Capitulo 10- Lagrimas de Fénix

Cuando desperté, Karin ya había vuelto de donde fuera que hubiera ido. Estaba dormida, como si nada hubiera ocurrido. Miré a mi alrededor y observé con detenimiento al atajo que ibamos a coger. Ahora que estabamos más cerca, sentía una sensación más fuerte de algo desconocido. No sabría cómo describirlo... Yo sabía que esa sensación no provenía de la entrada, sino de dentro de ella. Como un protector cautivo esperando a los intrusos que pronto llegarian. Intrusos que seguramente, ya sabría que estaban cerca. Tuve que estar mucho tiempo mirando, porque cuando volví la mirada a los lados, Sasuke y los demás estaban despiertos. Sasuke miraba también a nuestro próximo destino. ¿Habría sentido lo mismo que yo? Me hubiera gustado saberlo, como tantas otras cosas.

-¡ Hey! ¡Sasuke!- En cuanto Sasuke se giró para preguntarle ¿qué?, un trozo de pan voló hasta su pecho. Tuvo suficientes reflejos para atraparlo y evitar el choque.

Aprobechad ese trozo que queda. Creo que no podremos desayunar durante unos dias.

Con un asentimiento, Sasuke partió el duro pan en dos y me dio el trozo más grande. Como la noche anterior, mi esfuerzo fue menor que el de ellos, aunque fui la única que casi se atragantó por una miga...Ridiculo. Suigetsu se rió de mi, Karin dio una risotada no muy audible y Sasuke solamente me miró. Cuando dejé de toser, le miré avergonzada de mi accidente. Volvía a no tener expresión en su cara. ¿ Esque nunca se pondría bien? Me puse muy preocupada por eso, pero intenté no mostrarlo. Pero aun no mostrandolo, en mi cabeza se formó un complot para intentar entenderlo y saberlo. Puede que estuviera así por otro sueño. Puede que simplemente tuviera hambre y no quisiera gastar fuerzas con simples reacciones. O puede...que supiera qué había sido aquella sensacion y no quisiera seguir... Me dolía la cabeza de tanto pensar en ello, así que le obligué a mi subconsciente en no pensar en nada y seguir en tierra.

Después de andar un poco, ya estábamos bajo la inmensa entrada. Durante todo el camino nadie habló, y con mis pensamientos bloqueados, no pude pensar en nada. Los caballos, de repente, empezaron a ponerse nerviosos. Relincharon y quisieron escapar de aquel lugar intentando tirar a sus jinetes. Aunque fue en vano. Aquel grupo era muy bueno en trabajos de domación. En cuanto se hubieron calmado un poco, Karin miró a Sasuke y a la entrada.

¿ Estás seguro, Sasuke?

Pero sin contestación, espoleó a Kuroyuki y avanzó a paso firme. Karin recibió el mensaje, y le siguió, pero aunque hubiera interpretado de Sasuke una cara seria, yo lo pude observar. No fue seriedad lo que tenia, sino preocupación, miedo a algo más...

Aunque hiciera un cielo espléndido, las rocas alzadas nos quitaban el calor. Con la corriente que había, el frió se intercalaba más facilmente por sus tuendos y mi pelaje. Muchas veces durante el recorrido que hicimos, todos nosotros estornudamos. Pero no se porqué, cada vez que yo estornudaba, no tenía frio en ese momento. La verdad, esque aquella sensación tan intimidante se había vuelto más feroz y fuerte por momentos. Puede que le diera demasiadas vueltas a aquello... Pero Sasuke, cada vez que estornudaba, miraba a los lados en busca de algo... o alguien... Otra vez mi cabeza en otro mundo... Pero me intrigaba saber porqué lo hacía...Acaso...

Pero de repente, los 3 pararon a sus caballos. Había silencio, mucho silencio. Incluso la corriendo ya no circulaba por el camino. Ninguno se movió ni hizo ruido. Simplemente esperaron. Después de unos minutos largos, Sasuke habló:

¿ Cuánto tiempo más piensas esconderte..?- Se oyó una risotada seria, y de la nada, apareció un chico albino, son dos circulos en la frente-¿...Kimimaro?

Veo que ya no eres tan paleto como entonces, Salamandra.

Tsk- Sasuke frunció el ceño en cuando oyó aquel mote. ¿ Se conocian? Karin y Suigetsu observaron la breve conversación, y se quedaron extrañados, al igual que yo.

Veo que has venido acompañado... Me presentaré: Soy Kimimaro, sirviente del emperador y guardián de este lugar llamado " el desfiladero"...

¿ Desfiladero?...- Karin pensó con rapidez- ¿ No había un mito sobre una criatura capaz de sobreproducir sus huesos?...

La zorra es lista...permiteme aclararte una cosa...- Kimimaro dirigió su mano al hombro desnudo y de ahí, empezó a salir algo solido blanco...¿un hueso?- yo soy la criatura-sosteniendo el hueso como espada, lo apunto a Sasuke. Estaba desafiante, lanzado, tranquilo... Estaba claro que quería luchar. Eso me incitó a gruñir al enemigo. De pronto, se percató de mi.- ¿ Y esa mascota tan débil?

Es mi loba, y seguro que es más fuerte que tú.

¿ En serio? Supongo que deberé fiarme de ti... Nunca se te dio bien engañar a tu maestro.- Kimimaro esquivó algo invisible. Pero en cuanto tocó la roca, se creó un arañazo muy profundo.- Lo dicho es cierto...- me miró sorprendido. Había sido yo quien atacó a Kimimaro. No soportaba que menospreciara así a Sasuke. Y menos a mi. Ahora era diferente, y no toleraría ser llamada "débil". Sasuke se bajó de su caballo y cogió su espada y con un desliz, lo dirigió a Kimimaro.

Que comienze la pelea por el permiso de entrada.

Asi sea

Y al momento, ambos desaparecieron. Se oyeron cruzes de filos, rupturas de rocas y algún susurro de técnicas. Pude notar la magia fluir por aquel lugar. Magias opuestas, frias y calurosas, electricas y cortantes. Todas ellas, para mi percepción, mortales. Estaba claro que iban en serio.

Durante un momento, uno de los poderes dejó de fluir. No sabía quién era, pero al momento, volvió a andar por aquel cuerpo de nuevo. Los dos se estaban acercando a nosotros, y poco después, pude divisar a una persona con alguien en brazos. Kimimaro estaba malherido. Cuando hubieron llegado, Sasuke depositó el cuerpo en el suelo de Kimimaro y Sasuke se dirigió a Kuroyuki. Me acerqué a ver la gravedad de sus heridas. Estaba fatal. La mayoría de los ataques fueron de tipo aire y fuego. El fuego solo había creado quemaduras en sus brazos. Puede que para protegerse. Pero las cortantes habían creado muchas heridas por todo el cuerpo. ¿ Porqué no podía ayudar? ¿ Porqué? ¿ Porqué? No soportaba aquel dolor, ni tampoco las peleas. Siempre salía alguien herido, y no lo soportaba. No me di cuenta de que había empezado a llorar encima de Kimimaro. Cuando Sasuke llegó con algo parecido a unas vendas, algo en el cuerpo de Kimimaro había cambiado. Ya no tenía tantas heridas como antes.

Sakura, ¿ qué has hecho?- Pero fue retórico. Al momento, Sasuke, Karin, Suigetsu y yo pudimos ver cómo unas gotas se posaban sobre una herida y la cicatrizaban sin dejar rastro de ella.

Son las lágrimas de fénix...increible...- Suigetsu se quedó fascinado. Normal que solo él conociera aquella técnica. Era de elemento agua y poco conocido entre los que no habian nacido con él. Los tres me miraron. Yo aún tenía lagrimas estancadas en los ojos, así que no les pude divisar muy bien. Aun así, sí que pude ver cómo Sasuke extendía su brazo y lo dejaba bajo mis ojos. Seguidamente, las gotas cayeron de mis ojos y se posaron en sus heridas. Fui yo quien había curado a Kimimaro. Y fue Sasuke quien lo verificó.

Creo que se acabaron los remedios caseros.

Sasuke me miró más feliz que antes. Estaba feliz por mi, por lo que había hecho. Eso me emotivó más y esta vez, no fueron gotas, sino rios lo que salieron de mis ojos. Pero duró poco, porque por un momento, me mareé y me dormí durante toda la tarde y noche. Había vuelto a recordar algo...