Ya sè, tarde màs de mil dos mil años en actualizar; la verdad es que ya no iba a continuarla pero es una meta conmigo misma, acabar lo que empiezo; mil mil disculpas, espero les guste este capitulo. Recuerden, aunque parece haber cabos sueltos todo se ira resolviendo poco a poco.

Si, para los que lo han notado, me base un poco (o mucho) en los personajes de Rurouni Kenshin para los villanos, pero no, tampoco ese anime o su historia o personajes, me pertenece!

Disfruten mucho, dejen reviews, comentarios, opiniones, todo es bien recibido!

Saludos!


CAPITULO NUEVE

LA SOMBRA DEL MIEDO.

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"De lo que tengo miedo es de tu miedo." William Shakespeare.

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Las alas negras se extendían dejando el mensaje; en cada agudo graznido escuchaba una burla, la ironía y el reclamo de su abandono; los ojos negros le miraban sedientos de lágrimas. Por un momento quiso echarse a correr, pensando que las pesadillas la perseguían de nuevo y que quizá si corría lo suficientemente rápido escaparía de ellas. Pero el picoteo en el vidrio de su ventana le recordó que era real, que estaba sucediendo y que no importaba que tan lejos estaba, su destino la alcanzaba en instantes.

Tenía miedo y la rabia se apoderaba de ella, el cuervo afuera de su ventana revoloteaba sin parar, desesperado por romper a picotazos la ventana y entrar a torturarla; sus manos encontraron un pequeño libro que estaba sobre la mesa de noche y se lo lanzó en un intento por asustarlo, pero aquello sólo encendía la furia del cuervo cuyos graznidos se hicieron más fuertes; rápidamente y al borde las lágrimas buscó algún otro objeto que pudiese ayudarle y sus ojos se toparon con el filo brilloso de un pequeño kunai.

Dispuesta a abrir la ventana y enfrentar al cuervo, se dio cuenta que el animal comenzaba a calmarse, y mirándola de una forma calculadora, podía sentir que estaba burlándose de ella; un gruñido escapó de sus labios acompañado del coraje y aversión que por un tiempo había desarrollado hacia esos animales, y determinada a matarle en ese instante dio un brinco para romper la barrera de vidrio que se interponía entre ella y el animal, pero unos brazos fuertes le tomaron por la espalda, impidiendo su acción.

— ¡Sakura-chan, Sakura-chan! — Naruto intentaba hacerla reaccionar tomando su rostro entre sus manos y obligándola a que le mirase; Sasuke la sostenía con fuerza, sorprendido, por un instante de sentir como su cuerpo frágil podía ser engañoso, realmente le estaba costando trabajo mantenerla quieta.

La mirada verde de Sakura mostraba tal odio hacia la criatura que los presentes en la habitación estaban verdaderamente sorprendidos; Sakura no cedía ni un instante y aquel estado de crisis comenzaba a perturbar el ambiente.

En una reacción casi inmediata, Kakashi lanzó un shuriken a la criatura la cual cayó muerta al instante, bañada posteriormente por los vidrios del ventanal que se rompieron con el impacto del arma; en ese momento Sakura, sorprendida se dejó caer en el agarre de Sasuke y comenzó a llorar silenciosamente, abatida y frustrada.

Tsunade se apresuró a ella inmediatamente y tomándola entre sus brazos la encaminó fuera de la habitación, poniendo sobre ella un cobertor para cubrirla del frío,

—Ven, te prepararé un té; vamos. — Tsunade acariciaba los largos cabellos de Sakura al momento en que la guiaba hacia la mesa de la cocina.

Los cinco hombres que anteriormente habían escuchado el grito de Sakura y habían irrumpido alarmados en la habitación, se quedaron ahí, compartiendo miradas de confusión, preocupación e incertidumbre. Neji Hyuuga se acercó al ave que yacía muerta fuera del ventanal y la tomó entre sus manos, Naruto se acercó para echarle un vistazo pero frunciendo el entrecejo se dio cuenta de que no había nada fuera de lo normal con aquél animal.

—Es sólo un cuervo. —murmuró un tanto confundido. Y por primera vez, después de mucho tiempo, Sasuke le devolvía una mirada llena de preocupación.

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"¿Has pensado en tus metas?"

Sasuke miró a Naruto de reojo; ambos estaban totalmente exhaustos debido al combate que habían mantenido por horas aquella mañana; de alguna manera, entrenar con golpes y peleas siempre les venía bien, más que un entrenamiento, resultaba para ambos una terapia de emociones.

"No."

Naruto devolvió la mirada también de reojo, pero ahora Sasuke miraba el cielo.

"Eres uno de los shinobis más fuertes de la historia, Itachi está muerto y su memoria está limpia… pero el Clan Uchiha…"

Naruto no terminó la oración, sabía que Sasuke entendía a que se refería.

Pero Sasuke no dijo ni una palabra.

"Quizá deberías comenzar a buscar… a alguien."

Sasuke se incorporó a pesar del cansancio y el dolor de alguna de sus heridas y se volvió de lleno para mirar a Naruto con el entrecejo fruncido. Su mejor amigo, reía nerviosamente ahora.

"No lo tomes a mal… quiero decir…tienes que reconstruir tu clan."

Naruto estaba nervioso, hablar de este tema con Sasuke realmente era difícil.

"Y lo haré, a su debido tiempo."

"¿Con quién?" soltó Naruto ávido por escuchar la respuesta.

Sasuke lo miró con intensidad, incrédulo al escuchar esa pregunta.

Ambos sabían la respuesta, y ambos sabían que él no lo diría.

"¿Sabes? Quizá ya va siendo tiempo de que se lo hagas saber a ella." Suspiró Naruto.

Ese era un buen punto, casi entre dientes y un poco a la fuerza Sasuke preguntó:

"¿Cómo?"

Una sonrisa de autosuficiencia se apoderaba de Naruto, ¡oh! El gran poderoso Uchiha iba a necesitar de él.

Esto sería muy, muy divertido.

Uchiha Sasuke gruñó y le propinó un nuevo puñetazo.

"Ni creas que obtendrás ventaja de esto, dobe."

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(DIA 1, PAIS DEL PANTANO)

9:00 AM

Los cristales caían hechos añicos al suelo; la habitación estaba destrozada, los muebles tirados, los libros en el suelo, cada adorno había sido arrojado a las paredes, rompiéndose; las cortinas yacían rasgadas en el suelo… Y el haber provocado tal destrucción no aplacaba ni un ápice su furia y coraje.

Su hermano lo miraba apacible, paciente, esperando que en cualquier momento la llama de su odio se apagara y diera paso a la razón y a la conversación; sabía que su hermano mayor, su mentor, era lo suficientemente inteligente como para calmarse en cualquier instante; después de todo la situación apremiaba y no necesitaban perder la cordura en aquellos momentos tan peligrosos.

Uno de los guardias cruzó la puerta, que se encontraba abierta en aquél instante; Kenji lo miró de reojo pero no hizo nada por detenerle; el guardia, un hombre de edad media, alertado por el comportamiento de su gobernante, intentó pararle en un acto demasiado imprudente.

— ¡Mi señor, reaccione por favor!

Kenshin se detuvo tan solo un momento para mirarle, sus ojos color ámbar se apagaban inmediatamente para dar paso a una mirada llena de frialdad e indiferencia; un poco nervioso por ser el centro de atención de aquella mirada depredadora, el guardia dio unos pasos en retroceso maldiciendo el momento en el que había decidido intervenir, sin saber realmente que esperar de su rey.

Pero en el fondo, sabía que podía esperar todo, menos piedad.

Intentó abrir su boca para disculparse, pero fue demasiado tarde, sus palabras torpes se encontraron con el viento frío de la muerte al momento en que Kenshin arrojaba una navaja directo al corazón de quien había pertenecido lealmente a su guardia. El hombre cayó muerto a los pies de su hermano menor, Kenji.

— ¡Vaya! Pensé que nunca te calmarías. —comentó Kenji con total indiferencia haciendo a un lado con el pie, el peso muerto que estorbaba su camino. Su hermano sonrió con ironía.

—Realmente me siento molesto. —gruñó entre dientes el sacerdote supremo del País del Pantano dejándose caer en el sillón, sacó un cigarrillo y lo encendió.

—Lo sé, —coincidió su hermano. —Pero debemos estar preparados para cuando ellos lleguen.

Un suspiro de fastidio llenó la habitación. — ¿Cómo va la búsqueda de Yahiko? —preguntó Kenshin dejándose sentir abatido por primera vez en mucho tiempo. — ¿Hay alguna noticia?

Su hermano hizo un gesto negativo y con expresión de desaprobación dijo: —Su traición lo llevó demasiado lejos, donde no podamos alcanzarle, quizá.

—Debemos encontrarle, antes de que ellos lo hagan primero.

—No creo que eso suponga un problema. De todas maneras, Yahiko no tiene información relevante, y no creo que sea tan estúpido como para poner al País de la Piedra en inminente peligro.

Kenshin se levantó del sillón y se dirigió al cuerpo que yacía en el suelo sangrando. — ¿Cuál era su nombre? —preguntó en tono melancólico, su hermano apenas le miró de reojo y encogió los hombros en un gesto de indiferencia.

—Sakura Haruno está ahora en manos de Tsunade. —comentó Kenji de manera casual. — ¿Era eso lo que planeaste al entregarla?

La manera en la que Kenshin sonreía le delataba; aquel hombre no dejaba de observar al guardia que había matado, se agachó aún más tocándole la herida en el corazón, pasó primero un dedo sobre ella, llenándose de sangre, después colocó el segundo, el tercero y así hasta que su mano se abría paso entre la herida, Kenji lo miraba como si estuviese mirando cualquier cosa, con la enorme monotonía que siempre le dominaba, no mostró ninguna aberración al ver que su hermano mayor buscaba, con sus propias manos, arrancarle el corazón al guardia.

—Quizá la hermosa y exuberante Tsunade, nos ayude a recuperar la memoria de Sakura. —comentó Kenshin al momento en que arrancaba el corazón de aquel cuerpo y lo sostenía entre sus manos. Lo miraba con total y absoluta depravación, con deseo y fascinación, relamiéndose los labios, añadió: —Me encantaría que este corazón fuera de Uchiha.

Una pequeña sonrisa de suficiencia se dibujó bajo los ojos azules de Kenji.

—Pronto lo tendrás. —comentó. —Pero primero, dejemos que las cosas se den naturalmente, no debemos forzar al destino, hermano.

Haciendo un imperceptible puchero, el Supremo Sacerdote, Daimyo, se incorporó de nuevo dejando caer a propósito el corazón inerte del guardia. —Tienes razón, debemos prepararnos, una vez que Sakura recobre la memoria, los juegos habrán comenzado.

Y con una sonrisa maniaca, Kenshin comenzó a relamer la sangre que había entre sus dedos.

—Necesito que te quedes a cargo por unas semanas. Iré al País de las Piedras.

Kenji asintió.

—Creo que es momento de que hagamos un nuevo movimiento político.

—Hazlo lo más rápido que puedas. —aconsejó el menor. —Necesitamos ese cambio antes de que los ninjas de Konoha lleguen a la región.

—No te preocupes, todo estará listo.

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(DIA 01, ALDEA DE KONOHA)

11:00 AM

Todos a su alrededor la miraban de una manera bastante extraña; con paso apresurado, la joven rubia no se detenía a preguntar porqué diablos la veían así, aunque tuvo el presentimiento de que seguramente no estaba dando la imagen altiva, segura y elegante que la caracterizaba. Por el contrario, caminaba aprisa pero con paso tembloroso, seguro estaba pálida por completo y un tanto desaliñada. Aun sentía la garganta reseca por haber gritado tanto y la conciencia poco tranquila al recordar la expresión abatida y de cansancio que su esposo, Shikamaru, le había dado minutos atrás.

Pero es que ella estaba furiosa realmente, una parte alcanzaba a comprender la gravedad de la situación, pero otra parte, la gran parte de ella no entendía cómo diablos su marido no había enviado inmediatamente por ella cuando trajeron a Sakura a la Aldea.

"No hubo tiempo, Ino, entiende. Todo era realmente un caos."

Esas habían sido las palabras cansadas del joven castaño cuando se dejó caer sobre su cama, buscando la comodidad de las cobijas y los brazos de Morfeo.

Ino resopló por milésima vez, haciendo de lado la culpa que le abatía, pensando que seguramente Shikamaru entendería y no juzgaría su reacción acelerada al enterarse de que Sakura estaba con vida y en Konoha; y ahora, la mujer de cabellos rubios atravesaba la Aldea para ver a su mejor amiga, la que consideraba como una hermana.

Caminaba casi corriendo, exhalando de nervios e impaciencia, el camino se alargaba frente a ella. Por su mente cruzaban miles de pensamientos, ¿qué le diría a Sakura al verla? ¿Cómo le iba a explicar que se había casado con Shikamaru sin que ella estuviese presente? Lágrimas asomaron sus ojos al sentir que había traicionado a su mejor amiga… Sabía que era un pensamiento estúpido, pues todos la creían muerta… e Ino había dado lo que fuese porque Sakura estuviera presente… Realmente fue una boda sencilla, no tan bien planeada y surgió como una sorprendente idea de Shikamaru, quien solo quería verla feliz.

Apresuró un poco más el paso, maldiciendo la distancia que separaba su casa de la casa de Tsunade, nunca había considerado que realmente había un par de kilómetros entre ambos lugares; intentaba calmar sus nervios y se preparaba mentalmente para lo que pudiese encontrar… Shikamaru se lo había advertido antes de salir de casa.

"Ino… Sakura no recuerda nada."

La rubia lo miró llena de confusión pero aún enojada.

"¿A qué te refieres?"

La mirada de Shikamaru solo demostraba seriedad, pero su tono de voz y la manera en que tomo la mano de su esposa, le conferían comprensión y suavidad.

"Ha perdido la memoria. No sabe quién es… Parece que ha vivido durante mucho tiempo en un infierno… Está aterrada."

La confusión paso a tomar forma de incredulidad.

"Sakura es fuerte..."

"Sakura no es la misma, Ino. No lo es."

¿Qué tanto podía haber cambiado su mejor amiga?

¿Qué diablos había pasado en ese tiempo que estuvo desaparecida?

"¿Ya saben qué diablos fue lo que ocurrió?"

Demandó Ino al momento en que tomaba su bolso y se alistaba para salir.

Shikamaru se encogió de hombros, de repente, Ino notó que sus ojeras eran aun más pronunciadas que antes, suspiró.

"Tendremos una reunión con el Kazekague esta tarde…" anunció el joven recostándose una vez más sobre la cama y poniéndose las cobijas encima. "Naruto nos ha enviado a todos a descansar, sólo por unas horas; para poder pensar con más claridad la situación."

Ino asintió, entendiendo sus palabras y salió de la habitación justo al momento en que su esposo caía profundamente dormido no sin antes murmurar

"Todo estará bien, Ino."

—Pasa, por favor.

Era Shizune quien le recibía, con un semblante triste y agotado. Ino ni siquiera notó cuando llegó a la puerta de Tsunade y no fue consciente de que tocaba la puerta con temblorosa desesperación.

Al entrar a la pequeña pero lujosa casa de quien también había sido por un tiempo su maestra en medicina, la joven rubia se percató que los chicos del Equipo Siete se hallaban tirados, agotados, en los sillones. Naruto roncaba casi de una forma grosera, se preguntó como era que sus compañeros podían dormir con tal ruido; Kakashi recargado en un brazo de los sillones mantenía una respiración apacible y Sasuke, recostado sobre otro sillón, con los brazos detrás de su cabeza y mirando al techo, mantenía la mirada perdida… él no dormía, pero tampoco parecía estar despierto.

La casa estaba realmente silenciosa, a excepción de los ronquidos, todo lucía sumergido en un aire de incertidumbre y tristeza; la expresión en los rostros de todos los presentes delataban la situación por la que atravesaban y de repente Ino se dio cuenta que aquella escena parecía ser sacada de una película de tragedia; una pesadilla interminable que había comenzado con la llegada del cuerpo de Shino a Konoha y que ahora continuaba con el misterio de la llegada de Sakura después de habérsele declarado muerta.

Y al abrir la puerta de la habitación en donde su mejor amiga se encontraba, finalmente notó el verdadero significado de las palabras de su esposo. No había exagerado ni un poquito cuando dijo que el pequeño cerezo ya no era la misma.

Ahí frente a ella, acostada en la cama y cubierta en sábanas rojas estaba Sakura Haruno, dormida profundamente pero con un semblante angustiado, de tristeza profunda… Ino se acercò lentamente, mientras las lágrimas caían sobre sus mejillas; su mejor amiga estaba ahí y eso le hacía sentirse completamente feliz, pero lo supo al instante en que la vio: Sakura, quien había sido un monumento a la fortaleza y determinación, no era ahora más que una sombra de miedo, sumergida quizá en un inmenso mar de confusión.

—Aún hay un poco de café. —la voz de Tsunade apareció detrás de ella, y colocando una mano sobre el hombro de la señora Nara, le indicó que la acompañara a la cocina. Ino asintió y no sin antes echarle una última mirada llena de tristeza a su mejor amiga, abandonó la habitación siguiendo los pasos de la ex Hokague.

—Tsunade shishou, ¿Por qué no descansa un poco? —sugirió Shizune, mirando a su mentora con preocupación. —Ino y yo estaremos al pendiente…

—No puedo. —contestó Tsunade con una sonrisa triste. —Lo he intentado, pero la preocupación no me deja ni un instante.

—¿Qué tan… qué tan grave es la situación? —preguntó Ino sin querer realmente saber la respuesta.

Shizune suspiró mientras Tsunade se mordía los labios, encogiéndose de hombros, sin embargo, su mirada azul demostraba un pequeño pero abrasador fuego incendiado por la furia.

—Estaba herida cuando llegó. —respondió Tsunade sintiéndose molesta y triste a la vez. —Marca de latigazos, moretones, huellas de que quisieron estrangularla…

Ino la miraba aterrada.

—No puede recordar nada. —continuó Tsunade. —No sabe quiénes somos… dónde estamos…—su voz empezaba a quebrarse por la tristeza, así que hizo una pausa para tranquilizarse y continuar. —Está aterrada. Al amanecer un maldito cuervo le provocó una crisis…

—¿Un cuervo?

Tsunade asintió. —Sólo era un cuervo. No había nada de extraño con el animal.

Ino quería decir tanto, preguntar mil cosas y más, pero su boca no pronunció palabra alguna, su mirada se perdió en el líquido oscuro del café sin terminar frente a ella, mientras Shizune y Tsunade la acompañaban silenciosamente en sus pensamientos. Cuando alzó la mirada se encontró con la mirada grave de la directora del Hospital.

—Es necesario que Sakura vaya al Hospital. —anunció, después de unos momentos, con gravedad.

Shizune e Ino intercambiaron miradas llenas de dudas.

—¿Es lo más conveniente? —preguntó Shizune silenciosamente, no estaba segura de que llevar a Sakura al Hospital era la mejor idea, quizá el lugar, la gente le llegara a aterrar de nuevo.

—No lo es. —respondió Tsunade con sinceridad. —Pero es lo más necesario.

—Quizá si traemos el equipo necesario…

Tsunade hizo un gesto negativo que acalló inmediatamente la propuesta de Ino.

—No sabemos qué ocurrió a Sakura durante este año… —explicó su mentora. —La declaran muerta a manos de un demonio, desaparece, pierde la memoria, se convierte en sacerdotisa, tiene heridas en todas partes de su cuerpo, está mentalmente perturbada y ¡dicen que está casada con un maldito Daimyo loco!

Con cada palabra dicha, Tsunade aumentaba el tono de voz; desesperada, perdiendo la razón. Tomó aire para tranquilizarse un poco más. Shizune e Ino a miraban atónitas, sin dar crédito alguno a las últimas palabras.

—… ¿Sakura… casada?

Tsunade asintió completamente abatida. —Necesito que ambas se hagan cargo de Sakura. Quiero que le realicen todos y cada uno de los estudios habidos y por haber…

Ambas asintieron, completamente perdidas.

—…Tsunade shishou, usted no… no creerá que Sakura fue…

Shizune no pudo pronunciar la palabra, su boca se cerró de inmediato al sentir un aura negra detrás de ella. No tenía que voltear para saber quién se trataba, las miradas sorprendidas y aturdidas de Tsunade e Ino habían delatado ya la presencia de Uchiha; ninguna se había percatado que el joven quizá había escuchado toda la conversación o quizá la última parte, realmente no interesaba. Lo que importaba y alarmaba es que Sasuke sabía perfectamente de qué estaban hablando y la razón por la cual Tsunade mandaba a Sakura a hacer los estudios.

El silencio se apoderó de la habitación, pero la palabra no dicha por la joven aprendiz quedó suspendida en el aire, haciendo eco silencioso en los pensamientos de los presentes.

Abusada.

Un gruñido de ira escapó los labios de Uchiha quien, cómo tormenta, salió de la habitación… a lo lejos sólo escucharon que la puerta de la habitación de Sakura también se abría y encerraba en un instante. Ino hizo un ademán de levantarse y detenerle, pero Tsunade la paró con una mirada.

—Está bien. No creo que haga nada estúpido… por ahora.

Ino asintió entendiendo y volvió a sentarse.

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Su habitación estaba completamente oscura, un frío abrasador congelaba sus huesos y sin embargo, no sentía nada.

Todo le parecía negro.

Todo le parecía absurdo.

Esa misma noche habían regresado del País de las Piedras y su ropa aún tenía la sangre del demonio que había matado; un sentimiento maniaco se apoderó de él pero no fue lo suficientemente fuerte como para tranquilizarle o dominarle.

Sakura estaba muerta.

Dejó unos cuantos libros sobre la mesa, de reojo se percató que no le interesaban en absoluto. Nada de lo que pudiera estar escrito ahí le daría lo que buscaba.

Porque de repente, inconscientemente, buscaba compañía.

Ya era muy tarde para eso.

Sintió coraje, sintió ira…

Sintió deseos implacables de venganza.

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Un leve movimiento debajo de las sábanas lo sacó de sus recuerdos. Una vez más, Sasuke apartó la vista con un dejo de dolor en su mirada; no era lo suficientemente fuerte como para soportar aquella imagen débil de la mujer que en algún momento, había robado su corazón.

Mil pensamientos cruzaban su mente, sin embargo la idea de que alguien, un maldito bastardo había tocado a Sakura de formas inimaginables comenzaban a taladrar su cabeza; de repente, en un instante se dio cuenta que siempre había cosas peores que vivir.

Y en un segundo supo, dolorosamente, que hubiese preferido que Sakura muriera aquella noche junto con Shino.

Aceptó también que no descansaría hasta matar a todos y cada uno de los responsables; sorpresivamente no actuaba con imprudencia porque ahora la venganza dominaba cada célula de su ser y la venganza, siendo un sentimiento frío le congelaba cada acción; todo lo que haría de ahora en adelante sería perfectamente calculado; no habría errores ni fallas en el plan; no habría piedad ni lazos humanos que le impidieran deshacer con sus manos a los responsables.

No habría nada, mortal o inmortal, que pudiese detenerle.

—…Sasuke kun.

Era un murmullo dicho entre sueños y en un instante Sasuke estaba arrodillado a un lado de la cama, buscando de nuevo el sonido de su nombre dicho con esa voz, con los ojos abiertos por la sorpresa y en el fondo, muy en el fondo, la esperanza.

Enormes ojos verdes le devolvieron la mirada congelándolo todo en aquél momento.

—…Sakura…

Sin saber qué hacer, Sasuke intentó apartarse, pero las manos delicadas de la pelirrosa le detuvieron, obligándole a permanecer cerca de ella. Confundido, con el entrecejo fruncido, Sasuke esperó a que Sakura dijera algo, pero no rompió el silencio.

Incorporándose un poco, la pelirrosa comenzó a acercarse a él, en un principio, lentamente, casi con miedo, buscando en la mirada negra del Uchiha alguna señal de que se detuviera, pero Sasuke permanecía impasible, observando con una escondida fascinación, cada uno de sus movimientos.

Sakura se había vuelto más impredecible aún.

Antes de que su propio cuerpo pudiese reaccionar, la poderosa mente del heredero Uchiha ya registraba un calor inexplicable; abrió los ojos, los había cerrado sin darse cuenta y encontró que el calor emanaba del cuerpo frágil y muy delgado de su compañera de Equipo.

Sakura le abrazaba.

Y en ese pequeño momento, sintiendo ese extraño calor que había echado tanto de menos, Sasuke Uchiha, el poderoso Sannin, se dio cuenta que sólo había un miedo más grande que perder a sus seres queridos.

Y ese miedo era volver a vivir, volver a sentir, volver a mirar el miedo en los ojos de Sakura.

Se juró a sí mismo que esta vez, la protegería con su vida y con su sangre.

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"Y tu sangre es justamente lo que me hace falta, Uchiha."

El cuervo cayó muerto al instante, víctima de un ataque sorpresivo de aquél que le había criado para que le sirviese de mensajero.

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REVIEW, PLEASE!

SALUDOS Y PROMETO ACTUALIZAR EN UNA SEMANA APROX. =)