El Fandom de Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen.

Agradecimientos por los reviews a: Hikary Candy, Emilda (¡bienvenida!), Kokoa Kirkland, Sadiele, Andy, Ariyass

Advertencia: | OoC | ¿saltos en el tiempo? | Horrores ortográficos que se me hayan pasado| Aburrimiento por parte del lector | YumiKuri | ¡Advertidos!


Recovering a Star.

Por: Breen Martínez

10.

—Todas las noches —volvió a hablar Levi mientras se ponía de pie e iba a la barra de la cocina dónde estaba Eren. Cuándo el castaño volteó se encontró con los ojos verde oliva mirándolo fijamente—, todas, sin excepción —repitió—, recuerdo cuándo te asesiné.

Silencio.

Eren se quedó estático en su lugar, con el traste con la leche entre sus manos, lo tuvo que poner en la barra para evitar soltarlo y que se regara por el piso. No sabía qué decir, se sentía acorralado en ese pequeño espacio a pesar de que ambos mantenían una distancia tolerable.

¿Por qué Levi le decía eso? ¿Por qué sentía aquella opresión en su pecho?

Ah, cierto, porque él también era el culpable, porque aquel asesinato no era solamente por culpa de Levi, también él tenía culpa y ese insomnio que sufría Ackerman y todos los recuerdos que había tenido que cargar eran también culpa de él. Se rascó la nuca en nerviosismo, cosa que Levi notó y entonces volvió a tomar aquel traste mientras se volteaba para prender la estufa y calentar la leche.

—Mikasa decía que tomar leche caliente ayuda a conciliar mejor el sueño —¿Por qué cambiaba el tema? ¿Por qué no lo afrontaba?

—Eren.

—Funciona, enserio funciona —volvió a hablar—. Posiblemente pueda volver a dormir…

Levi perdió la paciencia, tomó al chico con brusquedad del brazo y lo hizo de nuevo acercarse a la barra. Sus rostros estaban cerca y el castaño no pudo evitar sonrojarse, alejándose rápidamente, pero Levi no aflojó el agarre, lo aumentó para que no huyera.

Ya no más.

—Qué fue lo que me dijiste. —Demando saber.

Esa era la pieza del rompecabezas faltante, Levi recordaba casi todo menos qué era lo que le había dicho Eren para que cumpliera con aquella orden, recordaba qué se había negado muchas veces pero fue finalmente Eren quién le terminó de convencer por completo. Pero no sabía qué era lo que le había dicho, no recordaba sus palabras.

Jaeger desvió la mirada hacía la estufa y sabiendo que no iba a poder librarse de aquella conversación, decidió dejar su tarea por la paz.

Hablar, finalmente era el momento de hablar. ¿Sería esa noche la indicada para qué todos los recuerdos finalmente quedaran aclarados? ¿Para deshacerse de esas cargas en sus espaldas? Miró a Levi atentamente, examinando su mirada y lo qué encontró fue en verdad curiosidad, en verdad estaba dispuesto a escucharle y a hablar.

—Suélteme —pidió, el agarre en su muñeca cada vez se hacía mayor—, por favor.

El mayor cedió, dejando en libertad al chico. Eren empezó a caminar, Levi pensó que huiría pero lo vio tomar asiento en el sillón, enfrente dónde él estaba anteriormente y adoptó su postura anterior. Ambos se miraron mutuamente durante mini segundos que parecían eternos.

—Le dije… —habló el menor, dudando un poco—. Que no deseaba pasar mis últimos momentos con nadie más.

Ackerman apretó los dientes con rabia. ¿Esas habían sido sus palabras? ¿Eso había sido suficiente para hacerlo cambiar de opinión?

—Te ofrecí escapar —le recordó.

Eren sonrió de manera amarga. —Usted iba a ser considerado un traidor —aclaró, y lo miró fijamente—. El traidor de la humanidad. —Jaeger entrelazó sus manos en nerviosismo, jugando con ellas un poco mientras se mordía el interior de las mejillas, ansiaba que las siguientes palabras salieran de su boca, pero de cierta manera se estaba frenando.

¿Por qué? ¿Por qué hacía eso? Ya no estaban en esa época, se obligó a recordar y en esos momentos ya no tenía absolutamente nada que perder; ya no estaban en ese mundo rodeado de murallas, ya no había altos mandos, ya no había nada que temer.

Un cinco palabras no cambiarían el rumbo ya marcado.

—Y yo no quería eso.

Ackerman guardó silencio, su ceño fruncido más de lo normal. ¿Así que todo eso había sido para protegerse a ambos mutuamente? Porque Levi había terminado accediendo sabiendo que si dejaba en libertad a Eren y lo volvía a apresar le iba a ir muchísimo peor.

Al final, ¿se habían protegido mutuamente sin darse cuenta?

El silencio volvió a rodearlos, era uno demasiado incómodo. Levi observó a Eren mirar un punto indefinido en la pared, su cabello castaño cubría parte de sus ojos y él no hizo ademán de querer decir algo. ¿Qué era lo que podría decir en ese momento?

Las últimas piezas del rompecabezas finalmente estaban en su lugar, pero no se sentía para nada satisfecho. Tal vez porque esperaba que las cosas mejoraran en cierto modo, esperaba que esa pared imaginaría que estaba entre ambos se rompiera finalmente.

Muy en el fondo esperaba que los días volvieron a ser como antes de su rechazo hacía el menor. Pero nada de eso sucedería y Levi lo sabía.

—Seamos amigos —susurró Eren, tan bajo que su interlocutor tuvo que hacer un gran esfuerzo para entenderle.

—¿Qué?

Eren se armó de valor y levantó la vista. —Seamos amigos. —Después de todo iban a convivir juntos hasta que Hanji estuvieron mejor y hasta que finalmente pudieran encontrar un lugar a dónde vivir.

Además de que no conseguiría nada abriendo las viejas heridas, era una época nueva lejos de todo lo que les prohibía ser felices. ¿Por qué pasársela resentido con la persona enfrente de él?

—¿Harás de cuenta que nada pasó? —Inquirió Ackerman.

—No garantizo nada —aclaró Jaeger—. Pero puedo intentarlo.

Levi lo meditó unos minutos. ¿Aquello era lo mejor? —Los amigos no se hablan de usted —aceptó finalmente, porque en verdad no perdía nada.

—Lo sé —asintió Eren mientras bostezaba segundos después para caminar hasta la puerta de la que era su habitación por el momento—. Buenas noches.

—Eren —le detuvo Levi antes de que abriera la puerta.

El castaño volteó, mirándolo fijamente esperando que le dijera porqué lo había detenido.

Ackerman se debate mentalmente, aunque no lo parezca. No cree que sea el mejor día para decirle eso a Eren ¿pero qué mejor que esa noche cuándo gran parte de la historia ha sido aclarado?

—Lo siento —exclama finalmente. Jaeger le mira desconcertado, sin saber realmente porqué la disculpa—. Por haberte rechazado de esa manera.

El castaño le da la espalda mientras gira la manigueta para abrir la puerta. —Ya no importa —dice, aunque su voz no suena lo suficientemente convencido—, no se volverá a repetir —promete.


Camina alrededor de la plaza comercial sin mucho interés en su alrededor. No importa cuántas tiendas visite, todo se le hace aburrido y es en ese momento que desea como nunca volver a su antigua ciudad, pero está ahí huyendo de algo que no ha podido afrontar, algo que no desea afrontar todavía. Quiere tiempo para pensar, los meses que lleva ahí no han sido suficiente.

No es hasta que un par de chicas llaman su atención con su plática. —¿Los has escuchado? Se hacen llamar The Titans.

—¡Por supuesto! —Exclama la más alta—. Tocan hermoso y el vocalista no está nada mal.

—Lo sé —la más baja de ambas saca de su bolsa una revista—. Y al parecer ya tiene una pareja.

Farlan no sabe qué es lo que le ha impulsado a voltear pero es en ese momento que ve la imagen de Isabel Magnolia con el otro chico —el vocalista de The Titans, suponía— caminados tomados del brazo en lo que parece ser el acuario de la ciudad.

Su sangre hierve sin poder evitarlo, muchas cosas han cambiado desde que se ha ido pero una parte de sí mismo le dice que ha llegado el momento de dejar de huir y afrontar sus sentimientos de una buena vez. Sigue caminando con dirección a la salida del lugar, convencido de que es momento de regresar.

Su mano se mueve sola y saca su celular y finalmente llama a Isabel para avisarle que está de regreso.

Ella contesta al según tono como es su costumbre. —¿Farlan? —Su voz se oye adormilada; y el rubio se siente levemente culpable. ¿Pero qué más puede hacer?

—Isabel, estaré de regreso en un par de días.

Escucha a la castaña bostezar y supone que apenas está asimilando sus palabras. —¿Un par de días…? —Repite y entonces se escucha el sonido de un golpe; supone que se ha caído de la cama—. ¡¿Vas a regresar?! —Exclama, la emoción está palpable en su voz y el corazón de Farlan no puede evitar emocionarse.

—Sí —asiente mientras detiene un vehículo; es hora de ir a comprar un boleto.

—¡Te estaré esperando! —Promete.

Y Farlan sabe que cumplirá su promesa.


—Amigos, ¿eh? —Armin se debate en dónde acomodar los libros que tiene entre sus manos; en su estante ya no caben. Así que debe buscarles un lugar en lo que compra otro estante. Finalmente se da por vencido y los deja sobre el escritorio.

Voltea a ver a Eren y se da cuenta de que está observando su libreta dónde escribe la letra de sus canciones, parece frustrado porque no tiene una buena idea. Finalmente Jaeger bufa mientras se sienta en el piso, parece derrotado.

—Solté eso sin pensar —confiesa.

—No sé —murmura el rubio, mirando a su amigo—. Creo que hiciste lo correcto, ya no estamos en esos tiempos, ya nada es igual. Guardar rencores es tonto.

—No me siento mejor —confiesa el más alto—, ni siquiera un poco.

—Es porque no lo escuchaste realmente —aclara el más bajo mientras toma la libreta de su mejor amigo entre sus manos y ver los rayones de ésta. «En verdad necesita ayuda, mucha» piensa, dejando la libreta en su lugar.

Jaeger soltó un bufido audible; es toda su frustración buscando salir.

—Le dijiste que no te importaba —prosiguió Arlert—, y es por eso que te sientes así.

—Escuchar a Levi no va a cambiar nada.

—No —acepta Armin—, pero al menos no tendrías esa curiosidad todavía. —Jaeger no le respondió y el rubio intuyó que estaba meditando lo que había dicho.

»¿Cómo está la señorita Hanji? —Cambió el tema.

—Hoy iré a verla —aclaró Eren y Armin no necesitó más palabras para saber que no la había visto—. El señor Smith la ha estado visitando —comentó—, Mikasa también… creo.

—¿Estás listo para verla?

El más alto rascó su nuca, muestra de nerviosismo. —No lo sé —confesó—, siempre la vi como mi tía… pero ahora.

—Sigue siendo tu tía —le interrumpió el otro—, y eso no va a cambiar.

Después de unos minutos Jaeger empezó a reír. —Debiste estudiar psicología —Armin arrugó el ceño, en desacuerdo—. Das buenos consejos.

—Prefiero ayudar a mis amigos (1).

El silencio los volvió a rodear hasta que fue cortado por el celular de Jaeger. Eren vaciló un poco en contestar y Arlert se estiró para ver quién llamaba, pero se encontró con qué ni siquiera estaba registrado, le envió una mirada a su mejor amigo animándolo a contestar y saber quién era.

Finalmente Eren contestó.

La llamada no tardó más de cinco minutos, fue demasiado breve, de hecho. Cuándo el rubio menos se lo esperó, el mayor se levantó, agarró al guitarra que traía consigo y en su mismo estuche guardó la libreta dónde escribía la letra de las canciones.

—Nos vemos luego, Armin —dijo.

El aludido se levantó para acompañarlo hasta la puerta, pero antes de abrir dijo—: ¿Quién era?

Eren se encogió de hombros y cuándo Armin abrió la puerta su respuesta fue aclarada rápidamente: ahí, afuera de su casa, se encontraba Levi Ackerman en su auto esperando al más alto. —Me llevará con mi tía Hanji —aclaró Eren—… insistió en venir conmigo ésta mañana —aclaró.

Arlert sonrío. —Dile a la señorita Hanji de mi parte que se recupere pronto.

Eren asintió.


—¡Pero mira a quién tenemos aquí! —Esas fueron las palabras de Hanji cuándo Eren entró en la habitación. La mujer no parecía para nada molesta que el menor no le hubiera ido a visitar—. ¿Cómo has estado, Eren?

—Bien.

—¿Seguro? —Tomó entre sus manos las de su sobrino y miró finalmente a Levi—. ¿No le has hecho nada malo, verdad?

—Para nada —habló Eren atrayendo la atención de la mayor—, Levi… ha sido muy hospitalario.

—Más le vale —Hanji dejó que el castaño tomara asiento cerca de su cama, mientras Ackerman se mantenía a una distancia considerable de ambos, recargado en la pared de brazos cruzados—. ¿Cómo va la canción? —Cambió el tema.

Jaeger se tensó. —B-Bien…

Zoe se acomodó sus gafas y lo miró con los ojos entrecerrados. —Tus orejas están rojas.

Eren llevó ambas manos hacía sus orejas, tratando de ese modo que no se viera el color rojo, pero fue inútil. La carcajada que terminó soltando Zoe aligeró un poco el ambiente.

—Igual que antaño.

Levi captó desde su posición como el menor se encogía en aquel asiento, parecía que las imágenes de aquella época del pasado volvían a su mente poco a poco. Notaba la tensión en el aire y casi estaba seguro de que Hanji también lo había notado, pero se estaba haciendo la desentendida por el bien de él.

Zoe volteó a ver a Levi durante unos segundos, dedicándole una sonrisa melancólica, después las manos femeninas viajaron hasta el cabello castaño acariciándolo. Eren reconoció esa caricia, Hanji le había dado esa muestra de cariño unos días antes de acabar con todos los titanes.

—Así que has recordado —ella se acomodó mejor en aquella cama de hospital y algo le dijo a Eren que ella no necesitaba estar más tiempo ahí. ¿Entonces por qué estaba en ese hospital?—. Lo siento, Eren.

—¿Por qué?

—Por no haber podido prolongar tu vida unos meses más —aclaró ella—. No fuiste capaz de ver el mar, mucho menos a la humanidad fuera de los muros. Tampoco estuviste en muchas celebraciones con nosotros. Pero —Hanji le miró directamente a los ojos—, en esta vida si pudiste verlos. ¿Verdad? Amaste el mar desde el primer instante.

Eren sonrió, el recuerdo de su madre —en esa vida— volvió a él. Y se sintió dichoso de que fuera la misma persona y también se sintió feliz de saber que ella no había tenido recuerdos de aquella vida dolorosa. La primera vez que su madre lo llevó al mar fue uno de los mejores días de su vida, recordaba haber sentido un sentimiento raro —melancolía, uno que su inocente mente no reconoció— mientras formaba castillos de arena junto a sus padres.

Sin embargo, no recordaba que su tía estuviera en ese momento con ellos.

—Yo estaba mirando a la lejanía —aclaró ella, de repente.

—Acosadora. —Dijo Levi, aligerando más el ambiente.

—Pederasta —contraatacó ella

Eren rió levemente al verlos discutir, a ese insulto le siguieron varios. Observó el semblante serio de Levi insultando a su tía y ella como toda una adulta madura y seria, se los regresaba.

Definitivamente eran buenos amigos.

—Gracias —interrumpió él.

—No te dije la verdad —Zoe volvió a adoptar su semblante "serio"—, porque quería que disfrutaras de una vida sin recuerdos amargos —ambos se mantuvieron callados hasta que la mujer volvió a proseguir—, no me malentiendas, Eren. Tener recuerdos es bonito, pero es una carga algo pesada —«y Levi lo sabe mejor que nadie» estuvo por agregar pero permaneció callada.

Y en un acto que sorprendió a ambos adultos, Eren se levantó de la silla en la que estaba sentado y atrajo el cuerpo femenino hacía el suyo, en un abrazo.

—Gracias, señorita Hanji.

La mayor correspondió el abrazo y cuándo se separaron levemente, ella le dio un pequeño golpe en la frente al menor.

—¡Nada de señorita! ¡Soy tu tía!

Jaeger volvió a reír mientras la abrazaba de nueva cuenta. —Gracias, tía Hanji.


—¿Y ahora a dónde vamos, mocoso? —Preguntó Ackerman mientras subían ambos al auto del pelinegro.

Jaeger hizo una mueca ante el apodo, él podía ser ya un adulto (2) pero Levi no dejaba de tratarlo como un niño.

—No sé —se colocó el cinturón de seguridad—. Ymir quiere que vaya a su casa en dos horas, pero… —fue interrumpido por el gruñido de su estómago, ese era su "pero".

Levi se deleitó con el sonrojo del menor debido a la vergüenza hasta que su celular empezó a sonar con un mensaje de suma importancia.

—Tengo un asunto de trabajo —explicó el mayor, encendiendo el motor—. Ven conmigo y te invitó a comer. —Sugirió.

Eren le miró. —¿Eso es una cita? —Bromeó, se suponía que los amigos bromeaban.

—Sólo si tú quieres.


La oficina de Levi era tan y como Eren se lo pudo haber imaginado, no solamente podía jurar que era la más aseada en todo el edificio —podía ver su reflejo en el piso— sino que también todo estaba perfectamente acomodando. Y las ventanas que estaban detrás de su espalda no tenían ni siquiera una muestra de polvo.

Los estantes que contenían varias carpetas y libros sobre el trabajo de Levi, no estaban en desorden, cada uno parecía tener un lugar perfecto para sí mismo. Caminó alrededor del escritorio de Ackerman queriendo encontrar alguna muestra de imperfección, pero no hubo alguna.

¿Cuánto debieron de sufrir los de la limpieza para llegar a alcanzar los estándares del pelinegro?

Eren volteó cuándo escuchó al mayor chasquear la lengua, fue en ese momento que lo vio examinando su dedo sucio por el polvo. Lo escuchó después maldecir a los de la limpieza por no hacerlo bien y prometer que los haría limpiar de nuevo hasta que todo brillara.

El chico sintió pena por ellos.

Pero su pensamiento fue interrumpido cuándo un par de tacones hicieron ruido, avisando que alguien estaba entrando. No tuvo que adivinar quién era, suponía que era la secretaria de Levi. Por alguna razón no volteó a verla, su interés fue captado rápidamente por un foto que encontró en el improvisado librero hasta arriba. Parecía vieja y de hecho, lo era.

En ella se veía a un Levi adolescente junto a otro chico más o menos de su misma edad, rubio. Los examinó un largo rato, preguntándose qué eran ellos dos hasta que la voz femenina captó su atención.

—Lamento haberlo hecho venir —se disculpó la castaña con sinceridad, pasándole los papeles que traía entre manos. El silencio los envolvió y el ruido de los papeles fue lo único que se escuchaba—. Traeré un poco de té.

Levi asintió.

La chica finalmente volteó a ver al chico que se había mantenido estático en su lugar. Los colores subieron a las mejillas de la mayor en señal de vergüenza, tan metida estaba en su trabajo que no se había dado cuenta del acompañante de Levi.

—Oh, ¡lo siento! —Ella se acercó a él—. Mi nombre es Petra Ral, soy asistente de Levi. ¿Te puedo ofrecer algo de tomar?

Jaeger la miró, era la misma Petra que había conocido en antaño, se veía tan diferente, pero a la vez bien. Se notaba que le estaba yendo bien, qué era feliz. ¿Y qué mejor que eso?

Al principio no la había identificado, una cosa era haberla visto con el uniforme típico de la región hace mucho tiempo atrás y ahora verla con una blusa blanca, con una falda negra y un saco a juego (3).

—El té está bien.

—¡De acuerdo! ¿Eh…?

—Eren —se presentó el chico—. Eren Jaeger.

La chica se le quedó mirando durante unos minutos, el chico se le hacía familiar, extrañamente familiar y rememoró haber tenido ese mismo sentimiento cuándo conoció a Levi.

Al final terminó dando media vuelta para ir por las bebidas, sabía que no serían sólo algunos minutos los que estarían ahí.

Cuándo finalmente Petra abandonó la oficina, Eren se acercó hasta el escritorio de Levi, tomando asiento enfrente de él con algo de nerviosismo; no fuera a ensuciar algo y el pelinegro se molestara. Se mantuvo callado observando al mayor hacer su trabajo hasta que finalmente no aguantó más la duda que rondaba su mente.

—¿Así que se reencontró con la señorita Petra?

Levi no dejó de hacer su trabajo. —Cuando empecé a trabajar aquí —aclaró.

—Ya veo… —Eren se removió en su lugar—. Se ve que le va bien.

—Se va a casar —finalmente reveló—, con Oluo en un mes.

—¡¿Enserio?! —La sonrisa de Jaeger se agrandó aún más. Era agradable que después de todo lo que había pasado encontraran finalmente su felicidad—. Me alegro por ellos.

—Demasiada emoción, Jaeger —reprendió Ackerman—. Se supone que la acabas de conocer.

Jaeger guardó silencio, en eso tenía toda la razón. ¿Pero qué podía hacer? Estaba feliz por la señorita Petra y por su futuro esposo también. Habían sido buenas personas con él —sobre todo ella—, ¿cómo no emocionarse con semejante noticia? Estuvo a punto de agregar algo más cuándo la chica volvió con las bebidas para cada uno.


Media hora después de haber estado con Levi en su oficina, se encontraba en casa de Ymir escuchando atentamente las indicaciones de la pecosa. Ninguno de los demás integrantes decía nada y Armin era el único que se estaba encargando de anotar todo para que no hubiera ningún desperfecto.

Él había matado el tiempo comiendo en aquella cafetería junto con Levi, no fue una comida tan incómoda como se lo hubiera imaginado, o era porque el hambre había enfocado toda su atención, al parecer el mayor se tardó mucho más de lo que creía y es que nunca imaginaba cuál minucioso solía ser.

—¡Hey, Jaeger! —La voz de Ymir le atrajo de nuevo a la realidad—. ¿Estás escuchando?

Asintió. Ymir de verdad estaba mandando a todos porque deseaba que todo saliera bien, el pobre de Armin más de una vez fue reprendido por no escribir a una gran velocidad. Él se acomodó mejor sobre el sillón, ocupando las piernas de Mikasa como almohada, la chica lo único que hizo fue pasar sus manos por su cabellera castaña.

Al parecer era el aniversario de Historia e Ymir, llevaban ya más de tres años y cada año la más alta hacía algo en grande para la otra, se notaba a grandes millas que apreciaba demasiado a Historia. No por nada se habían enfrentado juntas al padrastro de la rubia para que las dejara estar juntas.

Y aunque se había negado muchas veces, siguieron insistiendo hasta que obtuvieron el permiso a regañadientes. Después de eso empezaron a vivir juntas.

—Entonces —habló Jaeger cuándo Ymir terminó su explicación—. ¿Mikasa y yo te acompañamos con los instrumentos y tú cantas?

La chica asintió.

—¿Es todo? —Preguntó tímidamente Armin. Su libreta tenía rayones de cuándo se había equivocado y varias anotaciones por si lo que quería Ymir no estaba.

La chica volvió a asentir.

—Nos vemos a las nueve —comentó Mikasa a la par de Eren, poniéndose de pie mientras tomaba su bolso.

Armin y Annie les imitaron.

—Sean puntuales —ordenó la chica.

Todos asintieron.


Las luces del restaurante del papá de Annie se apagaron, dejando solo algunas lámparas prendidas. Era increíble como ese lugar, que los había visto nacer como banda, se había convertido en un buen escenario para eventos especiales y nadie parecía quejarse de ello. Porque todos estaban completamente curiosos de saber qué era lo que acontecería.

No estaba de más mencionar que Historia todavía no se encontraba en el lugar, había mencionado que llegaría junto con Sasha en un par de minutos —ya estaban doblando la esquina— y todos ya estaban preparados para la sorpresa. Armin, tras bambalinas, se encontraba verificando de qué todo se encontrara en perfecto estado, después de todo, él era el encargado de todo eso por ese día.

—¿Nervioso? —Susurró a Eren, la persona más cerca que tenía.

Jaeger negó. —Saldrá bien —le aseguró a su amigo, acariciando su cabellera rubia—. No te estreses, Armin.

Arlert suspiró, ¿por qué siempre le dejaban las cargas más duras a él?—. Está bien —dijo retomando su compostura—. Ymir parece emocionada.

Eren asintió y antes de que pudiera decir algo más, Historia hizo finalmente acto de aparición, las luces levemente se iluminaron, dándole una vista de un letrero que tenía como función felicitarlas por su aniversario. Esa era la señal, se recordó Eren. Fue en ese momento que sentado sobre aquel banco, empezó a tocar. Annie le siguió en la tonada, siendo ella quién se acoplara bien al castaño.

El hecho de que Annie supiera tocar la guitarra acústica le sorprendió demasiado, pero no comentó nada. La rubia siempre tenía alguna cualidad guardada y aunque él quisiera odiarla por todo el año anteriormente causado, no podía. Suponía que era porque presentía que de cierta forma ella ya había pagado por lo cometido; estar tanto tiempo dentro de un cristal no debía ser para nada bonito.

Mikasa se les unió después con aquel piano, el restaurante poco a poco se llenó de aquel bello sonido que estaban interpretando y no fue hasta segundos después que Ymir se les unió con la letra de la canción. La tonada era tranquila, bella, romántica y la letra lo era aún más.

Todos los presentes pudieron ver la cara de felicidad de la rubia, ¿y cómo no estarlo? Si todo eso le había tomado por sorpresa.

En medio de todo eso, Eren encontró con la mirada a Levi recargado sobre la pared de la entrada. Supuso que no iría porque le había invitado y, como respuesta, le había preguntado si iría Isabel. Eren no supo que decirle, no había hablado con Isabel en días y suponía que era porque a chica estaba ocupada. Sin embargo, su silencio fue tomado de una forma positiva y Levi le dejó solo en la sala mientras se encerraba en su habitación.

Verlo ahí era un verdadero milagro, o así lo creyó hasta que vio a Irvin Smith parado cerca del pelinegro. Cuándo su mirada se cruzó con él, el más alto le sonrió con cariño a la vez que hacía un gesto con la mano en forma de saludo. Eren sonrió, Irvin le agradaba.

Siguieron tocando hasta que finalmente la canción acabó. El público aplaudió y la mente maestra de todo eso se bajó del escenario para ir a abrazar a su pareja, siendo correspondida. Todos aplaudieron y Armin sonrió al ver que todo había salido a la perfección.


Finalmente, el día había acabado. Había sido uno de los pocos días menos atareados que tenía y ver a Ymir y a Historia le había dado una nueva idea para los fragmentos de canción que le faltaban. Cuándo finalmente salió de la ducha y de cambiarse, fue hasta la cocina. Estaba de buen humor, por lo que no le molestaría para nada cocinar.

Antes de irse, el señor Irvin le había mencionado que su tía extrañaba muchísimo su comida y que esperaba que le llevara algo a escondidas al hospital. Eren no pudo evitar encogerse de hombros y asentir a pesar de que sabía que lo que hacía estaba mal. El señor Smith sólo había ido a ver el espectáculo, tomar fotos y luego regresar a su departamento. Al parecer Zoe le había dicho que fuera en su representación y él, no queriendo ir solo, se llevó a Levi.

El pelinegro no mencionó ni media palabra, pero cuándo el señor Smith se fue, Eren pensó que igualmente él lo haría, ya que no tenía ninguna otra razón para quedarse. Pero se equivocó, porque Levi se quedó hasta que finalmente él salió y entonces regresaron juntos a casa dónde cada uno tomó su camino hasta su propia habitación.

Tiempo que Eren aprovechó para darse un baño y ahora estaba ahí, haciendo la cena.

Cuándo finalmente terminó fue hasta el cuarto de Levi, tocando la puerta, pero al no recibir respuesta decidió entrar. Se encontró con el cuarto perfectamente ordenado —no era para menos— y algo que le llamó su atención fue un pequeño piano portátil al lado de la cama.

¿Qué hacía Levi teniendo ese instrumento?

—¿No te enseñaron a golpear la puerta, mocoso?

Eren se sobresaltó. —No tuve respuesta —se defendió—, así que entre a ver si no había salido.

Levi le miró durante unos segundos hasta que finalmente chasqueó la lengua. —¿Qué quieres?

—La cena está lista.

—Vamos —Levi empezó a caminar hasta que fue detenido por el contrario.

—¡Espera! —El pelinegro se detuvo, ambos estaban frente a frente—. ¿Sabes tocar el piano?

—Sólo lo básico —aclaró, caminando hasta el banco que estaba enfrente del piano—. Aunque el piano no es mío, es de un antiguo compañero de habitación.

—¿Qué pasó con él?

—Está fuera por trabajo.

—Oh —ambos se mantuvieron mirando el piano durante unos minutos, hasta que Jaeger habló—: Siempre me ha gustado el sonido del piano —reveló—, pero nunca aprendí a tocarlo. Mikasa sí lo hizo aunque muy pocas veces toca.

Levi asintió, asimilando todo lo antes mencionado y antes de que se levantara, Eren le sorprendió de nueva cuenta.

—¿Puedes tocar?

Él sabía que podía negarse, que no tenía obligación alguna de hacerlo porque aquello era sólo una petición. Sin embargo se sorprendió a sí mismo sentándose correctamente mientras empezaba a tocar una de las piezas que había aprendido y que más le había gustado. Era triste, era cierto, pero de cierta forma le relajaba.

El silencio colaboró con ellos, en la casa sólo se apreciaba el sonido de su música y cuándo finalmente terminó con la pieza, los comentarios de Eren no se hicieron de esperar.

—¡Eso fue grandioso! —Exclamó, en verdad parecía maravillado por lo que acababa de escuchar y eso que ni siquiera había sido la pieza completa—. ¿Cómo se llama la canción?

Into the dark de Sebastian Lorsson (4)

Después de esa explicación, le siguieron más frases halagadoras, más experiencias compartidas y en medio de todo eso, Levi se permitió observar la imagen de Eren con atención, sus mejillas sonrojadas por la emoción, su cabello recién lavado con algunas gotas todavía escurriendo y su pijama que le quedaba sólo un poco más grande.

Sin poder evitarlo se fue acercando a él poco a poco hasta que tomó su barbilla. Pudo ver la cara de impresión del más alto y cuándo estuvo a tan sólo unos centímetros de besarle, Eren se apartó, levantándose enseguida.

—Creo que deberíamos ir a cenar—mencionó caminando hasta la puerta—. No es por presumir, pero creo que me quedó bien. —Y salió, dejándolo ahí completamente solo.


Continuará.


Contestando reviews anónimos:

Sadiele: Sé qué no merezco tu perdón QwQ lo siento, en verdad mis exámenes finales fueron todo un caos. Me encantan muchísimos tus reviews, siempre sabes que decir para animarme a seguir escribiendo.
Sobre el Armin/Annie, me gustan mucho juntos. Pero también suelo emparejar a Jean con Armin, ¿has visto fanarts o leído drabbles de ellos? Dioses, son cositas llenas de azúcar, son tan dulces *corazón*
Pero hablando del fic, espero no haberte decepcionado ): ¡Gracias por el review! Saludines.

Andy: Lo dejé ahí porque soy una terrible persona (?) QwQ Me alegra que te gustara mucho (:


(1)Frase dicha por un amigo mío, hace un tiempo atrás.
(2)No sé si se han dado cuenta, pero he insinuado varias veces que aquí Eren es mayor de edad.
(3) Vestimenta de Petra en mi página de Facebook
(4) Canción en mi página de Facebook.


¡QUÉ ALGUIEN ME PEGUE! –Llora– éste capítulo me ha sacado un par de canas de color morado. No sabía cómo continuarlo al cien por ciento, ¡pero las escenas ya las tenía en mi mente! Jodidos diálogos QwQ Al final creo que terminé abusando del OoC y espero no les haya molestado el YumiKuri. Hace unos días estaba hablando del ship y no pude evitar escribir algo de ellas. ¿No son un amor?

Espero a nadie le haya molestado como manejé la relación Levi/Eren, si fue así pues… lo lamento mucho, enserio.

Peeeeero la noticia buena aquí es la siguiente: volverán las actualizaciones SEMANALES. ¿Sí? ¡Así es! Me he propuesto como reto propio hacer las actualizaciones semanales porque el fic está en su recta final. Se lo merecen, ¿verdad? Así que, bueno, pueden decir que la espera ha valido la pena.
Si puedo corregir tres capítulos en un día puedo con esto *levanta el puño decidida*

Nada más que comentar. Lamento la biblia. ¡Gracias por el apoyo! ¡Saludines!

24 de Julio del 2015