Yuki no Hana
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Lamento la espera pero al fin aquí estoy. Por fin veréis la nueva compañera y seguramente no será de vuestro agrado cuando terminéis de leer, por algo avise que tendría un papel "importante" en el fic. Por cierto, después de que leáis esto, leeros lo del final, mis notas de autoras, hay un aviso sobre mis fics, quizá algo importante. Ya no molesto mas y… ¡A leer!
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Capitulo 10
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Era extraño y a la vez enervante, no entendía la razón que había llevado a su "honorable" jefa a acompañarla junto con Rangiku para hacer la selección a esa nueva compañera que se unía esa noche. Y era algo enervante porque no le gustaba para nada los amargos recuerdos de hace tres años, cuando en el lugar de esa chica estaba ella. Pero nada podía hacer contra la voluntad de la mujer que lo pedía.
Rangiku, la mujer de confianza de ella, también caminaba en dirección a la habitación donde harían el reconocimiento de aquella joven; sin embargo ella ya estaba muchísimo más acostumbrada que Rukia. Llegaron a una puerta del segundo piso en la que había un estampado de golondrinas negras, una a cada lado de la puerta. La abrieron y allí se encontraba la jefa, sentada al lado de la – todavía vestida – muchacha.
Era joven, parecía algo más alta que Rukia, delgada y esbelta, curvas precisas y necesarias sin llegar a ser excesivas. Unos intensos ojos color miel y su pelo azul con destellos violáceos. Piel normal tirando a clara y rostro todavía algo aniñado. Una muchacha bastante bella, obviamente si no lo fuese no estaría allí. Ambas hicieron una reverencia y se sentaron enfrente de las mujeres.
– Aquí nos tiene señora. – Rangiku, seguida de Rukia, hizo una reverencia.
– Rangiku, Rukia. – las llamo seria. – Esta muchacha, es Senna Hatori*, vuestra nueva compañera.
– Hola, Hatori-san. – saludo la rubia y se presento seria. – Mi nombre es Matsumoto Rangiku.
– Hola… – hizo una leve reverencia con la cabeza, observando fijamente a Rukia.
– Kuchiki Rukia, un placer. – saludo de igual manera e indiferente.
– Bien, Senna-chan, estas dos mujeres son de las más importantes de la casa de las Shinigamis. Si consigues dar la talla ellas te enseñaran lo que debes saber.
– Hai… – asintió sin dejar de mirar a Rukia, cosa que hizo que empezase a ponerse nerviosa y algo enfadada.
– Bien comencemos. – ordeno la mujer. Rukia y Rangiku se hicieron a un lado, apoyadas en la pared mientras que Senna y la jefa se levantaban del suelo. – Quítate la ropa.
A diferencia que cuando se lo dijeron por primera vez a Rukia, esta no tuvo ningún pudor. Quizá fuese porque ella venia de un prostíbulo mientras que la morena no. Recordó como la jefa daba vueltas a su alrededor, toqueteándola y haciéndola sentir humillada, sin embargo Senna continuaba normal, sin inmutarse y hasta podría decirse tranquila. Rangiku tan solo tomaba nota mental de lo que decía la jefa y de lo que veía, no vio nada del otro mundo, todo le pareció normal.
– Y bien, ¿Qué habilidades tienes?
– Se como complacer a un hombre señora, puedo hacer cualquier cosa. – comenzó a venderse.
– Deduzco que por tus palabras debes tener bastante experiencia.
– Si, señora.
La mujer continuó analizándola, algo le llamo la atención en el costado de la chica por lo que se acerco mas a ella, agarrando su brazo y alzándolo para poder ver mejor. Frunció el ceño al ver una especie de hematoma ya menos visible pero aún así presente en la piel de la muchacha.
– ¿Qué es esto?
– En el burdel de Kitsune, algunos hombres nos golpeaban. – confeso tranquila y con una ceja alzada.
Rukia se sorprendió al escuchar la naturalidad con la que decía aquello. ¿Esa muchacha tenía sentimientos? Debía ser duro que después de entregar tu cuerpo a un extraño este te pegase cual animal. Rangiku vio la impresión en los ojos de Rukia, asique llevo su mano a la rodilla de la chica, indicándola que era normal.
– En este no será así, tenlo seguro. – rechisto la mujer orgullosa. – Mis chicas deben estar en perfectas condiciones, asique espero que pronto esa marca desaparezca, estás dentro muchacha.
– Arigato. – hizo una reverencia y esperó a que la ordenasen vestirse.
– Empezaras en cuanto esa marca desaparezca ya que no hay nada, respecto a la práctica, que deban enseñarte mis subordinadas. – explico. – Simplemente, te explicaran las reglas básicas de esta casa.
– Hai.
– Bien, puedes vestirte. Eres una Shinigami. – camino como siempre hasta la puerta y miro a Rangiku y Rukia, indicándolas que la explicaran.
La muchacha comenzó a ponerse tranquila su kimono verde ante la atenta mirada de las otras dos mujeres. Había algo raro en aquella joven, más aún el hecho de que no perdía de vista a la Kuchiki. Fuera lo que fuese a Rukia no le gustaba demasiado.
Tras unos segundos, termino de adecentarse y se acerco a ambas mujeres, sentándose sobre sus rodillas. Se quedo observando a ambas, esperando las explicaciones que no tardo en comenzar a recitar Rangiku.
– Bien, Senna… ¿puedo tutearte? – pregunto temerosa a una negativa e intentando parecer amable, la chica asintió levemente. – Perfecto, pues supongo que sabes cómo va el tema. – se aclaro la garganta antes de seguir. – Tenemos una serie de normas, obviamente, la mitad ya las conocerás del antiguo lugar donde trabajabas, pero puede ser que añadamos alguna más.
Rukia se las sabía de sobra, pero desde que conoció a Ichigo empezó a saltarse más de una, pero merecía la pena hacerlo. Sonrió ligeramente sin darse cuenta cosa que no paso desapercibida para Senna, lo que provoco que Rukia volviera a su semblante serio y tranquilo de siempre.
– Bien. La primera norma y más importante: Nunca te puedes enamorar de un cliente, ni permitir actos que puedan conllevar a que el cliente se enamore de ti. – regla numero 1 desobedecida por Rukia Kuchiki.
– Hai… Kitsune también tenía esa norma. – aclaro tranquila.
– Genial. La segunda norma: Debes cuidarte diariamente para evitar posibles embarazos. Si quedas embarazada, quedaras expulsada de la casa de las Shinigamis inmediatamente durante el tiempo de gestación. – hizo una breve pausa. – Sin embargo, si al tener el bebé tu cuerpo no se ha deteriorado mucho y mantienes tu belleza anterior, serás readmitida de nuevo.
– Hai.
– La tercera norma: No queremos mujeres ordinarias y vulgares, las Shinigamis somos mujeres elegantes y con clase. Ten en cuenta eso, debemos mantener un nivel, Senna.
– Si, Rangiku-san.
– La cuarta norma: Higiene. Es algo importantísimo y fundamental. Debes mantenerte limpia completamente, de arriba abajo, no queremos que los clientes se quejen de que han comprado a una Oiran sucia. – explico divertida. – Además, te previene para no contraer enfermedades, más importante aún.
– Hai.
– Bien, quinta norma: No exijas demasiado por tu cuerpo, ni demasiado poco. Intenta mantener un equilibrio entre tu rango, habilidad y el precio. De todos modos, recuerda que eres una Shinigami y que aquí solo viene gente de clase alta, por lo que tampoco te rebajes demasiado. ¿Entiendes? Ya no estás en el burdel de Kitsune, cariño.
– Hai…
– Bueno, de momento no se que más explicarte. –se levanto del suelo tranquila. – Te dejo con Rukia, ella te llevara a tu habitación. Si tienes alguna duda más, habla con ella.
– Arigato, Rangiku-san. – Agradeció serena la oji-miel.
– Bien Rukia, te la dejo en tus manos. – la rubia salió finalmente del salón dejando a ambas jóvenes solas.
Ambas se quedaron calladas durante unos segundos, analizándose mutuamente con algo de hostilidad. Rukia no sabía que había en la mirada de esa chica pero la inquietaba mucho. Cerró los ojos rompiendo el contacto visual y tranquila se ofreció a ayudarla.
– ¿Necesitas saber algo más o vamos directas a tu habitación? – pregunto seria y serena.
– Te llamabas Rukia... ¿cierto? – habló. – Rukia Kuchiki.
– Si. Ese es mi nombre. – finalmente abrió sus ojos observando a aquella mujer retadora.
– Tú debes ser la hermana del Capitán Kuchiki, ¿me equivoco?
– No, no te equivocas.
–Entiendo… – se quedo pensativa unos momentos para reemprender su conversación. –Rukia-chan, ¿alguna vez has desobedecido alguna de estas normas?
–…. – entrecerró los ojos para mirar desconfiada a esa muchacha. Intento sonar lo más creíble posible y lo consiguió. – No.
– ¿De verdad? ¿Ni siquiera la primera? – pregunto con sorna.
– No. – contesto tajante y fría, ¿Qué le pasaba a esa mujer? Le daba mala espina.
– Vaya, recuerdo que el día que mataron a mi compañera en el burdel, tú estabas allí. – hablo tranquila. – Y cuando te fuiste, un hombre quiso ir detrás tuya. Parecía interesado en ti… – insinuó. – ¿Acaso no es un pretendiente tuyo?
– Debes aprender a no hacer tantas preguntas, Senna. – se levanto del suelo. –– No me trates con tanta confianza como para hacerme interrogantes de ese tipo. – Camino hasta la puerta– Porque no la tenemos todavía. Asique mantén las distancias.
– ¿Te molesta que te pregunte cosas tan simples de responder? – se levanto también.
– Me molesta que me trates como si fuese tu amiga. – se giro para encararla. – Mantén tus modales y guarda respeto, Senna. Nos acabamos de conocer. – regaño tranquila.
– Solo intento comenzar una buena relación entre tú y yo. – comento irónica mientras se acercaba a ella.
– Si quieres que esa "relación" sea buena, repito: Mantén las distancias por el momento. – Contesto distante y fría– Ahora te llevare a tu habitación.
Al ver que no podría sonsacarle nada a Rukia se dio por vencida algo enfadada por no conseguir su propósito y por haber perdido la batalla. Cerró los ojos y siguió a Rukia.
– Esta bien…
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Ya pasada la media noche, la casa se encontraba en silencio. Casi todas las chicas se encontraban durmiendo en su habitación, inclusive Senna. Rukia se mantuvo despierta en la gran sala, ya que no podía dormir. Esa muchacha le daba muy mala espina, su mirada era tan extraña como, posiblemente, sus intenciones. Frunció el ceño y suspiro, debería andarse con cuidado.
– Vaya, vaya. – entro Rangiku alegre y algo cansada. – estás aquí. ¿No tienes sueño?
– No puedo dormir. – explico tranquila.
– ¿A qué se debe eso? – pregunto sentándose a su lado.
– Esa chica, Senna… – comenzó a cavilar en voz alta. –… tiene algo que no me gusta.
– ¿Verdad…? A mí también me pasa eso… – admitió. – tiene algo extraño…
– ¿Te has dado cuenta? No hace nada más que mirarme, parece que me está analizando todo el rato… – bufo molesta.
– Si, me di cuenta allá arriba.
– Pero eso no es lo peor Rangiku… – hablo más bajo, acercándose más aún a la rubia. – Intento sacarme algo de Ichigo.
– ¿Qué? ¿Cómo conoce a Ichigo?
– No lo sé… me dijo que si alguna vez había desobedecido la primera norma….
– Obviamente lo negaste, ¿cierto? – pregunto preocupada.
– Claro que sí… – afirmo tranquila. – pero sospecha algo.
– ¿Y cómo puede sospechar algo si te acaba de conocer?
– El día que asesinaron a esa chica en el burdel de Kitsune… ¿recuerdas? Cuando me encontré con mi hermano… – agacho la mirada.
– Si, recuerdo. – afirmo para que continuase explicando.
– Me vio, y cuando me marche, por lo visto Ichigo corrió para alcanzarme, pero Urahara se lo impidió.
– Oh, vaya…
– Ahora debe haberme reconocido y sospecha algo. – supuso.
– Es demasiado pronto para hacer suposiciones, Rukia. – intento tranquilizarla. – Apenas la acabamos de conocer.
– Lo sé, pero aún así no me gusta.
– Deberás tener más cuidado, eso es todo.
– Lo sé… mañana intentaré hablar con Ichigo.
– Ten cuidado de que no te vea, Rukia. – se levanto del suelo pesadamente. – Ahora debes ir a descansar, mañana tienes un largo día en la tienda de Urahara.
– Hai… – se quedo en su sitio, pensativa.
– Buenas noches cielo… – bostezo sonoramente mientras se iba.
– Buenas noches…
No se quedaba más tranquila ni mucho menos, esa chica tenía algo que la inquietaba de forma misteriosa, su forma de hablar tan altanera e irónica, parecía tener una doble personalidad dependiendo de con quién estuviese, y no sabía cuál de ambas era la buena. Quizá ninguna. Debería hacer caso a Rangiku y no darle vueltas al asunto, simplemente debería estar atenta y analizar bien a esa muchacha. Suspiro cansada y resignada para después levantarse del suelo y perderse en los pasillos de aquella casa. Dejaría que corriese el tiempo a ver qué sucedía…
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– ¿Lo dices enserio?
Preguntó Ichigo sentado en el suelo de la casa de Urahara, mirando a Rukia quien descansaba sentada al lado tomando un té. Esta asintió tranquila mientras daba un sorbo.
– ¿Entonces que se supone que debo hacer?
– Tener más cuidado. – advirtió dejando su taza en la mesa de nuevo. – Debes de intentar venir menos a la casa de las Shinigamis…
– Ah, que mal… – se quejo tumbándose en el suelo con las manos tras su nuca.
– Podrás verme en momentos como este y cuando la jefa esté vigilando... – intento recompensarle.
– Supongo que algo es algo…. – se resigno tranquilo. – ¿Y cómo llevas el dinero?
– Bueno, ya casi terminamos el mes… – miro a Ichigo desde su sitio con la boca torcida. – Y bueno… aún me falta algo dinero…
– ¿Cuánto te falta? –se levanto algo preocupado.
– Sinceramente, no sé como llegaré a conseguir el dinero suficiente… – suspiro apenada.
– ¿Quieres que te de dinero? – propuso cordial y sinceramente.
– No… – negó sonriendo levemente y acariciando su rostro. – Yo me las apañaré…
– ¿Estás segura? – dudo.
– Si… – confirmo no muy convencida, pero intentando ocultarlo.
– De acuerdo. Pero ya sabes, si necesitas algo… solo pídemelo. – repitió decidido.
– Solo te pediré algo. – dijo sonriente. – ¿Podrás venir dentro de un par de días, por la noche? Vuelve a haber demasiada clientela, por lo que la jefa estará por allí.
– Claro, no hay problema. – accedió tranquilo.
– Bien, pero no vengas directo a mí. – aviso. – siéntate y yo iré a atenderte, ¿de acuerdo?
– Eso suena tan raro… – se tumbo de nuevo en el suelo.
– ¿Raro? – pregunto mirándole con una ceja arqueada. – ¿Por qué?
– "Atenderte"… no sé, suena raro. – cerro los ojos tranquilo y susurro… – Es como si fuera un cliente más…
– Sabes que hasta que consigamos salir del tumulto, debo tratarte como tal…
– Lo sé, lo sé… – suspiro y abrió los ojos para mirarla fijamente. – Pero me gustaría tanto estar contigo tranquilamente, sin escondernos…
– Ichigo… – agacho la mirada y se dispuso a explicárselo una vez más, pero este le corto.
– Lo sé, Rukia… – se incorporo de nuevo, alzando su rostro levemente. – Solo quiero consideres la opción que tienes para salir de ese lugar…
– Pero Ichigo, sería demasiado rápido… – excuso dubitativa –… yo todavía necesito pensarlo un poco más.
– Este bien. – beso sus labios fugazmente. – Pero no desconfíes de mí, Rukia. – esta se tenso levemente ante sus palabras, es como si le estuviese leyendo la mente. – Yo no te voy a hacer daño. –se levanto del suelo. – No soy él.
– ¿Q-Que? ¿A qué te refieres…?
– Nada en particular…. – le resto importancia, esbozando una leve sonrisa. – Tengo que irme al cuartel, te veo dentro de dos días ¿sí?
– C-Claro… – le miro embobada e intentando entender cómo podría haberse enterado de eso. Se levanto para despedirse de él, todavía anonadada.
– Adiós, Rukia. – la beso de forma tierna para cortarlo lentamente, seguido de una caricia.
– Adiós…
Se despidió finalmente de él, observando cómo salía de la tienda. ¿Sabía algo de Kaien? Imposible, ella no le conto nada. Cavilo sobre las posibles opciones y no tardo en descartar a una persona. Cerró los ojos y sonrió de medio lado.
– Rangiku…
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El día paso hasta llegar a la noche esperada por la jefa. Venían muchas personas importantes de Japón, entre ellas la mano derecha del Comandante Yamamoto. Rukia intento pasar desapercibida, se puso un kimono sencillo, no demasiados adornos en el pelo y el rostro casi exento de maquillaje. Se intentaba hacer a un lado de toda la gente, intentando evitar a más de un hombre que la habían echado el ojo.
Pero esos hombres no eran los únicos que la miraban. Senna estaba de pié, al lado de la jefa observando a Rukia fijamente para después hablarle algo al oído a la longeva mujer que provoco que nada más terminar el susurro se girara a mirar a Rukia también, para después caminar hasta ella. La morena se tenso levemente, pero consiguió disimular.
– Rukia, ¿Qué haces aquí apartada de la gente? Ve a trabajar.
– Si, señora… un momento.
– ¿Y porque apenas estas arreglada? – espeto con el ceño levemente fruncido.
– Yo… – intento pensar una excusa, pero tener a Senna observándola con esa sonrisa arrogante solo hacía que su sangre se alterase. –… no me encuentro muy bien, señora.
– De acuerdo, la apariencia pasa. – la excuso. – sin embargo hoy no puedes faltar, han venido algunas de las figuras más ilustres de Japón. Aguanta con lo que te pidan ¿entendido?
– Si, señora. – agacho su cabeza, mientras sentía como ambas se marchaban, Senna seguramente con esa sonrisa anterior. –Maldita…
Alzo la vista una y otra vez buscando a Ichigo, pero este no aparecía. Suspiro cansada y se levanto resignada a tener que atender a algún borracho hasta que este apareciese. Cuando por fin estuvo de pié pudo divisar la cabellera naranja entrando desorientado en la casa y buscando entre toda la gente a Rukia. Esta sonrió al verle.
Pero su sonrisa duro poco al ver como Senna se acercaba a el, ofreciéndosele con esa sonrisa falsa en su rostro. Frunció el ceño enfadada y camino hasta ellos, dispuesta a echar a esa chica de allí. Carraspeo la garganta haciendo que ambos giraran a mirarla.
–Senna-chan, déjame atender a este caballero a mí. – fingió una sonrisa forzada.
– No hace falta, Rukia-chan – hablo de igual forma Senna. – Ya le atiendo yo.
– ¿No te dijo la señora que no trabajases hasta que desapareciera la marca? – espeto cual víbora mientras se situaba al lado de Ichigo.
– Tranquila, ya desapareció. – sonrió aún más forzada.
Si las miradas matasen, Senna estaría más que muerta. Aunque ambas tenían esa sonrisa tan falsa y forzada en el rostro, sus ojos denotaban odio y fiereza por ver quien se llevaba a Ichigo, y obviamente Rukia no iba a perder. Ichigo era solo suyo.
– Senna. – la llamo más violentamente, casi en amenaza. – Será mejor que te vayas.
– Tsk… – ambas borraron de golpe la sonrisa y la susodicha se retiro vencida, además de rabiosa. La morena sonrió victoriosa y camino guiando a Ichigo hasta el jardín.
El pelinaranjo tan solo observo la escena totalmente extrañado y sin entender nada. Sus cejas arqueadas a más no poder y su boca torcida, mirando a una y a otra cada vez que se hablaban de aquella forma tan sutil y fingida. Espero a estar fuera para preguntar a Rukia, que demonios ocurría.
– Oe, ¿no se suponía que tenía que esperarte sentado un tiempo? – pregunto caminando detrás de ella, quien parecía muy enfadada.
– Tsk… cambio de planes. – paró en seco, sentándose en la madera del pequeño porche.
– ¿Y a que se debe? –la morena no contesto, tan solo tenía el ceño fruncido, lo que hizo que Ichigo no pudiese evitar una sonrisa. Se sentó a su lado y la miro todavía sin entender nada. – Vaya, pobre chica, te falto pegarla. – se carcajeo ante su propio comentario.
– ¿Pobre chica? – gruño. – Que no se metan donde no la llaman y que aprenda a acatar órdenes de alguien superior a ella.
– ¿Estas celosa? –insinuó acercándose a ella burlón.
– No te hagas tantas ilusiones, Kurosaki. – le encaro con media sonrisa y le alejo de ella, empujando con su índice en su frente.
– ¿Entonces por qué la hablaste así?
– Era Senna. – Ichigo entrecerró los ojos. – La chica de la que te hable.
–Oh, vaya… ahora lo entiendo. – recapacito. – Pero admite… – volvió a acercarse a ella para molestarla. – Que cuando la viste hablando conmigo, te pusiste algo celosa. – Rukia se tenso y se sonrojo levemente, desviando la mirada con su ceño fruncido. – Admítelo.
– Sabes, que es mentira… idiota. – intento sonar creíble pero sus mejillas suavemente sonrojadas la delataron. – ¿C-como…como crees esa tontería? ¿Yo celosa? Por favor…
– ¿Entonces porque estas roja? – ataco sonriendo victorioso.
– ¡Urusai! – se toco la cara rápidamente. – Y-Yo no estoy roja, baka.
– Ya claro… – se acerco a sus labios sonriendo tiernamente. – Pocas veces te sonrojas, Rukia… – casi se rozaban. – me encanta verte así. – confeso.
– Ichigo…nos pueden ver… – intento evitar el beso, pero tenerlo tan cerca anulaba su raciocinio.
– Da igual…
Susurro para finalmente besarla. Ansiaba tanto esos labios, esa sensación de paz y tranquilidad al sentir su calidez, su tacto cuando acariciaba la suave piel de su mejilla. E Ichigo, cuando veía esos ojos violetas tampoco podía atender a razones, tenerla tan cerca le provocaba a besarla y verla sonrojada como si fuese una niña inocente lo único que provocaba era querer abrazarla para no dejarla ir. Un sencillo y romántico beso, tierno y lleno de pasión, contrastes de emociones que les hacían creer que estaban en su mundo, único e incomparable.
Pero ese fue el problema. En su mundo para dos, se adentro una tercera persona. La muchacha de grandes y brillantes ojos miel, observaba desde el umbral de la puerta la tierna escena, pero a ella le pareció el momento genial para conseguir vencer a la morena. Vio suficiente, y si quisiera podría delatar a Rukia en ese mismo momento, pero en su mente tenía unas opciones más sutiles y macabras. Sonrió de medio lado y se adentro de nuevo en el gran salón.
– El juego acaba de empezar, Rukia Kuchiki…
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¡Bueno! Aquí os dejo otro capitulo más. Siento mucho no poder actualizar muy de seguido, pero he estado con muchos exámenes y apenas tenía tiempo para escribir. Pero al fin y al cabo, aquí esta…. ¿Qué os parece? La nueva es Senna y viene pisando fuerte. Pensaréis, quizá, que su "odio" por Rukia surgió muy rápido, pero la envidia y la avaricia es muy mala, como ya sabéis. Que más deciros…. Ichigo como siempre, haciendo de rabiar a la morena, pero se quieren al fin y al cabo, ahí está la magia de su relación.
Espero que os haya gustado y que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Prometo que el siguiente capitulo vendrá con más chicha, y ya empezaremos a entrar en "grandes acontecimientos" por decirlo de alguna forma. Aparecerá mas personajes y… ¡Ya veréis! Ahora, todo esto si acaso…. ¿merezco reviews? Si no los merezco será que no querréis saber como continuará… Tuturuturuu… ¡Nah, es broma! :)
Aviso que empezaré dentro de nada un nuevo fic, subiré pronto el prologo, quizá esta semana o como muy tarde la siguiente. ¿Qué quiere decir? Que mi otro fic "Puede ser" esta acabando y solo le quedan dos capítulos, pero espero que el nuevo os guste igual o inclusive más que el otro. Será algo más serio, con un toque oscuro, dolor y miedos, tendrá mezcla de drama y amor, creo que estará bien por lo que estoy maquinando en mi cabeza… estará bien. Supongo. Pero al fin y al cabo será 100% Ichiruki.
No os molesto más y aquí os dejo que continuéis vuestra parte : Escribir un review xD
Gracias por leer.
Besos
SMorphine.
