Anteriormente, Henrietta sufre un golpe por parte de la oscuridad, dejándola al borde de la muerte, sin embargo, Lord Brimir le da una oportunidad más, pero para Jericho, era un gran golpe en su vida, su esposa había sido herida, no pudo salvarla de ese destino a pesar de que se prometió a sí mismo que la protegería de todo peligro, su ira lo incita a buscar el paradero del Rey de Gallia: Joseph, quien había resucitado como un demonio y que había mandado a la versión oscura de Jericho para aniquilarlo y planear un gran ataque demoniaco para conquistar toda Halkeginia. Sin enterarse, Henrietta vuelve a la vida, pero no alcanzó a su querido, quien había desatado su ira e iba en busca de su venganza.


En el Presente.


En la noche, Jericho iba hacia el horizonte, buscando algún indicio sobre dónde estaría su peor enemigo. Su caballo, Ghost, se estaba cansando, por lo que decidió darle un descanso cerca de algún arroyo de agua para que Ghost pudiera hidratarse después de estar corriendo rápido. Cuando se baja de Ghost, sube a un árbol para pensar en su esposa, torturándose con sus propios recuerdos, en especial con el más doloroso.

-"¿Por qué sucedió esto?"-se decía a sí mismo, culpándose de eso-"Nunca debí haberme casado, de no haberme casado, ella nunca habría sufrido, nunca la habrían matado".

-"Nunca tuviste la culpa"-le dice Ghost, mientras oía cómo su amo se estaba culpando de la muerte de su esposa-"No te tortures más así, de seguro serías peor si nunca te hubieras casado".

-"¿Tú qué sabes? Tú no sabes nada de mí".

-"Claro que lo sé"-le dice-"Cuando me convertí en tu familiar, obtuve también el conocimiento y los recuerdos que tenías desde que naciste. Estuviste en otro mundo, un mundo más oscuro que este, luchabas por la luz para que la oscuridad no te quitaran a tu familia: A tus padres y a tus hermanas. A los 6 años te enlistaste en el ejército de tu mundo para luchar contra los demonios que amenazaban a tu especie. Entrenabas hasta desfallecer, pero seguías y seguías. Te volviste lo más fuerte posible y empezaste a luchar contra esos mismos demonios, sin importar qué tan grandes eran. Una vez llegó una carta por parte de tu familia diciendo que tus padres habían sido asesinados a sangre fría, tus hermanas fueron desplazadas de ti, habías entristecido y prontamente te volviste una persona fría y distante, pero sin importar qué tan frío y distante eras, poco a poco pudiste ganar amigos. Llegaron a este mundo y aquí descubriste la calidez que una vez tuviste hace mucho tiempo. Conociste a más personas y descubriste el amor, cosa que pocos pueden llegar a él".

-"¿Y de qué me sirvió encontrar el amor si me lo quitaron?"-dice Jericho estando a la defensiva.

-"¿Y crees que se quedará así? ¿Cómo regresaste en sí varias veces? ¿Cuantas veces lo hiciste? ¿Cuántas veces moriste? ¿Cuántas veces reviviste?".

-"Muchas"-dijo Jericho resignado.

-"Exacto, ¿Por quién lo hiciste?"-pregunta Ghost, sin dejarlo hablar-"Por tu amor, el amor hará regresar a tu preciosa reina, también te devolverá a tu familia algún día, solo tienes que tener paciencia".

-"Bien, si lo que tú me dices es verdad, mientras llegue ese día, no detendrá mi ira, iré a destruir cualquier demonio que se encuentre con Joseph, incluyéndolo, si hago eso, podré dormir".

-"Está bien".

-"Bien, desde aquí, regresa al castillo, yo seguiré mi camino".

-"Vuelve cuando termines".

Ghost se va de regreso al castillo, mientras que Jericho, con su determinación total, se fue corriendo hacia un bosque, donde fue rodeado de demonios con forma de ninjas, armados con arcos apuntando hacia él.

Sin inmutarse, esperó sus ataques, a la vez que secretamente y muy despacio iba sacando sus seis kunai. También sintió a sus oponentes algo temblorosos, pues un aura asesina se desprendía de él. "¡ATAQUEN!"-gritó uno de los ninjas, dando la señal de que dispararan sus flechas. Tan rápido como el viento, Jericho saltó, evadiendo las flechas y lanzó sus seis kunais hacia seis de los 11 ninjas que lo habían rodeado. Prontamente, los kunai, por magia regresaron hacia su lugar de guardado, posteriormente Jericho desenvainó su par de espadas onduladas y empezó a luchar contra los ninjas restantes. Al terminar con los ninjas, los cuales se esfumaron como humo al ser derrotados, volvió a desenvainar sus armas y siguió caminando, aún con sus ojos rojos llenos de ira


Mientras, Henrietta, Saito, Louise, Colbert, Tiffania seguían preparándose para ir a buscar a Jericho.

Henrietta se puso su traje que había usado en la batalla contra el Antiguo dragón, Saito iba con su atuendo de siempre, al igual que Louise, Tiffania y Colbert.

Poco antes de partir, Los lobos llegan enterándose de la situación, al igual que Baz y sus compañeros.

-"Lo sabemos"-dice Baz-"Iré con ustedes, al igual que Borjoyzee y Yan. Necesitarán a alguien que tenga un arma a distancia y que también sepa luchar con artes marciales".

-"Yo también iré Reina, El Rey de Tristain está en problemas, yo la ayudaré en la travesía"-dice Agnes.

-"igual nosotros"-dice Alfa-"nos necesitarán para guiarse".

-"Gracias chicos, no saben cuanto agradezco su cooperación"-dice Henrietta muy agradecida.

Todos parten para el paradero de Jericho.

Durante el viaje:

-"Oye Baz"-le llama Henrietta. Baz le dice a su caballo que se posicionara a lado del corcel de Henrietta-"¿Sí?".

-"¿Podría contarme sobre el pasado de Jericho-sama?"-le pide Henrietta.

-"Vaya, pero ¿Nunca te ha contado de su pasado?"-pregunta antes de empezar.

-"Sí, solo que me ha contado poco"-responde Henrietta.

-"Entiendo"-dice Baz.

Tiffania, intrigada por la curiosidad, le pidió a su caballo que se pusiera a lado del caballo de Baz.

Posteriormente se puso a contar:

-"Pues, para comenzar, cuando lo conocí, era una persona fría, totalmente fría y distante. Me había contado que cuando tenía 6 años, se había enlistado en el ejército de nuestro mundo, entrenó por 6 años más las artes marciales. Al terminar casi con todo su entrenamiento, recibió una carta que decía una triste verdad y le dio un gran golpe a su vida: Sus padres habían sido asesinados a sangre fría, y sus hermanitas habían sido secuestradas por los mismos asesinos. Así pasó, él se había vuelto frío y distante para no relacionarse y crear un lazo que lo hiciera más miserable, hasta que llegó su equipo. Hasta ahí, yo me fui y ya no volví a estar en contacto con él hasta que llegamos a este mundo".

-"¿Sus hermanas fueron secuestradas?"-pregunta Henrietta, que le había puesto suma atención a esa parte.

-"Eso es lo que me contó él, pero lo que no sabe es que si siguen vivas".

-"Eso es muy triste"-dice Tiffania.

-"Sí, sinceramente, es un hombre que tiene muchos secretos que se ha guardado para él mismo, secretos dolorosos para él, pero también es grande su necesidad de compartirlos, y así ha de ser su dilema"-dice Baz.

-"Pero ahora tiene seres con quien contar"-dice Saito, poniéndose a lado de Tiffania, oyendo lo que estaba contando-"Nos puede decir sus secretos y apoyarlo".

-"Todos tenemos secretos que no queremos que nadie se entere"-Baz.

-"Es verdad"-Saito.

-"Bueno, sabemos que algún día los revelará"-Dice Henrietta con confianza.

De repente un Golem Gigante de Rocas apareció enfrente de ellos con una gran espada y que tenía como objetivo obstaculizarles el paso y si podía, matarlos. Rugió para intimidarlos. Saito iba a atacarlo, pero escuchó una voz-"Dejánoslo a nosotros".

Voltean todos y resultan ser los compañeros de Jericho: Franz Le Quattro, Juan de la Castilla, Jorgen Hansen y William de la corte Inglesa, los cuales tenían grandes Zanbatos para combatir a grandes villanos y un par de espadas onduladas guardadas en la espalda con el fin de combatir enemigos de la misma altura que ellos. Franz y Jorgen traían un par de armas Gattling, ya que ellos estaban más acostumbrados a luchar a distancia, por otra parte, el golem alzó la espada con intenciones de atacar, pero cuando iba a dar el golpe, Juan lo bloqueó con su Zanbato. Mientras, William, con su Zanbato, saltó a una altura mayor a él y lanzó como un Kunai su Zanbato, penetrando el cuerpo del Golem, posteriormente dirigió una patada a la espada para enterrársela más hasta destruirlo. Una vez destruido, William recoge su gran espada y la guarda en su espalda.

-"Gracias, chicos"-dice Henrietta, una vez que ellos se presentan ante ella.

-"no fue nada, gran Reina de Tristain"-dice Juan de la Castilla.

-"De cualquier manera"-dice William de la Corte Inglesa-"¿Qué hacen aquí?"-pregunta.

-"Hemos venido a sacar a Jericho de su ira descontrolada"-le responde Saito.

-"¿Qué pasó esta vez?"-pregunta Juan, teniendo un gran presentimiento de Cliché.

-"La Henrietta murió y volvió a la vida"-dice muy natural Saito.

-"Como si eso no pasara muy seguido en este mundo"-dice Juan.

-"Me consta"-le secunda Franz.

-"Pero al parecer no sería lo único por lo que estaría con esta ira"-responde Saito.

-"¿Qué otra cosa provocaría su gran ira?"-Pregunta Juan.

-"Probalemente se sienta culpable de que no haya protegido a la Reina como lo había prometido desde mucho antes de que se casaran"-deduce Jorgen.

-"Sí, es más probable que haya pasado eso"-dice Juan.

-"Pero bueno, vamos a por él para que termine su tormento y vuelva a la luz"-Saito.

-"Está bien"-Juan-"Pero antes de que se vayan" (Le entrega una pistola de bengalas) "Tengan esto".

-"¿Qué es esto?"-pregunta Saito.

-"Son pistolas de bengalas"-le explica William-"Cuando estén en serios problemas, lancen estas bengalas y llegaremos enseguida".

-"Gracias chicos"-Saito.

-"No fue nada"-dice Juan.

Los cuatro espadachines y compañeros de Jericho se retiran y el grupo de Henrietta sigue con su camino.


Mientras, con Jericho, él se encuentra frente a frente con Joseph.

-"Saludos. muchacho"-dice Joseph.

Fuera de sí mismo por su propia ira, Jericho empezó a correr hacia él para encestarle un buen golpe con sus espadas, pero Joseph, con su poder demoniaco, lanzó un misil de energía hacia Jericho, golpeándolo tan duro que lo estampa a un árbol. Jericho cae y suelta sus armas, pero vuelve a levantarse y con él, se empiezan a materializar un par de Tekagi-shuko en sus brazos. Sin inmutarse ni sintiendo dolor, debido a que lo menos importante para él era eso, volvió a intentar darle un golpe con sus Tekagi-shukos, como si de una fiera queriendo proteger su territorio se tratara, a la vez que Joseph, con su magia demoniaca y despreocupadamente lo volvía a lanzar lejos de él.

-"Vaya, ¿No tienes otra cosa con qué golpearme?"-preguntaba con arrogancia Joseph.

Él, sin hablar lo intentaba una y otra vez. ya que estaba perdiendo la razón y posteriormente, su capacidad para pensar sobre sus ataques. Poco a poco se volvía más bestia que lo que fue una vez.

Poco después aparece Wales a lado de Joseph... Otra vez, al igual que Joseph, era un demonio. Jericho, con sus características más bestiales, empezaban a salirle colmillos caninos más grandes, parecidos a los de un vampiro.

-"¿Me recuerdas?"-Pregunta Wales con la misma arrogancia. Jericho solo gruñó como perro listo para atacar.

-"Sólo es un animal que tiene que ser educado"-dice Joseph arrogantemente, lanzando el hechizo que había copiado de Louise por medio del espejo mágico, volviendo a estampar a Jericho hacia otro árbol. Wales lo ayudó haciendo otro hechizo para que amarrara a Jericho con una soga hecha de magia.

-"No sé cuantas veces tenga que matarte, pero realmente lo disfruto"-dice Wales con una risa malvada-"Ahora que estoy vivo, podré hacerte sufrir como quiera".

Jericho solo mostró su cara llena de ira, con sus ojos brillando a rojo y teniendo a solo dos objetivos.

-"Es hora de que desaparezcas"-vuelve a decir Joseph, empezando a recitar el hechizo para matarlo.

-"¡EXPLOSIÓN!"-dice Louise desde otro ángulo, lanzando el hechizo hacia Joseph para desconcentrarlo, y esta vez, fue mandado a volar hasta estamparlo a otro árbol.

Jericho cae agotado.

-"Ch-chicos"-fue lo último que dijo y quedó inconsciente. Sus tekagi-shukos desaparecieron, al igual que sus colmillos. Wales sacó su estoque y lo alzó con intenciones de cortar a Jericho a la mitad aprovechando que estaba inconsciente, pero para su sorpresa-"No, no lo harás"-dice Baz, que rápidamente lanzó un kunai hacia él, a la vez que hace una pirueta al estilo SWAT. "Lucha con alguien de tu misma altura"-le vuelve a mencionar Baz, entretanto saca su estoque. Wales se levanta, también saca su estoque y se quita el kunai lanzado. Henrietta se dirige hacia Jericho para ver si seguía con vida. Ella le revisa su pulso, resultando ser normal. De repente su pulso se acelera y despierta, con sus ojos brillando de rojo.

-"¿Henrietta?"-pregunta algo desorientado, a la vez que sus ojos se van cambiando a un dorado.

-"Jericho-sama"-le regresa su amor sonriéndole. Jericho empieza a lagrimear de alivio. "Por Dios Henrietta, estás bien"-dice al abrazarla-"no sabría qué hacer si no estás aquí".

Henrietta sonríe al ver a su esposo aliviado de verla. Al separarse: "¡Ve por ellos!"-dice Henrietta.

-"¡A la orden mi Reina!"-dice Jericho. El espadachín vuelve a tomar sus espadas-"Manténganse a un lado"-les dice Jericho a Baz y a Louise-"Ellos son míos".

Primero se bate a un gran duelo de espadas contra Wales, el cual derrota aproximadamente en un minuto. Al derrotarlo, se dirige a Joseph. Ahí, guarda sus espadas y se pone en guardia.

Jericho empieza a provocar a Joseph para que lanzara sus más poderosos hechizos contra él, teniendo un gran as bajo la manga, pero el único hechizo más poderosos fue Explosión, la cual había robado de Louise hace mucho. Por otra parte, Jericho podía utilizar energía como láseres, de esa manera, podía crear aros láser en el aire, hechizo con el cual lo venció fácilmente. Una vez que terminó todo, caminó hacia su esposa y se arrodilló ante ella-"Me disculpo, mi reina, no pude alcanzar a protegerte a tiempo, si quiere herirme con algo, hágalo, sin importar qué tan grave sea el daño o el dolor, lo soportaré y sufriré con él".

-"Jericho-sama, ponte de pie"-dice Henrietta.

-"Sí, mi reina"-dice Jericho, levantándose.

Ella solo cierra sus ojos y se prepara para recibir un beso.

-"eeeh, ¿Henrietta?"-pregunta confundido Jericho.

-"Tu castigo será darme un beso, y otro bebé"-dice Henrietta.

-"Así será, mi Henrietta"-dice Jericho. Él la agarra de la cintura y la besa con toda su pasión. Al separarse:

-"Mi reina, la llevaré hacia nuestro castillo, donde esperan nuestras princesas".

Jericho sube a su damisela al caballo blanco que ella tenía, y él se subió después como el jinete que era y se dirigió de regreso al castillo.

Saito, quien iba a lado de Jericho en su propio caballo, con el que compartía con Louise, empezó a hablar.

-"Ahora ¿Qué harás?"-le pregunta Saito.

-"Pues, esperaré otra acción, o al fin dormir bien"-dice Iván.

-"Al parecer alguien más va a dormir bien"-dice Saito, mirando a Henrietta, quien estaba recargada en Jericho mientras dormía.

-"¿Eh?"-pregunta Jericho-"¡Ah! Bueno, de tanto preocuparse está cansada".

-"Y ver que regresaste será muy satisfactorio"-Saito.

-"Sí, pero me estoy preocupando por darle otro bebé"-Jericho.

-"¿Por qué?"-Saito.

-"No lo sé, aunque no pienso dárselo". Henrietta, a pesar de que estaba dormida, pudo oír lo que decía y enseguida le dio un palmazo en la nuca. Jericho solo hizo una sonrisa nerviosa.

-"Si quieren, pueden quedarse en el castillo, veo que Louise también está cansada por tanta emoción"-Jericho

-"Gracias"-Saito-"Por cierto, quiero hacerte unas preguntas".

-"Adelante"-Jericho.

-"¿Desde cuándo tienes ese poder?"-Saito.

-"¿Qué poder?"-Jericho.

-"Cuando estuviste con mucha ira por la pérdida de Hime-sama, tu poder aumentó y empezaste a luchar como una bestia con mucha sed de sangre"-Saito.

-"Ah, aunque no recuerdo muy bien acerca de eso, puede ser que la calidez de tener una familia, una esposa con quien compartir mi vida y que me quitaran eso, perdiera la razón y solo quisiera lanzarme a aniquilar al responsable, como todos al que pierden un ser querido con el cual han compartido mucho tiempo, quieren venganza"-Jericho.

-"Es verdad, si le pasara algo a mi Louise, no me lo perdonaría por nada"-Saito.

Llegan al castillo. Jericho despierta un poco a Henrietta, para poder bajarla del caballo y llevarla a su habitación.

Todos se fueron. Mientras, Jericho, se andaba vistiendo para acostarse, puesto a que sus hijas también se habían dormido. Su reina, Henrietta, se había despertado, pero solo para cambiarse a sus ropas de dormir, en cuanto él se cambió, ella se había abalanzado sobre él.

-"¡Henrietta!"-dice Jericho.

-"Recuerda tu castigo"-le responde Henrietta, recordándole que tenía su asunto pendiente.

Con todo eso en mente, pasaron la noche.

CONTINUARÁ