Escuchando: "Rankuen no Tobira" de "Matantei Loki Ragnarok"
Umm, mañana tengo examen xDDDD y no he acabado de estudiar xDDDD estoy en mi receso así que mínimo voy a escribir un poco en este fic porque hace tiempo que no lo hago, y como estaba checando en que parte me quede, un poco de inspiración me ha llegado, so, nos leemos abajo nOn
-"…"-estupideces escritas por mí
Pensamientos
(n/H) notas de Hanna
"El Cerezo, El Lobo y La Hechicera Oscura"
Capitulo X
"EL REINO DEL TRUENO"
Después de días y noches cabalgando bajo la lluvia y el frio se encontraban ya bastante agotados, pero según las instrucciones del joven Príncipe del Tiempo, para el amanecer podrían ver el palacio real del trueno, eso ya era algo así como una pequeña motivación como para continuar.
-"Therow…"-llamó Li, el joven se volvió para mirarlo -"¿Has estado en Chitriel recientemente?"-quiso saber.
-"No, la última vez que estuve ahí fue hace más de 10 años"-murmuró desviando la mirada.
-"¿Y entonces en dónde…?"-
-"Donde los Kinomoto hasta que la loca me encontró y me arrastró con ella junto con Kerberos"-explicó haciendo avanzar más rápido a su caballo, obviamente quería evitar el tema a toda costa, odiaba esos recuerdos, los odiaba con todo su ser.
-"¿Kerberos entonces es de mi reino?"-indagó algo confusa la hechicera cerezo.
-"No, él es de la provincia del sol, es un subordinado de sol"-contestó sin ganas.
-"Hey baka, espero que en Chitriel haya buen pan y buen vino o de lo contrario te las verás conmigo"-acató Ilya, la verdad es que eso solo lo había dicho para desviar la atención de él, parecía bastante incomodo ante el interrogatorio y…
-"Ilya!!!"-regañaron al unísono, Sakura, Syaoran y Suzaku, ahora la atención estaba en ella, lo había logrado.
-"Pero que aguados son todos ustedes"-se quejó ella haciendo un mohín.
-"No es así, solo a ti se te ocurre pensar en esas cosas en un momento como este"-regañó Sakura.
-"Pero es que…"-trató de decir la joven oscura.
-"Debemos poner ya el campamento, mañana por la mañana llegaremos a Chitriel y habrá que ver cómo hacerle para pasar desapercibidos"-advirtió el joven del tiempo.
Los demás príncipes asintieron con la cabeza, para cuando la noche cayó ya se encontraban todos sentados rodeando una pequeña fogata y compartiendo unas cuantas piezas de comida, algo de fruta, un poco de agua dulce, y algunos pescados que el joven príncipe de luz se había encargado de pescar.
-"Si me lo hubieran contado, juro que no lo habría creído, vaya que resultaron bastante refinados ustedes dos"-comentó entre risas Suzaku, mientras que Syaoran y Leiyan desviaban la mirada con las mejillas notablemente rojas de pura vergüenza.
-"Mejor te quedas callado, así le haces un favor al universo, cabeza de luz"-murmuró por lo bajo el castaño aun rojo de vergüenza.
Mientras que el joven pelinegro tan sólo se puso de pie y se alejó del grupo perdiéndose entre los árboles del bosque en el que se encontraban.
Mañana vería de nuevo su hogar, mañana vería todo en lo que se había convertido en su ausencia, mañana, y mañana tal vez podría resolver sus problemas con cierta joven princesa de cabellos rojos por la que se estaba volviendo loco.
-"Mañana todo será diferente"-murmuró para sí mismo mientras sujetaba fuertemente su sello.
-"Oye baka, quería hablar contigo sobre lo de la antorcha"-murmuró apenas una vocecita por detrás de él.
-"No es necesario, en parte yo me tuve la culpa, fui descortés y cobarde, y sobre todo me aproveche de ti"-acató mientras se alejaba del lugar de regreso al campamento.
-"Cada día te haces más baka"-susurró malhumorada, al fin y al cabo sólo quería arreglar su pequeño malentendido y él, haciéndose al muy orgulloso la evitaba.
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Al día siguiente, y poco más allá del medio día, después de tomar un pequeño refrigerio y de concluir con su tercera parada del día, puesto que desde el alba no habían hecho más que cabalgar en silencio, alguien ya estaba más que harto de la situación…
¿Es que acaso lo creían idiota o qué? Porque si ellos de verdad creían que él no se daba cuenta de las interminables miradas que intercambiaban entre ellos, estaban muy, muy equivocados, resopló con fastidio casi al mismo tiempo que su caballo.
-"Al llegar a la cima de esa colina podremos ver Chitriel"-advirtió llamando la atención de los otros cuatro.
Pero para cuando llegaron a la cima, el pelinegro se obligó a pensar que aquello era una ilusión, y que su hogar no era aquella ciudad sombría y amurallada que se distinguía desde su actual posición, jaló las riendas de su caballo y le hizo correr aprisa, con la sensación de que en cuanto se acercaran la horrible ilusión desaparecería y entonces vería a su hogar tal y como lo recordaba.
Y fue justo en la base de la colina cuando otro caballo se interpuso en su camino haciéndole frenar de golpe, con la respiración algo agitada y una sensación de vacío bastante extraña, volvió la mirada hacia el frente para enfrentar el obstáculo.
-"¿Qué creías que estabas haciendo?"-gruñó la voz agitada de Ilya –"Pudiste haber arruinado todo el plan, un poco más y por tus descuidos íbamos a perder todo"-continuó con su reprimenda mientras él le desviaba la mirada.
-"Es que… el muro no me deja ver mi hogar"-murmuró, casi sin reconocer su propia voz.
-"Lo verás en cuanto pasemos el muro, sé que el solo hecho de que ese muro exista te perturba, pero no podemos hacer nada por ahora"-interrumpió Sakura mientras detenía el avance de su caballo, el joven pelinegro apenas si asintió con la cabeza.
-"Si bueno, pasando de eso, aun no me queda claro cómo vamos a entrar"-advirtió el hechicero Lobo.
-"Eso es porque aun no sabemos como"-le recordó el príncipe mayor, aunque algo les decía que parecía tener una leve idea, y ese algo era el hecho de que no dejara de mirar al joven pelinegro como sin esperase que este mencionara una entrada secreta o algo.
-"Voy a acercarme, veré un modo de lograr que los guardias me abran"-aquel parecía un plan no muy bueno pero con miras de funcionar –"Pero antes de cualquier cosa tenemos que ocultar los sellos, Kerberos ya debe estar en la ciudad, si él nos sorprende entonces no podremos encontrar al subordinado de Luna antes que él"-advirtió, el plan cada vez tenía más forma.
-"Lo que tú dices es que entremos como viajeros cualquiera y con la misma le busquemos con la mayor discreción posible"-aclaró la joven castaña, el de orbes violeta intenso asintió con la cabeza.
-"Entonces, una vez que tengamos asegurado al subordinado recuperamos el control de Chitriel"-finalizó Suzaku.
-"Ilya, tu vendrás conmigo, creo que tengo un plan para conseguir que abran"-la media sonrisa que esbozó pareció no gustarle a la oscura, algo le decía que el plan no iba a ser tan bueno para ella como para los demás.
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Una vez que estuvieron listos, ambos hechiceros salieron del sendero para internarse en el bosque, pero a medida que avanzaban este parecía no terminar, lo cual comenzaba a inquietar a la joven pelirroja.
-"Oye…"-
-"Detén el caballo, hemos llegado"-interrumpió Leiyan.
-"Pero aun no se ve ni el muro"-replicó de inmediato.
-"Confía en mí, sé lo que estoy haciendo"-insistió el joven.
La joven no hizo más que suspirar y tirar de las riendas de su caballo para detenerle, no abandonó su montura sino hasta que vio a su acompañante bajar de la propia.
Le siguió entre los matorrales y al fin lo vio, el gran muro se extendía hacia el cielo como un gigante, obstruyéndoles el paso, aun se preguntaba como exactamente era que iban a lograr que los guardias en la torre de vigilancia les abrieran.
-"He encontrado un modo aun más fácil de entrar"-la voz de su acompañante la sacó de su trance, para cuando se volvió a mirarlo su sonrisa había crecido más y ella no sabía si aquello era bueno o malo para su propio bien –"Necesito que le arrojes una flecha al soldado de allá"-dijo como si nada mientras señalaba a un hombre un poco mayor de cabellos castaños canosos y mirada perdida.
-"¿Estás loco? Si hago eso todos los demás se darán cuenta"-replicó de inmediato.
-"Sé lo que te digo"-insistió él.
-"Si termino otra vez en un calabozo te juro que te mataré"-amenazó mientras sacaba su arco y creaba una flecha con su magia.
-"Nada de eso te va a pasar, te lo prometo"-agregó el joven con una sonrisa.
Ella apuntó a su blanco, tensó la cuerda y disparó mientras cerraba los ojos y esperaba lo peor, esperó y esperó, pero nada pasó, para cuando abrió los ojos ya no había ni señas de Leiyan.
Corrió entre los arbustos buscándole hasta que al fin salió al sendero, y ahí estaba, haciéndole señas al mismo hombre para que le mirara, era oficial, se había vuelto, no solo loco sino también suicida.
-"¿Qué idiotez estás haciendo ahora?"-gruñó desesperada.
-"Cálmate, ese hombre era el guardia oficial de mi padre"-contestó como si nada.
-"Y tu padre al igual que el mío está muerto"-recordó tratando de hacerle entender.
-"Alec no entregó a mi padre, él me sacó de ahí de igual modo como hizo Maya con Hikaru y contigo"-explicó.
Para ese entonces, cuando ella miró de nuevo hacia el hombre, este ya no estaba, un ruido captó su atención, una pequeña puerta se abrió y el hombre salió de ahí dirigiéndose hacia ellos con pasos apresurados.
-"¿Qué es lo que buscáis aquí?"-indagó enseguida.
-"Pues… quería que nos dejaras entrar Alec, aunque quien sabe si lo hagas, al parecer ni me has reconocido"-se quejó Leiyan haciendo uno de esos pucheros de su marca personal.
-"Príncipe Leiyan, Princesa Ilyasbell"-reconoció con los ojos bien abiertos.
Para cuando la joven hechicera se dio cuenta, el hombre ya los abrazaba fuertemente, y ella, quien no estaba acostumbrada a muestras de afecto no hacía más que tratar de zafarse del abrazo, hasta que al fin el hombre la soltó y puso toda su atención en Leiyan.
-"Necesitamos entrar, los otros nos esperan un poco más apartados de aquí"-interrumpió Ilya.
-"Estamos buscando a un subordinado de Luna, en cuanto esa persona este a salvo voy a recuperar el control del reino"-explicó Leiyan, el hombre pareció recobrar la compostura y les indicó la puerta.
Aquello había sido demasiado fácil, después de un par de señas, los otros tres aparecieron de no muy lejos para luego acercarse corriendo y entrar todos juntos.
Aunque aquello al fin y al cabo no fue un total alivio ya que apenas si la puerta se cerró tras ellos, el hombre se les quedo mirando fijamente, con lo cual, incluso Suzaku pareció mostrarse incómodo, y ni que decir de Syaoran, que contrario a lo que su personalidad mostraba, no hacía más que mirar sus zapatos algo apenado por el escrutinio.
-"Pero vaya que han crecido Altezas"-finalizó el hombre, y por fin, para alivio de todos dejó de mirarles.
-"Es que han pasado diez años"-dijo Suzaku, como resaltando lo obvio, mientras su prima soltaba una pequeña risita por el comentario tan elocuente.
Entonces de un momento a otro Leiyan tiró de ella por su brazo causando con eso que ella se sobresaltara y depositara toda su atención en el, quien no hacía más que mirar de un modo bastante serio los alrededores.
-"Kero viene, escóndase ustedes"-alertó, el hechicero mayor lo vio con cierta desconfianza –"Tengo un plan, pero no resultará si somos tantos"-dijo rolando la mirada de ellos a otro punto indefinido –"Dense prisa, oculten sus presencias y aguarden"-les apuró.
Bastó solo eso para que los tres salieran corriendo y se ocultaran en una arboleada cercana desde donde podían ver a los otros dos y desde donde aguardarían por alguna clase de señal que les indicara que hacer.
Por su parte Leiyan soltó a Ilya tan solo un momento para acomodarle la capucha de la capa sobre la cabeza y mirarla larga y detenidamente como pidiendo en silencio que confiara en él y su plan una vez más, justamente antes de acercarla a él y levantarla en brazos.
-"¿Qué es lo que estás haciendo?"-exigió saber de inmediato mientras trataba de liberarse de él.
-"Cubre más tu cabeza y apoya el rostro contra mí, no dejes que te vea por nada del mundo, te pido que de nuevo confíes en mi"-murmuró serio, con sus ojos violeta intenso brillando por debajo de la sombra que la capucha proporcionaba a su rostro, ni siquiera se dio cuenta de cuando él se había puesto la capucha de su propia capa.
-"Soldado"-clamó una voz desconocida para ella, casi de inmediato obedeció a las palabras de Leiyan, apoyando su rostro contra el cálido pecho de él.
-"Joven Kerberos"-contestó Alec haciendo una leve inclinación.
-"¿Qué es lo que está haciendo este hombre en el interior del reino?"-exigió saber con voz dura, obviamente brincándose la pregunta de "¿Por qué han abierto la puerta?" al reparar en la presencia de Leiyan.
-"Mi Señor"-llamó su atención el joven, aunque ella no reconoció su voz –"Mi esposa está enferma y necesita la atención de un médico, temo por su vida"-explicó en un tono de angustia tan bien fingido que si ella no supiera que aquello era mentira seguramente le habría creído; pero qué demonios, ella no estaba enferma ¿Qué pasaría si el tal Kerberos la inspeccionaba?
La respuesta a su mental cuestionamiento se vio contestada en cuanto sintió como una oleada de calor la acosaba casi quitándole la respiración, en lugar de eso comenzó a inhalar y exhalar como si llevase días corriendo sin parar e incluso se revolvió un poco entre los brazos de Leiyan, claramente él tenía que estar haciendo un conjuro restringido para que el otro no sintiera la magia. Aun así sintió cuando una mano ajena tiró de su muñeca y el contacto y el tirón fueron tan bruscos que soltó un quejido adolorido, pasaron unos instantes antes de que la soltaran y entonces ella dejó caer su mano como si el conocimiento la hubiese abandonado, cosa para lo cual no debía faltar mucho por lo abrumada que estaba por el calor en su cuerpo.
-"Es verdad"-murmuró crudamente el extraño –"Soldado, acompañe a este miserable donde el médico más cercano"-ordenó a continuación.
Percibió cuando los latidos del corazón de Leiyan comenzaron a tranquilizarse, el plan había dado resultado, complacida como estaba por el éxito y porque el calor poco a poco se estaba esfumando, se tomó la libertad de acomodarse entre los brazos del pelinegro y soltar un pequeño y aliviado suspiro, luego simplemente cerró los ojos y se dejó llevar, le dejaría cargarla hasta llegar a donde fuera que fueran a ir, sería una especie de castigo por evitarla y por darle tantos sustos seguidos.
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Sintió cuando él delicadamente la bajó al suelo, la cosa era que no quería apartarse de su lado, estaba ciertamente cómoda así y aunque aun estuvieran medio peleados no quería estar lejos de él, era mejor que el vino, mejor que el pan de nuez y el vino juntos en realidad.
Abrió lentamente los ojos tan solo para encontrarse con la mirada fija de él, sus ojos tenían tanta luz como oscuridad a la vez, eran sencillamente fascinantes, la manera en como el violeta y el negro armonizaban, el modo en como pequeños hilos de morado y lavanda los hacían brillar le fascinaba.
-"Ha salido bien"-murmuró esa voz tersa que tan bien conocía.
-"Si…"-susurró en respuesta, como alargando la palabra.
Sus rostros estaban demasiado cerca, tan cerca que ella podía sentir como el aliento cálido de él le acariciaba las mejillas y como su característico aroma a menta le inundaba los sentidos, no se había apartado y realmente no planeaba hacerlo, estaba hipnotizada y perdida en su mirada de uva, dejó que sus manos se apoyaran en pecho de él y continuo perdiéndose, sus rostros cada vez más cerca.
Ahora el único calor que sentía era el que le proporcionaba la pausada y lenta respiración de él, cerró los ojos y dejó que sus demás sentidos disfrutaran del ambiente, unos labios fríos se posaron sobre los suyos en una clara invitación, ella no la rechazó, simplemente correspondió a los primeros roces inocentes, luego a los más intensos y finalmente entre abrió los labios al sentir como algo húmedo y frío acariciaba sus labios como pidiendo permiso, ella le concedió eso y más.
Dejó que sus manos recorrieran el torso de él antes de enredarlas tras su cuello, la capucha hacía quien sabe cuánto que se la había caído dándole libre acceso a sus dedos para perderse en los cabellos negros de él. Su respiración se tornaba cada vez más agitada y trataba de aspirar la mayor cantidad de aire en los escasos micro segundos de tregua que se daban, de vez en cuando él mordía suavemente su labio inferior y ella soltaba suspiros al aire, las manos de él se posaron en su cintura y sintió como la acariciaba por encima de la ropa, dejó escapar más suspiros mientras se pegaba más a él hasta que en determinado momento sintió como la levantaba del suelo y ella en vez de alejarse y darle un buen golpe por su atrevimiento, tan solo enredó las piernas en sus caderas entregándose por completo hasta que los besos de él bajaron de sus labios a su mentón y luego se deslizaron a su cuello.
Ella lo abrazó más fuerte y dejo que sus pequeños suspiros se convirtieran poco a poco en gemidos bajos mal reprimidos, más tarde podría regañarse todo lo que quisiera por entregarse tan fácil, en ese momento tan solo disfrutaría de las sensaciones placenteras que los labios casi mágicos de él le proporcionaban, su espalda hizo contacto contra algo duro, seguramente la pared, pero no le importó, o al menos dejó de importar en el justo momento en que él comenzó a acariciar sus piernas tan delicadamente por encima de sus pantalones, él lo era todo y en ese momento hubiera deseado llevar un tonto vestido en vez de la ropa de chico que utilizaba, tan solo para sentir el tacto que tendrían sus manos igual de mágicas que sus labios sobre sus piernas desnudas, simplemente Leiyan Therow era mucho mejor que cualquier ser vivo en el mundo.
-"Ah no, nada de bebes, por lo menos ahora no"-masculló una voz algo enfurruñada.
Entonces casi por instinto se detuvieron, él la dejó de pie en el suelo y se apartó unos cuantos metros de ella seguramente por su propia seguridad antes de bajar la cabeza y ocultar la mirada mientras trataba de calmar su respiración igualmente agitada que la de ella. Por su parte simplemente se llevó una mano al corazón y suspiró aun con los ojos cerrados tratando de desviar de su mente la sarta de reproches que ya se estaba haciendo.
-"Lo siento, no fue mi intención, yo no…"-murmuró apenado, ella abrió los ojos tan solo para ver como él les daba la espalda y caminaba hasta quedar frente a una ventana.
-"Un poco más y entonces ambos iban a tener calentura"-soltó la vocecita de Suzaku, seguramente tratando de hacerse al chistoso para bajar un poco lo tenso del ambiente.
-"Más bien un poco más y todo se iba al traste"-masculló Syaoran, bastante claro ya estaba que él era quien los había interrumpido –"Embarazada no serías más que un estorbo"-soltó.
Ella abrió los ojos como platos ante tal insulto, ¿Cómo era que podía hablar de una vida como si fuera algo despreciable?
-"Jamás vuelvas a decir eso"-dijo en tono mordaz Leiyan, comprendió entonces que él no se opondría nunca a formar una familia con ella, tal vez ella simplemente lo había malinterpretado, tal vez él realmente la quería.
-"Sabes que es la verdad, ahora menos que nunca podemos tener retrasos"-contestó Syaoran seriamente.
Leiyan se volvió hacia ellos, sus orbes violeta intenso brillando con ira, era cuestión de nada para que se lanzaran a los golpes, y la nada consistía simplemente en la mirada altiva que Syaoran le dedicaba, Leiyan se movió, Ilya no supo cómo fue pero sus piernas se movieron tan rápido que en cosa de nada ya estaba abrazándolo por el cuello con la firme idea de detenerlo.
-"Por favor no"-murmuró Ilya contra su pecho, Leiyan se quedo quieto y bajó la mano en puño con la cual segundos antes estaba dispuesto a golpear a Syaoran.
-"Li, déjalos solos, ambos saben cuál es su responsabilidad"-intervino Sakura atravesándose en el camino del joven hechicero lobo, este la miró unos instantes antes de soltar un suspiro y darse la vuelta llevándosela de la mano consigo, Suzaku prefirió salir tras ellos a intentar decir algo que luego no resultara bien.
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-"No debiste decir eso"-le recriminó Sakura apenas si estuvieron solos.
-"Sabes que es la verdad"-dijo en su defensa Syaoran, su mirada aun ardiendo en furia contenida.
-"Has herido los sentimientos de ambos justo cuando parecía que ya iban a terminar con su pleito"-acusó la castaña.
-"Probablemente sea mejor así, ahora la único que debe de importar es recuperar nuestras vidas"-alegó Syaoran.
Una vez más se estaban peleando, y era toda una suerte que para ese momento se encontraran en su correspondiente habitación en la posada a la que Alec había guiado a sus dos compañeros, lugar al cual tuvieron que llegar casi arrastrándose en la tierra hasta que salieron del campo visual de Kerberos, luego de eso simplemente echaron a correr.
Lo tenían bastante bien resuelto ya que la posada quedaba convenientemente cerca del médico y una vez que se habían registrado resolvieron pedir tres habitaciones, Suzaku había dicho que no quería tener que aguantar a Leiyan o a Syaoran así que prácticamente, y utilizando en su defensa que él era el mayor de los cinco, casi ordenó que ambos castaños estuvieran en una habitación e Ilya y Leiyan en la restante.
Eso solo porque ambos ya habían desaparecido del campo visual de todos los demás y porque Syaoran se había negado rotundamente a compartir habitación con Leiyan, siendo así que apenas se acomodaron fueron a hacerle una visita a sus desaparecidos compañeros y fue en ese entonces cuando los había pillado en una situación más allá de lo comprometedora.
-"Ahora nuestra principal preocupación tiene que ser encontrar al subordinado de Luna"-recordó Li –"Luego tenemos que encargarnos de lo demás"-continuó –"Yo… yo no dejé mi reino para venir aquí a perder el tiempo"-exclamó.
-"O sea que crees que yo me fui de casa con toda la disposición del mundo"-acusó Sakura.
-"Es que ninguno de ustedes lo entiende"-masculló en un vago intento de no gritarle.
-¿Qué es lo que no entendemos eh?"-apremió la castaña, sus orbes verde esmeralda retándole a decir cualquier cosa, a gritar si era necesario.
-"Ninguno de ustedes sabe cuán horrible se sintió despertar un día y encontrarte solo en una cueva fría y húmeda, ninguno de ustedes tuvo que soportar ser abandonado por la única familia que le quedaba, ninguno de ustedes tuvo que sobrevivir a base de migajas"-murmuró en tono mordaz, desviando no solo la mirada sino también la cabeza de la dirección en la que Sakura se encontraba.
-"No, claro que no"-contestó ella, la ironía reflejada en su voz –"Supongo que es menos horrible despertar un día topándote con la sorpresa de que la persona a la que amas yace muerta a tu lado por intentar protegerte incluso durante tu sueño, supongo que igual ha de ser menos el hecho de que tu único hermano desaparezca, ha de ser menos difícil sobrevivir entre el frío y la basura"-el tono que ella había empleado no solo había dejado helado a Syaoran sino que también le había hecho sentirse miserable, después de todo él no era el único que había sufrido con todo aquello.
Pero en vez de pedir una disculpa como debió de haber hecho, simplemente soltó un bufido, se dio la vuelta y se encerró en el que debía de ser el sanitario de su pequeña habitación. Al cabo de un rato decidió salir y ahora si disculparse, aquello se fue al olvidó en cuanto notó a Sakura en su cama arropada por las mantas y con los ojos cerrados y la respiración calmada que solo era producto de un profundo sueño, él igual estaba cansado, se recordó mentalmente, sacó unas cosas de su bolso de viaje y después de alistarse para dormir se metió al refugió que le significaban las mantas de la cama vacía junto a la de Sakura, después de eso simplemente cerró los ojos.
Fin del capítulo X
Creo que esta vez no me tardé tanto como con el capi anterior, pero si me tardé, lo admito, aunque no fue cosa mía, tengo demasiadas ocupaciones con la universidad y trato de sacar la mayor cantidad de tiempo posible para repartir entre mis fics, aunque a veces aun con tiempo, la musa se me escapa, pero hoy la musa regresó gracias a unos paisanitos hermosos que hacen unos fandubs divinos, sobre todo los de Tsubasa Chronicle, kami, aunque lo haga rabiar, Syaoran sabe que es mi ídolo xD
En fin, muchas gracias por leer, por esperar y por los reviews que seguro me van a dejar, nos leemos la próxima, trataré de tardar menos n.n
