Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación del fanfiction homónimo Vengeance is mine, publicado originalmente por Larissa, en el HBM (Hotel Bella Muerte) siendo la segunda parte/temporada del finfiction homónimo Smile Even If It Hurts, y cuento con la autorización de la autora para hacer la adaptación.
Hola, estoy aquí con un nuevo capítulo, esperando que el contenido de éste, sea de su agrado, también muchas gracias por sus encantadores reviews ;)
Cualquier cosa que no deba ir en el capítulo; no duden en decirme y lo corregiré, gracias.
Fue hasta su cuarto, se puso su bikini y fue hasta la piscina, no nadaría, simplemente tomaría el sol, estaba aburrida, tomó un libro, sus gafas y salió, fue hasta el reposet junto a la piscina y cerró los ojos.
—Señorita O'hara –la llamó la chica de servicio.
—¿Sí? –preguntó sin voltear.
—La buscan.
—¿Quién? –investigó.
—Yo –giró al escuchar la voz de Scorpius junto a ella.
—Puedes irte –ordenó y se puso de pie —¿Qué hace aquí? –sonsacó.
—Oh, vamos, dejemos las hipocresías entre nosotros ¿quieres? —aclaró molesto –ya lo sé todo.
—¿Qué es saber todo? –averiguó manteniendo la calma, aunque por dentro, todo en ella estuviera en alerta máxima, si Scorpius sabía quién era ella, todos sus planes se habían terminado en ese instante, posiblemente su vida también.
—Lo que hablas con Victoire, dime algo, ¿estás buscando sólo provocarme? ¿O también quieres que algo entre nosotros ocurra?
—Algo entre nosotros ocurra –repitió meditando —¿Qué significa exactamente Señor Malfoy?
—Deja de hablarme como Señor Malfoy, si tanto quisieras que fuera Señor Malfoy, no hubieses intentado seducirme.
—Así que estás aquí para saber si intenté seducirte sólo por intentar y ver si caías o para iniciar algo.
—Así es ¿Cuál de las dos es? Intentaste seducirme para decirle a Victoire que me acuesto con la primera que me lo propone.
—Si hubiese querido eso, ya se lo hubiese dicho –sonrió –y si no me equivoco, usted intentó seducirme a mí primero ¿no es así? –sonrió.
—Bueno, sí, pero… mira Katie, me gusta ser honesto cuando me ocurre algo con una mujer.
Al decir eso, pudo recordar cuando se lo dijo hacía años, cuando intentaba conquistar a la idiota de Lily, miró a otro lado intentando no ponerse histérica.
—¿Y qué es lo que te ocurre? –inquirió.
—Te deseo –señaló serio y se acercó a ella –eso es lo que me ocurre, que te deseo como hacía mucho no deseaba a una mujer –la besó –quiero que entre nosotros ocurra algo más allá que un buenos días, quiero poseerte, eso es lo que quiero.
—No soy un objeto, lo siento –sonrió.
—No, pero quiero que seas MI mujer.
—Scorpius –sonrió y puso sus manos en sus pectorales –salgo con Jack Levitt –sonrió –e independientemente de eso –medito —¿Por qué dejaría yo la comodidad de una relación seria donde yo soy la oficial a ir a una relación donde sería la otra? –él la observó con intensidad.
—¿Quieres que termine mi matrimonio? –averiguó burlón.
—No –negó –así como no quieres que sea tu amante ¿cierto? –sonrió.
Se quedó callado, sacó su celular cuando sonrió, bufó un poco molesto y contestó.
—¿Qué ocurre Victoire? –Curioseó bufando —¿qué? –Examinó sorprendido –pero tranquila, tranquila ¿cómo pasó? –Esperó un momento –iré para allá de inmediato.
—¿Qué ocurre? –sonsacó seria al verlo serio.
—Mi cuñado –explicó frunciendo el ceño sin comprender aun –está muerto –la observó –tengo que irme –le dijo y salió corriendo.
Lily se quedó de pie helada ¿James estaba muerto? Su pecho comenzó a subir rápidamente, volvió a sentarse en el reposet pero su mente estaba trabajando a mil, no tenía porque, sin embargo, le dolía que su hermano estuviese muerto, jamás se habían llevado demasiado bien, pero había sido más accesible con ella, y un par de veces había limpiado sus lágrimas.
—Katie –indicó Carl en un tono suave.
—¿Sí? –levantó la vista.
—Vístete –le pidió –James Potter ha muerto –le dijo –iremos al funeral.
—¿Él tendrá uno? –levantó la vista molesta al recordar que su abuelo no lo había tenido.
—Sí, Edward ha pagado todos los gastos del funeral.
—En un momento iré –expresó seria.
Se duchó lentamente, dejó que el agua cayera sobre sus hombros y lloró un par de minutos, todo se estaba volviendo un caos desde que volvió, al parecer, el karma estaba ahora de su lado haciéndoles pagar todo lo que le hicieron pero... ¿por qué James?
Carl la sujetó de la mano discretamente para darle apoyo, caminó hasta Victoire y la abrazó para darle el pésame, jamás la había visto tan afectada, sin duda adoraba a James más que a alguien más en ese lugar, bueno, salvo por su hija.
—Gracias por venir –indicó ella y sus ojos verdes volvieron a llenarse de lágrimas que no tardaron por caer por sus mejillas.
—Lo siento mucho –murmuró.
Se hizo a un lado para que Carl la abrazara en forma de consuelo, se alejaron un poco y giraron, Edward se acercó a grandes zancadas, por un momento Lily pensó que haría un comentario fuera de lugar, o se burlaría del dolor de Victoire, pero no lo hizo, la rodeo con los brazos fuertemente.
—Lo siento tanto –le dijo, estaba siendo honesto.
—¡Se ha ido! –Chilló –mi hermano se ha ido –volvió a repetir.
—Lo siento tanto Victoire, en serio, James era un buen amigo mío.
—Lo sé –se alejó un poco.
Edward observó a Lily cuando volvió a abrazar a Victoire, sus ojos se encontraron por accidente, y se molestó por verla ahí.
—¿Qué hacen aquí? –examinó molesto en voz baja.
—Eso no te importa –expresó Carl y se alejó.
—Ahora sólo ha quedado una Potter –observó a Victoire y después a Edward que no dijo nada.
—¿Cómo se enteró? –inquirió.
—Carl me lo dijo –contestó.
—Usted asiste a cualquier lugar mientras esté asegurado que habrá…
—Ni siquiera lo conocía –externó –James Potter era un extraño para mí, pero Victoire me ha dicho que me considera una amiga, me vería muy mal no asistiendo sólo porque usted cree que soy una hipócrita.
—Lo es –explicó apretando los dientes.
—No tanto como usted –dio media vuelta.
—¿A qué se refiere a que no tanto como yo? –la siguió.
—Usted mejor que nadie lo sabe –caminó hasta el baño pero la siguió.
—No, no la entiendo –la sujetó contra él y acarició sus costillas.
—¿No se suponía que usted era el confidente de Lily Potter y no de Victoire? –investigó.
—Lo leyó en una carta –expuso sonriendo.
—Así es –Edward se inclinó hasta ella –esa aun la conservo –le dijo.
—Entre Victoire y yo hay una historia difícil de borrar –le señaló –ha pasado tanto tiempo, que yo mismo no sé si quiero detenerme y borrar eso –apuntó serio.
—Debe pasarla muy bien entre sus piernas –comentó seria.
—¿Celosa? –sonrió.
—Para nada –sonrió tranquila –usted no me interesa, es más –lo observó –algo en mí desea un poco que fuera usted el del féretro y no James Potter.
—Gracias por los buenos deseos –sonrió.
—De nada –se agachó y pasó por debajo del brazo de Edward.
La siguió con la vista, hasta que desapareció de su vista, se dirigió a los Potter, como Lily lo había dicho, sólo quedaba una Potter, Victoire, y a pesar de todo, comenzaba a dudar si realmente le dolía la muerte de James o también lo había mandado matar.
—Señores Potter –expresó con voz suave tratando de ocultar todo el rencor –lamento su perdida –le tendió la mano a su padre, ya no era ni una pizca del hombre que tantas veces la humillo, el que siempre se había negado a darle un poco de cariño y aprobación y a su madre, que jamás la quiso, y no entendía porque.
—Gracias –la tomó su madre y la miró curiosa.
—Soy Katie O'hara –se presentó.
—Claro, he escuchado mucho de usted –la miró el hombre –la nueva amante de Bradbury –indicó sin tacto, típico de Harry Potter.
—No Señor Potter –lo miró –no soy amante de nadie, debería dejar de repetir lo que los actuales hombres poderosos dicen, siempre había escuchado que usted se hacía su propia imagen de las personas al conocerlas, más no de lo que escuchaba.
—Las personas cambian –indicó serio –desde que mi padre murió las cosas han cambiado un poco.
—Lo supongo, la perdida de dos hijos….
—Lo siento –explicó el hombre observándola con cierto odio –pero el único hijo que he perdido es el que se encuentra dentro de ese féretro –apretó la quijada –mi hija Victoire sigue viva, no sé a qué se refiere.
—Harry –comentó la mujer y apretó su mano.
—Con permiso –se alejó.
—Disculpe a mi esposo –sonrió apenada –pero desde que Lily perdió el poco sentido común y la cordura que tenía, las cosas no fueron tan bien.
—No era mi intención –sonrió apenada.
—Luces como una jovencita decidida –sonrió y acarició su cabello –mi marido ha perdido un poco el sentido común también, desde que James supo que había ocurrido con Lily volvió a las drogas.
—En serio… —volteo intentando huir de esa conversación, todo mundo parecía querer contarle sus penas.
—Señora Potter –interrumpió Scorpius –disculpe un momento, ocupo hablar con la Señorita O'hara.
—Claro, iré por un poco más de té –bajo la cabeza y se alejó.
Lily caminó hasta la mesa con café, Scorpius se puso detrás de ella y sintió como acarició su espalda por medio del escote que tenía su vestido
—Necesito un poco de consuelo –indicó en su oído en un tono que hacía un par de años le hubiese parecido lo más sensual y sin duda hubiese caído, pero ahora, sólo le provocó una sonrisa.
—Deberías decirle a tu mujer –tomó un vaso térmico y sirvió un poco de agua caliente y arrojó la bolsa de té.
—Vamos Katie –se pegó a ella.
Scorpius se pegó al cuerpo de Lily tanto como podía, dejó sus labios por un momento mientras se ponía en cuclillas frente a ella, acariciaba sus piernas y besaba su estómago sobre el vestido y descendía hasta su sexo, ella enredó sus dedos en el cabello rubio de Scorpius y echó la cabeza hacia atrás, le gustaba el sexo con Scorpius, bueno, él era el único con quien había estado por decisión propia, y ahora contando que sus hormonas estaban trabajando más de la cuenta, y necesitaba controlarse antes de que cometiera alguna estupidez.
—No, espera –volvió a alejarlo de ella.
—Katie –gruñó enfadado Scorpius.
—Es el funeral de tu cuñado –le recordó.
—Él se buscó terminar así, no es mi culpa –besó su mentón.
—Lo siento.
Se acomodó el vestido y regresó a donde estaban los demás, Carl la observó completamente serio, algo le decía que sabía la idiotez que acaba de permitir con Scorpius, provocarlo como hasta ahora en algún momento le iba a traer problemas con Jack, que no tenía la culpa de nada, salvo tal vez no correr a Edward para que pudiese controlar un poco sus hormonas.
—Toma –señaló Carl dándole su abrigo.
—¿Para qué? –lo observó.
—¿Crees que no sé de dónde vienes Katie? –Frunció el ceño molesto –ven –la jaló del brazo.
—En serio, no sé por qué estás molesto.
—Te vi alejarte con él ¿crees que soy idiota y no sé lo que estás haciendo con él? –gruñó.
—Carl…
—Nada de Carl, Katie, hemos quedado en un acuerdo, donde tú no…
—Discutiendo ¿he? –sonrió un extraño junto a ellos.
—No es tu problema –expuso Carl molesto –por favor, si eres tan amable de permitirme hablar con mi protegida a solas.
—No quise creerle a Lupin cuando dijo que te habías conseguido una amante más joven, pero veo que es cierto, y honestamente, no sé por qué razón molestarme, si porque es más joven o porque realmente es hermosa –los observó.
—Vuelvo a repetirlo…
—En serio papá –explicó el hombre molesto –no dije nada cuando dejaste a mi madre por otra mujer, pero por lo menos era dos años menor que tú, pero obsérvala bien, podría ser tu hija, tiene la edad de Josephine.
—Clark –indicó Carl molesto –Katie no es mi amante.
—Claro –sonrió –y le reclamas que vaya en busca de otro hombre ¿no?
—Haría lo mismo si fuera Josephine.
—¡Pero Josephine es tu hija! –le recordó.
—¡Katie es como si lo fuera! –señaló exasperado.
—¡Clark! –Gritó Edward con una sonrisa –es un milagro verte, pero claro, tú sólo vienes a los funerales.
—James era mi amigo –comentó él.
—¿De copas? –sonrió.
—¿Lily Potter era tu compañera de cuarto acolchonado? –curioseó haciendo que tensara la mandíbula y se molestara.
—Ella no era nada mío –indicó en un tono tan frío.
—Oh vamos, claro que sí, James me lo dijo todo, aun no puedo creer que fueras capaz de todo eso.
—Hablaremos después –señaló molesto, observó a Lily y se alejó.
Por alguna razón, siempre que se trataban ese tema frente a ella, él prefería omitir sus comentarios y salía huyendo del lugar, eso era un poco extraño.
—Perdón que me entrometa en sus asuntos familiares –comentó Lily –pero en serio, entre tu padre y yo no hay nada romántico, es como un padre para mí.
—Señorita…
—O'hara –le extendió la mano –Katie O'hara –sonrió.
—Disculpe si dudo eso un momento.
—No lo dude –sonrió –salgo con el modelo Jack Levitt –le dijo.
—Claro –sonrió divertido –disculpe mi ofensa entonces.
—No se preocupe –se alejó dejándolos charlar un poco y Carl pudiese convencerlo mejor.
Se sentó en una de las bancas, observó las estrellas, hacía mucho tiempo que no se dedicaba a uno de sus antiguos pasatiempos, a veces deseaba que todo fuera como antes, sin Scorpius y Edward en su vida, pero deseaba tener por lo menos a su abuelo, deseaba tener un confidente, sí que extrañaba a Jade y a Audrey, ahora era lo que jamás había querido ser, sabía la soledad que implicaba la superficialidad.
—¿No tiene frío? –volteo a ver a Edward que se sentó en la misma banca sólo que alejado.
Volteo hacia otro lado ignorándolo, no quería pelear con él en ese momento.
—Odio los funerales –se acercó a ella y pasó su brazo por sus hombros.
—Deberían gustarle –indicó viendo a la nada, el calor que emanaba de él le habían provocado frío.
—¿En serio? –inquirió burlón.
—Sí.
—¿Y porque? –averiguó.
—Odia todo lo referente a la vida, la muerte debería gustarle.
—Hagamos una tregua –expresó serio y se apoyó en sus piernas y giró a verla –hablemos por primera vez en serio usted y yo –comentó sin ánimo de pelear tampoco.
—No hay nada que usted y yo podamos tratar –señaló seria.
—Eso lo sé –explicó tranquilo –pero siempre la veo huyendo de los lugares, las reuniones, los eventos, los funerales, prefiere acudir a lugares donde no esté congestionado de gente.
—La muchedumbre me da dolor de cabeza –explicó honesta –contrario a lo que usted piensa, no necesito llamar la atención de todo mundo.
—Siempre la llama –expresó serio –es guapa.
—Claro –sonrió –siempre término llamando la atención de todos porque usted siempre asiste a los mismos eventos Señor Lupin, y tal parece que disfruta verme molesta.
—Me gusta verla molesta –admitió por fin –pero me agrada que sea yo, con quien se moleste.
—Claro, de nuevo ese protagonismo en usted.
—¿Eres amante de Carl Bradbury? –investigó.
—Sabe la respuesta –expuso seria y se levantó.
Por fortuna no se quedaron toda la noche en ese lugar, fueron a dormir un poco para regresar al día siguiente al medio día a la ceremonia, se alegró de ver a Jack caminar hasta ella.
—Hola –la besó.
—Hola –sonrió –pensé que no vendrías.
—Ayer no estaba en la ciudad, hubiese pasado un momento y más sabiendo que asististe.
—Sí, Carl pensó que sería grosero que no asistiera siendo que Victoire Potter me considera una amiga, así que bueno…
—Eres una chica increíble –la envolvió en sus brazos –pero en realidad es Victoire Malfoy ahora.
La ceremonia fue bonita y conmovedora, por fortuna no duró mucho, dejaron a los Potter dando la despedida al único Potter que mereció un entierro formal, a pesar de que no hubo mucha gente, le sorprendió, se suponía que su padre tenía muchos amigos, los amigos importantes de Victoire y los amigos de James, al parecer, los únicos amigos presentes de James fueron Edward y Clark, el hijo de Carl.
—&—
Las cosas se olvidaron pronto, el lunes tuvo que presentarse a trabajar, había pasado un mes, un mes desde que había regresado a la vida de Victoire, Scorpius y Edward, y las cosas no se volvían más simples, por el contrario, tenía sus altibajos, y es que después de las sesiones con Jack, cuando sus hormonas estaban bastante alteraditas, Scorpius aprovechaba esas ocasiones para llevarla a lugares alejados e intentar acostarse con ella, pero siempre era lo mismo, lograba detenerse en el momento justo, cosa que por supuesto, siempre dejaba a Scorpius bastante cabreado.
—¡Papá! –se escuchó el grito de una niña, todos voltearon.
Scorpius sonrió al ver a la niña de cabellos rojos y ojos de un azul acuoso que iba tomada de una chica joven, morena y bastante regordeta, Lily sonrió, Victoire no iba a arriesgar que Scorpius se fijara en la niñera, era obvio.
—¡Ashley! –abrió los brazos y la niña corrió hasta él y lo abrazó –hola cariño –beso sus mejillas y la niña hizo lo mismo –así que ¿mamá te dejó venir? –inquirió.
—Sí –admitió.
—Me alegro –expuso con una sonrisa –perdón –se disculpó al ver que su hija había detenido la sesión.
—No se preocupe –comentó Marshall molesto –tomemos diez minutos de descanso –señaló serio.
—¿Y te quedarás o estás de paso solamente?
—De paso –indicó la niña.
—Que mal –la puso de nuevo sobre el piso.
—¡Pero que veo! –Lily observó a Edward que le dio los papeles a la chica que iba con él —¡Pero es la niña más hermosa sobre la tierra! –sonrió, abrió los brazos y corrió un poco, la niña le sonrió y corrió hasta él.
—¡Teddy! –gritó feliz y corrió hasta él.
—¡Ashley! –sonrió mostrando su dentadura perfecta, la alzó y la beso por toda la cara –pero me encanta que vengas ¿Por qué no has venido seguido? –indagó.
—Mi madre me ha puesto a practicar piano –explicó seria.
—Me alegro que aprendas a tocar algún instrumento.
Caminó con ella aun en brazos hasta Scorpius, que no dijo nada, sólo los observaba con una sonrisa divertida.
—Les presento a Ashley Malfoy –explicó Edward –mi adorada ahijada.
—Oh por dios –apuntó cuándo Lily giró para ir a otro lado e hizo que Edward la bajara –tu vestido es hermoso–comentó agarrando el vestido.
—Oh –musitó incómoda.
—Veo que no le agradan los niños Señorita O'hara –soltó Edward acercándose a ellas.
—No es eso, es sólo que… no estoy acostumbrada a los niños.
—Pronto lo estarás –señaló Jack besando su mejilla.
—¿Quién eres tú? –le preguntó la niña, no tenía nada que ver con sus padres en la personalidad, eso lo notó de inmediato.
—Soy Katie O'hara –sonrió un poco incómoda.
—¿Eres algo de Edward? –jaló el pantalón de este y lo acercó más.
—Sí.
—No –dijeron a la vez los dos.
—¿Sí o no? –sonrió.
—Bueno, en teoría las dos –Lily se agachó para quedar a su altura.
—¿Sales con mi tío Edward? –inquirió.
—No, pero trabajo para tu tío, el Señor Lupin –le sonrió.
—Él es mío –le dijo al oído –así que mantente alejada de él ¿te queda claro? –la sujetó del hombro –Teddy es sólo mío.
—Por mí no te preocupes –expuso con una sonrisa divertida –el Señor Lupin es todo tuyo, créeme.
—No te creo –indicó seria.
—¿Ves al chico apuesto de allá? –señaló con la vista a Jack que había ido por un poco de agua.
—Sí –aceptó.
—Bueno, él es mi novio.
—Bien, te creo.
—¿Puedo saber de qué hablan? –curioseó Edward poniéndose en cuclillas junto a ellas.
—No –la niña le puso la mano en la boca a Ted –es una plática de mujeres.
Lily se mordió el labio para no soltar una carcajada, Edward la observó, tomó la mano de Ashley y la besó.
—Ella es amiga de tu madre –le contó.
—¿En serio? –le observó incrédula.
—Por increíble sí –murmuró Edward –me sorprende que no la conozcas.
—Nunca ha ido a casa –se encogió de hombros.
—Hora de volver al trabajo –interrumpió Marshall.
—Tengo que volver al trabajo –informó Lily aliviada.
—Suerte –Ted le otorgó una mirada intensa antes de permitir que se levantara.
Eso había sido lo más incómodo que había tenido que pasar, conocer a la hija de Scorpius y Victoire, su sobrina que por irónico que sonara, había sacado la personalidad de su abuelo James Potter.
—Tendremos una hija así –sonrió Jack –claro que más hermosa –la besó y la hizo girar.
—Vas a marearme –rió divertida –y es algo imposible tener una hija así Jack –se quejó.
—Lo sé, te prometo que lo haremos pronto, en cuanto dejen de interrumpirnos –besó su cuello.
—Dejen eso –Marshall la jaló molesto.
—Ya basta –se jaló –no tengo ni idea de que es lo que te molesta –lo observó furiosa.
—Es mejor que guardes silencio –la enfrentó y se acercó a ella –que así te acuestes con todos aquí, tienes que hacer lo que yo digo.
—¿Pasa algo? –investigó Jack.
—Nada –señaló Marshall –le estoy dando instrucciones.
—Bueno, parece otra cosa –se cruzó de brazos.
—Tu tampoco te metas en mi forma de dirigir esto –lo observó –vamos.
Se alejó, Lily caminó un poco molesta y sin entender ¿Qué demonios le había hecho a Marshall para que comenzara a comportarse como un idiota con ella?
—Es todo por hoy –indicó Marshall serio.
—Por fin –se quejó Jack.
—Iré al camper –se alejó de Jack.
Lily se quedó seria al entrar al camper, puso la cara más seria y enfadada que pudo para no soltar una sonora carcajada.
