-¿Ike?- Hacía sólo un segundo estaba al lado de ellos, con su palita y su balde. Volvió a mirar un poco más lejos, descruzando los brazos-¿Ike?- Se levantó, sin salir de la toalla, para cerciorarse que no se había ocultado tras la sombrilla de otra familia, confundido- Papá, no veo a Ike-
-Debe estar por ahí- ni siquiera levantó la vista de su tableta. Se mordió los labios, mirando con duda la arena caliente y sobre todo sucia. Sería rápido, decidió, y además no estaba descalzo. Llevaba sus sandalias, se recordó, dando dos pasos. No había ningún rastro.
-¿Ike?- se metía entre las sombrillas de los demás, buscando hacia el frente-Ike, carajo, esto no es gracioso- comenzaba a impacientarse al ver lo cerca que estaba de la orilla ya-¿¡Ike!?- gritó, corriendo por los límites de la humedad que hacía el oleaje, evadiendo en lo posible a los niños y adultos. Ahí, detrás de la señora con sus dos hijos estaba. En brazos de una mujer rubia que le cargaba como si fuese su propia madre, ante la mirada confusa pero confiada del niño- ¡IKE!- pero su voz se perdía en el barullo del agua y la gente. Dio dos pasos por instinto pero su cuerpo se congeló al sentir el agua en sus dedos. Estaba sucia, era un caldo asqueroso de virus y orina. Pero...Sintió el oleaje arrebatarle sus sandalias mientras se abría paso entre la gente, odiando profundamente el tacto de embutido de sus pieles húmedas, no quería ni pensar. Abrió el lindero entre la seguridad de la orilla y la mar que no sentía bajo sus pasos pero logró acercarse.-Kyle- le oyó balbucear, alertando a la mujer que besaba su mejilla de una forma que erizó su espalda y le hizo luchar por nadar más rápido.-¡Esta señora se quiere robar a mi hermanito!- gritó con fuerza, haciendo que los curiosos voltearan y que la mujer palideciera, nadando sin soltar al niño.
Abrió los ojos, sudando y con más ganas de gritar atoradas en su garganta que rayos de sol sobre su frente. Miró al costado de la cama, sujetando su corazón, aterrado todavía. Tragó saliva, cerró los ojos y buscó el ritmo normal de su respiración. Miró al techo azul y volvieron a él esos ojos azul cielo de su sueño. Su cabeza encontró otra vez la almohada, sus manos se cerraron en la sábana. Dolía tanto como si le hubieran arrancado una extremidad. Dolía más profundo porque seguro jamás olvidaría haber perdido una pierna, pero ¿Haber perdido a un hermano?. Se levantó de la cama con nada de gracia, a tumbos llegó al lavamanos del baño, optando por abrir la llave de la ducha mejor, agradeciendo que Stan se hubiera marchado antes. A nadie parecía importarle que él llevara tres días sin presentarse a trabajar. Stan no había mentido al decirle que esa estrategia les haría desaparecer del mapa y aunque le resultaba extraño todavía sentir su cama compartida, había una especie de paz entre ellos. Podía dormir mucho más, alcanzando casi las tres horas consecutivas. Terminó de bañarse, se arregló lo suficiente para sentarse a la mesa a resoplar por la ensalada y el té verde frío que Stan le había dejado junto a una nota de " Buenos días, corazón" totalmente fuera de lugar. Tomó el tenedor, masticando. Faltaban muchas horas todavía para que Stan volviera y Kyle se sentía incapaz de soportar el sentimiento de desasosiego que le embargó tras su sueño. A veces no estaba seguro de querer seguir soñando. Buscó los cigarrillos de Stan en el cajón de las cucharas donde él mismo fingió guardarlos, encendió uno y se recargó contra el pequeño refrigerador. Era buena hora para recorrer la ciudad. Apagó el cigarrillo, buscó su cartera y salió, volviendo segundos después a beberse el té olvidado.
Podía fácilmente terminar de recorrer la ciudad en dos horas sin dejar ni un sólo rincón sin repasar. El desasosiego aumentó al notar que ahí, de punta a punta, no había ni una sola playa. Y mirando con mayor detenimiento, no había tampoco ni un sólo niño. Caminó hasta el parque, sentándose en una banca para mirar con calma su celular y las dos llamadas de Stan para recordarle sacar la basura y pedirle pasar a la florería. Enarcó una ceja, sin entender. Realmente no era como si entendiera nada, sin embargo se sentía tan normal, tan tranquilo siguiendo órdenes pequeñas, apegándose a ciertos lineamientos sin preguntarse qué rayos estaba haciendo faltando al trabajo, a la regla cardinal de los quince minutos de sueño, jugando a la vida bajo tierra con sus bares clandestinos. Inhaló y exhaló el humo, apagando la colilla contra la suela de su zapato antes de entrar a la florería. El letrero verde era más bien aburrido pero el interior estaba tan revuelto de colores por las múltiples flores que enseguida le vino una descarga de buen humor. Miró los gladiolos de la entrada, entretenido por el contraste de colores con la ciudad afuera, de un monocromático azul que le daba ganas de...
-¿Puedo ayudarte en algo?- esa voz era increíblemente rara. Aguda pero no de una forma desagradable. Le hizo apartarse de las flores y enseguida perderse. Era un rostro agradable, sin lugar a duda. Armonioso en contraste con los mechones rubios mal cortados, la finura de sus facciones casi como un olvido de terminarse. Pecas doradas. Su sonrisa calmada, sujetando un ramo de lirios. Pero eran sus ojos de una explosión constelada de colores lo que le hizo dejar de sentir la presión en sus venas-Oh, tú eres el novio de Stan ¿ No es verdad? Craig me dijo que vendrías pero no te esperaba tan temprano- rió melódicamente, acomodando las flores en un jarrón junto a otras, poniendo un dedo entre sus labios, evaluando- ¿Crees que deba hacer un arreglo con Iris y Calas?-
-¿Craig?-
-Sí, sonrió, mirándolo con complicidad- ahora está durmiendo, pero así es mejor para que no nos interrumpa- limpió sus manos en su bonito mandil verde de jardinero antes de extenderle la mano- Por cierto, soy Tweek, mucho gusto, Kyle-
-El gusto es mío, creo- le costó no avergonzarse por el sudor en su mano al estrecharla.
-Lo lamento, debes estar muy confundido ¿Te gustaría que fuéramos al departamento a charlar? Como te dije, Craig está dormido y ahora Damian debe estar muy ocupado con Pip así que no creo que nos presten mucha atención-
-Estoy bastante confundido y en realidad agradecería que me explicaras- Tweek le sonrió, buscando en los bolsos de su mandil un par de dulces. Aceptó el gesto, siguiéndolo por la trastienda hasta unas escaleras que llevaban al segundo piso- ¿Está bien que dejes abierto?-
-Oh, descuida, seguro mi querido Craig ya te ha explicado lo de las puertas falsas- se hizo a un lado, dejándole entrar al departamento, guiándole después a la cocina- ¿Te apetece algo de café, tal vez un té? ¿Agua?-
- Lo que sea está bien- se encogió de hombros, no queriendo ser irrespetuoso a pesar de la curiosidad por mirar el espacio. Se veía ordenado y aunque no era muy grande, no le daba esa sensación de sofoco como el departamento de Stan.
-Siéntate, por favor- jaló la silla del comedor para él, poniendo sobre la mesa una taza humeante de café y un plato lleno de galletas- disculpa si está muy cargado, no soy bueno calculando la cantidad para personas ajenas-
-Está bien- mintió, rogando que no hubiera visto el gesto de desagrado que hizo al primer sorbo- en realidad, tengo muchas preguntas por hacer y preferiría que nos ahorráramos las convenciones-
-Te comprendo- tomó una galleta, masticando suavemente- te diré todo lo que sé. Verás, mi trabajo asignado fue el de florista, estuve tentado a ser el modelo del pueblo pero honestamente soy demasiado tímido para ello. No quisiera aburrirte con mi historia, así que yendo al grano conocí a Craig cuando vino a comprar flores para adornar su negocio y ya sabes, el flechazo fue casi inmediato. Comenzamos a salir y conforme pasaron los meses nos mudamos juntos y entonces comenzamos a notar ciertas...irregularidades. Como que nuestras cámaras estaban apagadas casi todo el tiempo o que si no seguíamos las normas como ir al trabajo o presentar exámenes de salud cada año, nadie lo parecía notar. De alguna manera nos hizo invisibles. Al principio no lo comprendíamos, pero después conocimos a Wen, quizá Stan ya te ha contado sobre ella. Llevaba mucho más tiempo investigando estas irregularidades que nosotros. Según ella, era como si toda la sociedad estuviera construida sobre la noción de ésta. Es decir, algo así como un simulacro de cómo debe ser una sociedad y por eso hay cosas que no encajan. No sólo somos nosotros, los que no estamos en la sexualidad reproductiva, sino también están los que son como Stan. Adictos a alguna clase de sustancia-
-¿Stan?-
-¿No te lo dijo? Hubo un tiempo en el que sólo pasaba su tiempo en el bar, bebiendo lo que podía. Craig lo odiaba porque siempre causaba alguna clase de conflicto con los demás clientes porque quiero que sepas que al principio el bar de Craig era para todo público. No fue hasta una noche que Stan dijo que llevaba una semana sin ir al trabajo que Craig, Wen y yo nos dimos cuenta que algo era muy raro. Normalmente sólo esperan tres días para poner el anuncio de " puesto disponible" en las pantallas de la ciudad y sobre todo, nadie estaba persiguiéndolo. Nuestra teoría fue tomando más sentido y sólo como prueba, Craig aceptó poner el letrero de " Bar gay" en la entrada y fue una especie de magia ver el local dividirse en dos. Sólo que el espacio de nuestro bar se hizo mucho más pequeño y apareció esta puerta que nos hizo invisibles. Lo que sea que sostenga esta ciudad, no tiene contemplado en su manual esas excepciones o desviaciones de lo normal, si quieres llamarlo así, es como una falla en el sistema. No somos contemplados realmente como ciudadanos pero tampoco somos señalados como rebeldes por lo que nos dio una increíble libertad. Un pequeño error en el sistema nos sacó del ojo vigilante, no podíamos desaprovechar la oportunidad. Comenzamos a investigar cada uno por nuestra cuenta y todas las noches en el bar juntábamos nuestros retazos de información. Hablamos de la imposibilidad de la enfermedad del sueño, de los escasos recuerdos que guardábamos y no cuadran con lo que nos han enseñado o incluso con lo que hemos vivido. Todas estas cartas en la mesa no tenían ningún orden así que realmente eran inútiles, no debo decirte que las cosas no hicieron sino empeorar cuando Wen desapareció. Nunca supimos qué ocurrió con ella, pero abrió más interrogantes y comenzó a inquietarnos. Pasamos semanas sin reunirnos, Craig no había abierto el bar hasta esa noche, sólo para asegurarse que no se hubiera llenado de ratas o algo así. No fue una rata pero sí un par de muchachos y una chica que habían buscado refugio en el bar. Después del susto, uno de ellos le pidió a Craig que le permitiera quedarse ahí. Estaban huyendo. Se presentó como Damien y le contó a Craig que era el hijo del lider de una secta oculta de fuera de la ciudad. Tras el muro hay una increíble cantidad de mundo Puedes imaginarlo? Le dijo que venían de bastante lejos. Afuera, según lo que dijo, las cosas son muy diferentes. Hay una especie de tiranía que obliga a la gente a no tomar decisiones por sí sola, sino que están sometidos por coacción para cuestionar cada cosa de su vida. Las consecuencias llegan a ser horribles. No catastróficas ni agresivas, pero hay gente que llega olvidar incluso a personas con las que compartió la mitad de su vida. A raíz de esto, muchas sectas comenzaron a reclutar gente que poseía poderes psiquicos para leer en las mentes si habían olvidado a alguien importante y después ofrecerles regresar a su lado. Obviamente esto era imposible, pero la necesidad de consuelo de la gente hizo florecer el negocio y muchos se enfermaron de ambición. Muchos, como el padre de Damien, que al parecer en un arrebato de locura robó a un adolescente, alegando que al ser este casi albino, tenía un poder innato y un montón de tonterías. Dijeron que le harían nacer el poder, que lo convertirían en un oráculo. Al pobre chico le arrancaron los ojos y le destrozaron las piernas, como si al privarlo de sus sentidos realmente pudieran hacer algo imposible como darle un don-
-Dios, eso suena espantoso-
-Lo es. Damien no soportó más al ver esto y... Bueno, asesinó a su padre y a la mitad de los orates que lo seguían. Al estar en el anonimato por ser una secta, no le dieron caza, sin embargo, los líderes de otras sectas que realmente creyeron que su padre había logrado el " Oráculo perfecto" los comenzaron a perseguir. En una de esas confrontaciones, conocieron a Heidi, una verdadera vidente. Ella dijo que podía ayudarlos pero a cambio también quería escapar. Heidi nos confirmó que los que están fuera de la ley, en ese limbo de lo que es correcto o normal, no son detectados. Es una especie de inmunidad. Entraron por su propio pie hasta las cortinas de cianuro. No contaban con este pequeño truco y apenas lograron sobrevivir. Sin embargo estaban aquí como intrusos y no sabían cuánto iban a poder permanecer y por eso decidieron esconderse en el bar del Craig, pensando que estaba abandonado. Nosotros no tuvimos problemas en ocultarlos, al menos yo pienso que entre más aliados, mejor- sonrió, notando que ya había terminado totalmente su taza y Kyle, con los ojos totalmente abiertos, no le había dado ni dos sorbos- si prefieres los sabores más suaves puedo hacerte una malteada-
-No, yo, lo lamento...Es demasiada información por procesar. Pero si ellos han logrado evadir el sistema, significa que quizá...-
-La teoría que tenemos- retiró su taza con suavidad, levantándose y caminado hacia la alacena a sus espaldas- es que al llegar aquí, no son borradas ni cortadas las memorias, sino sólo alteradas. Puede ser un proceso químico al cual somos sometidos antes, me inclino a pensar que es con falso jazmín y alguna especie de datura. Por eso necesitan que tengamos periodos de sueño tan cortos, para que de alguna manera no borremos por completo nuestros recuerdos pero tampoco estén tan, digamos a la mano y arruinen el teatro- le extendió una nueva taza de té. Olía a frutas- He estado leyendo mucho de plantas ¿Sabes? Ha sido muy conveniente que tomara el puesto de florista. Una de las cosas más importantes que he podido aprender ha sido lo misteriosamente útiles que pueden ser las plantas más insignificantes que te topas en el camino. Sólo hacía falta encontrar a la persona adecuada para poder confirmar nuestras teorías. Así que, por favor- le hizo un gesto con la mano a su taza y Kyle enarcó una ceja, sin comprender. Tweek, sin perder la sonrisa, acomodó su mentón en su mano- ¿Stan no te contó cuál es tu papel, cierto?- rió bajito- verás, necesitamos a alguien que no haya perdido la capacidad de soñar todavía, que el daño en su cerebro no sea tan marcado todavía. Tú entras aquí. Necesitamos probar las mezclas hasta dar con la correcta para contrarrestar los efectos del daño y ver si somos capaces de recuperar nuestra memoria y con suerte entender lo que está pasando aquí-
-¿Estás diciendo que debo ser su conejillo de indias?- Se avergonzó de lo chillona de su voz. Pero si lo lograba. Si podía recuperar ese par de ojos azul cielo, esos ojos azul oscuro y una cálida caricia en su mejilla... Olisqueó la taza-¿Qué es esto?-
-Una infusión de iboga con pasiflora. Nada tóxico, lo juro- sonrió al verlo suspirar y darle un trago- y ¿Kyle? Sólo reza porque la noche tenga tiempo de caer antes que tú-
