Oo.oOo.oOo.oO

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Summary: Haruka Tenoh, Taiki Kou, Darien Chiba, Yaten Kou y Seiya Kou. ¿Algo en común? Sí…Serena Tsukino.

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Serena: o.o

Vicky: ¿O.ó?

Serena: O.O

Vicky: ¡¿Qué?! ¬¬

Serena: Tu…Tu… ¡Tu me pusiste haciendo cosas con…con…!

Vicky: ¡Alto! ¬¬ Si les dices antes de que lo lean…te dejo con Darien como lo hizo Naoko Takeuchi, tu creadora y de todos los demás personajes de Sailor Moon n.n

Serena: Que mala ToT

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Haruka Tenouh POV

Estacioné el auto frente al edificio que se está convirtiendo en parte importante de mi vida.

Ayer no quise hablar con Darien. Vine, sí…pero no me atreví a subir y enfrentarlo. ¿Qué demonios puedo alegar en mi defensa?

"Oye Darien, siento no haberte dicho lo de Serena, pero es que yo la vi primero y quiero que te apartes de ella". Murmuré viéndome en el espejo retrovisor y una sonrisa burlona apareció en mis labios. Si le digo eso a Darien, perderé a mi mejor amigo para siempre.

No quiero quedarme enfadado con él para siempre. Es…como mi hermano. Sí, lo sé…suena a cliché barato entre los mejores amigos, pero con Darien es diferente. Siempre ha sido diferente. Yo nunca tuve hermanos ni hermanas…él si tuvo una hermana, pero murió. Y cuando nos conocimos, fue una conexión inmediata. Como si el destino ya hubiera previsto nuestro encuentro y supiera que seríamos los mejores amigos.

Hasta hace dos días.

Si arreglo las cosas con Darien, sería darle el adiós definitivo a Serena. Perder cualquier posibilidad de alguna vez sentirla en mis brazos y aumentar las desagradables posibilidades de verla en los de Darien.

¿Mi mejor amigo o mi obsesión rubia?

Maldición. ¿Cómo fui a meterme en este problema? Esta claro que debí haber sido sincero con él desde el principio, pero no pude. Es algo diferente lo que tengo con Serena. O al menos lo que yo creo que tenemos. Ella es la mujer que estuve esperando; no se intimida ni se inmuta…mucho menos se rinde ante mi. Es especial. Y me da miedo que sea tan especial como para opacar a Michiru. Me da pánico pensar que si la llego a tener un instante, no podré tener suficiente de ella.

Es mi fruta prohibida, ¿Cierto? Si la llegó a tener un instante, quizás pueda ser feliz al darme cuenta de que ella no tiene nada especial aparte de su cegadora belleza…o quizás pueda ser terriblemente desdichado al darme cuenta de que me gusta mucho más que un simple gustito.

Dejé caer mi cabeza sobre el volante; me siento mareado. Me siento perdido y con ganas de charlar con mi mejor amigo como si nada hubiera pasado. Como si esa mujer jamás me hubiera ganado en aquella carrera que cambió mi vida. Elevé mi mirada en cuanto escuché como la puerta del edificio se abría, dejándome ver a mi pesadilla caminar por la banqueta con calma. Como si no fuera consciente de lo estrecha que se ha hecho mi amistad con Darien por su culpa. ¿Me bajo o no me bajo? Me bajé del auto, cerrándolo rápidamente e intentando no perderla de vista. ¿La sigo no la sigo? Oh demonios…

Caminé exactamente por donde ella se había ido y aunque ya pasamos un par de calles, no se a donde pueda ir. Al parque. ¿Estaba este parque aquí? Creo que debería prestar más atención a mí alrededor. Se encaminó hacia la fuente que esta cerca de donde juegan unos niños y no pude evitar admirar su mirada puesta en el agua. Se ve…preciosa. Me acerqué y ella pareció darse cuenta de eso, ya que despertó de su trance y me vio, primero desorientada, después confundida.

"Buenos días". Saludo con normalidad y yo solo apreté las llaves que descansaban en mi bolsillo.

"No se que tienen de buenos". Contesté de mala gana y ella me dio una media sonrisa cansada.

"La amabilidad no es tu fuerte eh". Sé que se refiere a lo que sucedió en su departamento y a la manera en como la trate. Pero no pienso disculparme, no hasta que ella me pida una disculpa a mí. "¿Qué haces aquí?". Preguntó regresando su vista hacia la fuente que seguía brindando aquella fresca brisa.

"Pasear. ¿O que? ¿No puedo hacerlo solo porque tu estas aquí?". ¿Por qué estoy actuando de esta manera? Yo no soy así de grosero con la gente…menos lo quisiera ser con ella.

Pero a pesar de que pensé que me gritaría por mi mala educación, me abofetearía o se iría, ella rió. Sin humor…pero rió. Y me siento estúpido.

"Sé lo que intentas Haruka". Comentó volviéndose seria de repente, pero sin darme la cara. "No sabes a que darle más importancia…si a tu amistad de tantos años con Darien o a la atracción que tienes hacia mi". ¿Cómo puede ella saber eso? "Pero te voy a dar un consejo…quizás con esto me gane mi pase al cielo". La burla en su comentario me hizo entrecerrar los ojos y esta vez si me dio la cara. "No pierdas tu amistad de tantos años…porque si la pierdes, te quedarás sin nada". Sonreí.

"Pues entonces me quedaré con lo otro". Dije y ella me vio con burla.

"¿En serio crees que yo podría tener algo contigo?". Apreté los dientes ante su desprecio y ella me vio duramente. "No se que tengo que hacer para hacerte entender que no me interesas"

"¿Por qué no?". Oh no… ¿Realmente lo pregunté?

"¿Por qué no?". Repitió desorientada y luego suspiró, suavizando su mirada con cansancio. "Porque no eres un hombre capaz de valorar a tu mejor amigo y a la mujer que daría la vida por ti. Porque no eres más que un hombre con el ego hasta las nubes…porque simplemente…no me interesas"

¡Maldita sea!

La tomé bruscamente del brazo, acercándola a mi de manera que nuestras miradas estuvieran cerca. Podría besarla, partirle la boca a besos y hacerla rendirse… pero no puedo. Sentí mi mano temblar y la solté de repente. Vi en sus ojos tanta simpleza que me sentí un completo imbécil. ¿No le intereso? ¿Realmente no le intereso ni un poco? Sentí el nudo de furia en mi garganta, pero lo ignore en cuanto note que ella estaba como si nada; como si no acabara de pisotear algo más que mi orgullo. No sé que más…pero no hay tiempo de averiguarlo.

"¿Y Darien si te interesa?". Pregunté y después de hacerlo, me di cuenta de que tengo miedo a que su respuesta sea afirmativa.

La vi negar y suspirar hastiada. Me importa poco si ella no quiere seguir con esto…pero yo si quiero y no pienso darme por vencido hasta saber si Darien es aquel que me esta opacando.

"¡Contéstame!". Exigí y ella me vio furiosa.

"¿Por qué no me dejas en paz?". Preguntó y yo reí.

"¿Tu me preguntas eso?". Dije fuera de mi e importándome poco que algunas personas nos voltearan a ver confundidos. "¡Precisamente tu! Quien es la que no me deja en paz…quien no sale de mi cabeza". Me vio y sonrió.

"¿Crees que eres al único que le ha pasado?". Dijo y yo negué con una pobre sonrisa en mis labios.

"Eres tan o más ególatra que yo. No entiendo como puedes quejarte de mi". Cuestioné y ella sonrió de lado con arrogancia.

"Esta plática no va a llevarnos a nada. Sigue con tu vida…arregla tu relación con Darien, dedícale tiempo a Michiru y yo seguiré con lo mío". Dijo mientras comenzaba a andar por donde había llegado.

Si se cree que dejaré al aire todo de nuevo…esta muy equivocada. Caminé a prisa y me interpuse en su camino, quiso darme la vuelta, pero también tape su paso. ¡No dejaré que esto se quede así!

"Quítate". Susurró seria y yo sonreí.

"No"

"Quítate". Volvió a repetir y yo seguí sin quitar mi sonrisa.

"Ya te dije que no". Repetí y vi su mirada furiosa.

"Te lo repito por última vez; quíta…"

"¿Sucede algo Serena?". Me volteé irritado hacia quien acababa de entrometerse y aunque no se quien diablos sea, si se me hace conocido.

"No Taiki. El señor y yo solo nos tropezamos". Aunque su rostro tenía una pequeña sonrisa, su tono era frío. Sonreí a medias y me hice a un lado, dejándole todo el espacio para que se fuera, pero ella no se movió. "Si me disculpan…tengo cosas importantes que hacer. Que tengan un buen día". Nos dirigió una última mirada y se fue.

Huyo. Nuevamente me dejo extasiado. Si tan solo este imbécil no hubiera llegado. Por cierto, ¿Quién demonios se cree que es? Me volteé a verlo y aunque él ya me estaba viendo desde antes, no pude evitar notar que su porte no era ni siquiera parecido al mío. Maldita sea…¿Dónde lo he visto antes?

"Para la próxima…será mejor que no se meta en donde no le llaman". Espeté y él entrecerró los ojos.

"Y para la próxima, usted asegúrese de no molestarla si estoy cerca". Lo vi y apreté mi mandíbula. Si piensa que su mirada me esta intimidando, no sabe con quien se esta metiendo.

"¿Quién es usted? ¿Su guardaespaldas, acaso?". Pregunté con burla y él ladeó la cabeza con simpleza.

"Su amigo". Me contestó con una sonrisa cínica.

"Ya va, su amigo". Mascullé y suspiré. "Pues entonces, dígale a su amiga´, que escoja mejor a sus amistades". Y con una última mirada hacia aquel imbécil me dirigí por donde ella había desaparecido. Debí haber dejado mi auto en otra parte.

Caminé sin voltear atrás y sin tener deseos de hablar con Darien. Me siento de muy mal humor y si me lo encuentro, soy capaz de mandar al diablo todo.

Ni siquiera me di cuenta de cuando llegué hasta el auto. Lo encendí y arranqué de inmediato. Ni siquiera se a donde ir, solo quiero alejarme de todo esto. Quiero tener el control de la situación y encontrar una manera de no perder la paciencia. Si esa mujer cree poder ganarme…es tiempo de que se entere de que ninguna mujer puede más que yo.

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Taiki Kou POV

¿Quién será ese hombre?

Por la manera en que veía a Serena parecían conocerse. Por la manera en que se fue…parecía furioso. Quizás sea uno de esos que no aceptan un No por respuesta. Lo digo porque así se ponían mis compañeros en la universidad cuando una mujer les decía que No.

Ni siquiera me dio tiempo de hablar bien con Serena. Parecía tener prisa, aunque más que prisa por irse, parecía que la tenía por librarse de ese sujeto. Lo he visto en algún lado, pero no recuerdo donde. Suspiré mientras me sentaba en la banca que esta cerca de la fuente, en la misma en donde hace dos días me senté con ella y no pude evitar sonreír. Tenía la esperanza de poder platicar nuevamente con ella, ya que ayer no vine y seguramente ella si. Pero parece que por culpa de ese hombre, no podré hacerlo.

Y eso que pedí a mi secretaria que me ordenara la agenda para tener un par de horas libres y poder venir, pero creo que fue en vano. Me puse de pie y caminé hacia la salida del parque en donde había dejado mi auto. Subí y arranqué hacia el departamento de mi hermano. Seguro que no le importara que vaya a visitarlo un momento. No tengo ganas de estar en el despacho si no tengo pendientes; así que estoy seguro de que con Seiya me entretendré un momento. Además…quizás pueda saber un poco más de la pintura que le esta haciendo a Serena.

El trafico esta horrible. No puedo creer que ni tomando la vía más rápida pude llegar pronto. Tardé 20 minutos; todo un record. Subí al edificio y toqué a su puerta, escuchando la voz de Seiya de fondo. No entendí nada de lo que dijo, pero creo que debe estar ocupado. Me abrió instantes después con una sonrisa mientras me dejaba pasar y podía apreciar el olor a café recién hecho.

"Buenos días Taiki". Me saludó mientras se secaba el cabello con una toalla.

"Buenos días Seiya, parece que te saque de la regadera". Comenté viendo que solo llevaba unos pantalones holgados y olía a loción.

"Pues casi. Me tarde en abrirte porque estaba en la cocina poniendo café. Pero siéntate, ¿Quieres una taza?". Me ofreció y yo asentí mientras me sentaba en el sofá. "Me extraña verte aquí a estas horas, ¿Sucede algo?". Me pregunto desde la cocina y yo sonreí.

"Vaya, no pensé que fuera malo visitar a mi pequeño hermano". Comenté con diversión y escuché la risa divertida de Seiya.

"Deja de tratarme como a un niño Taiki". Dijo mientras regresaba a la sala con dos tazas de café. "Pero que bueno que viniste, me ahorraste el trabajo de irte a buscar al despacho". Arqueé una ceja ante aquello y bebí un poco de café.

"¿En serio? ¿Necesitas un abogado?". Dije con una sonrisa y él me sonrió con desagrado.

"Si llego a tener problemas con la Ley, tu serías el último abogado que elegiría". Dijo dejando su taza en la mesa que estaba frente a nosotros y sonrió. "Eres mi hermano y…sería horrible que te enteraras de mis locuras". Reí sin poder evitarlo.

"Oh vamos Seiya…te conozco lo suficiente como para saber que de los tres, tu eres quien tiene menos posibilidades de caer peso algún día". Respondí y él suspiro. "Mejor dime, ¿Para que me ibas a ir a buscar?"

Lo note pensar un momento, como si estuviera dudando de lo que me estuviera por decir. Extraño. Seiya es demasiado seguro y pocas veces lo veo dudar, no puede ser algo tan malo. ¿O si?

"¿Sabes en que trabaja Serena Tsukino?". Preguntó de repente y yo abrí los ojos sorprendido.

"¿Qué si sé en donde trabaja?". Repetí sorprendido y él asintió. "Pues…" ¿Para qué querrá Seiya saber donde trabaja? Independientemente de que él le este haciendo una pintura, mi hermano dejo muy en claro que no le agrada. No comprendo porque el cambio. "¿Para que quieres saberlo?". Quise saber.

"Curiosidad". Contestó indiferente y yo arqueé una ceja.

"¿Curiosidad?". Volví a repetir. "Si hay alguien que odia la curiosidad, ese eres tú". Dije y él sonrió mientras bebía café y dejaba la taza nuevamente sobre la mesa.

"Quizás he cambiado"

"¿Así como tu opinión sobre Serena?". Dije y de pronto, la mirada de Seiya se torno seria. Demasiado seria.

"¿Serena?". Preguntó incrédulo. "¿Desde cuando la llamas, Serena?". Preguntó viéndome fijamente.

"¡No estamos hablando de mi!". Quise cambiar de tema. Lo escuché respirar con fuerza y con cierto enojo.

"¡No cambies el tema!"- grito enojado. "Dime la verdad Taiki, ¿Te atrae esa mujer?".

"¡N-No! Claro que no". Contesté de inmediato y lo vi con la misma intensidad. Si mi hermano pudiera leer la mente, ya estaría perdido.

¿Que si Serena me atrae? Que pregunta más estúpida, Claro que sí me atrae.

¿A que hombre no le atraería? A un ciego. No puedo negar que desde que la vi me deslumbro físicamente, pero conforme pasaban los días y la conocía un poco, me di cuenta de que era una mujer interesante. Una mujer capaz de convertirse en la mujer ideal para cualquier hombre. Capaz de opacar a cualquier otra mujer con facilidad. Incluida Amy.

Alto.

¿Qué diablos estoy pensando? Una cosa es admitir que me atrae, otra muy distinta es comenzar a verla como mujer. Puedo darme el lujo de verla como clienta, amiga y hasta consejera, pero no puedo verla como mujer. Estoy casado, por Dios. Esta bien que Amy y yo nos hayamos dado un tiempo, pero esa no es razón para que yo la traicione de esta manera. ¿Traicionar? Demonios, estoy comenzando a marearme.

"Taiki, ¿Taiki? ¿Estás bien?". Parpadeé repetidas veces para enfocar a Seiya, que me sacudía por el hombro y me veía preocupado.

"Eh…si…solo…me quede pensando". Parece que realmente me perdí en mis pensamientos.

"Ya lo creo. Llevo llamándote bastante rato". Dijo Seiya y yo sonreí un poco. "Bueno dime Taiki, no quiero irme con rodeos, ¿Sabes donde trabaja esa mujer?". Nuevamente me preguntó Seiya y yo suspiré abatido.

"Si, lo sé Seiya". Me vio con cierta obviedad y yo suspiré cansado. Quizás fue una mala idea venir a verlo. Vi que él me veía con una ceja arqueada y yo lo vi confundido. "¿Qué?"

"No te hagas Taiki. No creas que te hice la pregunta solo para saber si sabías. Anda dime". Quien ahora lo vio con intensidad fui yo. "¿O es que acaso no quieres decirme?". Ante aquello sonreí. Fingidamente, pero me salió creíble.

"No se porque habría de querer ocultarlo". Mantuve mi mirada fija en la de él y aunque Seiya me veía claramente retándome, no pude evitar sentir un hueco en el estómago. Tengo que decírselo. "Trabaja para una empresa de modas, -LePetit-. Es una de las diseñadoras". Dije y me sorprendió no ver una sonrisa satisfecha e el rostro de Seiya, en lugar de eso…veo su mirada seria de nuevo.

"Parece que no te hace en gracia habérmelo dicho". Ante aquello, no pude evita ponerme de pie y sonreír.

"Sigo sin entender tus indirectas". Caminé un poco hacia la puerta, sintiendo a Seiya caminar detrás de mí. "Tengo que regresar al despacho". Anuncié.

"Gracias por la visita matutina". Me dijo como si no quisiera reabrir nuevamente la discusión. Le sonreí y asentí antes de salir completamente del departamento.

Salí del edificio y subí al auto. No me creo la curiosidad de Seiya. Pero tampoco quiero hacerme ideas estúpidas en la cabeza; suficiente tengo con este sabor amargo que tengo en la boca después de haberle dicho en donde trabajaba Serena. Si así se comporta Seiya…no quiero ni imaginarme como se comportaría Yaten si le gustara.

No. Imposible.

Los tres no podemos tener los mismos gustos, ¿O si?

¡Ah! Que estoy diciendo…creo que fue una mala idea pedir estas horas libres.

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Darien Chiba POV

Me tallé el puente superior de la nariz con cansancio. Desde esta mañana tengo un dolor de cabeza terrible y no ha mejorado en todo el día que he estado en el hospital.

Me tomé un par de aspirinas y parece que el dolor incrementó. En momentos como este me siento como el peor médico; curando problemas ajenos más graves y cuando se trata de un simple dolor de cabeza, no puedo ni siquiera controlarme. Y pensar que en unos minutos tengo una operación importante…si no, ya estaría camino a mi departamento.

Suspiré en cuanto escuché el molesto sonido de mi teléfono. Le dije claramente a mi secretaria que solo me pasara llamadas urgentes; no tiene idea de lo molesto que es el sonido del teléfono. Me dan ganas de arrancarlo y estrellarlo contra la pared. Tomé el aparato sin mucha gracia y cerré los ojos.

"¿Sí?"

"Doctor Chiba, la cirugía ha sido pospuesta para mañana en la noche". A esto le llamo suerte.

"En ese caso me iré a descansar". Ni siquiera espere la respuesta de mi secretaria como usualmente hago, simplemente colgué.

Si pudiera quitarme la cabeza y ponerme una nueva…ah…que dichoso sería. Deje la bata colgada y me puse mi propia chaqueta, saliendo del consultorio y sonriéndole levemente a mi secretaria. Bajé por el elevador con la tentadora idea de golpearme en el frío metal para que la cabeza dejara de martillearme. ¿Por qué debía heredar los horrorosos dolores de cabeza de mi madre? Subí al auto y manejé con la idea de llegar lo antes posible a mi cama y descansar. Sé que mañana estaré como nuevo. Siempre es igual.

Deje el auto estacionado en el subterráneo y subí por elevador sin ningún ánimo. Cuando la puerta se abrió, también mis ojos lo hicieron, dejándome ver el pasillo desierto del piso; sonreí y caminé directamente hacia mi puerta, pero me detuve y volteé a las escaleras en busca de la persona que hacía ese ruidoso sonido con sus zapatos. Probablemente una mujer.

"Buenas tardes Darien". Esta vez ni siquiera el saludo de Serena logró hacerme sentir mejor. Asentí y sonreí un poco, entrando completamente a mi departamento.

Silencio. Esto es precisamente lo que necesitaba. El dolor de cabeza junto con el de mi espalda y hombros no son un buen equipo, pero al menos podré descansar sin temor a alguna interrupción. Dudo mucho que Haruka se atreva a venir a arreglar nuestro pequeño problema. Maldito cobarde.

Me recosté el en sofá y cerré los ojos. Ni siquiera me quite el saco, solo saqué torpemente las llaves y mi cartera. Me tape los ojos con mi brazo y de pronto escuché unos suaves toques a la puerta. ¿Quién más puede tocar con aquella suavidad a mi puerta? Me levanté dolorosamente del sofá y abrí, encontrándome con la predecible presencia de mi vecina. Su mirada es confundida… ¿Preocupada, tal vez?

"¿Sí?". Pregunté para sacarle esa expresión nueva.

"Bueno es que…me pareció que no te encontrabas bien y pensé que quizás necesitabas algo". Dijo con amabilidad y yo sonreí con desgana. El dolor de cabeza sigue ahí.

"Un buen masaje y una potente aspirina". Susurré con una sonrisa mientras suspiraba. La vi sonreí y pasarse el cabello detrás de la oreja.

"Ve y siéntate en tu sofá…enseguida regreso". Y se fue.

Entrecerré los ojos confundido y sacudí levemente la cabeza. Oh no. Apreté los dientes en cuanto sentí mi alrededor dar vueltas y mejor me fui a sentar al sofá como bien dijo Serena. Eché la cabeza para atrás y suspiré. Si duermo un rato estoy seguro de que todo regresará a la normalidad. Abrí los ojos bruscamente en cuanto sentí una mano deslizarse por mi cuello. Me volteé hacia quien acababa de tocarme y vi con sorpresa como Serena me sonreía suavemente.

"Anda, recárgate y relájate". Me dijo y vi que sus manos estaban brillantes y aun lado de ella estaba un pequeño frasco con crema. "Puedo ayudarte con el masaje, la aspirina corre por tu cuenta". Sonreí un poco y me volví a sentar en el sofá, desabrochando los tres primeros botones de mi camisa.

Es realmente buena en esto.

Sentí como mis músculos se relajaban lentamente y mi piel se refrescaba por esa vaporosa crema. Huele a canela y limón.

"¿Qué…es?". Murmuré quedamente. Oh por Dios, esto es una delicia.

"Es albahaca. Pero tiene canela y esencia de limón". Murmuró quedamente y sin interrumpir el masaje que me estaba dando en los hombros. "Ahora…quiero que ya no pienses en nada y trates de relajarte". Escuché el susurro en mi oído y sonreí quedamente.

Mente en blanco.

El subir y bajar de sus menos por mi cuello; el deslizamiento de sus dedos por mis hombros y mis omoplatos…es una sensación muy agradable. Completamente ajena al estrés que tengo desde ayer que entré al hospital. La doctora Mizuno pidió dos días libres de improvisto esta semana, que se supone que ella cubriría y tuvieron que llamarme de emergencia a mí. Suspiré y deje que mi nariz aspirara el delicioso olor a limón; ¿Dónde habrá aprendido a dar tan tremendamente buenos masajes?

Tengo sueño. ¿Es normal que me esté dando sueño?

¿Me quedé dormido? Abrí mis ojos lentamente, viendo la oscuridad que reinaba en mi departamento y me incliné hacia delante, apoyándome en mis rodillas. El dolor de cabeza sigue ahí…pero es un dolor insignificante. Parece que el masaje realmente…un segundo…

¿Y Serena?

Que vergüenza. Me quedé dormido mientras me daba el masaje. Me puse de pie de inmediato y bostece, tallando mis ojos llorosos. Que buena siesta. Encendí la luz de la sala del departamento y sonreí quedamente; sí, parece que no quiso despertarme y se fue. Abrí la puerta del departamento y la emparejé, caminando hacia el de Serena, pero me detuve en cuanto vi que la puerta se abría.

Oh……por……Dios.

Parece que este día va mejorando considerablemente. No sé si se de cuenta de que despierta mis más bajos instintos con ese vestido tan sensual. Una mujer hermosa sin duda alguna. Me sonrió con frescura en cuanto me vio, cerrando completamente su puerta y girando su cuerpo hacia quedar frente a mi, dejándome apreciar la definida curva de sus pechos y sus caderas por sobre aquel glorioso vestido. Tragué saliva y me aclare la garganta, sintiendo de pronto una gran dificultad para pasar saliva y hasta para hablar.

"Yo…siento haberme quedado dormido". Dije lo primero que se me vino a la cabeza y ella sonrió suavemente.

"Ese era el propósito". Arqueé una ceja ante aquello y ella rió mientras negaba. Algunos mechones rubios escaparon de su peinado, dejando que enmarcaran su rostro. "Quiero decir, quería que te relajaras y parece que lo conseguí. Dime, ¿Todavía te duele la cabeza?". Negué y ella sonrió todavía más. Me encantaría besarla en estos momentos. "¿Darien?". Parpadeé varias veces y sonreí nervioso. No puedo creer los momentos vergonzosos que solo me pasan con ella.

"Eh….n-no…es decir si, pero no tanto como antes. Creo que gran parte a ti". Le sonreí y ella me correspondió. "No se como agradecerte"

"No te preocupes, me da gusto haberte ayudado". Dijo y yo la vi con interés.

"¿Dónde aprendiste a dar masajes? Porque debo decirte que eres excelente". Ante aquello ella dejo escapar una risa divertida.

"La verdad es que cuando era niña, a mi papá le daban todo tipo de dolores. Mi madre tuvo que aprender a bajarle el dolor con masajes, ya que las pastillas casi no le hacían efecto y pues; aprendí viéndola". Comentó y yo asentí.

"¿Sufría migraña, tu padre?". Quise saber y ella sonrió quedamente mientras negaba.

"Era alcohólico". Respondió y yo asentí compresivo.

Ya entiendo. La gente alcohólica sufre serios problemas en todo el cuerpo por la cantidad de alcohol que ingieren. Se les entume el cuerpo y poco a poco comienzan los insoportables dolores de cabeza que muchas veces se confunden con resaca. Es todo un proceso que termina con el cuerpo de una persona.

"Me alegro que estés mejor". Nuevamente ella me saco de mis pensamientos y la vi ver el reloj con aburrimiento. "Me tengo que ir Darien. Tengo otro desfile aburrido como al que fuimos la otra vez". Dijo y sonrió quedamente.

"No fue aburrido". Dije recordando aquella noche. Ah…como olvidar todas esas miradas envidiosas que me cargué.

"Pues esta vez si lo será. Pero es el segundo desfile, solo me falta uno más y termino mi trabajo con esa agencia". Me dijo y suspiro. "Bueno, nos vemos Darien; descansa". Y con una última sonrisa se dio vuelta y se fue por las escaleras. ¿Por qué usa las escaleras habiendo elevador? Parece que eso es un misterio que tendré que averiguar.

Suspiré y negué mientras me recargaba en la pared del pasillo. Se ve perfecta esta noche y no dudo que vaya a acaparar toda la atención en ese desfile. Maldición. Lo que daría por haber ido con ella nuevamente. Aunque…creo que hoy he consigo mucho más de lo que hubiera pensando que obtendría. Es decir, ¿Cuántas veces puedes sentir las manos de la mujer que te vuelve loco sobre ti? Soy un tipo muy afortunado.

Adoro este dolor de cabeza. Pero solo por hoy.

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Yaten Kou POV

No la encuentro.

La he buscado desde hace una hora que llegue y no la veo por ninguna parte. No puede faltar; este es su desfile. Además Mina esta desfilando sus modelos, así que tiene la obligación de venir.

Hace mucho que no la veo. Exactamente desde hace dos días y me estoy volviendo loco. Necesito hablar con ella y dejar entre nosotros todo bien; cometí mi tontería y ahora debo hacer que ella no me aborrezca después de eso. No creo que esté enojada, quizás esté confundida. Sí, eso debe de ser. Suspiré en cuanto vi que Mina asomaba la cabeza y me saludaba emocionada. Parece que realmente le gusta todo este circo.

Llegó. O eso quiere creer por todos los susurros que están corriendo en la entrada. Me abrí paso entre las personas y por fin la vi. Sonreí en cuanto vi como varios hombres comenzaban la lujuriosa inspección de arriba abajo en Serena y como ella sonreía amablemente a toda aquella persona que se acercara a ella. Sensual. Hermosa. Perfecta. Me acerqué a ella y en cuanto me vio a los ojos, sonrió. Vaya, parece que no esta enojada.

"Por un momento había olvidado que tu niña desfilaba hoy". Comentó con burla y yo sonreí mientras metía mis manos a los bolsillos.

"Sabes que no vine por Mina". Arqueó una ceja de manera elegante y yo suspiré. "Esta bien, en parte vine por ella…pero también vine porque quería verte". Como he dicho, sinceridad ante todo.

"Me halagas". Sonreí al escuchar la diversión en su voz. "Pero no creo que sea momento para tus pequeños momentos de debilidad". Pasó de largo de mí y yo suspiré. De verdad que no me toma en serio. Pero tengo toda la noche para buscar mi oportunidad de tenerla en mis brazos de nuevo.

La observé manejarse entre la gente, mujeres en su mayoría; saludando, sonriendo y agradeciendo. Frívola. Sus gestos son tan fingidos que no los creo. Pero sabe actuar a la perfección ante la gente; sabe sonreír con educación y estrechar elegantemente las manos de toda aquella persona que le extiende la suya. Y me siento feliz. Por que sé que soy el único que ha podido raspar sobre esa superficie de estúpida cortesía y ha logrado obtener algo más que una sonrisa.

He obtenido una caricia…Un beso…Y si, si, también una cachetada y un par de maldiciones, pero son mínimas comparadas con la sensación de tenerla pegada a mi y devorar sus labios.

Me recargué en uno de los pilares del enorme salón y tomé una de las copas que apenas se estaban sirviendo. Elevé mi copa a la altura de Serena y ella me vio, sonriendo levemente y yendo hacia un tipo afeminado que la llamaba sonriente. Parece que el espectáculo esta a punto de comenzar. Todo el mundo esta tomando asiento y por lo que veo…están más entusiasta que la otra vez. Por cierto… ¿Por qué no habrá traído de nuevo a su amiguito? ¡Ja! Como si realmente me importara; por mi que se lo trague la tierra. Me bebí el resto del vino y dejé la copa sobre la mesa de inmediato. Ella esta sentada y sola. ¡Mi oportunidad!

Alto. ¿Qué carajo hace Seiya aquí?

Fruncí el ceño en cuanto lo vi acomodarse el traje y comenzar a caminar. Parece perdido. Apreté las mandíbulas y caminé directamente hacia él; volteé un poco hacia donde estaba Serena y vi que el lugar que yo pensaba ocupar ya estaba siendo ocupado por una señora regordeta. Maldición…

"¿Qué haces aquí?". De acuerdo, admito que no fue la manera más adecuada de decirlo pero… ¡Por su culpa perdí mi oportunidad!

"Yo también podría preguntarte lo mismo". Hoy no Seiya. Tus absurdas réplicas funcionan otras veces, hoy no.

"Mina desfila". Lo vi arquear ambas cejas sorprendido. ¿Por qué todo el mundo hace lo mismo?

"Oh…vaya". Comentó sorprendido.

"Ahora dime, ¿Qué haces tú aquí?". Quizás sonó a reclamo y lo es. ¿Ya mencione la sinceridad ante todo?

"Estoy siguiendo tu consejo, Yaten. Serena Tsukino trabaja para esta empresa y sé que esta noche presentan una de sus colecciones". ¿Puedo ser más imbécil? "Tu dijiste que la estaba juzgando mal, así que aquí estoy…descubriendo si realmente ella no es como todas"

Calma. Calma. ¡No tenía que tomarlo literalmente! Yo solo lo dije por…pues porque prácticamente estaba aturdido por lo que acababa de suceder en ese momento con ella. Seiya no puede estar interesado en Serena más allá de su insulsa pintura o lo que sea.

"Bien pues…te deseo suerte con eso". Dije de inmediato y me di vuelta para irme a sentar a una silla, dos filas detrás de Serena.

Ni siquiera volteé para ver que rayos esta haciendo Seiya. Mientras no lo vea metiéndose en mis territorios, todo esta perfecto. Las luces se apagaron totalmente y el espectáculo comenzó. Y como la vez anterior, otros diseñadores se levantaron entusiastas, presumiendo su trabajo y siendo alabados por decenas de personas. Y también, como la otra vez, ella se puso de pie en su momento y sonrió suavemente, sentándose de inmediato. Vi hacia la pasarela y fue cuando noté que Mina salía sonriente y encantada con todos los flashes y reflectores sobre de ella. Sus 30 segundos de fama.

Pareciera que todo este numerito duro un par de segundos, cuando en realidad duro bastante tiempo. Todo el mundo comenzó a levantarse y de inmediato comenzaron a quitar las sillas para dejar espacio suficiente para que la gente conviviera. Por supuesto, no pienso desperdiciar mi tiempo viéndola hablar con esas horrendas mujeres superficiales.

"Buenas noches señoras". Saludé inclinándome levemente y note la mirada burlona de Serena. "Lamento interrumpir su importante plática…". Juro que si no captaron el sarcasmo, son realmente ingenuas. "…pero me urge hablar con la señorita Tsukino"

"Oh joven, lo entendemos…esta muchacha es fenomenal…además, solo se la prestamos porque es realmente guapo". Arqueé una ceja y sentí la mano de Serena jalarme lejos de esas mujeres. Vaya con la alta sociedad.

"¿Qué demonios te sucede?". Preguntó furiosa mientras nos deteníamos detrás de uno de los enormes pilares.

"Quería hablarte a solas". Comenté naturalmente y ella frunció el ceño.

"Por si no te has dado cuenta, Yaten…estoy en un asunto de trabajo. No creas que no me estas cansando, pero te estoy teniendo demasiada paciencia. Por tu bien y el mío…mantente alejado de mi". Nuevamente pasó de largo de mí y se fue a tomar una copa que un mesero llevaba en una charola.

No puede estar enojada. ¡No de nuevo!

Pero esta vez ni siquiera tiene motivos para estarlo. He sido cien por ciento sincero con ella y pareciera que mis esfuerzos por ser un hombre atrevido y directo le valen. No la entiendo.

"Parece que se enojo…y con justa razón". Cerré los ojos hastiado y me di vuelta, encontrando la mirada seria de mi hermanito.

"Métete en tus asuntos Seiya". Dije cortante y comencé a caminar hacia donde Serena se había ido.

Tomé una copa de la misma charola que ella y me bebí más de la mitad de un trago. No pienso descansar en paz esta noche sin haberla tenido junto a mi de nuevo. ¿Acaso es mucho pedir?

"¿Por qué simplemente no la dejas en paz?". De nuevo la molesta voz de Seiya me hace girar y hacerle frente.

"¿Y tu porque demonios no me dejas en paz? Creo que estoy lo suficientemente grandecito como para afrontar mis problemas". Ataqué viéndolo furioso. Ya me cansó.

"Entonces admites que ella es un problema para ti". Dijo victorioso y yo exhale aire hastiado.

"¿Me estas psicoanalizando? ¡Consíguete una vida propia hermanito!". Me di vuelta para escaparme de él, pero me tomo del brazo y yo me sacudí con fuerza, soltándome. "¿Qué demonios quieres?". Mascullé.

"¿Qué te pasa Yaten? Solo intento ayudarte". Comentó confundido y yo sonreí con ironía.

"¿Ayudarme? Me ayudarías más si dejaras mi vida tal cual esta. Y vamos a dejar las cosas claras de una vez por todas, ¿De acuerdo? ¡Sí! Me interesa Serena Tsukino más de lo que cualquier mujer me interesa. Mina me importa un carajo al igual que tu o cualquier otra persona. Así que lo que yo tenga con ella es mi asunto, métete en los tuyos. Somos hermanos Seiya…pero también somos hombres y debes entender cuando una mujer te interesa más que nada en el mundo". Le di un ligero empujón y comencé a caminar directo hacia donde acababa de ver a Mina.

Si planeaba tener una noche especial…todo se fue al infierno. No pienso encontrar culpables, porque el primero sería yo y no estoy dispuesto a ponerme la soga al cuello.

-

Seiya Kou POV

Yaten cambio.

Y esta vez no puedo decir que es culpa de Serena Tsukino, porque yo mismo presencie como lo rechazaba. ¿Qué esta sucediendo? De repente ahora mis hermanos son quienes están tirando a la borda sus vidas. Se que sonará cruel, pero tenía la esperanza de que fuera ella quien los estuviera sonsacando; creo que porque ella es más fácil de controlar.

Ni siquiera se porque estoy aquí.

"¿Qué estas haciendo aquí?". Me giré un poco a la derecha al escuchar la voz de la rubia más confundida que he visto y sonreí.

"Me llaman la atención los desfiles de modas". Sonrió con cierto desden y negó. "Vine a comprobar algo". Comenté y la vi borrar la sonrisa, frunciendo el entrecejo.

"¿Estás aquí para ver si tentaba la fuerza de voluntad de tu hermano?". Quienes la escucharon debieron pensar que estaba bromeando. Yo no. Sus ojos fríos y su sonrisa irónica son bastante serios.

"No. Yo…no pienso volver a juzgarte antes de tiempo". Dije de repente y ella abrió los ojos sorprendida.

¡Sí! Después de tanto tiempo…por fin pude quitarle esa maldita sonrisa de superioridad. Claro que tuve que bajar mi propio orgullo. Estúpido Yaten.

"Pues…me alegra que lo hayas entendido". Dijo como si me estuviera dando una orden y yo reí. "¿Te estas riendo de mi?"

"No, para nada, solo…me preguntaba si mañana te esperaré en mi departamento". Dije casual y ella sonrió suavemente.

"Sí. Y no pienso disculparme por no haber ido ayer y hoy"

"No esperaba que lo hicieras"

Ella sonrió y giramos las cabezas cuando escuchamos como un par de mujeres la llamaban emocionadas. Les sonrió amablemente y me vio de nuevo a mí, arrugando la nariz con burla. Está bien, admitiré que ese es un gesto…lindo. ¡Pero solo eso!

"Pueden llegar a ser bastante tediosas". Dijo suspirando y tomando una copa que un mesero cercano llevaba en unas charolas. Yo tome otra y eleve un poco la copa, siendo imitado por ella de igual manera. "Por mi"

"La humildad no va contigo, ¿Verdad?". Negó y yo suspiré.

"Te lo dejaré pasar porque a lo que veo…es tu noche". Choqué mi copa con la de ella y sonreí. "Y porque si vamos a trabajar juntos, creo que deberíamos comenzar de nuevo". La sorpresa es lo único que se refleja en su rostro y yo bebí.

"Eso…me gustaría mucho". Comentó y luego bebió.

Nuevamente escuchamos a esas mujeres llamarla y esta vez ella no pudo evitar verme con disculpa y comenzar a andar hacia ellas.

Creo que fue una buena decisión. Desde que la conozco mi vida ha ido cambiando y realmente, lo único que quiero es que vuelva a lo que era antes. He tomado la decisión de dejar que Yaten se hunda solo y eche por la borda su relación con Mina; para lo que le importa. Y Taiki…será muy mi hermano, pero sé que para él, un fracaso no es opción en su matrimonio. Además, se ve que estima a Serena como para arrastrarla a una infidelidad. ¿Ella se atrevería a ser la amante de Taiki? Creo que eso es algo que no quiero saber.

Por cierto, ¿Dónde se habrá metido Yaten? Ahí esta con Mina. En cuanto ella me vio noté que ambos comenzaban a caminar hacia mí. No entiendo porque mi hermano no puede estar feliz con Mina; quizás no sea una belleza hipnotizante como Serena, pero cualquier hombre la encontraría muy atractiva.

"Hola Seiya, que milagro encontrarte aquí". Dijo Mina saludándome emocionada, mientras que Yaten volteaba discretamente a todas partes. Por Dios, ¿No puede al menos disimular?

"Vine a ver a alguien a este desfile". Note de inmediato como la mirada se le iluminaba y jalaba a Yaten del brazo.

"¿Entonces me viste desfilar?". Preguntó feliz y yo sonreí mientras asentía. "¿Y que te pareció?"

"Lo haces bastante bien Mina. Estoy seguro de que tienes un gran futuro en todo esto". Yaten soltó una risa burlesca y Mina cambio su semblante por una mueca.

"Me alegras que al menos tu pienses así". Dijo soltando a mi hermano y cruzándose de brazos. "Esa mujer cree todo lo contrario". Arqueé una ceja y ví que Yaten resoplaba fastidiado.

"¿Qué mujer?". Pregunté intrigado.

"Serena Tsukino". Dijo apuntando hacia donde la aludida asentía a cada cosa que le decían.

¿De verdad le habrá negado cualquier posibilidad a Mina? Uno debe estar ciego como para no ver que tiene talento y un gran entusiasmo por las pasarelas. No creo que ella le haya dicho algo así…aunque…lo mejor será no sacar decisiones precipitadas.

Asentí a lo que Mina acababa de volver a decirme, recuperando su ánimo y olvidando completamente a Serena. De reojo ví que Yaten ni siquiera parpadea por estar bobamente viéndola y ganas no me faltan para dejarlo al descubierto frente a su novia. ¿No conocerá la vergüenza? De repente, aquella rubia que le quita la respiración a mi hermano llegó lentamente hacia nosotros, aclarándose la garganta y ganándose una sonrisa de falsa…Muy falsa…educación por parte de Mina.

"Señorita Aino, el coordinador la esta buscando". Le comunicó y Mina suspiró irritada antes de caminar directamente hacia detrás de bambalinas. "Siento si interrumpí algo importante". Se disculpó y yo negué.

"¿Ahora si podemos hablar?". Ambos volteamos hacia Yaten, quien la veía a ella fijamente, ignorándome completamente.

Sin embargo, ella le sonrió y suspiró. No le contesto y parece que eso enfureció a mi hermano, ya que apretó los dientes y se acercó lo suficiente como para tomarla del brazo.

"¿Entonces cuando eh?". Apenas y alcancé a escuchar su susurro, pero no intervine. Volvió a decirle algo, todavía más bajo y que no pude oír, pero parece ser que fue algo gracioso, ya que ambos sonrieron. "Nos veremos luego". Se despidió de ella y me con asentamiento de cabeza se despidió de mi.

¿Qué demonios? No entiendo nada de lo que acaba de pasar. La risa de Serena, una vez que Yaten se fue, me hizo verla y notar que definitivamente estaba divertida por algo. Arqueé ambas cejas intrigado y ella me vio con burla.

"Tu hermano tiene un serio problema". Ja…como si no lo supiera. "Yaten dice que si pretendo darle celos con su propio hermano…". Me señalo. "…no esta funcionando". Esta vez la risa no salió de sus labios, si no de los míos.

¿Yaten dijo eso?

De verdad que tiene un serio problema.

Es…increíble como puede pensar semejante tontería. ¡Somos hermanos por favor! Jamás me atrevería a inmiscuirme en sus "territorios" como me dijo. Pero ya dije…no pienso volver a entrometerme en su vida. Que pierda a Mina, que pierda la cabeza y termine de desilusionarse.

"Creo que es tiempo de ponerle un alto a todo esto". Vi que se puso seria de repente, pero no me quedé a escuchar que dijera algo. Caminé hacia donde Yaten se había ido, es decir…detrás de Mina.

Entré cuidadosamente detrás del enorme telón, quizás haya alguna modelo cambiándose o que se yo. Que suerte…no hay nadie. Alto, ¿Nadie? Suspiré al darme cuenta de que todo estaba en silencio, a excepción por el ruido que hay haya afuera, pero aquí no hay absolutamente nadie. Quizás este en ese cuarto de ahí. Caminé hacia la única puerta que hay detrás de todo esto y la abrí, encontrando el mismo panorama: nada. Solo hay un enorme espejo, muchísimos biombos, una silla y un sofá. ¿Para que habrá un sofá aquí? Suspiré y me senté en la única silla que había, recargándome sobre mis rodillas y viendo mi reflejo en el enorme espejo frente a mí.

Escuché la puerta abrirse y cerrarse, pero no volteé. Sé quien es por ese peculiar perfume.

"Me acaban de decir que tu hermano y su novia se acaban de ir". Reí sin ninguna clase de diversión.

"Supongo que tendré que arreglar mis problemas con Yaten luego". Ante aquello, volteé a verla y ella sonrió un poco. "¿Debes de creer que somos los hermanos más raros no es así?". Ella negó y yo suspiré.

"Creo que es tiempo de que te metas en tus propios asuntos y dejes que tus hermanos resuelvan los suyos". Es lo mismo que me dijo Yaten.

La sentí caminar hacia mí hasta quedar detrás de mí. La veía por el espejo, pero ella no hacía nada, solo estaba ahí parada y viéndome. Sería un gran mentiroso si niego que me gusta; es lo que todo hombre desea y es imposible estar a solas con ella sin apreciar cada curva de su cuerpo. Sonreí con un deje de diversión y ella solo suspiró. Elevé mi mano a la altura de mi cabeza y estiré mi palma, esperando que ella la tomara y lo hizo. Sentí el calor de su mano sobre la mía y sentí el deseo correr por mis venas. Sentí que ella apartaba la mano un poco, con toda la intención de alejarse, pero cerré mi mano sobre su muñeca y la hice inclinarse hasta que nuestras caras estuvieron cerca.

"¿Huyes?". Murmuré y ella parpadeó mientras sonreía de lado.

"Prevengo". Dijo y yo sonreí mientras la jalaba un poco hacia mi.

"¿Acaso hay algo que prevenir?". Esta vez sonrió con más diversión que yo y se acercó hacia mí.

"Más de lo que crees". La tentación siempre es más fuerte que el tentado.

Quité cualquier distancia entre nosotros, besándola con la misma intensidad que siempre. Esta vez ella caminó hacia mi y yo la tomé de la cintura, sentándola en mis piernas y dejando que las suyas quedarán colgadas a ambos lados de mi cadera.

Subí su vestido que estorbaba y dejé que ella me quitara el saco de la manera más rápida que imaginé. Pero no dejamos de besarnos. Una de mis manos subió hasta su cabello, soltándolo totalmente y haciendo que algunos mechones rubios cayeran entre nosotros. Me gusta su cabello suelto, le da un aire más excitante. Deslicé mi lengua por su labio inferior y ella abrió sus labios, recibiendo mi lengua en su boca y dejando que se deslizara sobre la suya hasta apropiarse de todo su interior. Con torpeza la sentí desabrochar mi camisa y quitármela de inmediato mientras yo bajaba mis manos, acariciando con locura sus piernas y la parte interior de sus muslos.

Me separé de ella, lanzando un gemido ronco en cuanto sentí que se separaba de mí y comenzaba a besarme el cuello y bajar hasta mi pecho. Que delicia. Besé su cabello, oliendo el delicioso aroma que posee y tomé su cabeza entre mis manos, subiéndola a mi altura y besándola de nuevo. Sabe exquisita. Nuestros labios chocaron al tiempo que ella me tomaba el rostro y me daba oportunidad de bajar los tirantes de su vestido, dejando al descubierto un sostén negro. Sonreí dentro del beso y me separé de ella, viendo sus mejillas rosas y bajé de inmediato mi cabeza, besando su hombro y fugazmente ví por el espejo la espalda únicamente cubierta por el sostén, por lo que hábilmente mis manos se fueron hasta su espalda y desabroche la molesta prenda, tirándola a nuestros pies. Nuevamente vi por el espejo y sonreí internamente al ver la espalda más suave y perfecta que haya tocado.

Mi mano se deslizo cuidadosamente por ella mientras mis labios nuevamente devoraban los suyos. En cuanto mi mano bajó hasta la parte más baja de su espalda, se arqueó instintivamente hacia mí, dejándome sentir sus pechos sobre mí y juro que jamás había sentido tantas ganas de hacerla mía como en estos momentos.

Tomé el vestido y se lo saqué por encima de su cabeza, viendo el deseo en sus ojos. La besé lentamente en los labios y poco a poco fui bajando por su cuello hasta sus senos. La sostuve por las caderas al sentir como se arqueaba hacia atrás totalmente perdida y soltando gemidos que me excitaban todavía más. Absorbí uno de sus pechos y acariciaba el otro con una mano. Quiero volverla loca de placer. Cuando sentí sus pezones duros y sus manos enredando mi cabello, supe que ella estaba tan deseosa que yo. Sus manos viajaron por todo mi pecho hasta mis pantalones, desabrochándolos de una manera rápida y yo sonreí cuando sus labios bajaron hasta encontrar los míos. Esta vez ella tiene el control.

Mis manos se quedaron sobre sus pechos y ella pasó las suyas por mi cuello en cuanto mi pantalón estuvo desabrochado. Se separó de mi y me sonrió provocativamente antes de comenzar a frotarse sobre de mi de una manera desquiciante. Pasé saliva en cuanto mi erección respondió a ese simple movimiento y ella suspiró. Me volvió a sonreí mientras sus labios se entreabrían levemente, dejándome a mí con los dientes apretados en cuanto su pelvis volvió a frotarse sobre mi erección. Hizo lo mismo un par de veces más en las cuales, ninguno quito la mirada del otro. Ya no puedo más.

Con un enorme esfuerzo me quité los pantalones totalmente, dejándolos a mis pies y ella sonrió, inclinándose y tomando mis labios de manera posesiva. Besa increíble. Mientras ella me besaba, yo baje mis manos hacia sus caderas, comenzando a bajar la única prenda que me impedía hacerla mía y ella se levanto un poco, dejándome quitársela. Y no dude en hacerlo. Se la quité y al instante ella se separó de mí. En cuanto bajé la tomé fuertemente de las caderas y supe, en cuanto entré en ella, que nunca me arrepentiría de este momento. Se sentó sobre mi miembro, quedándose quieta y en un instante, ella fue la primera en moverse, de arriba abajo y lanzando gemidos que me enloquecían.

La besé en los labios y acaricié sus senos; dejando que nuestras pelvis se fundieran a cada segundo y que nuestras respiraciones se hicieran cada vez más difíciles de seguir. Aceleré el ritmo en cuanto ella se separó de mí y echó la cabeza para atrás, permitiéndome morder su cuello de manera lujuriosa. Paseé mi lengua por su oreja hasta su cuello y mientras el vaivén de nuestros cuerpos nos hacía uno mismo, me sentí cada vez más cerca del orgasmo. La tomé con más fuerte de la cadera y ella me vio sorprendida en cuanto la embestí con fuerza, haciendo que nuestros alientos se detuvieran y ella sonriera, ladeando su cuello y yo no tardé en tomar su palabra, besándola en el cuello y dejando que nuestro sudor se mezclara. Ella se detuvo de pronto, mordiéndose el labio inferior y yo sonreí; ahora me toca a mí llegar. La embestí una vez más y me quedé dentro de ella, quieto.

De pronto lo sentí. Algo dentro de mí explotó y abracé a Serena de una manera posesiva, pero siendo correspondida por ella, quien se escondió en el hueco de mi cuello, respirando entrecortadamente. Pasé saliva de manera violenta en cuanto me sentí más ligero y ella comenzó a moverse sobre mí y yo salí de ella. Nos vimos una vez más y ella unió nuestros labios. Le correspondí para relajarme y sirvió, ya que pronto estaba abrazándola y besándola de una manera lenta y cariñosa. Cruzó su pierna izquierda a la derecha, dándome la facilidad de abrazarla como si fuera una pequeña niña indefensa y sonreí al darme cuenta de que ella era todo lo contrario.

Nos pusimos de pie y soltamos un gemido incómodo al darnos cuenta de lo incómoda que era la posición que habíamos tomado. La vi tomar su vestido del suelo y caminar directamente hacia un biombo cerca. No me vio en ningún momento, por lo que me apresuré a subir mis pantalones y a ponerme la camisa. El saco simplemente lo dejé sobre la silla y me encaminé hacia el biombo en donde ella esta cambiándose. La vi ponerse el vestido de manera temblorosa, como si estuviera… ¿Llorando?

"¿Tan malo fue?". Pregunté con una sonrisa y ella no volteó, pero si se quedó quieta. "¿Te arrepientes de lo que sucedió?". Pregunte de manera brusca y ella volteó a verme de una manera que jamás imaginé verla. Parece derrotada; sin embargo…su mirada es totalmente feroz.

"No". Contestó inmediatamente y yo sonreí. "Pero no quiero que me veas como si fuera una prostituta". Y sin imaginarlo, una solitaria lágrima rodó por su precioso rostro. Fruncí el entrecejo entendiendo todo y queriendo lanzar una maldición al aire.

"¿Cómo puedes imaginar que yo podría pensar eso?". Pregunté y ella se limpio la lágrima de manera brusca y sonrió sin diversión.

"Lo hiciste una vez y sin haber llegado a lo que hicimos hoy". Sonreí y caminé hacia ella, subiendo el tirante del vestido que aún estaba abajo y notando que ella me veía expectante.

"No me arrepiento de lo que acabamos de hacer. Somos libres; sin embargo…no quiero que pienses que esto que pasó cambiará las cosas entre nosotros". ¿Qué demonios estoy diciendo? Cerré los ojos al comenzar a ver como ella entrecerraba los ojos.

"Bien". Murmuró y yo abrí los ojos dispuesto a retractarme. "Será como tu digas". ¡¿Qué?!

Suspiré pesadamente en cuanto la vi caminar hacia el enorme espejo y comenzar a acomodarse el cabello. ¿Debería disculparme? Ja, ¿Y luego qué? ¿Pedirle que sea mi novia? Por favor, es lo más absurdo del mundo. Está bien, me disculparé e intentaré que las cosas queden…mejor que como están ahora.

Caminé hacia donde estaba y me puse detrás de ella, pasando mis manos por su vientre y recargando mi mentón sobre su hombro. Este maldito lunar que tiene en su hombro me está tentando… ¿Me vería muy cínico si lo beso? Creo que mejor no tiento mi suerte si quiero arreglar las cosas. Ella no se movió, pero tampoco correspondió mi abrazo, simplemente me veía a través del espejo. De repente comenzó a sonreír un poco y ladeo la cabeza, dejándome una vista más apetitosa de su cuello y yo no dude el besarlo. Por el enorme espejo la vi cerrar los ojos y sonreí mientras me separaba.

"¿Qué significa esto que nos esta pasando?". Pregunté en un susurro y ella me vio a través de nuestros reflejos.

"¿Necesita significar algo?". Me contestó con tranquilidad y yo suspiré, borrando mi sonrisa. "No pretendamos que saliendo de este cuarto seremos amigos o algo más; porque esta claro que ni a ti ni a mi nos va la idea de ser amigos con derecho". Aclaró sonriendo.

"Tienes razón". Concedí y ella sonrió. "¿Y lo que sucedió aquí?". Quise saber y ella se volteó entre mis brazos, sonriéndome de manera cómplice mientras colocaba uno de sus dedos sobre mis labios.

"Será nuestro primer y único secreto"

Sonreí en cuanto ella quito su dedo y sin poder evitarlo me incliné para besarla y ella me correspondió inmediatamente, echando sus brazos a mi cuello y pegándose a mí. No debería acostumbrarme a esta sensación. Después de todo…es la última vez que la sentiré de esta forma. Justo cuando comenzaba a emocionarse en cuanto sentí como mordía mi labio, escuchamos como tocaban a la puerta, por lo que nos separamos de inmediato y vi que cerraba los ojos, suspirando. Parece ser que para ser nuestro último contacto…no salió como ambos queríamos.

Ni siquiera hicimos ningún sonido, cuando la puerta se abrió, dejando ver a un hombre alto y con la mirada fuerte. Pero únicamente dirigida a ella. Fugazmente vi que Serena se quedaba quieta y tampoco le quitaba la vista a ese hombre.

"¿Podemos hablar, Serenity?".

¿Serenity?

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Serena Tsukino POV

¿Qué hace aquí?

Se supone que jamás volveríamos a vernos. Se supone que él estaba feliz al otro lado del mundo, entonces, ¿Qué demonios hace aquí?

Peor aún, todavía tiene el cinismo de preguntarme si podemos hablar. Ya ni que decir de que me llamara Serenity. Solamente él tenía derecho a hacerlo…cuando lo era todo para mí. Hoy simplemente es un recuerdo. Y ahora que me doy cuenta, siempre se le ha ocurrido aparecer en los momentos más inesperados; en el sepelio de mis padres, en mi reconocimiento como diseñadora exclusiva y hoy…cuando tuve uno de los momentos más placenteros de mi vida.

De reojo vi que Seiya me veía intrigado y tuve ganas de decirle que el hombre frente a nosotros, es aquel que me hizo entender lo poco interesante que es vivir por alguien. Tampoco es que lo odie, es decir, él fue y seguirá siendo por siempre mi primero en todo. Mi primer amor, mi primera vez y mi primer tropezón.

"No hoy, Diamante". Contesté recordando su pregunta y haciendo todavía más tenso el ambiente.

No es que me guste sentirme como la culpable de todos los ambientes tensos, pero esta vez me siento feliz. Y sí, se debe a mi encuentro con Seiya. ¿Quién iba a imaginar que el mismo hombre al que no le agradaba…bueno, creo que sigo sin agradarle mucho…me hubiera podido brindar tanto placer? Es increíble.

Volteé a verme al espejo nuevamente y al ver que me veía presentable, comencé a caminar hacia la puerta. Ni siquiera vi a Seiya, creo que entre nosotros todo quedó muy claro y con Diamante pues…no creo que después de tanto tiempo haya algo de que platicar.

Salí de todas aquellas bambalinas y sonreí a un par de jovencitas que me sonreían emocionadas y señalaban algunos diseños míos. Caminé directamente hacia un mesero que pasaba cerca y tomé una copa rápidamente, caminando hacia uno de los balcones que había en el salón. La vista a la ciudad desde este lugar es horrible. Llena de luces cegadoras y de tanto ruido. Si pudiera vivir en el campo, creo que no dudaría en irme. Quizás sea tiempo de me vaya. Lejos de toda aquella persona que me conozca o haya oído de mi; lejos de los hombres y los estúpidos problemas que me traen.

Me volteé bruscamente en cuanto sentí como me quitaban la copa que ni siquiera había probado y me topé con unos ojos azules serios. Le sonreí de lado y con desgana y me giré nuevamente hacia la ciudad.

"¿Se fue?". Pregunté en un murmuró y al no escuchar respuesta me giré. "¿Se fue?". Volví a preguntar y él sonrió.

"¿Quién es él?". Me preguntó y yo reí con burla. Solo esto me faltaba.

"No me vengas con tus absurdos celos". Dije y me recargué en la baranda con pereza. Sonrió y ladeó la cabeza casual.

Si hay algo que nunca negaré…es la sensualidad innata que Diamante Black posee. Negué y suspiré, intentando tomar la copa que él me acababa de quitar, pero no pude. Bufé frustrada y lo vi a los ojos, notando la seguridad que siempre me encontraba.

"Sabes que odio ver a una mujer beber. Peor si esa mujer eres tú". Dejé que una risa saliera y lo enfrenté.

"Y tu sabes que hace mucho dejo de importarme lo que te gusta y lo que no". Vi su mejilla endurecerse y supe que comenzaba a tensarse. "Sé que no viniste hasta aquí solo para quitarme mi copa, Diamante. Te conozco". Ante aquello, el sonrió de manera suave y asintió.

El silencio siempre me agrado cuando estaba con él. Recuerdo que no era muy expresivo…y por lo que veo, no ha cambiado en lo absoluto.

"Veo que te ha ido bien". Dijo de repente y rompiendo el delicioso silencio. Parece que si ha cambiado.

"Bastante bien". Resultará cortante, pero él sabe de sobra que no somos un par de amigos reencontrándose. "¿Qué estas haciendo aquí?". Pregunté comenzando a cansarme de todo estas preguntas tontas.

"Ella quiso venir". Respondió suavemente y yo sonreí de lado.

"Eso a mi no me importa. Yo pregunté, ¿Qué haces tú aquí? A ella no la he visto y no hace falta que nos presentes…estoy segura de que la reconoceré al instante en cuanto la vea con tu primogénito". Esta vez su mirada se torno seria y me vio duramente.

Antes me intimidaba…hoy simplemente me es indiferente.

"No quiero hablar de ella ahora. Estoy aquí porque necesitaba verte. Sabes que yo…". Un ruido en el balcón de al lado nos distrajo y ambos volteamos, viendo que no había nadie. Lo escuché suspirar pesadamente y sacar una tarjeta de su saco. "Este es mi número y el hotel en donde me estoy quedando; llámame. He esperado años por hablar contigo…explicarte muchas cosas". Se acerco un poco a mí, elevando su mano y acariciando mi mejilla con suavidad.

"¿Y si ella me contesta?". Pregunté en un susurro y su mano cayó.

"Sabes que odio tu sarcasmo y cinismo". Dijo con dureza y yo sonreí. "Esperaré tu llamada, Serenity". Hizo ademán de besarme la mejilla, pero yo me di la vuelta.

"Descuida, lo haré". Ni siquiera esperé a que él dijera algo más…comencé a caminar hacia la salida del salón.

Como si de verdad fuera a llamar a Diamante Black.

Idiota.

Me sorprende que siendo el único hombre por quien lo hubiera dejado todo, me tome por ingenua. Subí a mi auto y rompí la tarjeta en pedazos, dejando que el aire se la llevara mientras arrancaba el auto.

Arruinó mi noche igual que años atrás.

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¡HoLa!

¡Alto! Antes de que me comiencen a reclamar o comiencen a planear mi linchamiento T.T A mi favor debo decir que…Jajaja, No hay nada que pueda decir a mi favor xD Pero…no me negaran que el lemmon fue de lo más inusual. Les pido encarnecidamente que me digan si les gustó n.n

Como ya leímos, Haruka esta en la etapa de -¿Qué hago?- Pronto veremos nuevamente a Michiru en escena y les prometo que el momento cumbre del rubito llegará pronto n.n Y al igual que Michi, Amy también regresará, ya que Taiki tiene un papel algo complicado con Serena, como se podrán imaginar. ¿Se imaginan lo que pasará cuando sepa que Yaten también anda detrás de Serena? xD Ah, el querido doctor Chiba me encantó en este capítulo. La verdad es que quería ponerle un momento soso, pero no se me hacía justo, así que le puse ese momento que nos da a entender que ya hay más confianza entre ellos dos. Yatencito Kou…¿A que es un completo cabron, no creen? Jajaja me encanta, no puedo evitarlo. Aunque eso sí, creo que lo puse un poco obsesivo en este capítulo, pero prometo que pronto se comprondrá n.n Además, se me hizo lindo y a la vez tonto que creyera que Serena le quería dar celos con Seiya n.n ¡Téngalo muy presente eso! Porque será muy importante en el capi 12 n.n

Y tán tán tán táááán. El POV de Seiya debe haber sido un total O.O Jajaja Honestamente, no quería poner un lemmon tan pronto, pero es que de repente mi ardilla comenzó a trabajar y mis deditos escribieron solos T.T Y ojalá que no me haya quedado muy…malo U.U Y Sere, como dije, el próximo capítulo será narrado únicamente por Diamante Black y se llamará –Secretos- Les aseguro que será un capítulo que no olvidarán. Por fin conoceremos el pasado de más de 1 n.n

Y para terminar mi largo interview :P Les digo que no podré actualizar hasta la próxima semana u.u Este viernes 10 de agosto es mi cumple y mis amigos de la secu me festejaran el miércoles xD Los de la prepa el jueves y estaré con mi familia el viernes. Pero jaja pues como ya tendré 18 el sabadito me voy de parranda hasta que nos corran del antro XD Y el domingo dudo que recuerde siquiera quien soy. Jajaja por lo tanto…la próxima semana tendrán capi listo n.n Y será genial! Prometido

Como mi mamá me está apurando para dejar la compu libre a mi hermana, prometo que el próximo capítulo si respondo de uno en uno los reviews :) Saben que si les contesto cuando tengo mucho tiempo u.u No se vayan a enojar u.u ¿Vale Angelita? xD

Un Millón de Gracias a:

Karenina ;) Resuri-chan n.n BruhE :) Maria e ;) Monval1101 n.n july015 :) Sailor Venus Healer ;) (¡Mi review 200!) Reicy kou n.n Zauberry :) Princess TsukinoKou ;) Emi Black Poe n.n a-grench :) Sra. Kou ;) Nanamy Kou n.n Kirly-san ;) 3rill Cullen n.n Tsuki Ai Kou ;) Rosy :) Lisan ;) Meiko-sama n.n Nisha chan Kou :) SweetAngela ;) Mely Kou n.n

Les agradezco todo el apoyo y espero que este capítulo valga la pena como para volver a dejarme un post n.n Hasta luego.

VkM

P.D: Si me dejan review…será como mi regalo de cumpleaños adelantado xD Solo pincha Go n.n