¿Quién eres realmente?
Como Buffy no fue capaz de conciliar el sueño fue testigo de cómo los primeros rayos del amanecer entraban por las rendijas dando un poco de luz al cuarto, iluminando las paredes empapeladas, el suelo, los muebles de madera y el lugar donde fue su primer beso con Ángel y se perdió en ese recuerdo provocando una tímida sonrisa que se convirtió en una mueca de preocupación en cuanto recordó lo que había pasado tras ese beso.
No paso mucho tiempo antes de que su madre la obligara a levantarse y desayunar para ir a clase, en ese momento Buffy se alegró de que las cazadoras tuvieran la fuerza de diez personas razón por la que no haber dormido en toda la noche no le afectaba, ya que una cazadora podía pasar sin dormir varios días.
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Al llegar a clase, Buffy tuvo que soportar varías asignaturas antes de que llegara el recreo y poder salir a hablar con Giles y sus amigos sobre lo que había sucedido esa noche y una vez mas Xander se preocupó antes de que llegara a la parte importante, justo en la parte en que se besan. Sin embargo Willow tiene una cara fascinada adornada por una sonrisa feliz. Giles sin embargo muestra una cara aburrida y despreocupada, estando más preocupado por observar el panorama del patio del recinto que por lo que pudiera contar su protegida. Pero a medida que va avanzando en su historia cambian los rostros de todos, la sonrisa de Willow desaparecía y sus ojos se agrandaban horrorizados. La cara de Giles pasando de estar vigilando a unos chicos que parecían estar fumando en el recinto a estar completamente centrados en Buffy, con una expresión de preocupación en su rostro. Mientras tanto Xander se tranquilizo por un segundo poniendo una cara ambigua y neutral. Sin embargo, esa actitud le duro poco, pues tras quedarse un momento pensando le vinieron a la mente ciertos recuerdos desagradables relacionados con los vampiros y eso hizo que su expresión se turbara.
—¿Que Ángel es un vampiro? —exclama Willow con una subida de tono que le gana una mirada reprochadora de Giles por mencionar vampiro en alto, Willow hizo una mueca de culpa por el regaño silencioso.
—No puedo creer lo que está ocurriendo, nos estábamos besando y de pronto... —dice Buffy con voz afligida reflejando en su voz la confusión que la atormentaba—¿Puede un vampiro ser una buena persona? ¿Es eso posible?
—Un vampiro ni siquiera es una persona. Puede que tenga movimientos, recuerdos, incluso la personalidad de la que se a apoderado, pero en el fondo sigue siendo un vampiro. No hay termino medio —explica Giles de manera tajante sin permitir que tuvieran ninguna duda sobre ese tema. Al decirlo recordaba a su padre diciéndole esas mismas palabras y lo difícil que le resulto a él aceptarlas. Ahora, mucho tiempo después y con muchos años de experiencia era el quién la decía, era curioso como cambiaba la vida.
—De modo que eso es un no, ¿eh? —pregunto Willow de manera dubitativa. Ella también recordaba todo lo ocurrido en el Bronze al igual que Xander, sin embargo ella no conseguía tenerlo tan claro, había algo en la actitud de Jesse que no lograba comprender.
—¿Entonces que estaba haciendo? ¿por qué era tan bueno conmigo? ¿Era todo un plan del maestro? No tiene sentido —dijo Buffy con voz ofuscada debido a la confusión mental que tenía. Todos sus pensamientos giraban en torno a la misma cuestión sin encontrar respuesta alguna, como si diera vueltas en círculo por la misma ruta. Mientras la razón lógica le decía que los vampiros eran monstruos desalmados ella no paraba de pensar que Ángel no era así, que no habría sido tan amable y caballeroso de serlo así que por más que tratara de hacerse a la idea de que esto solo había sido un juego macabro y vil que jugaban con su mente, sus instintos le decían que había algo que se le escapaba.
Al caminar por el campus del instituto pasaron al lado de uno de los bancos de piedra que adornaban el paisaje, por lo que aprovecharon para sentarse y poder tener una conversación mas tranquila.
—Está bien, tienes un problema y no es pequeño. Respiremos hondo y pensemos con calma y objetividad. Angel es un vampiro, tu eres una cazavampiros. Se que es duro, Buffy, pero no te quedan muchas opciones—dijo Xander mientras también se sentaba en el banco. Su voz sonaba comprensiva, pero a la vez dura y firme. Cómo si le dijera a Buffy que a pesar de lo que suponía hacerlo no había mas remedio. Finalmente dirigió su mirada hacia Giles en busca de su consejo. Buffy y Willow le siguieron la mirada hasta que los tres estudiantes terminaron mirando a Giles con mucha atención.
—Ya sabéis cuál es el deber de una cazavampiros —dice Giles con voz franca mientras se sentaba en el banco al lado de los chicos.
—Piensa en positivo, Buffy, prácticamente acabas de conocerlo. Así que no estarás enamorada de él, ¿Verdad? —dice Xander con voz comprensiva tratando de animar a Buffy, pero la angustia que vio en los ojos de Buffy hizo que pasara de comprensivo a escandalizado —¿Estás enamorada de un vampiro? ¿Pero has perdido el juicio?
Dice Xander tan escandalizado de que alguien pudiera sentir algo por un vampiro, y no a cualquier vampiro sino a Ángel, que se le olvido que estaban en un lugar público y grito a todo pulmón. Lo que le gano varias miradas de reproche más cuando a su lado sonó:
—¿Qué? —dijo una chica con expresión extrañada completamente inmóvil como si le hubiera dado un pasmó.
La chica era ni más ni menos que Harmony Kendall, una de las chicas del grupo de Cordelia, un grupo que se había estado metiendo con Xander y Willow desde primaria, pero que por alguna extraña razón, Cordelia no los molestaba tanto y parecía más ocupada en otras cosas. Sin embargo, Harmony intentaba seguir molestándolos, cosa en la que no llegaba a ser tan irritante como Cordelia.
Al verla los cuatro se miraron alarmados y se pusieron nerviosos al pensar que los habían cazado en ese momento Xander tuvo la urgencia de corregir sus palabras.
—Vampiro no —dijo hablando muy nervioso y tardando unos segundos en construir lo que tenía que decir —¿Enamorarte de un pirómano? Todos los odian.
—¿De donde has sacado ese vestido? Es un modelo original de Todd Oldham —profirió Harmony con vehemencia mientras recuperaba la movilidad y se acercaba a una chica que estaba unos metros por detrás de los chicos y que llevaba exactamente el mismo vestido de lunares que Harmony . La chica le coge por el cuello del vestido mientras lo examina molesta —¿Sabes cuánto cuesta este vestido? Es una imitación… es una imitación, ¿Verdad? Esto es lo que pasa cuando…
Los chicos se quedaron mirando pasmados ante la escena. Observaron a Harmony con ojos alucinados mientras ella entraba al instituto al lado de la chica a la que no cesaba de hablar y no se dejo de escuchar su pesada cháchara hasta que ya estuvo muy lejos. En ese momento los chicos volvieron a mirar hacia el horizonte y respirando hondo al encontrarse a salvo de sospechas.
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Era una sala lúgubre y oscura con muy pocos puebles, una cama, un sillón, una mesita con una lamparita. además de varias lámparas grandes, las ventanas estaban tapadas por cortinas raída. Entonces una puerta de madera se abre y entra un chico moreno y alto vestido de negro que se llamaba Ángel.
El chico es un vampiro y se encuentra muy perturbado porque se maldecía por dejar que las cosas llegaran tan lejos en vez de haber hecho lo que tenía que hacer desde el minuto en que estuvo dentro de la casa de la cazadora, desde que llego a esa casa y se había quedado en su cuarto todo había sido error tras error.
Ahora ella sabía lo que era y eso solo podía traer caos y destrucción, debía arreglar aquel error fuera como fuera ya que sin duda haber sido descubierto de esa manera le traería muchos problemas.
La sala estaba completamente a oscuras pero eso a Ángel no le importo ya que su muy desarrollado sentido de la vista le dio la capacidad de ver en aquella oscuridad tan bien; como vería cualquier ser humano normal en una playa bajo un sol abrasador. El vampiro entro muy perturbado cerrando tras de si y no se dió cuenta del extraño olor que desprendía su casa hasta que estuvo en mitad de la sala, ahí fue donde se dio cuenta de que algo no iba bien y olfateo el aire buscando respuestas.
—¿Quién está ahí? —exclama Ángel de mal humor, ya sabía de quién se trataba, el olor le resultaba muy conocido como para no adivinarlo, pero aun así pregunto para que la intrusa saliera de su escondite.
—Una amiga —dice una voz dulce y delicada mientras una chica rubia ataviada con un uniforme escolar, sale de las sombras con movimientos felinos y seductores —Hola, cuanto tiempo.
—Toda una vida —dice Ángel con voz estupefacta con los ojos fijos en la chica mirándola fijamente como si se perdiera en la presencia de aquel fantasma del pasado.
—O dos, ¿pero para que contar? —dice la chica rubia con una sonrisa tierna pero a la vez seductora, la chica se queda mirando a Ángel de la misma manera que el la observa a ella y por un momento se pierden en la mirada del otro.
—¿A qué viene esa pinta de niña de colegio católico? —dice Ángel levantando las cejas mientras rompe el duelo de miradas.-La última vez que te vi te iban los kimonos.
—Y la última vez que yo te vi no te gustaban las niñas de colegio católico— repuso Darla con una voz algo burlona pero luego la cambia por una voz más sensual mientras coge su falda por las dos esquinas y las estira un poco en un movimiento coqueto —¿No te gusta?
Ángel la observo por un momento pero tratando de parecer imperturbable pese a lo mucho que la chica y la huella que había dejado en su pasado le enturbiaba la mente. Ella empezó a acercase a Ángel con movimientos elegantes y seductores mientras que él se mantuvo inmóvil como si nada pudiera afectarlo.
—¿Te acuerdas de Budapest a final de siglo? —dice la chica mientras se acerca hasta el punto que se queda a solo un paso de donde esta Ángel —Te portaste muy mal durante aquel terremoto.
—Tú tampoco te quedaste corta —dice Ángel mirándola con severidad tratando de no mostrar ni un atisbo de sentimiento.
—¿Hay algo mejor que una catástrofe natural? El pánico. La gente perdida por las calles. Es como coger uvas de una parra. —Dice la chica rubia apartándose de Ángel mientras empieza a caminar por la habitación hablando con deleite como si estuviera reviviendo momento del pasado en su cabeza. La chica termina parando al lado de una cama antes de girarse para volver a mirar a Ángel. —Bonita cama.
La chica pasa su mano por la suavidad de las mantas mientras mira a Ángel a los ojos y le dedica una sonrisa traviesa.
—Vives en una bonita casa. como uno de ellos y nos estas atacando como uno de ellos, pero ¿Sabes una cosa, guapo? —Dice de una manera traviesa mientras se acerca a una ventana para colocar su mano la cortina y moverla dejando que penetre la luz. Ella está muy cerca de la pared así que la oscuridad la protege como su aliada, pero la luz da directamente a Ángel —Tú no eres uno de ellos.
Darla observa con deleite como al recibir la luz Ángel pierde el equilibrio y tiene que apoyarse en una mesita para no caerse dándole la espalda a la luz.
—No, no lo soy —dice Ángel con dificultad mientras gira la cabeza para poder mirar a Darla, la vampira cierra la ventana después de haber probado sus palabras; pero Ángel añade: —Pero tampoco soy exactamente como tú.
—¿Eso es lo que te dices a ti mismo? —dice Darla aún con una sonrisa pícara mientras camina lentamente hasta acercarse a una nevera y abrirla para poder observar las bolsas de sangre que Ángel tenía guardadas —Pues no es como si te estuvieses alimentando de tarta.
Ángel se incorpora al verse librado de la molestia de la luz del día pero aun así las palabras de Darla le golpean la cabeza profundamente incluso pesadamente, pero fiel a sí mismo Ángel evita mostrar cómo se sentía.
—Tú y yo sabemos de qué tienes hambre de verdad, lo que necesitas —dice Darla con voz dulce e incitante mientras se acerca a Ángel — Oye, no hay de que avergonzarse es lo que somos. Es lo que hace que la vida eterna merezca la pena.
Darla se acerca completamente a Ángel hasta estar tan pegada a él que sus bocas casi se rozan. Ángel no se mueve ni un ápice, ya que las palabras de Darla le golpean tan fuerte que no es capaz de realizar ningún movimiento, solo era capaz de pensar en lo que Darla decía.
—Solo puedes reprimir tu autentica naturaleza durante un tiempo, puedo sentirla moviéndose dentro de ti, espero estar cerca cuando explote y salga. —Dice la vampiresa de una manera seductora mientras pasa su dedo índice por el pecho de Ángel con movimientos seductores y placenteros.
La rabia por las palabras de la chica hace que Ángel por fin reaccione y gruñendo la aparta a una distancia de seguridad mientras la mira con ira, casi con odio. Sentía todo su interior rugiendo como si dentro de él se librara su propia batalla personal.
—Tal vez no te convenga estar cerca —ruge Ángel con dureza y rozando lo amenazante. Pero Darla se ríe de manera burlona, pero a la vez seductora.
—Solo yo conozco tu verdadero ser, quién eres realmente y no me das ningún miedo —dice la rubia con completa calma dedicándole una sonrisa ladeada como si no pasara nada mientras que se suelta con suma facilidad y camina alrededor de Ángel hasta estar a su lado y acercarse a su oído —Pero a ella seguro que sí.
Es lo último que le dice Darla justo al oído de Ángel y con una sonrisa de niña decir eso se marcha dejando a Ángel mas perturbado de lo que lo había encontrado. Cuando Darla se marcha Ángel ruge enojado y le da un golpe a la mesa haciendo que esta se vuelque.
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Buffy se mostraba muy angustiada por el tema de Ángel, de manera que Giles accedió a buscar información sobre el vampiro Ángel, así tranquilizaría a la cazadora para que no se distrajera de sus otras obligaciones y de paso despejaba cualquier duda que hubiera sobre la maldad de los vampiros. No sería muy difícil seguramente ese vampiro sería del clan de Aurelius y posiblemente sea descendiente del mismísimo Maestro quién era progenie directo de Aurelius, un vampiro que dada su antigüedad del que apenas se tenía información pero que a juzgar por sus descendientes conocidos debió ser uno de los mas malvados y sádicos.
Giles se internó en su despacho y comenzó a ojear en sus libros, no encontró nada hasta que miro en los diarios pertenecientes a los vigilantes anteriores a él.
Finalmente, con el libro adecuado en las manos, salió de su despacho para esperar a que llegaran los alborotadores adolescentes, pero para su sorpresa ya se encontraban allí. Los tres jóvenes se encontraban ya sentados y concentrados en la investigación. Eso provoco que una leve sonrisa se esbozara en el rostro de Giles, nunca había visto a Buffy tan centrada en su trabajo, era bueno verla leyendo un libro, para variar.
También se dio cuenta de lo compenetrados que parecían los tres. Normalmente las normas del consejo de vigilantes dictaban que una cazadora debía estar sola. Pero al ver a Buffy con sus amigos no podía evitar cuestionarlas. Ya había entrenado a otras cazadoras anteriores, cazadoras solitarias y esas cazadoras con el tiempo se volvían frías, muchas veces parecían carecer de emociones verdaderas y se obsesionaban con su trabajo llegando a hacer cualquier cosa con tal de cumplir su misión. Se podría decir que eran distantes del mundo que las rodeaba y a la larga, seguían eliminados porque era lo que sabían hacer, pero no sentían ningún apego por la humanidad.
Por su experiencia con esas cazadoras, había dejado a Buffy mantener su vida social, tener su familia, sus amigos, Giles creía que eso tendría un efecto positivo en la cazadora. Y razones no le faltaban, tener una familia la hacían tener lazos con la humanidad, una familia por la que luchar y de la que hacerse responsable, Xander tenía una forma
de ser muy despreocupada y gracias a eso la ayudaría a mantenerse humana y hasta disfrutar de la pequeñas cosas de la vida, mientras que Willow era una persona muy inteligente, alguien como ella era una gran ayuda a la hora de investigar. Sin duda, las cazadoras tenían un fuerte instinto, aunque Giles tampoco se quedaba corto y eso precisamente es lo que le había servido de guía al tomar esa decisión.
El vigilante se quedo junto a la puerta observando una escena que se le hacia curiosa y calculando el tiempo en que aguantaban leyendo libros.
Finalmente Buffy levantó la mirada y sus ojos se encontraron de inmediato con los del vigilante, como si hubiera sabido exactamente donde se encontraba. Sus amigos tardaron unos breves instantes en darse cuenta de que Buffy ya no estaba leyendo, al percatarse la miraron extrañados antes de seguir su mirada hasta Giles. El bibliotecario sonrió nerviosamente y se aliso el cuello de la camisa antes de caminar hacia ellos.
—Por fin he encontrado algo. No hay nada sobre Ángel, pero hace años que no leo los diarios de los vigilantes anteriores a mi.
—Debió resultarte muy embarazoso cuando creíste que había leído tu diario, pero luego resulto que no lo había leído y el también se avergonzó.
Exclama Willow fascinada ignorando lo que había dicho al meterse demasiado en sus pensamientos, entonces se percato de la mirada extrañada de Xander.
—La escucho —repuso Wilow con los labios apretados en un gesto de reproche. Entonces escucho el carraspeo de Giles y su mirada se dirigió hacia él.
—Hay una mención de hace doscientos años en Irlanda a un tal Ángelus, el de la cara angelical—prosigue Giles con su mirada concentrada en el libro que llevaba en los brazos.
—Y tanto que sí —pronuncia Buffy algo embelesada recordando el beso que había tenido con Ángel. Pero una violenta tos de Xander la saca de sus pensamientos. Buffy concentra en él sus ojos escrutándolo con la mirada.
—Yo no he dicho nada —dice Xander con una sonrisa nerviosa que trataba de parecer calmada —No tengo nada que decir.
—¿Tiene ese tal Ángel un tatuaje en el omóplato derecho? —pregunta Giles decidió a ignorar la interrupción de los chicos.
—Sí, es un pájaro o algo así —dijo Buffy meditabunda.
—Ahora si voy a decir algo —dice Xander levantando el dedo índice —¿le viste desnudo?
DIjo Xander alzando la voz y haciendo sacudiendo la cabeza por la pura inercia.
—Es decir que hace tiempo que existe —deduce Willow dispuesta a seguir con el tema.
—No tanto para ser vampiro, unos 240 años.
Explica Giles con su tranquilidad británica haciendo que Buffy suelte un suspiro lastimero.
—240 años. Dijo que era mayor que yo —profirió Buffy con voz ausente.
—Ángelus abandona Irlanda, causa estragos en Europa durante varías décadas y entonces, hace unos ochenta años sucede algo muy curioso. Viene a los Estados Unidos, rehúye a los otros vampiros y vive solo. No existe ningún registro... de que haya cazado aquí.
—Entonces es un vampiro bueno.—Exclama Willow con efusividad pero luego se da cuenta de la mirada fulminante que Giles tenía clavada en ella —Quiero decir en una escala del uno al diez, en la que el diez corresponde a un vampiro que mata y mutila todas las noches y el uno a alguien que no lo hace.
—He dicho que no hay registro, pero los vampiros cazan y matan —espeto Giles con un tono de voz rotundo y hosco mientras dedicaba a Willow una mirada severa —es lo único que hacen.
—Los peces nadan y los pájaros vuelan —profirió Xander convidando lo dicho por Giles con sus palabras jocosas.
—Puede ser... —musitó Willow de manera dubitativa mientras agachaba la mirada. La pelirroja no podía evitar pensar en el mordisco que tenía en su cuello. Su mejor amigo se había lanzado contra ella y la había mordido en un arrebato de furia, pero lo que le venía a la mente es que había parado momentos antes de ser estacado. Su cabeza no paraba de cavilar buscándole algún significado a las acciones de Jesse.
—¡Pudo chuparme la sangre y no lo hizo!
Exclamo Buffy con vehemencia, al tiempo que taladraba con la mirada a Xander y Giles. Alexander respondió con una mirada cargada antes de dirigir su mirada hacia Giles.
—Pregunta: hace cien años antes de venir a nuestro país, ¿Cómo era en esa época?
—Cómo todos ellos: un animal violento y depravado —responde Giles mientras se quita sus gafas y empieza a limpiarlas con un paño blanco.
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Cordelia cerro los ojos y pulso el botón de su grabadora para concentrarse en las voces que salían del aparato. Había tratado de investigar el caso y lo que había pasado con Jesse. Había grabado todas sus conversaciones para no perder ningún detalle.
—¡Oye! No hables de lo que no sabes, ¿quieres?
Cordelia apretó los labios en un gesto pensativo cuando oyó la voz de Xander salir del aparato, algo estaba ocultando. Su tono de voz no era el que solía usar, ni siquiera al recibir burlas. No, ese era el tono de cuando no quieres hablar de algo.
Sí Xander no supiera donde se encuentra Jesse se le habría notado nervioso, pero su comportamiento era el mismo a excepción de esa fracción de segundo. Tampoco podía saber a donde se había fugado Jesse o no habría reaccionado de esa manera. Había algo oculto en el asunto y Xander era una de sus mejores bazas para averiguarlo. Sin embargo tendría que cambiar de estrategia para descubrirlo.
La cinta siguió reproduciéndose hasta llegar al director Flutie quién no parecía saber nada del asunto pero le dio otro hilo del que tirar:
—Ese chico tenía un familiar conflictivo, siempre había peleas y túmultos.
"Entorno familiar conflictivo" cavilaba Cordelia tumbada sobre su cama con los ojos cerrados y la grabadora en la mano. Ella recordaba un poco a los McNally, eran pobres y vivían en una caseta vieja, además el señor McNally tenía tendencia a beber demasiado, pero ella sabía eso solo por rumores y algún recuerdo lejano. Sí quería salir de dudas lo único que podía hacer era comprobarlo por sí misma.
Decidida se calzó con buenos zapatos y bajo las escaleras de su mansión.
No tardo mucho en convencer a su padre de que lo llevara hasta allí y estar frente a la casa de los McNally sin perder tiempo golpeo la puerta, vieja, sucia y llena de polilla, con sus nudillos. Tardo en recibir respuesta, pero al final escucho como alguien se movía en el interior de la casa antes de que la puerta se abriera haciendo un fuerte ruido .
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Tras la intensa conversación sobre Ángel; Giles y Xander salieron de la biblioteca uno hacia su despacho y él otro para volver a su casa. Buffy y Willow se quedaron para estudiar, pero solo una de las dos prestaba atención al libro de historia, la otra se encontraba demasiado metida en sus propios pensamientos.
—Bien. Vamos a repasarlo, ¿Cuándo comenzó la reconstrucción? ¿Buffy?
Willow tenía la vista clavada en el libro y estaba dispuesta a estudiar, pero Buffy había apoyado su barbilla en la palma de la mano mostrando un aspecto somnoliento y distraído, lo cuál se acentúo cuando pego un bote sobresaltada cuando Willow la llamó. No se había enterrado de lo que dijo Willow, pero trato de hacer memoria:
—¿Eh? La reconstrucción —reacciono Buffy, tratando de recordar lo que le había dicho la pelirroja sobre eso, sin embargo su mente estaba en blanco y no le quedaba más remedio que improvisar —la reconstrucción comenzó después de... la construcción, que fue una chapuza y por eso tuvieron que reconstruirla.
—Después de la destrucción de la Guerra de Secesión.
Le recalco Willow, pero al escuchar Guerra de Secesión Buffy bajo la mirada de manera lastimera y suspiro.
—Durante en la cuál Ángel ya tenía más de cien años y pico.
Buffy hablo de manera cansada y distante, Willow sabía que a Buffy le costaría estudiar, tratándose de ella no era ninguna novedad, pero ese día le costaría aún más. De todos modos Willow decidió insistir:
—¿Vamos a hablar de chicos o vamos a estudiar para el examen de historia?
La regaño Willow con tono afable pero dejando traslucir la mínima dureza necesaria para que Buffy se lo tomara en serio. La cazadora mostró una cara tan desamparada que Willow resoplo resignada y cerro el libro. Una sonrisa se formo en su cara, si no podía ayudar a Buffy a estudiar al menos trataría de distraerla un poco.
—A veces me imagino que Xander me abraza y me besa en la boca.
—Si te gusta Xander tienes que decírselo, chica.
Willow abrió los ojos impresionada y negó fuertemente con la cabeza.
—No, no pienso decírselo. Eso me llevaría a balbucear y a que me suden las manos. —repuso Willow de manera nerviosa. La pelirroja se inclino hacia delante y formo una alegre sonrisa, antes de preguntar: —Bueno, hay una cosa que tengo que saber, ¿Cuándo Ángel te beso... es decir, antes de convertirse en... ¿cómo fue?
Buffy tardo un momento en responder, pero al final emitió una risa alborozada y sonrió:
—¡Increíble! —exclamó Buffy cerrando los ojos para rememorar ese fantástico recuerdo.
—Y es fantástico que se mantenga joven y guapo eternamente. Aunque tu te arrugaras y te morirás ¿y si tenéis niños? —Willow se había ensimismado tanto que no había reparado en el daño que esas palabras podrían hacer a Buffy. Cuando se percato se detuvo abruptamente —Será mejor que me calle.
—No. No pasa nada. Necesito oírlo. Tengo que superarlo, para poder... —Buffy se detuvo y volvió a suspirar.
—¿Para poder...? —Willow arqueo una ceja, antes de coger un bolígrafo como si fuera una estaca, y lo movió hacia abajo como si tratara de estacar a un vampiro invisible.
—Como dijo Xander, él es un vampiro y yo una cazavampiros. Dios, no puedo. Nunca me ha hecho ningún daño.
Buffy trataba de razonar y hacer que su lado de cazadora se conciliara con su lado humano para tomar una decisión. Sin embargo, no lograba nada y eso hacia que se pusiera cada vez más nerviosa. Termino sintiendo una gran impotencia. La cazadora agacho la cabeza y coloco sus manos en ella. Practico una serie de largas y extendidas respiraciones hasta que pudo calmarse. Separo las manos de su cabeza y las dejo en el aire mientras decía: —mira, tengo que dejar de pensar en esto. Sigamos media hora más para memorizar algo. Luego iré a casa a estudiar a fondo.
—Ésta bien —responde Willow con cara de circunstancia, tras haber visto el momento tan delicado por el que estaba pasando su amiga. Willow abrió el libro por la página en que se había quedado y comenzó a leer en voz alta: —"La era de Reconstrucción del congreso, generalmente llamada"...
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La puerta se abrió y un hombre alto y fornido abrió la puerta. Cordelia estudio con cuidado cada rasgo de aquel hombre, tenía un cuerpo enorme que vestía con una camiseta blanca de tirantes y unos vaqueros. Como calzado usaba unas botas. El hombre tenía facciones duras. Sus ojos eran marrones, con una nariz grande y unos labios gruesos. En su cara mostraba una barba áspera de color negro, acompañado con un pelo corto pero despeinado. Pero lo que lo hacia desagradable, no eran sus ojos marrones ni su barba. Era la forma en que su mirada estudiaba a Cordelia, casi como si aquel hombre fuera capaz de ver a través de Cordelia sin importarle que fuera una adolescente.
Cordelia se sintió demasiado incomoda y en cualquier situación le habría dicho unas cuantas cosas para poner a aquel hombre en su sitio, pero ese día debía tener cuidado.
—¿Viven aquí los señores McNally? —Pregunto Cordelia haciendo su mayor esfuerzo en verse formal y completamente inmune a sus mirada.
—Eso depende de lo que quieras. Si quieres vender algo ya te estas largando.
Dijo el hombre fornido con una voz tosca y grave. Las palabras le resbalaban al pronunciarlas, sin duda alguna por el efecto del alcohol. Cordelia se sintió ultrajada por la forma en que la miraba. Casi parecería que no tuviera ropa. Ignorando el comentario de aquel hombre dio por sentado que era el señor McNally.
—Soy una compañera de clase de su hijo —dijo Cordelia con el ceño fruncido mientras hacia el mejor esfuerzo por controlarse —le estoy buscando.
—Pues suerte con eso. Ese maldito mocoso se a largado —bramo el hombre con desprecio mientras su cara se tornaba en una horrible mueca —y yo que me alegro. Estaba harto de ese maldito inútil.
Cordelia sintió como una rabia primaria recorría todo su cuerpo teniendo que hacer un fuerte esfuerzo por no soltarse en insultos. Le dolía ver la clase de padre que tenía Jesse.
—¿Por qué crees que se largo? ¿Se lo dijo a usted o es que simplemente no lo a visto?
—No me lo dijo. Se largo durante la noche, como un vulgar delincuente. Qué es en lo que, sin duda, se convertirá. —La voz de el señor McNally dejaba traslucir el desprecio que sentía hacia su hijo y eso hacia que Cordelia se sintiera a punto de explotar —Pero dejo una nota.
—¿Una nota? ¿Y podría verla? —Pregunta Cordelia con toda la cortesía de la que se veía capaz en ese momento.
El señor McNally se encogió de hombros y se echo a un lado señalando al interior de la casa.
—Si eres capaz de encontrarla entre todas esas porquerías que el maldito crío guardaba en su habitación es toda tuya.
Dijo con completo desprecio antes de girar sobre si mismo e internarse en la casa tambaleándose como cuál borracho. Cordelia se quedo en el umbral de la puerta. Sintió una gran reticencia ante la idea de entrar en la casa. No se fiaba de ese señor McNally, ¿quién le decía que no pretendía llevarla al interior de la casa para hacerle cualquier cosa? Pasaron varios minutos entre que Cordelia se armaba de valor para entrar en la casa. Cordelia pensó que aquel hombre volvería para apresurarla a entrar, pero no llego a aparecer.
Finalmente con una aprensión y un temblor de rodillas, Cordelia se interno en la casa oscura y pequeña. Para su sorpresa el hombre no la estaba esperando en el interior, directamente estaba en el sillón. Pero ni siquiera estaba prestándole atención, simplemente se había quedado dormido con la cabeza apoyada en el respaldo y con su gran boca abierta emitiendo fuertes ronquidos.
Cordelia se apresuro a entrar en una de las puertas cercanas a la sala de estar, que en realidad eran un par de sillones, un mueble y un televisor en el centro de la casa.
Al entrar no vio tanto desorden, solo un par de revistas en el escritorio y poco más. La nota estaba en una esquina del escritorio. La tomo y salió apresuradamente de la casa antes de que el señor McNally pudiera despertarse.
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Buffy ya había salido de la biblioteca y se dirigía de camino a casa. Era consciente de que había dicho no pensar más en Ángel, pero por el camino no pudo evitar cavilar sobre lo que haría. Por un lado su deber como cazadora le exigía acabar con él, pero por el otro, su lado humano se negaba a herir a cualquier ser que no diera muestras de ser malvado. Aunque ya sabía lo que Giles diría sobre eso, todos los vampiros son malvados. Eso era lo que los vigilantes siempre habían dicho y ella nunca lo había cuestionado, todos los vampiros correspondían a eso. Ángel no, él en ningún momento había dado muestras de ser malvado. Lo único que había hecho fue salvarla y ser cortés con ella.
Por no hablar de que la había besado. Cada vez que pensaba en eso sus mejillas adquirían un intenso color rojo.
Pero al contrario de lo que creían Giles y Xander esto iba sobre algo más que el que le gustara Ángel, el asunto trataba sobre sus límites como cazadora. Sí lo mataba solamente por ser vampiro, no se sentiría mejor que cualquiera de sus enemigos. Ella era buena, mataba vampiros, pero todos estaban haciendo daño a los demás y eran malvados. No mataría a ningún criatura solo por no ser humana.
Al llegar a casa encontró la puerta entornada, eso le daba muy mala espina. Buffy se puso tensa inmediatamente y dejándose guiar por su instinto coloco su mano en la puerta y la empujo. Buffy se interno en la habitación notando como el corazón le martilleaba en el pecho. Todo estaba en calma y sin mostrar ninguna señal de peligro. Pero su instinto no la engañaba y le decía que los enemigos no andaban lejos. Eso la hizo pensar en Dawn y Joyce. Por lo que sabía su hermana se había quedado a dormir en casa de su nueva amiga, Janice. Pero su madre...
Buffy se movió por la casa, caminando en sigilo y supervisando cada rincón con la mirada, como una depredadora en busca de su presa. Sus sentidos de cazadora la guiaron hacia la cocina. Se detuvo un momento antes de entrar, respirando hondo y preparándose para cualquier cosa.
Al entrar no pudo evitar petrificarse, impactada de lo que vio. En el suelo, había una figura ataviado con pantalones negros y una chaqueta de cuero del mismo color. En sus brazos sostenía a una desmayada Joyce y en el cuello de está había rastros de sangre. El hombre giró la cabeza y miro a Buffy. La cazadora reprimió un grito al ver una cara de vampiro que termino convertida en el rostro casi Angelical de Ángel. Buffy tardo unos momentos en moverse, pero cuando lo hizo toda su furia se desato de manera violenta y salvaje. No tardo ni cinco segundos en estar al lado de Ángel y darle un fuerte puñetazo que le partió el labio, sin darle siquiera tiempo a decir nada.
El vampiro termino derrumbado en el suelo, pero se incorporo rápido y levanto los brazos en señal de rendición moviendo la boca para decir algo, pero Buffy lo ignoro.
No menciono palabra, sus ojos llameando de furia lo decían todo por ella. Buffy salto hacia Ángel y le pego un fuerte puñetazo en la cara antes de caer al suelo de pie. Buffy prosiguió el ataque, tratando de golpearlo con el puño izquierdo pero Ángel la agarro del antebrazo y la retuvo. Sin embargo Buffy le golpeo en el estomago con el otro puño.
Ángel se doblo dolorido mientras gruñía furioso. Buffy aprovecho la posición del vampiro para agarrarlo de la chaqueta y lanzarlo contra la puerta. Buffy se acerco con paso firme hacia Ángel y se apoyo en el pie izquierdo para girar sobre si misma, extendiendo la pierna para darle una patada en la cabeza a Ángel, cuando este ya se había levantando. La patada proyecta a Ángel varios metros hacia el vestíbulo.
Ángel se incorpora adolorido y extiende su mano hacia ella tratando de que entre en razón.
—Buffy, yo no...
El vampiro no pudo terminar lo que estaba diciendo, pues ya tenía a una descontrolada Buffy pegándole puñetazos. Cada puñetazo lo acercaba más hacia la puerta que momentos antes Buffy había dejado abierta.
Varios puñetazos en la cara y varios en el estomago lo llevaron hasta la puerta. Ángel se limitaba a retroceder para poder llegar a a puerta. Pero antes de que pudiera salir de la casa, Buffy salto hacia él dándole una fuerte patada en el pecho que lo mando volando hasta el césped del porche. Un conmocionado y vapuleado Ángel gira su vista hacia Buffy.
Buffy, llena de cólera, mira al vampiro caído a sus pies como si fuera un chicle pegado a su zapato y lo apunta con un dedo acusador.
-Si vuelves a acercarte a mi o a mi familia te aniquilo.
Le dijo con una voz que irradiaba furia y que se distanciaba de lo humano. Buffy lo fulmino con la mirada una última vez antes de cerrar la puerta con un fuerte portazo.
