O.O ¡Estoy tan soprendidamente feliz! El capítulo nueve ha roto el récord de comentarios (y eso que casi ni avancé la historia) Les agradezco muchísimo por su apoyo y sus comentarios que me animan a seguir publicando :'D ... Mikoto-Uchiha06 jajaja, la imagino créeme que si y me río sola frente a mi pc mientras tanto... jejeje ya verás que si! Itachi tendrá tratamiento especial ¬w¬ y seguirás apareciendo en las notas mientras comentes, a menos que no quieras :/ , de nada! tu firma es producto de la llama de la juventud que hay en ti *inserte pose de Rock Lee* ; Tamahara-chan jajajaja no, no... eso sería demasiada tensión para manejar O.o el sake jajaja, hay que alivianar las cosas, pronto se irán a la misión u.u ; freya no uta lo sé, Fugaku es un amor! Me gusta leerlo así y fingir que ama a sus hijos por igual xD bueno, lo de los cascabeles y eso no lo escribí porque, ¿y si Kishimoto me demanda? D: con lo de Akatsuki, jajaja, estoy loca ya lo verás... Gracias a ti por comentar! ItaSaku, jaja tampoco a mí empieza a disgustarme la idea :3 ; Bella-swan11 eres como una Fugaku que logra ver a través de Sasuke O.O y tienes razón, ¿te imaginas si Itachi no puede resistirse a la idea de amar a Saku en serio? Yo si lo imagino y se me hace tan emocionante! ^^ ahí si que Sasuke estaría en problemas... Saludos para ti también ^w^ ; Nora-Maria por supuesto! Es mi Fugaku ideal (en cuanto a su forma de ser padre y esposo) Gracias por tus comentarios y tu apoyo! Ojalá tu ordenador no se dañe más :D ... A todas muchas gracias por leer, comentar y por su apoyo en éste fic... Nos leemos luego! ^u^
Cap. 10
- Por favor Mikoto, no te pongas así – dijo Fugaku tratando de consolar a su mujer – sabías que éste día llegaría.
- Ya lo sé, es sólo que no creí que fuera tan pronto – sollozaba tristemente la pelinegra - ¿A qué hora parten?
- Pasado mañana al amanecer – respondió Fugaku – Itsuki quiere aprovechar el día de mañana para traer a Sakura e instalarla aquí en su nueva habitación.
- Nunca nos dijiste el motivo de tu misión otousan – intervino seriamente Sasuke.
- Hmp. Lo siento Sasuke – dijo seriamente el Uchiha mayor luego de dar un largo suspiro – pero me temo que no puedo revelarte ahora toda la información, podría comprometer el futuro de la misión.
- Es muy extraño – prosiguió el azabache menor afilando su mirada – nunca antes habían enviado al padre de Sakura fuera de la aldea por tanto tiempo.
- ¡Veo que ya se llevan mejor! – expresó Fugaku con sonrisa triunfal, pero ante la confusa mirada del resto de su familia decidió aclarar su punto – acabas de llamar a Sakura por su nombre en lugar de llamarla "molestia", es un gran avance ¿no crees? – dijo con una mirada burlona.
- Hmp. Claro que no – respondió Sasuke evadiendo la mirada de su padre con nerviosismo – sólo me incomoda el hecho de tener que ver en mi casa a diario a esa molestia por más días que de costumbre.
Fugaku sólo intercambió una mirada cómplice con Mikoto y con Itachi, mientras la pelinegra veía con diversión lo incómoda que se había tornado la situación para Sasuke, Fugaku se quedó pensativo al notar a su hijo mayor un poco distraído, con la mirada perdida en algún punto del salón como meditando algo sumamente importante.
Al día siguiente luego de desayunar, la pelirrosa se dirigió junto con su padre a la mansión Uchiha; ya Itsuki le había puesto al tanto de la nueva situación para ella y había tenido la noche entera para asimilar que de ahora en adelante, hasta que su padre regrese, se vería obligada a compartir bajo el mismo techo con Sasuke y su familia.
- ¿Segura que empacaste todo? – preguntó el oji jade a su hija mientras repasaba mentalmente la lista de todo lo que había guardado en la maleta de la pelirrosa la noche anterior.
- Es como la quinta vez que te digo que sí otousan – respondió Sakura rodando los ojos y fijando la vista en la imponente mansión Uchiha que se alzaba frente a ellos; por alguna razón se sentía realmente nerviosa al saber que ese sería su hogar por quién sabe cuánto tiempo.
- Bien, ya llegamos – habló Itsuki posando la vista en la puerta principal y girando luego la mirada en su hija - ¿te sientes bien Saku?
- ¿Eh? – dijo la pelirrosa dando un salto – ¡hai! – volvió a decir tratando de forzar una sonrisa para tranquilizar a su padre.
- ¡Llegas tarde Haruno! – dijo una voz desde atrás de ambos oji jades.
- ¡Uchiha! – espetó notablemente molesto Itsuki – ¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta cuando llegas de esa manera?
- Hmp. Eres molesto Haruno – expresó Fugaku cruzándose de brazos y con el ceño fruncido – si fueras un buen ninja no podría sorprenderte así. Y de cualquier forma, ésta es mi casa; no es raro que yo esté aquí ¿no crees? – dijo el pelinegro cambiando su semblante serio por uno de arrogante burla.
- ¿Si yo fuera un buen…? – empezó a repetir Itsuki con ira e incredulidad las palabras que el Uchiha había usado con él – no puedo creer que deba pasar tanto tiempo junto a tu prepotencia Fugaku.
- ¡Ja! No te lo tomes tan en serio Itsuki – habló Fugaku mientras llevaba adentro a los dos Haruno – es sólo que tienes un muy mal carácter.
- ¿Tú hablando de mal carácter? – replicó Mikoto con acusadora y burlona mirada hacia su marido.
- Hmp – se limitó a decir Fugaku, lanzándole una seria mirada a su mujer.
- Siempre es un placer verte Mikoto – saludó sonriente Itsuki al ver la reacción de su amigo ante la pelinegra, definitivamente por más grande que sea el orgullo de Fugaku, debía admitir que contra Mikoto nunca podría ganar en una discusión.
- Bienvenidos Itsuki-san, Sakura-chan – respondió sonriente al saludo la pelinegra - ¿ya desayunaron?
- Hai Mikoto-san – respondió con una dulce sonrisa la pelirrosa – otousan hizo hoy un desayuno especial para los dos.
- Ya veo – correspondió Mikoto a la sonrisa de Sakura.
- Konnichi wa – intervino Itachi en la conversación al llegar seguido de Sasuke quien se limitó a mirar fijamente a los recién llegados.
- Itachi-san, qué gusto verte de nuevo – dijo sonriente la pelirrosa – la pasé muy bien contigo durante el picnic en ese lindo lago ayer.
- Soy yo quien debe agradecerte Sakura-chan – respondió con amabilidad Itachi – para mí siempre es un verdadero placer cada minuto que disfruto en tu compañía. ¡Aunque admito que todo lo que cocinaste para la salida también contribuyó al agradable ambiente! – repuso el pelinegro con una amplia sonrisa mientras los demás quedaban con los ojos en blanco y luego reían por el comentario; a excepción claro de un joven azabache que veía a todos con una expresión bastante seria.
- Ita-kun tú siempre piensas en comer – dijo Mikoto con una resignada sonrisa.
- Gomen okaasan – respondió Itachi haciendo que todos rieran de nuevo.
- Hola Sasuke-kun – dijo la pelirrosa viendo directamente adonde estaba el pelinegro, quien al ver la tierna e inocente sonrisa que le dedicaba ella, la miró con los ojos entrecerrados y frunciendo levemente el ceño.
- ¿No vamos a desayunar aún? – fue lo único que respondió Sasuke para dirigirse al comedor seguido de los demás.
A pesar de que Itsuki y Sakura no comieron nada, eso no impidió que se sentaran con la familia Uchiha a compartir un agradable rato donde conversaron animadamente de diferentes temas; algunas veces reían y otras veces eran cosas más serias.
- ¿Y te ha gustado la idea de ser ANBU desde tan joven Itachi? – preguntó con interés Itsuki.
- Ha sido una valiosa retribución a mi esfuerzo y entrenamiento como ninja – respondió tranquilamente el pelinegro – la verdad fue un gran honor cuando me dijeron que me habían seleccionado para pertenecer al cuerpo ANBU.
- Por eso no tienes de qué preocuparte Itsuki – intervino Fugaku, dándole palmaditas en la espalda a Itachi mientras hablaba – con Itachi aquí para cuidar de Sakura, puedes estar seguro de que nada malo le pasará; además también está Sasuke que como su compañero de equipo también la protegerá.
- ¿En serio? Creí que Itachi podría solo – dijo mordaz el azabache menor.
- Ita-kun – habló rápidamente Mikoto para desviar la atención de la mala actitud que tuvo Sasuke – ya que terminaste, ¿te importaría mostrarle a Sakura-chan su habitación?
- No hay problema okaasan – respondió Itachi mientras se levantaba de su silla y tomaba a Sakura de la mano dirigiéndola hacia su nueva habitación – con su permiso Itsuki-sama.
- Pórtense bien – dijo Itsuki con aparente inocencia, haciendo que la pelirrosa le lanzara una gélida mirada de desaprobación; definitivamente su padre nunca cambiaría esa sobreprotectora actitud.
Luego de que Itachi ayudara a Sakura a instalarse con la ayuda de Mikoto que se les unió para ayudar a la pelirrosa a acomodar sus cosas personales, los tres volvieron a reunirse en el primer piso con los demás.
- Bien, debo irme ahora – dijo Itachi tomando su equipo – debo entrenar duro si quiero regresar temprano.
- Qué te vaya bien Ita-kun – abrazó Mikoto tiernamente a su hijo mayor haciéndolo sonrojar por la actitud de su madre frente a las visitas – y no te preocupes, aunque no alcancé a prepararte el almuerzo me aseguraré de llevártelo a tiempo al campo de entrenamiento.
- Arigato okaasan – sonrió Itachi a su madre y despidiéndose de los demás haciendo un ademán con la mano – hasta la noche Sakura-chan – dijo finalmente haciendo sonrojar a la pelirrosa que no pudo articular palabra, cosa que hizo sonreír una vez más a Itachi quien desapareció rápidamente en una nube de humo.
- Eh – empezó a decir Itsuki, carraspeando un poco la garganta para obtener la atención de su hija – creo que tú también debes irte ya mi preciosa florecita, no querrás llegar tarde a tu primer día con tu sensei, ¿o sí?
- ¡Se me había olvidado por completo! – se alarmó la pelirrosa – ¡no puedo creer que no me lo hayas dicho antes otousan!
- Te ayudo y aún así resulto saliéndote a deber – se quejó infantilmente el oji jade, aunque Sakura no lo alcanzó a oír puesto que salió corriendo por la puerta arrastrando a Sasuke casi sin terminar de hablar.
- Deja de jalonearme Sakura – dijo con pesadez el azabache.
- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo Sasuke-kun? – hablaba con angustia la pelirrosa – llegaremos tarde en nuestro primer día, ¿qué dirá el sensei?
- Hmp. Eres una molestia – dijo el pelinegro rodando los ojos, pero si zafarse del agarre de la pelirrosa.
- ¿Primer día y ya llegan de la mano? – dijo el rubio con mirada zorruna cuando se percató de la llegada de sus compañeros.
- ¡Pero qué cosas dices baka! – espetó la pelirrosa con un gran sonrojo, liberando a Sasuke para darle un gran golpe a Naruto.
- ¡Ay! Eso dolió Sakura-chan – se quejó el rubio al borde del llanto.
- Mejor entremos – suspiró la oji jade para luego seguir al pelinegro que ya se les había adelantado en el camino hacia el aula donde se encontrarían con su sensei.
- ¡Me estoy muriendo de hambre! – gimoteó el oji azul luego de que su estómago rugiera por cuarta vez – llevamos como media hora esperando y nada que aparece. Haberlo sabido antes y hubiera pasado por un poco de ramen a Ichiraku, dattebayo – habló casi sin energías.
- Deja de quejarte Naruto – reprochó la pelirrosa que ya estaba impaciente también – o acabarás con la poca paciencia que me queda.
- Ohayou – habló tranquilamente un hombre de cabello plateado, con una máscara que cubría casi todo su rostro, vestimenta ninja y sosteniendo un libro – lamento mucho la tardanza, pero es que me perdí en el camino de la vida.
- ¿Qué se perdió en dónde? ¿De qué habla éste tipo? – pensó el rubio mirando al hombre con curiosidad.
- ¿Pero qué se cree llegando tarde durante el primer día y dando semejantes excusas tan patéticas? Y yo que creí que no había nadie más irritante que Naruto – fue el pensamiento que cruzó por la cabeza de la pelirrosa.
- ¿Se sienten bien? – preguntó el hombre de nuevo al notar las miradas de reproche en sus alumnos – bien, entonces comencemos, mi nombre es Kakashi Hatake y me encargaré entrenarlos en su largo camino como shinobis de la hoja. No les mentiré, el trabajo será duro y los entrenamientos insoportables, pero las satisfacciones que sentirán al desarrollar todo su potencial lo valdrán.
Kakashi decidió hacer una pausa para esperar las reacciones de los tres ninjas, pero al ver su atónita reacción decidió continuar.
- Por favor no se asusten – dijo cambiando su anterior tono de voz severo por uno tranquilo, incluso a los genin les pareció ver que sonreía bajo su máscara – vayamos a un lugar más tranquilo y conversemos un rato.
Eran casi las tres de la tarde, así que después de conocerse un poco mejor entre ellos charlando en la cima de una azotea, el nuevo sensei dio por finalizada la primera reunión del equipo siete, fijando los horarios de entrenamiento que tendrían a partir de mañana.
- ¿Quieres ir a Ichiraku conmigo Sakura-chan? – preguntó el rubio a su amiga cuando iban camino a sus casas.
- Gomen Naruto, pero no puedo – respondió la pelirrosa con una amarga sonrisa – mañana otousan partirá en una importante misión y quiero estar con él el resto del día.
- Entiendo, no hay problema – dijo el oji azul con una amplia sonrisa y abrazando por los hombros a la pelirrosa – será en otra ocasión ¿verdad?
- Claro – habló la pelirrosa devolviéndole la sonrisa al rubio.
- En ese caso nos vemos mañana en el campo de entrenamiento – se despidió el oji azul tomando el camino hacia su casa y dejando solos al azabache y la pelirrosa – ¡Sayonara Sakura-chan, teme!
- Hmp – hizo un gesto de despedida con la cabeza el azabache.
Al llegar a la mansión, Itachi aún no llegaba, por lo que todos decidieron pasar el resto del día escuchando sobre el primer día del equipo siete con su sensei (donde casi sólo Sakura habló) y luego entrenando un poco. Al entrar la tarde se relajaron en el jardín tomando el té y ya en la noche luego de que Itachi llegó de su arduo entrenamiento y cenaron juntos, tanto Fugaku como Itsuki empezaron a prepararse para partir al amanecer.
Definitivamente el otro día sería duro, pero nada se comparaba con lo que aún estaba por venir…
... ^u^
