¡Hola de nuevo! Antes que nada, quiero decirles que este nuevo capítulo, en mi opinión es muy…muy… ¿cuál sería el término adecuado? ¿Horrendo? ¿Demasiado telenovelístico? ¿Muy dramático? ¿Simplemente innecesario? (Bueno no, es necesario). Realmente siento que no estaba en mi mayor esplendor mientras lo escribía, y había tantas cosas que quería expresar…lamento si siente que están leyendo una versión escrita de 'Teresa' o 'Betty la Fea' o alguna otra telenovela latina que se les ocurra (ya saben, nosotros que somos tan variados…).
En fin, le di unos cuantos toques, aunque simplemente la mayor parte fue irremediable .-. Pero espero que lo disfruten.
Sin más que decir… ¡a leer!
Piratas de Wawanakwa: La Maldición de los Microfonistas Asesinos
—Y los Dobles ganan…de nuevo — suspiraba Jasmine exhausta, recargada contra el muro de la tercera clase, con su cinturón manteniéndola en su asiento en la turbulencia —. Y para colmo, Liz ha sido eliminada.
—Creo que debes relajarte, y analizar la situación con más calma — le sugería Stephen a su lado, notando el mal humor de la rubia —. Tu cerebro ha estado sometido a diversas situaciones desgastantes, es mejor que descanses.
—Uno no descansa en tercera clase — respondía de inmediato la chica, cruzada de brazos, y el chico volteaba a ver al resto de su equipo, y luego posaba su mirada en cierto extranjero agobiado.
Confesionario
—Nuestro equipo, en términos coloquiales, sería apropiado decir que 'apesta'. Nunca hubo la suficiente cohesión de objetivos como para que todos aportaran al equipo y pudiéramos así llegar a la victoria. El equipo ha sufrido muchas pérdidas, pero en esta ocasión, nuestra líder no se encuentra en las condiciones más óptimas como para lidiar con desestabilidades. Por un lado es bueno, ya que al darse cuenta de la crisis por la cual estamos pasando, sé con certeza que no dudará en hacer lo posible para hacer progresar. Sin embargo, también estoy consciente de que sería trabajoso para ella el lidiar con situaciones desafortunadas — explicaba ampliamente Stephen, con la formalidad que lo caracterizaba —. Es por eso que me encargaré de otro asunto del cual nadie más parece ser capaz de atender: el coreano destrozado emocionalmente.
Fin del Confesionario
—Hey, KyuHyun. ¿Cómo te encuentras? — preguntaba Stephen, llegando frente al chico, quien se encontraba en su asiento, con una libreta en el regazo, escribiendo algo con mucha concentración —. ¿Qué haces?
—Paula, ehm, sí…— susurraba Kyu a sí mismo, ensimismado en sus pensamientos, pero luego notaba la presencia de Stephen frente a él y alzaba la vista para verlo —. Oh, hola Steph, ¿qué tal? Nada…sólo le escribía una carta a Paula, mi novia — aclaraba y luego volvía la vista y atención a su carta, continuando mientras Stephen tomaba asiento a su lado.
—Eso veo…— respondía Stephen con mirada escéptica —. ¿Y de qué habla la carta?
—Bueno…le profeso mi amor eterno e incondicional. También le hablo de mis ilusiones con casarme con ella y tener siete hijos prodigiosos — respondía el chico con un tono un tanto peculiar e infantil, y el rostro de Stephen cambiaba.
Confesionario
—Por más que me gustaría hacerle ver a Kyu lo desalentadora que resulta ser su relación con Paula y consigo mismo, no puedo hacerlo — admitía el geek, con expresión de disgusto —. Mi objetivo, por supuesto, es pensar en el bien del equipo, y para ello necesito que KyuHyun recupere la cordura. De otra manera, no será más que un estorbo para…para nosotros. Aunque está muy cerca de lograrlo.
Fin del Confesionario
—¿Y cuándo planeas dársela? — preguntaba el pelirrojo al impaciente chico, quien formulaba una mirada maniaca.
—Pensaba en colarme por el ducto de ventilación hasta llegar a su camarote — respondía él y emocionado hacía a un lado la carta, y sacaba de su bolsillo lo que parecía ser un mapa del avión —. Me he escabullido por los ductos ya varias veces en estos últimos días. Nunca he logrado llegar a su habitación, pero estoy seguro de que éste viaje será el definitivo. ¡Ella jamás se atrevería a sacarme a patadas o golpearme con la cañería! — exclamaba con ilusión infantil, y Stephen notaba un golpe en el ojo derecho del chico.
—Kyu, considero que es demasiado…arriesgado ese plan — le confesaba el geek al extranjero, quien parecía extrañarse de la reacción de su compañero.
—¿Por qué lo dices? — preguntaba Kyu, perdiendo su sonrisa, lo cual en cierto modo aliviaba a Stephen.
—Bueno, evidentemente yendo a la primera clase hasta el camarote de tu novia podría dar pie a que Marcos, quien pretende a la chica que amas, intente robarte la carta para que así Paula no pueda recibirla jamás — planteaba Stephen la situación con cautela, y finalmente el coreano se detenía a analizarla.
—¡No puedo permitir eso! — reía macabramente el chico, y Stephen miraba disgustado —. Muchas gracias, viejo. Se la daré cuando aterricemos — sonreía palmeando la espalda del pelirrojo quizá demasiado fuerte, puesto que este empezaba a atragantarse.
—No…no hay de qué — intentaba recomponerse el chico cuando su compañero se iba, y miraba con recelo.
—¿Por qué no has hablado con Jasmine, Zack? —llegaba Penny con el líder del equipo, muy interesada.
—Ha estado muy estresada estos últimos días, por lo de Liz. Prefiero que descanse — respondía éste inexpresivo, y al observar a su novia formulaba una media sonrisa.
—¿De verdad es eso? — preguntaba Penny incrédula, y el chico notaba la actitud de ésta.
—¿Y a ti eso por qué te interesa? — preguntaba el chico volteando a ver a la pelinegra, que era más baja que él, y los ojos de la chica le llegaban a la barbilla.
El repentino interés del chico hacia ella provocaba una reacción de sorpresa y un tanto incómoda para Penny, quien se alejaba por inercia, y bajaba la vista.
—Nada en particular…— fingía ella, jugando con sus dedos —. Y, ¿dónde está Mel? — preguntaba al cabo de unos segundos, y el chico lanzaba una risa seca.
—Vamos, Penny. No creas que no reconozco tus intentos por sabotearme. Si la temporada pasada no sirvieron de nada, ¿por qué habría de cambiar eso hoy? —le preguntaba con algo de enojo en su voz, lo cual parecía sorprender a Penny —. Deja de molestarnos a Jas y a mí, a menos de que quieras poner en duda tu lugar en este equipo — y con esto, el líder de los Camarógrafos se retiraba, mientras Penny sólo resoplaba.
—"¡NADA QUERIDOS CINÉFILOS! ¡PREPÁRENSE PARA UN PROBABLEMENTE DOLOROSO ATERRIZAJE ACUÁTICO! ¡Y CON 'PROBABLEMENTE' ME REFIERO A MUY DOLOROSO!" — anunciaba Austin por el alto parlante, y los cinturones de todos se desabrochaban solos.
—¿Eh? — preguntaba Skyler confundida, cuando una compuerta en el suelo se abría y todos caían por ella completamente desprevenidos.
—¡AH! ¿QUÉ LE SUCEDE? — gritaba Mel en caída libre, completamente aterrada, queriendo 'volar' hasta Zack mas no lograba acercársele mucho.
—Estúpido…show — hablaba Penny, pero su voz era cortada por el fuerte aire.
La chica parecía tener complicaciones en la caída, incluso podría decirse que tenía miedo, el cual intentaba ocultar y también mitigar, cerrando los ojos. De manera inesperada, de pronto la chica sintió un brazo rodear su cintura, y sorprendida abría los ojos y volteaba hacia quien la ayudaba.
—Conociéndote sé que no me pedirás ayuda, pero creo que el equipo no puede perder a ningún integrante — comentaba Zack, y la chica lo miraba sorprendida —. Agradéceme luego — reía y entonces ella bufaba.
—¿POR QUÉ NOS PASA ESTO? — preguntaba Skyler muy asustada, en caída libre.
—Hey, Sky — llegaba Prince como si estuviera nadando en el aire, como una rana —. Esto está muy a la onda, ¿no? — preguntaba el chico entusiasmado, haciendo marometas y trucos.
—¿QUÉ? ¡ESTO NO ESTÁ A LA ONDA NI MUCHO MENOS! ¡ES ATERRADOR! — gritaba ella molesta, reprendiendo al chico, cuya actitud no cambiaba, sino que sólo se encogía de hombros.
—Bien. Pero entonces no vayas a mirar abajo, que podrías asustarte — le aconsejaba más tranquilo, aunque aún entusiasmado.
—¿Qué? — preguntaba la chica y entonces miraba abajo —. ¡AHHHHH! — se aterraba la chica y con desesperación se aferraba al torso de Prince con brazos y piernas, y cerraba los ojos, mientras que el chico sólo sonreía.
—¡McLean, te odio! — gritaba por última vez Sarah, cuando todos los campistas poco a poco comenzaban a caer directo en el agua, de uno a uno.
—Espera… ¿qué? — preguntaba Zack al observar su pronto aterrizaje —. No, no, no, no, no…— se asustaba el muchacho, ya que su fobia era el agua, y comenzaba a molestar a Penny.
—¡Hey! — se quejaba la chica cuando el muchacho se retorcía, como si eso pudiera evitar que cayeran.
En cuestión de un par de segundos y lamentablemente para Zack, ambos caían al agua.
—No…no puedo…yo…— intentaba desesperadamente salir a la superficie el chico, pero su mismo movimiento lo hundía.
Entonces Penny pasaba el brazo del chico por sus hombros, y lo ayudaba a salir.
—Eres patético — bufaba la chica nadando pesadamente con el chico a su lado, quien lucía muy nervioso.
El par – o más bien, Penny – nadaba hasta llegar a Jasmine, quien no tenía problemas en el agua.
—Oye, rubia. Ten — llamaba Penny a la chica y le dejaba a Zack —. Aquí está tu novio. Es un excepcional partido — se burlaba tosca, y nadaba lejos del par, cuando la rubia miraba preocupada a su novio, y lo ayudaba a flotar.
—No…soy muy bueno…— admitía Wade con dificultad, intentando mantenerse a flote.
—Hey, ¿te ayudo? — preguntaba amigable Bay, acercándose al muchacho, nadando de manera muy dócil.
—¿Eh? Oh, no…estaré bien, no hay problema — sonreía el chico, aunque era evidente que no lograba mantenerse a flote por más de un segundo.
—Será como una clase para pequeños — reía la chica y tomaba al muchacho del brazo —. Verás, el nadar es un arte.
—Ya lo veo — respondía el geek con ojos enamoradizos, al sentir el toque de la joven.
—Esto no va muy bien — admitía Randy, nadando con dificultad —. Sería genial que un tiburón saliera de la nada y mordisqueara a unos cuantos cinéfilos, manchando el agua de un color carmesí…como en Jaws — reía el chico con expresión de lunática, y luego observaba a su alrededor —. Un momento… ¡Tamara! — gritaba el muchacho consternado, y es que no muy lejos de él, la chica tenía dificultades para salir a la superficie, y parecía desesperada, a punto de ahogarse —. ¡Ayuda!
De inmediato Mathias, quien era mucho más ágil que Randy, salía en rescate de la joven rubia. El fuerte muchacho la tomaba en sus brazos y la llevaba consigo, ante la mirada atenta de Selene.
Confesionario
—¿Y por qué Mathias tiene que ayudar a tontas niñitas incapaces de actuar por ellas mismas? — preguntaba de mal modo la líder de los Dobles —. No es que me importe un inepto como él, claro…
Fin del Confesionario
—Oye… ¿qué te sucede, pervertido? — preguntaba Skyler de malhumor, alejándose por completo de Prince, quien sólo sonreía.
—¿A mí? Tú fuiste quien me abrazó en el aire. Te asustaste porque miraste abajo — le recordaba y la chica bufaba, rememorando la situación.
—¡Entonces fue tu culpa! Tú me dijiste que no miraba abajo. Por lo tanto, me obligaste a mirar abajo — lo culpaba con el ceño fruncido.
—¿Cómo te obligué si te dije que no lo hicieras? — preguntaba él, luciendo confundido, y Sky rodaba los ojos.
—¡Agh! — se desesperaba ante la mirada divertida de Prince.
—¡Cinéfilos! No es momento de perder el tiempo en tonterías — llegaba Austin con las dos co-anfitrionas en un barco muy inusual.
—No haremos un desafío Titanic de nuevo, ¿o sí? — preguntaba Mireya —. Porque la última vez, cosas malas pasaron… — y miraba con recelo a Selene, quien sólo alzaba el mentón.
—¿Acaso este barco te parece el Titanic? — preguntaba Santana a la chica, señalando la nave, y la cinéfila suspiraba.
—¿De qué será, entonces? — preguntaba tranquila, Paula.
—Prepárense, cinéfilos, que su desafío estará basado en… ¡Piratas del Caribe! — anunciaban los conductores.
—Genial — festejaba Kit, con media sonrisa.
—Cada vez que dice algo parecido, sé que es señal definitiva de que perderemos el desafío — suspiraba Penny, junto a Jasmine.
—Dímelo a mí — bufaba la rubia, mientras ayudaba a Zack a mantenerse a flote.
—¿Cuál será el desafío? — preguntaba Stephen, retomando el tema.
—Como muy bien saben, el Perla Negra era un barco pirata con una maldición tras haber robado todas las piezas de oro azteca de un cofre, incluyendo un medallón especial, etcétera, etcétera — platicaba aburrido el anfitrión, y Kit fruncía el ceño —. La única manera de romper la maldición era recuperar todas las piezas de oro y devolverlas al cofre en Isla de Muerta, y también el hacer un pacto de sangre con la descendencia del pirata "Bootstrap Bill" Turner — narraba, dejando confundidos a muchos —. Oigan, no es mi culpa que no la hayan visto.
—Dilo de una vez, McLean — pedía Sarah de mal humor, con las manos en las caderas.
—Cada equipo deberá buscar por la costa de la playa 20 monedas de oro azteca y un medallón dorado, para luego volver aquí y tomar uno de los barcos piratas. Luego, tendrán que navegar hasta la Isla de Muerta, depositar todas sus monedas y medallones en su respectivo cofre, y hacer el pacto de sangre para librarlos de la maldición del Perla Negra — explicaba detalladamente Austin.
—¡Iugh! ¿Pacto de sangre? — exclamaba Selene asqueada, mientras los gemelos se miraban de lejos, angustiados.
—¿Sangre? ¿Crees que haríamos algo así sin una Licencia Sanitaria? — preguntaba el conductor visiblemente ofendido, pero luego reía —. Nah, si lo haríamos…
—¿Entonces cómo será? — preguntaba Marcos.
—Respecto a eso, en la playa también tendrán que buscar entre la arena un frasco con sangre Turner. Y antes de que empiecen a reclamar, sólo es pintura Vinci —aclaraba cuando observaba como varios estaban a punto de alzar la voz —. Pero deben ser cuidadosos, ya que no todos los frascos contienen la sangre adecuada para romper la maldición. Sólo la sangre Turner funcionara — finalizaba con la explicación —. ¿Alguna duda? — preguntaba y varios campistas alzaban la mano —. ¿No? Me alegro… Entonces nos vemos en la Isla de Muerta. Les desearía suerte, pero saben que no la merecen — reía y cuando estaba a punto de partir, volteaba —. Ah, y tendrán que vestirse como piratas, por supuesto. Y las chicas usaran esto…— y sacaba unos trajes muy sexys de piratas, a los cuales las chicas miraban incómodas.
—Genial…— reía Math, y Selene sonreía de lado.
—No es como si se les vaya a ver bien a todas — reía la chica, y todas las demás de su equipo miraban molestas —. ¡Nademos a la orilla, Dobles! — ordenaba, retomando su actitud de líder.
—Paula, espera —- nadaba con rapidez Kyu hacia su novia, antes de que partiera—. Hice esto para ti — le decía sonriente, sacando el pedazo de papel de su bolsillo.
—¿Y esto es…? — se preguntaba la muchacha, viendo al papel completamente mojado, y con tinta corrida.
—Una carta…una carta para ti — respondía el coreano con una sonrisa un tanto aterradora, y le entregaba la carta a la chica, quien lucía confundida —. En ella, expreso todo lo que siento por ti, lo que siento al verte, y la agonía que sentiría si te perdiera — detallaba el muchacho, cambiando su expresión a una de dolor, y Paula miraba sin saber que decir.
—Eh…gracias — respondía ella finalmente, incómoda, tomando la carta empapada —. La leeré en cuanto pueda — aseguraba, aunque en el estado en el cual se encontraba el papel, sería prácticamente imposible.
—¡Genial! — se emocionaba él, y tomaba a la chica del rostro, acercándola a él y besándola, tomándola por sorpresa —. Nos vemos pronto, linda — y con esto se alejaba nadando, dejando a la chica estupefacta.
Confesionario
—No quiero sonar como una loca, porque no lo soy — llegaba Paula, angustiada —. No es que me guste hablar de esto, pero…cuando salía con Kyu, todo se sentía tan bien. Cada vez que me besaba, era algo así como ¿mágico? Precisamente eso, mágico. Sin embargo, hoy cuando me besó…no sentí nada — admitía, con algo de vergüenza.
Fin del Confesionario
Microfonistas
—Escúchenme todos. Ha sido una dura temporada para nosotros ahora, y sólo quedamos cinco. A excepción de Stephen, el resto estuvimos aquí desde la primera temporada y llegamos lejos. No veo por qué no podamos llegar lejos de nuevo, sólo necesitamos esforzarnos más y concentrarnos, ¿de acuerdo? — preguntaba Jasmine ya cuando todo su equipo se había cambiado.
—Daré lo máximo que mis capacidades me lo permitan, por supuesto — aseguraba Stephen a la líder, sumiso.
—En realidad, lo decía por ellas dos — señalaba la rubia a Sarah y Carly, quienes fingían sentirse ofendidas.
—¿Cómo puedes decir eso cuando todo lo que he hecho es por el bien del equipo? — preguntaba Carly con una mano en su pecho, y Stephen bufaba.
—Vamos, Carly. Ya ni Sarah te cree ese cuento — reía Jasmine y Sarah resoplaba.
—Prometo dar lo mejor de mí. Todo con tal de probarle a Paula que soy alguien exitoso — aseguraba Kyu con pose heroica, alzando el pecho, y Jasmine arqueaba la ceja.
—Lo que digas…— cedía la chica —. Ahora, ¡busquen esas monedas y el medallón!
Dobles
—Perdedores, los quiero a todos buscando esas monedas de oro en este preciso momento — gritaba Selene encima de una roca, luciendo un sexy atuendo de pirata, el cual consistía en una blusa blanca escotada de los hombros con un corsé negro sobre ella; también lucía una ajustada minifalda de piel negra con una cola plisada roja y unas mallas de red, con botas altas rojas.
—¿Perdedores? ¡Hemos ganado la mayoría de los desafíos! — le recordaba Randy a la chica, mientras cavaba con sus manos en la arena.
—Sí, lo que digas, Rowland — bufaba ella desinteresada, inspeccionando al resto.
—Ni siquiera se parece…— susurraba el chico para sí, frustrado, y seguía cavando.
—Pero vaya, que esto luce genial — reía Mireya cuando salía con su atuendo de pirata, el cual era aún más provocativo que el de Selene: consistía en un corsé café y una minifalda de holanes blanca, con botas café.
—Quizá demasiado para mí…— observaba Paula a su amiga.
—Hey chicas, ¿cómo… — llegaba Marcos y estaba por preguntar cuando veía a su hermana y su expresión cambiaba —. ¿Mire? ¿Cómo puedes estar usando eso? — preguntaba con expresión horrorizada, y ambas amigas miraban extrañadas.
—Porque… ¿es parte del desafío? — respondía su hermana, arqueando la ceja, mientras él parecía sorprenderse más y más.
—¡Ninguna hermana mía va a salir en televisión nacional vestida así! — alzaba la voz el chico, y Mireya abría la boca con actitud de indignación.
—Gracias al cielo…— susurraba Paula, mirando hacia arriba, sin que ninguno de los hermanos lo notara.
—¡Pero si soy la única hermana que tienes! — exclamaba Mireya —. Tú nunca te has entrometido en mi guardarropa, no sé qué te preocupa.
—¡Peor aún! No pondrás en deshonra el honor de esta familia…otra vez, y te vestirás como una mujer…una de esas mujeres, para que así otro idiota como Sean intente utilizarte — explicaba el chico, luchando con las palabras, y ambas chicas miraban confundidas.
—Creo que estas sacando todas esas cosas fuera de contexto…— decía Mireya y Paula asentía, ya que ninguna de esas cosas tenía relación con la otra.
—Como sea, no puedo permitir eso — respondía Marcos, y de su atuendo se quitaba su largo abrigo de pirata y se lo ponía, aunque Mireya rezongaba —. Usarás esto por el resto del desafío.
—¡Pero, Marcos…! — comenzaba a rezongar Mireya cuando el chico abrochaba los botones.
—¡Nada! Deja de rezongar o tendrás problemas — le decía serio, arreglando el abrigo, pero la chica le sacaba las manos de encima, y se retiraba molesta, refunfuñando.
—Vaya, eso fue…inusual — comentaba Paula sorprendida, al lado de Marcos, mientras ambos observaban a Mireya partir.
—¿Crees que exageré? — preguntaba entonces el chico, preocupado.
—Oh, no. Creo que fue muy tierno lo que hiciste — sonreía ella con sinceridad la chica —. Es sólo que esa protección fraternal no la había visto nunca de ti.
—Bueno…no lo sé. Supongo que algo ha cambiado. Además, no creas que me agrada ver a mi hermana vestida así — bufaba el chico y Paula reía —. En cambio tú, debo admitir que luces preciosa — sonreía el chico señalándola, puesto que usaba un atuendo de pirata no tan revelador como el de Mire, pero que lucía muy bien en ella.
—Gracias — agradecía ella con una sonrisa.
—¿Vamos? — invitaba a pasar el chico a la muchacha, y juntos caminaban al desafío.
—Creo que fui clara cuando dije que los quería todos a buscando las monedas — llegaba Selene con las manos en las caderas frente a Tamara, quien se encontraba descansando en la arena, agitada.
—Lo siento mucho, Selene. No me siento bien, es que…no sé nadar — admitía la otra rubia apenada, y la líder reía amargamente.
—¿Entras a un reality que comenzó en una isla sin saber nadar? ¿No te sientes patética con sólo pensarlo? No sé cómo podrás aportar al equipo en éste desafío, o en ningún otro— la cuestionaba, rodeándola mientras le lanzaba una mirada reprobatoria.
—Sé que no es lo más ideal, pero nadar no lo es todo. He sido útil en otros desafíos, como el de Star Wars, ¡encontré a los droides! — le recordaba con una sonrisa, pero Selene ni se inmutaba.
—También fuiste una carga para nosotros en el desafío pasado — le recordaba ahora Selene y la sonrisa de la chica se borraba —. Hasta ahora, sólo hemos perdido un desafío, por lo cual no hemos tenido que sufrir otra eliminación además de la de Celyan, la cual fue estrictamente necesaria para el bien del equipo. Pero, ¿cuánto crees que eso durará? ¿Y si un día arruinas el desafío para todos nosotros y terminamos perdiendo? ¿A quién crees que eliminará el equipo? — preguntaba desafiante la chica, agachándose para enfrentarla cara a cara, y la pequeña rubia la miraba asustada.
—Yo, no lo sé…— suspiraba ella angustiada, evitando la mirada de la líder.
—Comienza a trabajar, Tamara — le ordenaba secamente la chica —. A menos que quieras ser la próxima eliminada de la competencia — la amenazaba, a lo cual Tamara la veía completamente aterrada, detenida en seco.
—Oye, capitana. Mira lo que tengo para ti — llegaba de buen humor Mathias con Selene —. Diez monedas de oro, además del medallón y dos frascos de sangre marca McLean. Elige el que gustes.
La líder le lanzaba una última mirada asesina a Tamara antes de levantarse y voltearse hacia Math.
—¿Elegir una? ¿Acaso estás loco? No sabemos cuál de las dos es la botella indicada, tendremos que llevarnos las dos. No podemos arriesgarnos a perder el desafío — explicaba ella, mientras metía todo en un saco.
—Lo que diga la capitana — guiñaba un ojo el muchacho, y ella lo ignoraba, volteando a ver al resto del equipo.
—Traigan todas las monedas que tengan, y abordemos el barco, Dobles — llamaba a su equipo, y todos la seguían.
Camarógrafos
—Juntemos todo, equipo — llamaba Zack al resto y todos se reunían en un círculo, donde en el centro ponían lo que habían encontrado.
—Tengo seis monedas — les mostraba Skyler, poniéndolas en el centro.
—También tengo seis — sonreía Prince a la chica mientras las ponía en el centro, y la chica rodaba los ojos.
—Encontré tres — mostraba Bay algo apenada, poniendo las monedas en el centro.
—Tengo cinco — decía luego Wade, y Bay miraba sorprendida.
—Buen trabajo, Wade — palmeaba Zack su espalda.
—Bueno, yo encontré el medallón— les enseñaba Penny a todos la joya dorada, y la mayoría se sorprendía.
—¡Genial! — se emocionaba Prince.
—No está mal para alguien como tú — bufaba Sean, quien lucía distraído, y la pelinegra fruncía el ceño.
—Bueno, ¡yo encontré esto! — alzaba Mel su mano y mostraba a todos un frasco con 'sangre'.
—Perfecto. Eres genial, Mel — sonreía Zack cuando la pelirroja se lo entregaba.
—Un momento, ¿cómo sabes que será la botella indicada? — preguntaba Penny desconfiada, y Mel le lanzaba una mirada asesina.
—No se puede saber. Sólo nos queda esperar a llegar a la Isla de Muerta. Al menos, yo sí conseguí la sangre que necesitamos — encaraba la pelirroja a la chica, quien respondía con una mirada audaz.
—¿No tienes un plan para impedir nuestra inminente derrota? — preguntaba Penny directamente a Zack.
—Sólo escucha a Mel, Penny. Es lo mejor que podemos hacer — daba fin a la discusión el líder, y ella lo miraba con ojos entrecerrados.
Confesionario
—Zack es un completo idiota. ¿Cómo es que puede confiar en Mel? Ella no es de fiar, ¡es malvada! — exclamaba Penny molesta, de brazos cruzados —. Pero ahora que estoy segura de que ella fue la que causó la eliminación de Ash, no me detendré hasta probarle a Zack lo malvada que es para que podamos sacarla del equipo lo antes posible. Y todo eso intentando mantener la promesa que le hice a mi terapeuta…y a Fred, de no gritarle a nadie — finalizaba la chica, diciendo lo último algo avergonzada.
Fin del Confesionario
Microfonistas
—De acuerdo, ¿cuál es el plan, entonces? — preguntaba Sarah discretamente a Carly en un extremo del barco, alejados del resto.
—Ella se cree mucho, y cree que es invencible. Además, cree que es bonita. ¡Puf! — bufaba Carly hostilmente —. Pero le probaremos que no es así, sino que simplemente es patética.
—¿Y cómo haremos eso, mente maestra? — preguntaba de mala gana la rubia.
—Búrlate todo lo que quieras, pero bien sabes que logré más que tú y la mayoría de los perdedores la temporada pasada — le recordaba, y la rubia rodaba los ojos —. La única razón por la cual fui eliminada fue porque no conocía el 'miedo de Tomás' — bufaba la chica con amargura —. ¿Quién es Tomás, por cierto?
—Debo admitir que, aunque tus métodos fueron poco ortodoxos, lograste mantenerte en la competencia. Aunque no precisamente por tu propio pie — le recordaba esto último y la pelirroja sacaba la lengua.
—Tenemos que derrocar a esa…arpía sin escrúpulos — exclamaba ella en tono dramático y Sarah alzaba una ceja.
—¿Y tú qué crees que eres?
Mientras tanto, del otro lado del barco, las cosas iban un poco mejor.
—¿Cómo va todo, Stephen? ¿Seguro de que puedes manejarlo? — preguntaba Jasmine al chico.
—Como lo he demostrado, tengo conocimientos bastos en todas las ramas de la ciencia — admitía el pelirrojo, con algo de arrogancia —. Los piratas reales solían utilizar bricbarcas como sus navíos. Ellos preferían usar embarcaciones más ligeras para poder navegar con agilidad y así atacar rápidamente a sus objetivos. Preferían dejar el barco libre para luego poner el botín que robaban en él.
—Vamos, no te detengas. Dime más, nerd, que quiero saberlo todo — susurraba Mel burlona cuando pasaba con su navío a su lado, y luego se alejaba riendo, mientras el chico respingaba.
—Esa…— susurraba el muchacho con ojos llenos de furia, y luego inhalaba y exhalaba, intentando tranquilizarse.
—No la escuches, Stephen. Es una chica un poco… ¿consentida? — se preguntaba Jasmine sin saber que decir, viendo como el equipo de su novio se alejaba.
—Yo utilizaría un adjetivo calificativo distinto — bufaba el chico, con su atención puesta en el mar.
—No importa. El punto es que lo que dice no es verdad. Eres un miembro muy valioso del equipo, te aseguro que llegarás más lejos que ella y que muchos — palmeaba su espalda la chica sonriente, pero él ni se inmutaba.
—Eso tengo por seguro…— susurraba.
—¿Qué haces, Kyu? — preguntaba Jasmine, observando al coreano, quien se encontraba con la vista en el mar, y su cuerpo asomando por el borde.
—Busco peces — respondía él, muy concentrado en la tarea, y los otros dos jóvenes se miraban entre sí.
—¿Para qué? — preguntaba Stephen, aún con las manos en el timón.
—Para Paula…— suspiraba enamoradizo el chico, y sus dos compañeros miraban confundidos.
—¿Piensas regalarle a tu novia un tarro con peces? — preguntaba Jasmine, rompiendo el silencio de unos segundos.
—Exacto.
—¿Por qué? — preguntaba la rubia, sin entender nada.
—Es un lindo detalle, ¿no creen? — preguntaba intentando atrapar un pez con el tarro, pero como no había ninguno, sólo atrapaba agua —. Quiero llenar a Paula de lindos detalles.
—Kyu, querido compañero, creo que la mejor manera de demostrar tu valía en este equipo a Paula y Marcos es cooperando para que podamos ganar el desafío. De esa manera, tu pareja sentimental volverá a admirarte de nuevo y no tendrás que preocuparte de que tenga sentimientos románticos por Marcos — le aconsejaba con cautela Stephen y la expresión del asiático cambiaba, incluso tiraba el tarro al mar.
—¿Sentimientos románticos? ¿Por qué? ¿Paula te ha dicho algo? ¿O ha sido Marcos? — preguntaba con rapidez el muchacho, casi volviendo a sonar como un hombre de nuevo, aunque con una mirada maniaca —. ¿Tú sabes algo, Jasmine? Eras muy amiga de Marcos la temporada pasada, ¿no? ¿Él te ha dicho algo? Si es así, tienes que decírmelo — exigía, tomando a la rubia de las muñecas, quien miraba preocupada.
—No sé absolutamente nada, Kyu. Pero debes tranquilizarte. Paula te quiere, no creo que ande con Marcos — intentaba calmarlo la líder, sin embargo parecía no dar resultado.
—Claro…que tonto fui — reía el chico y le daba un tic nervioso, mientras pasaba sus manos por su cabello —. ¿Cómo pude pensar algo así? — Y todavía nervioso, el chico se alejaba del par, hablando solo.
—Ya mejorará — aseguraba Stephen viendo al chico marcharse.
—No estoy tan segura. Toda la temporada pasada, Kyu fue el más cuerdo de todos, incluso más que Zack. Siempre sabía que decir, y creo era el único al cual podía considerar un hombre de verdad — bufaba esto último, rodando los ojos al recordar —. Ahora no sé qué le pasa. Parece que se está volviendo loco de amor.
—Ya veo — asentía Stephen serio, observando al chico de lejos, quien seguía hablando sólo y haciendo ademanes.
—¿Ves lo que te digo? Por eso tú eres el único normal en este equipo, quien nunca me ha fallado. Y te lo agradezco, todo tu esfuerzo — sonreía la chica sincera, poniendo una mano en el hombro del pelirrojo, quien volteaba a verla.
—Nunca haría nada para perjudicar a este equipo, eso tenlo por seguro — prometía él, con las manos en el timón —. Y siempre procuro dar lo máximo que mis capacidades me permiten. Me gustaría que ambos llegaremos en la final, quiero ganar tanto como tú y como todos.
—No dudo en que llegarás lejos — sonreía la chica antes de que ambos continuaran buscando la isla.
—¿Puedes tomar esto, por un momento? — pedía Stephen a la chica, ofreciéndole el timón y ella accedía.
Entonces, el geek caminaba hacia el coreano, quien ahora se encontraba aferrado al borde del barco, contemplando el horizonte.
—¿Buscando a Paula? — llegaba el chico a un lado de Kyu, captando su atención por un segundo.
—Sí, aunque no la veo por ningún lado.
—Eso supuse — decía Stephen, y se recargaba en el borde, al lado del chico —. Sé que quieres probar que eres importante, y esta es tu oportunidad. Te dejaré a cargo de algo, pero debes prometer que serás sumamente cuidadoso — le advertía y el chico volteaba a verlo.
—¿De verdad? ¿Qué es? — preguntaba el chico con emoción, pausando su búsqueda —. Haré lo que sea con tal de tener a Paula de regreso.
El geek sacaba de su bolsillo el frasco de pirata Turner.
—Tú sabes cómo son los otros equipos. En una competencia, todos quieren terminar con sus enemigos, y esta es la clave para que podamos ganar el desafío — explicaba, mostrando el frasco de sangre falsa —. Lo único que tienes que hacer es llevar el frasco contigo en todo momento, para evitar que caiga en las manos equivocadas y podamos ganar así el desafío. ¿Crees que puedas hacerlo?
—Claro, hermano. Ayudaré al equipo — accedía Kyu, tomando el frasco y poniéndolo dentro del bolsillo de su abrigo, ante la mirada de aprobación de Stephen.
Dobles
—Estupendo, no hay rastro de esa pelirroja teñida. Significa que vamos en la delantera — sonreía satisfecha Selene, buscando rastros de Mel.
—Me parece genial, líder — sonreía Math galán, mientras manejaba el timón —. Te ves muy bien con ese atuendo, por cierto.
—Dime algo que no sepa — bufaba ella, y abría su brújula —. De acuerdo con el mapa, la isla esta hacia el norte, por lo cual vamos en el camino correcto. No tardaremos mucho en llegar para aclamar nuestra victoria, una vez más.
—¿De dónde sacaste esa brújula? — preguntaba el chico interesado, y la rubia sólo sonreía.
—Se la quité a un tonto — decía satisfecha, y el chico asentía conforme.
—¿Sabes? Usando ese atuendo, incluso haría todo lo que me pidieras, capitana — admitía, observándola de arriba abajo, captando la atención de Selene.
Confesionario
—¿Qué si vine a éste reality para salir con chicos? ¡Por supuesto que no! Mi único objetivo es ganar el millón de dólares. Pero para eso nunca está de más una que otra ayuda, o alianza…— analizaba la chica, de piernas cruzadas, y luego sonreía —. ¿Y quién mejor para ese papel que el atractivo y agradable chico de los Dobles?
Fin del Confesionario
—No esperaba menos de ti. Definitivamente, eres un miembro valioso en el equipo — lo halagaba ella, pasando su mano lentamente por los hombros del chico, mientras él navegaba.
—Para que veas que no puedes deshacerte de mí, preciosa — sonreía él.
—Sólo espero entonces contar con tu apoyo incondicional, mientras sigamos siendo un equipo — susurraba ella, tomándolo de la barbilla para que la mirara, mientras con su otra mano acariciaba su hombro.
—Nunca lo dudes — le guiñaba el ojo el muchacho.
—Maldita Selene, me quitó mi brújula — bufaba Randy sentado en el suelo del bote —. Y además, me puso a limpiar monedas.
—Dímelo a mí…— suspiraba Tamara a su lado, desanimada, también puliendo las monedas.
—Al menos tengo buena compañía — sonreía Randy y ella rodaba los ojos.
—Yo no podría decir lo mismo…— miraba de reojo la rubia al muchacho sentado a su lado.
—¿Por qué eres tan fría? Sólo intento ser tu amigo, ¿no puedo eso? Después de todo, estaremos juntos en el mismo equipo hasta que se disuelvan, o hasta que uno de los dos sea eliminado — le explicaba él, y ella lo interrumpía.
—¡Shhh! ¡No digas cosas así! — lo reprendía de inmediato, con un ademán de 'silencio' —. No me eliminarán, no tan pronto. Al menos tengo que llegar a la disolución de equipos.
—Claro que llegarás, tienes un gran potencial — la animaba Randy.
—¿Potencial? Sí, claro…— reía ella amargamente, limpiando con furia una gran moneda dorada.
—¿Por qué dudas de ti misma? Es la verdad, lo he visto en ti — aseguraba él, calmo —. Incluso con eso de…ya sabes, lo que te pasa — le recordaba el chico indirectamente, y ella parecía molestarse.
—No me pasa nada, Randy. Estoy perfectamente bien — susurraba ella, acercándose al chico.
—Claro que sabes qué te sucede. Pero en fin, es tu secreto, y estoy dispuesto a guardarlo — aseguraba él, y Tamara se sorprendía.
—¿De verdad harás eso?
—Claro. Porque digas lo que digas, soy tú amigo — decía el chico con una mirada amigable, y la muchacha sonreía en agradecimiento —. Ahora, ¿qué te parece si vamos al camarote del capitán? — preguntaba con tranquilidad y la expresión de la chica cambiaba.
—¿Y por qué crees que yo querría ir a ese camarote contigo? — preguntaba a la defensiva, alejándose como cangrejo del chico, y él rodaba los ojos.
—He notado que no te agradan mucho los espacios abiertos, ¿o me equivoco? — preguntaba y la muchacha lo miraba sin responder —. Lo supuse. Podemos ir a pulir monedas allí dentro, sin Selene espiándonos ocasionalmente.
La pequeña rubia quedaba pensativa un momento antes de acceder.
—Está bien — sonreía levemente y se levantaba mientras Randy la esperaba, y luego ambos caminaban al camarote.
—Y, ahora que lo pienso, — hablaba el chico mientras abría la puerta y dejaba a Tamara entrar — mientras las pulimos, puedo contarte unas historias del género gore que leí acerca de la tortura a gatitos — sonreía macabro, y antes de que pudiera reaccionar, Tamara caminaba directo a la puerta, aun siendo sostenida por el chico.
—¡Agh! — exclamaba molesta la rubia con los puños cerrados, mientras caminaba fuera del camarote.
—¿Qué hice mal? — se preguntaba ahora el chico, confundido.
—Entonces, ¿esa tal Rebeca siempre te hizo la vida imposible en la secundaria? — preguntaba Marcos interesado, recargado en el borde del barco.
—¡Sí! Ella era insoportable. Me odió toda la vida, y cuando por fin creí que me libraría de ella al entrar al show, ella entró también — bufaba Paula con rencor, y el chico reía.
—Pero tú llegaste al final y ella ni siquiera llegó a la disolución de equipos — le recordaba, guiñándole el ojo, y la chica sonreía.
—Supongo que sí…— suspiraba ella —. Quizá le gané a Rebeca, pero no fui la gran ganadora del millón de dólares — le recordaba luego, algo decepcionada.
—Bueno, desde mi punto de vista, tú sí que ganaste — sonreía galán el chico, y la sonrisa de Paola se desvanecía de a poco.
—Lo mismo me dijo Kyu en la final — recordaba ella, aunque no con emoción, sino con un sentimiento más bien nostálgico, y el chico perdía la sonrisa
—Ah, sí. Tu novio — recordaba entonces Marcos, perdiendo el humor.
—Sí, Kyu. Él es mi novio — confirmaba la chica con una sonrisa incómoda, y un silencio se formaba entre ambos.
—Escucha, lamento por todas las veces que me he burlado de tu novio — se disculpaba el chico, tomando por sorpresa Paula —. Es algo que jamás debí hacer, ya que tú lo quieres, y nunca debí de haber hecho algo para probarte lo contrario. Te aseguro que no lo volveré a hacer, nunca — prometía el chico, mientras Paula se sorprendía cada vez más —. Ya dejaré de hacer intentos porque haya algo entre nosotros. He aceptado que sólo somos amigos.
La chica permanecía pasmada, visiblemente sorprendida y sin saber qué responder.
Confesionario
—Honestamente, esa no era la reacción que esperaba — admitía la chica, estupefacta.
Fin del Confesionario
—Oh. Pues…gracias. Por comprender — respondía ella, sin lucir muy convencida, mas el chico no lo notaba y volvía a sonreírle.
—Pero hablaba en serio cuando te dije que, para mí, tú eres la ganadora — le aseguraba sonriente, y Paula correspondía a la sonrisa.
Confesionario
—¿Por qué esto me pasa a mí? — se lamentaba la chica con la cabeza entre las rodillas.
Fin del Confesionario
—Detesto a Marcos, ¿cómo pudo hacerme algo así? — preguntaba Mireya de malhumor, al lado de Kit.
—Seguramente porque se preocupa por ti, y porque te quiere — respondía el chico calmo, puesto que llevaba escuchando las quejas de la chica en la última hora.
—¡Es el hermano más bipolar que he visto en la vida! — exclamaba la chica molesta, y la expresión del chico cambiaba.
—No digas eso, Mireya — la reprendía serio.
—Es la verdad. Primero ocasiona que me eliminen la temporada pasada, y ahora me protege como su hermana pequeña. ¡No lo entiendo! — seguía quejándose ella, y el muchacho la escuchaba atentamente —. ¿Puedes creerlo? Creyó que podía vengarse de Sean por jugar conmigo haciéndole lo mismo que me hizo con su hermana. Como podrás haber notado, eso no salió nada bien porque…
Aun con la chica quejándose sin parar y contándole acerca de su vida, la expresión de Kit repentinamente cambiaba. Sacudía su cabeza una vez, para luego mostrar una mirada completamente diferente. El chico ahora lucía molesto, de mal humor podría decirse, mientras apretujaba los labios en señal de disgusto y volteaba a ver a la chica.
—Quizá la razón por la cual Marcos lo hizo es porque siempre te vistes como una cualquiera — la interrumpía, escupiendo las palabas de mala gana, y la chica se detenía en seco, completamente sorprendida.
La expresión de Kit volvía cambiar, ésta vez volviendo a la normalidad. Al ver la reacción de la chica, su expresión de disgusto se desvanecía y era reemplazada por una de lástima y pena.
—Mireya, yo…lo siento. No quería decirte eso, perdóname — se disculpaba con sinceridad el chico, incapaz de mirarla.
—Está bien. No te preocupes — aceptaba ella al cabo de un par de segundos, aunque aún con una mirada de decepción.
El chico parecía sorprenderse, puesto que levantaba la vista.
—¿Por qué siempre me perdonas tan fácilmente? — preguntaba confundido el chico, y ella sonreía.
—Porque eso es lo que hacen los amigos — respondía ella, y el chico por primera vez le devolvía la sonrisa.
Camarógrafos
—Sin duda eres el mejor, Wade — halagaba Zack al chico, puesto que él era quien navegaba el bote.
—Sólo intento ayudar. No es nada — respondía el chico humilde.
—Sí, gracias, Wade — imitaba Mel de mala gana, y el geek rodaba los ojos —. Es una linda vista, ¿no crees, Zackie? — preguntaba Mel apoyando su cabeza en el hombro del chico, quien contemplaba el horizonte.
—Bueno, definitivamente el mar no es mi lugar preferido — reía nervioso el chico, y ella miraba confundida.
—¿Por?
—Le tengo fobia al agua — respondía, algo avergonzado —. Y, por ende, no sé nadar.
—Ow, ¡que tierno! — exclamaba Mel conmovida.
Confesionario
—Qué patético — bufaba la pelirroja de brazos y piernas cruzadas.
Fin del Confesionario
—Creí que había superado mi fobia en el desafío de Factor Fobia de la primera temporada. Pero al parecer, no — suspiraba el chico, y la muchacha lo rodeaba con sus brazos por los hombros.
—No es malo tener defectos, Zack. Creo que es tierno que no sepas nadar, no tiene nada de malo. Yo puedo enseñarte — ofrecía la chica a su oído, y él sonreía.
—Ejem, disculpen. No quiero interrumpirlos ni nada…aunque creo que es mi deber. Tengo que hablar con Zack.
—¿Qué no ves que estamos ocupados? Y tengo privilegios, al ser la co-capitana de éste equipo.
—Y yo tengo privilegios por tener que soportarlo desde la secundaria — retrucaba Penny, tomando a Zack de brazo —. Así que, si nos disculpas… — y entonces alejaba al chico de la pelirroja, quien estaba que echaba humo.
—¿Ahora qué, Penny? — preguntaba el capitán intentando permanecer calmo, luego de que la chica lo llevara muy lejos de Mel.
—Necesito decirte algo importante — le respondía la chica, luciendo increíblemente interesada, y el chico le hacía una seña de que procediera —. Mel fue quien se encargó de sabotear a Ash para eliminarlo.
Zack contempló a la chica – quien lucía al borde de la desesperación, a su parecer – por un par de segundos antes de soltar una gran carcajada.
—¿Qué? ¿De qué te ríes? — preguntaba la chica confundida, mientras el chico disminuía su risa.
—Vamos, Penny. Siempre supe que eras paranoica, pero no creí que llegaras a éste punto — confesaba el chico con una sonrisa, y la peli negra parecía indignarse.
—¡No estoy paranoica! Lo que te digo es verdad, Mel saboteó a Ash — le aseguraba ella.
—¿Por qué lo haría? Ash no le hizo nada malo — preguntaba el chico.
—¡No lo sé! Porque me odia, quizá. Pero cometió un grave error, ya que Ash era el mejor miembro del equipo, el más fuerte y hábil. Él pudo habernos llevado muy lejos — recordaba la chica al muchacho, y Zack arqueaba una ceja.
—Hablas muy bien de él como para ser novia de otro — decía y ella rodaba los ojos —. Además, no creo que Mel hubiera hecho algo para perjudicarnos. Si Ash es tan magnífico como dices, no lo hubiera eliminado.
—¿Entonces por qué fue eliminado?
—Debe ser porque la mayoría votó por él, así ha sido en esta competencia, ¿recuerdas? — intentaba convencerla más serio —. Deberías superarlo de una buena vez, Penny. Ash se fue, ya no podrá estar aquí pasando tiempo contigo.
—¿Por qué la defiendes? ¿Acaso no ves que es malvada? ¡No tiene buenas intenciones, Zack! — intentaba hacerle ver al muchacho, quien sólo rodaba los ojos.
—No sé por qué lo dices. Mel es genial; es lista, amable, hábil, coopera y es muy linda, además — enlistaba el chico y Penny reía con amargura.
—Olvidé la clase de chico que eres — admitía, acercándose con mirada de desprecio —. El típico patán, arrogante, que la hace de galán con todas las chicas que se le acercan. Realmente no entiendo qué vio Jasmine en ti como para ser tu novia. Porque todas las chicas en la escuela siempre salían contigo, pero ¿una relación seria? Por favor, Zack. Tú nunca tendrás eso. Es una lástima que tu novia tenga que descubrirlo cuando te vea con Mel — lo reprendía seria, con amargura en la voz, y el chico que había estado escuchando atentamente se acercaba más a ella, al punto que sus narices casi se tocaban.
—Pero, ¿esa es la verdadera razón por la cual me has odiado tanto todos estos años? ¿Por ser un patán y arrogante? ¿O es porque me burlaba de tu noviecito todos los días, en la escuela? — le preguntaba, analizándola con la mirada, y la chica se ponía nerviosa —. Porque te aseguro que, de no haber sido porque comenzaste a salir con Fred, tú hubieras sido parte de esas chicas que siempre quisieron salir conmigo — le aseguraba, y la chica lo miraba tan cerca, sintiéndose nerviosa.
—Nunca, en mi vida, saldría contigo. Así fueras el único chico restante, preferiría cualquier cosa antes de salir contigo — retrucaba ella, encarándolo.
—Y como yo tengo novia, tampoco saldría con Mel, si eso es lo que piensas que pasará — le decía el chico más calmo —. Así que deja de inventar teorías conspiratorias, o de hacerle creer a Jas que hay algo entre Mel y yo. Ash fue eliminado porque se lo merecía, y Mel no es malvada. Fin de la historia — declaraba el chico, viendo a Penny mientras parecía tragarse sus palabras.
—Voy a probarte que tengo razón, y que Mel fue quien saboteó a Ash — prometía ella, desafiante —. Y así verás que siempre tuve la razón, y que tú siempre estuviste equivocado.
Y con eso último la peli negra se alejaba molesta, dejando al líder pensativo.
—¡Hey! ¿Qué estás buscando? — preguntaba amigable Bay llegando con Sean, quien al notar su presencia la miraba mal.
—¿Desde cuándo crees que tienes derecho a hablarme? — preguntaba el muchacho de ml humor, dejando de lado unos binoculares que había estado usando para ver más allá.
—Oh…lo siento — respondía Bay ofendida, alejándose del chico, quien sólo bufaba y continuaba más discreto con su búsqueda.
—Está buscando a su novia — respondía Skyler, quien se encontraba sentada con su espalda pegada al borde del barco, cuando Bay pasaba cerca de ella.
—¿Eh? — musitaba la artista.
—Lleva ésta última hora usando los binoculares para encontrar el barco de los Dobles, donde está Mireya —explicaba la chica con su usual actitud despreocupada —. Oye, el que no hable ni participe mucho en el equipo no significa que no ponga atención — decía cuando Bay la miraba extrañada.
—Lo siento…es que casi no convives con nadie — se disculpaba Bay mientras tomaba asiento a su lado.
—No soy nada parecida a la mayoría de los tontos de ésta competencia — explicaba y luego se detenía al ver a la chica —. Sin ofender — agregaba y Bay sonreía.
—No ofendes — le aseguraba —. Entonces, eres como alternativa, ¿eh?
—Podría decirse — respondía mientras estiraba las piernas y cruzaba los brazos detrás de su cabeza —. Y todos los demás son tan patéticos…a excepción de ti, por supuesto.
—Bueno, no todos son tan malos — le decía Bay —. Wade y Prince, por ejemplo — y entonces Sky rodaba los ojos.
—Sobretodo Prince — bufaba y la chica miraba confundida.
—¿No te agrada Prince? — preguntaba y la chica se abstenía de responder.
Microfonistas
—¡Al fin tierra! — se alegraba Carly bajando rápido del barco, y corría a la roca más cercana en la playa para vomitar.
—Encantador — bufaba Stephen, mientras llegaba a la isla, con mapa en mano.
—¿Tienen todas las monedas? — preguntaba Jasmine a Sarah, quien alzaba el saquito con las piezas de oro —. Perfecto. ¿El medallón? — preguntaba.
—Lo tengo — mostraba la reliquia Stephen, y la guardaba en el bolsillo de su chaqueta de pirata.
—¿Y la sangre? — preguntaba.
—Yo la tengo — afirmaba Kyu, y Jasmine asentía.
—Bien, andando entonces — ordenaba la chica cuando Carly se reincorporaba al grupo, mientras se limpiaba con su manga las comisuras de los labios.
—Estoy bien, por si se lo preguntaban — sonreía la chica como modelo, y Stephen rodaba los ojos.
—No me lo preguntaba — reía Sarah caminando lejos de ella.
—¿A dónde debemos ir? — preguntaba Jas a Stephen, quien poseía el mapa.
—Hay una cueva en la isla, ahí debemos llegar — respondía él observando el mapa.
—Te apuesto a que estamos en la misma isla, y eso sólo un montaje — bufaba Sarah detrás de ellos y todo el equipo se encogía de hombros.
Dobles
—¡Apresúrense tontos, a menos de que alguno quiera ser el nuevo eliminado de la competencia! — gritaba Selene bajando del bote, y luego Tamara pasaba a su lado junto con Randy, ambos cargando las monedas —. Especialmente tú — le susurraba a la otra rubia, quien miraba incómoda.
—¿Te está molestado? — preguntaba Randy a la chica.
—¿Eh? Ah, no…para nada — fingía ella y el par seguía caminando.
—Math, ¿podrías hacerme un enorme favor? — llegaba Selene seductora con el muchacho, mientras bajaba.
—Claro. ¿Qué necesitas? — preguntaba el chico con disposición.
—Quiero que te asegures de que Tamara y Randy tengan las veinte monedas que necesitamos para el desafío — le encargaba al chico y él asentía con la cabeza.
—Lo que diga mi capitana — saludaba Math con un gesto e iba tras el par.
—Te ayudo — ofrecía Marcos cuando él y Paula bajaban del barco.
—Por favor — pedía ella cuando el tramo era muy alto.
Entonces el muchacho la tomaba gentilmente de la cintura y la bajaba a la arena, a lo cual ella sonreía cuando se separaban de a poco.
—Gracias — agradecía, ruborizada, mientras acomodaba su cabello.
—No hay de qué — respondía el chico, mientras la esperaba para que caminaran al par.
—Hey, ¿y yo qué? — preguntaba Mireya indignada, mientras los veía partir —. ¿Ahora que hay entre esos dos? — preguntaba a un lado suyo, y se encontraba con que estaba sola —. ¿Kit? — preguntaba, y entonces sentía cómo alguien la tomaba de la cintura y la bajaba a tierra firme.
—Aquí — respondía el chico una vez que la dejaba en el suelo.
—Es bueno que aún existan caballeros por aquí — sonreía la chica al verlo, y caminaban detrás de su líder.
—Entonces, ¿pop o rock? — preguntaba Paula, y Marcos no tardaba en responder.
—Rock. No te lo tomes a mal, pero el pop el de niñitas — respondía y la chica reía.
—¡Oye! El pop es genial, así como el rock. Sólo tienes que darte la oportunidad de escucharlo — intentaba convencerlo, y él asentía.
—¿Amanecer o atardecer? — preguntaba, después de haber estado pensando mucho, y ella reía con sorpresa.
—¿El rudo Marcos preguntando algo tan romántico? — lo cuestionaba con una sonrisa, y él sólo rodaba los ojos.
—Sólo contesta.
—Difícil, pero creo que diré el atardecer. Es más romántico, y no luzco fea por las tardes, sólo en las mañanas — decidía segura, y él se detenía delante de ella.
—Tú eres linda siempre — le recordaba observándola, y ella sonreía, mirándolo fijamente por un largo rato.
—Mi turno — hablaba antes de sonrojarse aún más, y el chico escuchaba atento —. Si la isla estuviera en llamas, y solo pudieras salvar una cosa, ¿qué salvarías?
El chico no despegaba la mirada de Paula, cuando sonreía y la miraba de una manera distinta, cuando respondía:
—Si tuviera que salvar a alguien, sería a ti — respondía seguro, y la chica se conmovía por las palabras del chico, quien la observaba dulcemente.
—¿En serio? — preguntaba la chica, helada, y él asentía.
—Aunque conociendo a mis padres, me pedirían que rescatara a mi hermana porque ya sabes…es parte de la familia — bromeaba él y Paula reía —. Por lo cual tendría que cargar con ambas por toda la isla.
—Que considerado — reía ella, divirtiéndose con el chico.
—¡Paula! ¡Marcos! — los saludaba Kyu de lejos, eufórico, interrumpiendo el momento —. ¡Qué casualidad encontrarlos aquí, y juntos! — exclamaba, corriendo hacia ellos, y los otros chicos lucían incómodos.
—Kyu — lo llamaba Paula.
—Hola — saludaba secamente Marcos, evitando el contacto visual con el extranjero.
—¡Hey! Ahora cuéntenme, ¿de qué hablaban? — preguntaba con sus ojos ligeramente hinchados, incomodando aún más a ambos —. ¿De mí? ¿O de ustedes?
—De temas sin importancia…— respondía Paula, y el chico reía.
—Me alegra escuchar eso. ¿Me has extrañado, linda? — preguntaba el coreano, y la abrazaba de la cintura eufóricamente, sorprendiéndola —. No te preocupes, porque ya estoy aquí.
—Me alegro — decía la chica, aunque no muy convencida.
—¿Y qué hay de ti, Marcos? ¿Has estado cuidando de mi novia mientras no estoy? — encaraba al chico, más bien escupiendo las palabras —. Qué bueno que lo hagas, por cierto. Sólo espero que no lo hagas tan seguido.
—Kyu…— intentaba interrumpir Paula, pero ahora era interrumpida por Marcos.
—Hey, está bien. Dejaré que hablen — decía él serio, y caminaba lejos del par.
—¿Qué crees que haces? — preguntaba Paula molesta, empujando a su novio lejos.
—Sólo defiendo mi territorio, y me aseguro de que nadie más ande por ahí — respondía el chico con toda tranquilidad.
—¿Territorio? ¿Acaso soy una posesión? — preguntaba la chica, más enojada —. No soy de tu propiedad, no puedes estar vigilándome las veces que quieras.
—¡Pero sólo me preocupo por ti! Sabes que te quiero, y no quiero perderte, ni que te apartes de mí — le recordaba melancólico, abrazándola con fuerza, mas ella se soltaba.
—¡No tienes por qué estar así! — se alejaba la chica —. Este no eres tú, Kyu. No sé qué te ha pasado, pero últimamente has cambiado. Estas nervioso, posesivo, ansioso y sobreprotector todo el tiempo. Y lo siento, pero como veo que no planeas cambiar, creo que lo nuestro se terminó.
—Espera… ¿qué? — preguntaba el chico, luciendo completamente confundido —. ¿Estás rompiendo conmigo? — y cuando volvía a preguntar, volvía a sonar como el viejo Kyu, lo cual rompía el corazón de Paula.
—Lo siento, pero creo que…sí — respondía ella, más compresiva —. Supongo que, estando en diferentes equipos, lo nuestro no puede funcionar.
—Pero…había funcionado — le recordaba el chico —. Luego de la final, nosotros funcionábamos. ¿Acaso…acaso no te importa? — preguntaba dolido, y la muchacha miraba triste.
—Lo siento tanto.
—¡Paula! ¿Quieres que te elimine? — gritaba de lejos Selene, puesto que la chica había sido dejada atrás.
—Tengo que irme — se despedía la chica, corriendo tras su equipo, mientras Kyu parecía enojarse.
—Estúpido show. ¡Estúpido desafío! — gritaba, tomando su abrigo, quitándoselo y tirándolo al suelo, para entonces pisotearlo.
—Psst…psst…Hey, Mire — llamaba en un susurro cierto rubio, mientras la chica caminaba con Kit.
—¿Eh? — se extrañaba la chica, caminando hacia el sonido —. ¿Quién es? — preguntaba.
—Yo — salía de su escondite Sean sonriente, y Mireya resoplaba.
—Ah, eres tú. En ese caso, me voy — decía dando media vuelta, pero Sean la tomaba de la mano.
—Espera…sólo venía a decirte que lo siento, de nuevo. Nunca debí haber hecho lo que te hice, pero ahora me arrepiento, y quiero que empecemos de nuevo — le explicaba y ella lo miraba mal, y se soltaba.
—No es tan fácil olvidar todo lo que me hiciste, ¿sabes? — le recordaba la chica molesta.
—Vamos, Mire…— la tomaba de la cintura el chico, atrayéndola hacia él —. Tú me quieres, yo te quiero. ¿Por qué no simplemente olvidamos lo que pasó?
—Imposible — decía ella lenta y amargamente, justo en la cara del chico, quien en vez de ponerse triste, observaba por debajo de su abrigo.
—Vaya atuendo te conseguiste — comentaba con una sonrisa en el rostro, y la chica mira confusa.
—¿Perdón? — preguntaba confundida —. ¿Crees que me veo linda en esto? — preguntaba, mostrando su atuendo.
—Te ves estupenda — sonreía él observándola, y la chica sonreía de lado.
—Todos los hombres son iguales — reponía luego rencorosa, cambiando radicalmente de expresión y alejándose de Sean, quien miraba un tanto desesperado.
—¡Lindo! — saludaba Carly al chico, y lo abrazaba del cuello, plantándole un beso en la mejilla —. Me alegra verte, te he estado buscando todo el día — confesaba ella, sin embargo, el rubio ni se inmutaba.
—Ahora no, Carly — la ignoraba él, soltándose de su agarre y alejándose, dejando a la chica estupefacta, y con un tic en el ojo.
Confesionario
—¿Acaso Sean…me rechazó? — preguntaba la chica dolida, con una mano en su pecho.
—-Bueno…no es como si no lo hubiera hecho antes — comentaba a su lado Sarah, luciendo irritada por el tema
—¿Y qué haces tú aquí? — le preguntaba Carly.
—Creí que complotaríamos contra Selene —susurraba entre dientes la rubia, y Carly bufaba y tapaba con su mano la cámara.
Fin del Confesionario
En la cueva…
—¡Dobles! ¡Prepárense! — ordenaba Selene llegando al centro de la cueva, parándose sobre un montón de reliquias doradas.
—¡Andando, Microfonistas! —entraba Jasmine, corriendo a otro montón de riquezas, y el equipo se preparaba.
—¡Camarógrafos! Es nuestra oportunidad — llamaba al último Zack, entrando con su equipo y corriendo al último montón.
—Vamos, vamos, vamos — se apresuraba Jasmine cuando su equipo ponía las 20 monedas en su cofre.
—¿Qué falta? — preguntaba Sarah.
—La sangre Turner — respondía Stephen ansioso.
—¿Y quién la tiene? — preguntaba la rubia líder.
—Oh, yo la tengo…— reaccionaba Kyu buscándola en su abrigo, y sacaba el frasco —. Oh, demonios…— resoplaba cuando veía el frasco, el cual se encontraba completamente vacío, y al tocar el bolsillo de su abrigo, se sentía húmedo.
—¿Qué le sucedió? — preguntaba brusca Jasmine mientras los demás esperaban respuesta.
—Quizá…lo pisé y se rompió — intentaba explicar el chico y todos se enfurecían.
—¿Significa que no tenemos lo necesario para ganar? — preguntaba Jas a Stephen, quien asentía con expresión molesta.
—Nunca debieron haberte dado acceso al país — escupía Carly al coreano.
—¡Lastima perdedores! De nuevo, ustedes son el equipo de último lugar, mientras mi equipo termina en la cima, como es usual…— reía Selene cuando ya habían colocado las monedas en el cofre, y ella derramaba el frasco de sangre en el monto.
Sin embargo, nada pasaba.
—¿Qué sucede? ¿Por qué no funciona? —preguntaba la chica, perdiendo su sonrisa.
—Quizá no es la sangre Turner — sugería Paula, y la líder de los Dobles lanzaba una carcajada.
—Oh, claro…—aceptaba ella —. Qué bueno que traigo un repuesto…— reía ella mientras que su equipo miraba ansioso.
La rubia sacaba del saco otro frasco de 'sangre Turner' y lo vertía en el montón, al igual que el anterior. Sin embargo, al cabo de un rato de espera, seguía sin ocurrir nada.
—¿Qué pasa? ¿Por qué no funciona? — preguntaba enojada, y todos se encogían de hombros.
—No lo sé…— admitía con miedo Tamara, y Selene analizaba su expresión.
—¡Las monedas! — recordaba, y se ponía a contar las monedas del cofre —. Diecisiete, dieciocho, diecinueve… ¿Diecinueve? ¿Qué hiciste con la otra moneda? — preguntaba furiosa a Tamara, quien se alejaba asustada.
—¡Nada! Estaban todas, ¡lo juro! —aseguraba.
—No te creo nada — escupía con furia su líder, y luego se dirigía a Math —. ¿Qué no te habías asegurado de que fueran veinte?
—Las conté, y eran veinte. No sé qué sucedió, pero sí eran veinte — aseguraba el chico, sin entender qué sucedía.
—¡Sabotaje!
—Parece que el primer lugar hoy no es para ti, Selene. Y como era de esperarse, tampoco para los Microfonistas — llegaba Austin, y ambas líderes resoplaban —. Sólo queda ver qué nos tiene Zack…
—Vamos, funciona, funciona, funciona…—susurraba el líder nervioso, mientras vertía la sangre.
En cuanto lo hacía, un anuncio de luces se disparaba del cofre, con la frase "¡Eres libre!" parpadeando una y otra vez.
—Parece que tenemos un ganador, y por fin no son los Dobles. Por primera vez, en un desafío que no es de recompensa, los ganadores son los Camarógrafos — anunciaba el anfitrión, y los chicos celebraban.
—¡Te dije que era la correcta! — abrazaba Mel efusiva al líder, quien veía de lejos como Penny los miraba reprobatoriamente.
—¡Ganamos! — se alegraba Bay y ella se abrazaba con Wade, ambos emocionados.
Sin embargo, la chica parecía incomodarse, puesto que se soltaba rápidamente de él, dejándolo desilusionado.
—¡Oye, ganamos! Es genial, ¿no? — preguntaba Prince llegando al lado de Skyler, quien lo miraba mal, bufando y alejándose de él, mientras el chico miraba confundido.
—Parece que somos los ganadores, después de todo — reía Mel en voz alta, todo con tal de provocar a Selene y a Jasmine, quienes notaban los alardeos de la chica.
Por un lado, Jasmine simplemente la ignoraba, concentrándose en su equipo. Pero Selene, en cambio, lucía furiosa, a punto de abalanzarse contra la pelirroja.
—Disfruta la primera clase, Sean — bufaba Mireya cerca del rubio, y él se acercaba a ella y la tomaba de la mano.
—¿Quieres disfrutarla conmigo? — le preguntaba, y ella se soltaba de su agarre, de mala gana.
—Nunca jamás — se volteaba indignada, caminando lejos de él, mientras Sean sonreía al verla partir.
—Y en cuanto al resto…— interrumpía Austin, señalando a los otros dos equipos —. Cómo no estoy seguro de cual de ustedes es más perdedor, lo decidiré en la fogata de hoy. Los dos deberán asistir, y ahí verán la eliminación —anunciaba y todos lucían desanimados.
—Hasta nunca, Tamara — pasaba a su lado Selene, y la chica tragaba saliva, nerviosa.
Mientras todos caminaban fuera de la cueva, Kit iba hasta el final, sólo mientras su equipo se lamentaba. El chico metía las manos en el bolsillo de su pantalón, y tras buscar, su expresión cambiaba a una de sorpresa.
—¿Qué? — se preguntaba confundido cuando de su bolsillo sacaba una reluciente moneda de oro —. Oh, esto no es mío…— decía, luciendo angustiado y aventaba la moneda lejos, para luego marcharse apresuradamente detrás de los demás
La moneda accidentalmente caía en el cofre de los Dobles, y de inmediato un anuncio salía de él, diciendo "¡Eres libre! ¡Eres libre!".
Fogata
—Fue una decisión difícil de tomar. Y no porque los ame a todos y no quiera que ninguno se vaya, sino porque todos son tan patéticos, que es difícil elegir — reía Austin con las estrellas de la fama en mano.
—Palabras conmovedoras — bufaba Mireya.
—Cada equipo votó por quién debería irse a casa, sin embargo, sólo un equipo mandará a un miembro directo a la Isla de los Perdedores — explicaba y todos lucían nerviosos —. Y ese equipo es…por cuestiones técnicas, decidimos que, de nuevo, los perdedores son los Microfonistas.
—Estupendo — se desesperaba Jasmine.
—Y antes que otra cosa, sólo para ser cizañoso, la que hubiera sido eliminada de los Dobles, habrías sido tú, Tamara — le advertía el conductor y la chica lucía triste.
—Tranquila, sé que no perdiste la moneda — intentaba consolarla Mathias con una sonrisa, mientras Selene los observaba sentada más lejos, analítica.
—Y de nosotros, ¿quién? — preguntaba serio Stephen, mientras todo su equipo lucía malhumorado.
—Estrella para todos…menos para Kyu — anunciaba el conductor cuando todos recibían su estrella de la fama, menos el extranjero.
—¿Qué? ¿Por qué? ¿Yo qué hice? — se levantaba el chico, confundido.
—Arruinaste el desafío — le recordaba Jasmine, con algo de culpa en su expresión, mirando hacia abajo para no ver al muchacho partir.
—Lloriqueabas por Paula todo el tiempo — comentaba Sarah, sin ninguna consideración.
—Eres extranjero — bufaba Carly y todos la miraban mal.
—Pero…yo, yo no puedo irme. Tengo…tengo que estar con Paula, ella me necesita — se resistía el muchacho, y la recién mencionada miraba incómoda.
—Nos vemos pronto, Kyu — se despedía la chica desde su asiento, y él miraba triste —. Cuídate mucho
—No.… no pueden hacerme esto. Paula me quiere, y yo a ella— decía él perdiendo la cabeza, y el Chef llegaba y lo cargaba como costal de papas —. No, no, no, no…tengo que quedarme. ¡Por Paula, tengo que quedarme!
—Que loco — se sorprendía Randy, y todos los campistas de la primera temporada miraban preocupados, ante la partida de su amigo.
—Hasta la vista, GameKyu — reía el anfitrión y le colocaban un paracaídas.
—¡No! Espera, espera, no me lances... ¡NOOOOOOOO! — gritaba cuando era lanzado por la compuerta del avión.
—Sí estaba deschavetado — se sorprendía Math.
—¿Quién dice deschavetado? — preguntaba Mireya cuando todos partían, a excepción de Marcos y Paula, ésta última luciendo nostálgica.
—Lamento que lo hayan eliminado. Perdona si fui yo quien ocasionó que votaran por tu novio — se disculpaba el chico, y ella negaba con la cabeza.
—No, no fue tu culpa. Él se había vuelto…diferente. Creo que es mejor que pase un tiempo en casa — respondía ella con tranquilidad, y luego lo miraba —. Además, él ya no es mi novio.
El chico parecía sorprenderse.
—Ah, ¿no? ¿De verdad? Yo creí…yo creía…Pero, ¿por qué? — preguntaba el chico nervioso y confundido, y ella sonreía.
—Me di cuenta de que lo nuestro simplemente no podía funcionar, no estando separados — hablaba ella, buscando las palabras —. Además, yo quiero a alguien más— confesaba, observándolo fijamente, y él volteaba a verla, sorprendido.
—¿Eso significa…? ¿Eso significa…eso? ¿Lo que significa? — preguntaba en una mezcla de confusión y emoción, como un niño chiquito, y ella reía.
—Sí, significa eso — respondía ella firme, y se acercaba a él —. Todo este tiempo tuviste razón. — Bufaba con ironía y luego reía, mientras el chico esperaba impaciente —. Sí te quiero — confesaba ella, y el chico abría los ojos ante sus palabras.
—Nunca creí que lo dirías…— admitía y ella reía.
—Yo tampoco — decía ella —. Pero es la verdad.
—Entonces…si eso significa…eso — decía, aun impresionado, y ella reía —. Entonces, yo puedo hacer esto…
El chico la tomaba del rostro con delicadeza, a lo cual Paula reía. Luego, el chico la acercaba lentamente a su rostro, y finalmente la besaba tiernamente, mientras que la chica no oponía resistencia, y rodeaba su cuello con sus brazos, mientras ambos sonreían por el momento.
Confesionario
—Y al final, mi compañero Kyu se fue. Fue conmovedora su partida, puesto a que era mi último compañero del género masculino en el equipo. Una lástima…pero, en fin. La competencia es dura. Él no podía ganar, al parecer. Es más, pareciera que era el destino. Como si ese frasco hubiera estado roto todo éste tiempo — comentaba Stephen, recordando a su compañero, sin perder su actitud seria y política que tanto lo caracterizaba.
Fin del Confesionario
—Sin duda un episodio lleno de drama, relaciones rotas, y también nuevas — anunciaba Austin al lado de la compuerta del avión, con Santana y Alexa en cada extremo suyo —. ¿Quieren ver con qué otras locuras nos saldrán estos chicos? Entonces no dejen de sintonizarnos a la misma hora, en el mismo lugar. Esto es…¡Total Drama Hollywood Challenge!
Basado en: Piratas del Caribe: La Maldición del Perla Negra (2003)
Equipo Ganador: Camarógrafos
Equipo Perdedor: Microfonistas
Eliminado: Kyu
¡Hey! Y ese fue el nuevo capítulo. ¿Qué les pareció? ¿Aceptable? Realmente no ha sido mi mejor trabajo… Pero ya, dejaré de lamentarme.
Sí, se fue Kyu; sé que muchos ya se esperaban/imaginaban su salida (gracias, encuestas) y finalmente ocurrió. ¿Les pareció dramático? Ahora Marcos tiene el camino libre con Paula *Atención chicos y chicas, no hacer esto en casa. Peligroso*.
En fin, ahora las preguntas de suspenso. ¿Qué les pareció el fin de PauHyun? ¿Y el inicio de MarcosxPaula (difícil nombrarlos)? ¿Algún ship favorito u OTP? ¿De quienes sospechan como villanos de ésta temporada? ¿Algunas parejas crack, con esperanza de volverse canon (se vale soñar)? ¿Qué desafío creen que sea el siguiente? Y lo más intrigante, ¿el próximo eliminado?
No duden en visitar mi perfil, a veces subo encuestas de éste tipo.
Sin más, nos leemos pronto. Espero sus reviews animadores con mucha ilusión.
Besos,
—Santy' B.
FUN FACT #7: Algo que por fin admitiré…De la primera temporada, cuando hubo un exceso de chicas, tuve que crear a personajes masculinos para equilibrar el asunto. Por lo tanto, el número de personajes del reality creados por mí es la bella cantidad de '5'. (Y no, no les diré quiénes huehuehue).
