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Ahora a Leer.

xXx

Maldición de una Serpiente

Actualizado: 19-04-09

Por: Acarolin95

El Velo y El Deseo del Enemigo

No supo por cuánto tiempo había estado abrazado a su madre (quizá madia hora, o quizá varios días de fulgurante sol), cuando su madre se fue separando de él, delicadamente y luego se secó los ojos rojos de tanto llorar en silencio, claro de felicidad.

-No sé por qué estas cambiando, pero en realidad no me importa – le dijo en un susurro Lily. Harry la miró extrañado, con el poco tiempo se había dado cuenta que su madre era muy persistente y curiosa, y le extrañaba que ya no le importara –, esto es más importante y no quiero arruinarlo. Quizá algún día me lo digas, pero no voy a sonsacártelo, y prefiero que me lo digas cuando te sientas seguro y por tu propia voluntad.

- ¿Lo dices en serio, mamá? – le preguntó Harry viendo como su madre sonreía al llamarla "mamá".

- Sí, estoy segura, Harry – Lily le dio una sonrisa cariñosa, que Harry gustosamente devolvió –. Bien ahora será mejor que bajemos a desayunar, quizá ya tu padre haya despertado.

Harry se rio ligeramente ante lo que había dicho su madre. Durante todo el periodo de tiempo que había estado con su familia, se había dado cuenta de que James y Sirius eran los que más tarde se despertaban, de Sirius eso ya lo sabía, pero de James no, y eso, aunque fuero solo eso, le alegraba saber algo que estaba seguro la gente de su mundo no le diría.

Harry se levantó de la cama y siguió a su madre, pero entonces algo sucedió.

¡BOOM!

La casa se movió ligeramente, pero aún así tuvieron que agarrarse de algo y no caer por las escaleras. Harry miró preocupado a su madre. Su madre tan solo le dio una ojeada a Harry, para asegurarse si se encontraba bien, y al asegurase que estaba bien bajó las escaleras corriendo. Harry sin pensarlo dos veces siguió a su madre escaleras abajo. La sala estaba en perfectas condiciones, por lo que se dirigieron a la cocina; lo que se encontraron allí fue algo sorprendente. Harry y su madre no aguantaron las ganas por reírse, James, Sirius, Neville, los Weasley (excepto el Sr. Weasley) tenían la cara, la ropa llena de una masa rosa pegajosa, Harry identifico la masa rosa como el chicle de ultra bomba que le había regalado a James y si se fijaba mejor, James era el que estaba más cubierto de chicle. Harry se agarro el estomago, le dolía de tato reírse, Lily estaba que lloraba de la risa.

-¡No es nada gracioso! – dijo Sirius molesto, mientras trataba de quitarse el chicle del cabello.

La Sra. Y el Sr. Weasley entraron corriendo por la puerta trasera, con cara de asustados.

-¿Qué ha ocurrido? – preguntó la Sra. Weasley con voz de susto y jadeante.

El Sr. Weasley al percatarse y entender lo que realmente había sucedido también se echo a reír con ganas.

-¡Papá! – gritaron los gemelos, Ron y Ginny molestos de que su padre no hiciera nada más que reírse de ellos.

- ¡Arthur! – le recriminó la Sra. Weasley tratando de ocultar una sonrisa.

- Lily, cariño – le llamó James con una sonrisa de diversión en los labios –, ¿podrías limpiarnos? No puedo coger mi varita.

Lily trato de serenarse y dejar de reírse pero le era difícil. La Sra. Weasley al ver que Lily no podía dejar de reírse sacó su varita e hizo unas florituras con su varita y murmuro: "fregotego".

El chicle rosa se despegó de la cerámica de la cocina y de la ropa de las víctimas, pero la cara de James, a pesar de haberle quitado el chicle rosa de la cara, quedo de un tono rosa chillón.

Está vez todos se rieron, excepto James que parecía confundido.

-¿Cuál es el chiste? – preguntó James mirándolos confundido a todos.

- Cornamenta, amigo. T-tu cara esta ro-rosa – explicó Sirius tratando de dejar de reír, pero le era difícil.

- ¿Qué? – exclamó James, ahora más confundido que antes.

Neville hizo aparecer un espejo y se lo entregó a James. Al verse en el espejo pegó un grito, mientras se tocaba delicadamente su cara. Lily tratando de ocultar su risa se acercó a James.

-Pero si así estas muy guapo, cariño – le animó Lily, pero como vio que James aún no parecía convencido agregó - ¿verdad que si Harry, Neville?

- No está mal, pero si no hubiese sido por culpa de Harry esto no hubiera sucedido – dijo Neville mirando a Harry por si éste decía algo inapropiado.

- Sólo tienes la cara rosa, lo más seguro es que se te quite dentro de unas horas – dijo Harry ignorando a Neville, ya bastante le había hecho y ¿aún quería hacérsela más imposible? Decidido las vas a pagar, pensó Harry – Y mi mamá tiene razón, no se ve mal así.

La sala se quedó en silencio, todos mirando a Harry y a Lily, la cual pensaban que estaría llorando por lo como la había llamado Harry. Sirius miraba a Harry con una sonrisa que Harry no pudo descifrar, pero esa sonrisa le hacía sentir bien y feliz. James miraba a Lily y luego pasaba la mirada hacia Harry y viceversa, al parecer no entendía nada; y Neville era la que hacía más gracia a Harry: tenía una cara de sorpresa, decepción e intimidación por Harry.

-¿Lo ves, James? – le dijo Lily tranquilamente. Inmediatamente James salió de su ensoñación y miró con el cejo fruncido a Lily.

- Además – intervino la Sra. Weasley – puedo quitarte el color rosa de la cara. Los gemelos han tenido últimamente este tipo de problemas – ante esto miró severamente a los gemelos – así que no será difícil.

- Gracias, Molly. Esperemos que no sea necesario – le dijo James.

El Sr. Weasley se fue alegando que tenía trabajo, Lily y la Sra. Weasley se fueron a la sala a conversar, mientras el resto seguía su desayuno.

-Sirius – le llamó James haciéndole una seña - ¿puedo hablar un momento en privado contigo? – Sirius asintió con la cabeza, se levanto de la silla y siguió a James fuera de la cocina.

Harry los miró pensativos un momento. Podía ser que quisieran hablar sobre él, sobre por qué había llamado a su madre mamá. Por una parte podía llegar a ser bueno, ya que quizá se dieran cuanta, de una vez por todas, que él había cambiado y que lo fueran aceptando; y por otra parte puede que lo vigilaran más, pensaría que está tramando algo, algo en el que implicara a su madre, es decir, hacerle daño después de haberla hecho ilusionar. Las cosas se podían poner más complicadas y difíciles o más fáciles y felices con una sola opción que tomaran, y todo eso estaba en manos de James y Sirius, su destino, por así decirlo, estaba en manos de esos dos desconfiados. Lo bueno de todo esto es que ya tenía un punto a su favor por parte de Lily, ya se la había ganado y había sido muy bonito. Se dio cuenta que Ron y Neville lo miraban con rencor y molestia, estaba seguro de que esos dos harían lo que fuera para hacerle la vida imposible, y seguro comenzarían ahora.

-No se quieres ganar haciendo esto, Potter–comenzó Neville como si hubiera leído sus pensamientos y cumplido su "deseo"– Pero no dejare que le hagas daño a Lily ¿me has entendido?

- Perfectamente, Neville – le dijo Harry sin mirarle.

- Eres patético…

- Mira quién habla – le dijo Harry burlonamente - ¿Sabes? No te tendré rencor por lo que has hecho con mi regalo para Lily, porque debo decirte que te lo agradezco – le dijo Harry volteando a mirarle fijamente.

- No sé de que hablas – mintió Neville.

- Como quieras. Me da lo mismo lo que digas y lo que pienses – le dijo Harry.

- Mira…

- He tenido una gran idea anoche, ¿Por qué no vamos a tu habitación de pociones, Harry? – intervino George antes de que siguieran peleándose.

- Por mí bien – dijo Harry levantándose de la silla y saliendo de la cocina detrás de los gemelos.

La Sra. Weasley y su madre ya no estaban en la sala, por lo que supuso que habrían salido a caminar por Godric Hollow. Subió las escaleras en silencio poniendo en alerta su oreja, para ver si podía escuchar algo de la conversación de James y Sirius. Atravesó el pasillo lleno de habitaciones hasta llegar a las escaleras que daban a dos habitaciones, la suya y la de pociones, sin que se escuchara algún signo de que James y Sirius estuvieran teniendo una conversación. Cuando llegaron al último piso los gemelos se voltearon.

-El cambio que quieres hacer es bueno ¿no? – preguntó Fred.

- Por supuesto que sí, ya se los dije hace mucho – les respondió Harry sin comprender por qué le hacían esa pregunta.

- Mira, estamos creyendo a tu palabra y enfrentándonos a nuestra familia para que nos alejemos de ti – dijo Fred.

- Pero nosotros no lo haremos – añadió George antes de que Harry pudiera decir algo.

- Solo queremos saber si esto no es ninguno de tus planes…

- No – le corto Harry viendo por el camino que iba la conversación –. Chicos, el imbécil de antes quedo totalmente atrás y olvidado, lo que hago es como un nuevo comienzo, y sólo os pido que me apoyéis y me sigáis con este nuevo comienzo ¿sí?

Los gemelos lo pensaron por un momento y luego asintieron con una sonrisa.

-¿Qué les parece si entramos al cuarto de pociones? – sugirió Harry.

- Eso solo lo dijimos para que dejaras de pelearte con Neville, Harry - le dijo George

- Claro – río Harry – eso lo sé, pero me refiero que me gusta la idea de hacer algún producto – dijo Harry –. Ya sé que no tenemos los ingredientes que compramos en el callejón Diagón, pero puede que podamos improvisar ¿Qué le parece?

- Genial – dijeron los gemelos sonriendo.

Entraron dentro de la habitación de la habitación de pociones. Se encontraba intacta, igual que la última vez que la había visto, y eso había sido hace mucho.

-Estuve pensando que podíamos hacer un producto para que de fiebre. Tendría la forma de una pastilla que constaría de dos partes diferenciadas por colores, y que al comerse una de ellas cause un incremento de temperatura y, así, escaparse de una odiosa clase, y que la otra parte del caramelo cancele los efectos de la primera, para estar saludable durante el tiempo libre – dijo Harry recordando uno de los anuncios de los gemelos de su mundo colocaban en la vitrina de su tienda. Los gemelos lo miraban fijamente asombrados.

- Has estado pensando en eso ¿no? – le preguntó Fred.

Harry se río ligeramente y negó con la cabeza.

-No, en absoluto, simplemente se me ocurrió… ayer en la noche – mintió Harry encogiéndose de hombros inocentemente.

- Seguro – dijo George con una sonrisa divertida –. Debo decir que tenemos suerte de tenerte con nosotros.

- Eres el cerebro del grupo, el que tiene las ideas – dijo Fred.

Harry negó con la cabeza divertido, pero ¿Cómo decirles que eso lo habían inventado ellos? Tendría que decir que era de otro planeta, y realmente no quería hacerlo. Pero… ¿Por qué no puedo decirles a todos que soy de otro mundo paralelo? No lo he querido hacer, porque tengo miedo de que me rechacen más, pero la voz ronca nunca me dijo que no pudiera decirles que vengo de otro mundo, de un mundo paralelo. Ojala de una manera pudiera poder, otra vez, volver a hablar con él, así me explicara más esta duda. Pero no me voy a poner a esperar a que algún día venga a hablarme, tomare mis decisiones y a la primera persona a quien se lo diga será a mi mamá, pensaba Harry.

Los gemelos abrieron los armarios y buscaron en ellos algo en concreto. Fred coloco unas botellitas y unos ingredientes sobre la mesa y acerco un caldero limpio, George buscaba entre las estanterías.

-Mmm… Harry tienes alguna idea de cómo hacer esto – dijo George mientras seguía buscando entre las estanterías.

-No… - susurro Harry.

Fred levanto la mirada del caldero con el seño fruncido, y George se dio la vuelta para mirarlo, también, con el seño fruncido.

-Había pensado que eras muy bueno en las pociones – dijo Fred

- Tienes toda una habitación para hacer pociones sólo para ti – dijo George.

-¿Y no tienes ni la más mínima idea? – terminó Fred

- Bueno, es que yo hago son pociones que están en los libros mas no invento, esa es la diferencia… - dijo Harry. ¿Cómo se había olvidado que él era muy malo en pociones y su otro yo no? Fred y George no se veían convencidos.

- ¿Quieres decir que este nuevo Harry dejo atrás lo bueno que era en pociones? – preguntó Fred.

- Exacto – dijo Harry aliviado de que Fred hubiera sacado sus conclusiones.

- Bueno no importa, además ya has hecho mucho por nosotros – dijo George – ahora nos toca a nosotros.

- ¿De veras que no os molesta? – preguntó Harry un poco nervioso, no quería perder a los gemelos, tendría una bajada notable, estaría emporando si eso sucedía.

- No, para nada – dijeron los gemelos al mismo tiempo.

George tomó una botellita con una etiqueta que decía: Huevos de Doxy.

-¡Fred, ven a ver a esto! – dijo George con una sonrisa de emoción en sus labios.

Fred dejo de ver lo que estaba haciendo para ir a ver lo que tenía George en sus manos, Harry también se acerco, teniendo en cuenta que él no sabía ni lo que tenía en esa habitación. Fred abrió sus ojos como platos y tomó la botellita mirando fijamente el nombre, como si esperara que fuera falso.

-No teníamos ni idea que tuvieras Huevos de Doxy – dijo Fred emocionado.

- Esto nos servirá mucho para hacer los productos – siguió George.

- Teníamos pensado ir a buscarlos.

- O comprarlo el día que fuimos al callejón Diagón – dijo George.

- Pero ya era demasiado pedir – continuo Fred.

- No era nada – dijo Harry encogiéndose de hombros –, pero eso quiere decir que podrán hacer algo.

- Estamos, casi, seguros que así será – aseguró George.

Fred llevó los huevos de Doxy con el resto de ingredientes que tenía al lado del caldero. George tomó Colmillos de Serpiente Machacados, Crisopos, Eléboro, Escarabajos machacados, Gusanos Cornudos, Higo Seco Pelado, Higueras Podadas de Abisinia, Raíces de Jengibre, Judías Soporíferas, Púas de Bubotubérculos, Higueras de Valeriana, y los llevó a la mesa donde estaba Fred. Harry se sentó en una silla de tres patas, alta y de color azul oscuro. Miraba como los gemelos se hablaban entre sí, entonces se le ocurrió una idea para poder ayudar en algo.

-¿Qué les parece si yo pico las raíces de Jengibre? Digo para hacer algo – preguntó Harry.

-Bien – dijo Fred sin importancia.

Se acerco a donde estaban los dos, tomó las raíces y un cuchillo, y empezó a picarlas. Les estaban quedando muy bien, tenían el mismo tamaño cada una de las diferentes raíces picadas; se alegraba de que al menos pudiese hacer algo bueno, porque en parte se sentía un inútil allí sin poder hacer la poción, pero si llegaba a hacer la poción seguro que lo echaría todo a perder, como siempre le pasaba en las clases, de su mundo, de pociones. Después de eso continuo con su misma rutina: mirar a los gemelos hacer las pociones; y se pregunto ¿Cómo era que habían conseguido los dos juntos solo tres TIMOS? Eran muy buenos haciendo pociones, y tampoco dudaba que lo fueran en los hechizos, en fin eran muy buenos.

Después de un buen tiempo mirando a los gemelos, Fred habló:

-Bien, si todo va bien sólo queda un ingrediente por colocar y estará listo – dijo Fred.

- Lo que falta son unas gotas de Bilis de Amarillo – continuó explicando George por Fred.

- Y colocarlo dentro de una pastilla, pero todavía nos falta hacer una poción que cancele los efectos de la primera – dijo Fred.

- Por lo que, no lo podremos probar todavía ¿no? – dijo Harry mirándolos.

- No, claro que no – dijo Fred.

- Sino ¿Cómo nos aseguramos de que esa cancele los efectos de fiebre? – le hizo saber George.

Harry asintió y miró la poción de color mostaza brillante preguntándose quién lo probaría. Él tenía una opción, pero no estaba seguro si a los gemelos les gustará, y era dársela a probar al niño que vivió, al elegido, estaría encantado, para eso era el mejor ¿no?

-Bueno la cosa es que nos gustaría que colocaras tú el último ingrediente que falta – dijo Fred.

Harry lo miró con los ojos como platos ¿YO? No me parece que sea una buena idea, Fred, pensó Harry alarmado, y era por la razón de que estaba seguro que lo echaría todo a perder.

-No me parece que sea una buena idea…

- No digas tonterías, Harry – le dijo George.

- ¿Qué más podemos hacer? – dijo Fred.

- Tan sólo haznos ese favor – le pidió George con una sonrisa a la que no se le podía negar –. Tan solo son cinco gotas y listo.

- Vale, pero si sale algo mal será vuestra culpa – dijo Harry defendiéndose por adelantado.

Fred le entrego una botella de vidrio con un gotero, apretó el gotero y se concentro en las gotas que caían lentamente en la poción, para asegurándose de que no cayeran gotas de más. Cuando ya habían caído las cinco gotas de Bilis de Amarillo George les dio unas palmadas en la espalda con diversión.

-¿Ves que no era difícil? – le dijo George.

- De verdad, combates contra mortifagos y ¿tienes miedo de apretar un gotero? – bromeó Fred, Harry se río ante eso.

- Sí, bueno no era tan "difícil" – dijo Harry todavía riéndose ligeramente.

- Bien, ahora ¿con quién vamos a probar la poción? – preguntó George emocionado, por que se probar la poción.

- Bueno… Yo estuve pensando… Podemos probarlo con Neville – dijo Harry con una sonrisa picara de medio lado.

Fred y George se miraron y para su sorpresa los dos, también, pusieron una sonrisa picara y maligna.

-Genial – dijeron todos al unisonó.

Harry hizo aparecer un caramelo, luego tomó un poco de la poción en una cucharon e hizo un hechizo para que la poción estuviera dentro del caramelo.

-Listo – informó Harry a los gemelos.

- Tomaremos en cuenta que eres bueno con los hechizos y no con las pociones – dijo George.

George tomó el caramelo y se dirigió hacia la puerta. Bajaron las escaleras y llegaron al pasillo lleno de puertas. Se acercaron a una puerta cerca de las escaleras (que daban a la sala, la cocina, el recibidor etc.), Fred empujó la puerta con cuidado dejando solo un pequeño espacio para ver.

-Están ahí – murmuro George mirando por el espacio que había dejado.

El están le hizo saber a Harry que alguien más estaba con él, podían ser Ron o Ginny aunque dudaba que fuera Ginny. Entonces una nueva pregunta le asalto, ¿Ginny y Neville eran novios? Si era así no debía importarle, él estaba allí para tener lo que nunca tuvo, es decir, a su familia.

-No podemos hacerle nada malo a Harry aquí, Ron – escuchó decir una voz, que identifico como la de Neville –, ya no, Ron, no después de que llamó a Lily mamá.

- Pero ¿Por qué la ha llamado así? – preguntó ron.

- No tengo ni idea, pero durante todo este tiempo que estamos aquí lo espiare. Sirius no ha hecho nada, me dijo que iba a tener una charla con él…

- ¿No será que ya convenció a Sirius? – le interrumpió Ron a Neville.

- No – dijo rotundamente –, ya te lo conté, Ron. Mira, le hare la vida imposible de una manera pacífica, vamos a jugar al mismo juego – se escucho que alguien bufaba.

- Neville, no me parece que esa sea una buena idea…

- ¿Y por qué razón no, Ron? – preguntó Neville con un tono de molestia en su voz.

- Porque ya te has dado cuenta de que Harry es más poderoso que tú y si…

- Ah, ahora estas del lado de Potter ¿no? ¿Y desde cuando llamas a Potter Harry, Ron? – preguntó Neville con un deje de celos en su voz.

George dándose cuenta de que su hermano menor había metido la pata empujó la puerta y entro en la habitación de Neville. Era una habitación amplia y acogedora, tenía una cama alta y con dosel de color rojo y dorado, los colores de Gryffindor, unas almohadas de color rojo y amarillo tostado, dos butacas de color beish, una mesa al lado de la cama, un escritorio de madera llena de libros, hojas y una vela, con una silla negra, el suelo de madera oscura al igual que el techo, las paredes de color beish con adornos de color rojo y una ventana que daba vista al patio trasero cubierto de nieve y el árbol grande con su copa llena de nieve, en fin era una habitación de lujo; Ron estaba sentado en una de las butacas y Neville sentado sobre su cama.

-¿Qué quereis? – preguntó Neville molesto por ser interrumpido y que Harry, tal vez, haya escuchado su conversación con ron.

- No queremos nada – comenzó George.

- Solo hemos venido a darte un caramelo – terminó Fred.

Neville y Ron los miraron con el cejo fruncido, mirando el caramelo y a Harry.

-¿Y por qué ha venido ese? – inquirió Neville señalando con la barbilla a Harry.

Fred vacilo un momento y luego contestó:

-Porque él hizo con nosotros el dulce.

- Y el dulce se hizo en son de paz – terminó George con una sonrisa de inocencia.

- ¿Y realmente crees que me voy a meter eso a la boca? – preguntó Neville arrastrando las palabras.

- Porque eres fuerte, eres el niño que vivió, nada te puede pasar ¿o es que eres un miedoso? – le reto Harry, a sabiendas de que Neville aceptaría de inmediato comerse el caramelo.

- No soy un miedoso, Potter – escupió Neville con superioridad. Se levantó de un salto de la cama y se acerco con una mano extendida hacia George, para que le entregase el caramelo.

- No creo que debas, Neville – dijo Ron levantándose de la butaca beish y yendo hacia Neville.

- ¿No me crees capaz, Ron? – dijo Neville dándose la vuelta para encararlo.

- No es eso, Neville, simplemente que últimamente Fred y George están haciendo bromas con pastillas y caramelos y creo que esa puede ser una broma – explicó Ron.

- Nunca lo haríamos contigo, Neville ¿Cómo puedes decir eso, Ron? – dijo Fred fingiendo estar ofendido.

- No creo que sea nada, Ron. George y Fred no me darían algo como eso, a pesar de que Potter este aquí. Ron, debes confiar más en tus hermanos – dijo Neville con serenidad, luego se dio vuelta y tomó el caramelo de las manos de George.

Neville saboreaba el caramelo.

-¿Ves que no paso nada malo, Ron? – pero entonces la cara de Neville se fue poniendo grande y roja como un tomate, empezaron a salirle pústulas en la cara de tomate, era asqueroso solo de verlo.

George abrió los ojos como platos y se alejo de Neville con asco. Ron miro a Neville con horror. Fred y Harry lo miraban asqueado y dudosos.

-¡Pero qué rayos han hecho con mi cara! – chilló Neville después de aparecer un espejo y mirarse su cara con horror.

- No está tan mal – mintió un poco intimidado Ron.

-¿Que no está mal? – siguió chillando Neville.

- La verdad no sé de qué te quejas, Neville, si así te ves mejor, las pústulas te tapan tu horrible cara, las chicas te perseguirán – decía Harry con ironía –, para matar a tal horror – añadió Harry en un susurro, sin que Neville lo escuchara.

- ¡Esto fue por tu culpa, Potter! – grito Neville señalando a Harry con enfado.

- No, no, no, Neville – se apresuro a decir Fred – no es su culpa.

- La poción nos salió mal a Fred y a mí – explicó George.

- Lo sentimos – dijeron los gemelos. Fred le dio un codazo a Harry en las costillas, para que también se disculpara.

- Lo siento – dijo Harry a regañadientes – no era nuestra intención.

La cabeza de Neville parecía que iba a explotar en cualquier momento.

-¿Qué es lo que sucede? – Preguntó Lily - ¿Por qué gritas, Neville?

La Sra. Weasley llego detrás de ella y al ver a Neville ahogo un grito al igual que Lily en el momento que había dicho Neville.

-¿Pero qué te ha sucedido? – gritó la Sra. Weasley horrorizada.

- Los gemelos me dieron un caramelo y cuando me lo comí me paso esto – dijo Neville.

La Sra. Weasley miro severamente a los gemelos, y cuando iba a regañarlos Lily intervino.

-Molly, no creo que debas regañar a los chicos, esto solo ha sido una poción mal hecha ¿no, chicos? – preguntó Lily encubriendo a los chicos.

- Pues por eso, Lily querida ¿Por qué hacen pociones? – dijo la Sra. Weasley.

- Me estaban ayudando en un trabajo para pociones que era difícil, por eso les pedí ayuda – dijo Harry tratando de convencer a la Sra. Weasley.

- ¿Y para que me la distes a mí? – preguntó Neville furioso.

- Para saber si estaba bien, y estábamos seguros de que estaba bien hecha, y como en el libro decía que tenía un sabor dulce y rico decidimos probarlo contigo, además se puede quitar ¿no? – explicó Harry.

- ¿Lo ves Molly? – le dijo Lily a la Sra. Weasley –. Y Harry tiene razón, las pústulas se pueden quitar, al igual que lo hinchado y rojo de la cara.

La Sra. Weasley meditó un momento lo que le habían dicho Harry y Lily.

-Bien – dijo dándose por vencida la Sra. Weasley –. Ven, Neville, te quitaremos las pústulas.

Neville camino detrás de la Sra. Weasley, y antes de que Lily los siguiera Harry le susurro un gracias y Lily le guiño un ojo como respuesta. Ron también se fue de la habitación.

-Por Dios – dijo Fred meneando la cabeza, para quitarse de la cabeza la imagen de Neville de la cabeza.

- Gracias, Harry, si no fuese por ti y tu madre estaríamos muertos ya – dijo George.

- Estamos juntos en esto – aseguró Harry sin darle importancia a lo que dijo George.

- No pensaba que le fuera a pasar eso a Neville – dijo Fred todavía asqueado.

- Tienes que admitir que se ve mejor así que con su cara de pasa – dijo Harry riéndose, los gemelos se unieron inmediatamente a la risa.

El resto de la tarde que quedaba se la pasaron hablando de los nuevos productos, ya que esa poción servía para saltar clase, y de lo "bien" que se veía Neville ahora, dentro de la habitación de Harry. Harry no se preocupaba si la cara de Neville iba a volverse a la normalidad, porque era como una venganza de su parte.

La noche llegó y los Weasley se tuvieron que ir a la Madriguera. Ese día había sido perfecto, el mejor desde el momento que había llegado a este mundo. Se encontraba tumbado en su cama pensando en todos los acontecimientos de ese día, y se dio cuenta que ese día también había estado lleno de risas.

Alguien toco a su puerta sacándolo de su ensoñación.

-Adelante – murmuro Harry, mientras se levantaba y se sentaba en la cama con la mirada fija en la puerta, para ver quién era el que había llamado.

Un hombre de cabello negro azulado, de ojos grises y alto entro en su habitación. Entonces Harry supo que había llegado la charla que tenía planeada Sirius, quizá entonces habían llegado a la conclusión, Sirius y James, de que era todo una mentira y que él estaba tramando algo grande. Tan sólo de pensarlo le daba rabia ¿Cómo podían desconfiar tanto de él? ¿Cómo había que demostrarles que él había cambiado? ¿Diciéndoles que era de un mundo paralelo? ¿Tenía que llegar hasta aquel extremo? Todo eso llegaba a ser patético y molesto. Miró a los ojos grises de Sirius y vio algo que lo dejo sin habla, ¿esa mirada qué significaba? Se parecía tanto a la de su difunto padrino, pero era imposible. Definitivamente este mundo lo quería a volver loco, y más si su subconsciente jugaba con él.

-¿Sucede algo, Sirius? – dijo Harry viendo que Sirius no decía nada.

Sirius se acerco a su escritorio y se sentó en la silla, y entonces fue que asintió mirándolo fijamente, abrió la boca pero no dijo nada. Harry lo miraba con el seño fruncido ¿Qué era lo quería decir Sirius que le costaba tanto? Sirius dio un suspiro largo y comenzó a hablar.

-¿Cómo llegaste aquí, Harry? – preguntó Sirius con tranquilidad. La pregunta desconcertó a Harry.

- Por las escaleras – dijo Harry pensando que se refería a como había llegado a su habitación. Sirius lo miró con el seño fruncido por un monto y luego resoplo.

- No me refiero a tu habitación, Harry – dijo Sirius –, sino a este mundo.

¿Cómo sabe que vengo de otro mundo? De todas las posibilidades no se me vino a la cabeza que Sirius se enterase que vengo de otro mundo. Trato de buscar la manera de no revelar que era de otro mundo, tenía que mentirle.

-No sé de qué me hablas, Sirius – dijo Harry haciéndose en desentendido – ¿De qué mundo me hablas? Solo existe este. Creo que te encuentras muy mal, Sirius.

-Sabes de qué te hablo, Harry – dijo con voz pausada.

Harry lo miró como si estuviera loco y negó con la cabeza.

-Harry, se que vienes de un mundo en el que yo estuve en Azcaban doce años y morí a tus quince – dijo Sirius con voz queda.

Harry lo miró con los ojos abiertos, estaba asombrado ¿Cómo se había enterado de todo eso? Una cosa era tener la idea de que fuera de otro mundo, pero otra cosa era que supiera todo eso, era tan extraño, pero entonces ¿Qué significado tenia la mirada de Sirius? ¿Quiere decir esto que Sirius es…? No, no, no, no, no puede ser, es imposible… Pero… ¡ES IMPOSIBLE!, pensaba Harry confundido.

-¿Cómo sabes todo eso? – se atrevió a preguntar Harry en un susurro.

Sirius se levanto de la silla, se acerco a él un poco vacilante y se sentó al lado de él, pero lo más extraño de todo lo que estaba sucediendo fue que Sirius lo abrazo con fuerza. Harry se quedo paralizado por un momento, entonces lo entendió y devolvió el abrazo con fuerza, mientras las lágrimas salían de sus ojos.

-¿Cómo es posible, Sirius? – le preguntó Harry con voz temblorosa.

Sirius se separo de él y tomó su cara con una mano, quitó el mecho de cabello y salió al descubierto la famosa cicatriz en forma de rayo, Sirius sonrió ligeramente.

-Sabia que eras tú – dijo Sirius –, bueno, después de que me defendiste de Bellatrix.

- Pero, Sirius ¿Cómo es posible? – Preguntó Harry desconcertado – ¿Eres mi Sirius?

-Sí – dijo Sirius dando un suspiro - ¿Cómo llegue aquí? Es muy fácil. ¿No recuerdas el Velo del ministerio?

-Sí – dijo Harry sin comprender a que venía la mención de ese horrible velo del departamento de Misterios.

- Bueno ese Velo me trajo aquí – Harry lo miró sin habla y sorprendido –. Fue muy extraño; cuando atravesé el Velo del departamento de Misterios, escuche tus gritos y trate de llegar a donde tú estabas, pero no pude – Harry recordaba muy bien ese día y no le gustaba en absoluto, siempre había dicho que había sido su culpa que Sirius hubiera muerto –, por más que quise. Después unos minutos o segundos, no lo sé, escuche a un hombre con voz ronca, él cual me explicó que tenía dos opciones: Podía morirme o venir a este mundo donde Lily y James no habían muerto y tú no eras le elegido – Harry iba a decir algo, pero Sirius se adelanto a responderle –, mi otro yo había muerto en ese mismo momento, pero no por el Velo, sino asesinado, por lo que no podían darle una elección como a mí, así que elegí venir aquí ,era obvio ¿no? – Sirius río ligeramente, Harry se limitó a sonreír de medio lado –; pero resulto que tú no eras mi ahijado, eras demasiado diferente – Sirius negó con la cabeza –. Pero, a pesar de todo, tenía a James y a Lily, y bueno como no te tenía a ti me fui más con Neville, pero no es igual a ti, él es ególatra… Pero no tenía más, y no podía ir atrás. Me fue muy difícil acostumbrarme a esta nueva vida y también sospecharon de mí…

-Perdona que te interrumpa, Sirius – dijo Harry en un susurro, Sirius negó con la cabeza sin darle importancia – Pero ¿no era que tu otro tu había muerto? ¿Cómo…?

- Ah, no. A mi otro yo lo había llevado a San Mungo con la esperanza de siguiera con vida, y al despertar hubo fiesta, tuve que actuar como si tuviera amnesia para enterarme de lo que ocurría y lo que había pasado – explicó Sirius.

- Y ¿no se lo dijiste a nadie? – preguntó Harry.

- No, y tú tampoco debes decírselo a nadie – le advirtió Sirius.

- ¿Pero por qué no puedo decírselo a nadie? – preguntó Harry, quería saber de una vez por todas el por qué no poder decirlo.

-No lo sé, Harry – dijo Sirius encogiéndose de hombros –, pero sólo sé que ocurrirían malas cosas. En fin lo bueno es que estas aquí – dijo Sirius sonriendo, mientras le apretaba el hombre, Harry formo una sonrisa en los labios que llego a los ojos –. Ahora dime ¿Qué te sucedió?

- ¿A qué te refieres?

- M-me refiero a… ¿Cómo caíste del Velo? – preguntó Sirius con voz un poco entrecortada.

- No caí por el Velo, Sirius – murmuró Harry despacio. Sirius lo miró extrañado.

- ¿Cómo que no caíste por el Velo? ¿Entonces como estas aquí? – inquirió Sirius mirándolo con el seño fruncido.

- La serpiente de Voldemort, Nagini, me atacó – explicó Harry –. La misma voz ronca me explicó que por una mordida de una serpiente se cumple tu deseo en un Universo Paralelo, se llama Maldición de una Serpiente.

- ¿Quieres decir que Nagini te mordió? – Dijo Sirius entendiendo – ¿y que por eso estas aquí?

- Sí – dijo Harry –, pero la otra diferencia de la tuya es que yo si tendré que regresar…

- ¿Qué? – exclamó Sirius sin creérselo.

- Sí, la voz ronca me dijo que estoy aquí para arreglar las cosas que hizo mal mi otro yo, y cuando todo esté arreglado volveré.

-Pero eso será en vano, digo el otro tu lo dañara todo cuando regrese – dijo Sirius.

- No – dijo negando con la cabeza –, se supone que yo no regresare hasta que él no aprenda la lección y aprenda a querer lo que tiene.

Se quedaron en un silencio incomodo. Harry miraba al pie de la cama, mientras sentía que la mirada de Sirius estaba clavada en él.

-Bueno, como él no puede regresar hasta que tú no arregles las cosas aquí… No las arregles y así te quedas – concluyó Sirius con una sonrisa.

- Sirius tengo que regresar, no me puedo quedar aquí…

- ¿Por qué tienes que regresar? – preguntó Sirius sin entender.

- Tengo que acabar con los Horrocrux… - susurró Harry sin mirar a Sirius.

- Los ¿Qué…?

Harry le explicó todo lo relacionado con los Horrocrux con Voldemort, y con eso tuvo que contar toda su vida desde que Sirius había caído del Velo del departamento de Misterios. Sirius se asombró mucho de que Dumbledore hubiera muerto y se molesto aún más que quién lo matara fuera Snape. Se puso muy feliz de que Remus se casara con Tonks y que estuviesen esperando un hijo. Al final se molesto porque fuera a la su antigua casa en esos tiempos.

-Así que… No has podido destruir este Horrocrux ¿cierto? – dijo Sirius señalando el guardapelo que tenía colgando por el cuello.

Harry asintió y bostezó. Sirius suspiro y dijo:

-Seguiremos hablando mañana.

- No, si no tengo sueño, Sirius – dijo Harry.

- Sigues siendo el mismo – río Sirius negando con la cabeza –. Duerme, Harry.

Harry a regañadientes asintió y quitó las sabanas. Antes de que Sirius se fuera, Harry susurró:

-Te extrañe mucho, Sirius.

-Yo también, Harry, yo también… - le dijo Sirius en un susurró lo suficientemente alto para que Harry lo escuchara.


-¡Ese no es Potter, inútiles! – gritó furioso Lord Voldemort a los Malfoy, Bellatrix Lestrange y Fenrir Greyback.

- L-lo sabemos amo, pero si este chico se ha disfrazado de Potter, quizá sepa el paradero de Potter y algo importante de él – se atrevió a decir Lestrange.

-Mmm… Interesante, Bella – dijo Voldemort con su voz fría y escalofriante – tienes suerte que es una buena idea y no te castigue.

- Gracias, amo – dijo Bellatrix aliviada.

Voldemort se acercó hacia "Harry" mirándolo detenidamente, mirando cada uno de sus rasgos, mientras meditaba; con la varita apartó el mechón de cabello negro de la frente de Harry, y dio a ver que no tenía ninguna cicatriz, pero de eso ya lo sabía Voldemort. Harry temblaba de pies a cabeza de miedo.

-Bien… ¿Dónde está Potter? – preguntó Voldemort.

-So-soy yo... – dijo Harry con voz entrecortada.

Voldemort levanto su varita, para pronunciar el hechizo Crucio, pero se paro mirando los ojos de Harry.

-Extraño – dijo Voldemort hablando consigo mismo –. Dice la verdad, pero sé que no es Potter. Quizá… - Voldemort se quedo callado mirando fijamente a los ojos de Harry. Lo que no sabía el resto de los presentes en la sala era que Lord Voldemort estaba viéndole los pensamientos a Harry –. Interesante, dime ¿tus padres están vivos o muertos?

- Están vivos y viven Godric Hollow – respondió Harry inmediatamente, por miedo a que si no respondiera Voldemort lo tortura o lo matara.

- Contesta: ¿Sabes dónde te encuentras? – le preguntaba Voldemort.

Harry sacudió la cabeza negativamente.

Voldemort le hizo una seña a Greyback y éste soltó a Harry sobre el suelo. Voldemort alzo su varita y dijo claramente:

-Crucio.

Harry gritó de dolor, mientras se revolcaba en el suelo de dolor. Voldemort se reía viéndolo, Bellatrix tenía una sonrisa de diversión, Lucius y Narcisa estaban impasibles, sin ninguna expresión en su cara, en cambió su hijo, Draco Malfoy, parecía horrorizado, queriendo salir de allí lo más rápido posible, temblaba dando pasos atrás hasta toparse con las butacas y casi caerse.

Voldemort alzó la varita y la maldición se paro. Harry dejo de gritar y revolcarse de dolor en el suelo, pero aún seguía tirado en suelo, sin querer levantarse, además no tenia fuerza con que hacerlo.

-Levántate, Harry – ordenó Voldemort mirándolo impasible.

Harry no se movió ni un centímetro de lugar.

-Te he dicho que te levantes, Potter – dijo Voldemort molestándose.

Harry se dio cuenta de eso y se empezó a mover lentamente hasta quedar arrodillado frente a la figura inmortal de Voldemort.

-Bien, comencemos otra vez – comenzó Voldemort como si él fuera un profesor y Harry el alumno - ¿Sabes dónde te encuentras?

-S-s-sí – dijo con voz entrecortada y ronca de tanto gritar.

- ¿Dónde? – siguió preguntando Voldemort.

- E-en un… mun-mundo paralelo – contestó Harry con voz temblorosa.

Voldemort sonrió malévolamente.

-¿Cómo llegaste aquí? – siguió Voldemort.

- Una voz ronca me dijo que… que mi otro y-yo había sido mordido… por una serpiente y que s-su deseo era ir a un mun-mundo como el mío… - trataba de explicar Harry.

- Interesante, así que si una serpiente me muerde ¿me iré a ese mundo? – dijo Voldemort.

- S-sí, pero debe desear… ir a un mundo en el que mis padres estén vivos…

- No hará falta – le cortó Voldemort a Harry –, solo deseare que ir al mundo donde esta, Potter – Voldemort río malévolamente – Nagini – dijo en parsel.

Se escuchaba como algo se arrastraba a lo lejos. Nagini llego de quién sabe dónde y se subió a Voldemort hasta acomodarse en su cuello. Voldemort la acaricio y luego le dijo:

-Nagini necesito que me muerdas y me mandes al mundo donde este el Potter de este mundo – le ordenó Voldemort en parsel.

- Por supuesto, amo – Voldemort se sentó en una de las butacas de los Malfoy y dejo que Nagini lo mordiera.

xXx

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