Siempre dicen que es mejor tarde pero seguro. Así que espero que apliquen eso a mi. Mi compu murió por unos dos o tres meses y no podía publicar de ningún otro lado. A parte del fallecimiento de mi abuela tampoco me tenía con ganas de escribir. Espero de veras que disfruten del capitulo ya que saque un ratito de mi tiempo solo para escribirlo.
Disclaimer: La mayoría de los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. La historia si es mía.
Capitulo 10: Complicaciones
Seth Pov.
Este mes fue el más movido que hubiéramos tenido. Primero, nos enteramos de la muerte de Billy Black, la cual dejó devastado a mi amigo y a todos nosotros. Vino con tanto entusiasmo a visitar a su padre para encontrar que este ya no se encontraba entre nosotros. Luego vino la remodelación de la antigua casa de los Cullen. Fue algo difícil decidir quién se quedaba con qué habitación, pero al final decidimos que nos quedaríamos en las antiguas habitaciones de Michelle y Nessie. Decoramos las habitaciones y decidimos que mas adelante arreglaríamos las habitaciones que serían de los bebés.
Ahora andábamos de compras. Queríamos tener todo listo para la llegada de nuestros bebés, los cuales estaban cobrando mucha fuerza con el paso del tiempo.
-Ness, mira que lindo este vestido-dijo Michelle enseñandole un vestido rosado y pequeño a su hermana.
-Aww que lindo-respondió Nessie llevándose una mano al vientre-Piensas comprarlo, ¿verdad?
-Eso no se pregunta. Claro que me lo llevo. Me da algo al pensar que es una de mis niñas la que lo llevará puesto-dijo Michelle acariciando su redondo vientre.
En el último mes, las barrigas de ambas habían crecido mucho más de lo que deberían. Había hablado con Michelle para que llamara a Carlisle, pero ella no quería. Estaba preocupado ya que a Michelle le habían roto una costilla y Nessie se quejaba de constantes dolores en diferentes áreas del cuerpo.
-Yo creo que ya deberíamos de ir comprando las cunas y las cosas para arreglar los cuartos, ¿no creen?-preguntó mi hermana, que había decidido acompañarnos.
-Estoy de acuerdo con Miss Alegría-dijo Jacob. Mi hermana le echo una mirada asesina que me recordó a mi antigua hermana.
-Me vuelves a llamar Miss Alegría, y conocerás a la antigua Leah-dijo asesinando a mi amigo con la mirada-Ahora, vamos a comprar la pintura, las cunas y todo lo que nos falta-dijo suavizando su mirada.
Luego de haber ido a pagar todo lo que habíamos escogido para los bebes, fuimos a una tienda de muebles, donde compramos tres cunas blancas. No eran muy caras ya que el dinero comenzaba a escasear. Luego de ahí fuimos a comprar pintura. Tres botes de pintura, rosa, amarilla y azul. Ya si hacia falta, compraríamos mas. Un día entero de compras y al final estábamos exhaustos. Así que cuando llegamos a la casa, no aguantamos mucho.
-Seth, estoy exhausta-dijo Michelle cargando unas bolsas que contenían la ropa de mis pequeñas princesitas.
-No deberían de hacer tanto esfuerzo físico, le puede hacer daño a los bebés-dijo una voz de campanillas desde la oscuridad de la sala. De ella salió una figura pequeña con pasos de bailarina.
-¡Alice!-dijeron Michelle y Nessie. Ambas soltaron las bolsas que tenían lo que habíamos comprado y salieron corriendo hacia donde estaba la pequeña figura.
-¿Que demonios haces aquí?-preguntó Michelle abrazando a su tía.
-¿Como que qué hago aquí? ¿Saben ustedes lo preocupados que hemos estado en la casa porque se fueron y no sabíamos donde rayos estaban? ¡Casi llamamos a la policía! Hasta que vinimos para saber si estaban aquí en Forks.-les dijo Alice devolviéndole el abrazo a sus sobrinas.
-Lo sentimos mucho tía pero teníamos que hacerlo. Con tres bebes en camino, debíamos comenzar de cero. Forks era la mejor de las opciones-le dijo Nessie.
-Lo importante de todo es que están bien. Ahora, cuentenme que han echo sin su tía preferida-las tres se fueron a la sala y se pusieron a platicar mientras que Jake y yo comenzamos a bajar todo lo que habíamos comprado.
Las horas iban pasando y las chicas no dejaban de hablar, excepto cuando les preguntamos qué querían cenar y ellas respondieron "pizza". Nada más. A eso de las diez de la noche Alice anunció que se tenía que ir.
-¿No te quedaras?-le preguntó Michelle algo extrañada.
-Si me quedaré, solo que tengo que ir a cazar. Con el desespero de venir aquí para ver si estaban bien, nos quedamos sin cazar.-dijo. Antes de que preguntáramos, ella siguió-Carlisle vino conmigo, quiere hacerles un sonograma-dijo y salió por la puerta. Todos nos quedamos callados durante un segundo.
-Alice está aqui. Es como un milagro-dijo Michelle mirando la puerta.
-Lo se, ahora no estaremos tan perdidos como antes-dijo Nessie acariciando su vientre.-Vamos a dormir-dijo levantándose con algo de dificultad.
-Ten cuidado-le dijo Jacob que estuvo a su lado en un segundo y la ayudo a caminar hacia las escaleras, dejándonos a Michelle y a mi solos en la sala.
-¿Como estas?-le pregunté sentándome a su lado en el sillón.
-Algo cansada la verdad-me dijo recostando su cabeza en mi hombro-¿Vamos a dormir?-yo en respuesta me levanté y la ayudé a ella a levantarse.
Cuando llegamos al cuarto nos pusimos las pijamas y caímos en la cama exhaustos.
...
Estábamos en un prado muy bonito. Redondo, pasto verde y corto, flores de muchos colores… Solo Michelle y yo. Ella tenía su vientre redondo y estaba recostada contra mi. Ambos estábamos muy felices sintiendo las pataditas de las pequeñas en el vientre de mi novia. Así nos quedamos un buen rato hasta que saqué una cajita de mi bolsillo y se la ofrecí a Michelle. Ella la abrió y vió el anillo que había adentro. Un anillo hecho de oro blanco con un pequeño zafiro en el medio.
-Cásate conmigo-le pedí.
Ella se giró y me miró con sorpresa en el rostro al principio, luego se iluminó de alegría y por último dolor. No entendí el ultimo sentimiento hasta que abrió la boca.
-¡AAHH!-y entonces fue cuando me desperté. Michelle estaba despierta y sentada en la cama, pero no era ella quien gritaba. Ambos nos miramos y dijimos al mismo tiempo…
-Nessie-seguido de esto nos levantamos y nos dirigimos al cuarto de al lado.
Al entrar allí, nos llevamos una gran sorpresa. No había sangre, ni nadie en el piso, o algo por el estilo. Solo Jake y Nessie sentados en la cama, Jake abrazando a Nessie que tenía una gran cara de dolor.
-¿Qué pasa?-les pregunté asustado.
-No lo sé-respondió Jake.-Se levanto gritando pero no se que le paso.
-Ness, ¿que te pasa?-le preguntó Michelle sentándose a su lado.
-Mi costilla-dijo a duras penas.
-Creo que le rompió una costilla-les dije.
-¿Tu crees?-preguntaron Michelle y Jacob al mismo tiempo con cierto tono irónico.
-Solo llamen a Carlisle, puede ser algo peligroso-les dije. Ambos me miraron con cara de "¿Estas de broma?"-Ok, yo llamaré a Carlisle.
Una hora después, la costilla de Nessie estaba vendada y ella no sentía dolor alguno. Fue algo muy rápido. No habían pasado 5 minutos que ya Carlisle estaba en la casa atendiendo a Nessie.
-Muchas gracias abuelo. No se que haríamos si no estuvieras aquí. La última vez, me rompieron una costilla a mi-le dijo Michelle-Estábamos perdidos pero ya sano.
-Deben tener mucho cuidado. El embarazo está muy avanzado y en cualquier momento pueden entrar en labor de parto. Por eso las estábamos buscando. Fue algo irresponsable de su parte irse así sin ayuda de nadie-nos recriminó Carlisle.
-Lo sabemos Carlisle y lo sentimos mucho, pero tuvimos que hacerlo-le expliqué. Él simplemente suspiró y recogió todo lo que había traido.
-Eso no importa ahora, ahora solo necesitamos saber si los bebés están bien. Mañana les haré un sonograma para saber como están mis bis-nietos. Ah, creo que ya estoy envejeciendo-y con esos lamentos sin sentido, el Dr. Cullen desapareció del cuarto.
Michelle Pov.
Una semana había pasado desde que Alice había decidido aparecer por esta casa y las cosas iban de maravilla. Habíamos ido de compras innumerables veces y Alice me había enseñado a tejer, así que le podía confeccionar ropita y accesorios a mis pequeñas con mis propias manos. Seth habia decidido que ya era hora de comenzar a decorar la habitación de las niñas al igual que Jacob. Por supuesto, Jake había terminado unos días antes, ya que el y Nessie solo esperaban un bebé. Al contrario de nosotros que 4 días no nos habían bastado y aún estábamos armando las cunas de las niñas.
Mi abuelo, como había dicho, nos hizo los sonogramas y todo indicaba que los tres bebés saldrían sanos y salvos en cuanto estuvieran listos. Aunque lo más probable era que yo entrara en labor de parto más temprano que Nessie.
Asi que aquí estábamos. Yo estaba sentada en una mecedora de color blanca terminando de tejer mi segundo par de zapatos mientras Seth terminaba de armar las cunas y al mismo tiempo tratábamos de encontrar dos nombres perfectos para mis pequeñas.
-¿Qué te parece Fiona?-me preguntó Seth.
-¿Ponerle a una de mis hijas el nombre de una ogra? Ni lo sueñes-le dije. En ese momento resonó el sonido de un trueno, seguido de mucha lluvia-¿Ves, Seth? Ni a la madre naturaleza le gusta el nombre-bromeé.
-Oye, las noticias anunciaron lluvia hoy, así que no me molestes-se defendió mi lobito hermoso.
-Pensaba en algo así como Suly. ¿Te gusta?-le pregunté.
-Es perfecto. Me gusta. Bueno, ya tenemos un nombre. Nos falta uno-dijo Seth terminando de armar la ultima pieza de la cuna.-Al igual que una cuna-dijo Seth de lo mas feliz. Nadie se hubiera dado de cuenta que estaba pasando tanto trabajo, pues el estaba de lo más contento decorando el cuarto de sus hijas.
Justo estaba terminando de hacer el ultimo tejido del zapatito de mi bebe cuando noté que Jake estaba en la puerta viendo el enorme progreso que habíamos hecho en el cuarto, pues en el ultimo día teníamos la alfombra acomodada en el piso, las paredes pintadas, los muebles acomodados y una cuna montada.
-¿Pasa algo Jake?-pregunté.
-Esto se ve cada vez mejor-admitió.
-Soy yo el que esta haciendo esto, ¿crees que no iba a quedar bien?-bromeó mi lobito hermoso.
-Es por eso que dudaba de que iba a quedar bien-dijo Jacob en tono burlón. Luego, me miró-Michelle, ¿puedo hablar contigo?-preguntó algo vacilante. En su mente no había absolutamente nada.
-Si claro-le dije-Seth, ayúdame a levantarme-le pedí mientras guardaba las botitas en una bolsa que tenía para todo eso. Él, de inmediato me ayudo a levantarme y me despidió con un dulce beso en los labios.
Luego de eso, Jake y yo nos fuimos de la habitación de mis pequeñas y fuimos a la sala de la enorme casa. Nos sentamos en el sillón y espere. 5 minutos después, habló.
-Sé que esto es algo que deberían hacer tú y Seth, pero hace rato no pude evitar escuchar la conversación que ustedes tenían-dijo algo nervioso.
-Jake, al grano-le dije tratando de darle confianza.
-Siempre quise tener una hija, y llamarla Sarah, como mi mamá. Pero Nessie y yo tendremos un niño y no se si esta oportunidad se volverá a repetir-dijo algo apenado.
-En resumen, aprovechando que tendré dos bebes y me falta un nombre para niña así que tu me sugieres Sarah en honor a tu mamá.-le dije, él simplemente asintió-Es perfecto y creo que queda muy bien con Suly, que será la otra. Me encanta, gracias Jake-dije dándole un abrazo a mi amigo.
Luego de eso, él me ayudo a levantarme y yo me fui escaleras arriba con Seth. Ya mi novio tenía la segunda cuna prácticamente armada y en su sitio.
El cuarto se veía genial. Estaba pintado de amarillo, con una pared pintada de rosa. En las paredes tenía estrellas rosas y verdes. Al fondo, en lugar de una pared, había una ventana que estaba cubierta por una cortina blanca con estrellas de color rosa, amarilla y verde. Frente a la ventana había un sillón color de rosa. En el piso había una alfombra con raya de los colores de la habitación. Se veía todo hermoso.
-Wow. Jake tiene razón, esto se ve precioso.-dije parada en el marco de la puerta.
-Así es. Todo esto se ve espectacular-dijo armando la ultima pieza de la cuna.-Y ahora, esta oficialmente terminada-dijo sacudiéndose las manos.
Yo me quedé mirando ambas cunas. Lentamente camine hacia ellas, y pase la mano por una de ellas. Me imaginé a una pequeña bebé de cabello negro y piel oscura pero con ojos verdes. La vi tan real, y sonreí. Sonreí pensando que esa sería mi bebé. Sonreí pensando en que dentro de poco, quizá semanas, o quizás días, sería madre. Madre de dos pequeños ángeles. Y el padre de esos pequeños ángeles, era la persona que más amaba en el mundo.
-¿Porqué lloras?-me preguntó Seth plantándose delante mío y secando una lágrima que caía por mi mejilla.
-Es que, todo esto parece tan irreal. Dentro de poco tiempo seremos padres, por partida doble-dije soltando una pequeña risa, la cual él secundó.-Pero tengo algo de miedo. Esto es todo tan nuevo para mi. Yo ni tan siquiera he sostenido un bebé en toda mi vida. Tengo miedo de no ser una buena madre, de no ser un buen ejemplo para las niñas-le dije viéndolo a los ojos. Estos, se llenaron de dulzura infinita. Llevó una de sus manos a mi mejilla y comenzó a acariciarla.
-Todo esto es normal para ti. Entiendo tu miedo, porque yo también lo siento. Cada noche me pregunto "¿Seré un buen padre? ¿Será suficiente el amor que les tengo? ¿Debería aprender a cambiar pañales?". Y la respuesta a todo eso es si. Sé que seré buen padre, sé que les daré el amor de padre que se merecen, y aunque no quiera, sé que me obligaras a cambiar pañales-ambos reímos ante ese comentario- Y también sé que tu serás una buena madre. Quizás ahora no tengas ni idea de que hacer, pero yo te ayudaré. Juntos aprenderemos sobre como cuidarlas, alimentarlas, quererlas, todo. Juntos saldremos adelante con todo-me dijo. Y yo jamás había amado a alguien más que en este momento. Era tan increíble que con tan solo una palabra Seth te tranquilizara de ese modo. Aún sabiendo que el estaba más asustado que yo con todo esto.
No encontré otra manera de agradecerle que con un beso. Un beso lleno de amor, ternura, alegría, alivio y promesas. Promesas de amor y cuidado. Tanto a él como a mis pequeñas. Estos momentos me encantaban, ya que usualmente nos perdíamos en nuestro mundo. No existía nada más a nuestro alrededor. Nos olvidábamos de donde estábamos, de quienes estaban a nuestro alrededor, incluso del planeta en el que vivíamos. Solo Seth y yo.
Justo en ese instante sentí como si algo me desgarrara por dentro y quisiera salir desesperadamente de mí. Tuve que romper el beso bruscamente y agarrarme a la cuna que estaba más cerca a mi. No podía ni tan siquiera mantenerme derecha pues en ese momento, sentí un dolor fuerte atravesar mi vientre.
-¡Michelle! ¿Qué pasa?-preguntó Seth preocupado.
-Llama... a... Car...Carlisle-dije con voz débil, pues el dolor no me dejaba hablar. En ese momento sentí un líquido caliente salir de mi. Miré a Seth que estaba asustado, y se asustó más cuando vió que de mis piernas salía sangre.
-¡JACOB! ¡AYÚDAME!-gritó Seth.
Jacob Pov.
Estaba sentado en un viejo árbol del jardín junto a Nessie. Ambos teníamos las manos en su vientre, sintiendo las pataditas de nuestro pequeño en su vientre.
-¿Sentistes eso?-preguntó después de que sentimos una patadita.
-Así es.-dije totalmente maravillado con lo que sentía.
Al principio sentí miedo por lo que le podría pasar a Nessie, pues el último embarazo sobrenatural que había visto en mi vida, no había salido del todo bien. Este le había cobrado la vida a mi mejor amiga. Aunque ahora agradezco esto. Bella estaba más que bien y me había dado a la persona que más amaba en mi vida. A la persona que ahora estoy orgulloso de llamar mi novia y la futura madre de mi hijo.
-Te amo-le dije y le di un beso en los labios.
-¡JACOB! ¡AYÚDAME!-escuché la voz desesperada de Seth haciendo que Nessie y yo nos separáramos.
-Michelle-dijimos al mismo tiempo y nos levantamos a ir a auxiliar a mi amigo y a su novia.
