Hola! Estoy aquí con el nuevo capitulooo! Gracias a todos por leer! Espero que les gustee! Ya neee~~
EL Mismo Cielo
Capitulo 10:
A pesar de que estaban casados, ninguno de los dos actuaba como tal, las únicas muestras de cariño que habían entre ellos, eran las miradas tímidas y el sujetar de manos mientras iban caminando por los elegantes pasillos de esa gran mansión. El cochero no les había dicho nada antes de que se perdiera entre los árboles del bosque, tampoco el hombre de aspecto serio que les recibió en la entrada y les guió hasta sus habitaciones, les comentó nada, al igual que la falta de amor entre ambos jóvenes. De vez en cuando Hinata observaba como el mayordomo enviaba una mirada de lástima al joven rubio. No sabía si sentirse ofendida o enfadada. Era consciente que entre las cientos de mujeres que habían en la Academia, ella era sin ninguna duda, una de las menos llamativas. En comparación con las demás, ella era una mariposa sólo con un color, y las demás con grandes formas en sus alas y manchas, de tonos alegres y vistosos. Su pálido azul, no podía ser comparado con nadie. Era un hecho, pero tampoco se sentía inferior. Por esa misma razón, que aquel hombre panzón, de mirada cansada y piel arrugada, le mirara con aquella con aquella pena le irritaba. Cansada se paró en seco en medio del largo y iluminado pasillo, le soltó la mano a Naruto y comenzó a caminar en dirección contraria de donde se suponía que debían ir.
Era consciente que carecía de sentido de la orientación, además había que agregar que todos los pasillos de la mansión eran parecidos, todos del mismo tono, con la misma decoración y el mismo aroma. Cuando se quiso dar cuenta estaba en otro lugar, mismamente ordenado y decorado, pero ella tenía la seguridad que estaba en la otra punta de la casa. Suspiró un par de veces, y comenzó a buscar otro camino un poco más diferente que los demás: Entre aquella gama de colores semejantes, había una extraña puerta blanca, tan limpia y delicada que desentonaba en aquel festival de monotonos. Se acercó como hipnotizada. Sin pensar en sus modales o en la intimidad, abrió la puerta y entró, a su parecer, a la mejor y más bonita habitación que había visto nunca; Era grande, espaciosa, de tonos azules claros, con un gran ventanal totalmente desprovisto de cortinas, por lo que la luz natural iluminaba cada rincón de la habitación. Había una enorme cama con un gran colchón, sabanas de terciopelo rojo, almohadas y cojines grandes y esponjosos, al lado de la enorme ventana un gran escritorio, ordenado con gusto y de manera fácil de encontrar todo. En el centro de dicho lugar, había una libreta de color carmín, encima una pluma y un poco más alejado una vela. Hinata envuelta por la maravilla del momento siguió observando la habitación, sorprendiéndose por cada cosa nueva que veía, descubriendo pequeños detalles y ante todo, intentando descubrir quien vivía en esa habitación. Aunque realmente sabía que debía ser alguien de la familia Uchiha, pero tampoco los conocía a todos, sabía que era un gran linaje, que tenían tantos familiares como pelos durante toda tu vida, por lo que hacer un juicio de quien vivía ahí, era prácticamente imposible, además porque carecía de cualquier objeto de valor o personal, a excepción de la libreta encima de la mesa. Repentinamente cansada por tanta maravilla se dejó caer encima de la cama, una vez más, descuidó su papel de mujer, su formas o incluso la delicadeza de dormir de una dama. Simplemente se dejó llevar al camino de los sueños, y escaparse por un minuto, de la vida de casada que le esperaba...
Llovía. Estaba plenamente segura de ello, pero había algo, un sonido más que no coordinaba con el murmullo de la lluvia, o el ronroneo de las ramas de los árboles. Apretó los ojos más intentando concentrarse en aquel sonido extraño. Después de un largo rato y con un leve dolor de cabeza, comprendió que era el susurró de una nana. Alguien estaba cantando muy cerca de ella. Quería abrir los ojos, pero tenía miedo. Había entrado a una habitación de alguien, y para colmo se había quedado dormida en la cama del señor desconocido, por lo que, si el propietario de ese lugar, era quien estaba cantando, nada bueno podría traer que se despertara en ese momento. Intentó entrar en el sueño una vez más, pero aquella dulce voz, el extraño perfume que traía la brisa del interior de la mansión y esa extraña electricidad que le corría por los dedos, no le dejaba tranquila. Por muy absurda que se sintiera, tenía la mera sensación que conocía al propietario de la habitación y de aquella voz... tentada abrió los ojos y se levantó con cuidado, hasta poder ver, cerca de la ventana a un hombre, alto de espalda generosa y cabello oscuro...
Itachi...-susurró su nombre. Aunque sabía que era innecesario decir lo obvio. El nombrado se giró y le miró con ojos triste, pero horriblemente tiernos. Eso le dolió.
¿Te desperté?- quiso saber con voz tierna y preocupada.
Quería preguntar que hacía ella en ese lugar, necesitaba saber que él no estaba involucrado en su presencia ahí, porque si así era, si el le pedía que se divorciara de Naruto para casarse con el, tenía la seguridad de que lo haría, pero al hacerlo, todo su plan para la felicidad de Naruto se rompería, todo su plan para ayudar a su buen amigo que fuera feliz y libre, se vendría abajo...
Dime... dime que no eres tu.- le pidió antes de que el se acercara con paso lentos y rápidos hasta donde estaba ella.
¿Por qué?- quiso saber, aunque ambos sabían que no tendrían respuesta.
Itachí acarició la piel sonrosada de sus mejillas, luego paso la nariz por su cuello hasta llegar a sus oídos y terminar en sus labios, después la beso, una y otra vez, de forma delicada, suave sin prisa, pero una vez más y como otros tantos besos que habían tenido, se volvieron apasionados y avariciosos de más. Cuando se quisieron dar cuenta, el estaba encima de ella, mirándola con ojos llenos de amor, lujuria y algo de celos. Por suerte el vestido de Hinata era difícil de quitar, y aún cuando ambos estaba sedientos del cuerpo del otro, no pudieron quitar las cintas que cubrían su cintura o rajar la hermosa tela de color canela. El la miró con tristeza y ella rió. No podía hacerlo, por mucho que quisieran. Ella estaba casada... y el adulterio era condenado con la muerte, aunque su marido fuera homosexual. Ella era mujer, y así eran las reglas.
A pesar de que el tiempo seguía corriendo, Hinata se quedo al lado de Itachi, hablando de temas variados, de como serían sus vidas a partir de ese momento, de como ella aguantaría el matrimonio o como haría para fingir que no amaba a otra persona. Eran preguntas que ella no se había planteado, quizás por falta de tiempo o quizás, simplemente por miedo. Simplemente había actuado siguiendo un impulso, y en ese momento, se veía casada, con un marido y con unas obligaciones por ser mujer... como consumar el matrimonio. Aquella idea le resultó desagradable, no sólo para ella, sino para su amigo que no sentiría nada en acariciarla o besárla, quizás más que algo triste, sería una ofensa... la estaría simplemente usando como un objeto, algo para que dejara claro que ya había sido marcada por su marido... aunque realmente, ella virgen ya no era.
¿Por qué estoy aquí?- recuperó el hilo de los pensamientos y las preguntas más importantes que tenía en la cabeza.
No lo se...-murmuró.
¿He de tener miedo?
Si fuera tu, saltaría ahora mismo por la ventana...-dibujó una mueva burlona en sus labios.-...pero se que como no lo harás...-ella sonrió.- ...tan sólo te podré ayudar estando aquí contigo...
¿Por qué?- quiso saber ella repentinamente asustada.
No quieras saber más... todavía.
Sin más le volvió a besar en los labios, pero no esperó a que ella le contestara. Se levantó de la cama y caminó hasta la puerta, la volvió a mirar como preparándola para ser vista en ese momento. Ella suspiró, se levantó y arregló su vestido doblado y el cabello desordenado. Volvió a adoptar una postura serena y salió de la habitación acompañada por Itachi a su lado. Ninguno de los dos habló durante el recorrido, hasta que se encontraron con Naruto y el mayordomo de mirada extraña. Itachi obligó al hombre que los dejara solos y el fue quien les acompañó hasta el final del trayecto. De nada hablaron, puesto que los casados desconocían que hacían en aquella mansión, cuando realmente debían estar en otro lugar, muy lejos de ahí...
El final del pasillo llegó, con el una enorme puerta cerrando el caminó y mostrando el único lugar a donde podían ir. Las puertas se abrieron y los tres entraron en un riguroso silencio...
Padre, aquí les traigo a nuestros invitados de honor...-habló Itachi con voz educada y terriblemente distante.
Muchas gracias hijo...
La voz provenía de lo más alejado de la habitación. Hinata y Naruto se sujetaron de la mano con disimulo y comenzaron a adentrarse en la sala, hasta poder ver el rostro del propietario de la voz; era un hombre de edad avanzada, con cabello negro lleno de canas, rostro arrugado, ojos hostiles y labios fuertemente cerrados y dejando claro su duro carácter. A su lado, se encontraba una mujer también de su misma edad, con cabellos largos, oscuros, piel blanca y sonrisa agradable. Parecían dos polos opuestos, el hombre duro y la mujer serena. Hinata pensó en su tía y su tío, ambos eran polos pero se complementaban a la perfección. Si ella debía casarse, lo haría con alguien así. Involuntariamente miró a Itachi, gesto que Naruto notó apretándole la mano con fuerza. Hinata volvió a mirar enfrente y dibujo una sonrisa lastimera.
Supongo que ambos tienen preguntas ¿no?- habló nuevamente el hombre, ésta vez su tono era más grave y rudo. Hinata miró al hombre con calma, dando a entender que así sera.- pero estoy aún más seguro que mi querida Hyuga aun tiene más dudas...¿cierto?
¿Perdone?- al final habló Hinata, un poco desorientada. Miró a su marido que tenía la vista puesta a sus pies, como si mirar aquel hombre le resultara doloroso.
Querida, no quiero asustarle con el pasado de su marido... aunque estoy segura que eso no le interesa en absoluto ¿me equivoco?- Hinata no supo que contestar, aunque se olía algo.- los alumnos de la Academia Uchiha, son realmente importantes para mi... por lo que elijo a uno de los mejores, para ver como es el resultado de sus estudios y …
A pesar de que el Uchiha dejó sin palabras lo último, Hinata pudo comprender de que iba su estancia ahí. Sintió un nudo en el corazón, parecía que la pesadilla para su amigo y su presencia en la Academia Uchiha jamás iban a ser borrados. Si ambos estaban ahí, no era por equivocación del carruaje, si no porque los padres de Naruto,no estaban seguro que su hijo hubiera cambiado totalmente su conducta sexual... en otras palabras: Naruto estaba a prueba. Hinata quiso gritar, negarse y decir que para que su matrimonio fuera bien, debían alejarse lo máximo de la familia Uchiha, pero sabía que si lo hacía quedaría expuesta a unos conocimientos que como mujer no debía saber. Aguantó las palabras encerradas en su garganta, le sujetó la mano con fuerza a Naruto y siguió mirando al hombre...
Así que mis queridos invitados, deseo que su estancia aquí sea del todo agradable y placentera...- la última palabra llevaba una carga sexual que puso los pelos de punta a Hinata.
Muy amable...
Al salir de la habitación junto con Naruto, recordó durante un rato la opción de saltar por la ventana que le había ofrecido Itachi. En ese momento no le pareció del todo absurda, pero sabía que si lo hacía... Naruto sería expuesto y ella también.
¿Y bien? Realmente para mi gusto me quedo un poco flojo, no quede del todo satisfecha, pero prometo que el siguiente sera mejor y habrá más romanceee! GRACIAS POR LEER
AQUÍ RESPONDO
Sasuhina.18: Soy malvada! MUAHAHAH! (lástima, aquí no tengo el icono de mi risa malvada...úù) Si, nuestro Sasuke salio del armario... si, esta bastante mal desperdiciado...pero bueno xD en otro fic lo haré totalmente machote. Sip, voy a complicarle las cosas un poquito más, así que no sea todo tan facilito. Si se quieren han de sufrir. MUCHAS GRACIAS! Espero que este capi te haya gustado. Se muy feliz.
Sakusa: Aquí esta el capitulo! Gracias por leer"! Se feliz.
BIEN, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO. YA NOS VEMOOOSS! CIAOO~~
