"No debiste venir"

Edward POV

La lluvia persistía y según las noticias duraría todo el fin de semana, había subido a mi habitación tras la partida de Emmett, quería saber más de ella para poder tener una idea de que la hacia sentir triste, podía abrir la computadora y poner su nombre, averiguar cada mínimo detalle de su vida, pero no se sentía correcto.

Quizás tenía que ver con James, él era la persona más cercana a ella por lo que sabía, estaba donde sea que Bella estuviera, pero tampoco sabía quien era él del todo, según los pocos detalles que había armado a lo largo de las semanas, era el hijo de un socio de su padre, pero había escalado lo suficiente para volverse la mano derecha de Charlie Swan, aunque parecía más el guardaespaldas de Isabella que un gran empresario.

Podía ser su padre, en las semanas que pasamos juntos jamás llegué a verlo, era extraño pues incluso cuando Rose y yo teníamos edad para cuidarnos, mis padres nunca nos permitían pasar tanto tiempo solos, eso podía hacer que Bella se sintiera sola, recordaba cuando Rosalie vivía con sus padres y cuan doloroso le resultaba estar sola la mayor parte del tiempo.

Me dolía la cabeza de pensar y analizar la situación, era frustrante porque de todas las posibles razones ninguna parecía lo suficientemente buena para aclarar todo.

El lunes la lluvia continuaba y aun no me sentía del todo bien, había ido a clase porque teníamos que entregar el segundo avance del trabajo de biología, baje del auto con un terrible dolor de cabeza, quería volver a casa lo antes posible, salude a los chicos y me uní a la conversación, intentaban armar una salida para el fin de semana, no sabía como podían hacer eso cuando habíamos pasado los últimos días fuera, quizás me saltaría esa fiesta o salida.

Entramos a clase unos minutos después de que la camioneta de Isabella apareciera en el lugar, no tuve tiempo de hablar con Emmett sobre ella pues era tarde y tenía que llegar a biología, pero apenas llegué al salón me encontré con aquellos ojos azules que me costaba ignorar.

―Tomen asiento. ―murmuró Bennett sentándose frente al escritorio, tome mi lugar a unas bancas de Isabella, justo en medio de Rose y Tanya. ―Leí los primeros avances de todos, todos los que están marcados con rojo quiere decir que tienen que rehacer todo, no aceptaré trabajos sacados de internet, si el trabajo está marcado con azul, pueden continuar y entregarme la segunda parte. Y el día hoy trabajaran con su pareja asignada, quiero un reporte de la última lección vista, mientras tanto hablaré con todos aquellos marcados con rojo.

Hicimos lo que nos pidió, acomodando los lugares para poder trabajar en equipos, nuestro trabajo estaba marcado con azul, así que entregamos la segunda parte, mientras la mayoría pasaba al frente para hablar de sus errores, nosotros quedamos en una esquina del salón al fondo.

―Yo anotare. ―murmuró sacando un cuaderno y comenzando con nuestros nombres arriba de la hoja, asentí y mientras terminaba de poner los datos mi mirada se clavo en su rostro, tenía ojeras marcadas y sus labios se veían algo secos. ― ¿Volverás a observarme? ―preguntó con la voz algo ronca, quizás también estaba enferma.

― ¿Podemos hablar después? ―murmuré sin molestarme en disimular que lo hacía, levanto la mirada hasta encontrarse con la mía y fruncir sutilmente el ceño.

―No tenemos nada de que hablar, Edward. ―susurró volviendo la vista a la hoja sobre la banca. ―Soy una cualquiera y tú eres un idiota, es todo.

―No creo que seas una cualquiera, Isabella. ―ni siquiera intento mirarme de nuevo, no sabía como esperaba que reaccionara, pero suponía que esa no era una opción. ―El problema es que no sé quien eres.

―No necesitas saberlo. ―murmuró de inmediato, puse los ojos en blanco y vi como Tanya se acercaba a nosotros, se detuvo frente a ambos con una rápida mirada a Isabella antes de poner su atención sobre mí.

―Rose dice que eres bueno en esto. ―supuse que se refería a la clase, así que asentí aun confundido. ―Es solo que necesito algo de ayuda, Bennett nos puso en rojo y creo que no podremos terminar a menos que consiga un buen tutor. ―en todos los años que llevábamos estudiando juntos, ellas nunca me habían pedido ser tutor de nada, ni siquiera cuando estaban por perder una materia, pero no podía negarme ahora, era una nota importante tan cerca de los exámenes de admisión, perderla podía significar ir a una universidad completamente diferente a la que se tenía planeado.

―Claro. ―ella sonrió antes de inclinarse sobre mi lugar para notar cosas en mi cuaderno, no tenía idea que podía poner ahí, tenía su dirección y teléfono.

―Hoy, después de clases. Mis padres estarán en Port Angeles así que podremos trabajar tranquilos. ―asentí mientras ella se levantaba de nuevo, una vez se fue revise lo que había puesto en el cuaderno y me encontré con una especie de recordatorio de su dirección y la hora a la que debía aparecer.

Volví la vista a Isabella cerrando el cuaderno, ella ni siquiera había puesto atención a lo que Tanya había dicho, había avanzado gran parte del trabajo y se limitaba a ignorarme, cuando la clase terminó, Bennett anunció que terminaríamos el trabajo el día siguiente ya que aun tenía algunos equipos que revisar.

Bella solo se fue, sin despedirse o decir algo más, realmente no pensaba que fuera una cualquiera, solo había estado molesto y fuera de mí los días después de ver esas fotos, me dolía pensar en ella con otro hombre, pero después de hablar con Emmett y pensarlo con tranquilidad, las dudas me habían vuelto loco y sabía que la única manera de averiguar que pasaba con Isabella era acercarme a ella, no podía ayudarla si ella no quería al menos hablarme.

Y aun cuando no me gustaba admitirlo, la extrañaba, me sentía diferente con ella y ahora era como volver a la realidad que tanto solía gustarme solo para darme cuenta de que no era tan buena. Quería volver a ella.

Durante el almuerzo me encontré con Emmett en la biblioteca, por un momento creí que tenía algún trabajo atrasado, pero en realidad solo quería que nos encontráramos para hablar y en la cafetería era difícil.

― ¿Hablaste con Bella? ―preguntó sacando una barra de su mochila, negué mientras buscaba un libro para las conclusiones de nuestro trabajo, antes de la gran pelea, habíamos decidido que necesitábamos más autores de soporte.

―Lo intente, pero está furiosa conmigo. ―respondí tomando uno de los estantes, él tomo alguno sin realmente leerlo. ―Estuve pensando en esto todo el fin de semana, realmente quiero volver con ella, solo siento que me estoy volviendo loco con todo esto.

― ¿Por qué? Ella es linda y me agrada. ―puse los ojos en blanco, a veces él veía las cosas como un niño que olvidaba todo y volvía a jugar.

― ¿Por qué tengo que pedir disculpas y pedirle que volvamos cuando es ella quien se beso con otro hombre? ―murmuré regresando el libro a su lugar, antes de seguir avanzando.

―Realmente no creo que esas fotos sean reales, ¿le has preguntado a Rosalie de donde las saco? ―fruncí el ceño deteniéndome en medio del pasillo, ni siquiera había pensado en eso.

―No, creí que estarían en internet o algo así. ―respondí ahora dudoso de que fuera así, a decir verdad, en lo poco que había visto sobre ellos en internet, no había visto esas fotos.

―Bueno, puedes preguntarle y ya encontraremos la forma de que Isabella vuelva a querer hablar contigo ¿Qué hiciste la última vez para que se acercara a ti? ―lo pensé mientras leía otros títulos para nuestro trabajo.

―Ella me atrapo un par de veces observándola, pero la primera vez que me beso dijo algo sobre Rose y las chicas advirtiéndole que no se acercara a mí. ―murmuré tomando dos libros que podrían servir.

―Genial, ¿qué harás hoy por la tarde? ―le miré confundido, estaba cambiando de tema por completo.

―Tanya quiere que le ayude con su trabajo para biología, quizás deba llevar algo para su investigación también. ―expliqué y busqué algo básico que pudiera tener conceptos sencillos para iniciar.

―Eso ayudara. ―tome un último libro antes de ir hacia la señora que se encargaba de sellar las salidas.

― ¿De qué estás hablando? ―pregunté mientras la chica revisaba lo que llevaba.

―Es muy simple, Edward. Isabella es terca y creo que algo celosa, quizás si te ve saliendo con una de ellas, se acerqué de nuevo a ti, como la última vez y podrás hablar con ella. ―salimos de la biblioteca unos minutos antes de que iniciara la clase, así que pude pasar a mi casillero para tomar unas cosas y dejar otras.

―No quiero salir con Tanya para poder volver con Isabella, suena cruel. ―él soltó un bufido.

―No tienes que ser su novio, solo invítala a salir y deja que Bella te vea con ella por los pasillos, puedes fingir que la ayudas con su trabajo lo suficiente para que tu chica se ponga celosa.

No estaba seguro del plan de Emmett, pero no tenía otra cosa así que acepté. Por la tarde me encontré con Tanya en su casa, como había explicado, sus padres no estaban, así que nos sentamos en la mesa para revisar su trabajo, no era tan malo como esperaba en base a lo que me había dicho, solo que tenían conceptos erróneos que no habían logrado desarrollar.

Durante los siguientes días intente que Bella me viera con ella al mismo tiempo en que intentaba que Tanya no se hiciera falsas esperanzas. Estaba cansado, frustrado y no había obtenido nada hasta ahora.

Le había preguntado a Rose sobre las fotos y ella no me había dado una respuesta concreta, solo me había dado a entender que alguien se las había enviado.

Era viernes de nuevo y sentía que la semana había pasado demasiado lento, estaba junto a mi casillero, acababa de despedirme de Tanya y los chicos me esperaban en las gradas para ir a comer algo después de su entrenamiento.

Deje unas cuantas cosas y tome el camino para salir por atrás, el lugar estaba vacío y agradecía el silencio, antes de llegar a la puerta sentí una suave mano tomar la mía, llevándome a uno de los salones vacíos, la mire algo sorprendido y ella se acercó hasta rodear mi cuello con sus brazos, instintivamente rodee su cuerpo con mis brazos, su dulce aroma inundo todos mis sentidos.

―Bella. ―murmuré antes de que nuestros labios se encontraran, Dios, se sentía tan bien tenerla contra mi cuerpo, la levanté solo unos centímetros del piso y ella me rodeo con sus piernas, tan dulce, tan tentadora.

Sus manos jugaban con mi cabello y mi lengua luchaba con la suya por el control, pegué su cuerpo a la pared más cercana y me miró con intensidad, sus labios estaban ligeramente hinchados y rojos, sosteniéndola con un brazo logré tocar su labio inferior con mi mano libre.

―Jasper estará aquí en cualquier momento. ―murmuró con voz ronca, mirándome a los ojos y sin intenciones de soltarse de mi cuerpo.

― ¿Por qué siento que me usas para desafiar a alguien todo el tiempo? ―murmuré pegando mi frente a la suya y soltando un largo suspiro, ella sonrió de lado, acariciando mi nariz con la suya.

― ¿Por qué siento que estás intentando ponerme celosa con una de las muñecas rubias? ―preguntó de vuelta, solté una leve carcajada y unos toques en la puerta nos sorprendieron. ―Debo irme.

―Aun debemos hablar. ―susurré mirándola de vuelta, ella no dijo nada, solo me miró y bajo sus piernas de mi cuerpo.

―No vale la pena, Edward. ―murmuró alejándome de ella y tomando sus cosas, salió del salón sin decir nada más, finalmente pude entender a lo que se refería Emmett, era como ver ese rostro de Isabella que se negaba a mostrar, el que mantenía oculto para ella.

Necesitaba saber que estaba pasando y aun cuando no había logrado hablar con ella, era un buen avance saber que aun había algo entre nosotros, salí para reunirme con todos en las gradas, donde Emmett ya había puesto a todos al tanto de nuestros planes.

―Tranquilo, Edward. Si algo malo le está pasando a Isabella, te ayudaremos a descubrir que es. ―exclamó Riley desde su sitió, asentí, en realidad era algo bueno que ellos quisieran ayudarme, no creía poder llegar más lejos sin algo de apoyo.

―La vi hace un rato, ella está alterada y parece que no ha dormido bien. Creo que tiene que ver con ese tipo que vino hace unas semanas a buscarla. ―todos asintieron mientras dejaba mis cosas sobre las gradas y tomaba asiento junto a ellos. ―Pero no quiere hablar conmigo, no es solo porque estemos separados, ella simplemente no quiere que sepa más de su vida y sé que podría investigarla, pero quiero dejar eso como última opción.

―Podemos iniciar por descubrir si en realidad ella está teniendo una aventura con el de la foto. ―murmuró Alec.

― ¿Cómo haremos eso? ―preguntó Garrett, lo que resultaba ser mí también mi pregunta.

―Yo sé. ―los planes de Emmett siempre terminaban estresándome aun más de lo que lograban ayudarme. ―Según lo que nos has contado, ella sale a menudo a Seattle y las fotos son de ahí, con toda la seguridad que llevan sería imposible acercarnos a la casa sin ser vistos para averiguarlo, pero en una de esas fiestas de gente rica podríamos mezclarnos sin ser atrapados.

― ¿En serio? ―preguntó Garrett con una nota de desconfianza. ―Somos siete tipos con ropa común y obviamente más jóvenes que esas personas con millones en sus cuentas. Aparte de que seguramente el lugar estará rodeado por los de seguridad, no somos agentes secretos, Emmett, no podemos meternos a una fiesta de ese nivel. ―explicó, miré de vuelta a Emmett, aunque creía en las dudas de Garrett, me costaba creer que Emm no hubiera pensado en algo ya.

―Podemos usar trajes. Quizás no pasaríamos por adinerados jóvenes empresarios, pero podemos fingir ser parte de los meseros o algo así. ―exclamó Alec tomándonos por sorpresa a todos.

―Leah dice que Bella estará en una fiesta en las islas San Juan, en el resort Rosario. ―exclamó Seth con una sonrisa.

― ¿Se lo preguntaste justo ahora? ―murmuró Jacob divertido observándolo con el teléfono en la mano.

―Sí, Leah y Bella salieron hace días y han estado hablando todo el tiempo. ―explicó Seth con tranquilidad, todos nos limitamos a asentir.

―Bien, según internet, eso esta a seis malditas horas de aquí. ―murmuró Garrett. ―Y tendremos que tomar tres ferris para llegar ahí. Serán casi seiscientos dólares, Emmett.

―Podemos manejar hasta Seattle y luego hasta Anacortes. Entonces será solo un ferry. ―exclamó Alec revisando también el mapa en su teléfono, todo esto parecía extremo, una cosa era ver a Bella desde lejos y otra muy diferente seguirla hasta una isla para averiguar si estaba saliendo con James.

―Chicos, no tienen que hacer todo esto. ―murmuré deteniendo su investigación. ―Es demasiado dinero y probablemente tomaría todo el fin de semana, no podríamos explicarlo en nuestras casas, parece excesivo viajar seis horas en auto y una en ferry para descubrir si Bella está con alguien o no. Quizás solo deba hablar con ella una vez más y sino logro hacerlo, dejaré de intentarlo. Es lo más racional.

―Edward, ya te lo dije, el amor no es racional. ―respondió Emmett bajando un par de escalones para sentarse a mi lado.

―Tengo dinero ahorrado, podemos decir que iremos a Seattle a pasar el fin de semana, mi madre no tendría problema con eso, mientras la llame durante el viaje. ―exclamó Seth.

―Y para bajar el dinero en el ferry dejaremos el auto en algún estacionamiento, según esto, el ferry no está muy lejos del resort. ―añadió Jacob, estaban demasiado entusiasmados con todo esto.

―En las fiestas de ese tipo dan champaña y vinos caros, valdrá la pena todo el viaje. ―continuó Alec casi emocionado.

―Nunca he tomado champaña, una vez mi madre compró una para celebrar el cumpleaños de mi padre, pero el gato la tiró de la barra de la cocina. ―explicó Riley algo divertido, Alec le dio un leve empujón mientras los otros se reían.

―De acuerdo, si haremos esto, lo haremos bien. ―suspiró Garrett finalmente y se puso de pie. ―Todos diremos que pasaremos el fin de semana en Seattle, llevaremos solo los trajes como equipaje, no tenemos dinero para cargar con maletas. Llevaremos la camioneta de Emmett, podremos ir todos ahí y turnarnos para conducir. Saldremos mañana temprano, tenemos que estar ahí antes del atardecer, si llegamos muy tarde no creerán que somos meseros. El auto se quedará en Anacortes para evitar pagar setenta dólares extra y una vez en la fiesta tienen que evitar que Bella los vea, si ella nos reconoce evitara acercarse al tipo de la foto y no llamen la atención, si sacan a uno, todos estamos fuera. ―terminó con total seriedad.

―Genial, después de esto me uniré a la policía y poco a poco llegaré al FBI. ―exclamó Emmett con una sonrisa.

Seguía sintiendo que todo esto era exagerado, pero ante el entusiasmo de todos, costaba negarme, nos dividimos para ir a nuestras respectivas casas y preparar todo para irnos, tenía un traje que mi madre me había conseguido no mucho tiempo atrás, lo acomode en una pequeña mochila, tendríamos que ponernos los trajes al llegar a Anacortes para evitar ensuciarlos o arrugarlos, así como que nuestros padres los vieran.

Le expliqué a mis padres que pasaríamos el fin de semana en Seattle, nada exagerado, solo queríamos visitar un nuevo club en la ciudad, le prometí a mi madre llamarla al llegar y otra vez por la mañana del domingo para saber que estaba bien.

El sábado a las siete de la mañana salimos rumbo a Anacortes, la primera hora Emmett manejo, después me toco a mí y así pasamos uno a uno hasta llegar al lugar donde dejaríamos el auto, encontramos una tienda donde si comprabas algo te dejaban usar el baño, así pudimos cambiarnos por los trajes.

Hasta ahora todo había ido muy fácil, parecía solo un viaje por diversión, sin embargo, mientras más nos acercábamos a nuestro destino, más ansioso me sentía, intentaba mantener la calma, pero los nervios me estaban matando, una vez estuvimos en el resort, nos encontramos con que todo el lugar había sido rentado para una fiesta privada, no había ni un solo huésped ajeno a los invitados en el lugar.

―Es algo aterrador que no haya nadie más. ―susurró Jacob mientras esperábamos a las afueras del lugar, Garrett y Riley habían entrado para averiguar como podríamos entrar sin levantar sospechas.

― ¿Qué haremos si es un encuentro de mafias y todos sacan sus armas a media cena? ―preguntó Seth antes de romper en risas.

―Mi madre va a matarme si salgo en las noticias por estar en medio de un enfrentamiento de mafias. ―exclamó Alec logrando que el resto nos riéramos.

Garrett y Riley salieron para reunirse con nosotros y por sus sonrisas supimos que lo habían logrado.

―El lugar está corto de personal para la fiesta de esta noche, así que aceptaron que nos quedemos a trabajar unas horas. La historia es que somos siete chicos que se quedaron varados porque Emmett perdió el dinero de todos para volver a casa. ―explicó Riley con una sonrisa divertida.

― ¿Por qué yo?

―Cuando empecemos a trabajar, todos sabrán porque tú. ―respondió Garrett logrando que todos se rieran, todos excepto yo, ni siquiera quería poner un pie ahí, me costaba respirar y las piernas no querían responder, parecía una escena sacada de una película, justo después de esto todos desaparecían y encontraban el auto en un lugar muy lejos de donde se suponía que estarían.

Aunque debía admitir que mis temores no iban solo en que clase de fiesta habría ahí, sino también por verla a ella en ese mundo, ¿qué pasaba si me daba cuenta de que realmente no podía ser parte de esa vida?, era mejor no saberlo entonces, porque me gustaba la idea de que, si no hubiera tantos secretos, ella y yo podríamos estar juntos, pero si no encajaba entre esas personas, si no podía mezclarme entre ellos ¿cómo podía ser parte de su vida? Si todo esto era gran parte de ella.

¿Qué iba a ser peor? Verla con él o darme cuenta de que no podía formar parte de su vida sin importar que.

El lugar estaba ostentosamente decorado, desde los manteles hasta las vajillas, incluso las flores se veían costosas, hicimos todo lo que nos pidieron antes de que iniciara la fiesta, cerca de las ocho las personas comenzaron a llenar el gran salón, mujeres y hombres que seguramente tenían más en sus bolsillos de lo que nosotros algún día tendríamos en nuestras cuentas de banco.

Reconocí a los hombres que cuidaban a Isabella, así que evite pasar cerca de ellos, pues seguramente me reconocerían, pero ella no había llegado aún, había una larga escalera que bajaba al salón, algunos invitados habían llegado desde lo que suponía eran habitaciones, otros habían llegado en autos, así que no todos se quedaban en el resort, había terminado con una charola de copas de champaña e iba de regreso a la cocina, cuando la vi en un largo vestido casi blanco, simplemente no había palabras para describir a Isabella, su cabello, su rostro, sus intensos ojos azules que podían dejar sin aliento a cualquier hombre.

Ese era mi mayor miedo puesto frente a mí, ella estaba fuera de mi alcance en cada nivel posible y aun así anhelaba llegar a ella, al final de la escalera estaba James, tomo su brazo y la ayudo a bajar los últimos escalones, el mundo entero parecía haber esperado a mi dulce Isabella, me sentí celoso de ese hombre que la sostenía y presumía frente a todos, por un momento quise olvidar todos nuestros planes e ir hasta ella para arrebatarla de su brazo.

Durante la velada no logramos ver nada extraño, no había abrazos o besos fuera de lugar, era casi como si fueran familia, aun así, resultaba demasiado raro no ver a Charlie Swan entre los invitados, seguía esperando la aparición de ese hombre en cualquier momento, rodeado de cientos de guardaespaldas.

A lo largo de las horas la vi saludar a cada persona con una sonrisa que podía jurar era fingida, hasta que fue demasiado y salió por un largo pasillo que sabía daba al tocador, sabía también que no debía ir tras ella, no debía verme, pero necesitaba hacerlo, sentía como si tuviera que sostenerla antes de que algo se derrumbara y temía que fuera ella.

Avance entre las personas hasta llegar al pasillo, por suerte los hombres de seguridad no lo habían seguido, intente abrir la puerta y me encontré con que estaba cerrada, no podía pedirle que la abriera sin llamar la atención y no podía hacer que todos terminaran metidos en problemas por mí, no cuando habían hecho todo esto para poder ayudarme.

Regresé al salón y unos minutos después ella también lo hizo, deteniéndose unos segundos antes de volver a su habitual rostro, con esa mirada impenetrable.

Había música y algunas parejas bailaban alrededor, alcance a tomar su mano mientras avanzaba y la atraje a mi cuerpo, rodeándola con un brazo para movernos junto a las otras parejas, pasando desapercibidos.

Su cuerpo entero se tenso y unos segundos después se aferro a mi saco con fuerza, pegando nuestros cuerpos lo suficiente para que no pudiera ver su rostro.

―Edward. ―susurró contra mi pecho, quería preguntar tantas cosas y ninguna tenía que ver con esas malditas fotos, solo necesitaba saber que estaba bien. ―No debiste venir aquí.

―No querías escucharme y no querías hablar conmigo. Tenía que encontrar la manera de llegar a ti. ―murmuré contra su cuello, mientras las suaves notas de una canción que desconocía sonaban en el lugar.

―Porque no hay nada que escuchar, Edward. Deja de intentar que signifique algo, solo voy a lastimarte. ―susurró de vuelta y levanto el rostro para verme a los ojos, por primera vez me dejo ver sus ojos tristes, realmente verlos, no un rápido vistazo cuando perdía el control, y esa mirada logró romper cada parte de mí en cientos de fragmentos.

―Bella… ―antes de que pudiera decir otra cosa, alguien la arrebató de mis brazos.

―Tenemos que irnos, ahora. ―ella no miro atrás para seguirlo y por más estúpido que pareciera corrí tras ella, podía escuchar pasos detrás de mí, no sabía si eran todos los tipos de seguridad o alguien más, pero no pensaba detenerme.

Bajaba los escalones solo unos cuantos detrás de ella cuando un fuerte chirrido se escucho en el estacionamiento, levanté la vista confundido y vi un auto negro frenar unos segundos frente a Isabella y James, un fuerte detonante se escucho y el mundo entero quedo en silencio.

Parecía que todo iba en cámara lenta, mientras James se aferraba a Isabella con fuerza, perdí todo el aliento, ella no, entonces los brazos de éste aflojaron el agarre y su rostro que era lo único que podía ver se resbalo entre los brazos de Isabella.

―No. ―ella estaba pálida y su cuerpo entero temblaba ante la sorpresa, mientras el auto salía del lugar seguido por un par de camionetas negras. ― ¡No! ―las personas habían salido e intentaban llegar hasta la pareja frente a mí, mientras los de seguridad intentaban levantar a Isabella del piso donde sostenía a James, su precioso vestido estaba manchado de sangre y sus manos intentaban con todas sus fuerzas detener la hemorragia. ―James, por favor. Por favor.

―Bella. ―susurré sin saber que hacer o decir.

―Señorita Swan, debemos irnos. La ambulancia viene en camino. ―murmuró uno de los hombres intentando levantarla de nuevo.

―No voy a irme sin él.

―El señor Witherdale dijo que no importaba que pasara, debíamos protegerla. ―continuó el hombre con terquedad, mientras ella se aferraba al cuerpo de James.

―No puedo dejarlo aquí, él se quedó a mi lado. ―susurró con lágrimas en sus ojos, mientras todos los demás permanecían en silencio, ni siquiera podía pensar en algo que decir o hacer, me costaba siquiera moverme. ―Vas a estar bien. ―susurró sosteniendo su rostro casi con ternura. Pero cada segundo que pasaba me costaba más creer que algo fuera a estar bien.


Espero les guste :)

¿La teoría de alguien se cumplió?

¿A alguien realmente le dolió imaginar a James en un charco de sangre?

¿Tienen teorías nuevas?

Y ¿dónde está Charlie?

Gracias por leer :3