CAPÍTULO 9

- Qué tal si invitas a ese noviete tuyo a comer mañana con nosotros?

- No es mi noviete – discutió

- Lo que sea – replicó Rosalie moviendo la mano despectiva – A tu hermano le encantaría conocer al chico que hace suspirar a su hermana

- Sí, seguro. Y a mi cuñada no le gustaría?

- Oh, tu cuñada estaría encantada – sonrió sacándole la lengua – Venga, será algo informal, unas hamburguesas en el jardín, nada más. Disfrutar el calor anormal de Seattle.

- De acuerdo, le invitaré. – aceptó finalmente

Cuando Heidi se durmió y después de tomar un baño de espuma que hacía semanas que se venía prometiendo, se tumbó en su cama y marcó el número de Edward.

- Bella?

- Hola, Edward

- Bella, cariño. No esperaba que me llamaras

- Interrumpo?

- No. Todo lo contrario. Chelsea acaba de dormirse y yo me había tumbado en el sofá para ver un poco la televisión.

- Cómo va con Chelsea?

- Bien. Jasper la dejó en casa sobre las 8. Cenamos y jugamos a la play y ahora se acaba de dormir. Vosotras cómo estáis?

- Bien. Heidi se durmió hace ya un rato y yo acabo de tomar un baño delicioso.

- Mmm, qué ganas de acompañarte! – ronroneó

- Algún día – prometió vergonzosa

- Te tomaré la palabra

- Ok. Te llamaba para invitaros mañana si queréis venir a comer con nosotros. Emmett hará unas hamburguesas en el jardín y pensé que tal vez podríais venir – invitó tímidamente

- De verdad? Sería genial

- Así verás a Emmett nuevamente y seguro que Chelsea se divertirá

- Me encantaría – dijo son seguridad – pero... tú estás segura?

- Sí, por supuesto, por qué lo dudas?

- No sé, cariño. A mí me encantaría pero no sé, tal vez quieras esperar un poco más para presentarme a tu hija de esa manera...

- Oh, entiendo. Crees que no te sentirás cómodo con Heidi?

- Desde luego que me sentiré cómodo. Me encanta Heidi y lo sabes. Pero creo que tal vez tú no estés segura de nosotros como para presentarme con ella como tu novio

- Confío en ti, Edward. Sé que nunca lastimarías a Heidi

- Puedes estar segura de eso

- Entonces por mí está bien

- Pues nos veremos mañana

- Te esperaré

- Hasta mañana, cielo. Te amo.

- Hasta mañana, Ed – le saludó vergonzosa por no sentirse aún lo suficientemente confiada como para confesarle su amor

Edward llegó pasado el mediodía acompañado por una Chelsea exultante. Heidi saltó a sus brazos regocijándolo antes de llevarse a Chelsea corriendo para reunirse con sus adorados primos.

- Hola – susurró contra los labios de su chica cuando las niñas hubieron desaparecido

La rodeó con sus brazos por la cintura y la atrajo hacia sí para profundizar el beso. Bella rodeó su cuello y se apretó contra él

- Cuando dejéis de hacer eso, Bella, me podrás traer el pan para tostarlo? – dijo Emmett con voz despreocupada desde la puerta de la cocina

Se separaron riendo nerviosos y divertidos

- Edward, Emmett – les presentó – Estoy segura que os recordáis – dijo alejándose para coger la cesta del pan

- Hola, Emmett – le saludó Edward estirando su mano para estrecharla con la del otro – Es bueno verte después de tantos años

- Lo mismo digo, Edward. Cómo estás?

- Bien, muy bien, gracias. Y gracias también por invitarnos.

- Venga, entra. Ya era hora de que mi hermanita me presentara a su novio para que no pareciera una relación clandestina – se burló el otro ganándose un pequeño cachete de parte de su hermana

Pasaron una tarde muy amena. Edward les había caído muy bien a todos y en poco tiempo ya era como si se conocieran de toda la vida.

A última hora de la tarde Heidi y Chelsea jugaban con sus muñecas en la habitación de Heidi, luego de cenar con pizza y refrescos.

Emmett y Rosalie se habían ido con sus pequeños a cenar a casa de los padres de Rose, que les habían hecho una invitación de última hora.

Edward y Bella se besaban en el sofá del salón.

- Me encanta besarte – susurraba Edward deslizando la lengua por el cuello de su novia

- Mmm, me encanta que lo hagas – dijo empujándolo hasta dejarlo recostado sobre el sofá

Se tumbó sobre él y su sexo húmedo chocó contra la erección del hombre. Se restregó levemente contra él arrancándole un jadeo.

Edward llevó las manos a los glúteos de la chica y la apretó contra sus ingles.

- Nena, tengo que hacerte el amor – murmuró – Te deseo tanto...

- Y yo te deseo a ti, Edward – contestó metiendo la mano entre sus cuerpos para tocar su miembro que chocaba contra la tela de sus vaqueros

- Por favor, no me toques así – rogó

- Pensé que te gustaba...

- Me gusta. Demasiado. Las niñas pueden bajar en cualquier momento

- Tienes razón – aceptó – Te deseo, Edward – confesó separándose de él para quedar sentada en el sofá

- Y yo, preciosa, no sabes cuánto

Se sentó a su lado y le bajó la camiseta de tirantes para dejar a la vista su pecho. Inclinó la cabeza para coger con sus labios el rosado pezón.

Con ansias besó y succionó el pezón y la aureola. Bella le sostenía la cabeza apretándola contra ella. Apretaba las piernas para calmar el húmedo ardor que estaba comenzando a quemarla.

Gimió cuando él dio un pequeño mordisco en su pecho. Edward la soltó separándose mientras inspiraba con dificultad buscando oxígeno.

- Creo que lo mejor será que me vaya – gruñó escondiendo el rostro en su pelo a la vez que le acomodaba la camiseta para esconder el turgente pecho

- Sí, creo que tal vez sea lo mejor – ronroneó ella a su vez arrancándole una risotada

Las niñas se habían dormido viendo televisión en la habitación de Heidi. Edward levantó a Chelsea en brazos y se marchó.

- Hola – saludó Jasper el lunes por la mañana entrando en el despacho de su amigo

- Hey, Jasper, y entonces, qué tal el fin de semana romántico?

Jasper había recogido a Chelsea de casa de Edward el día anterior, pero no habían tenido mucho tiempo de comentar el fin de semana.

- Muy bien. Realmente nos hacía falta, aunque dos días no dan para mucho.

- Ya lo creo

- Y sabes qué? – Edward lo miró interrogante – Esta mañana cuando llevaba a Chelsea al colegio me contó lo que habéis hecho el fin de semana

- Lo imagino – dijo escondiendo la mirada de los escrutadores ojos de su amigo

- Y tú no vas a contarme nada?

- Qué quieres saber? – dijo resignado

- Vais en serio, entonces?

- Completamente

- Me alegra, hermano, es una buena chica

- Dios, Jasper – dijo pasándose las manos por su ya desordenado cabello – Me siento como un adolescente. Me tiene loco, nunca me había sentido así

- Enamorado?

- Hasta el tuétano

- Y ella?

- Espero que también

- Esperas que también? Entonces no ha habido grandes declaraciones?

- No de su parte

- Y tú cómo te sientes a ese respecto?

- No lo sé. No te negaré que estoy deseando que me diga que me ama, pero por otra parte no me molesta que espere a estar segura. Su vida no ha sido fácil y sin dudas que sus relaciones de pareja no han sido mejores

- Te refieres al padre de Heidi?

- Sí. No me ha hablado mucho de él. Sólo sé que fue un cretino. Y evidentemente le hizo mucho daño.

- Crees que siga enamorada de él? – preguntó su amigo curioso

- No. En absoluto. Pero sin dudas le cuesta confiar en los hombres.

- Tú eres un tío confiable

- Ella no tiene por qué saberlo o estar segura de ello. Sólo me la podré ganar con tiempo y demostrándole que puede confiar en mí. Ahora necesito pedirte un favor

- Lo que quieras – concedió Jasper

- Necesito que invitéis a Heidi a pasar la noche en vuestra casa

- Cuándo? – preguntó Jasper con sorpresa – Por qué?

- Cuando os vaya bien. Necesito una noche a solas con Bella.

- Oh, entiendo – dijo comprensivo – Dalo por hecho – sonrió – Alice estará más que encantada. Y evidentemente, te lo debemos.

Por la tarde Bella lo llamó y le dijo que Alice había invitado a Heidi a dormir en su casa para jugar con Chelsea ese viernes, y no pudo más que sonreír.

Fue entonces que le dijo para cenar juntos y no pudo evitar excitarse por la anticipación, cuando ella aceptó.


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