CAPITULO 10.
–¿por dónde es? –pregunta Lloyd quien conducía a su prima en dragon por el bosque de la tranquilidad
–P-P-Por a-a-ahí –dice la chica sosteniéndose de Lloyd muy fuerte por el miedo a caerse –es más al e-este….
La chica grita al bajar en picado por el dragón. Mientras Sensei Wu se limita a reir en carcajadas.
–¿te dan miedo las alturas? –pregunta Cole al ver a la chica asintiendo con la cabeza muy rápido por el miedo –tranquila, te acostumbraras
–Ahí está –esta vez quien hablaba era Kai, Lloyd dirige una mirada fúnebre al ninja, pero Kai se limitaba a desviar la mirada
–Bajemos –Tania se limito a cerrar los ojos mientras bajaban lentamente hacia el jardín de aquel lugar
Era un lugar fresco y verde, agradable.
–Que cálido lugar –dijo Zane mientras respiraba el aroma del lugar –y es hermoso
–Si –admite la bruja callendo al césped con satisfacción revolcándose en el pasto –extrañaba esta sensación
–¿La sensación de volver a casa? –pregunta Cole al verla en el suelo
–No, la de volver a tierra
Los chicos rieron, y Cole se limitó a levantarla del suelo.
–Gracias –agradeció la bruja al ninja negro, quien observo más de cerca y se dio cuenta que era más apuesto que verlo de lejos, y la chica se sonrojó.
–Bueno… ammm… -el chico se dio cuenta del sonrojo y limito ver hacia otro lado –me imagino que querrás que te llevemos arriba ¿cierto?
La chica mira a la torre y se dio cuenta que estaba muy lejos.
–Te cargo, si quieres
El ninja se puso de cuclillas y la chica se acomodo detrás de él, para que el ninja pudiera cargarla como changuito. Y empezaron todos a subir.
–Woow –dijo Jay al ver el interior de la torre –humilde, pero, tiene su toque bonito, y su aroma es exquisito
–El aroma a manzanilla –dice la bruja mientras respiraba el aroma –bueno, dijeron que el libro blanco era de ese tono ¿no? Bueno… mi madre solo tenía un libro de ese tono, generalmente no tenemos mucho que hacer, y conseguía muchos libros
–Tiene letras doradas el libro –dice el anciano observando a su alrededor, los cuadros, la decoración, todo, sabiendo que ahí todo este tiempo vivió su mujer, y su hija también –me imagino que no será difícil encontrarlo
–Solo tiene un libro así –dice la chica sacando un libro de portada blanca –y es el libro de recetas de cocina
Sensei Wu toma el libro y empieza a leerlo.
–Estas son recetas –exclama el anciano, Lloyd toma el libro y empieza a leerlo, pero se da cuenta que algunas palabras resaltaban más que otras, y brillaban.
–No son recetas –dice el chico con asombro –son pociones, miren
Todos se pusieron alrededor del chico, y la bruja empezó a ver más de cerca. En la página donde estaban era acerca de una sopa de astro plantas
–Esta es la sopa de mi mamá –dice la bruja y sin pensarlo toma el libro, y es verdad, te decían como preparar el platillo, pero algunas palabras resaltaban
–Aquí dice… el cómo crear una sopa, acerca de cómo bloquear los poderes de un bruja…
Tania recuerda cuando todo empezó, el cómo su mamá le dijo que iba por astro plantas, iba a por ellas, para que durmiera sus poderes, los poderes de su hija.
–Dormía mis poderes –Tania se sentía herida, que su mamá hiciera eso, todo para que ella no pudiera huir –ahora todo tiene sentido… sabía que yo era como ella, y temía que al usar de mis poderes, pudiera huir…
–Tranquila –Sensei Wu camina hacia ella y la abraza
–Que me hiciera esto… mi propia madre –Tania empezó a soltar lagrimas –esto… es cruel
Sensei Wu se sentía herido, ver a su hija llorar al saber que su madre intentaba alejarla del mundo de la magia. Le lleno el corazón de dolor.
–Esto no se quedara así –la chica toma fuerte el libro y se dirigió a la cocina.
Todos la miraban sobresaltados, miraban como la chica sacaba platos e ingredientes de una manera brusca pero segura.
–¿Qué estás haciendo? –pregunta su primo al verla trabajar
–Vinimos aquí para conseguir el libro ¿no? –Dice la chica con enojo –bueno, ahora mismo voy hacerles una poción para que puedan entrar al Inframundo sin complicaciones
–Pero ¿sabes hacer pociones? –pregunta Jay algo nervioso, y la bruja le lanza una mirada fulminante
–Soy una bruja –dice la chica con sarcasmo –no me vengas con eso
–¿Sabes a donde vamos? –pregunta Sara un poco asustada
–Claro que lo se –dice la chica con seguridad –es solo que, no te puedo sacar de aquí
La niña se atraganta ante esa respuesta.
–¿Moriremos aquí? –pregunta menos segura
–No –dice la hibrida para tranquilizarla
–¿Cómo no vamos a morir si no podemos ni siquiera salir de aquí?
–ni idea, pero tu sigue con esa esperanza de que alguien nos vayan a rescatar…
Este ángel está loco…
–Shhh –el ángel me chitó en el momento justo donde escuchamos la voz de una mujer, ya era algo grande, pero sus rasgos eran jóvenes, no parecía tener más de treinta años.
–Demonios… -caminaba la mujer en círculos –demonios, demonios… como le hare para hacer que mi plan funcione…
–¿plan? –susurra la niña pero el ángel le vuelve a chitar
–Maldito Sensei Wu –la bruja parecía echar chispas –volviéndome a hacer lo mismo, siempre… siempre, siempre hiriéndome –le brillan los ojos a la bruja como si se le hubiera ocurrido algún plan malévolo –pero no más
La bruja corre a una cajonera sacando ese mismo viejo libro deteriorado con el tiempo que Jazmín vio en el bosque de la tranquilidad.
–Oh no…
–¿Qué? –Pregunta la niña algo alterada –¿Qué? ¿Qué sucede? ¿Me perdí de algo?
–¿ves ese libro viejo, deteriorado y un poco polvoriento que te dan muchas ganas de tirarlo por la sensación de que tenga muchas polillas encima?
La niña asintió.
–Ese libro, es el libro oscuro del más allá
–Y… ¿eso es malo?
–Si
