Serie de drabbles navideños de nuestras parejas preferidas para animar las fiestas. Disfruten. ;)
Disclaimer: Ni Frozen, ni Tangled, ni ninguno de los personajes que vayan a hacer aparición me pertenecen, aunque no me molestaría que Santa me dejase a alguno debajo del árbol.
Brindis
XXVIII
La puerta de la terraza se abrió intempestivamente, dejando pasar a una rubia tambaleante. Elsa aferró su copa de champaña, miro al muchacho que se encontraba apoyado en el balcón y sonrío.
—Bueno, bueno, ¿quién está ahí? —una sonrisa socarrona se dibujó en sus delgados labios pintados de escarlata— No sabía que había entrado en un túnel del tiempo y había viajado hasta los años setenta. Que lindas patillas, idiota —dijo, mofándose con voz quebrada del pelirrojo frente a ella.
Hans dejó escapar una risa sutil, a través de sus labios.
—Maldición, eres tan adorable cuando estás ebria, copo de nieve —sus orbes verdes recorrieron la esbelta silueta de la blonda, enfundada en un vestido azul oscuro que abrazaba sus ligeras curvas—. Al menos así sí puedes decir chistes que valgan la pena.
La platinada rió tontamente.
—No, pero ya en serio, odio esas cosas —Elsa avanzó hacia él tomando otro sorbo de su champaña—, solo quiero prenderles fuego y verlas desaparecer de ese rostro atractivo que tienes, je je je je je je je…
—¿Piensas que mi rostro es atractivo? —el bermejo sonrió de manera astuta y se atrevió a acortar la distancia.
—Igual que pienso que eres un manipulador hijo de perra —Elsa lo empujó con un movimiento torpe—, ¡aparta! No caeré en ese truco barato.
—¿De qué estás hablando, copito? Solo quiero hablar…
—Por favor Hans, no soy ninguna estúpida —la muchacha lo miró acusadoramente—, ¡has tratado de seducirme todo el maldito año, solo para tu conveniencia! —tocó su pecho violentamente con el dedo índice— ¡Pero yo te conozco bien! ¡No caigo en eso! ¡Soy una mujer fuerte, independiente y más inteligente que tú, cretino! —hizo un puchero infantil.
—Y por eso me gustas tanto, gatita. Es más —Hans tomó del barandal su propia copa de champaña—, no entiendo porque debemos llevarnos tan mal, ni siquiera te guardo rencor por haberme arrebatado el puesto de vicepresidente. La verdad es que somos más guapos y exitosos que toda esa gentuza de adentro. Entonces, ¿brindamos?
—Solo quieres aprovecharte de mí…
—¿Yo? Jamás haría algo así… —la sonrisa de Hans se ensanchó con malicia—, lo único que quiero es que hagamos las paces. Además, eres demasiado inteligente como para caer en nada de lo que yo pueda decir… ¿salud? —levantó su copa.
La muchacha imitó su gesto sonriendo de modo felino y permitió que cruzara su brazo con el de ella, para beber juntos de las copas. El champaña se deslizó por su garganta haciéndola soltar un suspiro sugerente.
Elsa no pensó en nada más.
Impulsivamente rodeó el cuello de su rival con los brazos y lo atrajo hacia sí. Él la tomó por la cintura y colocó sus labios sobre los suyos, besándola salvajemente. Hans le mordió el labio. Las manos masculinas apretaron levemente su trasero y no le importó.
La tensión sexual entre ambos a lo largo del año había sido insoportable, pero a eso le pondrían punto final esa misma noche.
XXIX
Anna le sonrió con nerviosismo al anticuado señor Weselton, el odioso director de la compañía. Si no fuera porque su empleo dependía de él, hacía rato que lo habría mandado a freír espárragos, pero el viejecito podía ser realmente insistente. Y ahora quería bailar con ella. Solo imaginar esas manos arrugadas en torno a sí le daba escalofríos.
¿Por qué no podía tener un acosador sensual como Elsa? Al menos su amiga no tenía que lidiar con alguien de ochenta años.
—Je je je je je je je —río nerviosa al ver como el anciano insistía en que fueran a la pista de baile.
—Disculpe, señor —Kristoff, su rubio colega de trabajo apareció de repente para tomarla del brazo—, ¿le importa que le robe un momento a Anna? Debe atender una llamada urgente.
Antes de que Weselton pudiera responder nada, el muchacho ya la había arrastrado lejos de él, para alivio de la pelirroja.
—Mil gracias, Kris. Te debo una.
—Ya me debes varias, Anna.
—Je je je, ¡cierto! Pero es que ese anciano no me da tregua. Si no fuera porque tengo que ganarme el pan, ¡le diría un par de cosas!
—¿No has pensado en pedir el traslado? Ahora que Elsa es vicepresidenta, seguro que puede ayudarte con eso.
—Sí, claro… aunque, los echaría mucho de menos a todos —Anna se encogió de hombros—, además, no quiero que piense que me aprovecho solo porque soy su amiga…
—Sabía que dirías eso —dijo el blondo—, es por eso que yo mismo me encargué de hablar con ella del asunto. Iba a darte la sorpresa al final de la noche… ¡pero qué demonios! Prepara tus maletas pequitas, porque nos trasladaremos a la sucursal de Oslo —le sonrió cálidamente—, estaremos trabajando juntos.
—¿De verdad hiciste eso? —los ojos verdosos de la muchacha se abrieron emocionados— ¡Oh, Kristoff! —Anna se colgó de sus hombros abrazándolo efusivamente— No sé ni que decir, siempre me sacas de apuros. ¿Cómo podría agradecerte por esto?
—¿Qué te parece con un brindis? —el mencionado tomó dos copas de champaña de una bandeja cercana y le entregó una a Anna— Por un nuevo año con un trabajo muy especial.
Ella le devolvió una sonrisa llena de agradecimiento.
—Por un nuevo comienzo —tocó su copa con la suya—, sin viejecitos acosadores, ni Eugene acaparando todo el café de la oficina.
—Demonios, tengo que pedirle mi taza antes de marcharme.
—Sabes que no te la devolverá.
Ambos tomaron el champaña de un sorbo y luego rieron. Anna sintió un mareo y se agarró del fornido brazo de su amigo. ¿Era el alcohol o Kristoff estaba realmente guapo esa noche? La verdad es que nunca antes lo había visto con tanto detenimiento.
—Quita esa cara pequitas, ya sé que estoy bueno, pero no es para tanto —bromeó él, como lo hacía solo cuando estaba a su lado.
Anna se ruborizó. De repente le parecía que el siguiente año también le depararía cosas nuevas en el amor.
XXX
Había que reconocer que a esas horas de la noche, la compañía se había convertido en un verdadero caos. La única ocasión en el año en que podían permitirse tal desbarajuste, era precisamente en Nochevieja, cuando el viejo Weselton estaba lo suficientemente nostálgico y borracho como para dejar que sus invitados se divirtieran a sus anchas.
Pero tanta diversión causaba estragos en su vejiga y tenía que orinar pronto, o no podría seguir bailando. Rapunzel se dispuso a entrar al baño más próximo.
—Ah, no entres ahí preciosa —la voz de Eugene, el encargado de Recursos Humanos, la detuvo—. Hans y la vicepresidenta están teniendo un momento privado… si sabes a lo que me refiero, je je je je.
—Oh —la rubia retiró la mano del pomo de la puerta, ruborizándose—, ah, sí… creo que ya los oigo…
Incómoda, se llevó un mechón de su largo cabello detrás de la oreja. No sabía que era más vergonzoso, si escuchar la nada discreta sesión de sexo que Elsa mantenía con su subordinado o encontrarse con el moreno en medio de una situación tan comprometedora.
—Iba a entrar yo también, pero se ve que van para largo, ¿eh?
—Je je je… necesito orinar —Rapunzel quiso enterrar la cabeza por ese comentario tan poco brillante.
—Vamos a la oficina del viejo en el último piso. Tengo la llave.
—¿Robaste la llave?
—Se la estoy cuidando al anciano, ¿vamos o qué?
Sin más opción, se dirigieron al mencionado despacho, completamente solo. Después de haber usado el sanitario, retocó su maquillaje y salió para encontrar a su colega sentado sobre el escritorio de Weselton, con una botella de champaña y un par de copas.
—¿Brindamos, preciosa?
—¿No tenías ganas de orinar tú también?
—Ya se me quitaron, además ¿cuántas veces tendrás la oportunidad de embriagarte en la oficina del jefe? ¡Estos chances no se desperdician, florecita!
Rapunzel sonrió y se acercó para tomar una de las copas, siempre devolviéndole la mirada a esos intensos ojos castaños.
—¿Y por qué brindamos?
—Porque tienes al más apuesto y galante compañero de trabajo de todos, desde luego —Eugene le guiño un ojo con su habitual coquetería.
—Técnicamente no eres mi compañero, trabajamos en áreas distintas.
—Diseño Gráfico y Recursos Humanos no son tan diferentes, florcita.
—¿Ah no?
—Ambos nos encargamos de darle a las personas lo que necesitan… de distinta manera.
—Pues sí, es verdad —Rapunzel amplió su sonrisa y levantó la copa—, entonces salud. Por otro año de trabajar juntos.
El sonido del cristal chocando y el burbujeo de la bebida, fueron todo de lo que estuvo consciente enseguida. Quizá no debía haber bebido con tanta rapidez.
—Woah, ¡cuidado ahí, preciosa! Esta cosa es muy fuerte —el castaño la sujetó gentilmente por el brazo.
Rapunzel se rió con ligereza.
—¿Sabes, Eugene? Nunca antes me había dado cuenta… tus ojos son muy bonitos…
Cuando alzo la cabeza para besarlo en los labios, no se detuvo a pensar si por la mañana se arrepentiría de eso.
Nota de autor:
Avanzamos hacia el final con un Modern AU laboral, o algo así. xD La verdad no me resistí a meter a estos chicos en pleno ambiente de trabajo, y con un jefe como Weselton, vaya que necesitaban todo el champaña del mundo. ¿Cuál de los tres drabbles les pareció mejor? Esa será la pregunta rigor para este episodio y los dos que quedan. :D
Guest: Es que el Helsa es hermoso y muy especial. *o*
VoodooHappy: Nah, sé que muchos están de vacaciones esta temporada. xD Lo importante es que disfruten. A mí me encantan los Modern AU, ¡soy feliz con ellos! Extrañamente mas gustan más que el universo canon, creo que porque este último me recuerda que el Helsa no es real xD (snif :'(). Pero sí, las historias donde Hans se vuelve mayordomo de la reina son muy tentadoras. Jajajaja, así es, como ves el pelirrojo lo tiene todo bajo control, así que relájate Voodoo. ;) Cielos, pues respecto a "Orgullo y Prejuicio" sucede que es un clásico para todas las amantes del romance, jaja. Si no lo has leído, de verdad que te lo recomiendo. Y bueno, gracias por el halago, pero la habilidad para describir viene de leer tantos libros y mis gustos son variados. Leo desde Jane Austen hasta Stephen King, así que ya te imaginarás; cuando una lee tanto como que le coge el truco a esto de narrar, no hay ningún secreto. ¡Besitos nevados! -3-
Ya nos leeremos mañana chiquillos, habrá otra sorpresa muy especial, ¡la penúltima del año!
