Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Dios, qué vergüenza volver… pero al menos volví. Estoy avergonzada, que lo sepan.

Mocking the bounds

Capítulo 10

Unas cuantas mariposas más se habían muerto el resto de la tarde en Paper Towns aquel día pero al día siguiente, en clase de inglés, volvieron a nacer miles. Edward había comenzado a pensar que las mariposas que morían dejaban huevecillos para que otras más nacieran.

Jesucristo, estaba jodido.

Miss Sheriddan les había pedido que formaran parejas para un proyecto que tenían que entregar el lunes siguiente y Jasper expresó, abiertamente, su conformidad para trabajar con Jessica con tal de que Bella y Edward estuvieran juntos.

Edward no supo si agradecerle o darle un puñetazo en la cara.

Mientras trabajaban, el bolígrafo se resbaló de las manos de Bella y Edward se inclinó para recogerlo; un cosquilleo agradable se extendió por su mano cuando Bella tomó la pluma y le rozó con la yema de los dedos la palma de la mano.

Entonces Bella se sacudió el cabello y se movió y su aroma… por Dios… su aroma. Edward inhaló profundamente tratando de que no se notara. Bella no se dio cuenta.

Edward no había reparado profundamente en los ojos de Bella… hoy usaba un maquillaje diferente, en lugar de usarlos ribeteados de negro o naturales, se había colocado una pequeña cantidad de purpurina en los párpados y sus ojos adquirían un brillo especial… diferente. Edward podría jurar que sus ojos brillaban más que los propios brillos. Estaba usando predeciblemente, los labios color durazno natural y Edward moría por acercarse y olfatearlos para comprobar si olían tan bien como se veían. Dios, se estaba ablandando.

Apretó los puños repetidamente y Bella lo miró con la ceja alzada.

─ ¿Te encuentras bien, Cullen?

─ Obvio… ¿qué podría estar mal? ─ respondió

Ella se encogió de hombros.

─ Entonces… ¿prefieres ir a mi casa o yo a la tuya para hacer esto? ─ golpeó las hojas con su pluma. Edward desvió la mirada y contempló el cuaderno.

─ Puedes venir─ fue su turno de encogerse de hombros─ hay suficiente espacio─ bromeó y Bella sonrió.

─ De acuerdo… ¿cuándo vuelven tus padres? ─ se giró y revolvió algo en su bolso, sacó unos Tic Tac y se echó varios en la boca. Le ofreció y él los aceptó.

─ No tengo idea… dijeron algo pero cambian de planes siempre

─ Oh, bueno…

─ Supongo que tendremos que aprovechar. Sólo necesitamos tu bicicleta y mi enorme casa─ le guiñó un ojo y Bella medio sonrió, entonces desvió la mirada incómoda y Edward intentó descifrar que estaba pasando pero el timbre sonó.

─ Te veo en el almuerzo─ Bella se despidió mientras recogía sus cosas y se dirigía a Cálculo.

─ ¿Cómo vas con todo esto? ─ Jasper le preguntó a Edward, el cobrizo chasqueó la lengua.

─ Como la mierda… siento que estoy enfermo.

─ Te entiendo

─ Oh, ¿me entiendes?

─ Sí, mira… es complicado

─ ¿Qué es complicado? ─ estaban saliendo del aula y emprendieron el camino por el pasillo.

─ Alice─ el rubio respondió mientras se acomodaba los lentes sobre la nariz.

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Edward logró escaparse un momento del entrenamiento y después de subirse al inodoro, miró por la ventanilla y contempló a Bella en el ensayo de la banda. Sus labios se curvaban alrededor de la boquilla del saxofón y su ceño estaba levemente fruncido. Edward esbozó una pequeña sonrisa y apoyó la barbilla en sus manos. Dios, era tan hermosa y estaba tan enamorado y tan jodido.

En verdad… jodido en grande.

Desearía poder resistirla pero, oh Dios, sus ojos eran jodidas constelaciones y podía jurar que sus labios habían hecho específicamente para besar y cuando Bella se reía… Dios, cuando se reía el Universo entero se detenía a escuchar y cuando la veía, Edward sentía que el corazón se le iba a salir del pecho y que con sus acelerados latidos podía alumbrar a toda una ciudad… a todo el mundo, oh Dios.

¿Eso era bueno o era malo? No quería ser su amigo, quería besarle el cuello y morderle la suave piel. Esperaba, realmente esperaba, que pronto fuera suya pero la quería ahora, justo ahora, ¿acaso sería lo suficientemente paciente?

Cuando decidió que era tiempo suficiente, bajó del inodoro con un salto y salió corriendo por el pasillo para dirigirse al campo.

Esa tarde, Bella fue a su casa. Bella sabía que eran movimientos en falso y que estaba ignorando las alarmas en su cabeza y que tarde o temprano lo iba a pagar. Edward acababa de tomar una ducha cuando abrió la puerta y la vio ahí. Estaba sosteniendo su bicicleta y le sonrió.

─ Creo que tenemos un proyecto que hacer─ fue su saludo y entró a la casa. Dejando la bicicleta justo ahí.

─ No tengo mis libros de Inglés─ él le respondió.

─ Tienes suerte, están justo aquí─ señaló con su pulgar la mochila que colgaba de su espalda y fue hacia las escaleras─ andando.

Entraron a su habitación y Bella se tiró a la cama después de quitarse la mochila.

─ ¿Qué es esto? ─ tomó el cuaderno negro que estaba a su lado y cuando estaba a punto de abrirlo, Edward corrió y se lo quitó de las manos.

─ Eso es mío… son cosas

Bella arqueó una delineada ceja. De ninguna manera iba a dejar que leyera sus canciones, menos la última canción en la que estaba trabajando… esa canción gritaba "Estoy enamorado de Bella" por todas partes.

─ ¿Cosas? ¿Cómo qué?

─ Cosas… mejor hagamos la tarea─ y entonces arrojó el cuaderno al armario.

Bella se encogió de hombros y sacó los libros de la mochila.

Bella curvaba los labios levemente cuando leía, Edward la estaba mirando embelesado y Bella ni siquiera se daba cuenta porque estaba demasiado interesada leyendo.

Bella olía a dulce y a flores y a fresas.

Bella también se mordía levemente el interior del labio inferior cuando escribía.

Y Edward la miró todo el tiempo.

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Después de un par de horas, Bella se dio cuenta de que Edward la estaba mirando más de la cuenta y fue al baño para cerciorarse si no tenía pegado algo en la cara o para ver si el escote estaba cubierto. Todo en perfecto estado. ¿Y éste que tanto le veía?

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─ ¿Por qué me estás mirando? ─ Bella finalmente preguntó en un murmullo mientras tecleaba en la laptop de Edward.

─ Oh, estoy analizando las estadísticas de cuántas chicas son más lindas que tú… creo que estás debajo de las feas─ el comentario salió espontaneo y no como si se hubiera cagado en los pantalones.

─ Mira que interesante─ ella dijo─ mira tu reflejo en el espejo, apuesto que debajo de los feos vas a encontrar un montón de categorías en donde podrías encajar.

─ Touché

Bella le sonrió y volvió la vista a la computadora.

¿Acaso no lo veía? ¿No veía que se estaba enamorando de ella?

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─ Hola, Bella─ Mike entró en su campo de visión en clase de Inglés y la distrajo de contemplar los lunares que Edward tenía en la nuca.

─ Hola, Mike─ murmuró. El aludido sonrió.

─ ¿Estás libre esta tarde? Me preguntaba si querías ir a algún lugar conmigo.

Maldición. Jasper se rió entre dientes y Edward lo miró feo.

─ Esta tarde trabajo

─ Oh, bueno… supongo que puedo pasar a verte a Paper Towns

─ Ehh… supongo─ le contestó Bella. Deseaba con todas su fuerzas que todo Forks se pusiera de acuerdo para ir a la cafetería y así no tener tiempo para Mike.

─ Bueno, ahí estaré.

─ Seguro─ Bella medio sonrió y desvió la vista. Mike dio un ligero golpecito en su mesa y se alejó con expresión petulante.

Edward rodó los ojos con gesto teatral y Jasper volvió a lanzar una risita tonta. Bella suspiró y miró al frente, deseando con todas sus fuerzas que Edward fuera quien la hubiera invitado a salir… espera ¿qué?

Oh…

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Paper Towns no estuvo lleno. No completamente. No como a Bella le hubiera gustado. Tuvo tiempo de beberse un café mientras platicaba con Mike. Él sentado del otro lado de la barra, en el taburete; ella de pie, junto a la caja registradora.

Cuando se llegó la hora de salida de Bella, Mike todavía no daba señales de irse y Bella estaba temiendo que quisiera llevarla a otra parte. No tenía humor como para mandarlo a volar ni tampoco para acompañarlo. Mike si tenía humor para acompañarla a su camioneta.

─ Entonces nos vemos luego─ Bella lo cortó tan pronto como sacó las llaves del vehículo.

─ Oh…─ Mike se mostró un poco sorprendido, ¿acaso esperaba algo más? Bella suponía que si─ si, seguro. Me la pasé bien─ se apresuró a agregar.

─ Yo también─ mintió, ella abrió la puerta de su camioneta y antes de subir se giró a mirarlo.

Mike ya estaba más cerca de ella, se había movido sigilosamente como un gato.

─ Bueno, adiós─ Bella murmuró y entonces Mike acercó su rostro al de ella y un segundo antes de que sus labios lograran rozar los de Bella, alguien lo jaló por la camisa, haciéndolo hacia atrás.

Bella abrió los ojos asombrada.

─ ¿Qué crees que estás haciendo? ─ Newton protestó cuando se giró, desconcertado. Edward estaba detrás de él y lo miraba con la mandíbula tensa y el ceño fruncido.

Jesús, es tan ardiente, pensó Bella, luego se dio cuenta de la situación y los miró alternadamente, aunque prolongó más sus miradas hacia el cobrizo.

─ Creo que ella no te ha dado permiso de hacer eso─ murmuró Edward y lo rodeó para acercarse a Bella y recargar su codo en el borde de la caja de la camioneta bulbosa.

─ Eso no quiere decir que…─ inició Mike.

─ ¡Está bien! ─ Bella lo interrumpió─ como sea, tengo que irme… nos vemos luego Mike, Edward─ los miró y entró a la camioneta. Deslizó la llave en la incisión.

─ Sí, nos vemos─ Mike dijo mientras hacia un vago gesto con la mano y se giraba sobre sus talones. Entró a su auto con aire resignado y salió derrapando de ahí, nada contento.

Bella encendió su motor y Edward se aproximó a la ventanilla.

─ No tuviste por qué hacer eso─ Bella murmuró mientras contemplaba el volante. Había dejado caer sus manos en su regazo, sin intentar siquiera comenzar a conducir.

─ Tú ni siquiera querías besarlo

─ Eso es algo que me incumbe a mí…─ entonces Bella lo miró─ ¿por qué hiciste eso?

─ Porque si─ contestó simplemente y dio un encogimiento de hombros─ porque sabía que tú no querías.

Bella lo evaluó por un momento, con los ojos entrecerrados.

─ Como sea─ dijo al cabo de un rato─ no vuelvas a hacerlo…

Edward arqueó una perfecta y poblada ceja.

─ Pero gracias.

─ No hay problema, Chica Bike─ le sonrió─ ahora… ¿me llevarás a casa?

─ ¿Estás cambiando tu súper Volvo que alcanza los 3214 km/s por mí, en tus palabras, vehículo de mierda? ¿A qué se debe eso?

─ Se debe a que vine caminando

─ ¡Wow, vaya! Impresionante… ¿viniste caminando sólo para alejar a Mike Newton de mí?

─ ¡Por Dios, Bella! ¿No lo vas a superar? ¿Tantas ganas tenías de besarlo? Dímelo

─ ¡Por Dios, no! ─ chilló Bella y arrugó la nariz─ yo sólo…─ se calló de repente.

─ ¿Tú sólo qué?

Sólo quiero besarte a ti, pensó.

─ Yo sólo nada, ¿vienes o qué?

Edward no dijo nada más y rodeó la camioneta para subir a su lado.

─ Mi auto, mi música─ advirtió Bella antes de encender el estéreo.

Edward alzó las manos en son de paz.

─ Aunque realmente es una camioneta─ él comentó.

Bella lo miró con exasperación y Edward sonrió triunfante y Bella se desintegró.

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Edward pensó, por enésima vez, que enamorarse de Bella había sido un error. Lo pensó porque en el momento en que la vio caminando junto a Mike Newton mientras entraban a la cafetería, mientras ella hablaba animadamente sin borrar su estúpida sonrisa del rostro y mientras él le pasaba un brazo por los hombros; sintió un golpe en el pecho que lo dejó sin aire, como si un mazo le hubiera roto todo el esternón y no podía respirar. Entonces el oxígeno se le terminó completamente cuando Bella se acercó a la mesa y Newton seguía pegado de ella. Bella, sin inmutarse, se sacudió su brazo de encima y se sentó junto a Edward. El chirrido de la silla contra el linóleo le causó un escalofrío.

─ Ya vete, Mike. Necesito mi almuerzo─ fue todo lo que dijo y Mike, con una sonrisa- como si le hubieran dicho que era el mejor hombre del mundo- se fue. Que idiota. Edward rechinó los dientes. Bella podía tener cuanto quería a la hora que lo quería. Si tan sólo él pudiera ser así.

─ Hola, chicos─ ella saludó y el resto sólo asintió con la cabeza.

─ ¿Listos para la fiesta? ¡Dios, estoy tan emocionada! ─ Alice comentó sonriente, se frotó las manos, en plan "esto va a estar bueno".

─ Completamente. Ya tengo mi disfraz─ dijo Rose.

─ Sólo asegúrate de llevar ropa, no quiero otro episodio como el del año pasado─ dijo Edward, tratando con todas sus fuerzas de alegrarse, Rosalie le mostró el dedo medio.

─ SI estaba usando ropa, idiota.

─ Simplemente estaba vestida como prostituta del siglo XIX─ comentó Alice, con una sonrisa maliciosa. Rose le lanzó una papa a la cara.

─ Tendré que buscar mi disfraz. Estoy pensando en ser sangrienta─ dijo Bella. Edward medio sonrió imaginándose a Bella con un hacha en la espalda, luego pensó en él tomando el hacha y enterrándosela en la cabeza a Mike y todo mejoró.

─ Edward, ¿Cuándo vuelven tus padres? ─ Emmett le preguntó.

─ Ni idea, amigo. ¿Por qué?

─ Hace falta una borrachera.

─ El viernes─ les dijo. Entonces la campana sonó y Bella no había tenido su almuerzo porque llegó tarde por estar haciendo sabe Dios qué cosas con Mike Newton.

Con suerte, para el viernes el mal trago ya se le habría pasado a Edward y, con suerte, podría dormir con ella después de darle un orgasmo.

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Habían acordado emborracharse el viernes y era obvio que el sábado también lo iban a hacer porque iban a tener una gran fiesta de Halloween, que, por lo visto ya parecía ser un éxito; pero Edward comenzó a hacerlo desde el mismo miércoles.

La banda había ensayado esta vez más cerca del campo de fútbol y ni Mike ni Bella habían perdido oportunidad para estarse echando miradas y sonriéndose. Edward estaba seguro que Mike se estaba luciendo porque no había estado más brillante en otro entrenamiento que en ese y Bella luego de un momento cambió de lugar con la chica de su izquierda, así tenía la vista despejada.

Edward sintió otra patada en el estómago y tan pronto como se terminó el entrenamiento tomó sus cosas y se apresuró a entrar a los vestidores pero no se salvó de ver cómo Mike trotaba y se acercaba a la banda. Edward apretó los labios y caminó mirando al piso.

Así que ahora Edward estaba tirado en su sofá, con la música a todo volumen- había encontrado una canción que le recordaba a Bella y la ponía en repetición hasta que se dormía- y con una botella de cerveza en su mano. Ya se había tomado unas cuantas.

Maldita Bella. Sólo había llegado para arruinarle la vida- aún más-, sólo llegó a cambiarle los planes. Tomó su teléfono y buscó su nombre en la lista de contactos, su pulgar se tambaleaba sobre el botón verde, quería llamarle, sólo para escuchar su voz, pero al mismo tiempo deseaba no volver a hablar con ella en su vida. Maldición. ¿Acaso Bella esperaba que se arrastrara de vuelta hacia ella?

Sabía que haberse enamorado fue un error.

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Bella necesitaba a Edward. En realidad, no entendía la razón por la cual estaba hablando con Mike o sonriéndole. Mike no era nada comparado a Edward. Edward era el Sol y Mike era sólo un foco, ni siquiera había nivel de comparación, no podían compararse, no tenían similitudes como para poder compararse.

Mike no lograba que la piel se le enchinara o que le temblaran las piernas o que el corazón se le acelerara y que quisiera salírsele del pecho, Edward sí. Edward ya no lograba quitarle la respiración, al contrario, le llenaba los pulmones de aire, la hacía sentir viva. Mike sólo causaba que quisiera arrojarse de un puente.

Bella sabía que si seguía con esos pensamientos, algo malo iba a pasar. Algo malo nivel: voy a enamorarme tanto de él que sólo va a ser un boleto gratis al dolor.

Pero, a pesar de todo, no podía dejar de desear llamarlo. Estaba contemplando su nombre en la pantalla de su teléfono y su pulgar dudaba de presionar un simple botón.

¿Qué iba a decirle de todas formas? No había nada interesante qué decirle, pero ansiaba escuchar su voz.

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El jueves, Bella faltó a su promesa consigo misma y volvió a sonreírle a Mike Newton.

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El jueves, Edward volvió a beber mientras estaba sentado en su sillón, con la música en repetición y a todo volumen y con su diario abierto en su regazo. Estaba buscando palabras que rimaran con "error"

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El viernes, Edward estaba saliendo de clase de música y se dirigía a la cafetería. Se detuvo doblando la esquina del pasillo cuando vio a Bella y a Mike. Ella estaba sacando y metiendo libros a su casillero, cuando cerró su mochila hippie de mierda, Mike cerró de un manotazo la puerta del casillero y Bella dio un respingo.

Edward rodó los ojos y siguió caminando, con su plan de ignorarlos y entonces Mike se acercó de nueva cuenta a ella, buscando sus labios y sujetándola de la cintura. Bella dio un traspié, intentando alejarse de él. Mike la estampó contra el casillero y Edward apretó la mandíbula. Sus pies lo traicionaron y desviaron el camino, se acercaba inconscientemente a ellos.

─ No, aléjate─ Bella gimoteó, intentando alejarlo colocando sus manos en su pecho. Mike volvió a buscar sus labios.

─ ¡Te dijo que te alejaras! ─ Edward dijo desde su lugar, aun alejado de ellos. Se apresuró a alcanzarlos.

─ Siempre tan oportuno, Cullen─ Mike rodó los ojos y se alejó de ella. Bella se colgó el bolso y miró alternadamente entre ellos.

El corazón se le aceleró cuando vio la mirada ardiente y franca de Edward, la mandíbula apretada y sus hombros encuadrados. Parecía enorme, imponente.

─ Aléjate ya, Newton─ Edward masculló.

─ ¿Por qué? ─ Mike arqueó una ceja y Bella se apresuró a girarse para cerrar su casillero. Los pies le ardían por salir corriendo de ahí.

─ Porque es claro que ella no te quiere─ Edward sonrió con sorna y Bella apretó los labios.

─ ¿Enserio? Porque ayer por la noche parece que lo disfrutó…─ Bella jadeó sonoramente. Todo pasó tan rápido, como en un pestañeo… En un momento ambos estaban de pie, mirándose feo y en el siguiente Mike estaba en el piso, con una mano en su nariz ensangrentada; Edward estaba acercándose para patearlo y el Sr. Molina corría por el pasillo para detener la pelea.

─ ¡Edward, detente! ─ el cobrizo sólo logró darle un puntapié a Mike antes de que el Sr. Molina gritara la orden.

─ Edward…─ Bella logró murmurar y lo tomó del brazo. A pesar del momento, Bella no pudo evitar disfrutar de la sensación, llevaba días sin tocarlo. Edward la miró, ella le devolvió la mirada con sus ojos asustados y Edward relajó la postura, acercándose a ella.

El Sr. Molina ya estaba de cuclillas, revisando a Mike.

─ No puedo creerlo, Edward─ el profesor meneaba la cabeza de un lado a otro─ ve a la oficina del Director, por favor.

─ Pero, Sr. Molina él sólo estaba…─ Bella inició.

─ No, Bella… no hay manera de ayudarlo. Vayan los dos─ normalmente el Sr. Molina era considerado y era de los favoritos de la población estudiantil pero cuando se suscitaba una pelea y tenía que enviar chicos con el Director, su voz adquiría un dejo de decepción y tristeza. Fuera quien fuera, eso te hacía sentir más miserable.

─ De acuerdo─ Bella murmuró y empujó levemente a Edward. El Sr. Molina estaba ayudando a Mike para ponerse de pie.

Edward estaba enojado pero lo embargó la tristeza al recordar las palabras de Mike. Él había estado retorciéndose en la oscuridad, escribiendo una puta canción y Bella se había estado divirtiendo. Se sacudió la mano de Bella de encima y apretó la mandíbula.

─ Edward, ¿qué…

Él no dijo nada y siguió caminando, con las manos en sus bolsillos. Entonces Bella comprendió.

─ Lo que Mike dijo… eso no es cierto─ negó con la cabeza.

Edward se detuvo, Bella casi tropieza.

─ Bella…─ Edward se calló antes de que la voz se le quebrara─ no tienes por qué explicar nada…

─ Sabes que sí, es por eso que estás encabronado… No es cierto─ meneó de nuevo la cabeza. Los ojos se le llenaron de lágrimas y Edward la miró irritado.

─ No me interesa─ pronunció con voz gélida al tiempo que se encogía de hombros. Eso era mentira.

─ ¿Entonces por qué luces molesto?

Edward reanudó la marcha.

─ Claro que no

─ Claro que sí. Te debo una explicación… Anoche yo estaba en mi casa, Mike ni siquiera…

─ ¡Detente! ─ Edward chilló. Bella cerró la boca de un golpe, mordiéndose la lengua en el proceso─ ya te dije que no tienes qué explicar nada.

─ ¡Por supuesto que sí! Porque se supone que…─ ¿Se suponía qué, exactamente? Bella volvió a callarse cuando ese pensamiento le cruzó la mente. ¿Qué se suponía?

Edward la miró arqueando una ceja.

─ Se supone que nosotros… que nosotros…─ boqueó desesperada. Una lágrima le resbaló por la mejilla derecha─ creí que nosotros teníamos algo─ su voz bajó de volumen conforme habló, hasta convertirse en un susurro.

Ahora sí, Edward se detuvo de golpe, la confesión lo había golpeado como una bola de demolición. ¿En verdad Bella creía eso? Entonces si lo creía, ¿por qué hablaba con Newton de esa forma? ¿Qué diablos pasaba?

Bella ahogó un sollozo.

─ ¿Algo? ─ Edward preguntó con sorna─ ¿algo cómo qué? Somos amigos

─ Los amigos no se besan─ ella se cruzó de brazos, contemplando sus palabras desde otra perspectiva parecía que estaba locamente enamorada de él y le rogaba por una oportunidad.

─ Claro que no, Bella... eso lo sé─ entonces Edward recordó los labios de Rosalie sobre los suyos, apretó los puños, los nudillos le escocieron─ pero si tuviéramos algo… si tuviéramos algo, juro por Dios, que por más loco que suene, no hablaría con alguien más─ eso lo hizo. Se giró sobre sus talones y la dejó ahí, plantada a mitad del desierto pasillo, abrazada a si misma mientras lloraba y se regodeaba en las consecuencias de sus berrinches.

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─ ¿Por qué lo hiciste, Edward? ─ el hombre calvo al otro lado del escritorio le preguntó.

─ Estaba defendiendo a Bella, Mike la estaba acosando─ fue su respuesta y siguió jugando con el llavero entre sus dedos, con actitud confiada, como si una detención no le importara, como si no tuviera nada que perder.

─ Debería de hablar con Bella… dile que entre

Edward respiró profundamente y se levantó de la silla.

─ ¿Quiere que me vaya?

─ No, debería hablar con los dos.

El cobrizo puso los ojos en blanco y abrió la puerta de la oficina, Bella estaba sentada frente a ésta, en una silla incómoda y estaba acariciando las hojas de una palmera de interiores.

─ Que entres─ Edward espetó y volvió a su asiento.

─ Tu actitud no parece que quieras defenderla─ el director sonrió con aire dramático. Edward lo miró entre sus pestañas.

─ Es complicado─ respondió

Bella entró y cerró la puerta tras ella. Se sentó junto a Edward.

─ Señorita Swan… dígame qué fue lo que pasó.

─ Estaba en mi casillero, hablando con Mike y entonces él comenzó a ponerse un poco pesado, Edward apareció y después de que Mike lo incitará le dio un puñetazo

─ ¿Sólo un puñetazo?

─ Si, estaba a punto de patearlo cuando el Sr. Molina apareció.

El director miró alternadamente entre ellos.

─ De acuerdo… esperen aquí.

Y entonces salió. Bella suspiró y miró hacia el frente, la tensión fue palpable.

─ Es tu oportunidad de vengarte, pequeña Bella─ Edward se levantó y se sentó en la silla del director. Se recostó y subió los pies al escritorio. Bella lo miró sin ninguna expresión.

─ ¿Por qué lo haría?

─ Por dejarte ahí en el pasillo, llorando, sin consolarte por tus errores, sin tomarte en cuenta

─ Eres un idiota, ¿lo sabías? ─ Bella entrecerró los ojos.

Edward se rió entre dientes.

─ Ya me lo habían dicho, pero… ¿quién es más idiota en estos momentos? ¿Yo que sin creer que teníamos algo te traté como exclusiva? ¿O tú que creyendo que teníamos algo te fuiste tras el primer hueso que te mostraron? ─ O… la verdad soy yo porque estoy enamorado de ti, pensó para sí mismo, sin dejar que el pensamiento le borrara la sonrisa maliciosa.

─ Edward, yo lo siento…─ Bella se apoyó en el escritorio y lo miró a los ojos. Un escalofrío le recorrió el cuerpo entero a él.

─ Bella…─ arrastró su nombre, él bajó los pies y se irguió en el escritorio, apoyando los codos y quedando a una distancia prudente del rostro de ella, la miró y le gritó con los ojos que la quería, aún no podía hacerlo con los labios.

Bella se sofocó y lo miró asustada.

─ ¿Qué…─ su ligera voz se desvaneció con la certeza del hallazgo, quedando en menos de un susurro.

─ Sí, Bella─ dijo Edward.

Bella jadeó ligeramente, entre los labios entreabiertos.

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─ ¿Qué están haciendo aquí? Creí que estaban en Fiji─ fue lo primero que dijo Edward cuando volvió a entrar a la oficina del director, después de que éste lo enviara junto con Bella de vuelta a clases. Edward tuvo que desviarse a la enfermería para que le curaran los nudillos. Mike estaba en una camilla, sosteniendo una compresa fría contra su nariz.

─ Ya no más, Edward─ respondió Carlisle y se levantó de la silla. Esme lo miró desde su lugar, un surco de preocupación le arrugaba la frente.

Edward miró a Carlisle indiferentemente y se volvió a Esme.

─ Hola, má…─ se inclinó y le besó la coronilla.

─ Hola, Edward─ Esme atrapó su mano y lo obligó a sentarse en el antiguo lugar de Carlisle.

─ ¿Algo que decir frente a tus padres, Edward?

─ Si, esto es tan exagerado… no maté a nadie

─ Golpeaste a alguien─ como siempre Carlisle metiéndose en donde no lo llamaban─ yo creo que si es importante.

Edward rodó los ojos, y se sentó con gesto altanero.

─ He decidido que Edward debería ser suspendido por tres días a partir del lunes─ dictaminó el director, el Sr. Keats.

Carlisle meneó la cabeza, decepcionado. Edward quiso levantarse y ahora darle un puñetazo a él.

─ Me parece bien─ dijo Carlisle. Esme permanecía callada y Edward sentía su mirada en él. El cobrizo la miró de refilón y Esme lo contemplaba con una mirada calculadora. Sabía que le esperaba una larga plática.

─ Y ahora Edward, puedes irte a casa

Edward miró al Sr. Keats rápidamente cuando escuchó sus palabras.

─ ¿No puedo quedarme?

─ Será mejor que te vayas─ y le alargó un reporte de conducta a Carlisle. Éste se inclinó sobre el escritorio para firmarlo y Esme fue la siguiente en hacerlo.

─ ¿Puedo ir por mis cosas, al menos? ─ Edward preguntó y el director asintió en silencio. Edward salió de ahí.

Mientras estaba rebuscando en su casillero, Alice casi se estampa con él.

─ ¿Qué fue lo que pasó? ─ le preguntó, estaba agitada y llevaba su bata de laboratorio puesta.

─ Golpeé a Newton tratando de defender a Bella y ahora estoy suspendido por tres días y seguramente castigado.

─ Dios─ Alice cerró los ojos por un segundo y se sobó la frente─ ¿qué estaba tratando de hacer? ¡Mi fiesta es mañana! No puedes faltar a mi fiesta.

─ Trataba de besarla y Bella se estaba poniendo ansiosa. Sé lo de tu fiesta, Ali… haré lo posible. Tengo que irme, nos vemos luego─ Edward se inclinó y le besó la mejilla. Alice se quedó ahí y lo miró hasta que dobló en el pasillo. Suspiró.

Sabía que Bella y Edward se causarían problemas.

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─ ¿Qué va a pasar contigo, Bella? ─ Bella se estaba viendo al espejo, en los baños. Estaba mortificada y no sabía qué debía hacer. Ahora Edward estaba perjudicado por su culpa y ¿eso qué había pasado en la oficina del director mientras él no estaba? Eso era algo importante, Bella había tenido la sensación de que Edward le estaba diciendo que la quería, como si fuera posible; Edward la odiaba, la estaba odiando en estos momentos. Ella sabía muy bien cómo le había afectado a Edward el asunto de Mike y parecía que ella no había tenido suficiente.

Se había hecho una promesa y la había roto.

Salió de los baños, no sintiéndose mejor y se dirigió a la cafetería. La esperaba un interrogatorio.

Tan pronto como puso un pie ahí, sintió las miradas sobre ella y no le pasó desapercibido todos los murmullos que se formaron alrededor. Se le había quitado el hambre y estaba segura que su sándwich de pavo iba a estar mejor en la basura o en la boca de Emmett que en su estómago.

Se lo tendió antes de siquiera sentarse. Emmett le dedicó una gran sonrisa.

─ ¿Qué fue lo que pasó? ─ Jasper se inclinó sobre la mesa, apoyando los codos en la superficie. Un mechón de su rubio cabello le cayó sobre la frente, se ajustó los anteojos.

Bella suspiró y miró los cuatro pares de ojos que la contemplaban interesados.

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Estoy cansado de este lugar

espero que la gente cambie

necesito tiempo para reemplazar lo que di

y mis esperanzas son altas, debería mantenerlas bajas

aunque trato de resistir, todavía lo quiero todo

pero todo se está despedazando y es mi error

sólo los idiotas se enamoran de ti

sólo los idiotas

sólo los idiotas, ¿qué hago?

sólo los idiotas se enamoran

─ ¿Qué quieren? ─ Edward murmuró desganado desde su cama cuando escuchó los golpes en la puerta de su habitación. Dejó de escribir.

─ ¿Puedo pasar, hijo? ─ la dulce voz de Esme atravesó la madera. Edward suspiró. No estaba de humor para otro sermón. Había tenido suficiente con el de Carlisle, diciendo las mismas porquerías de decepción de siempre. "Lamento no llenar tus expectativas" fue lo que le respondió Edward y luego se fue a encerrar a su habitación.

─ Claro─ respondió sin mucha convicción y enterró el cuaderno entre las almohadas.

Esme abrió la puerta lentamente y entró.

─ ¿Cómo estás, Edward? ─ se sentó frente a él.

Edward la miró por unos segundos. A pesar de que Esme también apoyaba las palabras hirientes de Carlisle- sólo permanecía callada pero eso era lo mismo, ¿no?- Edward se sentía un poco más querido por ella que por él. Tuvo la confianza de decirle la verdad.

─ Mal.

─ Cuéntame qué fue lo que pasó.

─ Ya lo sabes todo─ Edward rodó los ojos.

─ No, no conozco tu versión.

Edward suspiró.

─ ¿Por qué lo hiciste?

─ Porque Bella es mi amiga, eso hacen los amigos.

─ ¿Sólo es tu amiga? ─ Esme arqueó una ceja. ¿Por qué se empeñaba en hacer preguntas de las que ya sabía la respuesta? Edward bajó la cabeza y comenzó a quitar pelusas inexistentes de su colcha.

─ Desafortunadamente─ susurró, alzó la mirada y Esme medio sonrió, lo miró con compasión.

─ Era todo juegos y diversión hasta que alguien perdió la cabeza, ¿verdad?

Maldita Esme.

─ Algo así

─ Y tenías celos

─ Sí… si ya lo sabes ¿para qué haces que te diga?

Esme sonrió.

─ Sólo quería confirmarlo… ¿por qué no hablas con Bella?

─ No es tan fácil, má. Ella no quiere nada, supongo que se me pasará.

─ ¿Lo crees? ─ Otra vez esa maldita mirada calculadora.

─ No

─ Será mejor que se lo digas, Edward. No importa qué pase, al final todo va a estar bien.

─ Todos dicen lo mismo: "todo va a estar bien" ¿por qué lo decimos si no tenemos ni la más jodida idea de si lo hará?

─ Es que será así, Edward. Te lo prometo. No es una mentira, es una gran verdad.

─ No me hubiera enamorado, me hubiera caído de un puente… duele menos─ dijo con un ligero puchero en sus labios.

Esme se rió entre dientes.

─ Díselo… todo va a estar bien, te lo prometo. Ahora ¿quieres seguir escribiendo una canción o te apetece un viaje a PA para comprar una guitarra?

─ ¿Qué? ¿Cómo supiste…

─ Te conozco, aunque parezca lo contrario… ¿entonces?

─ Creí que estaba castigado.

─ Tu papá no está─ Esme le restó importancia con un gesto de mano.

─ Bueno, una guitarra no suena mal─ Edward le sonrió y Esme le revolvió el cabello.

─ Andando─ cuando estaba a punto de salir de la habitación se giró sobre sus talones─ … y sobre la fiesta de Alice, puedes ir.

─ Pero Carlisle…

─ Déjamelo a mí.

─ Eres la mejor, má

─ Claro que no─ salió de la habitación─ te espero en el auto.

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─ Oye, papá, ¿te parece si hoy duermo con Alice? Ya sabes, la fiesta se terminará tarde.

─ Seguro. De todas formas ni siquiera voy a estar en casa. Estaré vigilando las calles para atrapar a los chicos que hagan desastres.

Bella rodó los ojos.

─ Hacer eso es genial… hice un par de cosas en Phoenix

─ ¿Qué tipo de cosas? ─ el bigote de Charlie se removió en disgusto. Bella sonrió.

─ Cosas, Charlie… ahora, iré a prepararme para la fiesta─ luego lo dejó ahí en la cocina y fue a tomar una ducha.

Ya se habían reunido en la casa de Alice para ayudarla con la decoración, Edward no había podido ir y Bella dudaba de que fuera a la fiesta. Así que ahora, Bella comenzaría con el disfraz y lo terminaría en casa de Alice, al igual que Rosalie.

Para cuando Bella salió de la casa, Charlie ya se había ido.

─ ¡Qué día! ¿Verdad? Un día en donde puedes vestirte como prostituta sin que nadie te diga nada─ fue lo primero que Bella dijo cuando terminó de vestirse como conejita.

─ ¡Hola, Playboy! ─ Rosalie le sonrió desde su asiento frente al tocador de Alice, en donde se aplicaba el labial.

Bella se dio una vuelta y movió el trasero, mostrando la colita del disfraz.

─ Viéndolas a ustedes, me siento algo mojigata aquí─ Alice se puso las manos en las caderas. La miraron. Alice estaba vestida como vaquera. Una minifalda de mezclilla, unas botas, una camisa a cuadros anudada en la cintura mostrando un retazo de piel y el escote.

─ No te preocupes, a Jasper no le gustan tan… llamativas─ Rose le guiñó y Alice rodó los ojos, fingiendo molestia, pero enrojeció ligeramente.

─ Veo que tú y Emmett lo están haciendo bien─ le respondió Alice y se sentó en la cama.

Rosalie se encogió de hombros mientras se acomodaba el escote, sin dejar de mirarse en el espejo.

─ Me está conquistando─ Rose sonrió. Alice y Bella rodaron los ojos─ seguro que así le gusto─ Rose iba vestida como chica de los 70's y Bella se preguntó si esas chicas iban siempre casi desnudas.

El trío de chicas bajó para comenzar a recibir a los invitados. Emmett iba vestido como leñador, un leñador muy sexy debería aclararse; Jasper estaba usando un traje de pirata y había sustituido sus anteojos por un parche en el ojo izquierdo. Alice suspiró bajito pero Bella fue capaz de escucharla.

─ Edward no contestó nuestros mensajes, no sé si vaya a venir─ aclaró Emmett a gritos porque la música ya había comenzado a sonar a todo volumen.

─ Bueno, esperemos un rato─ dijo Rosalie.

Bella se mantuvo estoica cerca de la puerta, esperando a Edward, por si venía. Alice se acercó luego de un rato y le tendió un característico vaso rojo lleno de ponche con vodka, mientras Bella tomaba el vaso la puerta se abrió, miró hacia allá y el corazón se saltó un latido.

Eso es todo por ahora, espero que les haya gustado y que me sepan perdonar por estos dos meses y un día de desaparición. Las leo en los comentarios, prometo no tardar tanto para el siguiente.