acercarse Kurt después de leerlos, era a una pastilla de cianuro. El salón estaba compuesto por una mesa en donde una condescendiente enfermera de falso cabello rubio enseñaba a los pacientes del grupo B a fabricar y adornar bolsas de tela. Dos baños con hoyos como picaporte, para controlar que los pacientes no se suiciden en el break de ir a orinar y finalmente sillas acomodadas en semi-círculo. Ocupando sus asientos se encontraban pacientes del grupo A cuyos rostros le resultaban familiares, y otros no tanto. Reconoció a la enfermera de tirante cabello negro y nariz torcida que dictaba en el grupo: Annick. Se tensó instintivamente. Annick no era buenas noticias en ninguna forma y para ningún paciente. Esperaba que el último encuentro con ella, hubiese dejado su postura clara.
Kurt tomó asiento al lado de un hombre de mediana edad. Llevaba una bata remangada hasta los codos y dejaba sus brazos llenos de gruesas cicatrices al descubierto. Se sintió consciente de sus propios brazos y deseó poder cubrirse aunque era imposible. Sus manos habían sido restringidas por un precario pedazo de tela ''por si acaso''. Podía sentir la mirada de Annick sobre sus manos inútiles y casi podía escucharla relamiéndose como la puta sádica que era.
Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac.
El primero en hablar fue el hombre de las cicatrices. Contó al grupo (Kurt imaginaba que por centésima vez) cómo se sentía ese día, por qué suicidarse ya no parecía una forma de solucionar las deudas de su negocio y cómo estaba trabajando para perdonarse a sí mismo.
Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac.
Luego, una mujer que parecía tener sólo un par de años más que él, habló de cuánto le estaba costando adaptarse al ala psiquiátrica y cuánto sufría por no poder dar rienda suelta a sus compulsiones. Fue entonces cuando él observó que la mujer también estaba restringida de poder usar sus manos. Se preguntó cuál sería su compulsión, pero a juzgar por el grupo en el que estaba, debía de ser algo repulsivo.
Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac.
Las historias de todos tenían un elemento en común: Un frenético piqueteo metálico como banda de sonido. Había comenzado ligero, pero a medida que pasaban los minutos se volvía cada vez más y más intenso. Cada minuto sonaba más y más fuerte. Se preguntaba cómo era que los demás pacientes lo ignoraban. El ruido era insoportable pero los otros parecían no notarlo o al menos, ignorarlo. Una punzada de pánico lo alcanzó en lo profundo de sus entrañas. Qué tal si el único que lo oía era él? Podría llegar a hacer otra alucinación? Lentamente movió su cabeza y siguió el origen de dónde creía que provenía el piqueteo:Uñas contra metal. Era una muchacha asiática golpeando sus uñas contra los caños de la silla donde se encontraba sentada. Conocía a la muchacha asiática por sus interminables monólogos al anochecer. A veces ella lloraba sin parar durante toda la noche. Si una enfermera hacia la ronda, en vez de quedarse en la cocina cotilleando con el personal, eran afortunados ya que podían contar con que rápidamente sería sedada. Los días en que no había control nocturno, bueno…no era la primera vez que Kurt oía todos sus problemas, ya que los gritaba por la noche constantemente. Nunca la había visto de cerca, pero sentía en sus entrañas que la odiaba. Noches enteras se había dormido fantaseando que la golpeaba hasta la inconsciencia.
Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac.
El cuarto paciente comenzó a hablar y ahora el golpeteo estaba acompañado de la asiática…Tina? Tina creía que era su nombre, intentando hablar. Tartamudeaba. Cada vez que intentaba interrumpir al grupo, le tomaba tanto decir una sola palabra, que el paciente optaba por ignorarla y terminaba su relato como si nada. Lo lógico y humano para hacer en esa situación, hubiese sido comandarla a hablar primero, pero Kurt asumía que Annick disfrutaba la situación de ponerla bajo una ansiedad extrema.
Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac.
Mordió sus labios e intentó contener su respiración. Sentía como los músculos de la cara se contraían en pequeños espasmos. Cerró los ojos e intentó contener los pensamientos.
Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac.
Su cabeza automáticamente comenzó a arrojar imágenes de confort:
Kurt liberándose de las vendas de sus manos, golpeando a Annick en el rostro hasta deformarla…sangre salpicando las blancas baldosas del hospital.
Kurt cortando cada uno de los dedos de Tina para que nunca más pudiese repicarlos…mordiendo su rostro y arrancando pedazos de sus labios y su lengua deteniendo el tartamudeo.
Kurt prendiendo fuego cada uno de esos estúpidos posters con frases inspiradoras…y el falso cabello de la enfermera.
Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac.
Sin darse cuenta, estaba moviendo su pie frenéticamente igual que Tina sus uñas. Sus manos atrapadas comenzaron a transpirar. La punta de sus dedos escocía, casi podía sentirlos enterrándolos en los globos oculares de la asiática. Comenzó a calcular cuánto era capaz de hacer maniatado como estaba. Si se paraba lo suficientemente rápido podría ir hacia Tina y bajar todo el peso de sus manos en su cabeza. Había comenzado a incorporarse cuando la puerta de la habitación se abrió y el Dr. Chang entró en la habitación. Llamó la atención de la enfermera que daba clases de artesanías y saludó a Annick con un movimiento, no queriendo interrumpir la charla grupal. Tina reaccionó ante la intrusión del médico y puso ambas manos en su regazo, terminando así el repiqueteo. Kurt la observó sonrojarse e hizo la conexión en su cabeza. Tina tenía un enamoramiento estúpido con el doctor cabeza del hospital. Casi como un interruptor de luz, sus pensamientos sobre ella cambiaron. Ya no sentía la imperiosa necesidad de lastimarla(al menos no por el momento), pero sonrió al imaginar en el escenario exponiéndola ante el profesional y éste rechazándola por ser una mujer psiquiátrica.
''Señor Hummel?'' Kurt corrió la vista de Tina y la posó en Annick, quién le hablaba. ''Señor Hummel, quiere participar con el grupo? Quiere contarnos algo sobre sí mismo?''
Kurt arqueó la espalda y escupió lo más lejos que pudo. Su saliva apenas llegó a tocar el delantal de la enfermera, pero al menos había dejado en claro hasta donde llegaba su buena disposición.
Annick se levantó de su asiento y caminó hasta la esquina de la habitación, donde un cable con un pequeño aparto con botón, se aplastaba contra la pared pegado precariamente con cinta adhesiva. Pocos minutos después de presionar el botón, dos robustos enfermeros entraron al salón. Annick señaló a Kurt con liviandad y los hombres se dirigieron a él.
Mike Chang, enfrascado en la conversación con la otra enfermera, apenas notó lo que sucedía a sus espaldas. Cuando se volteó al oír el chirrido de una silla siendo violentamente arrastrada, sólo vio un paciente con un historial de rebeldía siendo escoltado fuera de la habitación por mala conducta. Observó a Annick, quién bajó la vista y negó con la cabeza, acongojada.
X
Blaine observó el reloj. Faltaban veinte minutos para que terminase la terapia grupal de Kurt, y cuarenta para la sesión del día. Estaba extrañamente emocionado, se sentía como un padre yendo a buscar a su hijo al primer día de clases.
A lo lejos escuchó una gruesa voz insultar y ordenar a otro que cooperase. Al darse vuelta, observó dos enfermeros doblando en el pasillo, delante de ellos cargaban a rastras un paciente del que sólo pudo ver los pies. Blaine mordió el lado interno de su mejilla disgustado: No creía en los castigos físicos. Decidió sacarse ese mal trago, buscando un café en la sala de médicos, charlar con colegas lo relajaría.
X
Kurt sabía bien adónde se dirigía mientras era zamarreado por los enfermeros.
''Puedes colaborar en vez de ser un imbécil hijo de puta?!'' Gritó frustrado el más gordo de los dos hombres. Tenía la barba crecida, como si hubiese estado un largo tiempo sin poder volver a casa para afeitarse.
Kurt lo ignoró y siguió laxo, siendo un peso muerto. Jamás caminaría voluntariamente a los castigos corporales que imponían.
Después de ser arrastrado por el salón de terapia, dos pasillos y una escalera, fue arrojado bruscamente en un pequeño cuarto de baño y despojado totalmente de su ropa. Un duchador de techo y una silla era lo único que entraba allí. Los hombres sentaron a Kurt y desataron sus manos sólo para volver a atarlas detrás de la silla. Ataron sus tobillos a cada pata y pusieron un mordedor en su boca. La función del mordedor era para no lastimarse la lengua en caso de autolesión, pero en ese caso, Kurt sabía bien que lo utilizaban para dificultar la respiración. Una vez encendida la llovizna de agua helada, ambos hombres cerraron con llave el pequeño baño, abandonándolo por al menos treinta minutos. Lo suficiente como para poder tomar un café y coger un bollo de la cocina.
Kurt permaneció bajo la llovizna temblando, con la cabeza gacha para evitar que el agua entrase en sus fosas nasales.
La repetición de imágenes volvió a aparecer. Algún día las cumpliría. Uno por uno, pagarían lo que habían hecho de él.
