Si no se han dado cuenta sólo ha pasado un día desde que empezó la historia :v


Al despertar lo primero que hizo fue mandar a Nina a poner etiquetas con un relieve del nombre de los alimentos y las bebidas. Lo que menos querría sería terminar tomando vinagre cuando fuera en busca de agua, no es como si esto pudiera pasar, su buen olfato le advertiría, pero sí que quería evitar abrir cada lata u olla para saber lo que contenía.

De nuevo su porción de comida fue mínima, su entusiasmo no estaba muy alto y se sentía cansado a pesar de haber dormido bien durante toda la noche. Una vez desayuno se dirigió a su cuarto a arreglarse, tomó ropa de su armario y fue al baño.

Decidió relajarse un poco tomando un largo baño en la bañera. Harry se despojó de su ropa y no pudo evitar posar su mano por las cicatrices de su cuerpo: cortadas, quemaduras, raspones o restos de moretones; con solo el tacto con su piel podrías descubrir el mapa de sus desdichas. O si eras cuidadoso y ponías más cuidado en examinar, podías sentir los huesos que nunca habían sanado correctamente pudiendo sentir las deformaciones que dejaban los huesos que una vez fueron rotos.

Su cabello se sentía tan dañado y en su rostro la cicatriz que más resaltaba no era ni de cerca la que fue dejada hace años después de la muerte de sus padres. Los productos que Nina había conseguido para él, le cuidarían el cabello y poco a poco recobraría fuerza y vitalidad; pero tenía que ir con un experto si quería curar el resto de marcas en su cuerpo. Lanzó sobre sí mismo el encantamiento Iuka faciem, esta vez lográndolo a la primera.

Iría a San Mungo hoy, pero antes debía escribir una respuesta a su carta de aceptación. ¿Qué responder?

Al final decidió escribir la carta de respuesta mientras trataba de no darle ninguna importancia al hecho de ser ciego. Si todo iba bien con el hechizo para ubicarse y su memoria del lugar, podría moverse libremente por Hogwarts sin ningún problema.

La carta decía esto. "Me encantaría asistir a Hogwarts, pero tengo un problema de vista que necesita cuidado extra de mi parte. ¿Creen que sea un inconveniente?"

No estaba mintiendo, estaba totalmente capacitado para asistir a Hogwarts, podía caminar por los pasillos, podía subir escaleras e incluso podía leer. Harry estaba sobrecalificado para asistir a Hogwarts con su conocimiento de hasta sexto año. Bueno, si sus ojos eran un inconveniente no iba a empezar a preocuparse ahora, después de todo no era su culpa.

Empezó a escribir otra carta, esta vez dirigida a un abogado mágico. Lo que menos quería Harry era tener que regresar con sus tíos muggles, si un abogado lo podía convertir en legalmente un adulto estaría bien.

La casta decía algo así : "No revelare mi identidad hasta tener un pacto de confidencialidad. Mi caso es delicado, soy un menor que busca no depender de sus tutores. He sido maltratado por años por mis parientes muggles y quiero librarme de depender de ellos. Créame cuando le digo que tengo todas las pruebas para ganar el caso. Responda usando el sobre que he mandado adjunto, se enviará directamente a mi casilla."

Bueno, no cualquier abogado aceptaría una carta anónima como esta, pero si su primer intento fallaba entonces el dinero le conseguiría un abogado ambicioso. Copio la carta 5 veces para enviarla a 5 abogados diferentes.

– Nina – llamó a la elfina, esperando un poco hasta que obtuvo una respuesta.

– ¿Si, amo Harry? –

– Quiero que salgas y reserves una casilla de correos a mí nombre, trata de que la menor cantidad de gente se entere de esto – le entregó las 6 cartas –. Quiero que también se arregle discretamente, has lo que sea necesario.

– Si, enseguida amo Harry, Nina hará lo necesario para cumplir la orden del amo Harry –

– ¿Y qué tal van las etiquetas? – preguntó mientras sonreía calmado.

– Nina casi termina – parecía un poco disgustada, seguramente quería tener todo listo cuando Harry le preguntará –. Nina terminara todo en cuanto termine con este nuevo encargo, amo Harry.

– Está bien – dijo Harry tomando su bastón – regresaré más tarde, seguro que para entonces ya terminas todo ¿Verdad?

– Nina tendrá todo listo cuando el amo Harry llegue, Nina lo jura – respondió orgullosa.

– Genial – contestó Harry.

Estaba tentado a acariciar a su elfina cada que se esforzaba tanto, pero no estaba seguro que la elfina fuera a aprobar esto. Podría pedir permiso después.

Una vez se despidió de la elfina salió de la casa acompañado de Accom rumbo a San Mungo, si entendía bien las fechas mañana sería su cumpleaños número 11 y ya sea que Hagrid lo localizara o no, iba a dejar de depender de cualquier adulto y empezaría a cuidarse solo en todo lo posible.

Por ahora sólo se preocuparía por curar cuanta cicatriz estuviera en su cuerpo y elevar su mortal bajo peso. Caminó hasta el caldero Chorreante y desde allí viajó por red Flu a San Mungo dejando sobre la chimenea una moneda.

Una de las cosas que podía despreciar de su casa es que no tuviera una chimenea propia, pero teniendo una forma de viajar tan cerca tampoco iba a quejarse, por ahora. Al sentir el suelo sobre sus pies otra vez y comprobar que su mascota hubiera sido llevado junto con él, salió de la chimenea y sacudió el polvo que quedaba sobre si.

– Disculpe – dijo Harry en voz alta nada más escuchar a alguien delante de él, cuando escuchó como la persona detenía su paso pregunto –. ¿Dónde debo ir para pedir una consulta?

– Unos pasos a la izquierda en la tercera puerta se encuentra una sala de espera para consultas sin citas – respondió apresurado –. Allí puede llenar un formulario y esperar su turno–

Harry supuso que se trataba de algún enfermero o doctor con su respuesta tan detallada, aunque en realidad no importaba si era un paciente o un doctor.

– Gracias – respondió Harry para empezar a caminar en la dirección señalada.

Si bien gracias al hechizo podía saber por donde caminar señalando claramente las puertas abiertas, si cualquier sala se encontraba cerrada fácilmente perdería el camino, así que caminó pegado a la pared tocándola con su

mano para localizar si pasaba por alguna puerta cerrada.

Llego sin problema a la que supuso era la sala de espera de la que le había hablado aquel hombre, encontró junto a la puerta varios papeles sueltos y tomó uno entre sus manos.

Se sentó en la primer silla desocupada que encontró y se dispuso a leer los papeles, era el formulario que le habían mencionado. Escucho como una persona llamaba en voz alta a una persona, después alguien se acercó a él.

– ¿Necesitas ayuda para rellenar ese formulario? – le preguntó una mujer.

– No gracias – contestó Harry para después conjugar una pluma.

– Está bien – dijo la mujer mientras se alejaba –. Puedes llamar si necesitas ayuda.

Harry ignoró su comentario y conjugo el hechizo de lectura con relieve.

El cuestionario era simple: Nombre, edad, tu problema. Aunque las respuestas las tuvo que meditar Harry por unos momentos.

Utilizó su nombre "James Potter" para no llamar tanto la atención. Su edad correcta es 10 años, mañana 11, pero el estuvo a unos segundos de escribir 17. Y su problema…

No sabía como empezar ¿el problema más urgente o el menor?