Aki la contii!! Perdón por el retraso, colgaré el siguiente mañana.
Muchas gracias por los rw y por vuestro apoyo, de veras. Un beso muy grande a todos!!!
Ya saben, naruto no es mío, ni ninguno de sus personajes, por más que me pese.
CAPÍTULO 10
Sasuke retiró la silla en la que estaba sentado de la mesa, dejando bastante espacio en medio. Tomó a su mujer de los brazos, e hizo que se sentara encima de él con las piernas colgando una a cada lado del chico, mirándolo de frente.La abrazó por la cintura y la atrajo hacia sí, quedando sus cuerpos pegados y la besó de nuevo con pasión.
En la entrepierna del joven algo se movía espasmódicamente y su esposa pudo notarlo, pero el nudo de la maldita cuerda (no recuerdo el nombre, gomen) que usaba a modo cinturón, le impedía el contacto pleno. Así que lo deshizo y la tiró al suelo.
El haorí se abrió, mostrando el perfecto y musculoso pecho del Uchiha, el cual era acariciado por unas delicadas y finas manos.
Hinata las llevó hasta los hombros, mientras seguía besándolo, y la dejó resbalar por los fuertes brazos de su amado, dejándole el torso desnudo.
Él la agarró fuertemente del trasero con una manó, intensificando el contacto de sus sexos bajo la tela, y con la otra le quitó la sudadera.
Ella misma continúo desvistiendo su torso, para que Sasuke no dejara de apretarla contra él. Le encantaba sentirlo así.
Cuando dejó sus blanquecinos pechos al descubierto, él los besó, lamió y masajeó, succionando los pezones alternativamente.
Eso se sentía tan bien, que Hinata no podía dejar de gemir suavemente. Las caricias de su esposo la volvían loca y estaba ansiosa de recibirlas, desde la noche anterior.
Notaba bajo su húmedo sexo, el de su amado cada vez más grande y duro, cosa que la hacía estremecer.
Estaban ansiosos por repetir lo que por primera vez hicieran el día anterior.
Sasuke la tomó fuertemente con las dos manos por las nalgas y se levantó de la silla, sentándola a ella en la mesa, mientras le besaba el cuello, dejando marcas a su paso en la blanquecina piel.
Llevó sus manos hasta el cierre del pantalón de ella y se lo quitó, junto con la ropa interior.
Se apretó fuertemente contra ella y volvió a besarla nuevamente en la boca, entrelazando las lenguas de forma tan sincronizada que parecían una. Rozó su erección con la desnuda intimidad de su mujer repetidamente, dejando escapar varios gemidos de placer.
Dejó su boca para bajar por el cuello, lamiéndolo, hasta los pechos, donde volvió a entretenerse como anteriormente.
Le cogió los muslos, separándolos a la vez que los elevaba, dejando la sexualidad femenina completamente al descubierto.
Siguió descendiendo por el abdomen y el vientre, paseando su lengua por el lugar.
Se retiró de ella, para sentarse en la silla de nuevo, sujetando en alto las delgadas piernas. Miró hacia la entrepierna con lujuria y se relamió, pero no atacó directamente.
Llevó sus labios hasta la parte interna del muslo y empezó a besarlo, haciéndose un caminito hacia su evidente destino.
Hinata no dejaba de suspirar ante tan suaves y cálidas caricias, pero de pronto tembló, al notar algo húmedo y cálido jugando con su botoncito de los nervios. Su cuerpo de fue levemente hacia atrás, quedando apoyada con sus manos sobre la mesa.
Esa sensación era indescriptible.
Cerró los ojos mientras notaba como la lengua de Sasuke se movía magistralmente por toda la zona haciéndola estremecer de placer. Sus piernas temblaban en las masculinas manos. Sin dejar de jugar con su boca en su sexo, sonreía ante la visión que se levantaba frente a él.
Era maravilloso.
-Sa…Sasuke…mmm…onegai…mmm….ahhhh…onegai…. - Susurraba la chica tímidamente. - détente…onegaii…
Sabía que si seguía así acabaría en breve. Él pudo notarlo, y se separó de ella, levemente. Se levantó de la silla y se deshizo de la ropa que quedaba puesta en su hermoso cuerpo.
Se pegó al cuerpo ardiente de su mujer, rozando y humedeciendo su miembro con los líquidos de ella, quien no paraba de suspirar.
Le rodeó la cintura con un brazo, mientras el otro lo apoyaba en la mesa, inclinándose más sobre ella, quien con un brazo hizo lo mismo con el cuello de él.
Empezó a mover las caderas, buscando la entrada hacia el interior de ese cuerpo de infarto que lo volvía loco hasta que la encontró y empujó suavemente, adentrándose en ella con suma delicadeza, quien arqueó la espalda de placer, hundiendo su firme pero blando pecho en el de él.
-Hinata…mmm…ahhh- Murmuraba sin dejar de moverse.- Te amo…te amo…
-Sasuke…ah…ahh…ahh- Hablaba con la vz entrecortada.- Yo…también…ahhh…te amoo.- Declaraba.- Onegai…dame más…Sasuke…
El aludido, extasiado por la situación empezó a moverse más rápido y fuerte, profundizando sus embestidas, mientras la abrazaba con posesión.
-Eres mía…- Reclamaba.
-Sí…ahh…-Afirmó ella.- Soy… completamente…tuya…mmmm.
Le encantaba sentirse deseada, que la necesitaba, como ella lo necesitaba a él y lo deseaba. Sabían que podrían morir en poco tiempo, por ello pensaban disfrutar de cada momento juntos, sin importarle más nadie ni nada. Solamente él y ella.
Ante ese recuerdo que tuvieron ambos a la vez, se abrazaron fuerte, ya con los dos brazos y moviéndose al unísono hasta llegar al ansiado momento cumbre.
El se vino primero en su interior sin dejar de moverse, llenándola de una calidez que la hizo retorcer de placer y provocándole seguidamente el orgasmo.
Sasuke se incorporó un poco, aún abrazados para erguir la espalda que empezaba a dolerle por la postura. Le acarició suavemente el largo y suave cabello, mientras posaba un tierno beso en su frente.
Ella se aferró a él, con todas las fuerzas que le quedaban, mientras intentaba recuperar la respiración.
-Te amo, Sasuke.- Susurró ella.
-Yo también te amo, Hime.
Dicho esta, la tomó de las nalgas, aún dentro de ella, y la cogió en peso, caminando hacia el dormitorio. La tumbó en la cama, saliendo de su interior despacio y tumbándose a su lado. Ella se acomodó en su pecho, mientras él acariciaba su cabeza, hasta que quedaron profundamente dormidos.
Se despertaron temprano, pues había quedado con Naruto para ir a entrenar. Se ducharon y se vistieron con ropa limpia.
Hinata cogió un traje de entrenamiento muy cómodo que le dio Sasuke de cuando Itachi era anbu, que le quedaba muy bien, pues éste era muy joven por entonces. Y él se vistió con su ropa habitual.
Se fueron a la cocina y recogieron las ropas que había en el suelo tiradas de la noche anterior, cuando tocaron a la puerta suavemente. Ambos se miraron extrañados y ella fue a abrir, mientras el llevaba la ropa sucia al lavadero.
Cuando abrió la puerta se sorprendió.
-Sa-Sakura…
-O-Ohayo, Hinata.- Saludó cortésmente la Haruno.- Naruto me dijo que habíais vuelto y os he preparado algo para desyunar porque supuse que no tendríais nada en casa.- Informó amablemente mientras le tendía dos cajitas.
-¡Oh!- Exclamó sorprndida la ahora Uchiha.- Arigato, Sakura-san.- Agradecía con una reverencia.
-Etto…Hinata.- Llamó la pelirrosa.- Yo…quería pedirte disculpas por lo que pasó aquel día. No sé porqué me comporté así.- Confesó.- No tenía derecho a herirte.
-No te preocupes, Sakura.-Respondió contenta.- Eso ya pasó y ahora estoy felizmente casada con el hombre al que de verdad amo.
-¡Cierto!- Exclamó Sakura como recordándolo.- Enhorabuena a los dos.- Felicitó.
-Arigato.
-Bueno, me marcho que tengo que ir al hospital y vosotros tenéis que ir a entrenar. ¡Nos vemos luego!- Se despidió la chica con una sonrisa sincera.
-Adiós, Sakura-san. Gracias de nuevo.- Se despedía también y cerraba la puerta.
-¿Quién era, Hime?
-Sakura. Vino a traernos el desayuno.-Explicó contenta mientras se dirigía a la cocina con la comida.- Vamos a comer, que Naruto nos espera en media hora.
CONTINUARÁ...
