Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.
10/21
¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Bien, yo acá de regreso con el capítulo 10 (prácticamente la mitad del fic) y realmente me hace muy feliz saber que les está gustando el rumbo que está tomando la historia. De verdad me anima mucho :). Y disculpen realmente la demora, quería subirlo más temprano... Perdón. En fin, como siempre quería agradecerles eternamente por tomarse la molestia de leer mi humilde historia. Por el apoyo y ánimo, y por hacerme saber su opinión. Que como siempre digo es para mi muy valiosa. Realmente aprecio mucho que se tomen el tiempo para hacerme saber sus ideas, comentarios, expectativas, dudas e incluso críticas. Porque ya saben, todo sirve. Al menos a mi que trato de mejorar para así poder escribir mejores historias, en forma de agradecimiento para todos aquellos que siempre leen y firman. Así que ya saben, no duden en hacerme llegar su opinión. Como siempre ¡Muchísimas gracias! Espero que les guste... ¡Nos vemos y besitos!
Rosa y celeste
X
"El mundo de las pasiones"
Lentamente se acercó, pisando la hierba a cada paso provocando un leve crujido bajo sus pies. Caminando con cautela de no perturbar la inmensa paz del lugar.
Entonces allí los vio, justo en el exacto lugar donde Sakura le había dicho que estarían. Shikamaru dormido boca arriba, con los brazos extendidos a ambos lados y sobre el pecho de él, el pequeño Asuma. Acurrucado contra el Nara, recostado boca abajo.
No supo porque pero la escena que veía le llenó el pecho de una extraña calidez. De paz. Era extraño de explicar sin embargo debía admitir que aquella imagen era ciertamente tierna. Agradable de ver.
Jamás se hubiera imaginado a Shikamaru de aquella forma.
—¿Shika? —lo llamó en un susurro inclinándose sobre el rostro de él. Intentando por todos los medios posibles de no despertar al niño.
Entonces él abrió pesadamente los ojos y al encontrarse con la profunda mirada azul de la muchacha se incorporó, asustado por la proximidad de ella.
—¡Ino! ¡¿Qué demonios haces?! —exclamó, mirándola—. ¡Asustarás a Asuma!
—¡Ino! ¡Ino! —chilló de repente el bebé que acababa de despertar de su estado de ensueño. La joven rubia rió.
—El único asustado pareces tú ¿Acaso te asusta una mujer? —él bajó la mirada ¿Qué si le asustaban? Bueno, tenía que admitirlo que a veces Ino era aterradora. Y Sakura también, y no podría olvidar su madre. Quizá si. Por supuesto no se lo diría.
—Como sea… ¿Qué haces aquí?
—Vine a verte —comentó sentándose junto a él, Asuma aún permanecía en el regazo del chico.
—¿A mi? —preguntó extrañado.
—Si, me encontré con Sakura —el moreno bufó y una vez más se dejó caer en la hierba. Con el bebé sobre él.
—Por supuesto —exclamó— ¡Qué problemática eres! ¿Se puede saber porque le dijiste lo que yo te dije?
—¡Pobematica! —rió el niño. Ino lo miró algo recelosa.
—¿Sabes? Este niño está pasando demasiado tiempo contigo. Ya lo estás corrompiendo.
—¿Yo? —dijo— ¡Por supuesto que no! No es mi culpa que esté en la problemática etapa de imitar. Ahora ¿Me responderás porque se lo dijiste? —Ino rió.
—Porque me pareció divertido —él frunció el ceño ¿Acaso lo decía en serio? ¿Tanto problema y sólo para molestarlo?
—Eres realmente molesta ¿Lo sabes? —ella fingió enojo y luego sonrió.
—¡Oye! No es mi culpa que a ti te gusten mujeres cuya frente es más grande que sus curvas —replicó.
¡Ouch! Eso ciertamente había sido cruel, desleal ¿Y se suponía que Sakura era su amiga? No lo entendía.
¿Cómo podía Ino actuar tan envidiosa? Y ese era otro de los misterios que rondaban al género femenino que jamás había llegado a comprender. La envidia femenina, aquella actitud agresiva hacia otra mujer por el solo hecho de ser (según palabras de otros) más atractiva, fuerte, inteligente, etc. Y es que sólo faltaba un comentario detonante, del tipo "Ella es atractiva" para provocar que una de ellas empezara su monólogo contra dicha persona nombrada. Ino y Sakura habían sido, para él, el ejemplo perfecto de ello durante años. Y con ellas había aprendido también que las mujeres parecían tener un don especial para hacer comentarios ponzoñosos en el momento justo. Eran capaces de inyectar el veneno en el momento exacto donde se encuentran las palabras y con ello crear palabras hirientes. Palabras capaces de derribar al más fuerte de los orgullos.
—¡Mira que eres problemática, mujer! Pareciera que la envidia te carcome —ella empezó a reír, como si aquello fuera absurdo. Sin embargo Shikamaru sabía la competitividad que existía entre ambas muchachas.
—¿Envidia? ¿Yo? ¿De esa frente de marquesina? —ante el comentario el chico la observó con el ceño fruncido.
—Lo estás haciendo otra vez, Ino.
—No estoy haciendo nada —replicó ella—, no me importa si a ustedes, hombres, les parece más linda ella. Y si Lee está enamorado de ella desde hace años, y si Naruto lo estuvo. Y si Sasuke la consideró más que a mí y si a ti te parece que es la más bonita. No me importa.
—¿Así que era por eso? —preguntó él con una sonrisa, ella negó fervientemente.
—Ya te dije que no siento envidia de Sakura —volvió a insistir.
—¿Por eso me metiste en problemas? ¿Por que no dije que tú eras más atractiva que Sakura?
—Ya te lo dije, no me importa quien te gusta y quien no —y se cruzó de brazos. Él seguía sonriendo—. Deja de sonreír así, me pones nerviosa ¡Pareces un idiota!
—Como quieras… De todas formas yo no pienso que Sakura sea la más atractiva.
—¡¿Qué?! ¡¿Me mentiste?!
—No —entonces fingió meditar y se corrigió— Si.
—¡¿Por qué demonios lo hiciste?! —chilló molesta. Sintiendo inmensos deseos de golpearlo, pero se contuvo.
—¿Por qué le dijiste tú a ella lo que yo había dicho? Me metiste en problemas por absolutamente nada. Sakura vino enfadada y me gritó, y para empeorar las cosas Asuma le dijo "Fea frente" —replicó él molesto— ¿Cómo crees que resultaron las cosas? —Ino rió.
—Lástima que me lo perdí —comentó en tono burlón. Luego se volteó al pequeño Asuma y le dio una palmadita en la cabeza—. Bien hecho Asuma.
—¡Qué problemática eres! —exclamó— ¿Y luego soy yo quien corrompe a Asuma?
—Si —aseveró Ino—, míralo. Está bostezando. Cuando llegué lo encontré durmiendo y no deja de decir "problemático".
—Eso no es cierto —entonces el pequeño carcajeó atrayendo la atención de ambos y señalando el cielo exclamó:
—¡Uubes! ¡Uubes! —Shikamaru suspiró rendido e Ino rió.
—¿Decías?
—¡Mira que eres problemático Asuma! —pero el pequeño simplemente lo miró y sonriendo se aferró a la remera de él.
—¿Puedo quedarme con ustedes? —preguntó de repente la muchacha, con la mirada perdida en el cielo.
—Pues, no es como si pudiera hablar de mucho con Asuma —replicó él con una sonrisa. Ella rió suavemente y se dejó caer en la hierba. Sus largos cabellos dorados se esparcieron entre el color esmeralda del pasto.
Por unos largos segundos el silencio invadió el ambiente, el único sonido que rompía la paz del momento era el ruido de niños jugando a lo lejos. Sin embargo ninguno de ellos hablaba, solamente permanecían recostados en la hierba. Disfrutando de la paz que el día les propiciaba. Hasta que Shikamaru decidió hablar.
—¿Ino, porqué quieres llamar la atención? —su voz como habitual lenta, suave y apesadumbrada. La verdad era que no sabía como sacarse de la cabeza lo que Kurenai le había dicho.
—¡No quiero llamar la atención! —chilló ella ofendida, obviamente malinterpretando las intenciones de el moreno.
—No lo dije en ese sentido, te lo pregunté en serio —ella se giró y lo miró fijo. Los labios de ella a unos centímetros de la mejilla de él. El chico no se animaba a voltear, estaba incómodo. Y ella lo podía percibir.
—No lo sé. Supongo que cuando uno busca llamar la atención busca algo de reconocimiento, o alguien que lo quiera —respondió la joven, acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja. Sin voltearse ni apartar la mirada de Shikamaru.
—¿Y tú crees que hay formas contradictorias de llamar la atención? —preguntó una vez más.
—Supongo… ¿A qué te refieres? —él negó con la cabeza.
—A nada, olvídalo.
—¡Nada de eso! Shikamaru, tú empezaste ahora termínalo ¿Quieres? No puedo creer que seas tan perezoso, incluso para terminar una conversación ¡Esto es absurdo!
—Mira que eres problemática, no es eso.
—¿Entonces? ¿Me dirás a que te referías? —el chico suspiró ¿A qué se refería? No tenía idea, ni siquiera sabía porque estaba hablando de aquello con ella. Todo por culpa de los comentarios de Sakura y Kurenai. Ciertamente las mujeres podían enredar sus pensamientos y complicar su existencia.
—No lo sé, como por ejemplo… dar celos ¿Es una forma de llamar la atención?
—Creo que si. Hay muchas formas de llamar la atención —respondió, aún inclinada sobre su costado. Mirándolo fijo a él, sin quererlo sus manos rozaron. El Nara se estremeció, pero esto Ino no lo percibió.
—Qué problemático…
—¿Por qué me preguntaste eso?
—Porque sueles llamar la atención —respondió finalmente. Haciendo que esta vez si se molestara.
—¡Eso no es cierto!
—¡Oh vamos Ino! Sabes que eres una mujer… llamativa —finalizó, algo temeroso de cómo podría tomar ella sus palabras. Y de repente notó lo que verdaderamente había dicho. Entonces recordó una frase que una vez había oído. Ciertamente quien dijo que nuestras palabras dicen más de lo que nosotros queremos decir, tenía toda la razón.
—¡¿Qué se supone que significa eso?! —chilló molesta. Al parecer no comprendió la insinuación. Shikamaru suspiró aliviado.
—Nada, olvídalo. Después de todo eres demasiado problemática.
Y lentamente se incorporó hasta quedar sentado, la muchacha junto a él lo imitó. Escudriñándolo con la mirada, aún algo enfadada por haberle dicho aquello. El moreno por su parte permanecía estoico, como de costumbre. Su expresión cansina, sin manifestar lo que verdaderamente sentía. Confusión.
La verdad era que él solía ser, habitualmente, un hombre racional. Conducido por la lógica. Observador, metódico y organizado ¿Estructurado? Quizá un poco, de hecho aún conservaba la idea de que a las mujeres debía de respetárselas. Como en antaño. Quizá sonara anticuado pero a él verdaderamente no le importaba. No era machismo, en absoluto, era una cuestión de cortesía y amabilidad.
Sin embargo había veces, raras ocasiones, en que se sentía perdido. Tenía que admitirlo, como toda persona racional, el campo de la emoción y los sentimientos no eran lo suyo. De hecho odiaba manifestar algún tipo de sentimiento intenso, siempre que pudiera evitarlo lo haría. Lo cual sabía tenía que ver, no solo con ser lógico, sino con ser hombre. Después de todo era habitual en el género masculino el no demostrar debilidad. Sentimientos. No que no los sintiera, simplemente los escondía del mundo. De la vista de curiosos. Rara vez se abría, rara vez lloraba. Podía contar las ocasiones, pero prefería no hacerlo por miedo a la nostalgia. Sin embargo era innegable.
Le parecía ya absurdo intentar siquiera negarlo. Aunque no pudiera comprenderlo del todo, no podía seguir mintiéndose a sí mismo. Después de todo él no era así, él sabía admitir la verdad y la derrota como un hecho. Cuando debía.
—Asuma se durmió —comentó de pronto ella sacándolo de su estado reflexivo, fue entonces que Shikamaru notó que Ino tenía una de sus manos en la rodilla de él.
—Eso parece —replicó, aún intentando parecer calmado. Ino por su parte no parecía darse cuenta de nada.
¿Entonces de que se trataba esa fuerza que arremetía contra él desde su mismo interior? Como un alter ego que lo conducía a actuar de manera extraña y absurda. Haciéndolo contradecirse a sí mismo, provocándole extrañas sensaciones inusuales.
La amistad era un sentimiento que él dominaba a la perfección, sin embargo no había nada de control en aquel extraño sentir. Nada de normal, y por momentos, nada de agradable en sentirse así. Pero no podía evitarlo, parecía apoderarse de él. Más allá de su voluntad.
—¿Sabes? Fue divertido pasar la tarde aquí con ustedes —comentó ella finalmente, una vez más rompiendo el silencio.
—Supongo… Aunque algo problemático —ella rió, y apartó su mano de la rodilla de él. Lo cual hizo que el moreno suspirara aliviado.
Y él sabía que los sentimientos tenían una lógica por sí mismos, sólo que una muy diferente. Una que él no conocía y no podía dominar. Por ello era que se sentía constantemente perdido alrededor de mujeres. Con las cuales no sabía tratar. Porque ellas parecían dominar, aparentemente, mejor que ellos aquella lógica que él tanto ignoraba. La lógica de los sentimientos.
—¡Oh! No creas que lo olvidé —dijo de repente, llamándole una vez más la atención. Él la miró confuso, no tenía idea de que hablaba la muchacha—. Ahora dime la verdad ¿Quién piensas que es la más atractiva kunoichi? —él sonrió.
—No te diré —y poniéndose de pié tomó al bebé con cuidado, lo cargó. Tomó el bolso y se dispuso a marcharse. Pero ella lo tomó del hombro, Shikamaru ni siquiera supo cuando Ino se puso de pié.
—¡No es justo! —lloriqueó. Él rió.
—Y quien dijo que lo fuera…
Y sin decir más se fue. Dejándola completamente sorprendida y sin palabras. Mientras seguía pensando en aquello que lo perturbaba. Esa extraña sensación que trepaba por él furtiva y se apoderaba pesada, minuciosa y rápidamente de su corazón.
¡Qué extraño era el mundo de las pasiones! Ciertamente desconcertante. Con su música de latidos acelerados, sus colores de rojos rubores y carmesíes sonrojos. El extraño trepidar de los cuerpos en caricias y el aire entrecortado de las respiraciones extáticas. Sin mencionar la constante vulnerabilidad del ambiente. Haciéndolo a uno sentirse más ligero, y como si fuera, por momentos, un completo idiota. Sin raciocinio aparente.
Sí, era extraño. Todo en él. Todo un misterio.
