Capítulo X
Tres días. Hacía tres días que Blaine no se aparecía por el pequeño departamento donde trabajaban y la tensión se respiraba en el aire. Nick estaba molesto, frustrado y confuso. Apenas y veía a su prometido por la casa de Noah, y cuando lo hacía, podía leer la palabra la 'culpabilidad' brillando en esos honestos ojos amarillos. Sabía que no era entera culpa de su hobbit, ya que por sí mismo jamás le hubiera escondido nada; sino del inútil oso que no dejaba de acosarlo día y noche, tratando de ganar un poco de su atención
El timbre retumbó por las paredes de la casa de Karofsky una vez, seguida casi de inmediato por una horda más potente e insistente, como si se tratara de un infante quien jugaba con los controles.
—Diga —Marty abrió la puerta con un semblante de pocos amigos.
Mientras, frente a él, se tendió una de las imágenes más bizarras e irreales que pudo haber visto en todo L.A. o toda su vida, según lo viera: Un chico con el cabello hecho un nido de pájaros vestido con una pijama de snitchs color roja y abrazando a un peluche de oso grizzli que le sonrió amablemente, ocultando su rostro y su bufanda roída y vieja de gryffindor bajo una capucha y una capa de viaje.
—¿Se encuentra Kurt Hummel?
—¿A quién anunció? —El hombre intentaba con todas sus fuerzas no empezar a gritarle que le largara, que no admitían indigentes.
— Blaine Anderson, por favor — sonrió un poco más amplio —
—Acompáñeme —Marty lo llevó hasta el estudio de Kurt sin quitarle los ojos de encima. Golpeó la puerta suavemente —. Señor Hummel, un... Blaine Anderson, quiere verle —miró de arriba abajo al diminuto hombre a su lado enarcando su ceja derecha.
— Déjelo pasar, Marty, gracias—contestó el diseñador de espalda a la puerta, sentado en un pequeño banco mientras colocaba sus diseños en un corcho, tanteándose el mentón.
—Bajó su riesgo —Marty abrió la puerta dejando pasar a Blaine y luego se marchó esperando que el señor Dave no se molestara por meter a esa clase de gente a su casa.
Hummel tardó un par de minutos antes de girarse y mirar a su amigo acurrucado sobre el sofá, dispuesto en su oficina, como si se tratara de un niño pequeño o un tipo de cachorrito; sonriendo para sí mismo al descubrir por qué el tono de Marty sonaba tan desconfiado.
—Explícame, ¿Cómo llegaste hasta acá vistiendo tus pijamas de Harry Potter y una capa sin que nadie se te quedara viendo extraño? - Blaine se alzó de hombros y Kurt resopló.
—No me acuerdo, mamá - Kurt reprimió sus ganas de rodar los ojos y sonreír irremediablemente - sólo sé que Sam me dio la dirección y que me quedé dormido en el autobús. Desperté un par de calles más adelante, así que tuve que caminar como quince minutos para regresar.
— ¿Y por qué te dormiste en el autobús? No es como si tuvieras mucho que hacer últimamente. Estás en tus vacaciones - Hummel tiró de su silla cuando miró a Blaine desviar la mirada, abrazándose un poco más a su capa y bajar la capucha.
—No he podido dormir...-cuando Kurt arqueó la ceja, inconforme con la escueta respuesta, Anderson suspiró-me siento incómodo durmiendo en el mismo cuarto que Finnick.
—Incómodo, ¿por qué? - indagó Hummel, reprimiendo una sonrisa. David estaba moviendo bien sus cartas.
Blaine dudó un poco antes de abrazarse un poco más a su oso de peluche y contestar, la mirada perdida en algún punto del sofá: — Siento que estoy engañando a Finnick...con Dave...aunque no haya hecho nada malo—confesó, omitiendo ciertos detalles, como el no evitar los besos, las caricias o coqueteos de Karofsky—¿Cómo puedo dormir en la misma cama que mi prometido cuando David ha estado coqueteando conmigo y no he hecho nada evitarlo? - suspiró, alborotándose el cabello - por ello llevo durmiendo en la sala desde antier.
— Pseudo dormido, tienes unas bolsas horribles bajo los ojos - corrigió Hummel.
— El punto es que no sé qué hacer. Está insistiendo mucho...Y...-guardó silencio, mirando a Kurt anhelante y herido. Hummel entendió, por lo que abandonó su silla y se acomodó al lado del moreno, acariciando y besando su melena alborotada - No quiero que esté cerca mío...no quiero volver a salir herido...
Kurt le meció como si se tratara de un pequeño niño, ansioso de calmarlo. Tras un par de minutos, Blaine pareció relajarse lo suficiente para caer dormido en el regazo del actor, quien soltó aire en un suspiro, cerrando los ojos y echando la cabeza para atrás.
Ojalá y él hiciera a Sebastian desvariar como Dave lo hacía con Kurt, pero nada. Sabía que era demasiado pronto, su parte lógica le recriminaba la falta de paciencia, pero aquella más emocional comenzaba a angustiarse, a desesperarse; a recriminarle él porque estaba tardando tanto si, cuando apenas se conocieron, Seb y él compartieron todo en dos semanas, a rogarle que tomara a Sebastian por la solapa del traje y lo besara con todo lo que tenía.
Sebastian había tenido un sueño bastante particular: Kurt tenía esa pecaminosa falda, él llegaba por detrás, le tiraba sobre una pared dejándole el culo al aire. En su sueño Kurt, además, tenía puestas unas bragas de seda roja, ¿por qué? Bueno, porque Sebastian era un pervertido y quería ver a Kurt vestido así para él. Sonrió al recordar la maravillosa sensación de arrancarle las bragas y follarle como un animal salvaje. Lo necesitaba tanto, ya no quería seguir ocultando su deseo, su amor. Esa mañana se levantó dispuesto a dejarlo todo por Kurt. Caminó hacia el estudio y vacilo entre tocar la puerta. Se tomó un segundo, se acomodó la corbata y abrió de golpe. Su sonrisa se esfumó en cuanto vio el tierno cuadro frente a él. Sus dientes rechinaron con fuerza y toda la estúpida fantasía de estar de nuevo con Kurt se había disipado al verlo abrazando a Blaine quien estaba dormido entre sus brazos. No lo soportó, dio un portazo y se marchó.
Dave vio bajar a Sebastian hecho una furia. Parecía que en cualquier momento empezaría a lanzar objetos por toda la casa.
—Ey, tío ¿qué te pasa? —Sebastian negó —. Parece que quieres matar a alguien.
—Me encantaría pero a ti no te gustaría nada —Sebastian intentó calmarse —. ¿A dónde vas?
—Marty me dijo que había un indigente en la casa. Está con Kurt, voy a ver qué sucede —Sebastian arqueó una ceja.
—Así que indigente. Espero que cuando lo veas termines corriéndole a patas —sin más, Sebastian se marchó al despacho. Dave subió apresuradamente las escaleras y caminó hacia el estudio de Kurt. Golpeó la puerta esperando a que Kurt le permitiese entrar.
— Pase - contestó Hummel, esperanzado de que se tratara de Sebastian.
—Kurt me dijeron que había un... indigente —la voz de Dave se empezó a perder en cuanto vio a Blaine en los brazos de Kurt —, ¿qué coño pasa aquí? —Dave miró a Kurt como si quisiera arrancarle los brazos. Tenía días sin ver a Blaine, no se aparecía por su oficina desde la última vez.
Kurt rodó los ojos, acariciando el cabello rizado: — Tranquilo, grizzli. El que Bilbo esté aquí, en su pijama de snitch, con una sucia bufanda de Gryffindor y un oso de peluche es enteramente tu culpa.
—Y una mierda —quería gritar pero se controlaba, a pesar de todo, Blaine se veía terriblemente adorable y no quería despertarle. Sonrió levemente al notar la vestimenta y la bufanda de Gryffindor, Blaine la tenía, aún lo recordaba —. Tengo días sin verle y ahora resulta que sale de la nada para estar contigo.
— Déjalo. Ha sido parte de la decoración de la casa por tres días para no tener que verte y está ahora está cansado — bromeó con su sonrisa ácida — En serio. Blaine está acabado. No sé qué le hiciste, pero desde hace tres días no quiere dormir en el mismo cuarto que Finnick. Ahora, como yo soy 'la mamá gallina', me toca lidiar con tus desastres.
—Pero si no le he hecho nada... aún —la figura de Blaine estaba cubierta por la capa —. Me encanta la idea de que no duerma con el hijo de puta de Nick, pero por muy mamá gallina que seas, no soporto que el toques. ¡Sé que han follado como conejos durante los últimos cinco años! —subió un poco la voz y Blaine se movió ligeramente entre los brazos de Kurt.
— Calla sino quieres que te corte la lengua — Kurt siseó protectoramente — Y no tienes tu nada que reclamarte, habiéndote acostado con media población rusa y gran parte del resto.
—Ya, sí ¿y tú no hiciste lo mismo? Venga, deja que me lo lleve a una habitación.
— No — Dictaminó Hummel — No vino a dormirse conmigo para luego despertar en un cuarto donde un oso aprovechado se lo puede coger—rodó los ojos —En todo caso, vi a Sebastian apenas entrar y salir de cuarto. ¿Sabes que le pasó o dónde está?
—Uno, no voy a hacerle nada —Dave le dijo exasperado —. Dos, no sé qué le paso. Lo vi antes de subir y parecía que quería matar a... —Dave sólo tuvo que sumar —, Blaine. Los vio y se puso celoso.
El rostro de Kurt se iluminó instintivamente, besando cariñosamente a su amigo en los labios, pues aunque no pudo verlo, Blaine había logrado lo que él tardó varios días
—¡Carajo! —Dave le arrebató de los brazos el cuerpo somnoliento de Blaine. No podía querer el descaro de Hummel.
— ¡Hey! -replicó - devuélveme eso. Es mío.
—¡Suficiente! —Dave apartó a Kurt de un manotazo. Blaine tenía las manos sobre sus pectorales y sus ojos brillantes parecían intentar enfocarle —. Vamos a calmarnos, por favor —abrazó fuertemente a Blaine —. Voy a colocarle sobre el sofá. Y tú, no lo beses más.
— Eso sólo ha sido una diminuta probadita de todo lo que he bebido de él -gruñó - ¡ahora cállate, vas a despertarlo...!
—¿No puedes ser sutil? —Dave colocó el cuerpo de Blaine sobre el sofá, se olvidó por unos segundos de Kurt, y acarició la rizada cabellera de su chico para después darle un suave beso en la frente y cubrirlo mejor con la capa —. Sebastian no va a estar muy contento cuando sepa lo que hiciste con Blaine. Sabes lo posesivo que es.
— Y Si por alguna mágica razón tu logras que Blaine regrese contigo, a él tampoco le hará mucha gracia el que te hayas acostado con mucha gente — ante la mirada que Dave le ofrecía, Kurt se cruzó de brazos — a mí no me vengas con tus dramas y tus 'yo no hice nada'. Si se nota.
—¿En serio se nota? —Dave estaba un poco nervioso por esa parte de su vida. No quería que Blaine pensara mal —. Tampoco fueron muchos... Trent y otros...
— Si. Media Unión Soviética y algunos desperdigados por allí — ironizó Kurt —
—No muchos... ¿en qué se nota? —Dave había perdido todo lo fiero y es que en realidad estaba preocupado. Su pasado era un poco menos brillante que el de Blaine y no quería verlo sufrir por esas aventuras que tuvo.
Kurt suspiró, impidiéndole a Karofsky el notar que sonreía por dentro por todas esas reacciones.
—Si son muchos, pero no se te nota tanto — negó, dejando a sus labios curvearse suavemente — al menos dudo que Blaine lo note de buenas a primeras. Bien sabes tu que es un despistado.
—Sí... tal vez —Dave miró a Blaine plácidamente dormido y sonrió —. Lo estás haciendo bien —Kurt arqueó su ceja sin entender —, con Sebastian, quiero decir. Está loco de celos. Sólo necesita un pequeño empujón para caer completamente.
— Si, perfecto - rodó los ojos, mirando a otro lado, abrazándose a sí mismo - pero ésta es la única vez que ha reaccionado. Y no hice nada más que arrullar a Blaine. Cuando estaba con él, a solas, apenas se inmutaba. No me miraba ni contestaba más de lo estrictamente necesario - tragó duro - ni siquiera parecía interesado en mí la quinta parte de lo que yo lo estoy por él...
—Sebastian es un tonto. Estoy seguro que todo este tiempo ha estado pensando en desnudarte y follarte hasta desmayarse —Dave sujetó suavemente los hombros de Kurt —. Te ama. Se está desgarrando por dentro para no decirte nada y para no demostrarte nada. Lo conozco a la perfección y sé que se muere por estar contigo.
Hummel soltó aire lenta y temblorosamente, alzando la mirada y agradeciendo con ella el gesto de David. Ambos compartieron una sonrisa cómplice antes de que Blaine se cayera del mueble en un movimiento y luego gruñera, como si nada hubiera pasado. Kurt no pudo aguantarse la carcajada, echando para atrás la cabeza y liberando la tensión de su cuerpo.
— Este chico...ayuda hasta cuando no lo sabe—suspiró aliviado.
Era un cobarde. Definitivamente lo era. Si no, ¿cómo explicar que había tardado cinco días enteros en decidirse a dar el paso final?
Kurt mordió el interior de su mejilla, repasando por enésima vez a la clientela del bar de Noah. Esperaba que David convenciera a Sebastian de venir. Apenas se convenció de que se le acababa el tiempo y que debía arriesgarse si quería tener a su suricata de vuelta, acudió al despacho del gran oso y le pidió que llevara a su hombre al bar. Claro, para hacerlo más discreto, también le pidió a Yura para que invitara a toda la manada con la secreta esperanza de que ese tal Alan asistiera y le mostrara que Bastian era suyo...Si es que aún le pertenecía.
Alzó la mirada y contempló a su hermanastro y a Rachel compartir el escenario como muchas veces lo hicieron en la preparatoria. Sonrió. La nostalgia. Hasta que un par de brazos lo envolvieron por atrás, besando su cuello mimosamente.
— Tranquilo. Lo harás genial.
— Sé que lo haré genial, soy yo — Sam se permitió reír y Kurt acompañarlo.
— Adoro tu modestia.
— Lo sé - Evans negó, sintiendo como Hummel se tensaba - ¿Crees que venga?
— Puedo asegurártelo. Lo tienes en la palma de tu mano, Kurt. Créeme, se cuando alguien babea por mi chico. Aunque ya no seas mío.
El actor asintió, ambos guardando silencio mientras escuchaban a sus dos amigos cantar.
— Gracias por ayudarme a escoger las canciones de hoy. Sólo espero que...
— Son perfectas para la situación. Y para ti. Tranquilo — apoyó el rubio, dejándole un último beso en el hombro antes de apartarse — haremos esto: cuando yo suba al escenario será nuestra señal para indicar que el suricato está en la casa, ¿Vale?
Sebastian estaba nervioso, Dave le había pedido que acompañara a Yura al bar de Noah. Trent y Azimio se habían mostrado entusiasmados, Alan también quería algo de diversión nocturna. Sebastian no tuvo más que resignarse y aceptar acompañarles, sólo esperaba no encontrarse con Kurt porque definitivamente sería muy difícil resistirse ante tanta hermosura.
—Vamos, está es nuestra mesa —Yura los condujo hasta su mesa. El lugar estaba lleno totalmente. Sebastian pidió una copa de inmediato y esperó que esa noche no fuese tan difícil.
Apenas le vio entrar, Sam aprovechó para subir al escenario acompañado de su guitarra, echándole una rápida mirada a Kurt, antes de acercarse al micrófono y sonreír abiertamente.
— Bien, espero que hayan disfrutado del performance de 'Smile' interpretado por la señorita Berry y Hudson - los aplausos sucedieron a sus palabras, esperando a que menguaran para continuar - ahora es turno de su servidor. Y ésta canción va dedicada a mi querido Kurt - El rubio pudo notar la sorpresa dibujada en los ojos azules de Hummel y el enfado en los verdes de Smythe - Tú sabes que puedes lograr cualquier cosa que te propongas, chico.
Hummel se cubrió la boca cuando los acordes de 'Take Care of Yourself' comenzaron a aflorar de la guitarra de Evan, quien miraba hacia la mesa de Sebastian, esperando a que comprendiera el porqué de la letra.
No tenía ni idea de que iba todo eso pero no le importaba. Kurt estaba fuera de su liga, él se casaría pronto y si Kurt no estaba con el rubio de bote, tarde o temprano estaría con alguien más. Alguien que le pusiera el mundo a sus pies, alguien que de verdad valorara todo lo que es Kurt. Sebastian se bebió de golpe su whisky y se hizo una nota mental: aguantar la tortura.
Cuando la canción hubo terminado, Kurt apareció en el escenario, abrazando a Sam efusivamente y alabando su capacidad de alcanzar las notas altas de la melodía. Con un beso en la frente y un cariñoso 'suerte' de parte del rubio, dejó a Hummel sólo en la tarima.
El actor respiró profundo, escuchando el coro de aplausos al fondo que le obligó a enfrentarlos con su mejor sonrisa al acercarse al micrófono. Lo tocó un par de veces, haciendo un par de comentarios que hicieron reír a la audiencia, carraspeando y preparando su voz antes de hablar.
—No creo que haya necesidad de que pida un aplauso para Sam Evan, así que pasaremos directamente conmigo — las risas volvieron a retumbar en el bar, lo cual Kurt agradeció al darle unos segundos para recuperar la postura — . Esta noche los deleitaré con dos de mis canciones preferidas...— su pulso se aceleró, pasando saliva duramente—. Espero que les gusten...—de inmediato sus ojos se centraron automáticamente en Smythe, estrujando el micrófono entre sus dedos como si la vida se le fuera el ello. Miró a la banda que le acompañaba y asintió, esperando que el desnudar su alma sirviera de algo.
Without you, the ground thaws
the rain falls
the grass grows
Without you, the seeds root
the flowers bloom
the children play
Las rodillas de Kurt temblaban mientras las palabras afloraban de su garganta libres y penosas. Entrecerró los ojos, apretando un poco más el aparato entre sus dedos hasta que sus nudillos se volvieron blancos. No había vuelta atrás. Sebastian lo sabría...
Sebastian miró a Kurt sobre el escenario, era tan hermoso, parecía tan vulnerable y esa canción... Sebastian quería poder abandonar todo y correr detrás de Kurt. Se giró para mirar a Alan que estaba tan serio como siempre. La frustración fue en aumentar, ¿valía la pena tanto sufrimiento por el poder?
Kurt no se dio cuenta cuando Blaine subió al escenario apoderándose del micrófono a su costado. Ambos cantaban sus penas, él al hombre que no parecía comprender que eso era lo que él sentía, la tristeza y la frustración de tantos años; y su amigo, a la sombra de alguien que no se presentó. Conforme la canción avanzaba, sus ojos iban enrojeciendo y diminutas lágrimas se atrevían a recorrer sus mejillas con rebeldía. '¡Mírame!', gritaba su postura, su mirada, su voz, ignorando sus manos temblorosas y su cuerpo débil.
Un nudo en se formó en su garganta al ver a los ojos de Kurt. Sebastian estaba marcado por Kurt, cada noche, en los últimos años había sido un suplicio. No quería quitarle la mirada de encima, Sebastian deseaba que Kurt pudiera leer su mente y se diera cuenta que siempre había pensado en él. El agarre entre su mano y la de Alan se le antojaba asqueroso, su piel quería otras caricias, su mente deseaba a otra persona y su corazón quería a alguien más.
Cuando la canción había terminado, el lugar explotó en aplausos mientras Blaine y Kurt respiraban y se recomponían. Con algo de torpeza, Hummel se limpió las lágrimas y agradeció a la audiencia sin poder hacer más que ofrecerles un intento de sonrisa. El director palmeó su hombro a modo de despedida y abandonó el escenario, dejando al actor sólo, esperando el acomapañamiento de la banda a sus espaldas. No sabía si su suricata había captado el mensaje anterior, pero no sabría que hacer sino comprendía el segundo...
El cuerpo de Sebastian se estremeció al escuchar la siguiente canción. La voz de Kurt era preciosa. No podía seguir así; había hecho todo lo posible por no ser feliz, después de la muerta de Cooper Anderson las cosas no habían sido iguales. Sebastian sabía que se flagelaba queriendo casarse con Alan. Sin embargo, todo eso cambiaba al escuchar y ver a Kurt. Sus ojos se llenaron de lágrimas, no podía seguir así
Oh, please be there still in love with me.
La última frase sonó como un suspiro y una plegaria, cerrando sus ojos y dejando que las lágrimas corrieran libres mientras la gente le volvía a ovacionar. Nada...No había podido ver nada. Lograr nada. Se despidió presurosamente y descendió del escenario, huyendo del consuelo de Sam o de la mirada curiosa y confusa de su hermano y Puck. Sin escuchar avisos ni reclamos, tomó su chaqueta y procuró huir del establecimiento por la puerta trasera. Necesitaba liberar sus penas sólo. Y pensar como torturar a David. Maldito oso que le dio la idea de dejar su alma al desnudo por nada en especial, gracias.
Kurt intentó verlo entre la multitud, pero Sebastian había desaparecido en los pocos segundos que lo perdió de vista. ¿Se habría ido? ¿Le fastidió el escucharlo casi rogar porque volviera a su lado? Hummel se prohibió caerse en pedazos frente a toda la audiencia a pesar de que todas las pruebas apuntaran a que la suricata se había ido. Deshizo el nudo en su garganta y procuró centrarse únicamente en su público. Ya vería cuando culminara su número a donde se iría a meter para lamerse las heridas. Como lo había estado haciendo esos cinco años...
Darling, have a heart,
Don't let one mistake keep us apart.
I'm not meant to live alone. turn this house into a home.
When I climb the stair and turn the key,
Oh, please be there still in love...
Sebastian se puso de pie, Alan quiso detenerle, le sujetó con fuerza del brazo pero Sebastian se apartó violentamente. Caminó hacia el escenario sin importarle las miradas curiosas, un tipo de seguridad quiso impedirle el paso pero Sebastian sólo lo ignoró, estaba dispuesto a romperle la cara si era necesario. Subió al escenario y se tomó un segundo para admirar la infinita belleza de Kurt Hummel. Cuando sus ojos se encontraron con esos azules que le robaban las noches, se lanzó hacia Kurt y lo besó.
Gimió de pura felicidad, era un beso necesitado, llenó de deseo y de pasión contenida. Pero también era una pequeña muestra de lo mucho que le quería. Cómo había extrañado esos labios perfectos, suaves, con un sabor tan maravilloso. Su lengua se enredó con la de Kurt, y gimió de nuevo llevando sus manos al culo del cantante e incitándole a enredar las piernas en su cintura. Sebastian no dejó de besarlo, lo sostenía en el centro del escenario, y no le importaba que vieran lo mucho que necesitaba a Kurt y las ganas enormes de devorarlo todas las noches de su vida.
Los brazos y las piernas de Hummel se aferraron a Sebastian como tabla de salvación, temblando como una hoja bajo sus manos, bajo su aroma, bajo esos labios que parecían querer devorarlo. El beso le supo a gloria, a redención y a sal, estrechando un poco más su abrazo al cuello ajeno y enterrando sus largos y ansiosos dedos en el cabello corto y alborotado. Todo quedó sumido en un silencio sorprendido e impactado que se rompió cuando alguien se rompió las palmas aplaudiendo.
Tanto Kurt como Sebastian maldijeron su necesidad de respirar en ese momento, separándose el uno del otro con palpable renuencia. Los ojos azules recorrieron el rostro del hombre entre sus brazos como si no pudiera creer que aquello fuera real, hundiendo su rostro y su nariz en la longitud del cuello, permitiéndose el sollozar sin reparo.
—También te extrañe Campanita —aferró más sus abrazos sobre el cuerpo de Kurt. No podía detenerse, quería seguir besándole y quería acariciarle pero la ropa de Kurt le impedía que sus manos se colaran tan fácil —. Mierda, cariño ¿por qué tenías que ponerte esto? Ahora sólo quiero destrozar tu ropa y follarte sin sentido —le dijo al oído mientras mordía el lóbulo.
—Guarro, pervertido, estúpido...-gimoteó, tratando de recomponerse sin demasiado éxito, frotando sus ojos contra la tela de la camisa de Smythe - estamos en medio escenario...
—¿Y? —Sebastian frotó su cadera con la de Kurt para que notara su erección —. Así me tienes desde que te vi con la maldita falda —le gimió al oído —. Joder, amor. Te veías delicioso... —hundió el rostro en el cuello de Kurt para calmarse un poco —. Vámonos, necesito que estés desnudo para mí, ¡ya!
Kurt asintió obedientemente, sólo por esa ocasión, plantándole un beso más en los labios a Sebastian antes de soltar sus caderas y tirar de su mano para guiarlo por la salida trasera, ignorando la mirada furibunda y desaprobatoria de Finn y Puck, o la sonrisa cándida de Blaine.
Apenas estuvieron fuera, tiró de las solapas de la camisa de Smythe, arrastrándolo consigo a la pared del callejón y acorralándose a sí mismo entre ésta y el cuerpo de Sebastian. Hambriento, volvió a besar sus labios: morderlos, chuparlos, succionarlos, arqueando la espalda cuando sentía que las piernas se le deshacían ante la pasión de los roces.
— ¿A...A dónde vamos? — ronroneó, lamiéndole la lengua, el paladar, soltando un jadeo necesitado.
Lo prometido... bueno, casi siempre lo cumplo y aquí tienen el capítulo correspondiente.
Les juro que no les chantajeo con los comentarios. Si quieran comentan y si no lo quieren hacer pues no. Sí, serán 80 comentarios o el domingo, lo que suceda primero. Si no comentan, les aseguro que próximo domingo tendrán su siguiente capítulo.
No puedo responderlos a las personas que no tienen dada de alta su cuenta, así que mi tuiter es (arroba) acm2099
Un abrazote
