Capítulo 10! :D
Vemos que se quedaron tristes con el anterior capítulo... Cómo se quedarán con éste? -w- considerando que nos aproximamos al final de la historia...

Lucy Sasaki, vamos de mal en peor contigo! xD pero ya verás cómo repararé el daño... Y te va a gustar (?)

Mickeylove14, lo sé, sé que fue un capi rompekokoros (o rompemadres, ahí depende xD), espero que éste dé otra perspectiva de las cosas.

Flames & Handoru


Apenas era mediodía pero el entorno lucía tranquilo, demasiado, incluso le pareció solitario y un tanto frío…o tal vez sólo era una proyección de cómo se sentía él.
Jean deambulaba por las calles de Dublín con las manos en los bolsillos, maldiciendo su suerte. Llevaba un buen tramo pateando una piedrecilla, dirigiéndola cada vez más y más lejos hasta que terminó por perderla cuando fue a dar a un charco. Resignado, alzó la vista y notó delante una caseta telefónica, a sólo un par de metros; se dispuso a apresurar el paso para dejarla atrás, pero un súbito recuerdo le nubló la mente: un par de ojos verdes resplandecían con el brillo de la luna, y a estos se le sumaban unas palabras. Ofuscado, terminó deteniéndose justo frente a la cabina. Las mismas palabras resonaron en sus oídos, esta vez con mayor fuerza; sacó una mano de su bolsillo y la contempló por varios segundos, lidiando con el torbellino de emociones y pensamientos encontrados que palpitaban dentro de sí.

Maldita espina…

Cerró la palma en un puño. Decidido, Jean entró a la caseta y marcó un número, uno que aún conocía bien. Esperó en la línea, sintiendo un hueco en el estómago, hasta que oyó que descolgaban.
-¿Hola?

Poco después, el de ojos dorados se encontraba en la barra de un pub girando entre sus manos la cerveza sin beber, con aire pensativo. De pronto, al levantar la mirada, vio en el reflejo de unas botellas cómo una figura familiar entraba al local. Esperó a que fuera ella quien lo encontrara y cuando lo hizo, contuvo el aliento hasta que estuvo atrás de él.
-Nunca pensé que te vería en Dublín.
Se volvió. Piel blanca, cabello azabache y ojos brillantes, siempre vistiendo aquella llamativa bufanda roja. Ella le sonrió.
-Jean.
Apretando sus puños, el chico la observó con semblante impasible.
-Hola, Mikasa.
-Ha pasado tiempo. ¿Qué te trae por aquí?-inquirió la aludida una vez que se sentó a la barra.
-Vine por trabajo-respondió el otro, dándole un trago a su bebida.
-Ya veo… ¿y el pub?
- Igual que siempre, sólo que más endeudado.
Mikasa puso los ojos en blanco.
-Recuerdo que nos advirtieron de su propensión a vaciar la cartera del dueño en turno. Nunca creímos eso, pero al parecer es cierto.
-Como sea…
Ante el gesto desinteresado de Jean, la chica guardó silencio unos instantes y después señaló la salida con la cabeza.
-¿Viniste en tu auto?
-No... Está en un estanque.
-¿Qué? ¿Cómo que en un estanque?
Jean frunció el ceño al evocar ese trágico momento.
-Fueron unas vacas.
Mikasa rio, divertida. El sonido de esa risa despertó un ligero cosquilleo en el interior de Jean, provocando que esbozara una pequeña sonrisa.
Durante un buen rato ambos se pusieron al día, intentando actuar como si nada hubiera cambiado entre ellos…pero la conversación terminó por apagarse y fue entonces cuando la pelinegra cambió su semblante risueño a uno serio.
-Supongo que quieres que te devuelva esto-dijo mientras sacaba un anillo de su abrigo. Jean lo contempló unos instantes antes de cogerlo.
-Tenía un tiempo sin verlo-comentó, girándolo entre sus dedos-. Gracias-añadió, metiéndolo al bolsillo interior de su chaqueta.
-¿Planeas dárselo a alguien?
La pregunta se convirtió en una especie de zarpazo que le dio un vuelco a su corazón. Impasible por fuera, le dio un último trago a su cerveza y dejó dinero sobre la barra.
-Lo haría, pero ya tiene el suyo…
Ella lo miró. Quizás no se habían visto en mucho tiempo, mas lo cierto es que conocía muy bien al joven como para saber que pese al rostro imperturbable, el tono de su voz reflejaba tristeza.
Lanzando un suspiro, Jean se levantó y le dedicó una cálida sonrisa.
-Me da gusto que estés bien, Mikasa.
-Jean…
Él ya no le permitió decir más, pues dio media vuelta y se dirigió a la salida.
La pelinegra lo observó alejarse, sentada a la ahora solitaria barra.

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Eren se acurrucó en el asiento, dispuesto a tomar una buena siesta en los 20 minutos que le tomaría al avión aterrizar; a su lado, Levi leía un libro con gesto relajado. El ojiverde le miró de soslayo y buscó su mano, cuando la encontró entrelazó sus dedos con los de él. Como siempre, el hombre se limitó a besarle el dorso y regresar a lo que estaba haciendo. Soltando un corto suspiro, Eren volvió la vista hacia la ventanilla: esta vez no había turbulencia, tormenta o desvíos desagradables, sólo un tranquilo y cálido atardecer que los altos edificios de Boston reflejaban.

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El clima era ajetreado en el pub Trost. Jean iba y venía por el largo de la barra recogiendo tarros vacíos y llenándolos de cerveza, al mismo tiempo que daba indicaciones a sus dos nuevos ayudantes: Sasha y Connie. En la parte central había un pequeño bote con su respectivo cartel que pedía donaciones a cambio de cervezas. La gente no dejaba de arrojar monedas y billetes.
-¡Muchas gracias a todos, están salvando mi pub!
-¡Jean, faltan otros cuatro tarros!-exclamó Connie, que lavaba unos envases a toda velocidad.
-Bien, yo me encargo. ¡Sasha! ¡No te comas nuestro almuerzo!

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Eren y Levi entraron al salón principal del lujoso y recién adquirido departamento, donde sus invitados al open house los esperaban. Al verlos Hanji, la mujer que el ojiverde conoció en el trabajo y que ahora era su amiga, fue la primera en ir a su encuentro con los brazos abiertos y una gran sonrisa. Tras darles un caluroso abrazo, notó el hermoso anillo de compromiso.
-¡Déjame ver esa sortija!-exclamó, emocionada; sin esperar a que el joven alzara el brazo, le cogió la mano y examinó la joya. Su boca se abrió tan grande como debía ser su sorpresa-. ¡Quiero asesinarte!-añadió, pícara. Eren se limitó a sonreírle con nerviosismo.

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Era la fecha límite para saldar la deuda. Fuera del local había gente reunida entre mesas, manteles y comida digna de un picnic; la fachada del pub tenía unos globos atados, lista para la reapertura… o al menos esperando que hubiera una. A pesar de la alegría que transmitían aquellas personas, Jean estaba recargado sobre una de las mesas con los brazos cruzados, ansioso, y con el botecito de las ganancias a su lado.
Pronto apareció por el camino una camioneta azul que él reconoció de inmediato. Tras estacionarla frente al sendero, las puertas se abrieron y de ella bajaron tres hombres, siendo el de mirada más severa quien se dirigió hacia él.
-Kirschtein.
-Shadis.
Ambos se estrecharon las manos y Jean señaló el botecito.
-Ahí tienes.
El hombre calvo se acercó a contar el dinero, cuando terminó negó con la cabeza.
-Falta.
-No por mucho.
-Lo siento-sentenció Shadis, haciéndole un gesto a los otros dos hombres que venían con él-. Andando.

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Hanji echó otro vistazo al lujoso departamento.
-¡Pero qué lugar tan bonito! ¡La sortija es hermosa!...y él-señaló con la cabeza a Levi, luego dio un corto suspiro-. Tu prometido es el hombre perfecto, qué suerte tienes, Eren.
-Gracias.
-De verdad quiero asesinarte y quitarte todo.
El ojiverde le miró, perplejo. Ya era la segunda vez que lo decía y en esta ocasión la castaña había forzado su sonrisa, aquellas gafas emitían un brillo obsesivo, casi maligno.
-¡No, Hanji! ¡Por favor no me mates!-replicó, sonriendo con nerviosismo.
-¡Sólo bromeo!-aclaró ella, aunque su expresión indicaba otra cosa-. ¡Soy muy graciosa!
-¡S-sí, ya lo creo que sí!

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El trío de hombres apenas había avanzado un par de metros por el pequeño sendero que conducía al pub, cuando una joven de ojos cafés les cerró el paso.
-¡Un momento!-pidió, después revisó sus bolsillos y sacó un par de billetes. Mostrándoselos a Shadis con una sonrisa burlona, los metió al botecito que se había traído consigo. Se volvió hacia Connie-. ¿Qué te parece si nos enseñas el color de tu cartera, para variar?
Connie se encogió de hombros y la sacó, extrayendo otros dos billetes de ésta. Pronto, la gente alrededor comenzó a acercarse y a aportar un billete tras otro hasta llegar e incluso rebasar la cantidad faltante. Jean le extendió el botecito a Shadis, sonriendo satisfecho; incómodo, este último se lo arrebató y regresó a la camioneta junto con sus dos acompañantes.
Una vez que el vehículo arrancó, se escuchó un clamor general; Jean inclinó la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados y suspiró, aliviado. De improviso, Sasha y Connie se abalanzaron sobre él, festejando el triunfo; fingiendo molestia, rodeó sus cuellos con ambos brazos para quitárselos de encima. Miró a los demás y sonrió.
-¡La casa invita!
En medio de la algarabía, Jean se dirigió al pub ahora abrazando a sus dos amigos por los hombros.
Había mucho por hacer.

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Tras una breve plática entre ambos, Eren y Hanji se sirvieron un poco de vino y fueron a reunirse con Levi, quien conversaba con otro sujeto. Ella hizo un ademán, señalando su alrededor.
-Siento como si tu final feliz fuera una prueba para nuestra amistad.
Eren puso los ojos en blanco, aún nervioso. Si bajaba la guardia, "accidentalmente" iba a acabar saliendo por una ventana.
-Con el departamento era más que suficiente, no necesitabas casarte-comentó el acompañante de Levi, quien calló al ver a Eren, aunque demasiado tarde.
-Descuida, en realidad esto venía en paquete.
El ojiverde dio un trago a su bebida, extrañado. Hanji arqueó una ceja.
-¿Cómo? ¿El departamento venía con sortija?
-Más bien al revés...
Eren parpadeó.
-¿Qué quieres decir?
Levi asintió e hizo un suave ademán con la mano que sostenía su copa.
-Verán, una representante del Consejo me llamó y preguntó por nuestro estado civil, ¿pueden creerlo? Nada específico. Dijo que los residentes, aunque de mente abierta para algunas cosas, todavía se chapaban a la antigua para otras, blah, blah y más tonterías-dio un trago al vino-. Entendí la indirecta: nos casamos, es nuestro, pero si no...olvídenlo. Entonces le dije que estábamos comprometidos-miró a Eren y cogió su mano-. Cuando colgué, ella ya estaba más que convencida de darnos las llaves de este lugar.
-¿En serio?-inquirió su prometido, sorprendiéndose más y más de lo que escuchaba.
-En serio. Al final lo habríamos hecho de todas formas, ¿no?-repuso Levi, encogiéndose de hombros. Eren forzó una sonrisa.
-¡S-sí, claro! ¡Naturalmente!
Hanji torció la boca.
-Fantástico.
-Hey, "Cuatro Ojos", acompáñame un momento a la terraza-dijo el más bajo, dándole un fugaz beso en los labios a Eren, antes de encaminarse con la castaña al lugar mencionado.
Sus dedos se aferraban a la copa de vino, intentando controlar el temblor que le recorría el cuerpo. Oía al otro hombre hablarle, pero no podía concentrarse en lo que decía; miró de reojo a la terraza, donde una emocionada Hanji platicaba con Levi, ambos ajenos al peso que empezaba a oprimirle el pecho.
-¿Me disculpa un momento? Ya vuelvo-se excusó. Dejó la copa en un mueble cercano y se dirigió al pequeño balcón, ubicado a un costado de la estancia.
Apenas tuvo tiempo de abrir la puerta y aferrarse a la baranda, pues las lágrimas se habían agolpado en sus ojos pero antes de que pudieran escapar, las eliminó con un brusco movimiento de mano.
Era tan horrible despertar a la realidad de las cosas.
Acarició la hermosa sortija en su anular; de pronto se sentía más como un grillete. Se abrazó a sí mismo y miró al cielo, dejando que la brisa nocturna agitara su cabello, para luego entrar al departamento. Se mantuvo inmóvil por unos minutos observando el entorno, los recuerdos viejos y los recientes se arremolinaban en su cabeza, haciendo que el corazón le diera un vuelco al darse cuenta de lo perdido que se sentía: ante sí tenía un enorme vacío disfrazado de felicidad y las personas a su alrededor formaban parte de la ilusión, falsas e hipócritas. Él mismo parecía una figura de colección en una lujosa casa de muñecas.
Entonces otra certeza lo golpeó: estando lejos de todo eso...se había sentido vivo, y como en mucho tiempo no se sentía.
Su mirada escaneadora se detuvo en la alarma contra incendios, ubicada a escasos pasos de distancia.
Inconscientemente, dos palabras surgieron de sus labios:
-60 segundos...
Los ojos verdes se abrieron más conforme su atención se centraba en ese dispositivo, eliminando todo pensamiento y emoción inútil para formar una sola idea. Su boca asombrada fue cerrándose hasta casi formar una delgada línea.
Sólo necesitaba saber una cosa.
Frunció el ceño, cerró los puños y, decidido, avanzó.

Por otro lado, Levi había regresado al salón principal y platicaba con algunos amigos. De pronto un insistente pitido se hizo presente en el entorno. Él miró hacia arriba.
-¿La alarma? Vaya...-se volvió hacia sus invitados-. Escuchen, ¿por qué no seguimos la fiesta abajo? Seguro es una falla, pero no nos arriesguemos.
Mientras las personas se dirigían hacia las escaleras Levi suspiró, resignado, y fue a los cuartos más cercanos maldiciendo entre dientes. Primero entró a la oficina, a la que le dio un rápido vistazo antes de recoger las cosas del elegante escritorio.
-Controles... Mierda, todo funciona con controles. ¿Dónde está el del garaje?
Para entonces, el ojiverde se había colocado de perfil, en el centro de la estancia principal y justo dentro de su campo de visión.
-Eren, toma las computadoras ¿sí? Todo lo de valor que encuentres-le indicó el pelinegro, apenas dirigiéndole una mirada, antes de entrar a otro cuarto, presuroso.
El aludido apretó los puños cerrados y se mordió el labio inferior. Asintió, resuelto.
Levi continuó recogiendo objetos caros o que aún no terminaba de pagar, sin embargo, la alarma contra incendios ya tenía tiempo que había dejado de sonar. Cuando sus manos y brazos estuvieron más que ocupados, regresó a la estancia principal.
-Eren, ¿puedes ayudarme con-
Su frase quedó interrumpida al no ver al mencionado.
-¿Eren?-pensando que estaba en la cocina, caminó hacia allá. Al regresar, miró a un lado y al otro, pero no había rastro de su prometido. De pronto el lujoso departamento le pareció más bien enorme…y vacío.
-¡Eren!

CONTINUARÁ...


Zaz! D:
Y a dónde diablos creen que haya ido Eren? Apuestas, alguien? :v
Perdón si este capi lo hicimos un tanto apresurado con los -.-.-.-.-.- pero otras cosas salían sobrando así que nos fuimos directo a lo que importara n ñ
También perdón por el cambio en las personalidades de Levi y Hanji, en especial la de ella...no había otro personaje que cupiera tan bien como ella, pero haciéndola como la mala amiga, disculpad eso!
Nos leemos la siguiente semana! Muchas gracias a todos los que han seguido esta historia, los reviews, favs y follows! :D