Capitulo 9:

~*Sentimientos encontrados*~

El miedo de sus recuerdos la atrapo, de la nada sus colmillos salieron, sus ojos se habían vuelto rojos, llorosos, su cabeza le dolía, algo en su interior la estaba atrapando en su interior, luchaba por salir, pero no quería que eso sucediera. Tenía miedo de lastimar a las personas que tanto amaba.

-Lucy cálmate- el maestro lo miraba serio y pensativo, de tan solo recordar como mataron a su madre enfrente de sus ojos su bestia quería salir.

-no… mama- logro decir Lucy mientras lloraba abrasándose a sí misma, Natsu la miro con lastima y dolor, no soportaba verla de aquella manera, pero no podía hacer nada por ella. O eso pensó, instintivamente la abrazo rodeando sus hombros con sus manos y apretándola lo más fuerte posible contra su pecho.

-Lucy, cálmate… por favor- le susurro, ella le correspondió aquel abrazo, de la nada sus colmillos desaparecieron y sus ojos volvían a ser de ese color chocolatoso que volvían loco a Natsu con tan solo una mirada suya. Rompió en llanto abrasada contra su pecho.

-será mejor que dejemos esta conversación aquí, Lucy todavía no está lista para recordarlo todo- dijo el maestro caminando hacia la puerta. Miro por última vez a sus mocosos con cautela y preocupación. Salió serrando la puerta por detrás de él.

Lucy lloraba con fuerza acurrucada en el pecho de su pelirosado amigo, sentía su calidez y su cariño, el la miraba con ternura, acaricio sus cabellos rubios intentando consolarla, no podía verla de aquella manera, odiaba verla llorar, no sabía que hacer por ella.

-Natsu… tengo miedo- confeso en un susurro, sus manos temblaban, se separó un poco de él y lo miro a los ojos.

-Lucy… no tienes por qué tenerlo…. Yo… te prometo que…- trago saliva, aquellos ojos chocolates lo miraban con temor y pidiéndole ayuda- Yo te protegeré Lucy, are todo lo posible por sacarte una sonrisa en los malos como en los buenos momentos- los ojos de la rubia se volvieron a llenar de lágrimas, aquel sentimiento otra vez la invadía con más fuerza, sentía que la mataba por dentro era tan cálido, tan fuerte que su corazón no aguantaría tanto.

Volvió a abrazar a Natsu con más fuerza, la ahogaba ese sentimiento, un nudo se le formo en su garganta. El Pelirosado beso su frente, Lucy ya había tenido suficiente. No quería separarse de ella, quería que ese momento durase para siempre. Lucy se volvió a separar un poco de él, sus rostros quedaron a centímetros, Natsu acaricio su mejilla secando las lágrimas que no dejaban de caer, su piel era suave, lisa y fría. Apoyo su frente contra la de ella.


El maestro al salir de la habitación cerro muy fuerte la puerta, Erza y Gray se acercaban con unas cuantas botellas de sangre para Lucy, pero el maestro los miro y negó con la cabeza.

-¿Qué sucede?- pregunto Erza mientras apoyaba la mano en el picaporte de la puerta.

-Lucy ha recordado la muerte de su madre, pero perdió el control, gracias a Natsu ha vuelto en sí, los he dejado solos, Lucy estaba llorando- Gray frunció el ceño. Claro los consuelos de Natsu eran mejores que los de sus otros amigos, para el que se quería pasar de listo.

-¿la estaba consolando?- pregunto el pelinegro con curiosidad.

-sí, los eh dejado solo por esa misma razón, incluyendo que esos dos sienten algo el uno por el otro- Erza y Gray asintieron.

-ya era de esperarse, si Lucy lo ha mordido una vez…- susurro Erza.

-¿una? Yo he visto marcas de colmillo recientes en el cuello de Natsu- Erza y Gray se miraron, ¿acaso habían escuchado bien?

-ags Natsu es capaz de dejarse morder otra vez- Gray suspiro pesadamente, Natsu le tenía tanto cariño a Lucy que por ella hasta moriría, y lo sabían.

-bien será mejor que valla con Gildarts, Erza, Gray, todavía no entren, escuchen lo que dicen atreves de la puerta, eso será lo mejor, Lucy en esos momentos necesita de Natsu, pero… procuren que esos dos no se pasen de listos- ellos asintieron, el maestro asintió antes de seguir su camino.

Gray y Erza escuchaban los sollozos de Lucy, cada vez lloraba más fuerte y Natsu la intentaba consolar, le susurro unas cuantas palabras que no llegaron a oír, decidieron quedarse allí por un buen rato, mientras no escuchasen nada raro ellos no entrarían.


Natsu abrasaba a Lucy asía ya bastante tiempo que dejo de llorar, pero no quería separarse de ella, la veía tan desprotegida, tan débil y lastimada que le causaba un extraño dolor en el pecho. Poco a poco Lucy se fue durmiendo acurrucada en su pecho, Natsu intento separarse de ella, pero no pudo, por suerte estaba oscureciendo y su turno de cuidarla había empezado, la alzo y como pudo abrió la cama para acostarse junto a ella, la tapo con cuidado, la noche seria fría, ella se acurruco aún más contra su cálido pecho, la abraso con fuerza, su fiebre había aumentado, su cuerpo temblaba y su rostro no tenía color alguno, había pescado un resfriado. Lucy le importaba y mucho, la veía dormir inquieta, su respiración era algo forzosa y sudaba mucho, su cuerpo hervía, pero ella tenía frio y abrasaba con fuerza a Natsu. Murmuraba cosas en sueño. Natsu le acaricio su mejilla. No comprendía el por qué Lucy tenía que pasar por todo eso, le dolía verla sufrir y no poder hacer nada, no poder hacer nada por la mujer que tanto… ¿afecto le tenía?¿la que tanto quería? . No eso no era lo que sentía por ella, era algo mucho más fuerte, un sentimiento único que solo lo sentía con Lucy, no era como el cariño que sentía hacia sus otros compañeros, si no que era mucho pero mucho más fuerte y encantador. Pero… ¿Qué es ese sentimiento? Se preguntaba. De repente se acordó de un viejo libro que les había leído Gildarts cuando él y Lissana eran pequeños, un cuento que relataba la historia de una sirena que se había enamorado de un humano, se acordó de aquella pregunta que él le había hecho a Gildarts

"~ oye Gildarts, ¿Qué es el amor?~ pregunto un pequeño Natsu cruzado de Brazos, Lissana lo miro de reojo y le dio un buen golpe en la cabeza.

~ ¿Eres un tonto o qué?~ le pregunto~ ¿no sabes lo que es el amor? ¿Nunca lo has sentido?~ Natsu negó y Gildarts rio.

~bueno Natsu, tu pregunta es algo difícil de contestar, digamos que….~ él se rasco la cabeza pensativo~ eso lo sientes únicamente por una persona, mejor dicho por una mujer, es un sentimiento cálido, hermoso, te dan ganas de estar alado de esa persona, quererla, protegerla, si esa persona especial para ti se encuentra deprimida o está sufriendo tu sufres también… ya lo entenderás cuando seas mayor~ Natsu asintió con la cabeza y miro a Lissana de reojo, ella frunció el ceño.

~Lissana… ¿tú te has enamorado?~ le pregunto curiosa, la ojiazul abrió los ojos de par en par y se sonrojo.

~ ¿A qué viene eso?~ pregunto nerviosa.

~solo quería saber~ Natsu inflo sus mejillas enojado.

~Eso no te interesa~ le contesto desviando su mirada."

Natsu sonrió, de tan solo recordar la expresión de Lissana le daba gracia. Pero se dio cuenta de algo, eso a lo que se refería Gildarts cuando era unos niños…. Ese sentimiento llamado "Amor" era idéntico a lo que sentía por Lucy. Gildarts tenía razón, solo se sentía por una persona, y esa persona era ella, Lucy. Si Natsu sentía eso por Lucy… en otras palabras…. Él amaba a Lucy. Estaba enamorado de Ella.


A las afueras de Magnolia en un tiempo determinado:

Una rubia corría intentando que su capucha no se le caiga, en brazos llegaba a una pequeña niña de cabellos rosados y ojos chocolates de tan solo seis años imedios de edad, corría y corría con la poca fuerza que le quedaba, si no llegaban a tiempo ese futuro se destruiría con ella todavía allí. Todos murieron, sus preciados amigos, murieron protegiendo a las dos últimas personas de su especie, e incluso EL, que siempre había estado allí para ella, en las buenas y en las malas, todavía recuerda aquel día en el que le confeso sus sentimientos, y se los correspondió de inmediato. Agito la cabeza de un lado asía el otro intentado dejar aquellos recuerdos atrás de cada paso que daba a una velocidad impresionante. Cada recuerdo suyo desaparecía en la negrura del bosque, cuando lo conoció a él, cuando la salvo en aquel barco, cuando se unió al gremio, los momentos felices que pasaron junto a sus amigos, todo, los trabajos, el dolor de perder a su padre, sus besos, sus caricias, el día en el que él le pidió matrimonio, y luego…. El día que más amaba, cuando se isieron uno solo, sus besos, sus caricias, aquellas palabras dulces que le susurraba, sentirlo cerca suyo, abrasarlo, besarlo, sentirlo adentro suyo, esa noche que jamás quisiera olvidar… pero tenía que hacerlo. Por el bien de su hija tenía que olvidar, dentro de unos minutos ese futuro dejaría de existir, solo porque su hija, su preciada bebe era hija de una pura y un humano, mejor dicho, la primera hija de un maldito que nacía pura. Casi llegaban a aquel lugar que su amado le había dicho, el lugar que transportaría al pasado a su hija. Ella temblaba en los brazos de su madre, tenía miedo, había visto a muchas personas de su familia morir, estaba en shock. La rubia paro frente a un gran círculo mágico echo de piedras, coloco a su pequeña hija allí y sus trece llaves del zodiaco.

-no escapara tan fácilmente- rugió una vos detrás suyo, se volteo sobresaltada, ahí estaba uno de ellos, un impuro, un maldito asesino.

-Llaves mías os ruego que protejan a mi pequeña hija…- comenzó a decir aquel conjuro, una Luz blanca rodeo a la pequeña, asustada y temerosa miraba a su madre a través de aquella barrera, el impuro la estaba golpeando- les pido que… la transporten…al… pasado… a aquel pasado… para que impida…. Esta tragedia…- dijo entre jadeos mientras la golpeaba con más fuerza, no se defendía, no le quedaban fuerzas para hacerlo, total si no moría de aquella manera moriría cuando su hija se hubiese ido ya que ese futuro dejaría de existir.

-¡MAMA NO!- gritaba la pequeña pelirosada mientras lloraba, el impuro tiro al suelo a la rubia para luego morderle el cuello y matarla con su sangre.

-búscanos… en el pasado… te amo, recuerda…lo- susurro entre tanto dolor que sentía, poco a poco su cuerpo se dejó de mover.

-¡NO!- grito la pelirosada con todas sus fuerzas, ella extendió una mano en dirección a su hija.

-Na…shi…- fue lo último que dijo antes de morir con una sonrisa de alivio en su rostro, el alivio de que su hija estaría a salvo.

-¡MAMA!- grito antes que una gran luz saliera de ella y desapareciese entre todo ese resplandor.

Cuando despertó las únicas palabras que retumbaban en su cabeza eran la de encontrar a sus padres del pasado, pero… ¿Dónde?, estaba sola en un bosque, no sabía hacia dónde ir, comenzó a correr, una de las ventajas que tenía ser un vampiro era que corrían muy rápido, la noche era fría en aquel lugar, las lágrimas no dejaban de salir de su mejilla, su madre, su padre e incluso su gremio entero se habían muerto por su culpa, protegiéndola.


Al otro día en la actualidad Mansión Heartfilia:

Lucy se despertó jadeante, todavía era de noche o eso parecía, Natsu estaba dormido a su lado, lo contemplo, su temperatura había bajado un poco, Natsu dormía como un niño pequeño, de vez en cuando daba algunos ronquidos, sonrió, su corazón latía con fuerza, otra vez esa sensación, al ser un vampiro sus sentimientos eran tres veces más sensibles que antes, además esos sentimientos que tanto escondía su corazón salían a la luz, la ahogaba, la llenaba de calidez, latía con más y más fuerza su corazón, se sonrojo y acerco su rostro al de el temblorosa y con miedo a despertarlo, cerro su ojos que temblaban, solo quería hacer eso para calmarse, solo eso, apoyaría sus labios y nada más, no lo despertaría. Rozo sus labios con los de él, se ruborizo aún más, solo quería saber por qué sentía eso, y si lo besaba entonces podría confirmarlo, estaba en dudas. Apoyo sus labios con los de él, le dio un dulce y tierno beso, se separó rápido de él y hundió su rostro sonrojado en la almohada, estaba avergonzada, pero por fin lo comprendía, aquellos sentimientos tan ahogadores, los había leído millones de veces en las novelas, imaginaba sentirlos por alguien algún día, sus novelas decían que era algo que no se podía ni explicar, y tenían razón. Lucy estaba enamorada de Natsu. Sus ojos se llenaron de lágrimas, al fin lo sabía, aquellos sentimientos ocultos en su corazón, era eso, ella lo amaba más que a nada, más que a nadie, él era todo para ella. Volvió a mirarlo, su rostro tan sereno y tan infantil que la volvía loca, aquellos cabellos rosados que tanto le gustaban, esos labios suaves que ya había besado más de una vez, aquel a quien le había robado su primer beso sin querer. Lo amaba tanto que estaría dispuesta a dar su propia vida por él. Cerró sus ojos para intentar volverse a dormir.

-¿Lucy, estas despierta?- le pregunto Natsu, la rubia no se movió, fingió seguir dormida, estaba nerviosa- valla, por un momento creí que tú me habías…- Natsu agito su cabeza intentando olvidarse de aquello.

Se le acerco y toco su frente, su temperatura estaba bajando, pero tenía que ser precavido en cualquier momento le subiría otra vez. Le beso su frente y acerco sus labios hacia su oído, su aliento chocaba contra su oreja, él se sonrojo, pero aprovecharía esa oportunidad para decirle aquellas palabras.

-"Te quiero"- susurro, ¿Qué tenía de malo decirle aquellas simples palabras? No se estaba declarando ni nada, pero era verdad, el la quería, no mejor dicho la amaba.


Para ser cinsera este cap. lo empecé hoy y lo termine recién, hasta yo me conmoví con lo que escribí, ni yo podía creer que escribí esto, a decir verdad mejore bastante comparando mis oneshot viejos. Espero que lo disfruten y… soy tan mala (como me dice una amiga) x poner esa escena de aquella pelirrosada, pero recién en el cap. q sigue voy a explicarlo todo bien…. GRACIAS POR LEER!

PD: en mi perfil esta el link de una pagina de facebook donde les avisare cuando subo los capítulos y si subo algún oneshot u otro fanfic, y le daré adelantos de cada cap. (una amiga me obligo a crearla xD)