Día 9
Hace unos días
Luces rojas, paredes forradas de terciopelo y encajes por todas partes.
"Ah, esto es una sex shop" - pensó.
Un muy entusiasmado Pichit no paraba de escuchar las recomendaciones de las mujeres encargadas de la tienda, ya tenían el mostrador lleno de dildos, lociones, lubricantes, lencería y otros objetos que Seung no podía reconocer a simple vista, incluso vio algo que parecía una cola de zorro. No tenía idea de que hacia eso en una tienda de ese tipo.
Listo, ya tengo lo que necesito - dijo acercándose a Seung
¿Qué rayos compraste?
Eso te lo mostraré cuando lleguemos al cuarto.
El camino de regreso fue pacífico aun cuando Pichit no quería decir qué era lo que llevaba en esa pequeña bolsa de papel con un estampado de un pan para camuflaje de su verdadero contenido. Pasando por el puente que unía a la escuela con la ciudad se toparon con Victor, quién literalmente los quitó de su camino corriendo detrás de un auto.
Jajajaja, parece un perrito – dijo Pichit
Parece un idiota… ¿Habrá pasado algo?
No creo, mejor démonos prisa – tomó de la mano al coreano para continuar con su camino.
Caliente, muy caliente, unos labios rozaban cada parte de su pecho, marcas por aquí y por allá. No se había dado cuenta de en qué momento se había quedado sin playera. Parecía que los besos lo drogaban, ya hasta había olvidado que el cuarto era una completa porquería
"Ahora entiendo porque se metió una rata"
"Bueno qué más da"
A penas hace unos días que se conocían y ya estaba en el departamento del otro, sin ropa, excitado después de haber ido juntos a una sex shop y sudando como nunca
"¿Qué estás pensando?" – alcanzó a escuchar de parte del moreno entre sus piernas.
En nada en particular.
Pues como parece que te estás distrayendo tal vez deba hacer que en lo único en que pienses sea en mí. – dijo para después bajar su cabeza.
Pichit abrió el pantalón de su acompañante, después la trusa color vino que Seung llevaba dejando al descubierto un bastante animado miembro.
¡Espera! ¿No irás a…?
Justamente eso pienso hacer…
Sentía la respiración del otro acercándose, más y más. En ningún momento de su vida llegó a considerar que aun siendo un alfa terminaría "abajo".
Cerró los ojos deseoso, dispuesto a dejarse llevar por el placer. Sí, ese chico ruidoso y adicto a las fotografías le gustaba, mucho más de lo que estaba dispuesto a reconocer.
A punto de llevarse aquello a la boca Pichit fue interrumpido por el sonido de golpes en su puerta
¡PICHIT! ¡SOY YUURI! ¡POR FAVOR ABRE!
Ambos voltearon a ver hacía la puerta.
Rayos… - susurró Pichit.
…
¡PICHIT! ¡POR FAVOR! ¡ES URGENTE! - el tono de voz se escuchaba desesperado.
Teniendo un duelo interno en su cabeza Pichit alborotaba su cabello, para al final lanzar un pequeño lamento.
Perdón, debo abrir. – dijo mientras se levantaba para recoger la ropa de Seung del piso para después entregársela. – Creo que usaremos esto otro día.- guardo la bolsa de papel en su armario.
Está bien, parece importante – mentía, realmente estaba esperando a que su "asunto" se consolidara, además de que no logró descubrir que había en la bolsa.
Seung se vistió lo más rápido que podía en lo que Pichit recibía a su amigo, quién se sorprendió mucho de verlo ahí, no sabía, es más, probablemente ni se había llegado a imaginar que aquellos dos se conocieran.
Esa tarde Seung descubrió que (y cómo todos sospechaban) Víctor estaba enamorado de Yuuri, pero de momento el sentimiento sólo era unilateral. Ya que había besado al omega sin más.
"Estúpido Víctor, me arruinaste la noche" – pensó
Terminó de escuchar la historia del japonés, tomó sus cosas y decidió que al parecer esa noche no sería "su noche".
Bueno, es tarde. Yo me voy
Espera, te acompaño a la salida - Pichit se levantó – Ahora regreso Yuuri.
Yo… de verdad lamento lo que las cosas no hayan podido seguir - dijo cabizbajo.
Enserio está bien, es tú amigo y al parecer el idiota de capitán se apresuró, creo que al menos por hoy él te necesita más que yo. – dijo, tomó una de las mejillas del otro y lo beso en los labios, dio media vuelta. – Pero sabes, la próxima vez vayamos a mi cuarto.
¡Claro! ¡Llevaré "esas cosas" para compensar lo de hoy!
Logró ver cómo Pichit sonrió. De verdad había caído por completo.
Los días pasaron y Yuuri no se iba del cuarto de Pichit, eso le molestaba, mucho. Lo único bueno era que el cuarto de su pareja estaba siempre limpio ahora, o al menos lo estaría siempre y cuando Yuuri siguiera ahí.
Un día incluso estuvo a punto de ir directamente con Víctor a exigirle que de una vez por todas arreglara sus problemas con el omega, él ya no aguantaba más, pese a que había ofrecido su cuarto para convertirlo en el rincón de los arrumacos, su tiempo libre era muy limitado, pronto pasaría a quinto año, con ello vendrían aún más responsabilidades.
Ya que no deseaba que su relación se convirtiera en la comidilla del campus le prohibió a Pichit las muestra de afecto excesivas en público (un auto gol) ya que ahora no siempre podía verlo, estaba ocupado, sin Yuuri en las prácticas de patinaje no existía una excusa para que el tailandés fuera a la pista a "ver a su amigo" con ello lograría verlo más seguido, también deseaba que lo viera patinar. Su rutina estaba cada vez más pulida y sólo había una persona a la que deseaba presentarla.
Él era un alfa, se suponía que no debía de estar teniendo esas dificultades para tener sexo con su actual pareja. Aunque siendo sinceros no paraba de pensar que tal vez él debía ser el "activo" en esa relación.
"Supongo que es porque Pichit tiene bastante energía"
La cosa mejoró cuando llegó una mujer, hermana mayor del omega, pese a que también le robó tiempo de calidad con Pichit, la vio como el posible final del tiempo de refugiado que llevaba Yuuri en el cuarto ajeno.
Era de noche, leí un poco mientras escuchaba música.
Alguien tocó la puerta de su cuarto. Era Pichit, por su aliento notaba que había bebido.
Hola… ¿Puedo pasar?
Adelante. – cerró la puerta.
Sí, de verdad los admiro por poder tener sus cuartos limpios, yo nunca lo logro.
¿Estás ebrio? – dijo algo molesto.
No, sólo bebí una cerveza con Mari, espera - sacó una pastilla de menta de su bolsillo y la comió – perdón si te molestó el olor, estuve en el cuarto de Yuuri bebiendo con Mari, Víctor y un chico llamado Minami, fue muy divertido, al parecer por fin van a hacer las paces.
Me alegra, así por fin se saldrá de tú cuarto en definitiva. – se sentó en la cama con los brazos cruzados.
Sí lo sé. – se sentó también en la cama – ahora tendremos todo el tiempo para estar a solas. – se acercó a su rostro y lo besó.
En definitiva había caído por completo, hasta hace unos segundos estaba molesto, sabía que no le gustaba el alcohol y así se atrevía a ir a su cuarto oliendo a ebrio. Pero al parecer ya nada de eso le importaba, nuevamente estaba debajo del otro, gimiendo como sí de ello dependiera su vida, abriendo lo más posible las piernas, sintiendo al otro dentro de él, contorsionándose, pidiendo más, clavando sus uñas en la espalda contraria, gritando.
Esa noche Seung durmió con Pichit sobre su pecho, acurrucados y usando la misma sábana para cubrirse.
Cerca de la escuela estaba Yuuri ya de regreso con una bolsa, se detuvo al ver al ruso frente a él.
¿Podemos hablar?
Supongo que si… Pero primero debo llevarle esto a Mari-neechan
Sintió cómo el alfa le tomaba la mano con la bolsa.
Eso puede esperar, ven.
¿A dónde vamos? – Yuuri se mostró preocupado, la última vez que algo así pasó terminó "secuestrado".
Por ahí hay un pequeño parque – señaló hacia su derecha.
Pero… las cosas de Mari…
No creo que vaya a morir de hambre sí no se los llevas ahora, por favor esto es importante.
No dijo más, se dejó guiar por el alfa hasta un pequeño parque, al parecer era algo popular ya que aunque era de noche se veían personas en él, no muchas, algunas corriendo, una que otra pareja e incluso algunos adolescentes en grupo.
Se dirigieron al área de juegos infantiles, Víctor se sentó en uno de los columpios.
Este lugar me recuerda un poco a Rusia, cerca de la casa de Yakov también había unos columpios, pasaba ahí buena parte de la tarde. – comenzó a mecerse mientras miraba hacía el oscuro cielo.
Por mi casa no había parques, es una zona llena de hoteles, aunque la mayoría ya no están en servicio. - se sentó en otro de los columpios dejando la bolsa de plástico junto a él.
Ya veo.
Reinó el silencio entre ambos. Ninguno sabía cómo tocar el tema. Hasta que Víctor se paró frente a Yuuri, sujetando las cadenas del columpio dónde estaba sentado el omega.
Yuuri… Yo… Quiero pedirte perdón, por besarte… - fue directo al grano
Víctor… verás – fue interrumpido.
Yo sé, que no debí hacerlo, pero para ser honesto Yuuri yo – tragó saliva – ¡Yo estoy enamorado de ti Yuuri!
Yuuri más rojo de lo que se había puesto en toda su vida y con la boca abierta quedó pasmado.
¿Qué tú qué? – de algún modo logro hablar
Que estoy enamorado de ti, desde el primer día que te vi, yo quedé flechado.
Espera, espera, ¿Has sentido eso por mí desde el principio? – seguía anonadado.
Si, sabes tú olor es algo que no pude ignorar. Pensé que tal vez sólo sería eso, pero después empecé a conocerte un poco más, yo sé tal vez mi reputación no sea la mejor, pero te aseguro que estoy siendo totalmente honesto contigo. – mencionó lo último recordando la amenaza que recibió de Pichit.
Ah… Pues yo no sé nada sobre tu "reputación" pero… Yo creí que te estabas burlando de mí cuando pues… cuando… - levantó la mirada para encontrar los ojos de Víctor.
¿Cuándo te bese? – preguntó el ruso
Si…
¿Cómo rayos pudiste pensar eso? ¿Qué clase de patán crees que soy? Creí que me tenías en mejor estima – dijo algo molesto.
No, no es que creyera eso, pero verás… - bajo la miraba mientras jugaba con sus dedos – cuando estaba en mi otra escuela y antes de eso, en la preparatorio me pasaba algo… que pues… digamos que me molestaban mucho… - giro la mirada.
Espera, ¿Me estás diciendo que antes alguien te besó para molestarte? – Víctor estaba molesto.
No, no, espera eso no. Pero siempre se metían conmigo… Dejaban cartas en mi casillero, a veces hasta regalos, al menos una vez al mes alguien me llamaba a la parte trasera de la escuela y me decía que estaban enamorados de mí, una vez un tipo intentó besarme y lo golpe con una escoba que tenía cerca… San Valentín era un dolor de cabeza, siempre me daban chocolates… Digo siempre estuve en escuelas de varones, que un chico te de chocolates debe ser una broma y deben querer molestarme ¿no? Mari neechan dijo eso.
"Voy a matar a esa bruja"
Yuuri, no creo que la intención de esos chicos haya sido molestarte ¿sabes? Puede que ellos tuvieran un interés romántico por ti ¿No lo crees? - estaba perplejo por la inocencia y completa credulidad de su amado a lo que su hermana decía.
"Puede que al final haya sido bueno que le haya metido esas ideas en la cabeza"
Jajajajaja, no lo creo, digo ¿Por qué tendrían ese interés en mí? Sólo soy un omega más, no soy particularmente bueno en algo. – Yuuri decía eso como si fuera lo más natural.
No, Yuuri. Al menos para mí eres alguien único. - Se acercó hasta estar frente a frente
No… No lo creo… – Yuuri volteó el rostro, comenzaba a sonrojarse de nuevo.
Pues lo creas o no, esa es la razón por la cual yo me enamoré de ti. –retrocedió un paso, ya había notado que el menor estaba poniéndose nervioso.
Víctor… Yo… No puedo corresponderte, para ser honesto… Yo nunca he pensado mucho en ese tema y no estoy seguro de poder cumplir con las expectativas que tienes; hasta hace unos días yo creí que sólo éramos amigos, unos muy buenos amigos.
Guío su mirada a Víctor, lucía cómo si fuese a llorar de un momento a otro. Se puso de pie y se acercó. Era la primera vez que alguien rechazaba a Víctor.
Yuuri, ¿Acaso no notas mi olor? - su voz se quebraba
¿Tú olor? – torció un poco su cabeza.
Sí, mi olor. La primera vez que nos encontramos tú olor se quedó en mi memoria… No puedo sacarlo de mi cabeza… - se detuvo, estaba seguro que de seguir hablando comenzaría a llorar, su plan no dejaba de desmoronarse en sus manos.
Yo… como decirlo… mi olfato no funciona…
¡¿Qué?! – Ya se le había acabado la paciencia
Si, verás es por la medicina que tomo… es algo así como un efecto secundario, cuando empecé mi celo pues era tan fuerte que no podía ni pararme, así que comencé a usar un medicamento diferente, por eso es que mi madre siempre está diciéndome que vaya al médico – dijo con rapidez mientras ponía sus manos delante de él. - No puedo oler a nadie, ni a ti, ni a Pichit, ni a mi hermana, a nadie.
Víctor estaba sintiendo frustración una muy muy grande frustración, tristeza y desesperación; hacía mucho que no se alteraban así sus emociones. Se alejó unos pasos dio vuelta y gritó con todas sus fuerzas, llamando la atención de las pocas personas que estaban cerca.
¡NO LO PUEDO CREER!
Tranquilo, shhh – Yuuri lo intentó calmar.
Jadeo para mantener la compostura que le quedaba, inhaló profundamente y exhalo por la boca.
Está bien – volvió a darle la cara a Yuuri, ahora tomándolo de los hombros - ¡Dame una oportunidad de hacer que te enamores de mí!
¿Eh?
¡DAME UNA OPORTUNIDAD DE DEMOSTRARTE QUE PUEDO HACERTE FELIZ! – El ruso recobró toda su energía.
Yo… no lo sé… ¿Qué tal sí no me enamoro de ti?
Entonces me rendiré sabiendo que lo intenté – dijo muy decidido, pues en sus planes no estaba nunca el rendirse.
Pues… está bien… sólo por favor no más besos sorpresa… -subió la mirada, en el fondo sabía que Víctor le parecía atractivo, un alfa de primera, pero aun no lograba imaginárselo como pareja.
¿Entonces sí te pido permiso sí puedo besarte? – pasó uno de sus dedos por los labios de Yuuri.
Espera eso no es lo qu… - no logró acabar su frase
¡Ya está dicho! ¡Ahora vayamos a darle esas cosas a tú hermana! - señaló la bolsa que había quedado unos pasos detrás de ellos.
¡Es cierto! ¡Se va a enojar! – tomo la bolsa y siguió a Víctor camino a la escuela.
Para cuando regresaron Mari ya estaba dormida sobre la mesa con una lata de cerveza en mano.
Ambos limpiaron el departamento mientras Yuuri contaba sobre su estadía en el cuarto de Pichit y como había logrado mantenerlo limpio por todo ese tiempo, sobre que se sentía algo nervioso de estar cerca de él, razón por la cual había huido de las clases de ruso además de las prácticas de patinaje.
Tendrás que recibir un castigo por faltar a los entrenamientos, tampoco olvides que Yakov no es la persona más paciente del mundo – le recalcó - Pero no te preocupes te ayudaré con lo que vieron en las ultimas clases.
Gracias y sí, lo sé… ¿Qué clase de castigo tendré? – se sentía algo culpable
Vas a ayudarme a reclutar a nuevos miembros. – sonrió mientras anudaba una bolsa de basura.
Creí que sería algo peor - decía mientras levantaba unos platos.
Créeme no es cosa sencilla, pero ya tengo a alguien en mente.
¿Ah sí?
Sí, es un chico, cómo de esta estatura – uso su mano para marcar la estatura - lo vi el día que pasó lo de JJ, creo que fue el que llamó a la policía, viene a estudiar danza, así que es un excelente candidato.
Oh vaya, muy bien entonces te ayudaré.
¡Podrían callarse, alguien trata de dormir! – gritó Mari desde la cama de Yuuri.
Perdona Mari-nee…
Yuuri acompañó hasta la puerta de salida a Victor.
Hasta mañana Yuuri. – por fin la atmosfera entre ambos había vuelto a la normalidad.
Hasta mañana Víctor.
El mayor se acercó, como si fuese a besarlo y se detuvo a unos milímetros del menor, sonrió y pasó su mano por la mejilla del otro.
Te quiero, no lo olvides. – Se fue.
Yuuri lo siguió con la mirada hasta que desapareció en las escaleras.
Vaya, creo que de verdad le gustas. – dijo Mari parada detrás de su hermano.
¡Waaaa! ¿Desde hace cuánto estás ahí? – otra vez sonrojado hasta las orejas.
No desde el principio me temo. – rio
No debería entrometerte en la vida privada de tu hermano, yo jamás me meto en la tuya - Dijo haciendo un puchero y cerrando la puerta, para luego regresar al interior del cuarto.
Bueno es que yo jamás coqueteo con chicos frente de ti, me sorprende lo descarado que eres cuando te dejan solo, debe ser por eso que mamá vive vigilándote. – añadió adentrándose de nuevo en el cuarto.
Yo jamás hago esas cosas, por cierto ten lo que me pediste - le entregó la bolsa.
Guárdalo, ya comí mucho, ahora me regreso a dormir, mañana debo irme y quiero descansar.
Ya acostados, Mari en la cama de Yuuri y el menor en el suelo decididos a dormir charlaron un poco sobre las cosas en casa.
Mari- nee… -dijo casi como un susurro, estaba cerca de dormirse por completo.
Dime…
Yo quisiera ir al médico… para ver lo de mi olfato… Dile a mamá que me haga una cita…
Claro que sí Yuuri… Descansa.
Continuará…
Gente, acá su autora de nuevo, espero que hayan disfrutado el cap, creo que es la primera vez que me tardo tanto en hacer uno, primero porque es el más largo que he hecho y segundo porque me distraigo con facilidad.
Quería abarcar algo de Yurio y ya meter a los demás personajes, pero al final decidí focalizarme de lleno en Pichit y el Victuuri XD
Por cierto en fanfiction ya llegamos a las 21k lecturas y en wattpad ya pasamos las 3k
¡Muchas gracias!
Espero poder actualizar pronto, aún tengo ganas de escribir.
Dato curioso, el número del cuarto de Yuuri lo saqué de la canción de Selena de "El chico del apartamento 512" XDDD
Soy bien simplona a veces.
Hasta la próxima
Queda prohibido traducir, adaptar o re subir esta historia.
