De new aww me hicieron el dia de verdad sus reviews y comentarios & mas de aquellas lindisimaaas personitas sin cuenta en serio my loves si puediera les mandaria algun adelanto o algo asii, si quieren pongan su mail & asii para comunicarme por que las adoro, me dejan reviews bien lindos ii no puedo responder .. y bueno Gosh los amo lo saben verdad.. & bueno ahora a la mañana siguiente para todas aquellas que qerian saber... este capii asi flash es para Viv(L)! tQm comadre!
» "And Then There's you" pertenece únicamente y exclusivamente a StewLuv.
Capitulo 10. Ella esta tan enferma
BPOV
No sabía que era lo que estaba soñando.
Me gusta.
Algunas veces, los sueños me cazan durante el día. No importaba si era una pesadilla o un sueño bueno, me cazan.
Sorprendentemente los peores sueños son los buenos. Ellos son un recuerdo de lo que pudo haber sido o de lo que una vez fue.
Cuando viviste en paz por un breve momento o viste lo que pudo ser y luego vives en el infierno, es tortura.
Vivir en el infierno duele y quema mientras los crueles recuerdos de amor y paz te sonríen desde lejos. Te saludan y aunque no representan daño alguno, no puedo evitar odiarlos. Preferiría vivir en la ignorancia y no saber lo que vivo, no saber que hay algo mejor ahí afuera.
Si, la vida es mejor con los ojos cerrados. Especialmente, si tus pequeñas esperanzas de algo mejor se desvanecen lejos cada día en el infierno en el que vives.
Mi cuerpo empezó a despertarme. Mis brazos todavía estaban adoloridos… aun y recordándome que todavía estaba viva. Como si necesitara recordatorios. No importa cuantas veces lo haga, cada vez que lo hace duele y lo adolorido esta presente cada mañana.
Suspire todavía adormilada, inhalando esa esencia.
Es patético que hasta en mis sueños, todavía pueda oler a Edward.
Pero luego, de nuevo, en mis sueños el sagrado aroma de Edward no esta mezclado con la esencia de la mariguana.
Mierda.
Los repentinos recuerdos de lo que había pasado me despertaron, haciéndome sentarme y que mi corazón se acelerara. Tome un respiro profundo y abrí mis ojos. Lo sentí antes de verlo. Rápidamente me voltee para verlo acostado sobre mi cama, junto a mí, con sus ojos muy abiertos.
¡Sobre mi cama!
—Oh mierda…— grite y el me dio una sonrisa torcida. Toque mi pecho con una mano y trate de controlar mi respiración.
— ¿Estas bien? — pregunto el y su sonrisa desapareció. No le respondi de inmediato y a través de la puerta de vidrio del balcón, me di cuenta que había luz de día y que Edward seguía en mi habitación.
¡Todavía en mi cuarto y en mi cama!
¿Por qué?
—¿Qué estas todavía haciendo aquí? — pregunte. —¿Qué estas todavía haciendo aquí? — su cara se puso seria.
—Tu… um…— trago saliva. —Tu uh no dejabas ir mi camisa anoche cuando te ayude a acostarte en tu cama. No lo se… pensé que si te jalaba, te asustaría. —dijo suavemente.
—¿Qué? Oh por Dios— dije con vergüenza.
—Esta bien Bella. De todos modos, tu cama es más cómoda que la mía. — el rio bajito tratando de aligerar el ambiente. Estaba apunto de responderle cuando me di cuenta donde estaba mi otra mano.
Esta descansando encima de la suya.
—Tu um… uh… deberías irte. Mi padre…— dije rápidamente quitando mi mano de la suya.
—Se que no esta aquí y aun si lo estuviera hoy no te dejaría sola con el. — dijo el sonando serio. En ese momento me di cuenta y recordé que Edward había visto todo.
Mi humillación diaria ahora tenía un testigo. Alguien sabía mi secreto. Alguien sabía sobre mis horribles moretones. Alguien sabía sobre El.
Alguien sabe…
Entre en pánico… por que ese alguien es Edward Cullen. Edward el chico que me ha torturado por tanto tiempo, sabía. Edward, el chico que parecía no tener corazón y ser un completo perro callejero inconsiderado, sabía. Edward, ¡ese que piensa que yo hice que lo atraparan fumando marihuana, sabe!
—Yo no podría solo dejarte así hoy. — dijo bajito.
—No trates de ser un héroe. Y no importa, no es como si hoy es diferente de ayer o los últimos 18 años de mi vida.
—Es diferente. Yo vi todo. Eso es diferente.
El había visto mi humillación. El había visto lo patética que era. En ese momento pude sentir en sobrecogedor sentimiento de vergüenza e ira. Me frote los ojos y cubrí mi cara con mis manos y tome un profundo respiro.
Empecé a mecerme adelante y hacía atrás tratando de controlarme, aunque nunca funcionaba.
—Dios mio lo viste todo. Lo siento tanto. Mierda… estoy tan aver…
—Oye ¿Por qué te estas disculpando? ¡Tu eres la que esta sufriendo de abuso Bella!
—¡Shh! ¡No digas eso! — me queje. ¿Cómo se atreve? ¡El no me conoce o sabe lo que esta pasando!
Oh si Swan, ¡por que el esta muy equivocado! ¡Solamente no quieres admitir que tu vida esta jodida!
—¿Por qué? — pregunto el sentándose. — Es la verdad. No está bien Bella ¿Te hace eso muy seguido? ¿Le has dicho a alguien? ¡El esta jodido de la cabeza! ¿Lo sabe tu madre? — estaba empezando a sofocarme con sus preguntas y me sentía abrumada. ¡Y el todavía seguía en mi maldita cama! — Ha hecho el algo…
—Solo déjame sola ¡Algo que debiste de haber hecho hace mucho tiempo! — estaba enojada y no era su culpa, pero necesitaba desquitarme… y el me estaba molestando justo ahora. — ¡No te debería importar! — grite y estaba a punto de saltar fuera de la cama cuando el agarro mi brazo y me jalo a la orilla de la cama.
—Oye espera…— murmuro, pero cuando grite de dolor, el comenzó a disculparse como si no hubiera un mañana. — ¡Mierda lo siento, soy un jodido estúpido! Me olvide totalmente que tu brazo debe estar inflamado. Lo siento. Mierda…— dijo el, ahora sosteniendo mi mano. Violentamente la jale lejos de el y agarre la parte superior de mi brazo. Alejarme de el empeoro el dolor, pero estaba enojada. —Lo siento Bella…—continuo el ahora parándose enfrente de mí mientras se sentaba en el borde de mi cama. El dolor hormigueaba hasta mi pie. Era raro.
—¡Solo olvídalo! — grite, mientras pestañeaba de dolor. Lo sentí arrodillarse frente a mí, pero no mire. No podía enfrentarlo.
—Yo… um… déjame… déjame verlo. — dijo titubeante. La manera que lo dijo, sonaba como si lo dijera solo por que si, por que no sabia que mas hacer. No necesitaba su falsedad.
—¡No!
—Bella mi papá es un doctor.
—¡Pero tu no lo eres!
—Pero se sobre contusiones... ¡si me hubieras dejado continuar! — estallo.
—Solo esta inflamado.
—Bueno puedo ayudar con eso también.
—No tienes que. ¡Ya estoy acostumbrada! — inmediatamente me arrepentí delo que había dicho. Solamente estaba dándole respuestas. El no dijo nada.
Yo no dije nada.
Se me quedo viendo por un largo y silencioso momento. Sus cejas se fruncieron y sus verdes ojos eran suaves, pero llenos de preguntas que no podía contestar. No puedo contestar. No estoy lista. Especialmente para responderle a el. Probablemente el use esto contra mí algún día en la escuela solo para torturarme.
—Por favor…— susurre y mire abajo a mis manos que estaban e mi regazo. —Por favor… no… no le digas a nadie lo que viste. Si alguien sabe… yo… es solo que…
—Bella, — suspiro — No le diré a nadie si tú no quieres que lo haga. Tal vez sean un imbécil, pero… ahora yo... estoy sintiendo un poco de peso— suspiro de vuelta.
—Y lo siento por eso… tu no deberías…
—No estoy molesto por saber. No deberías disculparte.
—Pero estoy tan avergonzada. Tú debes pensar…
—¡A la mierda con lo que yo pienso Bella! — dijo el, me tomo desprevenida y salte un poco. —Perdón— murmuro pasando sus dedos a través de su mañanero cabello y sacudió su cabeza. Se sentó junto a mi en mi cama y yo todavía me preguntaba que estaba haciendo el aquí.
—¿Por qué? — pregunte bajito.
—¿Por qué que?
—¿Por qué estas aquí… todavía? ¿y por que estas actuando así? ¡No debería importarte!
—¿Qué mierdas Bella? ¡Sigues repitiendo esa mierda! ¿Qué tipo de imbécil crees que soy? Acabo de ver una mierda horrible sucederte ¿en serio crees que soy tan desalmado? Estaba aquí por estaba estúpidamente borracho y quería molestarte… si lo se, una "mierda" pero luego todas esas… cosas… pasaron… y ya no se mas— no estaba totalmente segura de que estaba hablando.
Nos quedamos en silencio por un buen rato, no sabiendo que decir o como actuar alrededor del otro. Ambos nos quedamos viendo fijamente a la pared enfrente de nosotros, oyendo la respiración del otro.
—Esta arruinado. — suspiro y yo lo mire confundida.
—¿Qué esta arruinado?
—Esto…—dijo el moviendo su mano al espacio que había entre nosotros.
—No es como si pudiera ir por ahí y pretender que no se Bella o que no vi lo que vi. No es como si pudiera seguir con mi vida y olvidar lo que se. La parte mas jodida es que no éramos… ni somos amigos… todavía… y yo se toda esta mierda sobre ti. Quiero decir…— suspiro mientras luchaba por decir lo que quería decir — Quiero decir… um… uh… mierda. Ni siquiera se… es como cuando esto le pasa a un amigo tu como que sabes que hacer. Yo no…
—No tienes que ser mi amigo solo por que viste lo que viste —murmure —Tu puedes seguir y olvidar esto. Tu puedes seguir y pretender que no viste esto y lo harás.
—¿Cómo esperas que lo haga? ¿Cómo espera que pueda dormir cuando se que el pedazo de mierda de tu padre esta atormentándote sin razón?
—¡Solo detente! Como tu lo dijiste no somos amigos… no somos ni siquiera conocidos así que no tiene por que molestarte y no tiene por que hacer nada al respecto. No somos amigos y si nos quedamos de este modo, no tendrás que forzarte a ti mismo a hacer algo. No tienes que hacerlo. He vivido en esto toda mi vida. No tienes por que ser el héroe y no quiero tu lastima. Solo piensa en mí como una mala película de la vida real. Solo cambia el canal y sigue adelante— dije y se quedo callado. Volvimos mirar fijamente la pared.
Pasaron unos cuantos minutos y yo todavía no entendía que era lo que lo mantenía aquí. Recordé lo que dijo mi padre sobre la limpieza y cuidar de mi madre.
¡MAMA!
Salte un poco.
—Yo um… tengo que limpiar la casa y checar a mamá, por que esta enferma. No quiero botarte a la calle… esta bien tal vez si quiero… um deberías irte. — dije y el asintió.
—¿Es por eso que fuiste a la escuela ayer? Por que estabas cuidando de tu madre— pregunto.
—Si— dije simplemente y el sacudió su cabeza.
—¿Puedes responderme solo una pregunta mas? ¿Por favor? — pregunto y no entendía su suplica. Pero no importaba ahora.
—Supongo.
—¿El… el te… el te pega muy seguido? ¿o te empuja y te habla de esa manera? — pregunto casi en un susurro. Evite sus ojos y mire hacia abajo, pero podía sentirlo viéndome esperando por la respuesta.
Asentí.
Él suspiro.
—Pero realmente pegarme, solo lo hace cuando esta realmente enojado. Y anoche estaba muy enojado, no tan malo como siempre, pero… um… usualmente solo me grita, me empuja y me jala… bastante. — susurre y podía sentir el nudo en mi garganta.
NO LLORES NO LLORES NO LLORES El vera que eres débil.
Soy una idiota y soy patética. Solo quiero a alguien que me diga que todo está bien, pero Edward Cullen no es el indicado para la tarea. No debería de abrir mi boca cerca de el.
Suspiro de nuevo mientras sacudía su cabeza y lo mire. Parecía enojado y no sabía que era lo que lo había encabronado, pero no iba dejarlo seguir cerca de mi para que me lo mostrara.
—Creo que ya respondí tu pregunta. Ahora puedes…
—Oh… um si. — dijo el parándose. Se estiro y bostezo. Empezó a caminar hacia la puerta del balcón, pero se detuvo y miro alrededor de mi cuarto. — Tus dibujos están arruinados. Los que estaban en el piso. Eso apesta. Apuesto a que eran geniales como el resto de tus dibujos— dijo el y yo solo sacudí mi cabeza.
—No importa, solo los dibujare de nuevo abajo. — el sonrió mirando hacia los dibujos y al desastre que Padre hizo y entonces algo cruzo su rostro y me miro de nuevo.
—Um… ¿me puedes dar un pedazo de papel de dibujo y um… uh… un lápiz?
—¿Quieres dibujar? — pregunte riendo ligeramente.
—Um no, apesto para esa mierda. No quiero humillarme a mí mismo enfrente de ti. — rodé mis ojos y sin preguntarle de nuevo, agarre un lápiz y un papel del piso, asegurándome de que estuviera en blanco.
Se lo di y el escribió en el.
—Um ¿tienes un celular? — me pregunto y yo sacudí mi cabeza.
—No.
—Um bueno… —dijo el viendo hacia lo que había escrito y luego me lo paso a mí. —Bueno si la mierda se pone pesada… y … um— no podía decirlo, pero quería hacerlo. —Si, tú sabes… si necesitas ayuda con cualquier idiota solo… encuentra un teléfono y avísame. Y llegare aquí— dijo el, abrió la puerta del balcón y salió afuera.
—¿Por qué?
—¿Preguntas eso demasiado?
—Y tu necesitas responder. — dije y el sonrió.
—Es parte de nuestro trato. Tengo que mantener mi palabra.
—Pero esto no es la escuela y no tienes que hacerlo. No es tu culpa.
—Si recuerdo correctamente, dije si cualquiera quiere empezar mierdas contigo hare que se jodan… solo me asegurare no ponerme tan jodido de ahora en adelante. Te guste o no Bella, hicimos un trato. Y aunque, soy un idiota, yo siempre cumplo con mi palabra. — dijo el y yo solo asentí. Salto sobre mi árbol y se deslizo hacia el piso.
—¡No puedo creer que hayas hecho eso! — grite y el me dio su sonrisa torcida y se despidió, me despedí de vuelta. El corrió y yo camine hacia dentro de mi cuarto. Mire el pedazo de papel. Tenía un número telefónico y su nombre. Tenía una letra sofisticada, pero lo que tenía más asombrada era, que era su nombre el que estaba junto al número telefónico.
Edward
Tome una ducha rápida asegurándome de ponerme una camisa de manga larga, para que así ella no me preguntara y me dirigí hacia escaleras abajo. Mis padres no habían dormido en el mismo cuarto en años. Ambos dormían abajo, dejándome sola arriba y no me importaba, pero Padre tenía que ducharse arriba. Ponía candado en mi puerta cada noche.
Abrí la puerta del cuarto de mamá e inmediatamente olí el vomito. Contuve mi aliento y camine dentro del cuarto. Mi madre estaba desplomada sobre su cama cubierta con su cobertor azul y una almohada sobre su cara.
—Mamá. — dije y ella solo gimió. — Mama ¿te sientes un poco mejor?
—No nena…— dijo ella amortiguado por la almohada.
—¿Quieres tomar un baño?
—Uh huh.
—Está bien, déjame alistar el baño. — camine al baño notando el vomito en el piso. Contuve la respiración y me apresure a la cocina por un trapeador y una cubeta. Puse un poco de jabón y agua en la cubeta y corrí de vuelta.
Limpie el vomito y puse todo en su lugar de nuevo. Abrí la ventana tratando de ventilarla un poco y deshacerme del horrible olor. Aliste la tina con agua caliente y jabón y cuando estuvo lista camine hacia mi madre, quien todavía estaba enterrada en su cama.
—Mamá, la tina esta lista. — dije y ella se removió la almohada de su cara. Su cara estaba pálida y drenada de toda energía. Lucia mayor. Sus ojos estaban cansados y rojos. Me recordaban a mí ayer.
Estaba a punto de ir a la escuela cuando padre me grito y me jalo dentro de la cocina.
El no tenia que ir a trabajar hasta mas tarde, pero mama se enfermo anoche y no cocino nada. El me hizo cocinar para el, haciéndome llegar tarde a la escuela. Cuando estaba a punto de ir me de nuevo, me detuvo. Me ladro que debería quedarme en casa y cuidar de mi madre mientras el descansaba. Me pase todo el día cuidando de mamá, pero ella no estaba mejorando nada.
—Mamá, ¿Cómo fue que te enfermaste tanto? — pregunte mientras la ayudaba a entrar en la cama.
—Oh nena, no es la gripe. — rio. — Estoy ebria. —ya sabia eso. Podía olerlo en ella, pero quería saber por que había decidido emborracharse. Mi madre nunca bebe. Es malo para ella. Ella tiene estomago débil y diabetes.
—¿Qué? Pero mama tú nunca bebes.
—Lo se nena, pero tenia que celebrar con Phil.
—¿Quién es Phil mamá?
—Es el presidente del club de lectura al cual me uní. Consiguió un contrato literario y quiso celebrarlo con nosotros. Así que tuve que hacerlo. ¡El es tan lindo Bella! Deberías de verlo. Es tan joven y…—dijo ella y luego empezó a vomitar.
Ya odiaba ese tal Phil.
Ignore el mal presentimiento que me dio y lo empuje al fondo de mi mente, pero ahora mientras veía a mi madre así, me recordaba a el.
Y de nuevo, lo odiaba.
Jale los cobertores fuera de mi madre y ella gruño.
—Mamá vamos, el baño ya esta listo.
—Tengo dolor de cabeza nena.
—Lo se mamá, pero el baño te va ayudar. — la tome de las manos y la jale hacia arriba. Casi se cae y la agarre de la cintura. Ella era más alta y pesada que yo, así que esto era complicado. Mis adoloridos brazos se quejaban mientras trataba de cargarla, pero los ignore, tenia que ayudar a mi madre. Envolví su brazo alrededor de mi cuello y la ayude a entrar en el baño. La ayude a desvestirse y suave y lentamente se metió en el agua y se sentó. Me puse de rodillas y agarre la botella de shampoo.
—Esto esta todo mal nena. Está todo mal. Mal.
—¿Qué esta mal mama? —dije mientras enjabonaba su cabello.
—Se supone que yo debo cuidar de ti, no al revés. — suspiro y yo solo continúe masajeando su cuero cabelludo.
—Mamá ya no soy una niña. Y tú si me cuidaste. Cuándo era chica, ¿recuerdas? — mentí.
Estoy mintiéndome a mi misma y a ella solo para hacerla sentir mejor.
Ella lo sabe.
Yo lo se.
—No lo hice… ese único día.
—Mamá, ya no hables acerca de ese día. Solo olvídalo. — dije y ella sonrió sin emoción.
—¿Nena?
—¿Si mamá?
—¿Has olvidado tú acerca de ese día? ¿Me has perdonado a mi… o a el? — dijo ella con ojos llorosos.
No respondí.
Y ella no me presiono por una respuesta.
Lo apreciaba.
Dolía decirlo. La respuesta dolía. No es como yo. No soy yo. Pero no puedo…
No
Deje a mi madre en la tina y me apresure a la cocina, agarrando algunas aspirinas y un vaso con agua y cori de vuelta. Le di las pastillas y el vaso con agua y ella trago el agua después de tomarse las pastillas y con manos temblorosas me dio el vaso vacio.
Me senté allí con ella hasta que decidió que ya estaba lista.
Sacudí mis lentes con mi camisa ya que el vapor del agua y el jabón los había manchado y me senté en la taza de baño con la tapa abajo. Mi mamá se durmió y se quejo un poco y yo solo me senté allí esperando.
Padre volvería alrededor de la tarde y ya eran las ocho de la mañana. Realmente tenia que empezar a moverme. Tenía que limpiar la casa y hacer el almuerzo, pero mi mente estaba distraída.
¿Le contara Edward a alguien?
¿Cuáles son sus intenciones?
No parecía tan malo…
¿Ya has olvidado toda la mierda que te ha hecho? ¿no crees que es raro que todavía no te haya preguntado por que supuestamente lo acusaste durante el incidente de la marihuana?
¿Tal vez realmente el no me seguía guardando rencor? No lo se.
Estoy tan avergonzada que el haya visto lo que a Padre le gusta hacer en su tiempo libre. No quiero nada de lastima.
La odio.
Solo me recuerda mi fracaso al ser una persona fuerte.
Me pone nerviosa que Edward sabe lo que sabe. Que tal si el le cuenta a alguien y ese alguien le cuenta a alguien mas y luego Padre lo escucha de alguien mas y luego el hará…
Temblé al pensamiento.
—¿Nena? — mi mama me saco de mis pensamientos. Camine hacia ella, agarrando de camino su bata y la ayude a salir. La ayude a secarse y la encamine a su cama. La vestí y la metí de nuevo en la cama.
—Mama, te voy a hacer un poco de sopa y luego un poco de pollo para Padre. ¿Te gustaría que te trajera la sopa aquí? — le dije frotando la parte superior de su brazo.
—Oh nena, si. Tú eres una cocinera sorprendente, pero quiero dormir un poco más.
—Seguro— dije y me levante. Eso me daría suficiente tiempo para limpiar la casa.
—¿Nena?
—Si mamá…
—Eres demasiado buena. No te merezco. El no te merece. No merecemos una hija como tu— lloro. Las lagrimas caían de sus ojos y yo contuve las mías. Me senté de nuevo en la cama.
—Mamá no digas eso. — mi voz me traiciono y se rompió a media oración.
—Es la verdad. Pero no tengo esperanzas. Altas esperanzas para ti nena. He estado…— empezó a susurrar como si alguien pudiera escucharla. Miro a su alrededor y luego hacia mí.
—He estado ahorrando un poco de dinero para ti nena. — dijo ella y tomo mi mano. —Todo para ti nena—no sabia de que estaba hablando. Padre raramente le daba dinero y el poco que si le daba era difícilmente suficiente para la comida.
—Mama no te preocupes. Yo voy a sacarnos de aquí— susurre. No puedes confiar ni en las malditas paredes en esta casa.
—¿Qué? — pregunto incrédula.
—Voy a sacarnos de aquí. Me he estado inscribiendo para todas estas becas y ayuda federal. Mamá podemos huir a California. Puedo ir a la universidad allá y las dos podemos conseguir algún trabajillo. Estaremos en quiebra algún tiempo, pero podemos lograrlo por nuestra cuenta. Mamá…— dije apretando su mano y poniéndola sobre mi corazón. —Podemos ser libres— dije y ella dejo salir un tembloroso suspiro. —Libres mamá ¡LIBRES! — trago saliva y se levanto.
—Oh mi nena. Mi dulce Bella. —suspiro y suavemente beso mi frente.
Me pase el resto de la mañana limpiando la casa. Era sorprendente como se había ensuciado tanto. Escuche mi mp3 mientras limpiaba, siempre mirando hacia afuera a la ventana, solo por si acaso Padre decidía volver a casa temprano. Port Ángeles estaba a una hora de distancia y el turno usualmente consistía en trabajar de medianoche a mediodía. Era un turno extenuante, pero Padre decía que pagaba bien así que se quejaba poco.
Yo no me quejaba por que significaba que podía dormir bien, sin ojo abierto. El volvería a casa, comería y vería la televisión y luego pasaría el resto del día dormido.
Era el paraíso.
Yo no era una persona ruidosa y mi mamá tampoco, así que el se quedaba dormido.
Le hice a mamá un poco de sopa y a Padre le hice un poco de pollo frito.
Todavía escuchando mi mp3.
Le agradecía y amaba a Jacob por regalármelo el día de mi cumpleaños numero 13. El lo había robado y no estaba arrepentido de hacerlo, pero el no tenia dinero y yo era su mejor amiga y estaba cumpliendo 13. Al menos esa fue la excusa cuando lo sermonee diciéndole que estaba mal. Solo tenía 11 y era demasiado joven para ir a la cárcel.
No teníamos ni tenemos el mismo gusto en música. El era mas del tipo quiero ser rapero y yo no puedo soportar esa mierda. Pero no nos importaba a ninguno de los dos. El expuso que sus intenciones cuando me lo dio eran para ayudarme a escapar y bloquear fuera todo.
Jake era el único que sabia como era mi vida en casa. El me consolaba e insistía que huyéramos juntos. Pero ambos éramos menores de edad y no teníamos dinero. ¿Qué demonios íbamos a hacer? Cuando me dijo que Billy había decidido probar suerte en los negocios y que eso los involucraba a ellos mudándose a Nuevo México, me quebré. El rogo por mi perdón, pero no era su culpa. Esa fue la primera vez que había visto al rudo Jacob Black llorar.
El también robo la laptop que tengo.
Era la mierda cuando me la consiguió. Ahora tenía unos cinco años de antigüedad, pero todavía funcionaba. Raramente la usaba. Jake amaba contarme como casi lo atrapan robándola. Estaba tan orgulloso de si mismo. Jake es un poquito inmaduro y un busca problemas, pero es un buen chico y tiene un gran corazón. Todo lo que robo o por lo que se metió en problemas, era para mí. Robo ropa, libros, CD's, y mi sweater verde. La mitad de las cosas que todavía tengo me las dio Jake, todas me quedan y todavía funcionan. Me asegure de cuidar esas cosas como si fueran mi vida. Aunque me sintiera un poco culpable por lo que hizo, era lindo tener a alguien pensando o haciendo cosas por ti, aun cuando fueran ilegales. No podía evitar ser egoísta por una sola vez.
Me sentía especial.
Extraño a Jake.
Era la 1 pm y Padre todavía no estaba en casa.
Le lleve a mamá su sopa y lentamente se la comió y volvió a dormirse, prometiéndome que me cocinaría una gran merienda mañana.
Lo dudaba, pero no la cuestione.
Finalmente Padre llego a casa alrededor de las dos y lucia exhausto. Tenía bolsas bajos sus ojos y tenia una barba que necesitaba afeitarse. El no dijo nada ni me miro. Comió su comida, se ducho y se fue a dormir en su sillón con la TV prendida en algún partido de basquetbol.
Actuaba como si no me hubiese hecho nada. Actuaba como si no le importaran las cosas que hizo. Actuaba como si mañana no fuera a hacer algo y yo sabia que lo haría. No le importa que me sacudo cada vez que dice mi nombre o cada vez que esta cerca de mí. Actuaba como si no hubiera nada malo.
No nada malo.
Todavía estoy viva, ¿no es así?
Eso es todo.
Ayuda, todavía sigo viva.
¿Cómo se atreve a actuar como si nada pasara? ¿Cómo se atreve a hacerme esto a mí? ¿Cómo se atreve? El ni siquiera sabe que me humillo enfrente de Edward.
De repente esta sombreada por el mal humor. Resople y maldije en mi cabeza. No sabía que estaba mal conmigo. Todo salió de una vez. Esto jamás me había pasado. Pero no podía seguir soportando al hombre en la sala.
Furiosamente lave los trastos, mirando fijamente afuera por la ventana de la cocina. Cada vez que la multitud vitoreaba o el réferi soplaba el silbato, sentía ira. La ira crecía dentro de mí como un cáncer. Se esparcía por todo mi cuerpo como un negro y mortal cáncer. Podía oler mi podrida alma y sentir mi corazón sangrando. Me estaba ahogando en mi propia sangre perdida y atorada bajo la superficie de esa pared de cáncer entre quien se suponía que debía ser y yo.
Estaba perdiendo.
Estaba muriendo.
El empezó a roncar.
Me puse más furiosa.
Al menos el puede dormir.
Tome un cuchillo del lavadero y firmemente lo sostuve en mi mano.
Camine al refrigerador y agarre un botella de cerveza y lentamente camine a donde el estaba.
Me asegure de no hacer ningún sonido mientras caminaba hacia el.
¿Qué estas haciendo Bella? ¿Quieres morir? ¿Volver? ¿Qué estas haciendo? ¿Para que es el cuchillo?
Ignoré mi mente. Ignore las nauseas. Me ignore a mi misma. Esta no soy yo, es el cáncer.
Es el cáncer tomando control… y lo estoy dejando.
Mi mamá esta enferma.
Yo estoy enferma.
Es el cáncer.
Estoy enferma de El.
Tome pequeños y sutiles pasos hacia Padre.
Tenía su boca abierta y una botella vacía de cerveza en su brazo.
Había llevado un pedazo de pastel a la sala, pero se durmió antes de siquiera probarlo.
Lo mire fijamente.
Roncaba como un maldito león.
La ira puede ser incontrolable. Puedes perderte en ella, si la embotellas por mucho tiempo.
Sostuve el cuchillo arriba con el final filoso apuntando al techo. Creaba una sombra en su cara.
¿Has perdido la cabeza?
Mire la sombra sobre su rostro y podía sentir las lágrimas quemando mis ojos, el nudo en mi garganta y mi corazón golpeando contra mi pecho.
Repentinamente Padre abrió sus ojos y antes de que pudiera ver, sostuve el mango del cuchillo hacia el.
—¿Qué carajos? —pregunto sonando aturdido—¿Para que es eso Isabella? — dijo el mirando al cuchillo.
—Tu pastel. Pensé que lo necesitarías— estaba sorprendida de lo calmada que estaba mi voz…. Demasiado calmada… casi amable… aterradora…
—Um… uh… está bien… ya tengo un tenedor. — dijo el rascando su cabeza. Creo que el estaba mas sorprendido y confundido que yo. Puse el cuchillo en la pequeña mesa enfrente de el.
—Lo se y también te traje otra cerveza. — dije amablemente y sostuve la botella enfrente de el. El arrugo sus cejas, pero la tomo. Suavemente me dio la botella vacía y me voltee sin decir una palabra y me dirigía la cocina. Tire la botella y cori a mi cuarto.
Cerré la puerta tras de mí, cerrándola con seguro.
Me tire sobre mi cama y enterré mi cabeza en mi almohada y grite.
Grite lo más fuerte que podía. Mis sonidos estaban amortiguados por mi almohada.
Llore, grite y golpee mi cama. Una y otra y otra vez. Me tendí sobre mi cama por unos cuantos minutos.
Podía sentir mi almohada húmeda por mis lágrimas y saliva.
—¿Qué esta mal conmigo? — Llore — ¿Qué esta mal conmigo? — susurre a la nada y llore en mis manos.
Necesitaba distraerme.
Esto era más de lo que podía soportar.
Me senté y limpie mi cara. Estaba respirando pesadamente y todavía estaba tan enojada.
Me pare, me puse una playera raída, me hice mi cabello en una cola de caballo y agarre mi mp3. Saque mis pinturas y brochas y agarre un lienzo en blanco que mamá me dio en Navidad.
Usualmente no pinto. Prefiero dibujar, pero pintar tiene su uso.
Furiosamente arruine el lienzo con pintura y continúe haciéndolo hasta que mis brazos se cansaron.
Cuando termine, hice lo que usualmente hago cuando dibujo, no mire lo que había pintado y lo deje para secarse.
Me lave los brazos y manos, aunque a pesar de todo todavía estaban manchados, los frote y los seque. Me quite mi raída camiseta y la tire a la cesta. Agarre mi mp3 y caí en mi cama.
Estaba exhausta.
Había ignorado mis acciones de antes.
Debería hablar con alguien.
No soy esto.
Me quede dormido.
No podía recordar que estaba soñando o por cuanto tiempo dormí, todo lo que sabia ahora es que A Quiet Mind de Blue Octuber estaba sonando en mis oídos y que habia un golpe en alguna puerta en el exterior.
¿Huh?
Con mis ojos aun cerrados, "pause" la canción. Hubo un golpe de nuevo y abrí mis ojos y con mi visión borrosa vi una figura afuera de la puerta de mi balcón.
—¿Qué carajos? — agarre mis lentes de mi mesita de noche y rápidamente me pare.
Estaba oscuro, pero aun podía ver a Edward afuera de mi puerta. ¿Cómo podía confundir ese desastroso cabello y delgada figura con alguien más? El golpeo de nuevo y me saludo.
Idiota
Suspire y camine hacia la puerta del balcón.
—¿Qué estas haciendo aquí? — pegunte enojada y el sonrió. Maldito sea el y su estúpida sonrisa torcida.
—¿Por qué pusiste seguro a tu puerta? — pregunto confundido.
—¡Por que hay un psicópata suelto metiéndose a hurtadillas a los cuartos de las personas y durmiendo en sus camas! — grite y el sonrió aun mas.
—No te preocupes, creo que lo atraparon. Abre la puerta Bella… ¡por favor! —dijo el y yo rodé mis ojos. Mire la hora en el reloj que estaba en mi mesita de noche. Eran treinta minutos pasados la media noche.
El se había ido.
—Su patrulla no esta aquí—dijo Edward. ¿Ahora lee mentes?
Suspire y le quite el seguro a la puerta. El me ayudo a abrirla y sin verlo camine dentro de mi cuarto. Podía sentirlo seguirme. Estaba a punto de preguntarle de nuevo que estaba haciendo en mi cuarto, cuando oí mi colchón.
¿Se había acostado en el?
Me gire a verlo en shock. Lo juro mi boca estaba abierta. ¿Cómo se atreve?
—¿Qué carajo?
—Solo sintiéndome como en casa…— dijo el sonriendo, resople y el solo sacudió los hombros.
—¿Qué estas haciendo aquí?
—Solo quería asegurarme de que estabas bien.
—Bueno, lo estoy. Puedes irte ahora.
—¿Por qué eres así? Dios… maleducada. — dijo el y se puso mas cómodo en mi cama.
No se iba a ir.
Me le quede viendo y note que estaba usando una playera sport blanca sin mangas y un par de pants negros. Podía ver el vello en su pecho y tuve que voltearme antes de que pudiera ver mi sonrojo en la oscuridad.
Soy una chica tonta.
—Edward ¿Cómo llegaste aquí? — pregunte.
—Mi papá estaba limpiando nuestro garaje y halle mi vieja bicicleta. Decidí darle una vuelta de prueba y vine hacia acá.
—¿Decidiste probar tu bicicleta en medio de la noche y molestarme?
—Sip— dijo simplemente.
—No te creo— dije caminando hacia la puerta de mi balcón. —¿Dónde esta? ¿Dónde esta la bicicleta?
—relájate Bella; la escondí tras alguno arbustos. Estamos bien.
—¿Estamos bien?
—Si, ahora cállate y deja de hacer preguntas—dijo el y rodé mis ojos de nuevo. — Bella ¿Por qué huele como a pintura aquí dentro? —sonrió —¿Te estabas drogando? — pregunto sorprendido y yo suspire ruidosamente.
—¡Oh por Dios! — alce mis manos en irritación.
—¡Estaba bromeando! Pero ya enserio ¿Por qué huele a pintura?
—Estaba pintando.
—Um eso tiene sentido.
—¿El olor? Si, tiene sentido.
—Si y tus azules y negros brazos. — dijo el sonriendo y yo mira hacia mis brazos
—Ugh. No resulto como lo esperaba.
—¿Puedo ver?
—¿Ver que?
—Tu pintura.
—¡Um no! Edward solo…
—Bella esta bien. Me dejaras verla luego, siéntate conmigo. — dijo el dando palmaditas en el espacio vacio junto a el. ¿Quién demonios se cree que es? No me moví, sorprendida por su audacia. Pero el pareció no notar mi irritación con el y no movió ni un musculo.
El miro alrededor y cuando noto mi mp3, supe que era malo. El lo agarro y yo entre en pánico.
—Por favor…— actué como si el fuera a romperlo.
—Cálmate Bella— murmuro y me senté junto a el. No podía soportarlo jugando con mi mp3. ¿Qué tal si lo arruina? ¿Qué tal si ve mi gusto en música? ¡A nadie le gusta mi música!
—¿Blue Octuber? — pregunto y yo estaba sorprendida por la sonrisa en su cara.
—Si… ¿los conoces?
—¿Conocerlos? ¡Ellos son la mierda! Fui a Seattle a un concierto de ellos. Fue sorprendente. Justin canta con el corazón en la mano en vivo. —dijo el y sonrió. No sabia por que de repente así de la nada estaba emocionada. Mordí mi labio inferior tratando de ocultarlo.
—¿En serio? Ugh… desearía verlos en concierto. Apuesto a que son sorprendentes.
—¿Nunca los has visto en vivo? ¡Eso es un crimen si eres fan de Blue!
—Nunca he ido a un concierto. Diablos, un he ido fuera de Forks o Port Ángeles. Solo he ido a Port Ángeles una sola vez. — dije y el solo se me quedo viendo. Su boca cayó un poco.
—Bella ir a Port Ángeles para algunos es como ir a la gasolinera. ¡Seriamente estas demasiado protegida! — dijo el volviendo a mi mp3.
—Si, ¿no crees que notaria que lo estoy? — resople. El solo suspiro como si se arrepintiera de lo que había dicho y continuo paseándose por mi playlist.
—Esto es tan de la vieja escuela—dijo el sonriendo y yo rodé mis ojos. —¿Fue un regalo de Navidad?
—No, un amigo me lo dio. — Esta vez me miro.
—¿El mismo amigo que te dio la pulsera de los Beatles?
—Sip.
—¿Dónde esta el amigo, si puedo preguntar? — su voz era un poco seria.
—Nuevo México.
—Hum… — apoye mi cabeza contra la cabecera. El hizo lo mismo. —¿Interpol, The Beatles, Bon Iver, The Yeah Yeah Yeahs, Arcade Fire y Greg Laswell? ¿Bella segura que no te robaste mi playlist? — dijo el y yo sonreí como una idiota. —Um… ¿te gusta Van Morrison? — pregunto y no entendí la melancolía en su voz.
—Si… ¿Por qué?
—Nah… solo pensaba que era el único. —dijo bajito.
—Nope, no pienses tan alto de ti Cullen. No eres el único con buen gusto en música. —dije y el sonrió.
—Veo eso. — me dio su sonrisa honesta de nuevo. —¿Cuál es tu canción favorita? Espera, ¿Brown Eyed Girl ? —rodé mis ojos y el rio bajito.
—¡No, soy mas original que eso! Amo And It Stoned Me y Beside You— dije e intencionalmente olvide mencionar I'll Be Your Lover Too. Esa es mi canción. Quiero mantenerlo de ese modo.
Edward se quedo callado por un momento y luego suspiro.
—Mi madre solía escuchar Van Morrison, todo el tiempo.
—La Sra. Cullen tiene buen gusto en música también. — dije y el movió su cabeza.
—No, no Esme. Ella probablemente nunca ha oído de Van Morrison, ella esta más con el pop de los ochentas. ¡Esa mierda! Quiero decir mi mamá real. — dijo el mirando mi mp3, pero podía decir que no el no quería mirarme cuando hablo ya que había dejado de apretar los botones y mantenía su mirada lejos de mí.
—Oh— no estaba segura de por que Edward estaba diciéndome esto, pero no me importaba. —¿Así fue como hallaste su música?
—Si… um… yo… no importa— dijo el sacudiendo su cabeza.
—No, dime. No puedes empezar a hablar y luego detenerte. — dije y el sonrió de nuevo.
—Ella siempre me decía que el era mi papá y yo le creía. Yo iba por ahí cantando sus canciones y diciéndole a todo el mundo que el era mi papá. Era tan idiota. —Rio. Era raro oír a Edward revelar cosas acerca de el. El era el distante y cerrado Edward Cullen.
—No eras un idiota, eras un niño. ¿Qué decía tu verdadero padre? — pregunte y el no respondió.
En lugar de responder, cambio el tema.
—¿Radiohead? Solía estar obsesionado con ellos. Escuchaba su álbum The Bends todo el tiempo, hasta que Emmet, el imbécil, lo rompió. Estaba tan jodidamente enojado con el, que casi le rompo la nariz— rio bajito— Debes de pensar que soy un psicópata.
—No, estoy pensando que yo hubiera roto su nariz. —dije y se volteo a verme— Amo ese álbum. — el sonrió su sonrisa torcida y yo tuve que mirar hacia otro lado para que no notara mi sonrojo.
¿Qué estoy haciendo?
Estas teniendo una conversación sobre música con Edward. El idiota…
—¿El… hizo o dijo algo hoy? — pregunto Edward, ahora serio.
—No.
—Eso es bueno ¿verdad?
—Supongo. ¡No despertare adolorida mañana!—dije con fingido entusiasmo, pero el no sonrió.
—Um… ¿Desde cuando el…?—sabia que estaba preguntando, pero no estaba segura si quería responder.
—Aun no estoy lista Edward. Solo déjalo por un momento. Aun no estoy segura si quiero que tú sepas. No somos amigos ¿recuerdas? — solo estaba siendo honesta.
—Entiendo. —dijo bajito. Se quedo callado y yo mire mis manos que estaban en mi regazo. No iba a preguntarle de nuevo por que estaba en mi cuarto. Nunca parecía obtener una respuesta. Solo lo dejaría. Eventualmente se cansara de mí y se ira. No dijimos nada por otro rato. Empecé a pensar en otras cosas y a preguntarme si mamá estaba bien ya que había dormido todo el día. Fue una mala idea… esa siesta.
—¿El te asusta? —pregunto atrayendo mi atención de nuevo a el. Lo mire a los ojos. Estaban serios… suaves y esperando por mi respuesta. Suspire profundamente y no mire lejos de el como usualmente hubiera hecho.
—Todo el tiempo. —dije en un suspiro roto y el no desvió la mirada. El sacudió su cabeza y suspiro. Presiono la parte de atrás de su cabeza contra la cabecera y regreso a mi mp3.
—¿Ozzy Osbourne? —pregunto con una amplia sonrisa y arrugo sus ojos.
—¿Qué? ¿No esta permitido que una chica le guste el rock? — pregunte y el rio.
—Si, supongo que les puede gustar el rock. — El rio y puso mi mp3 de vuelta en la mesita de noche—No deberías de vivir con miedo, Bella. No esta bien—dijo el y yo mire lejos.
—Uh bueno… no conozco otra manera de vivir. —susurre mirando hacia abajo mis manos de nuevo. Pretendía mover mis uñas. — Es normal en mi mundo. — el suspiro.
—Hay otro mundo allí afuera. Deberías checarlo alguna vez.
—Tratare. — me reí secamente.
—Tienes dieciocho… tu puedes.
—No, no ahora.
—¿Por qué no? Eres legalmente libre para irte.
—Es complicado.
—Estoy seguro que puedo seguirte. — rápidamente respondió de vuelta y yo tome un respiro profundo insegura de lo que estaba a punto de responderle. Decidí dejarlo adivinando con una respuesta indirecta.
—Es como… los pájaros.
—¿Pájaros?
—Si, la madre alimenta a los bebes hasta que están listos para volar por si mismos. Ella se queda con ellos es su nido aun si llueva o nieva. Y luego después que están listos, ella solo sigue adelante y ellos están bien sin ella. Bueno yo soy lo contrario y lo mismo, al mismo tiempo.
—¿Huh? — lucia confundido y yo me reí bajito.
—Te dije que era complicado… yo soy el bebe pajarito y cambio papeles con la mama pájaro. — dije, el solo frunció sus cejas y yp sonreí.
—¿Sabes que voy a pensar sobre eso por el resto de la noche y no dormir hasta que lo resuelva?
—No debiste preguntar entonces. —dije y el rodo sus ojos. Nos quedamos en silencio de nuevo por un largo tiempo. Empezó a ya no molestarme quedarme en silencio. De hecho era disfrutable… hasta que Edward bostezo.
—Es tarde deberías de ir a casa ahora. — dije y el asintió.
—Supongo que tienes razón. — dijo y salió de mi cama. —Nos vemos por ahí Mamá pajarito o ¿debería decir Mamá Swan? —pregunto y le di una mirada que lo hizo reír.
Se fue de la misma forma en que llego.
El día siguiente fue lo mismo. Me asegure de estar de buen humor. No quería tener otro "episodio" y solo me aleje de todo.
Mamá se sintió mejor e hizo enchiladas. Ese era su "gran almuerzo". Me encerré en mi cuarto antes de que Padre llegara a casa. Si, lo vi salir su patrulla, luciendo un poco más cansado que el día anterior y no me sentí mal que me regocijara la fatiga de mi padre.
Eso solo significaba que estábamos a salvo.
Me pase la tarde viendo la TV en mi cuarto, algo que no había hecho en un buen tiempo. Ni siquiera sabía que shows seguían al aire. Dibuje un poco y antes de que pudiera dar por terminada la noche hubo un golpe en la puerta de mi balcón… de nuevo.
¿Qué?
Camine hacia la ventana mientras Edward seguía tocando aunque ya me había visto.
—¡Shh! — le dije y el inmediatamente se detuvo. Abrí la puerta y el solo entro como si le perteneciera la habitación cargando lo que lucia como una playera negra en sus manos. —Edward ¿qué estas haciendo aquí? He preguntado esto las dos noches pasadas y tu tuviste unas quien sabe como razonables explicaciones, ¿pero ahora que? —pregunte y el desdoblo la camisa que estaba cargando.
—Tenía que traerte esto— dijo el y no pude evitar sonreír. Era una camisa de Radiohead. —Solía ser mía hace algunos años, pero crecí mas que ella. Tal ves te quede grande de todos modos, pero pensé que te gustaría.
—Déjame adivinar, estabas limpiando tu closet y decidiste dármela a mí…
—No, la busque. —dijo el sonriendo y yo tuve que luchar contra mi propia sonrisa estúpida. Camine hacia el y le arrebate la camisa de las manos y oí su ligera risa.
—Me gusta. Nunca he tenido una playera de una banda. Gracias…— susurre y el solo asintió. —Pero me darás una respuesta real. Por favor… solo… dime ya la verdad. ¿Qué estas haciendo aquí? — pregunte y el tomo un hondo respiro y paso sus manos a través de su cabello.
¡Solo responde maldita sea!
—Estoy dándome a mi mismo una razón. — respondió y yo no entendí.
—¿Qué?
—Tu dijiste que no era tu amigo y que por eso no debería importarme lo que te pasa.
—Si… eso no ha cambiado.
—Bueno, es por eso que estoy aquí. Se algo sobre ti que no es fácil de olvidar. Bella, soy un idiota. No soy una buena persona. Bebo, he consumido y sigo consumiendo drogas. No me importa un jodido cacahuate los demás, solo yo. Pero… por una extraña y desconocida razón para mi… yo um… yo uh… creo… que podría importarme. Y estas en lo correcto no tendría por que… no somos amigos… pero es por eso que estoy aquí. Para cambiar eso… para que así pueda tener una razón para que me importe. — No le creía.
Le creía.
No lo se.
Pero ¿Por qué?
—¿Estas aquí por que quieres ser mi amigo? —pregunte y sabia que el sabia que no le creía, el sonrió.
—No usemos esa palabra. Es cursi y realmente "no nos queda" para nada. — dijo el y señalo las comillas con sus dedos. —Los "amigos" van al centro comercial y haces cosas estúpidas juntos y nosotros no. Um… ¿entiendes lo que te quiero decir? — pregunto rascando su cuello.
—Um… seguro. —dije y el asintió. —Entiendo.
—Bien…— dijo el y se sentó en mi cama.
Ohhh casii que desee que Bella hiciera algo con el cuchilloooo hmpf! & bueno que dicen de las inteciones de Edward le creen ¿Si? ¿No? & lo de la playerita *-* Coolward no lo creen, ademas awww creo que iniciare un team contra Reene... pero diganme diganme reviewen!(: que me encanta ver lo que piensan en serio... buenoo me despidooooo!
Click al boton amarillo= amor incondicional de esta traductora
