Disclaimer: Lo de siempre.
N/A: Buenas noches (es de noche donde vivo) a los lectores (si es que todavía alguien sigue este hiatus-digo, historia). He vuelto, y he traído conmigo un nuevo capítulo—posiblemente el ante penúltimo— de esta bella (o no tanto) historia. Quiero Agradecer profundamente a los reviews que me han dejado al correr de la historia y disculparme debido a que no he podido contestarlos debido a fallos técnicos, je. En fin, como siempre todo comentario/crítica constructiva/petición/saludo de la abuela (? es bienvenido y aquí os dejo con el capítulo. Disfruten, bai.
Las entrañas del mundo
Al este de Fiore, había partido el equipo de Natsu. Este estaba compuesto por el mismo, Happy y Lucy.
Ya habían caminado casi veinticuatro horas de corrido, cuando decidieron que era tiempo de acampar. Armaron las tiendas, hicieron la fogata, cenaron un poco de caldo y luego fruta; para finalmente retirarse a sus respectivos aposentos.
Una vez en su tienda, Natsu y Happy se dijeron las buenas noches, acto seguido apagaron el farol y dedicarse al descanso propio.
Ni bien se había dormido, Natsu comenzó a imaginar un extraño escenario. En su sueño, todo era oscuro y no había señal de existir más vida que el. El Mago caminaba y caminaba, pero nada, hasta que en cierto momento pudo notar un resplandor. Natsu continuó su avance hasta el resplandor, y a medida que lo hacía podía escuchar: "TU-TUM". Como si de un tambor se tratase. El ruido cada vez se hacía más frecuente y fuerte, y esto ocasionó que el pelirrosa comenzase a correr por los nervios. Natsu corría, estaba cerca, podía sentirlo en el "TU-TUM", hasta que frenó de un golpe y lo vio. La criatura más fea que sus ojos jamás hubiesen contemplado, yacía allí, ante sus ojos. Pequeño y calvo, anaranjado como la lava, de orejas puntiagudas y ojos iguales, de dientes como cuchillos y postura semejante a un gorila. Así era la criatura que observaba y la que le observaba de vuelta.
Ella se encontraba en una roca, de la cual comenzó a descender, pareciendo dirigirse a donde se encontraba Natsu. Instintivamente, el pelirrosa retrocedió, pero la criatura no mostró interés en él, sino en el mar de lava que se abría a su lado. Esta, introdujo una de sus manos, y comenzó a palparla. Luego introdujo la otra.
Natsu pudo ver a la criatura mover sus manos en conjunto, como si intentase moldear algo. Continuó así unos segundos y luego volteó. Sus ojos se encontraba ahora posados de nuevo en los de Natsu, el le miraba de vuelta expectante, hasta que no pudo evitar dirigir sus ojos a lo que el ser, cargaba en sus manos. Era una pequeña figura de él.
Su rostro no se inmutó, pero los ojos del mago mostraban el horror puro. La criatura sonrió. Ella sabía.
Esta le tendió la mano con el muñeco, indicándole al mago lo tomara. El pelirrosa, aún con recelo, de a poco y con cautela se fue acercando al horrible ser. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, alzó su mano, en intento de alcanzar a su yo réplica. Casi llegaba, estaba a punto de alcanzarlo, cuando: ¡SMASH!. El espantoso ser había cerrado su puño con toda su fuerza destrozando al pequeño Natsu y haciendo que el verdadero pegase un alarido tan grande que sacaría del sueño a sí mismo y a sus compañeros.
Se despertó al lado de Happy, bañado sudor e hiperventilando. Pronto llegó Lucy a su auxilio.
–¿¡Están bien!?—preguntó completamente alterada.
—Sí—respondió Happy por ambos—Parece ser que Natsu tuvo una pesadilla.
Natsu le dedicó una mirada de molestia, que dejó al exceed aterrado.
—Que no fue sólo una pesadilla—soltó con brusquedad y salió de la tienda.
El pelirrosa caminó en dirección al bosque y no frenó su avance a pesar de las llamadas de los amigos. Caminó por horas, o al menos así lo sintió, antes de que decidiese regresar. Cuando lo hizo se encontró con que sus dos compañeros habían retomado el sueño y decidió hacer lo mismo.
A la mañana siguiente con los primeros rayos de luz, emprendieron viaje. Nadie decía palabra, Natsu estaba muy enojado como para hacerlo , y Lucy y Happy por su parte temían su reacción.
Avanzaron por kilómetros hasta que Natsu se detuvo en frente a unas ruinas.
—Es aquí—pronunció.
Los otros dos intercambiaron una mirada.
Avanzaron entre lo que parecía ser los vestigios de una antigua civilización con prudencia, puesto que la mayoría de edificaciones se veían al borde del derrumbe.
Natsu se nuevamente se detuvo. Lucy y Happy se arrimaron con prontitud hasta allí.
El pelirrosa irguió su brazo y con su índice apuntó hacia la escalinata que se asomaba a sus pies. Se veía aterrador, aterrador y peligroso.
—Natsu ¿Estás seguro que es por ahí?—preguntó Happy, quien no quería descender por la tenebrosa escalinata "por las dudas".
Lucy apoyó la moción felino con un gesto de afirmación.
—Sí—se limitó a responder el mencionado.
Acto seguido comenzó a descender.
Sus compañeros le seguían desde atrás, prácticamente caminando en puntillas nuevamente por miedo a derrumbes. Descendieron a tal punto de que ya no podían ver la superficie, de hecho ya no podían ver nada. Natsu tuvo que hacer uso de su poder para continuar el descenso, las escaleras parecían interminables.
—¿Pasa algo, Natsu?—dijo finalmente Lucy, luego de rato de silencio y descenso.
Natsu se detuvo, pero permaneció con la mirada hacia el frente.
—Puedo sentir al guardián elemental, lo encontraremos en el fondo—dijo.
—Te seguimos—soltaron al unísono, retomando el descenso e ignorando el familiar ruido que ahondaba en la cueva.
TU-TUM
TU-TU
—Espero que no nos hayamos equivocado de camino—soltó Lucy, en intento de aligerar la tensión del aire.
—Mis alas ya están comenzando a doler—comentó Happy.
Natsu permanecía en silencio. Al menos al oído humano, puesto que mente retumba semejante a los tambores.
TUM-TUUM
—Natsu, ven..—escuchó que lo llamaban el pelirrosa—Nosotros somos el fuego—sintió.
El mago volteó a su derecha y allí estaba, la criatura de sus sueños. Era tal cual, de cabeza a pies, sólo que ahora no le causaba miedo. Por extraño que fuese, se sentía atraído hacía la criatura.
Permaneció como petrificado mirándole, hasta que Lucy le sacó del trance.
—¡Supongo que seguimos derecho!—exclamó la maga.
—Ellos no pueden verme ni escucharme, sólo tú puedes—explicó la criatura.
Natsu reaccionó.
—Lo siento, me había escuchado—se disculpa el pelirrosa.
Los tres retoman la marcha, con su nuevo acompañante siguiéndoles de atrás.
Unos metros más adelante de irgue ante ellos una caverna en forma de picos desiguales .
—¡No me digan que tenemos que entrar ahí!—exclama Happy—¡Parece una gran boca lista para tragarnos!
—¡Parecen las fauces del mundo!—exclama Lucy y señala con su índice.
Natsu dirige su mirada hacia la criatura. Esta sonríe.
—Haz que entren—dice—Allí adelante encontraremos al guardián.
Natsu le sonríe de vuelta.
Atraviesan la cueva, hasta que desembocan frente a un mar de lava y una enorme roca que emerge en el medio de él.
—Aquí está el guardián—dice finalmente Natsu.
Happy y Lucy intercambian una mirada de desconcierto.
—Siento contradecirte Natsu, pero no veo a nadie aquí—dice Lucy con delicadeza.
—Lo que dijo ella—la apoya Happy.
Natsu los mira con frialdad. Luego posa su vista en la criatura.
—Piérdelos—dice esta.
Natsu sonríe.
—Tienen razón chicos, aquí no hay nada—dice—lo mejor será separarnos y buscar.
Happy y Lucy se miran extrañados, luego asienten.
—Bien, ustedes diríjanse a aquella caverna—dice señalandola—yo revisaré la de allá—también apuntándola.
Los chicos no se sienten del todo seguros acerca de dividirse pero al final acatan. Ya habiendo visto a sus amigos cruzar el umbral de la caverna, el pelirrosa retrocede en sus pasos y vuelve a plantarse frente al mar.
—Ahora estás listo—dice la criatura mientras pasa uno de sus brazos por los hombros ajenos—¡Regresa a tu elemento, Natsu!—exclama.
Y simultáneamente, la inmensa roca comienza a entreabrirse de a poco.
— Serás parte de nosotros —dice, y ambos avanzan— ¡de nosotros que somos el fuego!
Una vez abierta la roca del todo , deja ver la forma de una colosal ente, de apariencia semejante a una gárgola, sólo que este materializado en lava.
—Ve—dice el pequeño ser, y el gigantesco tiende su mano hacia Natsu.
El pelirrosa avanza hasta estar frente a este, y se deja atrapar por el abrazo del mismo.
Natsu sonríe, las criaturas también. Finalmente son uno con el fuego.
Entretanto Lucy y Happy retornan de explorar la otra caverna, y se espantan completamente al presenciar tal escena.
—¡Natsu!—gritan ambos al unísono.
El chico ni los nota.
—¿¡Qué demonios hace!? ¿¡Por qué sonríe!?—cuestiona Happy casi al borde del colapso.
Lucy decide tomar cartas en el asunto e invoca a Scorpio.
—Apunta hacia el centro—le indica.
El espíritu acata, mas no tiene el mínimo efecto en el guardián.
—¡Es inútil!—solloza Lucy y cae de rodillas—el fuego no se apaga.
La maga hace que Scorpio regrese.
Happy emprende vuelo hacia la criatura, la cual cada vez va cerrando más sus alas, queriendo retornar a su estado de piedra.
—¡Déjalo ir!—grita y estira su brazo intentando alcanzar a su amigo.
—¡Dame la mano Natsu!—dice, pero este se niega.
—¡Déjame en paz!—es la única respuesta que obtiene Happy; e instantáneamente el guardián vuelve a ser piedra.
Tanto Lucy como Happy quedan petrificados, no concebían lo que acababan de presenciar. Cuando al fin reaccionan, lágrimas empiezan a correr por las mejillas de ambos.
—¿¡Cómo diablos sucedió esto!?—se lamentó la maga.
—Debimos intuirlo—enunció el exceed arrepentido—sonreía de un modo extraño, como si estuviese contento con lo que sucedía.
—Si tan sólo hubiésemos tomado en serio lo del sueño—dijo la rubia.
Y ambos bajaron la mirada.
El fuego puro predominaba dentro de las negras, allí yacía Natsu, junto a su compañero para la eternidad: el fuego.
—Toca el símbolo y serás uno con él para siempre—le incitaba la más pequeña de las criaturas—¡Nosotros somos el fuego!—exclamó, indicando hacia el pecho del guardián.
—Nosotros somos el fuego—repitió Natsu, casi sistemáticamente.
Y se aproximó al símbolo.
—¡Seremos sólo flama!—clamó la criatura.
—¡Seremos sólo flama!—repitió nuevamente.
Y alzó su brazo derecho.
—Tu lugar está con nosotros—concluyó el ser.
—Mi lugar está...—se apresuraba a decir Natsu, cuando un flashback de su vida pasó por su mente, y al final del mismo los vio. Vio a sus amigos más preciados clamando por él.
Entonces supo que debía hacer.
—¡No!—grito—¡Yo sé cuál es mi lugar, y no es aquí con ustedes! Es en Fairy Tail, con mi familia—dijo.
La criatura lo miró extrañado.
—¡Y sé cuál es mi elemento!—vociferó—¡Yo soy el fuego!—dijo y seguidamente arrebató el símbolo del pecho del guardián; haciendo explotar las alas a su paso.
Una vez en la superficie, volvió a dirigirse al guardián.
—¡Yo soy el fuego!—reafirmó a la vez que comenzaba a absorber toda la integridad de este. Una vez que hubo terminado, el cuerpo de Natsu estaba hecho fuego.
Este se aproximó hasta sus amigos.
—Natsu, ¿Estás bien?—preguntó Lucy.
—Chicos yo..—murmuró—yo no creo poder volver a ser como antes—sollozó.
Happy entreabrió su boca, pero de ella no salió palabra alguna.
—Y yo no creo poder aceptar eso—le respondió Lucy, a la vez que le tendía su mano.
Natsu se limitó a contemplar.
—Tú no me harás daño—dijo y una sonrisa se asomó por la comisura de sus labios.
Natsu volvió a mirar desconfiado, pero finalmente cogió la mano. Y en el momento que lo hizo comenzó a cambiar, volviendo de a poco a ser lo que era antes.
Los tres se abrazaron con cariño y no se soltaron por bastante rato. Pero apenas lo hicieron guardaron el símbolo en la bolsa de Lucy y tomaron rumbo hacia el gremio, ya descansarían después. Ahora tenían prioridades a pesar del cansancio provocado por la misión.
Aunque no era lo único que esta les había dejado. Habían aprendido que siempre existirían fuerzas sumamente destructivas como el fuego, e incluso más devastadoras; pero que estas siempre se inclinarían ante una fuerza mayor. Tal como eran el amor, el valor y la amistad.
