Despertar
Mátala, Amélie.
Sus dedos rozaron su delicado cuello, para luego fruncirlo levemente.
¿Qué esperas? ¡Es tu enemiga!
Apretó la mandíbula, mientras su mano comenzaba a temblar sobre su piel -L-Lo es...
Entonces, ¡Mátala!
-P-Pero también es...- bajó la cabeza, al sentir como el punzante dolor en su cabeza aumentaba -... Es...
¿Qué es ella, para mí? ¿Por qué estoy dispuesta a sacrificar tanto por ella?
Sus ojos, que antes se encontraban absolutamente oscurecidos, se abrieron de golpe, al hallar una inmediata respuesta que arrasó con lo que le quedaba de cordura.
Con el sudor resbalando por su frente y la respiración notablemente entrecortada, sonrió, de una desganada manera.
-Ya veo, así que... es eso.
Una amarga risa invadió sus labios, mientras pequeñas e inesperadas lágrimas, se atrevían a liberarse. Llevó la mano libre a su rostro y limpió su propio dolor. Estupefacta, detalló como ese insignificante líquido se resbalaba por su yema.
Lágrimas... ¿Desde cuándo yo...?
¡MÁTALA! ¡CUMPLE CON TU DEBER!
No, yo... no quiero matarla. Solo quiero... que sea mía.
¡HAZLO!
Se mordió el labio, desgarrándose en el acto -¡N-NO!- Con una gran fuerza de voluntad, alejó su mano y frunció los dedos contra su palma, con rudeza.
¡MÁTALA!
-¡No lo haré!- Chocando los dientes en el acto, cerró los ojos con ímpetu y redirigió el puño contra su propia frente.
Un poderoso estruendo se escuchó, ante tan directo impacto. Con la muñeca temblando, lo descendió lentamente, rebelando su ahora, ensangrentada piel.
Su visión se volvió carmesí al instante. Respiraba agitada, casi con desesperación.
-M-Merde...- Aferró la mano a su desnudo pecho, intentando regresar su ritmo a la normalidad -Cada vez es más difícil controlar esto...- pensó, frotando el brazo contra su frente, limpiándose la sangre -No sé cuanto más podré aguantar...
Merde... Merde... ¡Merde!
Se achicó en el lugar, escondiendo la cabeza entre sus rodillas, y abrazando sus piernas, no obstante, su seria mirada no se inmutó. Todo ocurría de una tortuosa forma, pero solo dentro de su desolada alma.
¿Qué es lo que debo hacer? ¿Cómo seguir así?
De una perdida manera, pasó la visión a la pecosa muchacha que se encontraba durmiendo a su lado. Parecía estar en un profundo sueño, ajena a todo lo que sucedió a su alrededor.
-Creo que de verdad me excedí hoy...- sonrió para sí, con cierta tristeza, acercando la mano a su mejilla y acariciándola -Pero fue tu culpa. Tú me tentaste, petite.
Sus ojos recorrieron su rostro, detallando cada peca, cada tierno gesto. Los descendió un poco, encontrándose con su delgado cuello.
La saliva se atragantó en su garganta, al notar las rojizas marcas que yacían en este. Con el pecho comprimido, las rozó, para luego acariciarlas, como si tratara de borrar su pecado de su cuerpo.
-Lo siento, Lena... de verdad.
Con pesar, continuó navegando por su piel con la punta de los dedos, trazando líneas en su torso, y el medio de sus pechos, hasta llegar a su gracioso ombligo.
Se detuvo en el, sonriendo de lado, y empezó a moverlos en círculos, provocando que riese en sueños.
Una honesta sonrisa nació en sus labios, al contemplarla -¿Eres una fille, o qué? ¿Riéndote mientras duermes?
Aquella transparente mueca que emanó, fue deshaciéndose de a poco, transformándose en una arrepentida, mientras continuaba descubriéndola con sus yemas, aterrizando en su pelvis.
-Lena...- musitó, bajando la mirada y descendiendo aún más su tacto, quedando a la altura de su desnuda intimidad -Si supieras...
Perdida en su figura, apoyó medio cuerpo sobre ella, sosteniéndose con su codo -Si tan solo...
Sus dedos, traviesos, comenzaron a frotar aquel delicado punto, generando que se retorciera, aún estando con Morfeo.
-Yo...- susurró, escondiéndose en la curva de su cuello. Sus yemas se resbalaron por su piel, encontrando su entrada. Emitió un vago suspiro al sentirla. Tentada, comenzó a sumir uno lentamente, dentro de ella. Selló los labios en aquel lugar, dónde su afrodisíaco aroma tomaba fuerza, entreabriéndolos, una y otra vez, degustándola a su antojo.
Tracer jadeó, todavía somnolienta, mientras sus párpados, con pesadez, por fin se dignaban a entreabrirse. Pasó la visión de un lado a otro, desorientada, hasta atajar aquellos dorados ojos que ya tan bien conocía.
-¿L-Luv? ¿Qué haces?- moduló, con la voz apagada. Su cuerpo, despertando, empezó a percibir una cierta invasión, para la que no estaba preparada. Al menos no mentalmente.
Por puro instinto, atrapó su sedoso cabello. No tardó en fruncirse contra este, debido a la plácida sensación que le estaba regalando.
-Lena...- murmuró, contra su oído -Perdóname...
Su corazón latió apresurado, al escuchar una disculpa provenir de tal criatura. Se giró hacia ella, anonadada -¿Qué te sucede?
Sucede que no quiero dejarte ir...
Su primera respuesta, llegó de una impura forma, al ahora, sentir su pulgar rodear su debilidad, mientras seguía adentrándose cada vez más profundo.
Pero la segunda, terminó por desarmarla. Leves y sensibles lágrimas se estaban derrumbando en su hombro.
Pestañeó varias veces, como si quisiera hacerle entender a su mente tal incoherencia. Perpleja, no tardó en reincorporándose un poco, y sentarse, logrando visualizarla mejor. Atrapó su rostro con ambas manos, obligándola a encararla. Sin embargo, su némesis desvió la mirada, como si aquel encuentro le quemase.
-¿Qué pasa? ¿Por qué haces esto?
Volvió la visión a ella, mientras un tenue carmesí empezaba a asomarse en sus pálidas mejillas -Porque quiero estar contigo.
Sus palabras generaron que su interior se estrujara con agonía. Podía sentir su dolor, a través de su desesperado tacto.
-Y esta es la única forma que conozco... de estarlo- continuó, descendiendo la mirada.
Sonaba tan desolada... tan triste. No quería verla así. Ella no merecía nada de lo que le estaba pasando, nada de lo que pasó, ni de lo que todavía le esperaba.
-Amélie...
Sus pupilas casi saltan de sus órbitas, al escucharla -No me digas así.
Obviando su peligrosa negación, en un impulso, se abrazó a su cuerpo, acurrucándola en su pecho -¿Por qué no?
La nombrada frunció el ceño, con un dejo de rencor. De repente, siendo guiada por la impotencia, sujetó la parte baja de su cintura, apegándola a ella, y sin aviso alguno, penetró un segundo dedo, provocando que saltase en el lugar.
-Porque yo no soy ella... ¿O acaso, estás enamorada de ella, y no de mí?
Tracer, con el aire ya, fuera de sí, elevó el semblante, clavando su confusa mirada en la suya -¿D-De qué hablas? Yo no conocí a esa tal Amélie, así q-que... ¿Cómo podría ser capaz de enamorarme de alguien a quién no conozco?
-¿De verdad, no la conociste?
Hizo silencio, debido a que su cuestión retumbó en sus memorias. Pero ninguna respuesta certera aparecía en sus pensamientos. Solo imágenes difusas, que causaban estragos en su mente.
-¿No la conozco, cierto?- meditó, insegura.
Widow la contempló unos segundos, pensante, antes de delinear una lamentable sonrisa -Solo obedece, chérie, y no me vuelvas a decir así... No me gusta. Mi nombre es-
-Widowmaker- terminó su frase, sorprendiéndola -Lo sé, pero pensé que quizás te gustaría que te llamen por tu verdadero nombre.
-No, no lo hace. Es más...- aproximó el rostro hacia ella, generando que por instinto se alejara hacia atrás. Sin embargo, un voraz agarre en su nuca que no esperaba, la impulsó de nuevo hacia ella, quedando apresada por sus furiosos labios.
Los entreabrió, llevándose consigo los suyos por unos largos instantes, en los que su lengua no le tuvo compasión alguna. Ante la falta de aire, se desprendió de ella, quedando a escasos centímetros de su entrecortada respiración -Lo odio. Odio que me llamen así.
Confundida, se perdió en sus penetrantes ojos, que parecían encubrir un gran dolor -Entonces, no te llamaré así. Para mi eres, y siempre serás... Widowmaker.
-¿Ah, sí? ¿Estás diciendo que te gusta cómo soy? Yo, una asesina.
Elevó una ceja, curiosa. ¿A qué se debía tan insegura pregunta?
-¡Claro!- afirmó, asintiendo felizmente -Eres un poco ruda a veces, pero sé que por dentro eres una buena chica. No me hubiese fijado en ti, si no fuera así.
Sus ojos se abrieron, conmocionados -He matado a mucha gente... y seguiré haciéndolo.
Tracer desvió la visión, sin saber bien que decir -Lo sé... soy consciente de eso.
La observó profundamente, como si estuviese poniendo a prueba su estabilidad. Y resulta que, para su asombro, estaba superando el examen de una maravillosa forma.
Ella... de verdad... ¿Se enamoró de alguien como yo?
Sus labios comenzaron a trazar una triste sonrisa -Lena...
Con el pecho oprimido, y las ansias de poseerla en aumento, la tiró de espaldas contra la cama, y se sumió contra su cuerpo, retomando los movimientos, en su interior. Tracer se aferró a ella, descolocada.
Oh, chérie... vas a enloquecerme. Pero qué digo... ya lo has hecho. Pero me pregunto, por qué se siente tan bien esta locura...
Con una inesperada paz recorriendo su ser, se escondió en su pequeño pecho. Allí pudo escuchar a la perfección sus armoniosos latidos, deleitándose con ellos -Lena...
-E-Espera, Widow- atajó sus hombros, tratando de alejarla.
Era más que obvio que a su némesis le sucedía algo. Su actitud no era normal, parecía más que emocional que de costumbre. Tenía que ayudarla, de alguna u otra forma. Debía... sacarle la verdad.
-¿Por qué? ¿No quieres hacerlo?- susurró, reincorporándose un poco, y deslizando sus fríos dedos por la curva de su espalda, generando que la arqueara.
Iba a replicar algo, pero una inesperada sensación se derrumbó en su mejilla, como si fuese agua, pero más espesa. Llevó, por puro instinto, su mano hacia esta y la deslizó, para luego detallarla. Boquiabierta, contempló que lo que había percibido, no era más que sangre. Sus ojos se elevaron, estancándose en la frente de su contrincante.
-¡¿Widow?! ¡Estás sangrando!- se alteró, sosteniendo su pálido rostro -¿Qué te pasó?
Cerró los ojos apaciblemente, y como si su herida fuese poca cosa, continuó con la acción en su interior -No pasó nada. Ahora, relájate. Quiero disfrutarte, petite.
-¡E-Estas sangrando! No me digas que me... r-relaje...- ladeó el semblante hacia el costado, sonrojada, al sentir como se adentraba hasta el fondo de su ser. Sus labios se entreabrieron, en consecuencia.
-Tranquila, ma chérie, estoy bien. Por favor, deja de...- frunció los suyos, percibiendo en el acto como sus latidos acrecentaban, de una dolorosa forma -Deja de preocuparte por mi...
No lo merezco.
-¿Acaso no ves que te violé mientras dormías?- prosiguió, elevando la voz y ascendiendo su mano libre por su vientre, hasta atajar uno de sus pechos -¿Disfrutas de esto?
La frustración no la abandonaba. No entendía, no cabía en su cuadrada cabeza como alguien así podía existir. No parecía tenerle miedo, ni pena, y mucho menos, odio. Y a pesar de que era ella misma la que siempre llevaba las riendas, casi forzándola a cumplir con sus deseos, por alguna extraña razón, sentía que todo ocurría al revés. Que era Lena, quién realmente estaba controlándola, y eso, solo lograba desquiciarla, obligándose a dominarla todavía más, de todas las formas posibles. Nunca había estado a merced de nadie, y mucho menos de un enemigo. No estaba acostumbrada a ser acorralada. Pero luchar contra lo que sentía, ya no tenía sentido.
Ya no era un robot, y extrañamente, un cobarde lado suyo, anhelaba volver a serlo. Porque si lo fuera... todo sería más fácil. No tendría esos malditos sentimientos que la carcomían por dentro, no tendría que soportar aquellos desgarradores dolores que la invadían a diario, por llevarle la contraria a su mente. Todo fluiría de un normal y aburrido modo, como solía ser. Pero, el otro lado... aquel lado que deseaba liberarse de esas cadenas que la aprisionaban, disfrutaba en demasía lo que estaba aconteciendo.
Sentir de nuevo, poder ser capaz de percibir y disfrutar de su húmeda piel, de su delicioso aroma, escuchar sus leves gemidos, escuchar... a su honesto corazón, no tenía precio. Dolía, pero el hecho de volver a sentirse viva, lo valía todo. La razón de su padecimiento, merecía su sacrificio. Si... era ella la que siempre estuvo a sus pies, pero parece ser que la causante, que se retorcía de placer en estos momentos, no estaba ni enterada de tal importante cargo que llevaba en sus espaldas.
Suspiró, incapaz de sellar las palabras que iba a profesar -Lena... no tienes idea de nada.
-¿H-Huh?
-Me desquicias, maldita mosquita- le dedicó una picarona sonrisa, enmudeciéndola -En serio... ¿No vas a enfurecerte por todo lo que te hice? ¿Por cómo te traté?
-¿Tú piensas que me trataste mal?
Aquella cuestión, la dejó suspendida en el lugar -¿Te refieres a hoy?
Asintió, con un brillo especial en sus ojos.
-La verdad... no. Es mi forma de ser, nada más. La única que puedo ofrecerte.
-Bien... me gusta cómo eres. Caso cerrado.
Pestañeó varias veces, incrédula -No sé si eres idiota, especial, o quizás masoquista. Debe ser lo último, sí, estoy segura.
Tracer, aún presa de las sensaciones, emitió una leve risa, que la terminó por descolocar -Admito que te pasaste un poco hoy, pero...- cerró los ojos, ahogando un jadeo, al sentir como sus dedos dominaban perfectamente su voluptuosa sensibilidad, que solo atinaba a endurecerse cada vez más -P-Pero, no sentí crueldad en tus actos, solo desesperación. Confío en ti. Esa es la única respuesta que puedo darte.
Su pecho palpitó con rudeza, lastimándola, y sus ojos, no se contuvieron de adquirir un peligroso destello. Si antes no comprendía nada, ahora menos. No lograba entender el significado de su devoción. No tenía sentido. ¿Confiar en ella?
-No puedes...
-¿Huh?
Descendió los parpados, con desconsuelo, y al mismo tiempo, con la emoción creciendo en su ser -No debes confiar en mí. Seré tu peor pesadilla, chérie.
Sus propios ojos decayeron, al oírla tan afligida -Y yo seré la tuya- se sujetó de su cuello, abrazándose a ella -¿Algún problema con eso?
-Sí. El problema es que eres mi presa... y cuando pongo el ojo en la mira, jamás me echo atrás- respondió, con su usual neutralidad -¿Sabes lo que significa eso?- se aferró de su cabello, casi con rudeza.
Otra vez, la risa de la más pequeña resonó, confundiéndola -Estoy bien con eso. Al menos significa que nunca me dejarás ir.
Su labio inferior se desprendió. Se encontraba totalmente pasmada por sus palabras. Nunca nadie le había regalado tal hermosa atención. Siquiera... en su vida anterior. Tenía la sensación de estar presenciando por primera vez lo que significaba que alguien la quisiera.
Hipnotizada por su sincera figura, sonrió para sí, y colocó todo su cuerpo sobre el de ella, apresándola con sus caderas, logrando sentir cada preciada curva que se estremecía por su tacto. Sus dedos se perdieron en su revoltoso cabello, y sus labios decidieron descansar en sus mejillas, recorriéndolas -Eso es obvio. Nunca... te dejaré ir. Ya no puedo hacerlo... No quiero.
La heroína sonrió de una infantil manera, provocando que su corazón se apretase con más ímpetu. Aquello le quitó el aire unos segundos, sin embargo, fue incapaz de borrar su satisfecha mueca.
Tracer, definitivamente, era suya. Y eso, solo drenaba su mente de una inmensa satisfacción.
-Entonces, prométeme algo- la despertó su habla.
-Dime- musitó sobre su oído, para luego morderlo, al mismo tiempo que aceleraba las embestidas, dentro de ella, danzando las caderas en el acto. Su interior cada vez la apresaba más, enloqueciéndola.
Lena, totalmente agitada, intentó modular -P-Pase lo que pase, encontraremos la forma para estar juntas. Yo... no quiero seguir enfrentándote.
Detuvo su acción en seco. Aquella era una petición demasiado arriesgada. No sabía qué hacer. No sabía cómo escapar de Talon, y menos sabía cómo controlar aquella voz interna que le rogaba asesinarla.
Estaba tratando de no pensar en ello, en las consecuencias de sus acciones, pero parece ser que su acompañante quería una respuesta segura, certera, algo que no podría darle, aunque quisiese.
Entrecerró los párpados, detallándola -Petite, escúchame...- emergió de ella con lentitud, dejándola vulnerable y temblorosa en su lugar -Es cierto, no puedo dejarte ir... pero eso no significa que sepa como poder estar contigo.
-¿Q-Qué?
-Cuando dije que no quería dejarte ir... me refería a que siempre estarás en mi mente, eso es inevitable.
Su mandíbula decayó. El terror de perderla comenzaba a invadirla.
Por su parte, Widowmaker le sonrió, aturdiéndola -Porque aunque me vuelvan a condicionar, sé que encontrarás una forma de llamar mi atención, de eso no hay duda, ¿Cierto?- acarició su rostro, que ahora amenazaba con derramar lágrimas -Por eso...
-¡No dejes que lo hagan!- sujetó su mano, que aún yacía en su mejilla.
Desvió la visión, desganada -No es tan fácil. Además, mírame- la regresó, con la frente fruncida -¿No ves que me estoy muriendo? ¿No ves que me desarmo cada vez más rápido? Necesito de la tecnología de Talon para sobrevivir, mi cuerpo no puede tolerar más estos cambios.
-¿Cambios?
Asintió, inexpresiva -Los cambios que me generaste, Chérie.
El pecho de Tracer se apretó de tal forma, que juró que iba a dejar de respirar en ese mismo momento.
¿Todo es... mi culpa?
Captó de inmediato su consternación, y contestó lo que su muda expresión temía preguntar -Ya te lo dije, mi cuerpo ha sido condicionado para no necesitar ciertos... químicos. Pero resulta ser que tú has logrado despertar a mis queridos neurotransmisores- arqueó una divertida ceja, que solo ocultaba su pesar -Me dijeron que iba a tomarme un tiempo acostumbrarme, pero ese momento... nunca llegó.
-Widow...
-La última inyección que me dieron, terminó con mi esperanza de que llegara, ya que claramente retrasó el proceso de acomodamiento, generando que mis endorfinas vuelvan a dormirse, al menos por unas horas.
Todos esos términos, realmente la estaban desorientando.
-Ahora estoy con pura abstinencia por eso... no sabes cómo la deseo, mi cuerpo se retuerce por probar ese cóctel de químicos otra vez. Dudo que pueda ser capaz de resistir todo este dolor, y cuando lo haga... cuando me la inyecte- posó los ojos en ella, de una amenazadora forma -Yo... desapareceré.
Chocó los dientes, ante tal discurso de mal gusto, para luego reincorporarse y atrapar sus brazos -¡Te llevaré con Angie! ¡Ella podrá ayudarte!
Negó con la cabeza, destruyendo su esperanza -No... es muy arriesgado. Eso te pondrá en peligro. No tardarán en averiguar que tú me ayudaste.
-¿Y qué? ¡Talon siempre trata de matarme! ¿Qué diferencia hay?
-La hay, aunque no lo creas. Talon... por alguna razón que desconozco, siempre me envió a mí para aniquilarte. Pocas veces me brindó refuerzos.
-¿Qué... quieres decir?
Su mirada se perdió en la nada, pensante -Quiero decir que si envían a todas las tropas por ti, te matarán. Y yo, en este estado, no podré salvarte.
-¡No lo harán! Sabes que soy muy hábil, puedo escabullirme y además pedir refuerzos...
-¿Refuerzos?- repitió, con una irónica mueca -Chérie, ¿Cómo vas a explicarle a tus preciados amigos que te aliaste con el enemigo? Que haces todo esto por mí. Yo... maté a muchos de sus soldados- bajó la cabeza, intentando esquivar sus penetrantes ojos -Aunque milagrosamente esta guerra se terminara, tus compañeros jamás me aceptarán, y poco me interesa que lo hagan. Solo me importas tú.
-P-Pero...
-Si me ordenaran matarlos, así lo haría- sentenció, dejándola suspendida -Sabes bien que no estoy de acuerdo con las intenciones de Overwatch.
Widow no tardó en contemplar el decepcionado gesto que dibujó. Ante este, soltó un bufido, sonriendo de lado, y acarició su cabeza -Otra vez... mirándome así. Dime, ¿Qué harías si yo asesinara al simio, o a tu amiguita Angela? ¿Seguirías a mi lado?
Ahogó un sonido. No podía responder tal cosa. Estaba más claro que el agua que en ese preciso momento, Widowmaker, se convertiría en su enemiga de nuevo.
-¿Lo ves?- descendió el tacto, hasta su mentón. Lo levantó gentilmente, hundiendo su dorada visión en ella -No será fácil.
Tracer se revolvió en el lugar, histérica, tomándola por sorpresa -¡Solo escapa!
-... No.
Impaciente, apretó con fuerza las manos contra su helada piel. La frustración que sentía, solo atinaba a crecer -¡¿Por qué?!
-Ya te lo dije. Solo empeorará la situación. Además...- hizo presión con su puño, cerrándolo, tanto, que la sangre en su frente volvió a emanar -Hay algo que debo hacer allí. Y para hacerlo, necesito recuperar mi fuerza.
Sería ideal no perder el sentido en el intento...
La castaña bajó la mirada, derrotada. Se imaginaba que su contrincante no iba a aceptar sus propuestas, pero escucharla tan decidida... Saber que iba a regresar, la estaba destruyendo.
-Luv, escucha, si estás así por mi culpa... yo... Si lo que tengo que hacer es alejarme para que te recuperes, lo ha-
Un poderoso agarre atajó sus mejillas, y la impulsó directamente hacia sus pálidos labios, callando su habla -Ni se te ocurra decirlo.
-¿Q-Qué?
-No lo permitiré- mordió su labio inferior, generando que emitiese un leve quejido, y que una pequeña gota de sangre se resbalase por su piel -Eres de mi propiedad, ¿Entiendes lo que significa eso?- clavó sus enfurecidos ojos en ella, pasmándola.
-¿Q-Qué carajo? ¡Me mordiste!
-Sí, para que aprendas a cerrar tu estúpida boquita.
-¡Eres una idiota!
-Oh vamos, eso no va a matarte...
Reprimió, con un esfuerzo sobrehumano, todos sus insultos atragantados, tratando de conservar la paciencia -¿Cómo mierda quieres que entienda lo que dijiste? ¿Cómo se supone que sepa lo que signi-
-Significa que no te dejaré ir.
Quedó estancada en su sitio, perpleja -P-Pero tú dijiste que yo generé que tu cuerpo se debilitara... y además- arrugó la frente, enfrentándola -¡Acabas de decir que no será fácil!
-Pero nunca dije que no lo intentaría. Solo dije que volveré al cuartel- contestó, apática, limpiando su comisura con el pulgar, para luego llevar aquella sangre a su propia boca y saborearla de una descarada forma -Te estás adelantando demasiado a los hechos, petite- la observó de reojo, relamiéndose los labios.
Apretó la mandíbula, silenciándose. Realmente, tenía ganas de putear a su querida némesis. Solo lograba desquiciarla. Y sus respuestas, no resolvían para nada sus incógnitas.
Oyó una vaga y grave risa de fondo, emanar de ella -¿Qué pasa, ma chérie? Parece que te estás conteniendo... ¿Quieres pegarme?- arqueó una ceja, confiada -Desquítate tranquila, soy toda tuya- se burló, elevando su comisura.
Volvió la vista a ella, que había decaído por tanta impotencia que sentía -No... solo quiero que todo se solucione, ¿Por qué... está pasando esto? ¿Por qué tenemos que- se detuvo en seco, pestañeando varias veces, al detallar como de su piel se resbalaba aquella sangre de nuevo, adornando sus mejillas -¡Cierto! ¡Espérame aquí!
Desorientándola, se levantó rápidamente del lugar, y alejó sus pasos. Empezó a revolver el botiquín de aquel destruido baño, para luego dirigirse a un mueble y abrirlo -Tiene que haber en alguna parte...
Solo ella podía mutar el ambiente de un momento a otro, como por arte de magia. ¿Acaso no estaba enfadada hace unos segundos atrás?
-¿Chérie?
La siguió con la vista, conteniendo la risa, ya que Tracer aún se encontraba desnuda, deambulando por toda la casa de una graciosa forma -Puedo ver todo desde aquí, pequeña- la señaló, sonriéndole con sensualidad.
-No es nada que no hayas visto antes, cielo- contestó, antes de pegar un saltito -¡Ajá!
Ascendió una curiosa ceja, observando como sus pies regresaban otra vez -¿Qué pasa?
Le mostró los dientes, en una sonrisa de oreja a oreja -Encontré lo que buscaba -le mostró un algodón y alcohol.
La contempló, bufando -No necesito eso.
-"Relájate, y todo será más fácil, chérie"- la imitó, sentándose a su lado y sosteniendo su rostro -Voy a curarte esto- rozó su frente con los dedos, para luego poner un poco de alcohol en el algodón, y comenzar a limpiar la herida.
Emitió un quejido, inmerso de fastidio, al percibir el ardor -¿Esto es una venganza por morderte?
-No seas cagona- se burló, deslizándolo por su herida -Así no se infectará, ¿O cómo te curan cuando te lastimas?
-Una inyección.
-¿Huh? ¿Otra?
-Me dan una inyección que cierra internamente todas mis heridas, los tejidos... todo.
Y también, mi corazón...
-¡Wow! ¡Increíble! Eso debe ser algo parecido a la habilidad curativa de Angie- comentó, sonriente, no obstante, aquel forzado gesto comenzó a desdibujarse. Cada vez le costaba más mantenerlo -Dime, Widow... ¿Cómo te hiciste esto?- acarició su herida, estremeciéndola.
La nombrada, evadió su inquisitiva visión -Me caí.
Lena ahogó una risita, desconfiada -¿Te caíste? ¿Mientras dormías?
-Oui.
Achinó los ojos, acercándose a su ahora, incómodo semblante -Tan misteriosa como siempre- atinó a decir, regalándose una traviesa mueca.
-Y tú tan molesta como siempre- se defendió, sonriendo de soslayo.
Suspiró, sin quitar su altanera sonrisa -No puedo evitarlo. Cosa de familia.
Aquel comentario, llamó su atención. Jamás había sentido la curiosidad transitar por sus venas, y menos, por un enemigo. Pero ella... era un caso especial.
Entreabrió los labios, dudosa, animándose a cuestionarla -¿Y ellos?
-¿Mi familia?
Asintió, observándola de reojo.
-Murieron hace ya mucho tiempo.
-¿Por qué?
Claramente, el tacto no era parte de la azulada mujer.
-Guerra.
-Oh...- derivó la mirada al suelo, incómoda -Lo siento.
-Hey- delineó un gracioso gesto, consiguiendo que regresara los ojos a ella -No te disculpes, das miedo- se burló, quitando el algodón, finalmente, de su frente.
Rió por lo bajo, debido a sus hilarantes palabras -¿Más miedo que cuando azoté tu delicioso trasero?
Los colores treparon por su rostro de inmediato. Por supuesto, tenía que recordárselo.
Ascendió los brazos hacia ella, negando con la cabeza de una nerviosa manera -¡E-Eso es otra historia!
-Una historia que te gustó, por lo que vi- atajó su cintura, para luego sentarla sobre ella, como si de una pluma se tratase -¿Quieres que lo repitamos?- musitó, cerca de sus labios -Además, si mal no recuerdo, creo que estaba dentro de ti hace unos minutos atrás...
-Sí, lo estabas- enredó los brazos en su cuello -Sin mi consentimiento, a todo esto.
-Oh... ¿Lo necesitaba?- navegó las yemas por su desnuda espalda, brindándole escalofríos.
Rodó los ojos, resignada -Aunque te dijera que si, no lo pedirías, ¿Verdad?
-Exactement.
Mientras detallaba su juguetona mueca, sus típicas cejas elevadas, inmersas de arrogancia, y su dorada mirada, que no daba indicios de abandonar la suya, el silencio se apropió de la habitación, recordándole sus pasadas palabras, que solo le generaron desesperanza.
No quería alejarse de ella. Aunque la gente no entendiera el porqué se había enamorado de tal ser, no le importaba. Widowmaker con ella era una persona diferente, y a pesar de que era excéntrica, violenta, y totalmente dominante, la quería, porque podía sentir a través de sus extraños actos, el aprecio que le tenía.
Sabía que era peligrosa, sabía que era el enemigo, y también sabía... que no iba a cambiar con facilidad. Pero poco le interesaba eso. Solo deseaba retenerla.
-¿Petite?- acarició su mejilla, girándola hacia ella -¿Qué pasa?
Las lágrimas que había reprimido con un notable esfuerzo, decidieron finalmente escapar -No quiero que te vayas... pero sé, que es inevitable.
-Lena...
-Sé que no debo interponerme en tu camino. Y sé... que si quieres regresar con Talon, no solo es por tu cuerpo... debe ser por una buena razón que obviamente, no quieres contarme.
Widow se perdió en sus ahora, rojizos ojos. Con una amabilidad, poco común en ella, limpió su dolor.
No es que no quiera. Es que eso... solo te pondrá en peligro.
-Supongo que deberé confiar en ti...
Detalló su entristecido rostro, y llevada por el impulso, se abrazó a su pequeño ser, acurrucándola en su pecho -Eso es cierto, tengo una razón más importante. Pero... te prometeré algo, chérie.
Antes de que pudiese modular palabra alguna, su cuerpo se estampó contra el suyo, dejándola de espaldas contra el colchón, nuevamente -Si todo sale bien, volveré por ti.
-¿Q-Qué?- inquirió, pasmada. No solo por sus palabras, sino porque su tacto se había atrevido a regresar a su pureza, sin aviso alguno.
-Volveré. Si aún me quieres a tu lado, si tolerarás a alguien como yo... volveré.
Se aferró con fuerza a su espalda, resbalándose por su piel, al sentir como la invadía, con una tortuosa lentitud -W-Widow...
Comenzó a mecerse sobre ella, enredando su mano libre en su cabello. Con la jaqueca en aumento, aproximó su ahora, entrecortada respiración a su temblorosa boca -P-Por ti... yo...
Aceleró las embestidas, al mismo tiempo, que un inesperado tacto se sumía en su propia intimidad -¿Petite? ¡Ah...!- jadeó, al sentirla entrar.
-Entonces, es una promesa, que sellaremos ahora mismo. Volveremos a encontrarnos...
Entreabrió los ojos, que se habían apagado debido al deleite, para luego sentir como sus labios apresaban los suyos. Se dejó llevar por ese cálido encuentro, mientras ambas, aceleraban los movimientos, generando escalofríos en sus entumecidos cuerpos.
Sus agitadas respiraciones chocaron, advirtiéndoles que el momento estaba cerca.
-W-Widow... Ah...
Su labio inferior decayó, deleitándose con su húmedo ser a punto de colisionar -Eres tan hermosa, Lena...
A pesar de tan perfecto momento, un repentino malestar, mucho más fuerte que el anterior, la asaltó. Su pecho se oprimió, asustado, ante este.
N-No... ¿Acaso... nunca seré capaz de sentir felicidad, sin que este puto dolor me ataque?
Su aire escapó de su boca varias veces, pero nunca cesó los movimientos. Al contrario de lo que estaba padeciendo, los aceleró, como si de un desafío se tratase. Lena la imitó, captando que se encontraba en el límite.
Besó sus labios, desesperada, como si pudiese ahogar en ellos toda su dolencia. Le regaló una última embestida, al igual que ella, y poco tardó en desplomarse sobre su ser, agotada.
Cuando percibió su peso sobre ella, la acobijó, mientras su pecho trataba de encontrar una forma de calmarse -Wow... cada vez caemos más rápido, ¿Esto no tendría que pasar luego de un tiempo, Luv?- bromeó, pero al no recibir respuesta alguna, se reincorporó un poco -¿Widow?
Al detallar como su némesis no se levantaba, se sentó de inmediato, atajando su desmayado cuerpo -¡Widow!
La nombrada abrió los ojos con lentitud. Su chillona voz logró despertarla -E-Estoy bien...
-¿Qué paso?- la incorporó, aún sujetándola -¿Por qué te...-
-Estoy bien- repitió, cortándola y dejándose caer a su lado, sin energía alguna. Su cuerpo le estaba pasando factura por la sobre exigencia, tanto física, como mental. A penas podía mantener los ojos abiertos. Se sentía completamente patética.
-Solo necesito dormir un poco.
Negó, obstinada -No, no estás bien. Voy a traerte agua, espérame.
Atinó a levantarse, pero un frágil agarre en su brazo, la detuvo -N-No, de verdad, estoy bien.
-Cállate, ¡Deja de preocuparme así y confía en mí una puta vez!- se soltó, comenzando a alejar sus pasos.
Los ojos de Widowmaker se abrieron, espantados. Por alguna extraña razón, que no llegó a comprender, al verla apartarse, su pecho se apretó con más violencia. Era como si... sus pasos nunca fueran a regresar. Como si fuese a desaparecer para siempre. El terror de no poder observar nunca más su preciosa sonrisa, la invadió.
Sus labios se entreabrieron, temblorosos -¡Chérie!
Tracer se volteó hacia ella, anonadada. Su llamado fue tan desesperado, tan... triste.
-P-Por favor...- se arrastró sobre el colchón, con debilidad, alcanzando su brazo de nuevo -Vuelve a la cama...
Ahora era su propio pecho, el que se comprimía sin compasión. Los ojos de su contrincante le rogaban más que sus propias palabras. Su estado era tan vulnerable, que la idea de que se esfumara de su vida la asaltó, aterrorizándola.
-Widow...
Descendió los párpados, intentando controlar su pesar, y con mucha cautela, apoyó la rodilla sobre el colchón, y volvió a recostarse a su lado.
Como si el tiempo corriese, de inmediato, Widow atrapó sus hombros y se abrazó a ella, acurrucándose en su cálido torso -Solo necesito esto... Estaré bien.
Lena aspiró el aire a su alrededor, conteniendo un gran sollozo que quería emitir hacía tiempo -Tonta... - acarició su sedoso cabello, impregnando su rostro en él. Sus sentidos captaron al instante el embriagador aroma que emanaba, y eso solo provocó que la sumiera más contra su cuerpo.
No podía imaginarse una vida sin ella... ya no.
Sonrió, inmersa en aquel protector lugar, mientras se aferraba con fuerza de su espalda -Solo... déjame estar así un rato.
Bajó la visión, detallando a la ahora, indefensa mujer en sus brazos. Odiaba verla en ese estado... odiaba que sufriera de tal manera.
-Todo el tiempo que quieras, Luv. Duerme, aquí estaré cuando despiertes- respondió, con la voz ya desgarrada.
Se acurrucó más contra ella, al escucharla -Merci.
Lo sintió, a pesar del dolor que no se dignaba a abandonarla. Sintió las sutiles lágrimas de Tracer, resbalarse por su desnudo hombro.
Sus dedos aprisionaron más su piel, impotentes -Perdóname, petite, pero cuando despierte... yo...
Reprimió un sonido, obligándose a cerrar los ojos, y a opacar aquel pensamiento que solo la desarmaría más. No tenía las ganas, y menos la energía para lamentarse.
Lena reforzó el abrazo, mientras, su mente reforzaba también, una decisión que ya había tomado.
Perdóname, Widowmaker... pero no te dejaré sola. No permitiré que te vayas sin mí.
-/-
La heroína entreabrió los párpados, debido a la potente luz del amanecer que entraba por la ventana. De inmediato se estremeció en el lugar, al notar como su acompañante, solo siendo sostenida por su codo, la observaba de una profunda manera.
-¿Widow?- dijo, con la voz apagada.
Una tierna caricia en su rostro, fue la respuesta a su llamado.
-¿Te sientes mejor?- susurró, disfrutando de sus inesperados mimos. Le resultaba raro que su némesis se mostrase tan tranquila y apacible, comparada a la de unas horas atrás, que había decidido despertarla inundándose en ella.
Asintió, sin quitar, para su extrañeza, aquella honesta sonrisa que se encontraba plasmada en su semblante.
-¿En serio?
-Sí. Gracias a ti, ma petite. Todo... es gracias a ti.
Su corazón palpitó emocionado, pero también, asustado. Parecía tan sincera, tan transparente... Su actitud, solo le hacía predecir lo peor.
-Escucha, yo...
Unos delicados dedos sellaron su habla, para luego, ser reemplazados por sus pálidos labios. Pestañeó reiteradas veces, percibiendo como aquel beso que le estaba regalando, estaba inmerso de dulzura, de sentimientos, al contrario de los que había recibido anteriormente.
-¿Widow...?- moduló, contra su aire.
La nombrada se apartó un poco, quedando a escasos centímetros y sosteniendo su mejilla en el acto. Allí pudo captar a la perfección, la entregada mirada que poseía. No era normal... ella no era así.
Trató de volver a cuestionarla, pero, tomándola desprevenida, volvió a juntarlos, de una amorosa forma.
-Widow...
-Je t'aime.
Su respiración se entrecortó. No sabía absolutamente casi nada de francés. Pero esa palabra... esa importante palabra, sí que la conocía.
-¿Q-Qué?
Otro beso le fue concedido, mientras sus labios se entreabrían, confirmando lo que había escuchado -Je t'aime.
No podía reaccionar. Era impensable que Widowmaker le estuviese diciendo aquello. Era impensable... que le estuviese confesando su amor.
-Chérie...- su mano se deslizó por su suave cabello, impulsándola hasta su compenetrado rostro -Je t-aime- musitó contra su boca, sellándola de nuevo -Nunca lo olvides.
Continuó besándola, en castos y tiernos besos, una y otra vez, que solo provocaban que su alma se partiese en dos, intuyendo lo que iba a acontecer.
-Porque yo...- continuó, mezclando su aliento con el suyo -Yo probablemente... lo haré.
-¿Qué quieres dec-
-Así que... por favor- atrapó sus labios, una última vez -Recuérdamelo- se sumió en ella, esta vez, prologando más el aprecio y cerrando los ojos con ímpetu, como si no quisiera separarse nunca más de su ser. Finalmente, comenzó a apartarse con lentitud, dejándola congelada en su sitio.
Tracer la observó, paralizada. El temor de perderla solo se dignaba a crecer.
-Recuérdamelo, Lena.
-¡Widow! ¡Yo...-
No pudo continuar, ya que lo próximo que llegó a sentir no fueron sus labios de nuevo, sino, un seco golpe que se estampó contra su nuca, provocando que su vista se nublase de inmediato -W-Widow...
Sus ojos empezaron a apagarse, hasta caer desmayada. Lo último que llegó a vislumbrar, fue el arrepentido gesto que dibujó su agresora. Esta, la cubrió con sus brazos al instante.
-Perdóname, Lena...- la acurrucó en su pecho, descendiendo los parpados con pesar -Pero hay algo que debo hacer. Y sé... que nuestra maldita promesa, solo es una mentira- reforzó el agarre, hundiéndose en su cabello -Si, eres una mentirosa. Si no hacía esto, no hubieras esperado a que volviera... Sé que ibas a seguirme, y no podía permitirlo, así que como ves, tuve que golpearte, ya que eres una mosca muy escurridiza.
Tomó sus mejillas, y se perdió en su ahora, durmiente rostro. Rozó sus labios, brindándole un dedicado beso -No voy a permitir que te maten, aunque eso conlleve que pierda lo poco que me queda de sensatez.
Recorrió su inerte piel, sonriendo de soslayo -¿Te lo dije, no? Aquí la única que puede matarte, soy yo. Tú eres mi preciada presa.
Con sigilo, comenzó a reincorporarse, alzándola en sus brazos. Parecía más pesada que antes, pero la realidad, es que su propio cuerpo era el que se encontraba más frágil.
Su inexpresiva, pero también, melancólica mirada, detalló sus simétricos rasgos -Ni se te ocurra morir en manos de alguien más. No podría tolerarlo.
Dirigió, con un notable esfuerzo, los pasos hacia aquella silla, que había sido testigo del inicio de su pasión. La acomodó en ella y atajó su ropa del piso.
Una pequeña risita se le escapó, mientras estiraba con sus dedos, su prenda interior -Te la devuelvo- musitó, cerca de su pureza, para luego, tentada, posicionar sus labios sobre ella y besarla -Désolé, no pude evitarlo- rió por lo bajo, sosteniendo su pie, y comenzando a colocársela.
-¿Sabes? Tenemos dos opciones- continuó, ahora, ascendiendo los pantalones por sus piernas, con delicadeza-Una, es que esperes tranquilamente por mí, y si mi plan sale bien... podré volver por ti- agarró su parte superior, y levantó sus brazos, poniéndosela -La segunda, es que no esperes una merde por mí, te arriesgues y vayas a buscarme. Esa, te lo aseguro...- titubeó, deslizando la ropa hacia abajo, por su torso -Terminará en tu muerte, y también la mía. Así que voy a pedirte que te encariñes con el primer plan, y no estorbes ¿Sí, petite?
Soltó un pesado suspiro, al sentir como aquella puntada en su cabeza reaparecía, sin darle tregua alguna. Comprimiendo su malestar, buscó con la visión su querida chaqueta.
Emitió una vaga risa al encontrarla, y la tomó entre sus manos -Tu camperita, Chérie- expresó, con una clara ironía, mostrándosela en un zig zag.
Se la puso con lentitud, observando de reojo su durmiente semblante -No queremos que la pierdas, ¿Cierto?- subió el cierre de esta, dudosa -Y yo... no quiero perderte.
Por último, atrapó el acelerador del piso, que aún brillaba con intensidad. Lo detalló unos segundos, curiosa -Y pensar que esto me ha dado tantos problemas...- regresó la visión a ella, dedicándole una traviesa sonrisa -Podría destruirlo, ¿No? De esa forma me aseguraría que no me siguieras...
Estiró su brazo hacia atrás, dispuesta a demolerlo de un solo golpe, no obstante, un pensamiento la detuvo en seco.
-Pero... si llegan a venir por ti, no sé como podrás defenderte sin tu querido acelerador- Bufó, y lo posicionó sobre ella -Mejor, quédatelo.
Con una paciencia que no creía que existiese en su oscurecida alma, ató su parte delantera, y luego la posterior -Y... ¡Voilà! Estás lista.
Se puso de pie, atrapando su propia ropa y rápidamente se la colocó. Sin embargo, al alcanzar su rifle, el peso de este sobre su espalda, provocó que cayera de rodillas al suelo.
Frunció los dedos contra este, perpleja -Oh no... esto es peor de lo que imaginé. Los malditos efectos secundarios de esa inyección me están matando...
Desvió la visión, agitada, hacia Tracer, que no parecía querer despertar -Debo llevarte a tu casa... espero aguantar el recorrido.
Sus manos atajaron su cintura, y con un esfuerzo sobrehumano, la alzó otra vez. Su peso parecía aumentar, pero la realidad, es que su fortaleza estaba disminuyendo, a un paso más veloz del que pensó.
Se acercó a la ventana, con su cuerpo en sus brazos -¿No pensabas que iba a dejarte aquí, verdad? No sé cómo este lugar aguantó tanto tiempo sin derrumbarse, además- Liberó uno de sus brazos, soltando el gancho en el acto -Me están siguiendo, poco tardarían en encontrarte.
El sonido de su arma, avisándole que estaba a punto de ser llevaba por esta, provocó que flexionara las rodillas -Agárrate bien, petite... Oh, claro, estás inconsciente- bromeó, despegando los pies del suelo.
Su respiración se entrecortaba en cada salto que daba, en cada movimiento que hacía para lanzar su gancho. Era un hecho, estaba a punto de romperse.
Cuando por fin logró divisar su departamento, el alivio la irrumpió. Sin embargo, también la tristeza. Eso significaba... la inevitable despedida.
Con las emociones encontradas, pegó un último salto, llegando hasta él. Sus pies se deslizaron por la pared de su casa, justo al lado de su ventana, emanando humo en el acto, a causa de la fricción.
Entrecerró un ojo, agotada, mientras, con su mano libre sostenía su delgada cintura, y empezaba a adentrarse por esta. Nada había cambiado, su departamento seguía igual de desordenado, tal como lo dejaron antes de salir despedidas de ahí, horas atrás.
Con cuidado, la recostó sobre la cama. La cabeza de Tracer cayó de costado, generando que su pecho se apretase.
Se quedó parada, allí, mirándola con un arrepentimiento, al cual, no debía hacerle caso. No podía creer en lo que se había transformado. Ella, la gran Widowmaker, dependiendo tanto de una persona...
Incoherente.
-Realmente lo siento, Lena- se acercó a su semblante, con un débil respirar -Pero hay algo que debo hacer... Haré todo lo posible para cumplir con mi promesa. Y si no logro hacerlo...- dibujó una desolada sonrisa -Te veré del otro lado, algún día.
Acortó la distancia que restaba, y besó sus labios, en un corto y agónico encuentro -Si me ves de nuevo, y resulta que ya no soy yo... haz lo que debas hacer.
Se apartó lentamente, redirigiendo sus pasos de nuevo hacia la ventana. Le dedicó una última mirada, entrecerrando los ojos con desconsuelo -Adieu, Chérie.
Saltó y extendió su brazo, liberando su arma. Esta, sabía bien a donde la llevaba. A lo que había denominado como su hogar por tanto tiempo, pero que hoy en día pensaba destruir, a toda costa. Su cuerpo se desarmaba, y su mente era un remolino de emociones descontroladas, pero algo era seguro... Había despertado.
Su rencor finalmente, se abrió paso a través de su controlado ser. Todos en ese lugar, debían ser eliminados.
No... solo había una cosa, una persona... a la que de verdad quería destruir. A su querido creador, a ese hombre que se había atrevido a controlarla durante tantos años.
-Talon...- musitó, entre dientes, acelerando su vuelo.
¡Capítulo 10 entregado! Pucha, si que se alargó bastante la historia. No estaba en mis planes jaja pero mis ideas no dejan de volaaar.
En fin, gente linda, ¡Espero que les haya gustado, y los veo en el próximo!
Izsarmit: Gracias por leer! Ah... que decir del Fan art de Widowtracer... OBSESIÓN jajaja Qué bueno que mi fic haya resultado un buen exponente para tu inicio en este adictivo mundo, y me alegra que te guste como estoy plasmando a los personajes, hago todo lo posible porque sean lo más parecido a la realidad. Te leo en el próximo, besos!
Nekkosixx: Gracias por leer! Me alegra que te haya gustado! Te leo en el próximo, besos!
sisa13: Gracias por leer! ¿Faltó sexo? ¿De verdad? jajaja Que bueno que te siga gustando el fic! Te leo en el próximo, besos!
warlocktoungue: Gracias por leer! Yo también debería practicar mi inglés, pero... aagh, vagancia. ¿Qué planeo hacer de mi vida? Bueno, me enfoco más que nada en estudiar música, pero no estaría mal tu idea... si tanta fe me tenés, podría probar ser guionista de... bueno, eso (? jajaja Te leo en el próximo, besos!
plagahood: Gracias por leer! Para eso estoy, para aclarar dudas :) Que bueno que te guste! Te leo en el próximo, besos!
Luna del Desierto: ¡Gracias por leer, y que sorpresa encontrarte por acá! No sos pesada para nada, y gracias por tus correcciones, las tomo en cuenta :) Me alegra muchísimo que pudieras ver a través de mi Widowmaker. En efecto, es tal cual como lo describiste. Yo también pienso que sería poco realista que cambie de un día para otro, osea, no podría tener un pasado peor, ¿Cómo podría hacer eso? Por más de que pueda sentir amor de nuevo, eso no quita que al expresarlo, lo haga de una oscura forma, ya que es todo lo que conoce, en mi opinión. Trato, en cada conversación que se da entre ellas, de reflejar lo que pasó en su vida, lo que terminó en transformarla en lo que es, incluso en los momentos más íntimos. Y es muy gratificante que lo hayas podido notar, y no solo centrarte, bueno, en el fogoso encuentro (? Claramente falta para que nuestra querida Widow se reforme, no va a ser fácil. Cambiando de tema, entiendo a la perfección lo que es leer un fic extenso, y sentirte vacía y decepcionada. A mi también, más allá de que sea "un poco" melodramática con mis escritos, me gusta la posibilidad de que termine dentro de todo bien, realista, pero bien. La tortura absurda, no me va. ¡En fin! Te leo en el próximo, entonces! Besos!
Nacht-Reader: Gracias por leer! Que bueno que te esté gustando el fic! Todavía falta un poco para que termine, así que llegaste a tiempo jaja Te leo en el próximo, besos!
