CAPÍTULO 10

TOMOYO

Una nueva mañana iniciaba para ella; como era costumbre empezó su rutina a las 5 am. Una hora en el gimnasio y posteriormente se preparaba para ir a la oficina, tenía un closet gigante lleno de hermosos trajes de diferente tipo: para cocteles, oficina, casual… Y ni hablar de los zapatos y accesorios. Toda su vida había sido así, siempre organizada, siempre puntual, siempre la mejor… Aunque a veces parecía no ser suficiente.

Cuando estuvo preparada para salir, preparó uno de sus acostumbrados batidos en un vaso para llevar y se encaminó a la oficina.

- Buenos días señorita Daidouji

- Buenos días señor Eika, ¿cómo está?

- Muy bien, gracias por preguntar

- ¿Su esposa se encuentra mejor?

- Afortunadamente, lo peor pasó.

- Me alegro mucho, recuerde que si necesita algo estoy a su disposición.

Con una dulce sonrisa se retiró del lugar para dirigirse al estacionamiento y subir a su vehículo rumbo a la oficina.

Ella siempre era la chica correcta, dulce, amable y generosa que amaba su familia, era la mejor en su trabajo como jefa de publicidad de Industrias Amamya, pero la otra faceta que casi nadie conocía, es que era misteriosa y un poco manipuladora… Claro, en el buen sentido; le gustaba experimentar con las reacciones de la gente. Además era muy perspicaz e intuitiva, podía contar por cantidades las personas que se habían acercado a ella para engañarla o aprovecharse de ella y su posición a lo largo de su vida.

No así su prima Sakura, ella siempre se acercaba con sinceridad a la gente y no se protegía a sí misma; eran los golpes, las decepciones y traiciones las que poco a poco le iban enseñando, pero aun así, seguía siendo una maravillosa persona, una de las más queridas para ella y por eso buscaría protegerla o por lo menos advertirle de cualquier cosa a su alrededor que pudiera herirla.

Tal era el caso de Li Shaoran, podría ser muy primo de Mei pero ella no se quedaría de brazos cruzados en cuando la morena le habló de su presencia en la empresa. Cuando lo vio por primera vez le dio la impresión de ser un hombre muy serio, pero se encargaría de observarlo de cerca y mucho más cuando su prima le dio la oportunidad de trabajar con ella.

Allí tuvo una nueva oportunidad para hacer uso de sus dotes como investigadora y más allá de lo dicho por Meiling, indagó profundamente por su parte. Se encontró con que el hombre en cuestión sI pertenecía a una familia de reputación bastante maltrecha a causa de las malas negociaciones de su padre y su vida disipada, que era huérfano de madre y que siempre había estado muy alejado de las actividades de su familia. Estudiante de honor en su universidad y según su investigador no pudo encontrar una sola persona que señalara a Shaoran de algo indebido.

Esa era una buena señal y los días pasaban y cada día se confirmaba más la confiabilidad de Li haciéndose buenos amigos… Aunque no pasó más de una semana para darse cuenta que para Shaoran, Sakura no era una persona cualquiera y que podía ser un apoyo muy importante para ella en ese temido mundo donde tarde o temprano tratarían de derribarla.

Estaba inmersa en sus pensamientos mientras trabajaba con su tablet en la oficina, le preocupaban sobremanera las maquinaciones de su tía Nadeshiko. De una u otra forma entendía sus acciones, pero jamás las justificaría y mucho más porque sus intenciones estaban veladas. Por más que dijera que su único deseo era proteger a Sakura, lo que más espantaba a la elegante señora era que su hija estuviera "mal relacionada". Sacudió su cabeza con fastidio, ¿cómo alguien puede vivir tan pendiente de esas nimiedades? Con un afán desmedido de agradar a personas que en la más mínima oportunidad pueden acabar contigo. Extrañaba a su tía Nadeshiko, la que peinaba su cabello con ternura cuando era solo una niña

Pero lo que más le molestaba era la presencia del inglés en la empresa, ella y Meiling eran las únicas que sabían los pormenores de la historia de este con la castaña y el solo pensarlo le erizaba el cabello y sentía deseos de estrellar su puño contra aquella perfilada nariz

- Buenos días – dijo precisamente el aludido interrumpiendo sus pensamientos

- Buenos días – Respondió ella extrañada al verle allí – ¿se puede saber qué haces aquí?

- Oh sí, mil disculpas por mis pésimos modales, solo estoy dando un recorrido por la compañía para conocerla mejor, y a los jefes de cada área

- Ya veo… La próxima vez haz una cita con mi secretaria, no me gustan este tipo de situaciones ya que estoy ocupada.

El hombre sonrió enigmáticamente - Tomoyo, ¿verdad? – Ella asintió – No digas eso, tú eres mucho más que esto… Quizá no recordara tu aspecto, pero si recuerdo todas las cosas que decía Sakura de ti y siempre tuve un excelente concepto tuyo

- Lástima que no sea mutuo y no me interesa dar una impresión equivocada. Lo que Sakura te dijo es cierto, pero solo con quienes merecen mi cariño y lealtad, pero no vale la pena desperdiciar todo eso en alguien como tú

- Hey, estás totalmente a la defensiva y no me conoces

- Y no me interesa conocerte, me han hecho mejores ofertas

El hombre sonrió y se quitó los lentes limpiándolos con cuidado mientras caminaba hacia ella – Sé que obré mal en el pasado, pero no estoy acá por las razones que tú crees

- ¿Y quién te dijo que eso me interesa?

- Me lo dice tu postura, estás a la defensiva. Tu tono de voz, denota una agresividad que no es propia de ti y el brillo furioso de tus ojos, pero no todo es lo que parece querida Tomoyo

- Daidouji – corrigió ella mientras él seguía acercándose

- No creo que seas una persona prejuiciosa, de una u otra forma tendremos que llevarnos bien, pues más allá de la ausencia de Touya pienso quedarme aquí un tiempo y tendremos que trabajar juntos

- Haz lo que te plazca Hiragizawa; en todo caso, procura mantener tus distancias conmigo o Sakura… Y en este caso, también con Li

- Vaya que tiene defensoras el secretario

- Gracias por confirmarme que eres un imbécil. Pero, muévete con cuidado, yo no soy como Sakura

Cuando menos lo pensó, sus rostros estaban demasiado cerca, tanto, que un escalofrío recorrió su espina dorsal, pero ella no se inmutó ni un ápice, no le daría el gusto de que se diera cuenta de sus reacciones.

Hiragizawa solo hizo una pequeña reverencia acompañada de esa sonrisa enigmática y salió de la oficina haciendo que ella soltara de golpe el aire que tenía contenido. Maldito inglés. ¿Qué había sido eso que había sentido?

Se sentó tratando de recapitular lo sucedido. Eso había sido totalmente nuevo, a pesar de la aversión que sentía por ese hombre… Nadie había provocado una reacción así en ella.

Después de ese desagradable encuentro se enfocó nuevamente en su trabajo pero no lo lograba, la inspiración había huido por completo de ella y el tiempo seguía pasando sin que lograra avanzar en nada. De repente, fue el sonido del teléfono el que logró desconcentrarla.

- Mi querida Tommy, ¿vamos a almorzar? – una sonrisa instantánea se dibujó en su rostro

- Hola Sakurita, me temo que no traje nada para comer

- Hice para ambas, ven y acompáñanos

- Claro que sí, los alcanzo en la cafetería ¿te parece?

- Sí, Shaoran y yo vamos en camino, te espero allí

Terminó la llamada sintiéndose mucho mejor, seguramente después de pasar un rato agradable con sus amigos podría retomar sus labores y todo fluiría con mayor libertad.

Organizó algunos documentos, cerró programas y se encaminó a su destino. Dio a su secretaria el tiempo de ir a almorzar al igual que ella y su larga caminata fue aprovechada para saludar amablemente a quienes iba encontrando en su camino. De repente, se encontró a Hiragizawa deambulando por los corredores y trató de huir, no era justo tenerse que encontrar a ese personaje dos veces el mismo día. ¿Alguna especie de Karma, quizá?

- Hey, Tomoyo – Huida fallida. Detuvo su caminar, pues de seguir adelante, sería demasiado obvio que lo estaba ignorando

No respondió, solo se quedó viéndolo a la espera de que dijera para qué la necesitaba

- Perdón si te interrumpo. Es que verás… No conozco a nadie y quisiera saber si… Quisieras acompañarme a almorzar

La amatista levantó una ceja – Por lo que escuché eres muy bueno haciendo nuevas amistades.

- Sí, pero de verdad me gustaría conocerte un poco más

¿Y quién creía este que era ella, Una idiota que le serviría de caballo de troya para hacerle daño a Sakura o llevar a cabo los macabros planes de su tía? Estaba muy equivocado

- Lo siento Hiragizawa, pero a mí no me interesa conocerte. – Sin más se dio la vuelta con el fin de alcanzar por fin a sus amigos, pero no pudo evitar sentirse mal por ser tan descortés y prejuiciosa con el inglés. Miró por encima de su hombro y lo vio un poco cabizbajo y hasta tenía razón, en la empresa solo conocía a Touya, que no estaba, Sakura que no quería verlo y Nadeshiko que casi nunca estaba en las instalaciones.

Por un momento se vio tentada a regresar y aceptar su invitación. Se ocultó un momento en otro de los pasillos para decidir qué hacer, pero su opinión cambió drásticamente cuando lo vio coqueteando descaradamente con una de las secretarias. Y no era cualquiera, ¡era la suya!

Definitivamente el tipo ese tiene un verdadero problema para controlar sus pantalones – pensó Tomoyo al verlo con su característica caballerosidad presuntamente ayudándola a llevar unos paquetes pero al mismo tiempo observando descaradamente su trasero. Todo un donjuán

Siguió caminando pero la molestia que había experimentado al ver el cuadro anterior no se iba y no lograba entender el motivo. Quizá le hacía recordar lo que Sakura había pasado.

Cuando llegó por fin a la cafetería encontró a Sakura riendo animadamente mientras conversaba con Shaoran y otros empleados de diversas áreas; siempre había amado eso de ella, nunca discriminaba a nadie o se sentía superior a otros a pesar de su posición y status.

Se acercó y compartió del almuerzo con el mismo ánimo, por un rato pudo olvidarse de las desagradables sensaciones que le había generado ese hombre momentos anteriores.

- Señorita Daidouji, la propuesta ha quedado lista para que usted la revise de nuevo y enviarlas a la señorita Kinomoto

- Gracias Saori. Puedes irte, yo me quedaré revisando – respondió la amatista mientras su secretaria le dejaba las carpetas correspondientes

- Que tenga feliz noche – terminó por despedirse la joven mujer

Tomoyo se dedicó a relajarse un poco con una copa de vino y su música favorita sabiendo que a esa hora la mayoría de personas se había retirado del edificio, se dio permiso de quitarse los zapatos y soltarse el cabello. Le gustaba trabajar en el silencio de su oficina, así podía concentrarse en lo suyo, cuando una voz que reconocía muy bien irrumpió en la tranquilidad del lugar.

- Tomoyo, mi amor, ¿cómo estás?

La amatista cerró sus ojos con cansancio y en un momento cambió su expresión a una bastante forzada

- Hola mamá.

- Ay hija, pero que apariencia tan desaliñada – dijo la mujer tratando de arreglar su cabello – no deberías verte así aquí… No, de hecho, en ningún lugar. A ver, dónde está tu maquillaje

Tomoyo suspiró – No te preocupes mamá, pensaba arreglarme antes de salir – respondió rodando los ojos

- No hagas eso jovencita – respondió con dureza su madre al observar su expresión – Aunque no te guste, eres Tomoyo Daidouiji y no puedes andar por la vida de cualquier manera – insistía la mujer mientras acomodaba de forma casi neurótica las ropas de la amatista

- Mamá, estoy trabajando, no hay nadie en la oficina, ni siquiera entiendo ¿qué haces aquí?

- Pensaba llevarte a cenar, el hijo de unos amigos vino de EEUU y quería presentarte, pero creo que será en otra oportunidad. No estás para nada presentable y no quiero que se decepcione

- Qué lástima, mamá – respondió Tomoyo con Ironía

- Tomoyo, cuida tus palabras; aunque te moleste sabes que debemos conseguir un buen prospecto para ti y que sigas siendo la chica perfecta que me encargué de criar

La muchacha hubiese querido contestarle un sinfín de cosas, que no era perfecta y nunca lo sería, por lo menos en los altos estándares que su madre había creado; Además, le diría que estaba harta y que con gusto cambiaría su dinero y posición con tal de ser libre y no estar bajo el yugo de sus ridículas imposiciones… Quisiera decirle tantas cosas, pero solo respiró profundo rogando un poco más de paciencia y respondió – Sí, madre. Lo siento

Después de unos minutos más de las eternas letanías de Sonomi, por fin la dejaría en paz con el compromiso de programar aquella cena y conocer al – seguramente – adinerado muchacho venido de occidente.

Cuando la vio marchar por fin se sentó de nuevo resoplando. De nada serviría intentar regresar a su trabajo ya que su madre le alteraba los nervios con ese tipo de comentarios. Se puso de pie observándose en el espejo de su oficina con cuidado. Podía invertir horas de su semana para cuidar su cuerpo, su imagen, practicar las más delicadas normas de etiqueta y comportamiento social, usar los más costosos y tortuosos trajes y zapatos, tener el cabello largo y bien cuidado… Pero nunca sería suficiente para su madre, siempre encontraría un detalle, un error, una falla…

- Tomoyo

La joven volteó sorprendida y allí estaba, de nuevo él

- Daidouji para ti, pensé que había quedado claro – respondió ella limpiando una lágrima traicionera

- Perdón, lo olvidé. Solo quería saber si tenían listo el presupuesto de la campaña

- Pensé que la entrega era mañana

- Sí, lo es… Solo que decidí quedarme a trabajar para adelantar y pensé que quizá…

- Espera un momento – dijo la amatista con cansancio – se sentó frente a su laptop revisando lo enviado por su asistente, todo estaba listo, solo requería una pequeña revisión

Ambos estaban en silencio mientras ella realizaba esa labor que en realidad no duró tanto – Listo – se levantó, tomó las hojas impresas, ubicó un folder y las entregó a Eriol – Ya está revisado, quedo pendiente si se requiere algo más.

El inglés revisó un poco – No hay problema, creo que con esto será suficiente.

Se levantó dirigiéndose a la salida, pero antes de hacerlo volteó un poco su rostro – Y por cierto… Nada de lo que escuchaste hace un rato es cierto; podrías vestir con harapos y aun así seguirías siendo la mujer más hermosa que he visto, no permitas que nadie te haga pensar lo contrario

Un sonrojo intenso cubrió su rostro y agradeció que él no se quedara para observar la expresión de idiota que seguramente habría puesto

Un día más y su rutina empezaba de nuevo, a pesar de ser aún de madrugada quería salir a correr y disfrutar del aire fresco y el aroma primaveral que invadía la ciudad antes de que el smog lo hiciera.

Correr para ella era una oportunidad de dejar atrás el estrés, las preocupaciones y esa constante voz de su madre que le exigía siempre ser esa señorita perfecta que ella obviamente no quería ser. Solo deseaba ser libre, poder actuar y comportarse según su propio criterio sin tener que soportar las continuas críticas de su madre.

La amaba, claramente. Pero esa siempre había sido la excusa de Sonomi para presionarla y llevarla al límite. Quizá estaba demasiado próxima a encontrar ese límite y cuando menos lo imaginara simplemente explotaría dejando un desastre a su paso.

La brisa fresca de la mañana tenía la maravillosa bondad de revitalizarla y despejar su mente para iniciar un día nuevo, pero esa mañana en particular las palabras que le dijo el inglés no dejaban de dar vueltas en su cabeza, ¿qué tanto de lo dicho por su madre había escuchado? ¿De verdad era tan sinvergüenza de decirle eso a todas las mujeres? ¡Por qué no podía dejar de pensar en eso si solo se trataba de un promiscuo, misógino y egocéntrico!

Cuando se percató, iba corriendo casi de manera descontrolada y su corazón palpitaba a gran velocidad, se sentía en la urgente necesidad de dejar de pensar, simplemente que su mente estuviera en blanco y…

- ¡Caliente, caliente! – Se quejaba el hombre delante de ella y cuyo café había sido derramado en su impecable camisa blanca la cual él trataba de alejar de su cuerpo debido al calor de la bebida derramada

- Perdón señor, yo… - Demonios, de todos los 9 millones de habitantes de Tokio y los muchos turistas, justo tenía que tropezar con él – Yo lo lamento mucho, no sé en qué momento me distraje

El hombre frente a ella suspiró – No te preocupes, le pudo pasar a cualquier

- Si quieres… Podemos ir a mi casa para que te puedas cambiar, supongo que tengo algo

- No es necesario, en primer lugar creo que me dejaste bien claro que no quieres tenerme ni remotamente cerca - respondió Eriol con seriedad

- Pero este es un caso especial…

- Hey, no he terminado. En segundo lugar, el hotel donde me hospedo queda en la otra calle, iba rumbo a la oficina

- Pero es muy temprano

- Quería caminar. En fin, si me disculpas, debo regresar para cambiarme

- Nuevamente disculpa, no sé qué me pasó

- Tranquila, que tengas un lindo día

Tomoyo vio cómo se alejaba y esa extraña sensación en su pecho se hizo aún más incómoda. No esperaba encontrarlo de una forma tan estrepitosa… De hecho, no quería encontrárselo de ninguna manera, pero en ese momento había sido totalmente distante con ella y ya no entendía qué le molestaba más.

Definitivamente, se estaba volviendo loca.

Habían pasado algunos días desde la llegada de Eriol, Shaoran le había dado toda la ayuda posible para hacer el empalme y ya estaba por sus propios medios, además que sus encuentros con él habían pasado a tornarse netamente rutinarios y profesionales. No sabía qué estaba tramando pero procuraba estar preparada.

A pesar de eso, el asunto que la tenía realmente inquieta era Tomoyo; últimamente estaba retraída y distante, su excusa: el trabajo. Pero hasta ella lograba percibir que algo no estaba bien y detestaba verla así, ella que era todo dulzura, que siempre se preocupaba por ella y estaba al pendiente de todo.

- Shaoran, ¿podrías por favor contactarme con Tomoyo?

- Claro que sí

El muchacho trató de comunicarse con la oficina de la publicista pero no la encontró y según su secretaria había salido sin decir a dónde dejando su teléfono en el escritorio, lo que hacía que fuera aún más difícil localizarla.

- Sakura – llamó el ambarino ingresando a la oficina

- ¿Sí, dime?

- Tomoyo no se encuentra y dejó su teléfono olvidado en la oficina – El hombre de inmediato notó la expresión de preocupación en el rostro de su jefa y se preocupó también, Daidouji había sido una excelente persona con él desde el principio y quisiera poder ayudarla si era que le estaba pasando algo malo.

- Ehmmmm… Yo… Quisiera saber si me necesitas - preguntó Shaoran

- ¿Por qué? ¿Tienes algo que hacer?

- Necesito hacer una diligencia

- Bueno, creo que no tenemos nada pendiente y puedo arreglármelas sola en lo que se requiera, así que ve tranquilo

- Muchas gracias

El ambarino hizo una pequeña reverencia antes de salir de la oficina, definitivamente trataría de buscar a Tomoyo. En primer lugar fue a su oficina y habló con la asistente quien le confirmó que no estaba en un compromiso relacionado con la empresa, así que eso estaba descartado.

Empezó a deambular por los pasillos de la empresa tratando de recordar algún dato o comentario que ella haya hecho sobre los lugares a los que le gustaba ir. Se dirigió a la cafetería y mientras tomaba un jugo recordó que hacía unas semanas ella le había comentado que había un lugar excelente para disfrutar de un rato de soledad.

Se levantó de prisa y corrió a buscar el elevador de servicio, estaba seguro que la encontraría allá

El viento en su rostro siempre la ayudaba a calmarse, en las últimas dos semanas su cabeza estaba hecha todo un caos; desde que aquel hombre apareció en su vida todo aquello en lo que creyó tener el control ahora era un total desastre.

Precisamente esos días se habían reunido con un poco más de frecuencia para evaluar una nueva asignación presupuestal al área que ella coordinaba y aunque al principio él había sido tan galante, ahora hacía alarde de todo su profesionalismo, hablaban de lo estrictamente necesario pero la tensión estaba ahí.

Tomoyo sentía cuando él la miraba con intensidad mientras ella leía un documento y no podía evitar sentir escalofrío cada vez que él la rozaba aún de manera accidental. Pero estaba mal, mal en todos los sentidos, sabía que él era un promiscuo y descarado aunque no lo había vuelto a ver coqueteando con alguien e incluso había notado que era un hombre solitario

Además de su comportamiento, ¡había sido el novio de su mejor amiga, por todos los cielos! Eso no se hacía, había un código que no podía romperse y ella estaba a punto de cruzar un peligroso límite.

Apoyó su frente contra sus rodillas flexionadas, se sentía asfixiada por la situación, además que su madre había terminado por hacer aquella cena absurda con el gringo pretencioso que ahora no dejaba de asediarla

Ojalá tuviera alas y pudiera desaparecer de allí dejando de lado todos sus problemas, las presiones, sus prejuicios y las expectativas de todos los demás para hacer lo que ella quisiera y lloró, lloró por todas las veces que su madre la había obligado a actuar como ella quisiera, por no poder gritar lo que sentía en lo más profundo de su ser respecto al inglés que le había mostrado una faceta totalmente nueva, la de un hombre muy inteligente, misterioso, serio, encantador y caballeroso.

- ¡Maldita sea! ¡Ya no puedo más! – gritó con todas sus fuerzas procurando descargar su alma, sin saber que alguien la observaba desde la entrada del lugar y se agachó nuevamente totalmente anegada en llanto

Shaoran se acercó con precaución, nunca la había visto así ni imaginaba que habría llegado a hacerlo, pero sin duda esa chica necesitaba un hombro en el cual llorar y una persona que no la juzgara.

Con cuidado puso su mano sobre el hombro de la amatista quien de inmediato se volvió a él confundida, pero en lugar de recriminarle algo, solo se aferró a él con fuerza y siguió llorando mientras Shaoran acariciaba su cabello con cariño, porque hay momentos en que una persona con tanta bondad como Tomoyo puede sentirse un poco rota y merece recibir un poco de todo lo que ha dado.

Un rato después, Tomoyo tenía su cabeza recostada sobre el hombro de Shaoran en completo silencio, solo observando, sintiendo y agradeciendo el hecho de que él no se atreviera a hacer una sola pregunta o cuestionamiento

- Gracias Shaoran

- Es lo menos que puedo hacer

- Llegaste en el momento justo

- Estábamos preocupados

- ¿Estábamos?

- Si, con Sakura, solo que ella no sabe que estoy aquí, le dije que iría a hacer una diligencia personal

- Perdón por encontrarme en estas circunstancias

- Ni lo menciones, a todos nos pasa en algún momento. No puedes ahogarte sola cuando hay personas a tu alrededor que te quieren y desean verte bien

La muchacha sollozó de nuevo – Eso es lo peor del asunto, que estoy traicionando a una de las personas que más quiero y me odio por eso, al parecer solo sirvo para decepcionar a todos

Aquellas palabras cargadas de amargura hicieron eco en Shaoran, ¿de qué se supone que estaba hablando? Era la mejor amiga que alguien pudiera tener, inteligente, hermosa, profesional, noble, alegre, leal… Por Dios, ¿cómo podía pensar así?

- Tomoyo, llevo poco tiempo conociéndote y quizá no tenga autoridad para decir esto, pero… No podrías estar más equivocada respecto a ti misma.

La muchacha lo observó con aquellos ojos enrojecidos de tanto llorar y tratando de hallar un ápice de ironía o hipocresía en su mirada pero no la encontró, realmente él pensaba eso de ella

- Tú mismo lo has dicho, llevas poco tiempo conociéndome, ¿cómo puedes decir eso de mí?

- Solo digo lo que he visto. Cuidas a Sakura siempre, eres brillante en los negocios y en tu área, además… Por favor, basta con que te mires a un espejo, eres hermosa. Cualquier persona debería sentirse orgullosa de tan solo conocerte

Ella dejó salir una pequeña sonrisa irónica – Dile eso a mi madre

- Perdón, pero… Yo creo que si ella no ha sido capaz de ver todo esto en ti, es porque está ciega y en ese caso el error es de ella no tuyo y no puedes menospreciar lo que eres solo por su opinión.

- Es mi madre

- No importa, si algo he aprendido es que afortunadamente nuestra vida no depende de ellos y no vinimos a este mundo para llenar las expectativas de nadie más que de nosotros mismos y a quien no le guste, bien puede hacerse a un lado.

- Sea como sea, lo que más me pesa es… Shaoran por favor, tienes que jurarme que no hablarás de esto con nadie, ni siquiera con Sakura

El muchacho asintió y ella continuó – Creo que… Me gusta Hiragizawa

Sakura terminó con lo que tenía pendiente para ese día y se dispuso a abandonar la oficina, que debía decir, era mucho más aburrida sin la presencia de cierto chico de anteojos que siempre la esperaba con una tenue pero bella sonrisa.

Pasó por el escritorio de él para verificar que se encontrara un archivo que ella necesitaría para estudiar, sería solo enviarlo a su correo electrónico y ya en su casa lo leería con cuidado.

Sin embargo, observó que había una serie de correos nuevos y decidió verificar en caso de que se tratara de algo urgente, al fin y al cabo se trataba del correo de la oficina así que no era incorrecto que lo revisara.

Algunas citaciones a reuniones, contratos, procesos legales y… Uno que desconocía. Decidió abrirlo y leer con detenimiento de qué se trataba

Señor Li, nos contactamos con usted porque hemos tenido la oportunidad de evaluar su impecable currículo y tenemos una propuesta que sin duda le interesará. Por favor contáctese con nosotros en el momento mismo en que reciba esta comunicación.

Oh no.

Hola!

Primera vez que me demoro tanto en actualizar y es que mi vida ha sido una locura estos días. Terminé por contagiarme del virus que tenían mis hijos y pasé el fin de semana muy enferma y justo cuando creíamos que había pasado el pequeñito tuvo una recaída, pero tendré unos diitas de "descanso" en los que espero poder desquitarme

Ahora sí, de vuelta al capítulo, totalmente Tomoyocéntrico; ella siempre es co protagonista en mis historias y quería dar como una semblanza respecto a su vida y que no todo es perfecto aunque lo parezca, como la vieja novela aquella "Los ricos también lloran" una persona tan bella como Tomoyo tiene sus propios demonios con los cuales lidiar y llegan momentos en que simplemente las fuerzas se acaban... En fin, también a veces encontramos personas bellas que quizá no nos puedan ayudar a levantarnos porque eso nos corresponde a nosotros mismos, pero que si se acuestan en el piso, a nuestro lado, esperando que tengamos las fuerzas de volver a retomar el camino

Y como siempre, ahí queda el suspenso... Qué tipo de propuesta le harán a Shaoran? qué pretende Eriol? qué va a hacer Tomoyo y cómo lo tomará Sakura?

Déjenme sus bellos comentarios y yo los seguiré leyendo con el mismo amor de siempre. SON LOS MEJORES!

Besos y abrazos

Ale-San