. - Beyond the limit - .


Me gustaría dedicar este capítulo a quienes siguen continuamente mi fic:

Judi42, Sad.Whisper, yuki-eirisama, Cleo-lawliet, EsperanzaKapranos, Kmiloncia, lin, lains, Vegen Isennawa, BlackLady-AoD, SarahJacobs, Chibi :D, JUEGOFRIO y Linsa it

Muchas gracias a todas por haberme leído hasta aquí, aprecio mucho su comentarios.


X. Welcome to the Wammy's House

Había pasado una semana.

L continuaba comunicándose casi diariamente con Wedy para estar al tanto de sus vigilancias. Lo único alarmante era que Light pasaba más tiempo con Takada, lo cuál era preocupante en parte, pero no sospechoso de Kira. Sin embargo también había descubierto que había sido un mecanismo en un cajón lo que causó la explosión en la casa Yagami, un cajón perteneciente a un escritorio que se encontraba en la habitación de Light, según fotografías. Eso sí era sospechoso de Kira, lo cuál inquietó aún más a L.

Mello había recibido un par de visitas de Matt, lo que provocaba que no se hablaran con Near. Éste permanecía ansioso por volver al departamento e investigar a Light por su cuenta, pues sabía que L ya lo había dejado atrás en todo aspecto, aunque no le dijera nada.

Finalmente los niños volvían al departamento, a diferencia de Sayu, quién no había sufrido muchos daños y ya estaba con sus padres hace varios días.

Ambos notaron con algo de preocupación la tensión que había entre los dos jóvenes que los cuidaban. Algo había cambiado.

- ¿Diga? – Contesta su celular el detective interrumpiendo su charla con los niños y el japonés - ¿Broke? – El detective se levanta para ir a hablar a su habitación. Light lo sigue lanzando una mirada a los niños para que se quedaran allí.

- Ryuuzaki… me temo que ya es tiempo – señala Broke desde el otro lado del teléfono.

- ¿Ya? Pero es que ahora es imposible. Ellos apenas han…

- Lo sé, Ryuuzaki, y lo siento, de veras. Pero toda la organización ya está impaciente. He retrasado su regreso lo más que he podido, y ciertamente he llegado al límite.

- Entiendo. Se irán en el primer de mañana. Te llamaré cuando hayan despegado.

- De acuerdo. Realmente me duele hacer esto, Ryuuzaki.

- Lo sé. No te preocupes, no es tu culpa.

- ¿Cómo va el otro asunto? ¿Está él cerca en estos momentos?

- … Sí.

- Bien, en ese caso, me despido. Cuídate mucho, Ryuuzaki.

- Igualmente, Broke – el detective cuelga su celular algo desanimado.

- Los niños volverán mañana al orfanato – indica al universitario.

- ¿Mañana? Pero si sólo ellos han…

- Lo sé, pero no hay de otra – L sale del dormitorio y regresa con los niños.

"Excelente… el momento se acerca" celebra Kira en su mente.

Ya entrada la noche Mello estaba de muy mal humor. No quería volver al orfanato tan pronto, es más, no quería volver en lo absoluto.

- No voy a regresar, y punto – se quejaba el rubio estando ya solo con el fantasmita en su habitación.

- Tienes que. Ambos tenemos que hacerlo – respondía Near desde su propia cama, empacando sus cosas.

- Pues, me niego a hacerlo. ¿No te das cuenta? Éste es el verdadero mundo. Éste es el lugar donde quiero vivir. Nunca me ha gustado estar encerrado en ese estúpido orfanato. La única razón por la que he permanecido ahí es porque no tenía a otro lugar a donde ir. Pero ahora ya tengo, y ya no soy tan pequeño.

- Estás hablando tonterías. Seguimos siendo niños.

- Te equivocas, yo he crecido.

- Pero que arrogante eres.

- ¿Tú vas a regresar así como así? ¿En verdad estás tan dispuesto?

- Todo lo que somos ahora se lo debemos a ellos.

- Podría aceptarlos como trabajo, pero nunca los aceptaré como una familia. Quiero mi propio hogar alejado de ese orfanato.

- Entonces… ¿vas a escapar?

- No lo sé. Por ahora tendré que hacer lo que L-sama me pida.

- …

- No vayas a enojarte, Nate. No es que vaya a dejarte a ti – el mayor se levanta y acercándose al menor le ayuda a empacar el resto de sus cosas. El fantasmita comienza a dudar de las intenciones de su amigo.

Mientras tanto, en el dormitorio principal…

- ¿Por qué no, Ryuuzaki? ¿Nunca has sentido ganas de volver a tu antiguo hogar? – pregunta el japonés.

- No se trata de eso, Light-kun.

- ¿Entonces de qué?

- No debería ser visto fuera de este país.

- Sabes que no se trata de eso. Sino nadie podría ir y venir del orfanato. Hay formas.

- …

- Sólo te estoy dando esa oportunidad. Me parece que te vendría bien los viejos tiempos, has estado muy tenso estos días.

- ¿Los viejos tiempos?

- Sí. Después de todo, dijiste que pasaste tu infancia en ese orfanato, ¿verdad?

- Sí.

- Entonces, ¿por qué no volver a recordar un poco? Si no quieres que yo vaya, no hay problema. No me moveré de aquí.

- No podría dejarte aquí sólo.

- Si así lo prefieres, puedo acompañarte.

- Pero se supone que ningún civil puede entrar al orfanato. Es un lugar celosamente resguardado, por los niños que están entrenando.

- Yo soy parte de la policía, Ryuuzaki, al igual que tú.

- Yo sólo coopero con la policía en los casos que me atraigan.

- En ese caso tú serías el civil, ¿no?

- … Light-kun.

- Cómo quieras. Estaré en la cocina…

El japonés comienza a alejarse cuando se escucha un leve ruido, como un micrófono.

Los dos se miran algo alarmados y comienzan a observar por la habitación. Al final encuentran un pequeño transmisor en una de las chaquetas del universitario, quién estaba tan sorprendido como el detective. Sin embargo, antes de que pudieran hacer algo, el celular de Light suena.

- ¿Sí? – Contesta con precaución - ¿Takada-san?... ¿Qué? – dirige una mirada de alerta al detective – Pero… no…no… - se notaba la sorpresa y algo de desesperación en el rostro del japonés. Luego de unos segundos cuelga notablemente impactado.

- ¿Qué ocurre? – pregunta L ya alarmado en sus cinco sentidos.

- Era Takada… ella ha… - comienza Light sosteniendo el transmisor con fuerza – me ha puesto un transmisor en una de nuestras salidas.

- ¿Qué?

- Pensó que como era de la policía le daría alguna información útil. Busca ser reportera en el canal en el que trabaja. Sólo una buena historia le daría el puesto así de rápido.

- ¿Una buena historia? – repite L temiendo ya lo peor.

- Quiere venir con nosotros al orfanato…

La mañana había comenzado agitada. Ahora ya estaban en camino al aeropuerto.

Los niños miraban con tristezas las calles de Kanto sabiendo que no las verían de nuevo. L estaba a punto de sufrir un ataque de nervios, a pesar de que lucía como siempre neutro. Light estaba a su lado, observando también por la ventana. Su regocijo interior iba por los aires, todo iba maravillosamente de acuerdo a su plan, y ahora Takada los esperaba en el aeropuerto, con equipaje y todo.

Light recordaba esa vez, cuando tomaba un café con la futura reportera, como su actitud algo culpable la delataba. Vio claramente el transmisor cuando fue puesto en su ropa, pero no dijo. Su intuición le había dicho que sería útil en algún momento.

Ryuk continuaba a lado del japonés, riendo al ver aclarado la sonrisa de su compañero ese día. Últimamente había sido él quién había ido a controlar la Death Note a cambio de algunas manzanas. Incluso había sido él quién había llevado el cuaderno negro hasta el equipaje de Takada, sin que ella lo notase, claro. Light tenía planeado algo.

L por su parte, tenía a Wedy ya esperando en Inglaterra. Se haría pasar por una de los guardaespaldas que los recibirían. No podía arriesgarse, y sólo había accedido porque ella estaría allí todo el tiempo. Después de todo, el orfanato era de su propio conocimiento, y en su propio escenario, tendría ventaja sobre Kira, si es que ése era el caso.

Broke les esperaba en el orfanato, vestida formalmente, así como Watari solía hacerlo tan elegantemente. Saludaba a los niños amablemente, pero dándoles su espacio. Ambos estaban cansados, y fatigados del viaje, aparte del brusco retorno, por parte del rubio. Entonces recibe a L con un cálido abrazo, pues ella sabía por lo que estaba pasando. Además, le daba mucho gusto el poder hacerlo, ahora con Light de sospechoso podría empezar a pelear con él nuevamente, teniendo mucho cuidado con su identidad, y la de los demás, desde luego. Takada fue recibida por un amistoso apretón de manos, mientras que el japonés recibió tan sólo una fría mirada de parte de la nueva administradora en jefe. Entendía perfectamente lo que le esperaba.

El orfanato era notablemente extenso. Contaba con varios pabellones para los niños, así como para los demás residentes. Fueron a un viejo pabellón que se encontraba al fondo de los demás. En él estaban las habitaciones de Near y Mello, también la antigua habitación de L, hasta ahora intacta, el cuarto privado de Broke y su oficina administrativa de todo el complejo, entre algunas oficinas de investigación.

Pasaron por la mitad de todo el orfanato, en su cómoda limusina. Había niños en los patios, jugando o simplemente mirando su entorno. Entre los diferentes pabellones Near y Mello reconocieron el que contenía todas las investigaciones que medían el coeficiente real en cada uno de los niños por separado. Era en ese pabellón en el que Near había estado encerrado mientras Mello conocía a Matt.

Los auténticos edificios que L había dejado en su infancia. La verdad no esperaba que verdadera nostalgia lo invadiera durante su estancia en aquél lugar, pero le sorprendió al notar que sí la sentía después de todo, lo cuál le preocupaba aún más estar en estado cerca del posible Kira. Aún así anhelaba mostrarle todo a Light, cosa que tendría que olvidar, desde luego.

Light observaba admirado todo el lugar. Era inmenso comparado con los orfanatos en Japón. Memorizaba los pabellones, las puertas, el camino adonde se dirigían. Todo. No tendría mucho tiempo, Takada había conseguido que le dijeran todo de algún otro proyecto, que a pesar de no ser el orfanato, le darían el ascenso que tanto buscaba. Eso le duraría a lo mucho tres días.

Llegaron al edificio indicado. Todos subieron hasta el tercer piso, que contenía las habitaciones de los niños por separado. Near fue dejado en su cuarto con sus cosas y un guardia, mientras que Mello estaba con otro también en su propio cuarto al frente del menor. Los demás siguieron subiendo hasta el quinto piso, en donde estaba la antigua habitación de L. El detective se quedó con ese piso junto con Light y Takada, que dormirían en el cuarto anexo al del detective.

La gran puerta se cernía sobre los jóvenes, sobretodo sobre L, quién parecía incapaz de abrirla.

- No te preocupes, siempre ha sido y será tuyo –tranquiliza Broke abriendo la puerta – Yo me encargaré de ellos por ahora – indica a los guardias que obedeciendo van poco a poco esparciéndose a sus diferentes puestos del edificio. Entonces los cuatro restantes entran al dormitorio.

Paredes alfombradas hasta la mitad de las paredes de color azul. Luces empotradas, al igual que los armarios, y muebles por la mayoría del cuarto. Una cama fijada a una pared, con la vista a una ventana. Un par de escritorios equipados respectivamente con computadoras y algunos papeles. Un televisor de pantalla plana en un costado al frente de una pequeña sala de un sofá y un sillón lujosos. Había también repisas en las paredes con varias cosas desconocidas hasta el momento, y también un intrigante baúl al pie de la cama. La puerta al baño era blanca, y también grande. La habitación anexa no tenía puerta en sí misma, sólo una delicada cortina de seda. Claramente era un espacio para que la persona que viviese allí se relajara un poco de la tecnología, pues sólo contenía una cama de tres plazas iluminada por dos ventanas a los constados.

Luego de que Broke les ayudara a instalarse bien, los dejó solos para que descansaran un poco del largo vuelo. Takada se retiró a darse una ducha al baño de visitas en el mismo piso aunque fuera de la habitación. Estaba más que satisfecha por la calidad del lugar, y comenzaba a sentirse en verdad como una aprovechadora del lugar. Tenía que relajarse un poco. Light quería ducharse también, pero esperaría. Estaba algo sorprendido al ver a L en ese entorno. Esperaba que ese lugar le afectara en algo, pero no tanto. El detective miraba fijamente la habitación, recordando…

(Flash Back)

- ¡Watari!! – gritaba el pequeño desde su amplia cama. El hombre llegó corriendo dentro de poco.

- Joven Lawliet, ¿qué ocurre? – preguntaba agitado una vez con el niño.

- Lo he vuelto a hacer – responde lloroso el infante con la mirada gacha.

- ¿Has vuelto a hacer que?

- … - gruñe el pequeño como si estuviera reuniendo fuerzas, y entonces mira al hombre a los ojos, llorando – He vuelto a soñar con mis padres – El hombre sonríe tiernamente, y abraza al niño con delicadeza. Estaba preocupado, las pesadillas del niño había sido muy seguidas últimamente. Comenzaban a afectarle realmente.

- Joven Lawliet, ¿se da cuenta que no fue su culpa, verdad? – Consuela el mayor, pero el niño se limite a restregarse la nariz – Joven Lawliet, sus padres le quisieron mucho, siempre desearon lo mejor para usted. Yo creo que les entristecería mucho el saber que están provocando malestar en su pequeño.

- Ellos no pueden estar tristes porque ya están muertos – señala fríamente el menor ya calmándose.

- Ellos no están muertos, joven Lawliet, mientras los recuerde permanecerán con vida en usted, y en mí, y en todos los que les conocieron.

- ¿En mí? Pero si yo no los siento en ningún momento. No logro oírlos. Me han abandonado porque están enojados conmigo, porque por mi culpa ellos han…

- Joven Lawliet, no le permito decir eso – interrumpió el hombre con un tono un poco más autoritario, pero ablandándose al instante – Lo que pasó no fue por su culpa, ya se lo he dicho. Y si no los siente es porque no quiere hacerlo, porque tiene miedo – El infante se queda callado. Detestaba que aquél hombre lo entendiera tan bien – Pero no tiene porqué tener miedo. Ellos no están molestos con usted, es más, están muy felices porque ha sobrevivido.

- ¿Están felices? ¿Tú los sientes felices?

- Desde luego. Y le prometo que cada día me siento igual yo, cuando me dicen lo felices que están al ver que hijo está creciendo sanamente bajo mi cuidado.

- Watari…

- Por eso, mi estimado joven Lawliet, procure ser el mejor, para no decepcionarlos, y nunca se rinda. Pronto verá que los escucha también, que están contigo siempre, y que nunca van a dejar de amarlo.

- Watari – nuevamente el pequeño comenzaba a llorar al tiempo que era estrechado otra vez por el mayor – ¿Tú estarás conmigo siempre, verdad?

- Claro que sí. No me apartaré de usted nunca, joven Lawliet.

- Muchas gracias, Watari…

(End of flash back)

La cama lucía tan vacía sin la presencia de aquel hombre que alguna vez la había llenado con su yo infante. L no quería volver a dormir ahí, pero desafortunadamente debía hacerlo. No podía alejarse de Light, no quería hacerlo.

Light también notaba la necesidad de escapar de L. Sin duda esa habitación lo volvía vulnerable. Eso era lo que quería, aunque, por otra parte, deseaba huir con el detective de vuelta a Kanto, de vuelta al pasado. Sabía que tenía que hacer su utopía, pero nuevamente detestaba la idea de tener que apartar a L para cumplir su objetivo. No podía negar que seguía enamorado de él, pero ahora era un dilema muy conflictivo en su interior, y al contemplar al detective así, le dieron ganas de renunciar a la Death Note, de abandonarlo todo por él. Pero no podía ser así de egoísta tampoco, había personas que contaban con él para vivir en un mundo mejor, tales como Takada. Tenía que continuar con su plan, y deshacerse de sus sentimientos humanos que lo retenían.

A unos metros de él, Ryuk no evitaba el reírse por lo bajo, era claro lo que le ocurría a su compañero, y realmente esperaba ver como solucionaría aquello. Muy interesante.

Mientras tanto, el fantasmita continuaba arreglando sus cosas. Pronto sería la hora de ponerle otra inyección de insulina, y esperaba terminar para entonces.

Su puerta se abre y entra el rubio con su barra de chocolate, como siempre.

- ¿Ya terminaste? – le pregunta sin decir de ordenar todo.

- Hice ya lo que debía hacer – responde Mello observando la gran torre de dominó que estaba armada en un borde del cuarto.

- ¿Desempacaste o no? – pregunta de nuevo Near temiendo ya conocer la respuesta.

- Más o menos.

- …

- Oye, calma – se acerca al menor percibiendo sus pensamientos – No voy a irme todavía.

- ¿Y entonces porqué no desempacaste todo?

- Por que soy flojo. Vamos Nate, estaba jugando.

- No parecías estar jugando.

- Estaba enojado, frustrado y hambriento. ¿Cómo esperabas que reaccionara?

- De acuer… - pero el menor se vio interrumpido cuando el rubio lo besó levemente.

- Quería recordar cómo era. Hemos estado peleados mucho tiempo, ¿no crees?

- …

- Jeje, no te preocupes, ya me voy. ¡Te veré en la cena!

El mayor abandona la habitación tan rápido como la abordó. Near algo sonrojado para de hacer sus cosas. Si, el rubio había estado muy molesto con él durante su estancia en el hospital, así como él mismo estaba molesto con él por recibir tan bien a Matt.

"Es verdad… ¿Qué pasó con Matt?" piensa repentinamente el fantasmita "No lo vimos los dos últimos días en el hospital, ¿sabrá que ya salimos de alta? ¿Sabrá que estamos aquí ahora?" Comienza a preocuparse "Mihael no lo dejaría tan fácilmente, y sin siquiera despedirse, está así de contento ahora… ¿nos habrá seguido? ¿lo habrá traído?" Comenzaba a marearse…

El rubio entretanto, permanecía recostado sobre su cama. Sacando un celular marca un número. Poco después sonría feliz, Matt había logrado llegar también a Inglaterra, aunque estaba lejos de la Wammy's House. Era arriesgado, pero lo estaba convenciendo para regresar al orfanato.

La modelo cansada de filmar se encierra en su cuarto, a descansar un poco.

- Ay, si tuviera con quien hablar esto no sería tan aburrido – se queja hablando consigo misma, entonces se voltea a contemplar la foto de su amado japonés – Light… cada vez te extraño más – Coge su celular, marcando como siempre el número del celular del universitario. Nunca entraba la llamada, a pesar de que el celular de un policía estaba conectado vía satélite el servicio de la modelo no cubría hasta allá, y como era arriesgado llamar desde una cabina, se limitaba a escuchar a la operadora diciéndole que el número estaba fuera de la zona límite. Aún así le gustaba hacerlo, porque sentía que el japonés también lo hacía de vez en cuando, y era justo corresponderle.

Sin embargo esta vez fue diferente… el celular realmente empezó a sonar…


Notas de la autora: Hello! Por fin! Lo sé! Gomen por la demora uu pero ya estoy aquí de nuevo! Espero el capi les haya gustado, y que se hayan imaginado el complejo de la Wammy's House como yo lo hice. Muajaja! deje en estado crítico todo, pero eso porque, sip, no estamos acercándo al final. No sé cuántos capítulos tendrá reamente este fic, pero ya no le quedan muchos por delante. Y pues, la tercera entrega me es imposible. Así que, vayanse adaptando a la idea del final. Lo que lleva nuevamente a otra encuesta, que desean:

1. Final Feliz -pero no del clásico.

2. Final Dramático

3. Final Trágico

4. Final 'continuará'

Depende de ustedes n-n y también, aprovecho para preguntar si alguien sabe de dónde puedo descargar la novela completa "Another Note" He bajado puro resumenes, pero yo quiero la versión completa. Puede ser en español o en inglés, no me hago problema. Recuerden que tiene que ser descarga gratuita. Se los agradecería mucho si alguien me dice dónde.

Bueno, creo que eso es todo. Ya saben cualquier duda, sugerencia o crítica serán bienvenidas y respondidas. Las del anterior capi ya están en mi profile o en sus correos desde hace tiempo, para recordarles. Así que espero leernos pronto! Deseenme suerte!

Y sin decir más:

Es un placer entretenerlos.