Estoy muy feliz por todos sus RWS, recuerden siempre comentar y muchas gracias por leerme :D Aquí el nuevo cap.
Capítulo 10
No, no lo podía creer. ¿Por qué? ¿Por qué James hizo eso, por qué? No no no no no no ¡NO! Tuve que respirar profundo muchas veces. Sentía mi corazón a punto de salirse de mi pecho. Era demasiada ira, dolor, decepción, miedo, rabia. Todo junto.
—Pequeña ¿estás bien? —Me preguntó abuela con voz asustada.
—Yo... Sólo… Necesito aire. ¿Estarás bien nonna? ¿Quieres que le diga a Dante que te haga compañía? ¿O a George?
—Estoy bien, pero tú te ves muy mal Kate, creo que si te caería bien un poco de aire. Ve.
Le di un beso en la frente a mi abuela y salí de la habitación. Afuera estaba Dante todavía.
—Dante necesito salir, quédate con la nonna ¿sí? —Él puso cara de que sabía que yo estaba a punto de hacer algo estúpido— Por favor. —Asintió y yo salí como rayo del lugar, pasé la sala de espera donde estaban George y Steve y seguí de largo hasta salir del hospital.
No estaba pensando, me dominaba la rabia. Oí que alguien me gritaba pero no quería detenerme. Seguí caminando y la ira me hacía llorar, pero no quería seguir derramando lágrimas por él, se había metido con lo más sagrado que tenía y no se lo iba a perdonar jamás. Sentí que alguien me tomaba fuertemente del brazo y me volteaba.
—Fue él, Steve. —Le dije con la mandíbula apretada y más fuerte de lo normal— James le provocó el infarto a mi abuela.
EL rubio puso cara de "mierda" e intentó hacer que me calmara pero yo estaba fúrica. Me di media vuelta para irme, ni sabía a dónde, sólo quería mantenerme en movimiento pero Steve me detuvo.
—Suéltame Rogers. —Le advertí.
—¿O qué?
—¡Suéltame! ¡Déjame ir! ¡Quiero estar sola! —Empecé a forcejear con Steve para que me soltara, pero él tenía una fuerza sobrehumana. De hecho la tenía.
—Golpéame si eso te ayuda, pero no pienso dejarte para que vayas a hacer quién sabe qué locura.
Le tomé la palabra, lo golpeé desesperadamente. En mi mente veía la cara de James y me enfurecía aún más. Una vez pasada la rabia, se dio paso la impotencia y luego la decepción, el dolor y la tristeza. Paré de golpear a Steve y me dejé caer llorando, estaba harta de llorar pero mis emociones estaban descontroladas. A quién de verdad quería golpear era al soldado del invierno, quería causarle tanto daño y dolor por haberse atrevido a lastimar a mi abuela...
El rubio me levantó del suelo y me abrazó. Me sentía tan segura entre sus brazos, tan en paz. Esta vez fui yo quien quiso besarlo, levanté mi rostro y observé sus hermosos ojos. Steve me hacía sentir demasiado bien, podía ver una bonita relación con él, tranquila, llena de momentos dulces. Pero al mismo tiempo me estaba dejando llevar por mi repentino odio hacía James y el capi no se merecía eso, me lo pensé mejor y cuando acerqué mis labios hacía él, le di un beso en la mejilla.
—Llévame al hospital de nuevo, por favor. —Me sequé las lágrimas y dejé que Steve me guiara de regreso.
—
Días después a mi abuela la habían dado de alta, el infarto había sido peligroso por su edad pero su buena salud y condición física ayudaron mucho a su recuperación. Dante y yo la llevamos de vuelta a su hogar de la 3ra edad donde ahora gozaba de doble seguridad, nunca más nadie se le acercaría a lastimarla, ni siquiera el temible soldado del invierno.
Me había costado convencer a Steve de que me dejara ir con él esta vez, ahora que sabía que James era responsable de lo de mi nonna, le daba miedo que mi juicio se nublara. Y tal vez lo estaba, pero yo necesitaba ir, necesitaba enfrentar al soldado y exigirle que me dijera porqué se había ido contra la persona que yo más quería en el mundo. No me importaba si me pasaba algo, yo tenía que ver a James a los ojos y él tendría que darme una explicación.
Esa noche nos dirigíamos Capitán América, Falcon y yo (de colada) a un rascacielos de lujo dónde según las coordenadas de Stark, se encontraba el soldado. ¿Estaría en una misión? ¿Acaso estaba a punto de asesinar a alguien? Era pasada la medianoche y había muy poca gente en el edificio puesto que no era un sitio para vivir sino para trabajar. Burlamos la seguridad y entramos. Falcon volaba por los alrededores en busca de alguna trampa o una emboscada.
Steve y yo tomamos el ascensor, según el reporte James estaba en el piso 115.
—Este lugar es bastante tétrico de noche. —Dije mirando el lugar a oscuras cuando las puertas se abrieron y salimos al pasillo.
Sólo había una puerta de dónde salía luz y era justo la última. Rogers se adelantó y yo venía detrás de él con mi arma lista. Nos acercamos poco a poco y sigilosamente mirando hacia todos lados. Cuando llegamos hasta la puerta ésta estaba entreabierta, lo que dejaba que la luz de adentro iluminara un poco la entrada. Steve se asomó y luego retrocedió de golpe.
—Hay un hombre adentro hablando por celular. Se ve normal, no parece de la KGB o Hydra.
—¿Será la victima? ¿Deberíamos entrar y avisarle? Protegerlo, no sé… —No tuve chance de terminar de hablar, se escuchó un disparo y Steve entró corriendo en la habitación.
Adentro un hombre se retorcía en el suelo con un tiro en la pierna y muy cerca de la ventana estaba parado el soldado apuntándolo con un fusil M4. Steve fue hasta el hombre para protegerlo y yo apunté a James.
—Bucky, no lo hagas. —Gritó el capi colocándose entre el hombre tirado en el suelo y el soldado.
—Steve llévate al hombre, necesita que le curen esa herida. —La bala sólo le había rozado la pierna.
Yo seguía apuntándole a James y éste al hombre. La mirada fría del soldado iba de Steve a mí en segundos. El rubio se volteó para ayudar al hombre y sacarlo de ahí. Pude ver como James levantaba un poco más el fusible.
—¡Steve cuidado! —Grité.
Todo pasó muy rápido. El soldado disparó pero yo disparé primero dándole en su mano izquierda lo que hizo que su arma se moviera y el tiro fallara. Steve levantó al hombre y sosteniéndolo por un lado lo sacó de la habitación. El castaño y yo nos quedamos solos. Apenas el capi desapareció James soltó el fusil y se fue contra mí. La rabia me cegó y empecé a dispararle pero parecía que las heridas no le causaban el mínimo dolor. Mientras el soldado se acercaba a mí yo más retrocedía hasta que di de lleno contra la pared. James se acercó y con su mano izquierda me tomó del cuello, levantándome un poco del suelo. Con mis manos intenté quitármelo de encima pero su brazo biónico era algo contra lo que yo no podía. Comenzaba a ahogarme, ya veía todo borroso.
—James… —Tosí en busca de aire. —James… ¿Por qué? ¿Por qué carajos atacaste a mi abuela, por qué? —Si iba a morir tenía que saber la verdad al menos.
Los ojos del soldado, lo único que podía verle ya que la máscara le cubría el resto de su cara, expresaban un vacío y una frialdad que me congelaba la sangre. También podía ver dolor pero esta vez no me ablandaría. Cuando creí que ya no la contaba el soldado suavizó su agarre y me soltó. Caí al suelo tosiendo e intentando meter aire en mis pulmones. James se iba. Me levanté como pude y empecé a tirarle lo primero que conseguía a mi paso.
—¡Cobarde! ¿Qué, tu jefe no te da permiso para hablar? ¿Sólo puedes asesinar y aterrorizar gente inocente? ¡Me das asco James!
El soldado dio media vuelta y fijó sus ojos en los míos. Me miraba tan intensamente que por un momento olvidé dónde estábamos y todo lo que pasaba. Noté que el castaño se me acercaba de nuevo pero yo no podía moverme. Mi respiración aun era muy irregular.
—Te odio James. —Le dije casi con lagrimas en los ojos, pero esta vez no lloraría, ni siquiera de rabia.
La expresión del soldado fue algo inexplicable. Estaba tan cerca de mí que podría haberme matado ahí mismo y esta vez no me opondría. Estaba expuesta frente a él y no podía apartar mis ojos de los suyos. Su presencia siempre causaba el mismo efecto sobre mí, lo odiaba.
De repente Steve volvió y el soldado me volteó rápidamente atrapándome, y sacándose un cuchillo de quién sabe dónde me lo puso sobre el cuello.
—No Bucky, no, ni se te ocurra lastimarla. —El rubio levantó sus 2 manos haciéndole ver a James que no estaba armado— Suéltala Bucky, tú no quieres hacerle daño.
—¿Estás seguro Capitán? —La voz del soldado a través de la máscara sonaba espeluznante.
—Bucky, te conozco. Ya una vez luchaste contra todo esto, hazlo de nuevo. Recuerda por favor, sé que estás ahí en algún lugar.
El soldado me tenía tan apretada contra su cuerpo que en mi espalda podía sentir su corazón. Latía a un ritmo descontrolado. Su mano sujetando el cuchillo sobre mi cuello temblaba de manera casi imperceptible. Estaba nervioso o muy molesto, o tal vez era algo más lo que le sucedía.
—¿Ella te importa mucho Rogers? —Era la primera vez que oía a James referirse tan directamente a Steve. El cuchillo me presionó un poco más la piel. Agarré el brazo del soldado en un absurdo intento de que lo bajara.
—Si me importa Bucky, mucho. Por eso si quieres lastimar a alguien, lastímame a mí, suéltala a ella.
Yo sólo podía ver a Steve. Hubiera dado lo que fuera por poder ver la expresión que seguramente tendría James en estos momentos.
—Ohh, ya veo. —Esta vez la voz sonó aún más fría y escalofriante— Que lástima tener que separar a los enamorados.
James usó el cuchillo con el que me amenazaba y lo lanzó con fuerza hacia Steve. Pude ver cómo le atravesaba la mano al rubio justo antes de que el soldado me cargara sobre su hombro y saliera disparado por la ventana. Una vez del lado de afuera disparó un artefacto del que salió una guaya y se incrustó en otro edificio, James me agarró fuerte y saltó, el artefacto empezó a enrollar la guaya acercándonos a la azotea de enfrente. Una vez ahí el castaño me puso en el suelo.
—¿Qué estás haciendo James?
—¡No me llames así! —Me gritó el interpelado.
—¿Cómo? ¿Qué no te llame cómo? ¿James? Es tu nombre, ¡James!
—¡Basta! —Vociferó el soldado quitándose la máscara.
—La tienes fácil James —Hice énfasis en el nombre— Sólo tienes que empujarme desde aquí y listo. —Avancé hacia la orilla de la azotea y quedé a centímetros del vacío.
La expresión en el rostro del soldado era indescifrable. Parecía a punto de llorar, de gritar, o de morir. Me recordaba un poco al día que lo había visto por primera vez, con esa confusión clavada en el rostro. El castaño se acercó a mí, me dio la vuelta agarrándome por el cabello y pegó su nariz a mi cabeza. Aspiró profundo. Pude sentir cómo soltaba mi cabello y poco a poco esa misma mano la colocaba sobre mi cuello cerrando su agarre con fuerza.
—Lo siento Katherina. —Y de repente todo se puso negro.
Cuando desperté me pesaban los parpados. Tenía un odioso zumbido en mis oídos que no me dejaba escuchar nada. Intenté moverme pero algo me lo impidió. Fue cuando me di cuenta de que estaba de pie y unas cadenas que colgaban del techo me ataban las manos sobre mi cabeza. Empecé a sentir dolor en las muñecas. Mis pies estaban libres pero yo casi no podía mantenerme parada, estaba muy mareada. Lentamente unas voces fueron llegando a mis oídos.
—Descansa soldado, lo has hecho bien, esta vez no habrá castigo.
—¿Qué harás con ella? —Escuché un golpe.
—Que sea la última vez que me preguntas algo así.
—Lo siento General.
—Retírate, quiero estar a solas con la señorita Black. —Levanté mi cabeza justo a tiempo para ver como James pasaba frente al lugar dónde yo estaba atada, posó su mirada sobre mí y luego la bajó, para inmediatamente desaparecer de mi campo de visión.
Pasados unos segundos oí pasos que se acercaban, logré ver una silueta parada cerca de mí pero unas sombras ocultaban al extraño.
—¿Quién carajos eres? ¡Da la cara cobarde! —Lo siguiente que oí fue una carcajada que me erizó la piel.
—Vaya, así que la muñequita tiene carácter. ¿No es así como te llama Dante, muñeca?
—La verdad es que no, muy pocas veces me llama así. Yo sé quién eres. Eres el enfermo que mató a mis padres, el desgraciado que le hizo la vida imposible a Dante y el malnacido que tiene controlado ahora al soldado del invierno. —Otra carcajada.
—Hace mucho tiempo que nadie me halagaba tanto querida. —El hombre por fin dio un paso hacia la luz y pude verle el rostro.
—Aleksander Lukin. —Le dije y el hombre sonrió maliciosamente.
