Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos y puede que alguno me lo invente.

N/A: Dios O_O ¿Cuánto hace que no actualizo? En serio, lo siento muchísimo, me he dejado llevar por la pereza y porque estaba a tope de exámenes y no tenía ningunas ganas de escribir, pero aquí vuelvo a la carga, por cierto, ¿Alguien sabe que le pasa a fanfiction twilight? ¡ESTÁ FATAL! En serio, me frustra esta situación en la página.

Título: Perdido.

Capítulo diez.

Bella se sentía enorme. Llevaba de embarazo seis meses y se sentía tan pesada que poco podía caminar y tampoco es que los malestares le dieran muchas ganas. Desde la última discusión ante Athenodora el día en que ella y Anthony habían vuelto a la mansión, no se habían vuelto a hablar, pero no era por nada en especial, ni no porque Edward había vuelto a hacer lo de siempre. Hace tres meses que se encuentra de viaje por Asia. Sus conversaciones se reñían a:

-¿Cómo estás?

-Bien. ¿Tú?

-Cansado, mucho trabajo. ¿Qué tal el bebé?

-Está inquieto.

-¿Y el peque?

-No para de gatear e intentar caminar de un lado a otro.

-Me gustaría estar ahí.

-Seguro - contestaba ella con sarcasmo ante esa afirmación.

-Bella...

-Adiós.

Y cortaba la llamada siempre ella. No era por ser fría, al fin y al cabo era el padre de sus hijos, si no porque se lo merecía -pensaba ella - ¿Cómo podía irse tanto tiempo con un niño de un año y otro en camino? Eso era de un hombre de pocos sentimientos y desde luego, Bella había empezado a pensar desde hacía tiempo que ese hombre no tenía.

Bella se había despertado ese día fatal, el niño no paraba de moverse y ella de vez en cuando hacía muecas de incomodidad, había vomitado un par de veces y estaba muy pálida. Ya se lo había dicho Athenodora cuando había bajado a desayunar con Anthony en brazos.
Ahora se encontraba en el jardín tendida en una gran manta de colores recostada contra un bonito árbol acariciando su revuelto estómago y viendo como Anthony le balbuceaba incoherencias a Athenodora, ella siempre había sido su apoyo, porque era buena por naturaleza, pero ahora más que nunca se había portado con una gran amiga aunque siempre lo había sido.
Le había pedido que si podía acompañarla al ginecólogo. Hoy tenía la segunda ecografía y desde luego que Edward no estaría aquí para acompañarla, pero diciendo la verdad, a Bella no le sorprendía, ya lo había hecho antes.

-¿Crees que Edward estará aquí a tiempo? -le preguntó de repente a su amiga.

Athenodora dejó de mirar a Anthony por un momento y centró toda su atención en Bella.

-Realmente no lo sé Bella, es un hombre de negocios, muy ocupado, las facturas no se pagan solas...

-Dijo que vendría - murmuró Bella recordando la conversación telefónica con Edward la semana pasada.

-Y cumplí mi promesa - dijo una voz fuerte pero suave a la vez.

Bella miró al punto de referencia de la voz sorprendida. ¿Edward? No, imposible, el estaba en...

¡Dios, había venido!

Bella no podía salir de su asombro, había viajado desde Asia para asistir a la ecografía... sinceramente, ni Bella ni Athenodora pensaban que Edward pudiera cumplir con su palabra pero bueno, si así lo mirábamos Edward era un hombre muy orgulloso, seguro vino por no quedar como mal. Bella sacaba sus propias conclusiones mientras Edward se acercaba a Anthony y se sentaba con él en la manta junto a Athenodora y Bella.

Bella no salía de su estupefacción y no ayudaba mucho que Edward estuviera igual de guapo o incluso más, si se podía, de como se había ido.

-¿Como está mi pequeño? - pregunto Edward a su hijo sacando a Bella de sus pensamientos - ¿Has echado mucho de menos a papi? Lo siento bebé - se disculpó con el niño dándole un beso en la cabecita - no volveré a dejaros más.

Bella le miró intensamente y Edward al sentirse observado desvió la mirada de su hijo para posarla en su esposa.

-¿Eso quiere decir que no vas a viajar más? - preguntó Bella sin creérselo.

-Viajaré, pero será solo por días, este viaje ha sido una burrada.

Edward volvió a coger a su hijo entre sus brazos, el pequeño parecía encantado con la presencia de su padre y eso a Edward le llenó de satisfacción. Al menos en esa casa había una persona que no le odiaba - pensó mientras jugaba con una pelota de Anthony que el niño se empeñaba en tirar lejos. Observó a Bella, había cogido peso, naturalmente, pero estaba muy pálida y ojerosa. ¿Le había costado dormir tanto como a él? - se preguntó - ¿Habría pensado ella en él tanto como para acostarte a las tantas en la madrugada como él lo había hecho? Desde luego que no - pensó Edward - sus ojeras y su extrema palidez era producto del embarazo.

-Bella - murmuró Edward pastosamente, hasta pronunciar su nombre dolía - está noche hay una cena benéfica y yo me preguntaba si te apetecería ir, si no quieres o no puedes lo entenderé, no te preocupes.

A Bella le sorprendió que le invitara y más que dijera que la comprendería si se negaba, ¿Qué habían hecho con el Edward frío y duro que era su esposo? ¿Quién era él?

-Eh... creo que podré ir - respondió ella.

-Gracias, te conseguiré un vestido bonito - Edward la miró - o podemos ir a comprarlo cuando terminemos en el ginecólogo, como quieras.

Si Bella pensaba que no podía sorprenderse más ese día se equivocaba, pues la mención del ginecólogo la dejó en transe. Se acordaba, Edward se acordaba.

Sin poderlo evitar le sonrió y Edward sintió que el mundo volvía a levantarse a su alrededor.

-Podrías ayudarme a buscarlo, no sé cual debería comprar y me gustaría que me aconsejaras si no te importa, además no he salido de aquí y uhm... estoy un poco desorientada.

-Eres mi esposa Bella, y la madre de mi hijos, claro que voy a ir contigo.

Todo era por eso, porque era la madre de sus hijos y su esposa según unos papeles rellenos de tintas.

-¿Quieres ir a comer fuera? - preguntó Edward.

-Preferiría comer en casa - respondió ella.

Edward sonrió. Se había referido a la mansión como su casa y eso aunque el multimillonario quisiera ocultarlo, le llenaba de felicidad.

-Entonces le diré a Athenodora que haga algo rico para el almuerzo.

-¡Eh! -grito esta por detrás - ¡Que yo siempre cocino rico!

Bella se echó a reír y Edward no pudo evitar mirarla, era lo más hermoso que había visto - pensó - aun aunque estuviera adolorida e incómoda tenía una sonrisa para dar.

Anthony sonrió imitando a su madre y Edward lo estrechó con más fuerza entre sus brazos, le había echado de menos, a su hijo, su hogar, y a Bella, su mujer.

Edward no se estaba quieto, no paraba de moverse de un lado al otro del pasillo del hospital y ponía a Bella cada vez más nerviosa que leía una revista para embarazadas sentada en las sillas de plástico de la sala de espera.

-Isabella Cullen por favor, su turno - les informó la secretaría del ginecólogo.

Bella cerró la revista y la dejó en la pequeña mesita que había a su lado, cogió su bolso y con mucho cuidado y un poco de esfuerzo se levantó y se puso en pie. Edward ya había llegado a su lado y la miró como diciendo ' todo estará bien ' y luego le dio la mano conduciéndola a la consulta.

Este gesto la tomó por sorpresa. Edward no era un hombre muy demostrativo y menos después de que ella se hubiese marchado y le hubiese abandonado, él mismo incluso le había dicho que no se lo iba a perdonar. Mientras estaba entrando Bella no pudo evitar recordar la primera vez que había ido a esa consulta hacia exactamente un años y unos pocos meses más, lo había hecho completamente sola y eso aún ahora le dolía.

Edward notó algo extraño en su esposa, pero no dijo nada pues supuso que serían nervios.
Ambos se sentaron en las sillas detrás de la mesa del doctor y escucharon atentamente todo lo que este le dijo sobre el ya avanzado embarazo de Bella.

Isabella se recostó en la blanca y larga camilla con Edward de pie a su lado y se levantó el borde de la camiseta para dejar al descubierto su ya más que abultado vientre. Bella se estremeció al sentir el frío gel transparente y su piel y aún más al sentir el movimiento del pequeño aparato.

-Ya nos deja ver su sexo - comentó Riley mientras miraba la pantalla donde se veía casi todo negro menos algunos puntos blancos y claramente el bebé que Bella advirtió estaba enorme - ¿Quieren saberlo?

Bella miró a Edward y este asintió con una gran sonrisa en los labios. Definitivamente, ese Edward no era al que ella estaba acostumbrada, le desconcertaba con sus cambios de humor.

-Puedes debo felicitarles, es una niña - murmuró Riley con voz profesional sin apartar la mirada de la pantalla - y por lo que se ve una niña sanísima y con mucha energía, ¿No, Bella? - rió.
-Si, demasiada energía diría yo - comentó esta.

Edward recogió la carpeta con las fotos de la ecografía de su hija y se encaminó hacia el coche. Hoy había decidido conducir el, estaba relajado y de buen humor y eso nadie lo cambiaría por el día de hoy. Se metió en su coche favorito, su precioso Volvo plateado y arrancó. No era un coche muy lujoso, pero le traía tantos recuerdos que por eso era su favorito y el especial.

-Guárdalas tú, yo seguro las perderé y son demasiado importantes, ahora le compraremos un álbum de fotos y las colocaremos, ¿qué te parece? - preguntó Edward sin apartar la mirada de la carretera.

-Vale - contestó Edward dudosa.

Estaba muy sorprendida pero a la vez la rabia la invadía, ¿Es que no podían a ver hecho esto mismo un año atrás? Porque él nunca le había dicho de hacer un álbum de Anthony, ni tampoco había guardado las ecografías, es más, dudaba de que algún día habría visto una.

No fueron directamente a casa, si no que fueron directos al primer centro comercial que vieron. Edward estuvo muy colaborativo en toda la tarde y ayudó a Bella a encontrar el vestido y los zapatos perfectos acorde con su estado. Ya oscurecía y pronto empezaría la cena. Edward llamó a Athenodora para que avisara a Bella y empezó a vestirse.

Ya estaba casi vestido, lo único que le faltaba era la corbata pero él nunca había conseguido ponerse una, siempre había sido Athenodora quien se la anudaba o incluso Bella en sus años de felices casados lo había hecho en innumerables ocasiones. Edward recordaba que casi siempre que Bella le ayudaba a vestirse acababan haciendo el amor rápido en cualquier lado. Se estremeció ante el recuerdo, hacía mucho que no tocaba a una mujer, pero ninguna le interesaba si no era Bella por mucho que le costase admitirlo.

-Vaya, veo que hay cosas que no cambian, ven aquí – murmuró Athenodora al ver a Edward casi ahogarse intentando ponerse bien la corbata.

Edward sonrió avergonzado.

-Nunca ha sido lo mío – admitió.

-Ya bueno, tampoco tratar a una mujer nunca ha sido lo tuyo.

Edward se quedó seco.

-¿Qué?

-Sabes muy bien de que te hablo Edward – Athenodora dio un último apretón a la corbata y con sus manos le quitó las pocas arrugas que esta tenía – es tu esposa y la madre de tus hijos, y sé que la amas, también sé que no estuvo bien que se fuera, pero yo también lo hubiese hecho.

-¿Te pones de su parte? – preguntó Edward secamente.

-No Edward, solo te pido que analices cual fue el motivo que le distes para que ella se fuera de tu lado.

-Está claro, quería fugarse con su amante pero la jugada no le salió bien.

-¿Eso crees de verdad, Edward?

-Ah, ¿No es así? – preguntó retador.

-No, no es así, y cuando te des cuenta de por qué se fue luego no digas que no te lo advertí – dijo su vieja niñera llegando a la puerta – que tengan una buena cena – sentenció.

N/A: Quizás este capítulo no diga mucho, pero es importante, el próximo tendrá tema, es la fiesta y se encontraran con personas a las que odian y se armaran líos, tendrá movida xD Ahora fanfiction se ha arreglado o parece, así que subiré seguido porque el Lunes, o sea mañana me dan las notas y a que no saben ¿Qué? ¡Aprobé todo! Bueno, espero que os guste. Saludos chicas, gracias por su enorme paciencia.