Inspiración: Europe - Carrie

Disclaimer: Los personajes de Magic Kaito así como la obra pertenecen exclusivamente a Gosho Aoyama, yo sólo me limito a corromper un poco estas creaciones, modificándolas a partir de mis propias ideas.

-¿No puedes verlo en mis ojos? Este podría ser nuestro último adiós-

Capítulo 9 – Trucos encubiertos

Parte 1

El cuerpo entumecido, ardía cada milésima de segundo, todas y cada una de las partes de mi anatomía clamaban por un frío contacto. No recordaba la sensación de calma ni de una fría mañana de invierno, del agua del mar e incluso de las ráfagas de viento que se solían colar por mi ventana las tardes de primavera. Todo a mi alrededor parecía extraño, era como un desierto sin fin, no recordaba cuantas horas llevaba caminando entre dunas abrasadoras buscando algo que apaciguara la sed, el ardor. Dolía, pero tenía la férrea esperanza de que cuando lo encontrara todo estaría bien, al fin. Sabía que no estaba sola, los gritos eran demasiado ensordecedores como para creerlo, pero no veía a nadie, aquel cúmulo de arena y tierra tragaba cualquier visión.

En un inesperado momento algo se alzó en el horizonte, una columna de aire se acercaba como un huracán pero solo arrastraba calor.

Dolor, algo mordió mi pierna como una serpiente. Grité, notando las punzadas atravesar el tejido, pero el desierto desaparecía dejando paso a una realidad mucho peor, no era consciente de hasta que punto el fuego podía llegar a ser aterrador.

—¡Atrás! —Akako intentaba sofocar la humareda que se cernía sobre nosotras con tan solo el poder de sus manos. Su mirada reflejaba pánico, ni rastro de aquella ira homicida que se hacía presente al contemplarme.

—¿Qué está pasando? —Conseguí murmurar.

La bruja seguía con sus intentos desesperados de protección, invocando a seres extraños en un lenguaje desconocido.

—¡Akako! —Forcejeé con mis ataduras una y otra vez pero solo conseguí clavármelas más hondo en la piel. Se me escapó un gemido desesperado al mismo tiempo que notaba como me costaba más respirar.

—Tengo que salir de aquí —Susurraba de manera frenética—. Ella debe morir, no yo.

¡No me lo podía creer! ¡Aquella bruja loca había perdido el juicio por completo! Estaba atrapada con una trastornada y por lo que parecía el museo había estallado en llamas. Tenía que hacer algo, la única salida debía de estar cubierta por el fuego y las cadenas me impedían moverme, no tenía escapatoria.

—¡Akako! —Repetí con desesperación— ¡Necesito que me liberes!

—¡Nunca! —Por un segundo captó mi presencia, enfatizando la negación. Nunca me dejaría libre y sabía que era la única opción que me quedaba para poder salir de allí con vida.

Me tomé dos segundos para pensar la situación con frialdad, calcular lo que hacer no requería estar libre de las cadenas. En primer lugar necesitaba que ella me desatara, si lo hacía podría intentar comunicarme con alguien del exterior a través del mecanismo que ella había usado para poder retransmitir mi confesión en un futuro.

Algo se me escapaba y no sabía lo qué, había una forma más sencilla de hablar con el exterior. Maldije para mí misma.

Si solo tuviera un maldito móv…

Casi suelto un gemido de satisfacción. Si conseguía salir de esta prometía regalarle a mi padre unas buenas vacaciones y todo lo que él me pidiera. Me acababa de dar mi única vía de escape. El móvil que me acababa de regalar aún descansaba en uno de los bolsillos de mi chaqueta, solo que no podía alcanzarlo.

—Akako escúchame por favor —Rogué, esta vez con más desesperación, ya no podía ver el techo de la habitación a causa del humo—. Necesito que me desates para poder ayudarte a salir de aquí, sin mí no conseguirás nada y lo sabes.

Por una vez la bruja se olvidó de sus tareas y clavó su atención en mí, recorriéndome con la mirada. Lo intenté de nuevo, al menos esta vez consiguiera llamar su atención.

—¿Y en qué me puedes ayudar tú?

—Puedo comunicarme con el exterior. Si me desatas llamaré a uno de los agentes que están por los alrededores para avisarles de donde estamos y los bomberos intentarán llegar a junto nuestra —Notaba la agonía en mi voz—. Por favor, aún tenemos una posibilidad.

Los minutos pasaban mientras que la que entonces era una bella mujer me contempló con una mirada inescrutable. Me recordaba a Kaito en muchos sentidos, esa coraza que mostraban frente al mundo para que los demás no pudieran adentrarse y hacerles daño. Necesitaba que ella confiase en mí, algo que sabía que era imposible. En un tiempo que me pareció interminable Akako soltó una carcajada mientras se sentaba cerca de mí, contemplándose las manos con desdén. Estaba perdida.

—Sería una solución para ti —No había pánico en su voz, todo el miedo se ahuyentara y ahora solo quedaba ira. Aquel miedo que desde un principio la había embargado se instauraba en mi cuerpo. Sollocé en silencio, escuchando de fondo el murmullo apagado de mi asesina—. Si te desatara y siguiésemos tu plan podríamos salir vivas de aquí, tú te librarías de tu castigo y yo me pudriría en una celda el resto de mi vida sabiendo que mi venganza no se llevó a cabo y que tú y ese maldito ladrón estaríais vivos y felices mientras yo continúo sufriendo. Si por el contrario no sigo tu plan —Continuó—, las dos moriremos, yo conseguiría el descanso eterno de una vida de sufrimientos y saber que Kaito sufrirá el resto de su existencia por perderte, además, morir quemada es una de las muertes más dolorosas ¿No crees que es lo que te mereces mi querida Aoko?

En el silencio de la noche resonó su fría carcajada. Quise vomitar, gritar de dolor, llorar hasta quedarme sin lágrimas pero opté por el silencio. Moriría, estaba claro, pero esperaba que el humo me dejase inconsciente antes de que el fuego llegase a mí. Akako comenzó a hablar de nuevo para sí misma entre espasmos de locura. Cerré los ojos con fuerza preparándome para lo que venía.

KAITO POVS

El fuego había consumido gran parte del ala este del museo. Rezaba porque Aoko hubiera escapado de las llamas hacia el otro extremo, lo que no lograba entender era porqué no había escapado cuando tuvo oportunidad. Algo la tenía que estar reteniendo y se me ocurrían muchas formas no demasiado agradables de qué le podría haber pasado. Miles de imágenes de ella atrapada entre las llamas o encerrada en una habitación por los escombros se me venían a la mente.

Maldita sea —Tenía que concentrarme en encontrarla, no podía imaginarme nada que le pudiese pasar. Dolía demasiado, más de lo que podía esperar. Sabía exactamente lo que me pasaba pero me daba miedo darle nombre a aquél sentimiento, yo nunca me implicaba tanto con alguien y ella había roto todos mis esquemas.

No era momento de pensar, tenía que encontrarla.

— ¡AOKO! —Silencio de nuevo. Estaba en la parte que las llamas no habían consumido pero el denso humo se hacía presente con más intensidad, el crepitar del fuego se escuchaba cada vez con mayor fuerza y el calor era insoportable.

Derrumbé una de las puertas de mi derecha.

Vacío.

Cada vez me aproximaba más a la zona en llamas. Afuera escuchaba las sirenas policiales y el sonido de los bomberos intentando sofocar el incendio. Era inútil, no conseguirían apagarlo antes de que todo se redujera a escombros, y de aquella sería demasiado tarde para nosotros. Ni siquiera intuían que podía haber alguien en el museo.

Malditos idiotas.

Con cada puerta que abría notaba como me desesperaba más y más— ¡Aoko responde! —Está viva está viva estávivaestáviva…— ¡Aoko!

AOKO POVS

La escuchaba murmurar en la oscuridad; hacía tiempo que dejara de hacer caso a los desvaríos de Akako, parecía que perdiera completamente la cordura, en sus últimos alaridos se distinguían frases sueltas con algo de coherencia como 'no saldrás viva de esta' o totalmente sin sentido como 'devolvedme mis poderes malditos mortales'. Poco a poco había dejado de escucharla ya que no quería que mis últimos momentos de vida fueran tan tortuosamente crueles. Apenas podía respirar, por una parte era algo que me consolaba ya que perdería la consciencia antes de que las llamas llegaran aunque por otra las fuerzas que tenía en un principio habían decaído hasta el nivel de normalidad que tenía la cabeza de mi agresora.

—El fuego se ha vuelto contra mí… Todo lo ha hecho, nada volverá a ser como antes, solo me queda una salida…

Cerré los ojos por enésima vez, intentando dejarme llevar de nuevo, lo que por ahora habían sido intentos absurdos. Entre los murmullos de ella distinguí mi nombre. Al principio no le había hecho demasiado caso ya que era asombrosa la frecuencia con la que la mujer me maldecía. Poco a poco mi nombre comenzó a volverse más claro, notaba el sopor acumularse en mi mente pero esta vez no me quería dormir, no era la voz de Akako la que escuchaba sino su voz. La voz de mi ladrón me llamaba desde algún lugar lejos de allí ¿Ya estaba muerta y había sucumbido a las llamas? La muerte no podía ser tan incómoda.

—¡Aoko!

Levanté la cabeza intentando despejarme. La mujer a mi derecha repitió mi gesto con una mirada de asombro que pronto se transformó en puro odio. No podía ser, si ella se había escuchado aquello significaba que…

Nos contemplamos en silencio, asimilando cada pensamiento. Antes de que pudiera detenerme grité con todas mis fuerzas, escuchando como ella soltaba una tras otra maldición.

—¡KAITO! ¡Estoy aquí! ¡Akak…!

Un murmullo apagado y una punzada terrible de dolor. Me sentí desorientada por un momento, intenté recobrarme y mirar a mi alrededor. Akako estaba junto a la puerta con la pistola en alto y murmurando palabras de odio. Notaba todo de un ángulo extraño hasta que caí en la cuenta de que el golpe que me había dado con algo contundente me había dejado tirada en el suelo aún con las ataduras aferrándome la piel.

Una luz me cegó la vista durante unas milésimas de segundo. No sabía si era parte de la confusión o si la luz de la pequeña ventana había reflejado en alguna superficie prístina. ¿Superficie reflectante? Era estúpido pensar en algo así pero el reflejo volvió a deslumbrarme y la conversación con Kaito se hizo presente en mi mente.

¿Sabes la leyenda de Pandora y la juventud eterna? Notó mi gesto de incredulidad—. Existe una organización… Bueno, ellos asesinaron a mi padre a causa de esa joya maldita, así que mi propósito es robarla para destruirla, aunque lo que ellos creen es que se la entregaré para sus propósitos.

—La tienes tú —Musité—. Pandora. La tuviste tú en todo momento.

La miré con asombro, respirando con dificultad. La comprensión se hacía paso a través de mí.

—Por eso no te importa seguir viviendo, por eso no querías escapar de esta habitación —La bella mujer seguía paralizada en el sitio, sabía que estaba dando en el clavo por la rigidez de su postura y por como toda su atención había recaído sobre mí. Tenía que aprovechar esta distracción en mi favor hasta que llegara Kaito aunque la claridad de mi hipótesis me hacía olvidar la única esperanza que tenía de ser salvada—. Descubriste a Pandora el día que me atacaste, creías en ella y pensabas que al encontrarla todos tus problemas se solucionarían, tú volverías a ser la de antes y con tu juventud y tu belleza podrías acabar con todos los obstáculos en tu camino, entre ellos Kaito y yo.

El silencio se hizo sepulcral. Aún escuchaba los alaridos del ladrón llamándome en la oscuridad pero yo estaba impaciente por su confesión. Ella tenía a Pandora, si Kaito no me encontraba, si la joya se quemaba con nosotras él no tendría más problemas, la organización no le perseguiría y podría seguir con su vida tal y como era antes de que mataran a su padre.

—Kaito tenía una intuición sobre The Red Clown —Explicó con un tono gélido y sin molestarse en girar su cuerpo—. Nunca le había hecho caso a sus patrañas pero pasar tiempo con él para mi beneficio consiguió que sintiera cosas que nunca sentí por otra persona. Su indiferencia hacía que cada vez la misión de encontrar la juventud eterna quedara relegada a un segundo plano.

Dejó de lado la puerta y se dirigió hacia mi posición, tirada en el suelo con un dolor pulsante en la cabeza. Me tiró del pelo levantándome por la raíz hasta que estuve pegada a su rostro. Gemí de dolor.

—Pero entonces llegaste tú, la maldita niña imperfecta que tan loco lo tenía.

Contemplaba como poco a poco él se iba alejando de mí y centrando su atención en ti. Sabía que se acabaría aburriendo, lo hacía con todas pero nunca pensé que yo sería como las demás. Supongo que nadie cree en un principio que iba ser igual que el resto pero era demasiado perfecta como para pensar que un niño como él podía pasar de mí por una cría mimada. Al paso de los días vi como me lo arrebatabas, te tenía que quitar del medio, sabía que no había algo bueno en ti y poco a poco me fui dando cuenta del plan que había abandonado por el mi ridícula obsesión. Después de la noche del primer robo Kaito no pudo conseguir la joya y cuando os escapasteis de mí pude comprobar que esa era la verdadera Pandora

La contemplé sobrecogida. Nunca había nombrado aquella parte de su historia. Desde un principio había tenido a Pandora y montó todo este espectáculo para acabar con nosotros de una forma sencilla. Después, al ver como sus planes se iban desmoronando y que la joya no hacía su efecto, decidió que no le importaba su final con tal de vernos muertos.

Asintió con fascinación leyendo el rumbo de mis pensamientos. Me soltó con brusquedad, recogiendo la pistola que dejara sobre la mesita de madera.

—Lo único que me queda aparte de mi venganza es saber si la joya responderá a mí una vez que las llamas consuman mi cuerpo. Cuando la muerte venga a por mí, sabré si la joya hace efecto comprobando la última teoría que me queda de salir con vida.

Ahí estaba la única oportunidad que me quedaba para escapar. Entendía su teoría aunque me pareciera totalmente descabellada. Podría insistirle, gritarle que todo era una mentira creada por esa organización y que nada de aquello existía realmente. Pero no podía. Si Kaito no lograba encontrarme él se salvaría de todo esto y la joya desaparecería por fin, haciendo que la tortura de esa organización desapareciera. Tenía que mantenerme en silencio, intentar que él se fuera, desistiera, que alguien lo sacara fuera del edificio. Por un momento deseé que las llamas devoraran con más rapidez esta zona para que aquella fría asesina desapareciera con el objeto que tanto daño había causado.

Tosí incontroladamente, la habitación se había inundado con una espesa humareda demasiado intoxicante para mis pulmones.

Cerré los ojos, rezando para que los siguientes segundos sucedieran con rapidez, analizando cada palabra. Pidiendo por él.

La puerta se abrió con estrépito, provocando un alarido por parte de mi acompañante. Con rapidez, la ladrona apuntó con su arma hacia el individuo que se apoyaba con desdén en la pequeña entrada, tapando lo que podría ser visible de su rostro con la capa, impidiendo que el humo entrase. Dos emociones me recorrieron el cuerpo.

Alivio. Él se encontraba bien, a salvo, se preocupaba por mí.

Dolor. No podía tener el mismo destino que nosotras, no lo permitiría.

Maldije en voz baja buscando su mirada. Por una milésima de segundo nos encontramos, noté toda su preocupación y su alivio al ver que todavía seguía con vida. Era ridículo estar feliz en aquél momento pero así era como me sentía al verlo allí, preocupándose por mí.

—Es toda una sorpresa encontrarte aquí, Rose.

—¿Qué mierda haces aquí Kaito? —Siseó escondiendo la joya en su bolsillo.

—Esos no son modales para una señorita, aunque por lo que puedo comprobar la única señorita que se merece mis respetos se encuentra maltratada en el suelo, así que, si no te importa… —Se deslizó hacia mi posición y me rodeó con los brazos, levantando mi peso con su cuerpo.

Por un momento me sentí bien, protegida, en casa. Apoyé mi cabeza dañada contra su cuello al mismo tiempo que él depositaba un suave beso en mi frente, liberándome de mis ataduras. Me extrañó que Akako no dijera nada del movimiento del ladrón pero entendí la respuesta momentos después.

—Aprovechad, dentro de unos minutos escasos todos nosotros nos reduciremos a cenizas y yo renaceré como el ave fénix, bella y gloriosa —La mujer estalló en carcajadas escalofriantes, contemplándonos con un aire desquiciado en su mirada.

Kaito me miró interrogante pero me limité a arrimarme más contra él.

—Saldremos de esta Aoko, te lo prometo —Susurró entre mi pelo—. Se me ocurrirá algo.

Sabía que lo decía para apaciguarme pero realmente no me importaba. El sueño se volvía a apoderar de mí y por una vez me sentía bien. Necesitaba descansar, aunque fuera solo un par de minutos. Sabía que sería inútil convencerlo de que se fuera, aún así lo intenté.

El ladrón negó con la cabeza mucho antes de que dijera mi propuesta.

—Nos iremos los dos, saldremos de esta, confía en mí.

¿Cómo no hacerlo? Le sonreí con dulzura, acariciando su mejilla. Se apoyó contra ella y suspiró, aunque aún contemplaba a Akako con esa mirada calculadora que tanto me asustaba. Las agujas del reloj se movían en nuestra contra y se nos acababan las alternativas. Lo peor de todo es que aún confiaba en él, una esperanza vana de que aún existía una oportunidad para nosotros, que aún habría luz al final del túnel.

Fin de la primera parte - Capítulo noveno.

Emm.. Hola? xD Sí sí! Ya sé que no tengo excusa por tardar tanto pero de verdad que tuve una semanas demasiado saturadas, además me queda un capítulo más el epílogo y acabo WAYIMD, así que después puedo centrarme totalmente en esta historia y actualizar más a menudo. Muchísimas gracias por seguir por aquí después de todo este tiempo, a mis lectores silenciosos y como no, en especial a:

Megustaelheladodechocolatesi i: Mira que es largo tu nick! jajaja Muchísimas gracias por el review y espero que te gustara este capítulo, perdón por la tardanza ;)

Akiko1412: Echaba mucho de menos tus reviews y verte por aquí! No pasa nada, entiendo perfectamente lo que es estar ocupada y más por esta época xDD Aún así espero leerte muy pronto y que cuando acabes todo me obsequies con otro de los capítulos de tu historia, que estoe impaciente jaja Muchísimas gracias por tu review y espero que te gustara el capi, un besote!

Seol: Muuchas gracias por el review! Te prometo que no lo voy a abandonar por mucho que tarde en actualizar ;3 Espero que te gustara el capi aunque aquí no salen mucho juntos pero era necesario escribir esta parte jaja un saludo!

Ignacia: Gracias por tus dos reviews y a ti sí que te pido perdón por tardar tanto! Jaja No lo pienso dejar por mucho que tarde y espero que sigas por aquí, muchas gracias otra vez y un saludo! ;3

Sin más, espero no tardar tanto en el próximo y acabar pronto la otra para centrarme un poquito más. Un saludo!

¿Reviews?