Hola, actualización a leer!

Capítulo beteado por Day Aguilar, Beta FFAD www facebook com / groups / betasffaddiction

Gracias por el apoyo y paciencia, estamos llegando a la final.


CAPÍTULO NUEVE: AMOR

Estaba agotada, cansada, excitada y todo lo que termine en "ada".

Las hormonas aún estaban vueltas locas y a Edward le encantaba. Y bueno, a mí… Él solo pensar en Edward Junior me mojaba, ¡esta noche cenaba pancho como de que no! (1)

A mis treinta semanas de embarazo, las náuseas fueron remplazadas por las agruras, algo bueno considerando que ya no terminaba regresando todo lo que comía. Ahora mi preocupación es que tanto mi madre como mi suegra insistían en que tantas agruras era porque al bebé le estaba saliendo cabello; ¿acaso mi hijo sería el bebé cosa? ¿Cómo el tío cosa de los locos Adams? (2) es que si vamos considerando que llevo un mes con agruras y no les veo ganas de marcharse, a este paso mi bebé tendrá un montón de pelo. Joder, de solo pensarlo… Bueno, era mi hijo y lo amaría como tal, llegara calvo, con un solo pelo o cubierto de todo ello.

Mi vientre era más redondo y grande. Nuestro bebé era muy activo, constantemente estaba bailando, pateando o danzando, lo cual causaba que cada ratito corriera al baño a hacer pis. Me encantaba sentirlo moverse y su padre estaba fascinado, pasaba la mayor parte del tiempo hablándole y yo adoraba verlo.

Alice y Esme vendrían esta tarde a terminar de traer las cosas para el baby shower, el cual estaba a la vuelta de la esquina. Edward tenía planeado llevarse a los niños ese día para que disfrutáramos completamente. A mí no me engañaba, quería salvarse de semejante tortura y más porque la abuela, doña Elizabeth, también vendría.

Terminé de peinarme y emprendí camino a la escuela de mis hijos. Tomy adoraba que fuera por él, ya que siempre podía presumirme a sus amigos, les decía que era la mamá más bonita de todo el universo y que era completamente suya. Era tan tierno, nada que ver con aquel niño enojado, distante y serio, ahora era todo lo contrario. Su cambio era visiblemente notorio, la sonrisa que me dedicaba al verme llegar, sus brazos rodeando mi cuello diciendo "te extrañé, mami", sus besos en mi mejilla. No imaginé llegar a tener un hijo, tampoco imaginé poder amar a alguien a quien no llevé en mi vientre, pero ahora sé que es posible. Yo amo a ese niño y daría mi vida por él. Tanto él como su padre son estrellas brillando en mi camino.

Aparqué en un lugar vacío, saludé a las madres que esperaban como yo en la entrada. Cuando el timbre sonó visualicé a mí ojiazul, con su cabello despeinado, su mochila de Buzz (3) colgada en sus hombros, una sonrisa adornaba su carita y caminaba con dos amigos. Otro pequeño que no reconocí se acercó a él diciéndole algo, porque su ceño se frunció, la sonrisa desapareció y se alejó de ellos corriendo. Me preocupé, por lo que me apuré a llegar a él.

—Tomy, ¿estás bien, hijo? —Levanté su barbilla para verlo. Sus ojos estaban cristalinos y una pequeña lágrima rodó por su mejilla—. Hijo, ¿qué tienes? —Me asusté.

Su barbilla tembló.

—No me llames hijo, porque no soy tu hijo, no lo soy —gruñó aún con sus ojos hechos un mar de lágrimas.

Retrocedí, sorprendida. Me quedé en silencio, observándolo mientras mi corazón sufría por sus palabras. Las lágrimas querían aparecer. Respiré hondo varias veces hasta tranquilizarme y proseguí a hablarle: —Tomy, ambos sabemos que no soy tu verdadera mamá, pero te amo como a un hijo. A veces no necesitas ser el verdadero padre de alguien para amarlo y yo te amo, Tomy. —Le expliqué, agachándome tanto como mi cuerpo me lo permitía.

¿Cómo es que de un momento a otro habíamos retrocedido?

Esperé pacientemente a que me mirara, su cara se suavizó un poco.

—James dice que yo no soy tu hijo, él dice… Que mi madre se fue porque, porque nunca me quiso, que tú solo eres la mujer de mi papá y cuando llegue el nuevo bebé me botaran de la casa. —¡Oh, Jesús! ¿Cómo los niños pueden ser tan malvados?

—¿James es tu amigo? —pregunté. ¿Cómo alguien puede decir esas cosas para herirte de esa manera?

Él negó con su cabeza.

—Es nuevo en la escuela, hoy estuvo diciéndome cosas —Me explico—. Él dijo que me vio en una revista junto a ti y papi, y su madre le dijo eso.

Ahora lo entiendo todo.

¡Vaya! Pero cómo no va a ser el niño así, si parece que la madre es igual.

—Mira Tomy, la gente es rara, muchas veces dañan a las personas por maldad, lo único que cuenta es lo que la gente que nos ama dice. Tú eres mi hijo, aún así no hayas estado como lo estuvo Mía o como el bebé que está en mi vientre, tú eres mi hijo porque te ama mi corazón y eso no se puede deshacer ni ahora ni nunca —Le intenté explicar—. ¿Tú me amas? ¿Quieres que yo sea tu mamá? Tal vez no te lo pregunté Tomy, pero ¿te gustaría ser mi hijo?

Esperé paciente su respuesta. Se mordió el labio unos segundos antes de levantar su mirada. Sus ojos me observaron y luego una pequeña sonrisa apareció en ese precioso rostro.

—Sí, yo te amo mami, lo siento por ser grosero —Se disculpó abrazándome, mientras suaves sollozos salían de él—. Te amo mami, sí quiero ser tu hijo.

Lo abracé, correspondiendo su abrazo, mientras una pequeña lágrima se escapaba de mi ojo.

—Tal vez haya gente que te vuelva a decir cosas que te hagan sentirte mal Tomy, pero lo importante es que tú y yo sabemos que sí eres mi hijo y que yo soy tu madre, mientras no olvides que te amo todo estará bien, pequeño —Cuando su llanto se calmó, se separó de mí—. Ahora, ¿qué te parece si vamos por Mía y después a darle una visita sorpresa a papi?

Él pareció entusiasmado por la idea.

Estábamos por irnos cuando vi caminar a la madre del niño que había hecho llorar a mi hijo.

—Quédate aquí un momento, Tomy. —Le ordené sentándolo en una banca.

Caminé unos cuantos pasos hacia ella y la intercepté.

—Disculpe —Le hablé—. Soy Bella, la madre de Tomy.

Ella volteó en el acto.

—¿Sí? —preguntó, al parecer reconociéndome por la reacción de sus ojos al agrandarse—. Victoria, un gusto. —Se presentó.

—Pues no es un gusto dadas las circunstancias. Su hijo, James, le dijo al mío que yo no era su madre, haciéndolo llorar por la crueldad de sus palabras, le pido por favor que le diga a su hijo que no vuelva a decirle algo así a Tomy. Los niños deben convivir y jugar, no lastimar a los demás. —Le cuestioné.

Ella vio a James, quien frunció la cara, molesto.

—Bueno, James no ha mentido, las revistas lo dicen —afirmó.

Si será ingenua esta mujer…

—Me vale un pimiento lo que las revistas digan o no, aquí estamos hablando del comportamiento de un niño para herir a otro. No creo que sea justo que usted o cualquier otra persona vengan y juzguen. Así que le advierto una sola cosa: su hijo vuelve a molestar a mi hijo, y no crea que me voy a quedar sentada viendo. Voy a venir por usted, pues está claramente establecido que no ha sabido educar a su hijo para que sea un buen ser humano.

—¿Quién se cree usted para decir eso? —gruñó molesta—. No crea que porque está embarazada impedirá que me defienda. Se aprovechó de ese hombre para tener riquezas, poder, conozco a ese tipo de mujeres, usted es una de ellas… Una puta —vociferó.

¡Miércoles! Y luego no quieren que uno explote con tanta gente hueca del cerebro.

—Por la forma de vestir —La miré de arriba a abajo descaradamente—, puedo decir que la puta aquí es otra, pero no se preocupe lo que usted haga o deje de hacer no es mi problema. Sin embargo, una cosa sí es segura: su hijo o usted dicen algo de mi pequeño y usaré todo el poder y riquezas que usted dice que tengo para mover, cielo, mar y tierra para ir tras usted —gruñí—. Así que hable con su hijo, dele clases de compañerismo, humanidad y respeto o aténgase a las consecuencias.

Di media vuelta y tomé la mano de Tomy, quién me dio un pequeño apretón. Sonreí para él, que correspondió a mi sonrisa, y caminamos tranquilamente hasta llegar a la guardería donde Mía nos esperaba sentada en su sillita. Tan pronto nos vio empezó a brincotear. La maestra le sonrió, abriendo la puerta para ella.

—¡Tomy mi! —gritó feliz, abrazando a su hermano. Levantó su trompita para después besar su mejilla.

Mi hijo rió encantado, abrazándola.

—Vamos a ir a ver a papi. —Le contó feliz.

—¡Papi Ward siiiii! —gritó mientras la maestra me entregaba su mochila y nos despedíamos de ella.

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Cuando llegamos a la empresa, Tanya venia caminando con una carpeta en las manos.

Mía al verla gritó: —¡Tati!

La susodicha, al oír que le hablaban, levantó la mirada hasta que nos vio.

—¡Ay, pero si es mi princesa! —Sonrió acercándose a nosotros—. Hola caballerito —saludó a Tomy.

» Hola bebé —acarició mi vientre—. Hola panzas. —Me saludo a mí.

—Que graciosa Tanya, síguele poniéndole apodos a la pobre mujer embarazada —Me quejé—. Yo que pensaba invitarte a comer a tu restaurante favorito…

Ella abrió sus ojos y formó un puchero.

—Nada, nada, como te quiero tanto voy a evitar que engordes, al fin que como estoy bien panzona, un poco más no me afectará en nada. —Le dije sarcásticamente.

Ella bufó.

—Vamos Bellita, estaba jugando —La ignoré—. ¿Quién es la bolita más bonita? ¿Quién? ¿Quién? —preguntó con voz infantil.

—No tengo tres años Tanya y para de decirme gorda —Le recordé—. Ahora qué tal si te quedas con Mía y Tomy en lo que voy a ver a mi esposo, puede que lo reconsidere y hasta te invite el postre. —Ella sonrió, moviendo sus cejas graciosamente.

—¡Ah, vaya! —rió—. Golosa.

Le saqué la lengua.

—Pero sí, acepto. Niños vamos a pasear, aprovecha Swan.

—¿Qué va a aprovechar mami, tía Tanya? —preguntó Tomy. Sí, ahora era la tía Tanya a petición de ella, ya que se había autoproclamado mi hermana, y viéndolo bien Tanya estaba igual de loquita que Renée, así que encajaba en mi familia.

—Más bien qué no va a aprovechar, ojala que la oficina sea insonora, sino pobre de la señora Cope, le va dar un infarto. —Rió, dejando a mi hijo confundido.

—¡Tanya! —Le grité—. Mantén el pico cerrado, ¿no has oído que calladita te ves más bonita?

Me sacó la lengua al mismo tiempo que me guiñaba un ojo.

—Ignoren a su mamá niños, la tía Tanya los va llevar a la heladería de enfrente, cortesía de la tarjeta de crédito de Tyler. —Un coro de "¡sí!" se escuchó por todo el pasillo.

Apresuré mi paso hasta llegar a la oficina.

—Buenas tardes, señora Cope, ¿está mi esposo? —pregunté.

Levantó la vista, mostrándome una sonrisa.

—Buenas tardes, señora Cullen. Acaba de llegar de una junta, ¿quiere que le avise que usted está aquí? —preguntó amablemente.

—No gracias, quiero darle una sorpresa. —Asintió, levantándose de su lugar con un montón de carpetas en la mano.

—Bueno, con su permiso, tengo que entregar estos archivos. —Asentí. La señora Cope era mi remplazo, una mujer de cuarenta y ocho años, bajita, pelo negro, casada y con tres hijos, de lentes, medio llenita, muy buena persona, dedicada a su trabajo y no a andar robando hombres casados.

Abrí la puerta de mi esposo, quien estaba entretenido con la computadora y ni cuenta se dio de que entré, puse el seguro por las dudas y hablé.

—Buenas tardes, señor Cullen. —Levantó la vista enseguida, sonriéndome. Esa sonrisa me desarmaba y con ese traje lucía sexy, apetecible, comestible y lo mejor de todo: era mío.

—Éstas sí que son unas muy buenas tardes —Se levantó de su silla hasta llegar a mí y besarme suavemente—. ¿Cómo estás amor? ¿Y los niños? —preguntó, buscándolos mientras sus manos iban a mi vientre.

—La tía Tanya se los llevó a comprar un helado —Le respondí mientras mis manos iban a su pecho, acariciándolo—. Y yo aproveché visitarte para comerte —gemí cuando encontré la dureza debajo de su pantalón.

Su seductora sonrisa apareció.

—Entonces tenemos que aprovechar el tiempo. —Asentí con la cabeza.

Dio un paso a la puerta cuando lo detuve.

—Ya tiene seguro.

—Pequeña traviesa —gruñó, estallando sus labios contra los míos. Mis manos fueron a su cabello donde daba pequeños tirones, sus manos abrieron rápidamente los botones de mi vestido. Se deshizo del brasier, dejando mis pechos descubiertos. Tiró, succionó y mordisqueó con urgencia mientras yo trabajaba con su pantalón.

Caminó conmigo hasta llegar a su escritorio donde hizo espacio para acorralarme contra él, por fin pude dejar al descubierto a Edward Junior, libre como el viento, libre y muy feliz de verme.

—No voy a durar mucho cariño, me he puesto a mil de solo imaginarte —gruñó, entretenido con mis pechos, los cuales habían aumentado considerablemente de tamaño.

Uno de los beneficios de la maternidad.

Abrió mi vestido y quitó mis bragas, sus dedos fueron a mi vagina.

—Estás muy mojada, amor —ronroneó, acariciándome.

Estaba que goteaba, estaba excitada y necesitaba sentirlo ¡ya!

—Te necesito, a ti, a Edward Junior, ¡ya! —supliqué, removiéndome contra él.

—Lo tendrás —prometió introduciéndose de una sola estocada en mí. Nuestros movimientos fueron rápidos, urgidos, agonizantes, mis paredes empezaron a cerrarse y el conocido cosquilleo se hizo presente—. Mierda, bebé, te amo —gruñó mientras lo sentía tensarse un segundo antes de que su orgasmo llegara, haciéndome explotar con él.

—¡Oh Dios! Eso fue maravilloso —musitó con su respiración aún agitada.

—Sí, lo fue. —Estuve de acuerdo con él. Me volvió a besar antes de que separase de mí. Me condujo al baño donde me ayudó a limpiarme y vestirme.

Después de estar presentables regresamos a su oficina donde organizamos el desorden, quitó el seguro y varios minutos más tarde la puerta se abrió, dando paso a nuestros hijos con sus camisas manchadas de helado.

Ambos tenían sonrisas en sus caritas.

—¡Papi! —gritaron los dos, corriendo abrazar a su padre. Mía trepó a sus piernas, mientras que Tomy lo abrazó fuertemente. Edward abrazó a ambos, llenándolos de besos.

—Pero miren como terminaron —Les dijo a ambos niños, que sonrieron inocentemente—. Estuvo bueno el helado ¡eh!

—Bueno tortolos, les di tiempo suficiente, ni lo nieguen, sus caras de satisfechos, los labios hinchados, ojos de borrego a medio morir y sonrisas bobas los delatan —Ambos nos sonrojamos—. Lo bueno de todo es que ya estás embarazada, porque si no te hacía gemelos —rió.

—¡Tanya! —gritamos ambos señalando a los niños, los cuales la miraban curiosamente.

—¿Qué? —preguntó con fingida tristeza—. Deberían agradecer que los dejé despacharse a su gusto…

—¡Tanya! —Volvimos a gritar ambos.

Sacudí la cabeza.

—Mejor vámonos. Edward, me llevo a Tanya y los niños a comer, ¿vienes?

—Aún tengo una junta más, ¿te veo en casa? —preguntó con cara de pena.

Me acerqué a él.

—Claro, de hecho hay algo que tengo que decirte —Apunté en dirección a Tomy—. No es nada de lo que tengas que preocuparte, pero sí es importante que hablemos. —Él asintió, besándome suavemente.

Se despidió de los niños y nos fuimos.

La comida con Tanya fue como siempre: bien. Ella nunca para de hablar y por supuesto jamás te aburres con su compañía. Aunque no lo admita en su presencia, la adoro. Su relación con Tyler va bien y yo estoy contenta porque ella merece ser feliz.

En serio, ella se comporta como una tía para mis hijos, es su cómplice, los consiente y apoya. En la comida Tomy le contó lo que James le dijo y Tanya lo abrazó y reconforto, aún recuerdo sus palabras…

¡Oh cielo! Ese niño es un malvado, no le hagas caso, tu mamá es Bella porque así lo quiso tu corazón Él asintió a sus palabras. Después, Tanya levantó su mirada y me sonrió—. Podemos deshacernos de él, tengo una pala, guantes de piel y mi camioneta propuso.

Tanya. La regañé por sus palabras.

¿Qué? Ese niño se lo merece, al menos deberíamos asustarlo dijo encogiéndose de hombros.

Negué con la cabeza por sus ideas y me concentré en el postre—. ¡Ves como sí eres golosa! Ya comiste un postresote y vas por otro. —Me dijo de repente, haciéndome escupir el pastel.

Tanya —gruñí, acalorándome por los buenos recuerdos de la oficina de Edward.

Después de dejar a Tanya en la empresa, emprendí el viaje de regreso a casa, el cual fue bastante tranquilo considerando que ambos niños comieron un montón de azúcar.

Mientras bañaba a Mía, Tomy lo hacía en su habitación. Una vez que estuvieron listos ambos se sentaron a ver televisión, mientras yo iba abrir la puerta puesto que el timbre estaba sonando.

Esme y Alice llegaron de acuerdo a la hora, trayendo los recuerdos que daríamos en el baby, junto a los juegos y demás cosas que según ellas eran necesarias. Pasamos la tarde disfrutando de la energía de Alice y las deliciosas galletas que Esme preparó.

Alice sin duda era una buena cuñada y amiga, y Esme una maravillosa suegra. A ambas las apreciaba un montón.

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Después de que se fueran mi cuñada y suegra decidí darme una ducha. Tomy y Mía se acababan de dormir en la sala, los arropé con una sábana y aproveché el momento bañándome en la planta baja.

Me puse algo cómodo, Edward entró justo cuando estaba secándome el cabello. Hizo un puchero al verme.

—Debiste esperarme. —Se quejó, llegando hasta mí y besándome.

—Bueno nadie dijo que no puedo bañarme otra vez —Él sonrió—, sin embargo Tomy y Mía duermen, creo que es un buen momento para hablar. —Asintió entrelazando nuestras manos y guiándome al despacho.

—¿Qué ocurre amor? —Me preguntó una vez que cerró la puerta—. ¿Tomy se portó mal? ¿Te dieron alguna queja?

—No es eso, hoy a la hora de la salida un niño le dijo a Tomy que yo no soy su madre, que su verdadera mamá se fue porque no lo quiso y que tan pronto llegara el bebé nosotros lo botaríamos de la casa —Edward abrió los ojos asombrado, su ceño se frunció y sus manos se cerraron en puños—. Tranquilo cariño, mira… —proseguí a contarle como se dieron las cosas, la reacción de Tomy, las cosas que me dijo, lo que hable con él, lo que le dije a la madre del niño, todo, cada detalle.

Nuestras manos estaban entrelazadas mientras aún sentía sus pequeños temblores.

—Hiciste bien amor. ¿Quién se cree que son ella y su hijo para venir a lastimar a mi familia?

Decidí no aplazarlo más y hablar con él.

—No lo sé cariño, solo sé una cosa, he estado viendo las cosas, analizándolas y yo, este… Veras, quería, quiero… —Tomé una respiración profunda— Amo a Tomy, él es mi hijo porque mi corazón y su corazón así lo quisieron, no me importa lo que la gente diga o sepa, pero sé también que voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para protegerlo. Amo a tu hijo, que ahora es mío, y quiero… Quiero adoptarlo legalmente para que nadie nunca diga que no soy su madre. —Edward me miraba en silencio, sus ojos me traspasaron y de repente sus lágrimas comenzaron a descender.

De pronto me vi atrapada en sus brazos.

—¡Oh, Bella! ¿Qué hice allá arriba para merecerte? Si antes te amaba, ahora te amo mucho más. ¿En serio quieres adoptar a Tomy?

—No tienes nada que agradecer, me diste un niño maravilloso, por supuesto que quiero adoptarlo, él ya es mi hijo y sabe que yo soy su madre, solo es un paso más para complementarlo —Una duda se formó en mi cabeza—. ¿Tú crees que Ángela algún día venga a reclamar a Tomy? —Ese pensamiento me traía loca de angustia desde la tarde.

Él se separó de mí.

—No cariño, ella perdió todos los derechos cuando firmó ante el abogado para venderme a Tomy —gruñó—. No tenemos nada de qué preocuparnos, ella no es ni nunca será un obstáculo en nuestras vidas, si no se ha aparecido en estos años dudo que lo haga.

Suspiré más tranquila.

—No sabes lo feliz que soy al escucharte. Primero quiero hablar con Tomy y si él acepta, ¿cuánto tardaríamos en hacer el trámite?

—No creo que demore mucho, ya que tenemos unos abogados exitosos y no hay objeciones sobre la adopción. Ahora —De repente se puso nervioso—, amo a Mía con toda mi alma y es parte de ti. Me encantaría ser su padre, verla crecer cada día, jugar con ella, protegerla, cuidarla… Deseo de todo corazón que ella sea mi hija.

Ahora la que estaba llorando era yo.

—Oh Edward, ¡claro que sí! Mía te ama y te proclamó su padre desde el primer día que se conocieron; por Riley no debemos preocuparnos, él lo que menos quiere es asumir alguna responsabilidad, dudo mucho que vaya aparecer algún día. —De solo recodarlo me daban nauseas.

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Después de cenar decidimos hablar con Tomy.

—Tomy —Le llamó Edward—, nos gustaría hablar contigo.

—Ya me disculpé con mamá, papi. —Le dijo, agachando la cabeza. Supuse que él pensaba que lo regañaríamos por lo que sucedió en la tarde.

—No campeón, no te voy a regañar, Bella ya me contó lo que sucedió y lamento mucho que te hayan hecho daño, hijo —Jaló a mi pequeño ojiazul hasta sentarlo en sus piernas, mientras lo abrazaba fuertemente—. Queremos hablar contigo de algo importante. Bella me dijo que te preguntó si querías que fuera tu mamá y tú le dijiste que sí...

Él asintió.

—Bueno, ella quiere preguntarte algo más. —Tomy dirigió su mirada a mí.

—Eres mi hijo porque lo siento aquí —Apunté mi corazón—, pero quisiera saber si te gustaría llevar mi apellido, ¿me permitirías adoptarte Thomas?

Sus ojos se pusieron rojos y empezó a llorar aferrado a Edward.

—Sí quiero, sí quiero que me adoptes, mamá. —Se bajó del regazo de su padre para venir al mío, donde con cuidado me abrazo mientras me besaba en la mejilla, haciéndome llorar de emoción.

Cuando nuestros sollozos menguaron, Edward habló.

—Así será hijo, Bella va a ser tu mamá. Y quiero preguntarte, ¿qué opinas sobre que yo adopte a Mía para poder ser su padre, y que ambos sean hermanos?

Él asintió con una enorme sonrisa.

—Te amo mamá, quiero ser tu hijo y que Mía sea mi hermana junto con el bebé. —Edward sacó a Mía de su sillita y nos abrazó con fuerza manteniéndonos unidos.

Una vez me pregunté si esto funcionaria, si podríamos llegar a formar una familia, ahora estoy segura de que es posible, nunca va ser fácil, habrán días buenos y malos (Aunque espero que sean muchos buenos y pocos malos) pero mientras nos amemos y comuniquemos, nuestro hogar funcionará, nuestra familia sobrevivirá.

El amor llegó a mi vida de una manera que jamás imagine, ¿quién pensaría que de una noche pudiera haber surgido algo tan hermoso? ¡Yo, nunca!

Sin embargo, ahora que estoy rodeada por las personas que amo y que me aman, no concibo mi vida sin ellas. Amar es dar parte de ti a una persona sin esperar nada a cambio; cuando es reciproco, las recompensas pueden ser sumamente grandes. En mi caso fui bendecida y multiplicada. Mía ganó un padre, un hermano mayor y otro menor. Y yo gané una nueva vida al lado de mi hija, mi hijo, mi esposo, nuestro bebé, Toto, Ruffus y todos aquellos quienes nos aman y a quienes amamos.


(1)Expresión usada en algunas partes de México.

(2) Personaje de la serie de televisión y películaThe Addams Family.

(3)Personaje de Toy Story.

Este capítulo para mí fue hermoso. Adoro a Tanya es una loquilla y que decir de Mía y Tomy ese par me tiene enamorada.

Edward y Bella parecen que nunca tendrán suficiente jeje.

Bueno chicas, quiero dar las gracias por su apoyo y comprensión al esperar cada capítulo. También quiero informarles que el próximo capítulo será el final de esta historia que como todas tiene que concluir. De solo pensarlo me da nostalgia.

Gracias por sus comentarios:

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