Disclaimer: los personajes no me pertenecen, pero la trama si.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la distancia o por teléfono.
La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.
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9.
Cuando desperté, me di cuenta de que estaba sola en la habitación. Bueno, al menos eso era lo que yo pensaba al principio. Hasta que me levanté de la cama y pisé algo blandito.
- Au!
- Lo siento, lo siento. - dije sentándome en la cama al momento. - Pensaba que estaba sola.
- No quise dejarte sola. - dijo Jacob, poniéndose en pie. Se sentó a mi lado en la cama y me cogió de la mano, entrelazando sus dedos con los míos. - Además, si me hubiera ido, no me hubiera podido controlar si hubiera vuelto a ver a ese amigo tuyo.
- No hagas nada, por favor - dije, sujetándome con fuerza a su brazo.
Sabía que Jacob era muy impulsivo, pero no quería que hiciera ninguna tontería. No podía soportar verle sufrir daño alguno porque, tal y como era el Jacob de esa época, Victor iba a darle una buena paliza.
- No voy a hacer nada. - me abracé a su cuerpo y Jacob empezó a acariciar mi espalda. - Lo prometo.
- Gracias. - sonreí y besé su mejilla. - ¿Qué hora es? ¿Ya es de día?
- Son las diez de la mañana. Has dormido un buen rato. - se separó de mí un poco y acarició mis mejillas. - ¿Ya te encuentras mejor?
- Si, gracias.
- ¿Necesitas que te lleve a algún sitio?
- La verdad es que no me iría mal. ¿Sabes donde está la casa de los Cullen?
- Si, pero no puedo llevarte allí. - dijo, tensándose. - Lo siento.
- ¿Por qué? - pregunté, sin entender nada.
- No puedo decírtelo. - se puso en pie y fue a ponerse un jersey. - Pero no puedo llevarte a esa casa.
- ¿Es que te pasa algo con los Cullen? - dije, levantándome también de la cama.
- No.
- ¿Entonces por qué me da la impresión de que les odias? - me costaba mucho creerlo, pero era exactamente lo que parecía.
- Odiar es una palabra muy fuerte. - dijo, aun dándome la espalda.
- Vale. Pues si tu no me llevas voy a tener que ir sola. - di media vuelta y salí de la casa.
Intenté hacerme a la idea del odio que Jacob profesaba a mi familia, pero no alcanzaba a entenderlo. Sabía que los licántropos y los vampiros nunca habían sido buenos amigos, al menos hasta el día de mi nacimiento, pero es que Jacob aun no era licántropo.
- Vanessa, espera!
Mi corazón dio un vuelco al oír su voz, pero no por ello me detuve. Estaba demasiado dolida y era demasiado orgullosa.
- Vanessa, ¿no pretenderás ir a pie hasta allí?
- No se de qué otra forma voy a ir.
- Pero si está muy lejos! - llegó a mi lado y me cogió del brazo. - Nessie, por favor.
- Jacob, yo quiero mucho a los Cullen. No se que es lo que tienes en contra de ellos. Son buenas personas.
- ¿Personas? - dijo alzando una ceja.
- Si. Personas. - me solté de su mano y me alejé unos pasos de él. - Personas que me han ayudado mucho sin conocerme de nada.
- Hay mucho más de lo que tu crees detrás de esa familia de buenas personas, como tu los llamas.
- Puede. Pero tengo muy claro que ellos nunca van a acerme daño. Confío en ellos. - dicho esto, di media vuelta y me marché.
Fui a paso tranquilo por al lado de la carretera. Oía los coches pasar por mi lado, hasta que uno de ellos se detuvo tras de mí. Solo me di la vuelta cuando oí su voz. En cuanto Emmett vio la expresión de mi rostro, borró la sonrisa de su cara y salió del coche, claramente preocupado.
- ¿Que te pasa, pequeña?
- No es nada, Emmett. . mentí mirando al suelo.
- ¿Y por qué estás llorando? - dijo, dándome un fuerte abrazo.
- Es que últimamente lloro por todo. - dije, abrazándome a su cuello. - No se qué es lo que me pasa. Soy una blandengue.
- ¿Quieres venir a casa un rato?
- ¿Tú no tienes que ir al instituto?
- Acabo de hacer un examen y tengo el resto del día libre. - dijo, dejándome en el suelo, ya que cuando me había abrazado me había alzado del suelo. - Aunque Alice no volverá hasta dentro de cuatro horas. Podríamos pasar la mañana juntos. Si te apetece, claro.
- Te lo agradezco, pero... me sabe mal. No quiero molestar.
- Pequeña, ya sé que nos conocimos ayer, pero Alice insiste en que eres buena persona. Bueno, la verdad es que poca gente consigue hacerse amiga suya. - secó mis lágrimas con sus dedos y besó mi mejilla. - Y los amigos de mi hermana son mis amigos.
- Gracias, Emmett. Eres muy amable.
- Entonces no hay discusión. Te vienes conmigo. - me cogió de la mano y me hizo entrar en su jeep.
Fuimos a toda velocidad hacia la casa, en la que no había nadie. Fuimos al salón y nos pusimos a jugar con una videoconsola.
Siempre me había encantado jugar con Emmett y lo añoraba.
Durante los dos últimos meses, me había encerrado tanto en mí misma que me había aislado. Apenas hacía anda con mi familia y, ya que se me había dado una segunda oportunidad, pensaba aprobechar la situación al máximo. Ya que no podía volver a casa, intentaría pasar buenos momentos junto a los míos.
- Bien! Soy la mejor! - exclamé. Había ganado a Emmett, algo que nunca había conseguido. - Ole ole ole!
- Has tenido suerte. - murmuró, dejándo el mando a un lado.
- Soy buena. - dije, mirándole.
- Me alegro de que estés sonriendo. - dijo, cogiéndo el mando de mi mano. - ¿Quieres comer algo?
- No, gracias.
- Entonces quiero la rebancha. - Se puso en pie, cambió el juego y volvió a darme el mando. - Prepárate para perder.
Pusimos el juego en marcha y, después de media hora, Emmett decidió terminar. Había vuelto a ganarle. Nunca me hubiera imaginado que Emmett fuera tan mal perdedor. Vi que se contenía, porque casi se carga el mando con las manos.
- ¿Te encuentras bien? - dije, parando el televisor.
- Nunca nadie me había ganado. - murmuró.
- Solo es un juego, Emmett.
- Si... un juego...
- Gracias por hacerme pasar este buen momento. - Emmett me abrazó y acarició mi espalda.
- Yo también me lo he pasado muy bien.
- ¿Crees que Alice va a tardar mucho en llegar?
- No. - dijo, mirando el reloj de pared. - Ven. Mientras viene vayamos a dar un paseo. - me cogió de la mano y salimos juntos de la casa. - ¿sabes qué? - negué con la cabeza. - Jasper no se fía un pelo de tí. - dijo, como aquel que dice que hace buen día.
- Si. Ya me di cuenta cuando me pilló fuera de la casa. - dije en un suspiro.
Jasper y yo siempre habíamos sido muy amigos. Añoraba tenerle a mi lado. Me dolía ver cuanto me odiaba y desconfiaba de mí..
- Solo tiene miedo de que Alice sufra. - dijo, aunque no se lo creía ni él.
Jasper me había contado una vez que a él siempre le había costado mucho el vivir entre humanos y yo sabía que mi olor era muy atrayente para los vampiros. Seguro que estaba haciendo grandes esfuerzos para no lanzarse a mi cuello. Sin embargo, Emmett parecía que lo estaba llevando muy bien.
- Sé que todo ha sido muy precipitado, pero realmenre Alice se hace de querer. - dije, cuando llegamos al lado del río, sentándome en el suelo.
- Si. Todos la queremos mucho. - se sentó a mi lado y pasó su brazo sobre mis hombros. - ¿Sabes? Me recuerdas mucho a alguien.
- ¿Ah si?
- Si. A una chica del instituto.
"¿Se referirá a mi madre?"
- Bella Swan, creo que se llama.
- Pues no se... no somos familia ni nada. - murmuré.
- Será una coincidéncia.
- Si...
- Bueno. Creo que Alice ya ha llegado a casa. - dijo, poniéndose en pie, tendiéndome sus manos, que tomé al momento. - Le encantará saber que has venido a verla.
- ¿Cómo sabes que ya ha llegado? - pregunté, disimulando. Sabía que habría oído su coche en la distancia.
- Me lo he imaginado.
Cuando llegamos a la casa, encontramos a Alice en el jardín. En cuanto nos vio llegar, vino dando brincos hacia mí. Rosalie estaba con ella. Ella no parecía tan contenta de verme. Me miraba sin apartar la vista, pero no decía nada. Se comportaba de la misma forma que el último día que pasé a su lado. Era como si estuviera enfadada conmigo.
Alice me cogió de la mano y me llevó hacia el descapotable rojo, el coche de tía Rosalie.
- ¡Que sorpresa! - exclamó, poniendo el coche en marcha. - Me alegro mucho de que hayas venido. Por fin tengo compi de compras!
- ¿A donde vamos a ir? - pregunté, temiéndome lo peor.
- Al Centro Comercial, claro.
- Claro! - exclamé, provocando que a mi tía y amiga le diera la risa.
- Por cierto, me encanta tu ropa.
- Me la ha prestado mi amiga Penny. - dije, poniéndome el cinturón de coche. Alice se fijó y también se puso el suyo.
- Pues tu amiga tiene muy buen gusto.
- Alice, te agradezco mucho lo que haces por mí, pero no deberías tomarte tantas molestias.
- Mira, Nessie. Soy una chica bastante lista y me doy cuenta de que tienes problemas. Me gustaría mucho poder ayudarte, aunque de momento solo pueda hacerlo comprándote algo de ropa, ya que has venido al pueblo sin una sola maleta.
"A Alice no se le escapa una."
- ¿Me he equivocado?
- La verdad es que has dado en el clavo. - murmuré. Alice podía ver más allá de lo que veían los demás, y eso sin siquiera emplear su poder.
- ¿Qué es lo que te ha ocurrido?
- Estoy buscando a mi familia.
- ¿Y la has encontrado?
- Más o menos. - "Tengo a uno de ellos sentado a mi lado."
- ¿Y quien es ese chico con el que tienes una cita hoy?
- Es... bueno... le conocí hace dos días. - me incomodaba hablar del tema. Siempre solía hablar de temas así son una sola persona, pero esa persona no me hablaba. - Me gusta mucho ese chico, pero hoy hemos discutido un poco. - me dolía recordar el momento y Alice se dio cuenta de ello. - En realidad yo me he enfadado y le he gritado.
- Pobrecillo... Pero bueno, mejor no hablemos del tema. - acarició mi mano y detuvo el coche. Ya habíamos llegado. - Ahora vamos a comprarte unos zapatos, algo de ropa, un bolso, un móvil...
- Ey, ey. Relájate. - exclamé, saliendo del coche. - No tengo dinero.
- Tranquila, yo tengo mucho.
Vino hacia mí, me cogió de la mano y tiró de mí hacia el Centro Comercial. No se cuanto tiempo estuvimos, pero terminé con los pies destrozados. En cuanto pude, me escapé de Alice y fui a sentarme a un banco.
- Nessie, ¿ya te sientas?
- No puedo caminar más. - me quité los zapatos y puse los pies sobre el frío suelo. - Uff, que alivio.
- Mira que eres exagerada.
- ¿No estás cansada tú? - dije, intentando disimular. Tenía que fingir que no sabía que Alice no era humana. - Llevamos cuatro horas andando sin descanso.
- Si, bueno... un poco si, pero tengo aguante. - dijo, sentándose a mi lado, dejando las cinco bolsas que llevaba en las manos en el suelo. - ¿Qué quieres hacer ahora?
- Irme a dormir. - dije, haciéndola reír. - ¿Podrías llevarme a ver a Jacob? - dije, temiendo cual iba a ser su respuesta.
- ¿Tú chico?
- Si.
- Claro que si, cielo. ¿Donde vive?
- En La Push.
- Lo siento, pero no...
- Ya... bueno... pues si no puedes llevarme, debería marcharme ya. - cogí mis bolsas y me puse en pie.
- Nessie, no puedes irte.
- ¿Por qué? - dije, sonando más borde de lo que pretendía.
- No te has puesto los zapatos.
Me di la vuelta y vi que Alice estaba en cuclillas a mi lado. Me puso los zapatos y volvió a ponerse en pie.
- Puedo llevarte al hotel, si quieres.
- Puedo ir a pie. No está lejos.
- No te enfades conmigo, Nessie. - dijo, acariciando mi brazo. - Es que no puedo llevarte a La Push. No me preguntes el porqué, por favor. - suplicó. Nunca le había oído suplicar.
- Vale. Llévame al hotel. - me rendí. Estaba claro que ni Jacob podía acercarse a los Cullen ni los Cullen a la reserva, lo que no sabía era el porqué.
- Pues vamos.
Fuimos de nuevo hacia el coche, guardamos las bolsas como pudimos y fuímos de vuelta al hotel.
- Ve a dejar las cosas en la habitación, te espero aquí.
- ¿Para qué?
- Para llevarte a La Push.
- Creía que no podías cruzar la línea. - dije, pero al momento me arrepentí. Me había ido de la lengua. - Quiero decir, gracias. Voy a guardar las cosas, me cambio de ropa en un momento y salgo. Diez minutos máximo.
Me fuí corriendo antes de que Alice puediera decir nada. En la habitación estaban Penny y Victor, hablando, sentados en una de las camas. En cuanto me vieron, ambos se pusieron en pie.
- ¿Como estás? - preguntó Penny, acercándose a mí.
- Bien.
- ¿Has ido de compras?
- Mi tía me ha secuestrado y me ha comprado un montón de cosas. - dejé las bolsas en el armario, cogí un vestido, una cazadora y unos zapatos y fui al cuarto de baño a cambiarme. Cuando salí de allí, ya vestida, ambos seguían en el mismo lugar.
- ¿A donde vas ahora?
- Voy a salir con Jacob. - dije, mirando a Penny. - Creo que le gusto.
- Y con lo preciosa que estás hoy, seguro que le vas a gustar más. - dijo, sonriendo. - ¿Estás segura de lo que haces?
- No. ¿Pero acaso no es eso el amor? ¿Inseguridad y miedo?
- Si. La verdad es que es así.
- Y he pensado, tal como me dijiste, que lo mejor que puedo hacer es vivir a tope estos días. Y... Bueno... Debería irme ya.
- Pásalo muy bien en tu cita. - Penny me dio un abrazo y besó mi mejilla. - Y no hagas nada de lo que puedas arrepentirte. Ya sabes de lo que hablo. - me guiñó un ojo y sonrió brevemente.
- No haré nada si no estoy segura de ello. - cogí mi bolso, guardé mi nuevo móvil en él y fui hacia la puerta.
- Buenas noches.
- Buenas noches. A los dos. - dije, mirando también a Víctor, que no me había dirigido la mirada en ningún momento.
- Adiós.
Cerré la puerta y fui de vuelta hacia el coche. Alice estaba hablando por el móvil, así que me quedé fuera del coche, esperando, hasta que colgó y me hizo un gesto para que me acercara. Me metí en el coche y me puse el cinturón.
- Te llevaré hasta la carretera. - dijo, poniendo el coche en marcha. - no voy a entrar en la reserva.
- Gracias por llevarme a ver a Jacob. - Alice sonrió, aunque no era una sonrisa de alegría. Algo le estaba pasando. - ¿Estás preocupada por algo?
- Mi hermano, que no deja de hacer el idiota por ahí. - dijo. "Seguro que se refiere a papá." - Nada serio.
- ¿Yo puedo hacer algo para ayudarte?
- Eres muy amable, Nessie, pero no. Solo Edward puede ayudarse a si mismo. Mira, parece que te están esperando. - dijo, señalando hacia delante.
Jacob estaba al lado de la carretera. Vestía con pantalón negro y camisa blanca. Llevaba algo en la mano, aunque lo escondió tras su espalda al ver detenerse el coche.
- ¿Me llamas cuando quieras irte?
- Te llamaré ante cualquier cosa. - le di un beso en la mejilla y salí del coche. - Gracias de nuevo.
Me acerqué lentamente a Jacob, que sonrió al verme y me dio un ramo de preciosas flores.
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Hola, hola!
Espero que os haya gustado.
Opiniones, opiniones.
