Me alegra mucho ver que a los que esáis siguiendo la historia os está pareciendo entretenida.
¡Muchas gracias por todos vuestros reviews!
Tras lo ocurrido en el baile Hermione despertó en un nube de verguenza, arrepentimiento y deseo. No sabía como afrontar esa situación ahora mismo.
"¿Qué quiso decir Snape con que no le gusta compartir? No alcanzo a entender porque no quiere compartir algo que se supone que desprecia, me odia, me llama zorra... pero no, SU zorra perdon..." Sentía que la cabeza le iba a explotar entre la resaca y los quebraderos de cabeza que le causaba su maldito profesor.
Bajó a desayunar a duras penas, con unas ojeras como si hubiera estado en una mala pelea de boxeo y se sentó a desayunar con sus amigos, ya que era domingo. Snape tampoco tenía muy buena cara. En cuanto se sentó Ginny empezó con su interrogatorio, sabía que la preguntarían porque después de lo ocurrido se fue directa a su habitación.
-Oye Herms, ayer desde que saliste con Ron no volviste a la fiesta. ¿te paso algo?
-No, solo estaba cansada.- miró al pelirrojo que tenía la cara del color de su pelo.
-Ron volvió y nos dijo que Snape le echó de allí.
-Si... bueno, necesitaba hablar conmigo de... una de las tutorías, que había que cambiarla.- Hermione se inventó esa excusa porque no quería decir delante de todos que Ron había intentado besarla.
-Ahm...- Ginny no parecía muy convencida, sin embargo no volvió a sacar el tema, cosa que Hermione agradeció bastante, aunque sabía que no se iba a quedar así.
Cuando fue a despedirse de ellos la pelirroja la cogió por banda aprovechando que los chicos se estaban despidiendo de otros antiguos compañeros.
-Venga Herms, cuentame que pasó ayer ahora que los demás no nos oyen.
-Bueno... ayer tu hermano me besó.- A Ginny se la iluminó la cara.- Y cuando Snape lo vio quiso hablar conmigo a solas, para decirme que si quería ser una buena profesora tenía que aprender que no puedo andar besuqueandome por los rincones del colegio, que tenía una reputación que mantener.
" Buena excusa cerebrito" pensó orgullosa al haberse inventado una mentira tan creíble.
-Ese murciélago siempre fastidiándolo todo. Seguro que estaba celoso porque a él nole besaría nadie nunca.
-Venga Ginny en parte tiene razón, si lo ven los alumnos...
-Bueno, entonces, Ron y tu estáis juntos ¿no?- Preguntó con una sonrisa.
-Bueno Gin, es más complicado que todo eso. En el tiempo que llevo aquí he pensado muchas cosas y ahora mismo no quiero estar con nadie.
-Oh...
-Te pido una cosa, no le digas a tu hermano que te lo he contado, esta mañana casi se atraganta cuando preguntaste.
-Esta bien, prometido.
Las chicas se dieron un abrazo y todos los invitados se fueron a sus respectivos hogares.
Durante el resto del día Hermione se encerró en su habitación a pensar y a pensar sobre todo lo que estaba ocurriendo. A eso de media noche incapaz de coger el sueño decidió ir a relajarse al baño de profesores, como había hecho el otro dia.
Entró y encendió los grifos y dejo la ropa y la toalla en el banco y se encaminó desnuda al agua. Entró en la bañera, cerró los grifos y se dejó llevar por la música que salía de su ipod. No sabía cuanto tiempo llevaba allí hasta que una venda la tapó los ojos desde fuera del agua.
A Hermione casi la da un infarto del susto, y gritó y pataleo hasta que esuchó la sedosa voz de Snape susurrándole al oído de forma amenazante.
-Callese Granger. No quiero que diga ni una palabra.- dijo mientras la ponía una mordaza en la boca.
Hermione obedeció con miedo y con espectación a ver que era lo nuevo que le había preparado su profesor.
-Lo de ayer no me parece suficiente castigo como para lo que hizo, como le dije el otro día si hace las cosas mal, tendrá que pagar por ello, ¿comprende?
Ella asintió.
-Bien, de todas formas, le voy a dar la oportunidad de salvarse del castigo.- empezó a decir - Tiene la ocasión de redimirse ahora mismo, y pedir disculpas por su promiscuo comportamiento con el asqueroso Weasley, o aceptar el castigo que le imponga con todas sus consecuencias.
Hermione por un momento tuvo miedo, lo de las consecuencias no la convencía del todo, ¿debía fiarse de él o no?, sin embargo, la curiosidad fue más fuerte que el miedo cuando las manos de su profesor empezarón a bajar hasta tocar sus erectos pezones, lo que produjo en ella un pequeño gemido de placer.
-¿He de tomar eso como un que acepta el castigo?
La chica asintió, y notó como se metía en el agua. Por un momento no sintió nada hasta que la boca de su profesor empezó a recorer su pecho con violencia. Los gemidos de Hermione sonaban ahogados por culpa de la mordaza y eso le excitaba aún más. Estaba bajo su poder, obediente, sumisa y caliente, podía notar el calor que desprendía su sexo incluso debajo del agua.
La subió al borde de la enorme bañera y tras abrirla las piernas devoró su sexo hasta hacerla enloquecer, tanto que tuvo que recostarse hacia atrás en el suelo, pero justo cuando estaba a punto de llegar a la cima del placer paró y la dio la vuelta. Ella quedó con medio cuerpo apoyado fuera y otro medio dentro del agua. Snape recorrió la longitud de sus labios vaginales con la punta de su miembro hasta llegar un poco más arriba. Ella se puso nerviosa porque se dio cuenta de lo que iba a ocurrir a continuación cuando la polla de Snape empezó a presionar la entrada del ano. Se revolvió un poco y Snape la agarró de la cadera para que no se moviese.
-Todavía tienes una oportunidad de redimirte, ¿aceptas el castigo Granger?.
Ella no pudo resistirse a la tentadora voz de su profesor y asintió con la cabeza. Un segundo después el miembro volvía a hacer presión en el mismo sitio intentando abrise paso poco a poco, hasta que estuvo completamente dentro.
Hermione chilló mezcla del dolor, y Snape aumentaba el ritmo poco a poco mientras con varios de sus dedos penetraba la vagina de la chica. El ritmo fue subiendo progresivamente, y los gemidos de Hermione se mezclabar con pequeños gritos de dolor y de placer, hasta que él llegó al orgasmo emitiendo el sonido que Hermione catalogó como el mas sexy que había escuchado hasta el momento.
Salió de ella y le quitó la venda y la mordaza. y la metió en el agua. La observó por un momento, estaba exahusta, sudorosa y agotada. Ella le miró directamente a los ojos y sonrió. Él no, ni por un instante. No era su estilo, y ella lo sabía. Sin embargo cuando salió del agua la tendió una mano desde el borde, ayudándola a salir. Ambos se vistieron y abrió la puerta dejándola salir primero.
Hermione quiso decir algo, pero justo cuando estaba a punto de abrir la boca Snape se dió media vuelta y se fue.
