Capítulo 10. El refrán ruso.- Por Made.

Tres días pasaron desde su encuentro y aunque Hyuga, Taro, Ken y Sawada intentaron por todos los medios recuperar el medallón de Marina éste no aparecía. También, fueron tres días en los que Marina no plantaba pie por el lugar. Supieron de buena fuente (Tanya) que la muchacha se la vivía encerrada. Valeri le daba toda su atención, pues sabía cuán frágil estaba el alma de la niña. Aunque Tanya les había dado muchos detalles de lo ocurrido, ni el mejor psicólogo, ni la policía, ni persona alguna sabían a ciencia cierta lo que había ocurrido esa noche. Las imágenes, las palabras y los resultados solo estaban dentro de la mente de la niña. Y solo ella era dueña de la verdad. Pero esto no impidió que Tanya siguiera en su entrenamiento, pues la rubia también tenía su historia y sus motivos para seguir su propia lucha…

- puf… puf… puf… - la joven rubia pasó a lo lejos del templo Meiji, cuatro rostros la observaban reconociéndola

- Wakashimazu… allá va tu novia –
- No es mi novia, capitán –
- Pueessss…. Entonces no falta mucho para que lo sea… a todo esto… ¿a que se dedica? –
- ¿Por qué le interesa saberlo, capitán? –
- Hey… que no te quiero bajar a la novia, solo es curiosidad –
- Uhm… vamos, yo los llevó si tanto desean saber – Taro Misaki seguido del resto, entraron a la pista de patinaje después de seguir a Tanya, como veinte minutos más tarde la vieron salir y empezar a hacer sus rutinas

- ¡No Tanya! Ten cuidado con el impulso… es, de punta… la punta es la que te da el control… –
- No es de punta, es de cuchilla –
- ¿Por qué a fuerzas quieres hacerla de cuchilla? –
- Porque así Lily no podrá hacer el mismo salto que yo –
- Olvídate de Del Valle en estos momentos y concéntrate en lo tuyo ¿quieres? –
- Uhm –
- Mira, pon atención en cómo lo hago –

Y sobre las gradas los cuatro se sentaron, fastidiado Hyuga subió sus pies al asiento de enfrente…

- ¿A esto se dedica? Que aburrido –
- ¡Hey, Hyuga!, que en el mundo no solo existe el fútbol – reclamó Taro
- ¡¿Pero qué de emocionante tiene esto?! Es más… ¿desde cuando hacer figuritas se le considera deporte? –
- Para tu información Hyuga, el patinaje está considerado como uno de los cinco deportes de mayor rendimiento –
- ¿Cuáles son los otros cuatro según tú, Kimo Sabi? –
- El atletismo, la natación, el ciclismo… y el fútbol –
- Ah… pero aún así no se comparan con nosotros. Nosotros jugamos más de 90 minutos y ellas apenas y si están un cuarto de hora es mucho –
- Menos de 5 minutos –
- Ahí está –
- Pero es muy difícil… requiere de resistencia, de equilibrio, de control de movimientos, de coordinación, de elasticidad, de fuerza en las piernas, el torso y los brazos, un enorme toque de esteticidad y de una gran fortaleza mental para hacer los movimientos al ritmo de la música, para controlar sus emociones, la ansiedad, los nervios de las presentaciones y… -
- Ya, Misaki… ya con eso es suficiente –
- No por nada el órgano más importante para un patinador es el cerebro –
- Ah vaya, ¿que no patinan con los pies? –
- ¡Ay, Hyuga!… a veces me cuestionó porque eres capitán del Meiwa –
- Hey Misaki, sin ofender… que solo lo hago por molestar a Wakashimazu –
- Pero ni te escucha… míralo… metido hasta la cocina –

La mirada atenta de Ken no se perdía movimiento alguno de la rubia, mientras estaba en la pista, ella se desconectaba del mundo. Al terminar, ella se alegro de verlo ahí…

- ¡Hola Taro!... Hola Ken –
- Hi –
- Hola Tany –
- ¿Y a nosotros no nos saludas? Ya te pedimos perdón –
- A la que le tienen que pedir perdón es a Marina, no a mí –
- ¿Y cuando viene? –
- No lo sabemos… ¿y… que hacen por aquí? –
- Venimos a enterarnos porque entrenas tanto –
- Ah… y… ¿te gustó como lo hice, Ken? –
- Mucho… te ves… bien… -
- ¿Bien? –
- Bonita –
- ¿Solo bonita? –
- Muy bonita – con la atención puesta en ellos dos, no se daban cuenta de las burlas y las caras de complicidad que el resto ponían
- Cajum –
- Oye Tanya –
- Para ti soy Czorja, bestia parda –
- Ah mira… pues entonces déjame de llamar bestia parda, y yo te llamaré como gustes –
- Mfm… ¿Qué quieres Hyuga? –
- Aquí el amigo Misaki dice que es muy difícil patinar ¿es verdad? –
- No dije que fuera difícil… patinar es fácil, dedicarte al patinaje de figura sí lo es – aclaró Misaki
- Ahm… ni uno ni otro, para mí patinar es relativamente sencillo… claro… no a todos se les da –
- ¿Podemos intentar? –
- ¿Han patinado alguna vez en su vida? ¿Mínimo con patines de ruedas? –
- No… pero se supone que tú eres la futura campeona ¿no? o que ¿acaso se te hace "relativamente sencillo" no enseñarnos? –
- Uhm… - Tanya los miró de arriba abajo - Está bien… pero les advierto que soy muy estricta y exigente –
- Nah… que puede pasar –

Y una vez con los patines puestos, los cuatro estaban en la entrada… sin hacer mucho que digamos…
- ¿Y ahora que hacemos? –
- Pues sí se deciden a entrar sería un gran paso ¿no? –
- Se ve resbaloso –
- ¡Ay Sawada!…. Pues es hielo ¿Qué otra cosa esperabas? –
- Sujétense de la barra… y mantengan firmes sus pies –
- ¿Así? – Ken se deslizo limpiamente
- Wow… ¿seguro que nunca has patinado? –
- Nunca –
- Uhm… tienes… piernas fuertes entonces –
- Obvio Czorja… somos futbolistas –
- Pues no se nota mucho bestia parda, no te has movido gran cosa… Taro, si te sueltas de la puerta, te lo agradeceré –
- Este… sí Tanya… huy – Taro intentó soltarse pero al instante sintió que caía y regreso a sujetarse de la puerta, no era el único, Sawada hacía lo mismo provocando que la rubia se enfureciera…
- ¡Dejen de hacerle como Bambi ¿quieren?! –
- ¡No estamos fingiendo! – Taro una vez más se sujeto a la puerta como si se aferrará a la vida…
- … – Tanya lo observó por unos momentos…
- ¿Eres zurdo Taro? Ash… habérmelo dicho antes – dijo acercándose a él
- ¿Eso que tiene que ver? –
- Que mientras nosotros vamos a la derecha, él tiene que ir a la izquierda, debe encontrar el control y el lado que más le favorezca –
- Aaahhhhhhhhh –
- ¡No se burlen!... no es cosa de juego –
- Huy –
- Muy bien… - Tanya empujo a Taro cerca de ellos y se puso al frente de todos - Síganme… es obvio que mientras se acostumbran van a resbalarse… si se sienten caer abran ligeramente su pies y manos a las rodillas ¿entendieron? –
- Sí – y después de algunos batacazos los tres por fin, al menos, se mantenían en pie… excepto Taro que no entendía por qué el ser zurdo lo afectaba tanto…
- ¡Mira Sawada!... ¿a que no puedes hacer esto? – Hyuga se derrapó en el hielo provocando que Takede cayera
- ¡HEY! ¡no hagas eso! –
- Huy…. Que furiosa –
- ¡Esto no es un juego! ¡El hielo para mí es algo sagrado! ¡Jamás, JAMÁS en mi presencia les permitiré que jueguen de esa manera! ¡Deben tener cuidado con sus pies o los matan! –
- ¿? – los tres chicos no dijeron palabra más, la mirada que les lanzó la rubia los hizo quedarse estáticos, furiosa Tanya salió del lugar seguida por Ken Wakashimazu
- Tany… espera –
- Uhmf – y ambos se sentaron lejos en las gradas…
- Lo sentimos Tanya pero… pues, no creo tampoco que sea para tanto ¿o sí? –
- Ken… - Tanya miro fijamente a Wakashimazu, sus azules ojos estaban humedecidos – Esto no es un juego para mí –
- Cierto, es a lo que te dedicas y… –
- Mi hermano murió por un accidente así –
- ¿Cómo? –
- Serguei – Tanya tomo su diamante – Yo iba a vivir con él a París en cuanto terminará la competencia pero… un movimiento en falso de su pareja lo hizo estrellarse contra la barra… por salvarla a ella de que se lastimará mi hermano recibió todo el impacto… murió… sobre el hielo… –
- Tany… - Ken no aguanto más… tiernamente la abrazo… dolido… compartiendo su dolor – Lo siento mucho –
- Uhm – y la fría Tanya, lloró en silencio

Del otro lado…

- Ash… mejor lo dejo así yo… - Taro intentaba por todos los medios "encontrar su lado bueno" (nota rápida, como en casi todo, a los zurdos se les dificulta adaptarse al "mundo hecho para diestros" y Taro no era la excepción, y es que durante las sesiones públicas a la gente se le pide ir hacia un lado de la pista, generalmente a la derecha para evitar accidentes entre los patinadores… el pobre sufría por ir al contrario de su naturaleza y no hay que olvidar que Tanya por entretenerse con el resto pues solito lo dejó)
- ¡A un lado estorbo! – pasaron algunos chicos a su lado
- ¡Ay!… hijo de tu – Taro por poco se estampaba y si bien evito golpearse contra la barra, no así pudo impedir darse un bonito sentón sobre el hielo provocando risas generalizadas
- ja,ja,ja
- Ríanse… no me importa… pero en cuánto vea a esa Tanya va a ver todo lo que le voy a recetar en su… ¿? – una mano enguantada se tendió frente a su rostro… poco a poco levanto su vista…

- Marina… -
- … - …los ojos de la chica eran tristes… al menos ya reflejaban una emoción…
- Gracias – respondió Taro mientras le tendía la mano y se ponía en pie, ella lo alzó con fortaleza sorprendiéndolo… él sintió, una extraña sensación al tocar su mano, a pesar de que llevaba guantes

- … - y sin decir palabra alguna, empezaron a girar al lado contrario, llevándose algunos improperios y frases de molestia de parte del resto de la gente, pero la actitud imperturbable de ambos, acalló toda protesta…

…minutos después… (minutos en los que por fin Taro encontró su "lado bueno"), se acercaron a la barra a tomar un descanso…

- Marina… -

- ¿Puedo hacerte una pregunta? –
- Uhm –
- Eh… ¿por qué me ayudaste? –
- No quería que te pasará algo – respondió con voz seca
- ¿Cómo? – Misaki la miró sorprendido
- Eres amigo de Tanya… si te pasará lo mismo que a… olvídalo – Marina desvió su mirada, veía al resto de la gente
- Pero… también soy tu amigo ¿o no? –
- Ya te dije que yo no tengo amigos –
- Pero… no puedes vivir sin amigos –
- Claro que sí… lo he hecho hasta ahora… y cómo puedes ver, no me he muerto ni estoy lisiada o cosa alguna –
- Físicamente no pero… por dentro estás muy dañada –
- Uhm… debo irme –
- Marina espera… Tanya… Tanya nos contó… sobre tu familia –
- … - Marina se detuvo dándole la espalda
- Es decir… hemos buscado tu medallón pero… no lo encontramos… y pues, sin querer nos platico sobre… lo que te pasó –
- … - la joven apretó su puño levemente, Taro lo notó
- "Ya la regué" – pensó
- ¿? - ella dio media vuelta mirándolo - ¿Lo han… estado buscando? ¿para qué? –
- Para regresártelo… es tuyo –
- ¿Y… que ganan con hacer eso? –
- Pues… no sé… tal vez… si te lo entregó… pueda verte sonreír –
- ¿Para que quieres verme sonreír? –
- Porque no me gusta que mis amigos estén tristes –

- … -

Marina miró de nuevo hacia la pista, su vista quedo fija en un punto sobre las gradas… Taro también lo hizo, a lo lejos vieron a Tanya abrazada a Ken y éste, aparentemente consolándola…

- Uhm… debes tener cuidado con tus pies… a Tanya no le gusta la gente "tonta" –
- Ja… no me interesa que me consideré "tonto", a ver ¿Qué tal si las retamos a un partido de fútbol? Ahí sí no dan una… y no por eso las vamos a llamar "tontas" –
- Dijiste que no te gusta ver tristes a tu amigos ¿cierto? En estos momentos, Tanya se ha de sentir la peor maestra de patinaje sobre la Tierra. Bien – Marina se planto de nuevo frente a Misaki – Yo te voy a enseñar. En Rusia tenemos un refrán… "al lobo le dan de comer sus patas"… ¿entiendes? –
- ¿? Ehm… no –
- Uhm… mira, para atrapar a su presa, los lobos cazan en manadas, porque los alces son animales muy fuertes, y un lobo solo no puede contra uno de ellos. Es trabajo de equipo, así que, para poder comer, los lobos deben ser muy rápidos, ágiles y resistentes… "al lobo le dan de comer sus patas" … analízalo y ubícalo con nuestra situación –
- ¿Nuestra situación? –
- Sí… tengo entendido que eres futbolista ¿no? debes ser rápido, tener resistencia… velocidad… nosotras nos guiamos por ese dicho… lo cambiamos a "nuestros pies y nuestros patines nos darán el oro"… pero bien se puede aplicar a ustedes… -
- Ahm… ah… ¿has visto a un lobo cazar alguna vez? –
- Solo una… -
- ¿Así? –
- Sí… era un lobezno… atrapó un pato pero… solo le rompió el ala –
- Ah – Taro Misaki la miró fijamente pensando que si lo último que había dicho era en serio o era broma…
- Debo buscar a Tanya – Marina dio media vuelta, regresando a su actitud fría…

- … - pero antes de salir completamente ella lo miró, y con leve movimiento se despidió…
- … - …provocando media sonrisa a Misaki-chan

-o-o-o-o-o-o-o-

… casa de la familia Yamaoka…

Taro regresaba completamente empapado de pies a cabeza, cómo si lo hubiera agarrado un chubasco, miró las luces encendidas y voces de más provenientes de la casa de su madre. Parecía que, por fin su mamá había llamado a la policía para buscarlo, y es que en realidad por entretenerse en hacer algo se le fue el Santo al cielo. Resignado a escuchar ahora sí un buen sermón giro la perilla de la puerta y entró a casa…

- Taro… -
- ¡!... ¡Papá! –

El chico no ocultó su sorpresa y enseguida se echó a los brazos de su padre, abrazándolo con fuerza, pero enseguida recordó su situación…

- Papá… te extrañe mucho –
- Y yo a ti hijo… -
- ¿Vienes… de visita? – preguntó titubeante

- ¿Papá?... –
- No hijo… vengo… por ti… mañana mismo… nos iremos a Francia –
- ¡! ¡Papá! – Taro se abrazó con más fuerza al autor de sus días - ¿Dijiste mañana? –
- Sí… -
- Ah… vaya… entonces… ¡primero deja hacer algo! – zafándose de los brazos de su padre volvió a salir a la calle, sin tomar en cuenta las protestas de su mamá
- ¡Taro! ¡Taro! ¿A dónde vas? –

- Siempre hizo lo mismo –
- Es un ave… no puede vivir encerrado –

-o-o-o-o-o-o-o-

toc toc toc

Los insistentes llamados hicieron levantar a Valeri Sobieski, que apresurado abrió la puerta encontrándose frente así a un muchachito con el cabello húmedo…

- ¿Dime? –
- Buenas noches, disculpe que lo moleste a estás horas pero… me urge a ver a… Marina –
- ¿A Marina? –
- Sí… -
- Pues… – el entrenador miró escaleras arriba – Ella está dormida –
- Bueno, no importa, solo vengo a… - Taro buscó sus bolsillos – Entregarle esto –
- ¡!... es… su medallón… gracias, ella mañana ya te agradecerá –
- Sí… ya mañana… será – dijo Taro un poco desilusionado, despidiéndose Taro regreso a su casa…

-o-o-o-o-o-o-o-

…al día siguiente…

- Taro, hijo, ¿no les avisarás a tus amigos de Nankatsu que nos iremos del país? ¿a Tsubasa, a Genzo? –
- Prefiero esperar a ubicarnos y luego enviarles nuestra dirección –
- Bien –

Después de una más o menos dolorosa despedida con su madre (sí, en el fondo de su corazón cualquier hijo ama a su madre) Taro y el señor Ichiro estaban en la parada del autobús que los llevaría al aeropuerto. Taro no le avisó a ninguno de sus amigos (no me pregunten porque, según recuerdo, en la serie original nadie sabía que estaba en Francia hasta que se juega el último partido de Tsubasa contra Hyuga), y a Hyuga y el resto solo les había dicho que partía una vez más. Estos, acostumbrados no hicieron más que desearle buena suerte y que no perdiera contacto con ellos. A lo lejos escucharon el autobús acercarse…

- Allá viene –
- Sí – Taro se echo al hombro su eterna mochila viajera
- ¡Taro Misaki! –
- ¿Uhm? –
- ¡No te vayas! –
- ¡Ay! –

El señor Ichiro solo atino a ver caer a su hijo bajo una chica de cabellos rubios que lo abrazaba con fuerza…

- ¡Tanya!... ay… pero que… efusiva –
- ¡Eres un malvado! ¿Cómo osas irte sin despedirte? – Tanya tenía sus ojos llorosos
- Bueno pues… ¡oye! ¿cómo te enteraste que me iba? –
- Pues… tu mamá nos lo dijo –
- ¿Se… los dijo? ¿a quién? –
- … - Tanya se hizo a un lado…
- Marina… –

- ¿Él es tu papá? ¡Mucho gusto señor! Yo me llamo Tanya Czorja – una alegre Tanya se acercó al señor Ichiro, era obvio que quería dejar a los otros dos solos
- Gusto en conocerte… -
- Ella es mi amiga Marina, pero… ¿es pintor? Wow… ¿Y a dónde van? –
- Pues… -

- … -
- Marina… yo –
- Gracias… por recuperar mi medallón –
- No fue nada… es decir… eso fue… fue –
- Eso… es lo que hacen los amigos ¿verdad? –
- Sí… -

- run

- Ah… ya se van – Tanya con ojos tristes, miro el autobús detenerse, otras personas también lo abordaban - ¡Cuídense mucho! ¡Y no deje de escribirnos señor Misaki! – dijo abrazándose al señor Ichiro
- Así lo haré joven Tanya… hijo –

- Bueno… tengo que irme –

- … - Taro se agachó a recoger su maleta… Marina hizo lo mismo, sus ojos se encontraron… él dejo caer la bolsa, pero Marina la detuvo y se la entrego
- Gracias… ¡! – y sorpresivamente recibió además un abrazo – Marina… -
- … - ella se quitó su medallón, tomo uno de los ángeles y se lo entregó – La última vez me pediste que me despidiera de ti pero… no puedo hacerlo, sé que algún día Taro Misaki, nos volveremos a ver, no tengo idea de en qué condiciones pero… estoy segura que nos volveremos a ver – cerro su palma sobre el dije
- Y ese día… te veré sonreír –

Con pesar él tomó su maleta y siguiendo a su padre subió al autobús, ambas chicas los miraron alejarse, mientras Taro se despedía por la ventanilla trasera, Tanya no dejaba de gritar frases de recordatorios y deseándoles suerte… y Marina… dejo caer una lágrima nada más…