"Conflagración mistica".
Por: NC-18.
Capitulo 9: "Un legado imborrable (segunda parte)".
Sistema Estelar Ara, cerca de la colonia Delta-830:
El sistema estelar perteneciente a la civilización araita, esta compuesto por un amplio pero limitado numero de planetas menores, los cuales giran alrededor del planeta original, donde aquella raza tuvo su génesis. Cada uno designado con un nombre tomado de una letra de lo que en la Tierra seria el alfabeto griego y 3 cifras, lamentablemente la mayoría ya han sido sometidos por el aterrador poder de la fuerzas mictlanianas, razón por cual aquel rincón del amplio universo ha sido "pacificado" casi en su totalidad.
Sin embargo, uno de aquellos planetas menores todavía era la excepción y de hecho, en ese momento era objeto de fuertes contiendas: el planeta colonia Delta-830. Con un tamaño similar al terrestre, aquel sub-mundo perteneciente al S.E Ara estuvo destinado originalmente a servir como base principal de la fuerzas militares araitas; pero ahora también cumple la función de servir como refugio a un numero indeterminado de civiles araitas que lograron escapar de los estragos que el Mictlan ocasiono en las otras colonias de ese sistema estelar. Aunque ello no impedía que ahora sus enemigos los tuviera sometidos bajo el terror de sus poderosas armas, puesto que Delta-830 se había convertido en el ultimo bastion de resistencia de aquella raza.
Y mientras naves de combate de ambos bandos se enfrascaban en atroces batallas en donde lo mismo había perdidas materiales que lamentables bajas, no muy lejos de los limites de Delta-830 donde brillaban los destellos de las explosiones provocadas por armas poderosas… una gigantesca sombra se desplazaba en dirección a aquel cuerpo espacial; se trataba del destructor imperial: "Xibalba", enorme pesadilla tecnológica que se encargaba de coordinar las injustas invasiones a los mundos señalados como objetivos por el Mictlan.
Mientras aquella nave avanzaba como un gigantesco depredador en busca de su propia presa hacia Delta-830, en su interior alguien observaba el exterior mediante proyectores 3-D, reflejando en su mirada una gran soberbia. El ahora general de las Fuerzas Mictlanianas Tezka-Umal, quien logro su ascenso después del espeluznante final que tuvo su antecesor Oxheol a manos del Cazador Negro Jhevarak, tenia fijo en su perversa mente un solo objetivo, que de lograrlo haría que se ganara grandes reconocimientos en el ejercito del emperador mictlaniano: la aniquilación definitiva de las ultimas resistencias del infortunado S.E Ara, para asi lograr su sometimiento total.
Planeta Yaylan:
Después de que finalizara su batalla eliminando al desafortunado Guardian de la Luz Kedrón, quien pese a todo resistió valientemente su aterrador poder hasta el final, aquel Cazador Negro esta a punto de retirarse para retornar triunfante al imperio Mictlan; cuando en ese momento, una extraña voz se hace oir llamando su atención:
"Nnylek, ¿puedes oírme?..."
"¿Qué?, ¿Quién ha dicho mi nombre?..."- pregunta aquel oscuro guerrero, mirando a su alrededor.
"¡Soy…yo!"- responde una oscura y tenebrosa figura de cabellos largos y andrajosos, lo cual flota en medio de tinieblas. Esta se ubica en un sitio indeterminado, ajeno al planeta Yaylan.
Una vez que escucha su respuesta, el C.N comprende que se trata de alguien que el conoce; por lo tanto, le expresa:
"¡Vaya, hasta el momento no he podido acostumbrarme a tu capacidad telepática a distancias interplanetarias!... pero dime, ¿Por qué te haz comunicado conmigo en este momento?, ¿acaso en el Mictlan están tan ansiosos por recibir novedades de parte mia?".
"¡No digas eso, esto no tiene nada que ver con mandato alguno por parte de nuestro Emperador!"- le responde aquella tenebrosa figura- "De cualquier manera, tienes razón en el porque de establecer esta comunicación telepática contigo… ¿que novedades tienes con respecto a la conquista del planeta Yaylan?".
"Aquí… ¡todo ha salido a la perfeccion!"- le responde el C.N, con un tono siniestro. Pero al momento añade- "Sin embargo, tuve un pequeño contratiempo… no podras creer de que tipo…"
"Dime"- le contesta aquel ente.
"Tuve que enfrentarme a un maldito Guardian de la Luz".
"¡¿Qué?, ¿un Guardian de la Luz?"- le interroga la oscura silueta, con tono de incredulidad.
"¡Asi es!"- le confirma el C.N- "Una basura llamada Kedrón, quien en un principio, parecía ser un gran obstáculo… ¡pero mi enorme poder se impuso y logre acabar con el!; además obtuve con ello un hermoso "trofeo", je, je"- expresa de modo siniestro, mientras observa nuevamente la xiuhcoatl arrebatada al caido GL.
"¡Ya veo!"- le responde el oscuro ente- "¿Y si represento una dificultad como dices, supongo que incluso tuviste que recurrir a tu propia transformación?..."
"¡Por supuesto!"- le contesta afirmativo- "Solo ese miserable ha sido de los pocos en tener ese privilegio… ¡y terminar pereciendo por ello!".
"¡De cualquier modo, eso confirma nuestras sospechas!"- expresa el oscuro ente- "Todavia existen Guardianes de la Luz con vida".
"¡Cuando encuentre a todos esos insectos, hare que corran la misma suerte de su amigo, ja, ja!"- expresa amenazante Nnylek- "¡Ninguno obtendrá la victoria sobre los Cazadores Negros ni sobre el sagrado imperio Mictlan!".
"Por cierto, yo también debo comunicarte novedades recientes con respecto al S.E Ara"- declara aquel ente- "Jhevarak y sus discípulos también lograron su sometimiento total… pero lo mas sorprendente, es que nuestras especulaciones sobre la posible ubicación en ese sistema estelar de aquel importante secreto que tanto hemos buscado, también han sido confirmadas".
"¡¿Cómo?"- le interroga sorprendido Nnylek- "¿Acaso te refieres a…?"
"¡Si, aquel secreto, la llave que nos permitiría la entrada al Santuario sagrado, recinto de la "Estructura" que sirve como pilar a todo el Universo!"- le responde el oscuro ente.
"¡Vaya, esas si son buenas noticias!"- expresa con dejo de satisfacción el C.N- "¡Eso quiere decir que al final el Mictlan posee la llave para dominar este miserable universo, je, je!".
"No exactamente…"
"¿Qué?, ¿que quieres decir?"- le interroga Nnylek.
"Al parecer, el mismo lo desplazaron en dirección al planeta Hogan"- "¡Ese idiota de Jhevarak y sus ineptos pupilos dejaron que se les escapara tan fácil de la manos!".
"¡Grrr, eso si es vergonzoso, imbéciles asi deberían ser eliminados, sin consideración!"- gruñe el C.N.
"De cualquier forma, el hecho de haber hallado aquel secreto en Ara, de que se lo llevaran directo a Hogan, el planeta de esa maldita resistencia… además de tu hayas combatido en contra de un presunto GL… ¿no te parece demasiada coincidencia?, ¿lograste extraer algo de su mente antes de acabar con el?"- le interroga el oscuro ente.
"¡No!"- le responde el C.N, con tono de frustración- "Pese a no ser un rival digno de mi gran poder y que incluso, en ocasiones mostrara cierto temor... ¡poseia una resistencia mental increíble que me impedía extraer algo de sus pensamientos!".
"¡Ya veo!... entonces, no será posible precisar el numero de Guardianes de la Luz que todavía existan ni su ubicación"- expresa aquel ser- "Aun asi, nos ocuparemos de ello mas tarde… ¡por el momento, creo que todos estos acontecimientos son una señal de que debemos concentrarnos en lograr nuestro principal objetivo!".
"¡En eso tienes toda la razón… Rov!"- le responde aquel asesino. Y al momento de mirar al cielo, añade- "Porque una vez que logremos ese objetivo tan anhelado… ¡te aseguro que este universo jamás volverá a ser el mismo, ja, ja , ja!"- y al concluir su declaración, desaparece de la desoladora escena en un abrir y cerrar de ojos.
Planeta Hogan:
Anyag, quien junto con sus acompañantes habían logrado acceder al recinto de la Orden Guardiana de la Luz y ahora, se encontraba conversando frente al N.C.G, sus guias espirituales. Y mientras ella y los suyos continuaban dando sus explicaciones, el maestro Codreanu y sus discípulos también escuchaban atentamente cuando en eso, Oyamal empieza a escuchar que ne la columna que esta a su lado izquierdo, hay alguien que la esta llamando por su nombre en un tono muy bajo pero lo suficientemente perceptible para ella (Nota: en la raza Xtabetiana, el sentido del oído esta un poco mas desarrollado que en el ser humano). La chica se acerca y descubre que, quien la esta llamando es la jovencita de piel blanca y cabello azul. Su nombre es Ayash.
"¡Ah… eres tu!"- expresa Oyamal, sin mucha emoción.
"¡Vaya, si es cierto lo que dicen de ustedes los xtabetianos!... pueden percibir sonidos a niveles muy bajos de lo que capta un oído normal; con ello, podrían escuchar conversaciones distantes… ¡que indiscretos!".
Haciendo caso omiso del molesto comentario de Ayash, Oyamal le interroga:
"¿Qué es lo quieres?".
"¡Tu bien lo sabes!"- le responde Ayash- "Solo quiero advertirte que no importa lo que los demás piensen de ti, ¡sere yo quien al final me hare la mas fuerte, para asi superarte!".
"¡Humm, ¿y para eso me llamaste?"- le expresa Oyamal , con tono de fastidio- "¿Cuántos veces tengo que decirte que a mi me importa un pepino lo que tu quieras hacer?... tienes un autoestima tan baja, que sobre mi deseas descargar toda tu frustración; aunque a mi no pretenderás engañarme, yo se muy bien porque ese comportamiento tuyo de niña caprichosa…"
"¿De que hablas, "Torre de vigilancia andante"?"- le interroga Ayash, algo incomoda.
Pese a aquel molesto apodo, Oyamal prefiere conservar la clama y volteando su vista hacia donde se encuentran sus compañeros de equipo, le expresa:
"¿Todo esto es por Dairel, verdad?".
Al escucharla, Ayash se ruboriza y voltea a mirar hacia otro lado, sintiéndose bastante incomoda. Odiaba admitirlo, pero Oyamal tenia razón… en verdad, ella deseaba superarla, puesto que guardaba la esperanza de que asi Dairel se fijaría en ella. Al instante, le responde a Oyamal:
"¡¿Y que si es asi?... ¡no puedo soportar que seas tu y no yo quien tenga que estar junto a Dairel, por eso debo superarte para que asi sea yo quien te sustituya y este a su lado por siempre!".
Oyamal, al terminar de escucharla, cierra los ojos y cruza los brazos como señal de hartazgo. Definitivamente esta chica tiene un problema hormonal, piensa. Por lo tanto, intenta aclararle de una vez por todas a Ayash:
"¡Ya te dije que nosotros solo somos compañeros de equipo, no una pareja de recién casados!... dejate de estupideces. Ademas, yo no tengo la culpa de que hace un año, nos asignaran a todos por equipo, según ese orden".
"¡Eso no me importa!"- le responde la jinairita (originaria del planeta Jinaira)- "¡Nadie debe estar cerca de mi chico Dairel, solo yo!... ¡yo estoy destinada a ser su verdadera compañera y luchare para lograrlo!. No voy a permitir que ninguna otra, ni siquiera la "princesita" recién llegada, se quede con el al final… ¡mucho menos tu, a quien todos alaban según como la "mas fuerte", solo porque pareces un poste de luz con pies, ja, ja, ja!".
Harta ya de las cinicas burlas de Ayash, Oyamal muestra en su rostro un fastidio total. Aunque tiene muchas ganas de plantarle un puñetazo directo a la cara, sabe que en ese momento iniciar un pleito iniciar un pleito no seria lo correcto; pero al ver el pie izquierdo de esa chica cerca del suyo, de manera simulada Oyamal acerca su pie derecho mientras Ayash aun rie y alzándolo rápidamente, lo deja caer con toda su fuerza sobre el de ella. Al sentir el fuerte pisotón, Ayash gime adolorida:
"¡Aaygghh!..."
De modo sarcástico, Oyamal le expresa:
"¡Oh, disculpa si te pise, "querida amiga"!... creo que el parecer un "poste de luz" no me permitió ver los cerca que estaba tu diminuto cerebro… digo pie, ¡Cuánto lo siento!".
Al escucharla, Ayash no resiste el reclamarle en voz alta:
"¡Mendiga y torpe "columna de piedra", me las vas a pagar!..."
Sin embargo, la queja de la chica se pudo oir tan alto, que al momento todos los presentes voltean hacia donde ambas se encontraban. Ayash se siente petrificada por esto, Oyamal en cambio permanece impasible; al momento, de entre quienes integran el Consejo Guardian, una mujer rubia, estatura mediana, ojos de color rosado, cabellos largos, piel amarilla clara y voluptuosa anatomía toma la palabra para llamar la atención de las 2 chicas. Su nombre es Essya:
"Guardianas Oyamal y Ayash, ¿hay algún problema muy complicado entre ambas?"- les cuestiona en un tono de voz muy estricto.
Al instante, las 2 jovenes se colocan de frente al Consejo Guardian, adoptando una posición de firmes. Oyamal, sin perder la calma, es quien le responde:
"No, no existe problema alguno, noble consejera Essya…"
"¡Si, mi compañera tiene razón!"- Ayash es quien habla al momento, mientras adopta una sonrisa fingida, la cual oculta la vergüenza que experimenta- "¡Todo fue un malentendido, no es algo de lo que en realidad tenga que preocuparse, superior Essya, ja, ja, ja!"- rie tontamente, mientras coloca su mano derecha sobre su nuca. Oyamal ante esto, atina a cerrar sus ojos mientras una gruesa gota de sudor se asoma a un lado de su cabeza.
Essya no puede vitar fruncir el seño y al instante, comienza a reprender a las 2 chicas- "¡Escuchenme ambas!... deben estar conscientes que estamos en medio de una sesión muy importante con respecto a lo que nuestros invitados provenientes del Sistema Estelar Ara tienen que comunicarnos y por ello, no vamos a tolerar interrupciones causadas por discusiones intrascendentes, vengan de cualquiera que las haya iniciado. ¡Por lo tanto, será mejor que ambas mantengan la compostura de aquí en adelante o de lo contrario, serán objeto de severas amonestaciones!... ¿les queda claro, guardianas Oyamal y Ayash?".
"¡Si, lo entendemos superior Essya!"- le responden ambas chicas al mismo tiempo.
"¡Muy bien, espero que asi sea!... diríjase cada una a donde se encuentran sus respectivos Tlahtoanis y equipos, ahora mismo"- les ordena por ultimo.
Ambas obedecen al momento, no sin antes dirigirse la una a la otra una mirada despectiva, logrando verse como "chispas eléctricas" surgen de sus ojos y chocan entre si.
Cuando Oyamal llega a donde están Codreanu, Jose Cuauhtemoc y Dairel, se disculpa ante su maestro:
"¡En verdad, espero me otorgue su perdón, maestro Codreanu!... me comporte como una tonta".
Codreanu, con toda serenidad, le responde:
"¡No te preocupes por ello, Oyamal!, pero recuerda lo que te he aconsejado en varias ocasiones: "manten la calma y no caigas en provocaciones", porque ello puede acarrear consecuencias terribles".
"¡Si… entiendo, maestro Codreanu!"- le responde la joven guardiana, ya un poco mas tranquila.
Mientras, en el momento que Ayash llega a donde se encuentran sus compañeros de equipo y su maestra- tlahtoani, una joven adulta de 26 años, alta, piel oscura, cabello negro, largo y peinado a manera de diminutas trenzas que rodean su cabeza, su rostro posee rasgos finos y el rasgo mas sorprendente es que ella tiene ¡3 ojos! (los 2 en la posición normal y uno en la frente). Su nombre es O-sehrat.
Una vez frente a su mentora, Ayash ve a sus ojos mientras muestra una mirada de niña regañada por su mamá, y comienza a disculparse:
"¡Perdoneme, maestra O-sehrat!..."
La guardiana- tlahtoani, al ver su expresión de lastima, piensa de modo compasivo:
("¡Oh… Ayash…!")
Una vez que todo esta en calma, Dgrell es quien toma la palabra y dirigiéndose a los araitas, les expresa:
"¡Espero y nos disculpen por este malentendido!... les prometemos que no habrá mas interrupciones…"
"¡No se preocupen por ello!... nosotros entendemos"- le responde Anyag, con toda tranquilidad.
Unos minutos después, cuando los araitas han concluido ante el N.C.G con todo aquello que debían relatarles… la inevitable expresión de asombro se hace totalmente notoria, tanto en los rostros de los Guardianes activos como inclusive, entre quienes integraban al mismo Consejo Guardian. Sin embargo, para estos últimos la impresión no era tan dominante como en el resto de los presentes, puesto que todos los sorprendentes acontecimientos narrados por Anyag y sus acompañantes desde su huida hasta su arribo a Hogan, para ellos eran señales de que la mayor prueba para la Orden guardiana de la Luz, asi como también para el resto del Universo estaba por iniciar.
Dgrell les expresa en ese momento a los araitas:
"¡En verdad princesa Anyag, todo aquello que ustedes nos han narrado, es algo asombroso!... pero no dudamos en creerles; estamos totalmente seguros que no lo hubieran logrado sin recibir ayuda de la misma voluntad divina".
"¡Si, nosotros también lo creemos asi!"- expresa afirmativo el C. Oresthiak.
Al momento, el consejero Argrazst es quien toma ahora la palabra:
"¡Vosotros sois unas personas afortunadas!... ahora, quisiéramos aclarar un punto muy importante de todo lo que nos ha narrado y es aquel donde hace mención sobre un singular objeto que vuestro noble padre le confio, princesa Anyag".
"¿Objeto?, ¡oh, si, disculpen por haberlo olvidado, ji, ji, ji!"- se disculpa la princesa Araita. En ese momento, le pide al C. Oresthiak que le vuelva a entregar aquel diminuto cofre negro; este sin titubear, lo extrae nuevamente de entre sus atuendos y lo deposita en sus manos. Al momento, la chica avanza en dirección a los guardianes de mayor grado y alzándolo con sus 2 manos, lo expone ante sus ojos mientras expresa:
"Aquí tienen… esta es la reliquia que mi padre, el rey Neoth Xe-ackat, me confio y ahora yo se los cedo gustosa".
Una vez que aquel artefacto esta la vista de todos, repentinamente los miembros del C.G experimentan un ligero estremecimiento… ellos bien sabían que la causa de de ello proviene de tal objeto. Bien sabían lo que ese objeto, cuyo contenido siempre había sido un secreto celosamente guardado por sus antecesores aun del resto de los guardianes, traería consigo para el futuro no tan solo de los Orden Guardiana, sino de Hogan, Ara y el resto de los mundos que se extendían a lo largo y ancho del cosmos: una gran prueba la cual, quien llegara a superar en su totalidad, seria recompensado con el divino poder de transformar la realidad.
Era tal el arrebato que cada uno experimentaba, que podían sentir en lo mas profundo de su ser unas etéreas vibraciones provenientes de aquel artefacto, tan sonoras que ellos las interpretaban como "antiguas voces" inentendibles, pero que debían escuchar con total paciencia para asi poder comprender los mensajes que estas les transmitian. pero al momento, Dgrell reacciona y dirigiéndose a Anyag de modo amable, le expresa:
"¡En verdad, de parte del N.C.G y de la Orden Guardiana de la Luz, estamos totalmente agradecidos contigo y con los tuyos, princesa Anyag Xe-ackat!"- y dirigiéndose a Codreanu, le expresa- "¡Maestro Codreanu, por favor tome aquel artefacto en sus manos!".
El tlahtoani obedece y se acerca a Anyag para que ella le haga entrega de esa reliquia. La chica, con una agradable sonrisa en su rostro, la deposita en sus manos, a lo que el también le sonríe a modo de agradecimiento.
Una vez hecho esto, Essya vuelve a tomar la palabra para dirigirse a los araitas:
"¡Como agradecimiento al hecho de haber llevado a cabo tan arriesgada empresa, les pedimos atentamente que acepten quedarse con nosotros!... aquí hay alojamiento suficiente, aunque muy modesto, el cual lo ponemos a su total disposición".
Al terminar de escucharla, Anyag sorprendida, mira primero a los rostros de sus amigos y compañeros araitas, al mismo tiempo que también observa a los del maestro Codreanu, Jose Cuauhtemoc, Oyamal y Dairel; y aunque ninguno lo expresara con palabras, podía darse cuenta que en todos había miradas de aprobación total. Por lo tanto, con entusiasmo responde a la petición:
"¡De parte mia y de mis amigos, aceptamos gustosos su petición de alojarnos en su recinto… estamos totalmente agradecidos con ustedes!".
Planeta Yaylan:
Unas horas después, en el mismo sitio de la aterradora batalla que se dio entre el infortunado Kedrón y su rival Nnylek, C.N del Mictlan… un grupo de individuos que portan armas supervisan aquella area devastada. Se tratan de soldados pertenecientes a los batallones especiales del F.M.E, enviados ahí para socorrer al planeta Yaylan, empresa que lamentablemente no pudieron lograr en su totalidad, sufriendo muchas bajas.
Mientras continuaba aquella revisión y búsqueda de sobrevivientes por parte de aquellos militares, otros mas observaban pasmados el cadáver del infortunado G.L. en eso, uno de ellos expresa al momento:
"¡Si estoy seguro que se trata de este individuo…!"
"¿Disculpe, a quien se refiere?"- le interroga otro de aquellos soldados a quien al parecer, es su superior.
Aquel oficial, de nombre Ra-ziel, le responde a su subordinado:
"Es el mismo que aquel grupo de yaylanianos los cuales encontramos, aseguran fue quien los salvo de las garras de un grupo de chacales mictlanianos; la descripción concuerda".
"¡Si, al parecer es asi!"- le responde aquel aquel soldado- "Pero lo que mas me sorprende, es el hecho de que este individuo aparentemente haya librado una gran batalla… ¡no podría ser de otra manera, pues todos esos resplandores y sonidos de explosiones que presenciamos, asi lo evidencian!".
"¡Si, en eso tiene razón, soldado!"- le responde Ra-ziel- "Me pregunto: ¿Qué clase de contienda fue la que se desarrollo en este sitio?"- y al terminar su interrogante, observa a su alrededor, viendo toda la devastación provocada por esa gran batalla.
En eso, otro soldado se acerca presuroso, llamando su atención:
"¡Comandante Ra-ziel!".
"¿Qué ocurre, soldado?"- le interroga el oficial de rango superior.
Al estar frente a aquel soldado comienza a explicarle:
"Señor, hemos recibido informes con respecto a este combatiente (refiriéndose a Kedrón)… al parecer, aunque era yaylaniano de origen, el no residía aquí; llego con nuestras fuerzas especiales en calidad de semi-incognito, gracias a las recomendaciones dadas por nuestro propio dirigente máximo, el noble Xael".
"¡Ya veo!"- expresa Ra-ziel, sorprendido hasta cierto punto. Y volviendo su vista al cuerpo sin vida del heroico Guardian de la Luz, piensa:
("¡A el ya lo había visto desde que abandonamos Hogan, sin embargo no le preste demasiada atención… pero ahora me pregunto: ¿Qué tipo de "combatiente" era el en realidad?").
Sabiendo que no queda mucho tiempo para reflexionar aquel punto, Ra-ziel sale de sus cavilaciones y les indica a sus soldados:
"¡Muy bien, no queda tiempo para descifrar enigmas!... esos miserables no tardaran mucho en retornar a este punto y si nos descubren, perderemos nuestra oportunidad de escapar con vida. Si no hay indicio alguno de mas sobrevivientes, iniciemos ahora mismo la retirada!".
En ese momento, el soldado que estaba a su lado, le interroga:
"Señor, ¿acaso abandonaremos la lucha?".
"¡Desafortunadamente… ya no queda nada mas por hacer, soldado!"- le responde sin dudar Ra-ziel- "¡Esos malditos han ganado esta guerra y seguir con nuestra cruzada solo acarreara mas perdidas!. Lo único que nos queda hacer por el momento, es llevar con nosotros a los sobrevivientes que hemos encontrado y confiar que nuestra tecnología de camuflaje evasivo nos ayude a escapar vivos y sin ningún rasguño".
"¡Si… entiendo!"- expresa aquel soldado, algo apesumbrado. Pero volviendo su vista hacia el cadáver de Kedrón, le interroga a su oficial al mando:
"¿Y el, señor?... ¡no seria justo que lo abandonáramos aquí!".
Al escucharlo, Ra-ziel voltea a verlo y le expresa un tanto molesto:
"¿De que habla, soldado?; por este combatiente muerto ya no podemos hacer absolutamente nada, ¡ya esta muerto!... ¿esta diciendo acaso que todavía debemos darnos un tiempo mas para organizarle un sepelio?".
Pasmado por la respuesta que recibió por parte de su superior, aquel soldado se queda en silencio durante unos segundos… pero con tono de voz firme, no duda en responderle con las siguientes palabras:
"¡Señor, siento mucho diferir de su negativa!... pero a pesar de no haber conocido ni tratado personalmente con este individuo, el hecho de saber que el perecio combatiendo por otros hace que gane mi admiración y por ello, lo vea como si fuera uno de mis camaradas caidos en cumplimiento de su deber. Todo lo que sugiero, es que llevemos su cuerpo con nosotros de regreso a Hogan y si hay conocidos suyos que puedan reclamarlo, se lo entreguemos para que le hagan los honores correspondientes. Si usted no desea cargar con esa responsabilidad, no se preocupe, ser yo quien lo haga; ¡pero de ningún modo pienso dejar abandonado a un compañero de lucha que ofrendo su vida por la de otros y merece todo nuestro respeto!".
Al terminar de escuchar su razonable punto de vista, Ra-ziel se muestra tan sorprendido, que no puede articular palabra alguna durante unos segundos. Como si mostrara inseguridad, observa a los rostros del resto de los soldados, quienes a pesar de todo demostraban en sus miradas estar totalmente de acuerdo con lo expresado por su compañero. Ante esto, Ra-ziel opta por reflexionar brevemente, sintiendo en su interior que aquello era totalmente cierto, de ningún modo podían abandonar a un valeroso combatiente, aunque este hubiera caído en desgracia… llevarlo era lo menos que pidan hacer. Por lo tanto, con voz firme expresa:
"¡De acuerdo soldado, no puedo refutar su punto de vista!; abandonarlo aquí, con seria honorable de nuestra parte… llevarlo con nosotros, es lo menos que podemos hacer"- y al momento da la siguiente orden- "¡Rápido, traigan una levito-camilla y suban ahí el cuerpo de este combatiente caído!".
En lo que 2 soldados- enfermeros se aprestaban a cumplir la orden dada por Ra-ziel, el soldado muestra una leve sonrisa y le expresa como forma de agradecimiento:
"¡Gracias, señor!... ¡ha llevado a cabo otro honorable acto!".
Planeta Hogan:
Unas horas después de que aquella sesión con los Guardianes de la Luz de grado superior había concluido, la princesa Anyag y sus acompañantes fueron conducidos a los respectivos aposentos que les serian designados, dentro de las secciones donde los integrantes de los Orden se alojaban. Pero como solo quedaban 2 cuartos disponibles, se decidió que uno seria compartido por el C. Oresthiak y el oficial Hanzuk mientras que el otro seria para la princesa araita y la teniente Drianha Jaext, acuerdo que fue respetado por todos.
Precisamente, dentro de la habitación de Anyag y la teniente Jaext, esta ultima se encontraba sentada a la orilla de su propia cama, sumida en sus propias reflexiones; justo en el momento que la princesa araita aparece peinando su largo y hermoso cabello rubio, el cual lo traia suelto en ese momento. Con un aire de total satisfacción expresa:
"¡Ahh, nada mas agradable que tomarse un delicioso baño después de un dia tan agitado!, ¿no lo cree, señorita Jaext?".
Pero al ver que no obtenía respuesta alguna por parte de la joven piloto, Anyag intrigada vuelve a dirgirse a ella:
"¿Señorita Jaext?..."
Al volver a escucharla, Drianha reacciona rápidamente y se apresura a responderle:
"¡Oh, disculpe princesa, por favor!... no era mi intención ignorarla".
"¡No se preocupe por ello!"- le expresa la chica, mostrando una leve sonrisa- "Es solo que me preocupe por un momento, al verla sumida en sus pensamientos".
"¡Oh, si!"- expresa Drianha, sonriendo un poco apenada. Pero al momento adopta un semblante serio y comienza a explicarle- "Es solo que… todo esto que nos ha ocurrido hasta ahora, el haber tenido que abandonar nuestro mundo natal con grandes dificultades y que ahora nos encontremos aquí en Hogan, refugiados entre estas personas que se designan a si mismas como Guardianes de la Luz… no se porque, pero no deja de provocarme cierta perturbación en mi interior".
Un poco intrigada por la declaración de la teniente Jaext, Anyag no duda en responderle:
"Pero, srita. Jaext ¿Cómo puede pensar algo asi?... estoy segura que todos ellos son buenas personas y por eso, no tengo porque dudar de ninguno… ¡confio plenamente en los Guardianes de la Luz!".
Drianha al terminar de escucharla, la observa fijamente a los ojos, a lo cual Anyag se siente un poco apenada creyendo que le ha provocado cierta molestia… pero la joven piloto muestra una sonrisa apacible y le responde:
"¡Tiene razón en lo que dice, princesa Anyag!; no me malinterprete, tambien creo que los Guardianes de la Luz tienen buenas intenciones para con nosotros… mas bien se trata de algo distinto; mi intuición me advierte que el futuro nos depara situaciones muy arriesgadas… ¡pero no es por mi por quien temo, si no mas bien por usted!".
Cuando termina de hablar, Drianha nota en la mirada de Anyag como esta se muestra algo impactada por lo que ella ha declarado. Por lo tanto, se apresura a aclararle:
"¡Disculpeme por favor, princesa Anyag, no era mi intención perturbarla de ese modo, creame!..."
La chica, reflejando una apacible sonrisa en su rostro, le responde:
"¡No se preocupe por ello, teniente Jaext!... entiendo que se sienta asi debido a todo lo que tuvimos que pasar y que aun nos provoca mucha incertidumbre; yo tambien me siento asi. Pero cuando uno ve solo tinieblas en el horizonte, la alegría que uno tenga en el alma es la mejor fuente de luz que se pueda poseer… ¡no se preocupe, confiemos en el poder del Padre Divino!".
"¡Si, tiene razón, princesa!"- le contesta de modo afirmativo Drianha- "Por el momento, lo mejor es que duermamos".
Anyag asiente con la cabeza y al momento, se dirige a su propia cama individual. Una vez que ella se acuesta, lo mismo que Drianha, la chica vuelve a dirigirle la palabra:
"Por cierto, srita. Jaext… ¡quiero darle las gracias!".
"¿Por qué, princesa?"- le interroga la joven piloto, curiosa.
Un poco apenada, Anyag le explica:
"¡Por… haberme dado un abrazo cuando estábamos en el comedor… en el momento que me sentía afligida!".
Con una agradable sonrisa en su rostro, Drianha le responde:
"¡No es nada, princesa!, mi única intención en ese momento, era tratar de reconfortarle, aunque fuera un poco!- y dando un pequeño suspiro, añade- "Desde que yo era pequeña, cuando mi padre descubria que me sentía mal por algo, el tambien me abrazaba para reconfortarme… y solo asi, volvía a recuperar el entusiasmo".
"¡Su padre debe ser un gran hombre, srita. Jaext!"- le expresa Anyag.
Drianha, adoptando una melancolica mirada, le responde:
"¡Si… es el mejor recuerdo que puedo guardar de el!".
Extrañada por esta declaración, Anyag le pregunta:
"¿Qué quiere decir?, ¿acaso el esta…?"
"¡Si, lamentablemente el perecio en la revolución de Ara, combatiendo en el frente!".
Al terminar e escucharla, la chica adopta un semblante melancolico, mientras le expresa a Drianha:
"¡Oh, en verdad lo siento!".
"¡Pierda cuidado, princesa!"- le expresa Drianha con tranquilidad- "De cualquier forma, le agradezco que podamos hablar sobre mi padre… porque, aunque nuestros seres queridos se hayan marchado para siempre de este plano, ¡de ellos siempre quedara un hermoso legado que no desaparecerá a través del tiempo!".
La chica asiente con gran emoción.
"¡Bien, hablemos de otra cosa!"- le expresa Drianha. Y al momento, le interroga a Anyag- "Digame: ¿Qué opina de los Guardianes de la Luz que conocimos desde que llegamos a este planeta?".
Al escucharla, ella reflexiona durante unos instantes y al momento, le responde:
"¡Bueno, como le dije hace un momento, todos me parecen buenas personas!... el maestro Codreanu, por ejemplo, es todo un caballero y un poseedor de gran sabiduría; Jose Cuauhtemoc en cambio, es muy simpatico y amigable, es con quien mas fácil se me ha hecho tratar. Y en cuanto a Dairel…"- en el momento que lo nombra, Anyag comienza a sonrojarse; y llevándose las manos al rostro, empieza a hacer gestos coquetos mientras continua hablando- "¡El es… tan… lindo!".
Drianha, un poco sorprendida por la reacción de la chica al nombrar a aquel cipaciano, sonríe y le expresa:
"¡Vaya, la verdad no me extraña el porque experimenta esa emoción con respecto a ese chico, princesa!"- pero en su interior, piensa- ("¡Igual que lo hacen el resto de casi todas las chicas que hay aquí, por lo que me di cuenta!").
Anyag no puede evitar la pena que experimenta a causa de la atracción que siente por Dairel; por lo tanto, prefiere continuar la conversación- "En cuanto a Oyamal… no se, pero parecer tener un carácter algo frio y distante. Me da la impresión inclusive, de que yo no le agrado y no estuviera dispuesta a ser mi amiga".
"¡No se preocupe por ella, princesa!"- le expresa la joven piloto- "Lo que pasa… es que su comportamiento es algo común en las chicas de su edad".
"¡Que raro, yo no reacciono del mismo modo que ella!"- le aclara Anyag.
"¡Bueno, es que usted tiene una personalidad muy diferente a la de esa chica, princesa!... las personas siempre van a reaccionar diferentes unas a otras, aun en las mismas situaciones"- le explica Drianha. Y añade para concluir- "¡No se preocupe, estoy segura que poco a poco lograra ganarse su confianza y ambas terminaran siendo las mejores amigas!".
"¡Si yo tambien lo espero, srita. Jaext!"- le expresa Anyag- ("¡Justo lo mismo que Cuauhtemoc me expreso en aquel momento!... el tambien esta muy seguro de ello").
"Bueno… en cuanto al resto de los Guardianes, los ire conociendo poco a poco…"- y dando un bostezo, añade- "¡Creo que el sueño me ha invadido!... ya es hora de dormir, srita. Jaext".
"¡Asi es, princesa, Anyag!... ¡duerma bien, porque mañana será otro dia mas para vivir!"- y al momento, con el tacto palpa una especie de cubo con aberturas a los lados, el cual contiene una especie de esfera que proyecta luz y en la parte superior, con solo pasar los dedos de su mano derecha lo apaga al instante; una vez que esta oscuro, acomoda su cabeza sobre la almohada y cierra sus ojos.
"¡Yo tambien le deseo que duerma bien, srita. Jaext!"- le responde Anyag. Pero una vez que la luz se ha apagado, voltea al lado opuesto y con mirada melancolica, piensa- ("¡Papá querido, tambien te deseo que tengas dulces sueños… sueños en los que volvamos a estar juntos y que tengamos la esperanza de que se hagan pronto realidad!")- y al concluir, cierra sus hermosos ojos.
Al dia siguiente:
En medio de las "vías blancas" que conectan todas las ciudades y sitios importantes del planeta Hogan, se observa un "levito-desplazador" (o desplazador magnetico, se le puede llamar de ambas formas), el cual transita por una de esas vías; y sobre aquel vehiculo, quienes viajan como pasajeros son Codreanu y sus discípulos, mas la princesa Anyag, Oresthiak y sus 2 compañeros.
La razón de ello es que todos se dirigen hacia la zona de pistas de aterrizaje, la misma donde los araitas habrían descendido durante su arribo a Hogan, puesto que Codreanu había recibido noticias por parte del regente Xael de que en ese momento arribarían las Fuerzas especiales del F.M.E, provenientes del planeta Yaylan y asi estar presentes en aquella zona para recibir a su compañero Kedrón (aunque en ese momento, con excepción de Codreanu todos ignoraban aun su trágico fin).
Precisamente sobre aquel desplazador magnetico, Jose Cuauhtemoc no podía ocultar la emoción de reencontrarse con su viejo mentor, cosa de la que en ese momento conversaba con los ahí presentes:
"¡Si, ya quiero ver pronto al maestro Kedrón!... quiero saber de sus propias palabras, como estuvo su arriesgada misión en su mundo natal Yaylan. Tal vez no logro liberar su propio planeta, pero seguramente realizo muchísimas hazañas admirables, ¡la neta!".
"¡Vaya, por lo que podemos darnos cuenta, ese tal Kedrón es todo un ejemplo a seguir para ti, Jose Cuauhtemoc!"- le expresa la teniente Drianha.
"¡Asi es, srita. Jaext!"- le responde entusiasta- "El maestro Kedrón es mi ídolo, es como de mi propia familia y espero ser en el futuro tan buen Guardian de la Luz como el… ¡en el instante que lo conozcan, se darán cuenta de lo buena onda que es el, la neta!".
"¡Eso es lo que mas esperamos en este momento, Cuauhtemoc!"- le expresa animada la princesa Anyag.
Oyamal interviene y le expresa tajante a su compañero de equipo:
"¡Pero tranquilízate ya!... ¡eres tan elocuente al hablar tanto del maestro Kedrón, que hasta pareces una especie de "propaganda gratuita" suya!".
"¡¿Qué?... ¿Cómo se te ocurre pensar eso, Oya?"- le contesta el chico, un poco apenado; a lo cual Anyag comienza a reir discretamente, contagiando al resto de sus acompañantes. Ante aquella expresión de suma alegría, Cuauhtemoc al principio queda desconcertado… pero al final, decide tambien unirse al coro de risas. Inclusive, Oyamal trata de resistir las ganas de comenzar a reir tambien.
Codreanu, quien estaba totalmente sumido en la melancolía por las razones ya conocidas, al ver aquella escena tan feliz comienza a reflexionar con cierto aire de nostalgia:
("Kedrón… ¿recuerdas que siempre decias que el mayor poder de los seres vivos era el reflejo de una sonrisa?, ellos demuestran en este momento aquel poder del que tu hablabas… ¡pero dentro de un momento, ese poder se debilitara cuando se enteren de la dolorosa verdad que deja atrás tu lamentable partida!").
En ese momento, como ya se encontraban cerca de la zona de aterrizaje, unos destellos luminosos que descienden del cielo llaman su atención. Cuauhtemoc al momento, comienza a exclamar totalmente entusiasta:
"¡Si, son ellos… y con ellos, viene el maestro Kedrón!".
Los ahí presentes tambien observan atentos aquellos destellos descendentes, que no serian otros mas que las naves de las Fuerzas Especiales del F.M.E. Al darse cuenta tambien, Codreanu cierra los ojos en un intento por contener las lagrimas… sabia que debía ser lo suficientemente fuerte para el momento de revelar aquella terrible verdad a quienes lo acompañaban.
Una vez que el desplazador logra acceder a la zona de aterrizaje, se dirige a donde aquellas naves ya han aterrizado, estacionándose cerca de ellas. En el momento que todo esta listo para iniciar el descenso, Codreanu es quien se levanta y les indica a todos:
"¡Por favor, permanezcan aquí!... sere yo quien vaya primero".
"¡Como ordene, maestro Codreanu!"- le responde afirmativo el comandante Oresthiak.
El tlatoahni sonríe a modo de agradecimiento e inicia el descenso por los pequeños escalones desplegables del desplazador en dirección a las astronaves de las Fuerzas Especiales. Por coincidencia, aquellos combatientes tambien descendían de sus propias unidades al mismo tiempo, con la moral baja pero a la vez con dicha de haber sobrevivido tan peligrosa empresa; los cuerpos de los soldados que al contrario, cayeron en cumplimiento de su deber tambien eran descendidos, entre ellos el del valeroso Kedrón.
Codreanu observa atento a aquellos individuos en espera de dar con uno en particular; hasta que finalmente, el comandante Ra-ziel hace acto de presencia, sabiendo que el es a quien debe dirigirse. El tlatoahni va a su encuentro y una vez frente a frente, le hace un saludo:
"¡Saludos, C. Ra-ziel, mi nombre es Codreanu Ziilea (su apellido) y vengo de parte del Secretario general del F.M.E, el noble emperador Xael!".
"¡Saludos, Codreanu!, ¿Cuál es su asunto?"- le responde cortes el oficial innaritha.
En lo que ambos sostenían aquella conversación, los jóvenes guardianes y sus acompañantes araitas observaban manteniéndose a la expectativa. Mientras, el C. Oresthiak observaba hacia un lado, cosa que es notoria para Hanzuk y Drianha, por lo que ellos tambien observan hacia ese punto, descubriendo la razón: la "Aurora" la astronave en la que Oresthiak y Anyag, yacia inerte y en muy malas condiciones, producto de los ataques provocados por los cazas mictlanianos que los habían perseguido. Ante esto, el comandante araita expresa con cierta melancolía:
"¡Nuestra nave: "Aurora"!... sin ella, la princesa Anyag y yo no hubiéramos logrado llegar a este mundo aun con vida; ¡no seria justo que la dejaramos en total abandono!".
Drianha, con animo, le responde:
"¡No se preocupe por ello, C. Oresthiak!; Hanzuk y yo ya acordamos encargarnos de la reparación, reconstrucción y mantenimiento de la "Aurora"… ¡vera como en unos días, se la dejaremos totalmente como nueva!".
"¡Gracias, teniente Jaext!"- le agradece Oresthiak sonriendo. Drianha sonrojada, le responde del mismo modo.
Mientras tanto, una vez que el C. Ra-ziel esta enterado de las razones dadas por Codreanu, le repsonde:
"¡Si, al parecer asi es!... las características de aquel individuo al que llama Kedrón, concuerdan con la descripción que usted nos ha dado; ¡pero lamento informarle que cuando lo encontramos, el yacia sin vida!".
"¡Si, entiendo!"- le responde de modo serio Codreanu, aunque en el fondo intentaba retener todo su dolor.
"¡Señor, aquí esta el cuerpo!"- le informa uno de los soldados-enfermeros a Ra-ziel, al traer consigo el cadáver del Guardian de la Luz sobre una camilla levitatoria.
El oficial innaritha voltea hacia Codreanu y le indica:
"¡Bien, puede reconocerlo en este momento, sr. Ziilea!".
"¡Gracias, comandante!"- le expresa Codreanu. Y cuando se acerca al cuerpo y descubre su rostro, el impacto por ver el terrible estado en el que quedo su antiguo camarada es inevitable:
("¡Oh, no… Kedrón!").
En el desplazador magnetico, Cuauhtemoc esta totalmente impaciente por ver a su antiguo maestro (ni el ni los otros aun se dan cuenta, debido a la multitud de soldados que les cubren la vista):
"Oigan, ¿Dónde esta el maestro Kedrón?... no lo veo por ningún lado".
"¡Tranquilizate Jose, deja de estar comiendo ansias!"- le expresa Oyamal.
"Seguramente, el vendrá entre los heridos y por ello aun no ha podido descender; lo mejor será continuar esperando, tal como el maestro Codreanu nos lo ha indicado"- opina Dairel.
"¡Pues yo no estoy dispuesto a esperar mas!... bajare ahora mismo y lo buscare"- declara Cuauhtemoc de modo determinante; asi que, el joven macehual no lo piensa 2 veces para dar un salto directo del desplazador magneitco a la superficie, a unos cuantos metros y camina presuroso hacia aquel grupo.
"¡Cuauhtemoc, tenemos que esperar!"- le recuerda Oyamal al momento, pero es inútil. Justo en ese instante, oye que Dairel expresa una queja:
"¡Ese idiota!... ¡no solo es impaciente, sino que tambien se le ha olvidado que no debemos mostrar nuestras habilidades frente a cualquiera!".
Cuauhtemoc camina lo mas rápido que puede, tratando de descubrir a su mentor entre aquella multitud de soldados:
("¡Tiene que estar ahí, oculto entre esas personas junto al maestro Codreanu!...")
Por lo tanto, no titubea para llamarlo en voz alta:
"¡Maestro Kedrón!".
Esto obviamente llama la atención de los ahí presentes, tanto militares como de Codreanu, lo que tambien ocasiona que un par de soldados se hagan a un lado, dejando a un lado el cuerpo descubierto. Cuando ocurre esto, ¡Cuauhtemoc no puede evitar el impacto que le provoca aquella extraña escena!.
Al verlo, Codreanu le expresa en un tono algo estricto:
"¡Cuauhtemoc, ¿acaso no les indique que esperaran todos en el desplazador magnetico?".
Sin darle importancia al reclamo de su tlatoahni, Cuauhtemoc termina por acercarse poco a poco; y lleno de total incertidumbre, el chico le interroga:
"Maestro Codreanu… ¿y el maestro Kedrón?".
Sabiendo que era inútil seguir ocultando la terrible verdad, Codreanu cierra los ojos y le explica con un tono de voz lleno de pesar:
"¡Lo siento, Cuauhtemoc!... pero ya no tiene caso seguir ocultándoles la verdad… desafortunadamente, Kedrón esta…"- y abriendo los ojos, mira hacia donde esta el cadáver del Guardian de la Luz.
Ante esto, Cuauhtemoc expresa entre incrédulo y angustiado:
"¡No, maestro Codreanu… por favor, digame que el no…!"
"¡Lo siento Ose, pero asi es!"- le responde serio Codreanu.
Aun sin poder creerlo, Cuauhtemoc se acerca al cuerpo cubierto para excerciorarse por si mismo. Ante esto, el C. Ra-ziel intenta evitarlo:
"¡Muchacho, será mejor que no…!"- pero Codreanu lo detiene colocándole una mano en el hombro izquierdo, como señal de que ello era necesario.
Cuauhtemoc con gran temor, destapa el rostro de aquel valeroso combatiente… y cuando lo hace, ¡sus pupilas se contraen, a consecuencia del terrible impacto!:
("¡No, maestro Kedrón, no!").
Como ya no tenia caso seguir esperando, Oyamal y Dairel junto con los araitas tambien se han acercado. Y cuando los primeros se dan cuenta de lo que esta ocurriendo:
("¡Maestro Kedrón!")- piensa Oyamal al sufrir el shock, mientras se lleva una mano a la boca; Dairel tampoco puede evitar ese terrible impacto. Los araita tambien se muestran sorprendidos ante esa aterradora escena.
Codranu se da cuenta de esto, pero prefiere no decirles nada. En eso, Cuauhtemoc vuelve a cubrir el rostro de su viejo mentor y baja su mirada; Codreanu al verlo, le expresa con una interrogante:
"¿Cuauhtemoc?..."
En eso, el chico parece responderle de la siguiente forma:
"¡Me… mintió…!"
Al escucharlo, Codreanu no sabe que decir; pero al momento Cuauhtemoc alza la vista y expresa con un grito:
"¡MAESTRO KEDRON, USTED ME MINTIO!"- y mientras las lagrimas resbalan por sus mejillas, parece reclamarle abiertamente al finado guerrero- "¡Me mintió, dijo que regresaría vivo de su misión en Yaylan, que no importaba si resultaba herido, pero volvería vivo!... ¡que me contaría como se desarrollaron sus hazañas en su mundo natal!":
"¡Jose, no te preocupes!... yo regresare de mi misión en mi mundo Yaylan y te contare como transcurrieron mis aventuras… ¡es una promesa!" (palabras de Kedrón antes de partir con las Fuerzas especiales hacia Yaylan).
"Y ahora… ¡y ahora, ¿tuvo que retornar de esta manera con nosotros, sin vida?"- mientras Cuauhtemoc continua con su doloroso reclamo, Oyamal siente como de sus ojos empiezan a brotar lagrimas, mientras Dairel observa pasmado- "¡Tuvo que volver a nuestro lado, sin vida!... ¡NO ES JUSTO!"- y recargando su rostro sobre el regazo del finado Kedrón, da rienda suelta a todo su dolor- "¡No es… justo!..."
Codreanu conmovido, sabe que ninguna palabra sirve en ese momento y solo se limita a colocar su mano sobre la cabeza de Cuauhtemoc, quien continúa sollozando. Mientras Oyamal, no pudiendo resistir mas, voltea su rostro hacia un lado y sus largos cabellos se encargan de cubrirlo parcialmente, como una forma de evitar que la miren sumida en llanto; Dairel cierra sus ojos y aprieta fuertemente sus dientes, para asi tratar de contener su propio dolor.
Al mismo tiempo, el grupo de yaylanianos que fueron traídos por las F.E, de entre quienes iban aquellos rescatados por el finado Guardian de la Luz, pasaban a un lado de entre quienes participaban en esa dolorosa escena. Y precisamente, también se hacían presentes la familia de aquella chica de 14 años y su padre, al cual Kedrón había salvado. Por lo tanto, la joven se detiene antes ese terrible acontecimiento y al estar consciente de lo que trataba y de quien era el difunto por el que se derramaban todas esas lagrimas, mostrando también un semblante triste no duda en lamentar:
"Señor… ¡usted le salvo la vida a mi padre y nos libero a todos nosotros!, ¡por usted, tenemos una nueva oportunidad de vida aquí!... ¿Por qué, porque no pudo salvarse a si mismo para que asi, pudiera agradecerle en persona?".
En cuanto a los araitas, impactados por ese terrible momento no tienen la menor idea de cómo reaccionar: Hanzuk y Drianha solo se limitan a mostrar el tradicional gesto araita de luto y consternación, mientras Oresthiak observa al rostro de Anyag y descubre que ella también llora en silencio… de modo compasivo, el C. araita la abraza tomandola del hombro izquierdo, como una manera de reconfortarla.
Mientras recarga su cabeza sobre el pecho del Oresthiak, Anyag quien continua dejando escapar sus propias lagrimas, piensa:
("¿Por qué aun en este mundo donde nos encontramos a salvo… lo único que atestiguo, son desgarradoras escenas de muerte y dolor?").
(Continuara…)
Notas de autor:
¡Hola de nuevo!... acabaron de leer el capitulo 9 de mi fic "Conflagracion mistica"… como se dieron cuenta (y seguro se cansaron leyendo) este capitulo ha resultado algo extenso debido a que le inclui como 6 escenas (entre ellas, el desgarrador momento en que los GL reciben el cuerpo sin vida del valeroso Kedrón) y eso hizo que se hiciera larga y por ello, tardara un buen en sacarla… de cualquier forma, espero les haya gustado. Cualquier tipo de comentario, háganmelo saber ¡nos vemos!.
