Konichiwa! Esta vez no he tardado siglos en actualizar y eso se debe a mis amadas vacaciones que terminarán el lunes (buuu ¬¬), pero bueno este capitulo es realmente largo, el más largo que he hecho (21 hojas) así que espero que lo lean hasta el final (si es que alguien sigue leyendo mi fic), les advierto que en este capi hay Lemmon y que no me culpen si es malo ya que es el primero que hago XD

Otra noticia que para algunos les importará poco, a otros no les agradará o así… bueno chicos, chicas y quienes lean mi fic quiero informarles que este será el penúltimo capitulo de la historia (por ello que sea tan largo), pronto llegará a su fin (buaaa u.u) aunque tendrán que esperar un poco ya que entrando a la escuela son exámenes, exámenes finales, exámenes para entrar a la universidad, mi graduación y pues probablemente no tenga tiempo para actualizar hasta junio (que mal y ya vamos a terminar T.T).

Espero que disfruten la lectura y que logren terminar este capi sin que se aburran… besos a todos ¡ah! Por cierto disculpen errores ortográficos pero de verdad no lo chequé y ya quería subirlo.


C.10 El gran día.

-nos iremos lejos y no volveremos- continuó- no volveré a molestarte o ponerte en peligro, permitiré que seas feliz sin el temor de que unos gánsters te persigan-

-yo… -

-¡Mimi!- sujetó su rostro entre sus manos- perdóname por todo lo que he hecho, por meterte en problemas, por haber convertido tú vida en un lío y más por haberme enamorado de ti, nunca quise lastimarte más, siempre quise ayudarte.

-no… no te vayas- murmuró escondiendo su cristalizada mirada-

-es lo mejor, para ti, para mí y para todos- respondió con una mueca- muchas gracias por haber sido mi amiga, y haber logrado sacar a mi verdadero yo. Nos veremos por última vez en el festival, ya no volveré a ponerte en peligro. Siempre te recordaré Mimi…

Besó su frente antes de abandonar la habitación y dejarla impactada en su cama, se iba a marchar y jamás volvería a verlo, desaparecería formando parte solo de sus recuerdos. Nuevamente las lágrimas brotaron de sus ojos convirtiéndose después en sollozos y llanto de dolor, no quería que se alejara, no quería que ese estúpido festival fuera el lugar donde se dirían adiós. ¡Quería tenerlo a su lado!...

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.

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Sí estaba siendo egoísta, estúpidamente egoísta, pero no quería quedarse sola de nuevo, él había llegado a su vida como un salvavidas, era la única persona que lograba calmar ese dolor que llevaba clavado en cada parte de su cuerpo. Lo observó desde lejos charlando con el profesor, desde esa noche no se han dicho nada fuera de lo del festival. Suspiró resignada.

-¡Mimi!- reconocería esa voz donde fuera- han estado increíbles, hacen muy bonita pareja-

-Hikari, que bueno que pudiste venir- saludó ocultando su falta de animo, no era necesario reventar su burbuja de felicidad con sus problemas- ¿Qué tal tus vacaciones?

-¡han sido tan increíbles!- exclamó sin poder evitar sonreír- Daisuke por fin se lleva bien con Takeru, Taichi lo adora y entre más paso tiempo con él mas me enamora-

Se sentía culpable al no poder revelar la información que Yamato le había dado el otro día, no podía imaginar el dolor que sentirá la pequeña castaña cuando se entere de que Takeru se marchó y probablemente nunca volverá a verlo, se desilusionará tanto…

-yo… ¿no crees que vas demasiado rápido?- preguntó como quien no quiere, odiaba saber que eso acabaría solo con un corazón roto-

-¿Qué?- se sorprendió de sobremanera al oírla decir eso- claro que no, lo conozco lo suficiente y entre más lo pienso más hace latir mi corazón-

-eres tan dulce- murmuró- y tienes razón pero… ¿y si no funciona?-

-nunca lo sabrás si no lo intentas- respondió percatándose del dolor en sus palabras- la vida pocas veces te da oportunidades correctas y si no luchas por ellas puede que no se vuelvan a presentar…-

-no puedes vivir con el miedo a cometer un error porque ese sería el más grande- finalizó, tan pequeña pero de igual manera tan sabia- el que no arriesga no gana-

-Mimi dime ¿hay algo de lo que quisieras hablar?- inquirió mirándola significativamente

-yo… no nada- le sonrío fingidamente, no quería arruinar su felicidad- es solo que estoy muy cansada hemos estado ensayando todo el día desde ayer-

-¿segura?-

-si, segurísima ahora tengo que ir de nuevo antes de que se ponga histérico nuevamente-

-pero… ¡espera!-exclamó antes de que me diera la vuelta- no me has contado nada acerca de Yamato-

-¿Qué? Pues… bueno… hablamos después-

Salió corriendo de ahí escondiendo su cristalizada mirada, últimamente estaba más susceptible de lo que quisiera mostrar, lloraba a cada rato y se molestaba por cualquier tontería. Estaba perdiendo la poca cordura que poseía

-¿estas bien Mimi?- preguntó algo alarmado por su inusual falta de entusiasmo- ¿volviste a enfermar?- intentó sujetar su hombró-

-¡no me pasa nada!- gritó alejando su mano de golpe- mejor comencemos con el ensayo para acabar y que puedas largarte-

-bien, empecemos-

Podía sentir el dolor que le había causado, su mirada azulada se había convertido en un mar en plena tormenta. ¡Tonta, tonta Mimi!, se repetía sin cansancio, deseaba tanto decirle que se quedara a su lado y en lugar de eso le gritó que se largara, que la dejara en paz.


La observaba desde lejos intentando mantener la distancia, parecía inusualmente apagada, triste. Deseaba tanto abrazarla y preguntarle que era lo que pasaba, más de una vez durante esos días la había oído suspirar con melancolía pero… estaba cien porciento seguro de que ella no lo quería ni ver.

Estaba terminando de hablar con la hermana menor de Taichi y en su mirada se comenzaron a colar lágrimas rebeldes que por supuesto no dejó escapar, no podía soportarlo más tenía, tenía que…

-¿estas bien Mimi?- inquirió sin ocultar su preocupación, esa no era la chica problemática y alegre que había conocido hace meses-¿volviste a enfermar?- extendió su mano con intención de tocarle el hombro pero fue bruscamente alejado por ella-

-¡no me pasa nada!- gritó con un tono de reproche- mejor comencemos con el ensayo para acabar y que puedas largarte-

Abrió los ojos desmesuradamente, esas palabras calaron como mil agujas en su cuerpo "que puedas largarte", al final de cuentas eso era lo que ambos querían, estar lejos y terminar con el tormento que se había convertido esa amistad-

-bien- murmuró dirigiéndose a su lugar para tomar su guitarra- empecemos-

El ensayo terminó una hora antes ya que su querido profesor consideraba que estaban listos y no quería cansar más la voz de Tachikawa. Tomó la guitarra que ya se encontraba en su funda y caminó hacia la pequeña castaña que esperaba a que saliera su amiga.

-hermana de Taichi- llamó asustándola

-amigo de Mimi- saludó sonriente- un gusto conocerte ella me ha hablado tanto de ti-

-¿sabes donde esta tú hermano o Takeru?- interrumpió de mala manera pero no tenía tiempo-

-etto… creo que ambos están en el parque, ya es la segunda vez que Taichi…-se calló al verlo alejarse- y me deja hablando sola- murmuró con un mohín-

Caminó deprisa hacia ese maldito parque donde todo había ocurrió, no quería seguir perdiendo el tiempo, debía actuar rápido antes de que Jou se diera cuenta de sus planes.

-Yamato- llamó un castaño sorprendido

Se detuvo en seco maldiciendo por lo bajo, con quien menos deseaba toparse era con Taichi, el mejor amigo de Mimi, suspiró, su suerte estaba empeorando cada vez más.

-¿Qué haces aquí?- preguntó enarcando una ceja- pensé que estaban ensayando para mañana-

-lo estábamos- aceptó impaciente- pero terminamos temprano… disculpa- murmuró dándose la vuelta-

-¡espera!- ordenó sujetándolo por el brazo- Mimi me contó todo y no me parece…-

-no tengo tiempo Taichi- interrumpió mirándolo fríamente-

-hay esa mirada ya no me asusta- reclamó rodando los ojos- no me parece que te vayas después de todo lo que hiciste-

Bajó cabeza avergonzado, tenía razón pero no había otra salida, no podía arriesgarla más de lo que ya había hecho, ni a ella ni a su hermano, deseaba estar tranquilo por una vez en la vida como cuando era niño.

-es lo mejor-

-claro que no, te iras fingiendo que nada pasó, que nosotros quisimos ayudarte, que TÚ ayudaste a Mimi- reclamó más enojado- no importa lo que hagas te volviste parte de nuestra vida-

-¡y por eso les digo que será mejor que me vaya!- le gritó- solo traigo problemas, hubiera sido mejor que nunca nos hubiéramos conocido…-

Fue callado por un golpe directo en la nariz de Taichi que había perdido totalmente la paciencia, era un total y completo tonto, ni siquiera se daba cuenta del bien que le había hecho a su amiga.

-¡eres un imbécil!- le gritó sujetándolo por el cuello de la camisa- ¡y un cobarde!

-tengo que… para protegerlos ¡entiende!- respondió pateándolo en el estomago- si no me alejo no la dejaran en paz, ¡tengo que protegerla y a mi hermano!-

Respiró profundo recuperando el aire tanto por la patada como por la sorpresa, ¿lo había encontrado?, alguna vez Sora le había contado sobre la historia de Yamato. Ahora podía entenderlo un poco más pero aun así, no aceptaba que los dejara.

-¿lo encontraste?- preguntó poniéndose de pie- ¿Cuándo?, ¿Cómo?-

-sí- respondió más tranquilo, de vez en cuando una pelea lograba calmar los ánimos- me di cuenta hace unos días, precisamente la ultima vez que nos topamos en este parque-

-¿Quién es?- preguntó curioso y sorprendido-

-es… el amigo de tú hermana- murmuró con una media sonrisa- era algo obvio ¿no?, rubís, ojos azules, huérfanos…-

-¡por dios!- exclamó boquiabierto- ¿¡Takeru Takaishi es tú hermano!-


Caminó en busca del hermano mayor de Hikari, ya se había tardado, no era que sospechara que se había marchado o algo así pero quería ir lo más pronto posible con la castaña. Dio vuelta para llegar a donde se encontraba la maquina de sodas y los observó platicar.

Eran Taichi y el rubio que casi parecía su gemelo, parecían haber discutido y no era difícil de deducir ya que ambos estaban agitados y con raspones. Se encaminó hacia ellos para detenerlos.

-¿Quién es?- preguntó Taichi mirándolo con curiosidad-

-es… el amigo de tú hermana- murmuró con una media sonrisa- era algo obvio ¿no?, rubís, ojos azules, huérfanos…-

No lograba comprender a que se referían, sabía que estaban hablando de él y que las descripciones eran exactamente a lo que habían hablado el otro día pero…

-¡por dios!- exclamó boquiabierto- ¿¡Takeru Takaishi es tú hermano!-

Abrió los ojos como platos. ¿Qué?, ¿Qué era lo que acababa de escuchar?, Ya…Yamato era su ¿hermano?, se sujetó de la maquina intentando mantener el equilibrio ante la conmoción, eso, eso si que no lo vio venir, bueno debía admitir que era algo obvio por el parecido pero…

-¿Qué dijiste Taichi?- interrumpió a ambos jóvenes sin poder ocultar la conmoción- yo soy… yo…

-¡Takeru!- gritaron ambos sorprendidos- Takeru, escúchame por favor- pidió el ojiazul adelantando un paso-

-eres mi hermano- murmuró mirándolo fijamente- y porque ¿Por qué no me lo dijiste ese día? Cuando me presenté-

-porque no me ibas a creer, hubieras pensado que solo era un loco patético y con falta de amor- respondió- pero ahora lo sabes y vendrás conmigo-

-¿A dónde?- preguntó rascándose la rubia cabellera en forma de desesperación-

-lejos de aquí, donde nadie nos pueda encontrar ni hacernos daño-

-yo… yo no lo se- admitió derramando una lágrima- he vivido todos estos años solo y de pronto llegas tú queriendo… ¡queriendo alejarme de todo lo que conozco!- sus pensamientos corrieron automáticamente a la castaña- no sé si quiera hacerlo.-

Salió corriendo del parque ignorando los gritos de su hermano, quería un momento para pensar y asimilar todo lo que había pasado en menos de 5 minutos, su vida había tomado otro rumbo o querían que tomara otra dirección pero no estaba dispuesto a perderla, según él había sido alejado de su único hermano cuando era muy pequeño pero… ¿Por qué nunca lo buscó?, ahora quería formar parte de su vida como si nada.

Tocó sin aliento la puerta y abrió una ojimiel alarmada por el estado en que se encontraba el rubio, le ayudó a pasar y llamó rápidamente a la castaña que buscaba.

-¡Takeru!- gritó saliendo de la habitación- ¿Qué te pasó? ¿Por qué vienes tan agitado?-

-corrí… hasta… aquí- respondió entre jadeos- yo me enteré de algo que quizá nunca debí saber-

-¿Qué? Por favor no me asustes- pidió Hikari pasándole un vaso con agua, su comportamiento le estaba poniendo los pelos de punta-

-yo… ¿recuerdas cuanto te hablé de mi familia y del hermano que nunca conocí?- cuestionó esperando que lo recordara-

-por supuesto-

-Acabo de encontrarlo- respondió sujetando su cabeza entre las manos-


Escuchaba atenta al rubio exaltado, pareciera que su hubiera enterado de que el mundo se iba a acabar o que los extraterrestres los invadían. Hikari le ofreció un vaso con agua y el comenzó a hablarle de su familia y su hermano perdido. Puso más atención-

-Acabo de encontrarlo- respondió sujetando su cabeza entre las manos, parecía tan confundido y desesperado-

-¿Qué?- cuestionó la castaña menor asombrada-¿Quién? ¿Cuándo?, ¿Cómo?-

-todo fue tan sorpresivo para mi como para ti, el otro día que jugábamos futbol en el parque me topé con el amigo de Mimi, Yamato…-

Tragó saliva nerviosa, ya se había dado cuenta y como era de esperarse no lo tomó nada bien, pobre Yamato, pensó, debe de haberse sentido fatal y yo… yo no puedo hacer nada para alegarlo. Suspiró escuchándolo nuevamente.

-…nuestras vidas eran muy similares, ambos huérfanos, un hermano perdido, debí darme cuenta en ese momento-

-¡ho por dios!- exclamó Hikari tapándose la boca con ambas manos- no me digas que ¡Yamato es tú hermano!-

-así es- murmuró

-¡eso es increíble! Por fin lo encontraste- enarcó una ceja confundida- pero eso no te alegra ¿Por qué?-

-él dijo que ahora que lo sabía debíamos irnos lejos, donde nadie nos encontrara- murmuró cabizbajo- yo no quiero irme no quiero dejar mi vida por alguien a quien ni siquiera conozco, a un tipo que nunca me buscó…-

No podía seguir escuchando eso, le dolía en el alma que Yamato se quisiera marchar pero aun más que su hermano dijera esas cosas de él, no entendía el dolor que había pasado todos esos años, los problemas en los que se ha metido, todo porque ese maldito mafioso le dijera donde estaba y siempre estuvo a salvo, con sus abuelos… eran unos mentirosos de lo peor.

-te equivocas- intervino Mimi crispando los puños- tu no sabes lo que ha vivido Yamato todos estos años…-

-¿Cómo sabes eso?- preguntaron al unísono-

-porque él me contó su historia, la misma que te contaré en estos momentos- respondió

Suspiró colocando la fachada más sería que pudo, no creía que Yamato se molestara al contarle eso y si lo ayudaba aunque así fuera estaría feliz. Takeru e Hikari la escuchaban atentamente y horrorizados en ocasiones, podía ver como las facciones del rubio cambiaban de molesto a indignado, de preocupado a triste…

-formó parte de esa asociación por que Jou, quien te alejó de él, le hizo pensar que estarías en peligro si no lo hacía, todos estos años simplemente ha tratado de que le digan donde estabas- finalizó conteniendo las lágrimas- toda su vida a sido un tormento

Observó al rubio que no podía contener las lágrimas por el suplicio que había estado viviendo su hermano todo ese tiempo mientras que él se quejaba por la escuela, las tareas y demás problemas que ahora carecían de sentido.

-no sabía que mi hermano estuviera pasando por todo eso- admitió sintiéndose culpable- esos malditos, no solo mataron a mis padres sino que lo convirtieron en un delincuente, no los perdono-

-por eso tienes que ir con él- continuó la castaña sin poder evitar que una lágrima rodara por sus mejillas- para que no puedan seguir extorsionándolo, para que puedan ser felices-

-yo… no quiero, no quiero dejarla- murmuró ocultando su mirada.

Entendió al instante, no quería alejarse de su pequeña amiga y no lo podía culpar.

Hikari le tomó el rostro obligándolo a que la mirara directamente a los orbes castaños y le sonrió sin poder ocultar la tristeza. A pesar de su corta edad tenía la madurez suficiente para tomar decisiones importantes.

-tienes que hacerlo- dijo con una sonrisa melancólica- es lo mejor, no quiero que pierdas a tú hermano cuando recién lo encontraste-

-pero…- intentó resistirse, no quería alejarse- yo quiero estar a tú lado

-si no vas me sentiré culpable- contraatacó- yo tampoco quiero alejarme de ti pero no quiero que tengas que elegir, yo siempre te recordaré, podrás escribirme, o podemos chatear, hablar por teléfono-

Contuvo las lágrimas ante la escena, era tan duro decirle adiós a alguien que amabas, despedirte y tener la certeza de que nunca lo volverías a ver. Inmediatamente se coló en su mente la imagen del rebelde hermano del rubio, sentía un vació en su corazón cada que recordaba su futura partida.

-yo también te recordaré siempre, estarás en mi mente hasta el día que nos volvamos a ver, te escribiré a diario, hablaremos todo el día. Hikari yo te quiero mucho-

-y yo a ti Takeru-

Sujetó el cuello del rubio y se fundieron en un beso lleno de amor y tristeza. La despedida duró poco y antes de que se marchara le advirtió que tuviera listas las maletas ya que partiría mañana después del festival. Hikari observó el atardecer junto a su amiga algo triste.

-¿a esto te referías no?- preguntó mirándola aun con los ojos llorosos- cuando preguntaste que haría si no funcionara nuestra relación-

-perdóname- se disculpó a modo de afirmación- no podía decirte nada y quería evitarte este dolor-

-de una u otra forma hubiera terminado igual- respondió con una mueca- ya estaba enamorada desde que lo vi-

La oscuridad las envolvió, no podías evitar lo que ya estaba escrito en el destino, solamente debías dejarte llevar por la corriente ya que de una u otra manera te arrastraría. Besó su frente con ternura.

-nos vemos mañana Kari- se despidió, sería un muy largo día así que debía descansar, o al menos intentarlo


Faltaba una hora para la función, todos los padres y estudiantes del instituto disfrutaban del festival ajenos a toda preocupación, los envidiaba en verdad, quisiera poder hacer lo mismo y pasarla con sus padres pero ni siquiera habían podido ir a su festival. Suspiró

-últimamente suspiras mucho- comentó Sora que terminaba de acomodar el escenario- y no parece ser de felicidad-

Hizo un mohín pero no podía sacarle la vuelta a la pelirroja si al final de cuentas ya sabía a que se debía su humor tan apático, se sentó en uno de los escalones seguida por ella.

-ya sabes porque- murmuró mirando los asientos vacios- hoy se va-

-sí- coincidió a ambas cosas- por fin encontró a su hermano y no permitirá que Jou lo arruine- afirmó

-no quiero que se vaya- reveló sujetándose las piernas con los brazos-

-creo que me confundes Mimi- dijo mirándola- dices no querer nada con Yamato pero ¿te duele su partida?, ¿Qué es lo que realmente sientes?-

Ya se esperaba esa pregunta, en realidad se la llevaba haciendo desde que le confesó que la amaba y aun no tenía una respuesta clara.

-es un amigo muy importante, me ha ayudado mucho- respondió no muy convencida

-a un amigo se le extraña pero intenta verle el lado positivo y no se pone tan sentimental como tú- podía sentir como si hablara con una madre- Mimi, tienes que darte cuenta antes de que sea tarde-

-¿Qué debo hacer?- preguntó desesperada, necesitaba tanto que alguien le aconsejara que hacer-

Sora le sonrió con ternura, señalo su pecho, donde justamente estaba su corazón y no pudo contener las lágrimas, sin una sola palabra logró hacerla comprender muchas cosas pero, ¿si su corazón tampoco sabía lo que quería?. Yamató apareció de pronto como si le hubiera llamado con el pensamiento.

-¿Por qué lloras?- preguntó de manera distante-

-nada que te interese- respondió limpiándose las lágrimas y alejándose de él- hablé con Takeru y te esperará después del show para que puedan irse-

-gracias- respondió de manera seca, ocultado la efusividad con la que quería decirlo-

Se dio la vuelta dejándola sola nuevamente, el evento estaba apunto de comenzar y ella aun no estaba lista para lo que vendría después de bajar el telón, verlos partir, dejando a una Hikari con el corazón roto, una Sora triste, un Taichi confundido y a una Mimi… ¿desconsolada?.

La hora pasó y rápidamente los asientos se fueron llenando por las personas que querían disfrutar del último acto de la noche. Yamato vestía con unos vaqueros azules, una camisa blanca y un saco negro, tan guapo como siempre y listo para el espectáculo. Mimi apareció en ese momento con un corto vestido rojo de lentejuelas con una manga, tacos altos negros y un listón en la cabeza del mismo color que su vestimenta.

-¿listos? No se pongas nerviosos ni nada por el estilo- inquirió su profesor más nervioso que ellos.

-me parece que usted es el único nervioso aquí- comentó Taichi recibiendo un golpe en la cabeza- ¡hay pero si solo decía la verdad!-

-Yagami, mejor no diga nada y vaya al telón-

-bien, bien-

Ambos se colocaron tras la gran cortina con el corazón latiendo a mil por hora, no era algo que ella no haya hecho ya pero el solo pensar en que terminaría la función la ponía mal y él solamente quería disfrutar la ultima vez que estarían juntos aunque sea como parte de un evento escolar.

-Y con ustedes, el número más importante de este festival, representando a nuestra prestigiosa escuela los alumnos de 4to grado Ishida Yamato y Tachikawa Mimi-

El telón subió dejando ver a ambos jóvenes, todos enloquecieron, principalmente las mujeres que coreaban a gritos el nombre del rubio aun y cuando ni siquiera empezaban.

-suerte- murmuró el rubio tocando algunos acordes-

-suerte- respondió respirando profundamente-

En es momento, antes de que comenzara a cantar divisó en la primera fila a sus padres, una mujer muy elegante pero con su misma mirada y un hombre de lentes que le sonreía con orgullo, eran sus padres, habían ido a verla.

-mamá, papá- murmuró conteniendo las lágrimas y tomando el micrófono- esta canción se la quiero dedicar a las personas más importantes en mi vida, que siempre me han apoyado-

Comenzó a cantar con toda su energía, era una canción dulce pero a la vez prendida, una combinación del talento de ambos, era tan feliz en esos momentos, cada que veía a sus padres fotografiado y tomando video.

Yamato notaba la repentina alegría de la castaña por la presencia de sus padres y eso lo hacía feliz, volver a ver su sonrisa por última vez aunque no fuera para él lo hacía dichoso. Observó en la primera fila al rubio de ojos azules que le sonreía y formaba con los labios la palabra "hermano", no podía pedir nada más que eso.

Todo parecía felicidad, el público gritaba y alababa constantemente, ellos disfrutaban de su presentación.

-¡Yamato!-

Unos hombres irrumpieron el teatro disparando hacia el techo y provocando el pánico en los espectadores, instintivamente el rubio se abalanzó sobre la castaña y la abrazó con fuerza intentando protegerla de los disparos.

Estaba asustada, el momento más importante y tranquilo de la noche se había transformado en una película de terror, hundió su cabeza en el pecho del rubio conteniendo las lágrimas.

-¡Yamato!- podían reconocer esa voz donde fuera.

Su respiración se entre cortó al oírlo, la ultima vez que lo había visto el intentó tocarla, sujetó con fuerza el brazo del rubio y elevó la mirada en busca de la suya al mismo tiempo que en el alboroto escuchaba los gritos de los padres por encontrar a sus hijos.

-tranquila- murmuró clavando su azulada mirada en los de ella- me buscan a mi, no te harán daño-

-no, no vayas- respondió aun más asustada-

Le sonrió de medio lado besando su frente antes de soltarla y pedirle que no interviniera, esa pelea era solo de él, ya era hora de que Jou recibiera su merecido.

-aquí estoy Jou, ahora deja de molestar a estas personas-

-vaya, vaya, ¡que valiente eres!- respondió con una sonrisa malévola- pero eso no te salvará ahora-

-no busco salvación-

-pues deberías, has perdido mucho tiempo y por lo visto ya no me eres de utilidad- caminaba lenta pero amenazadoramente- te has vuelto un estorbo-

Takeru observaba la escena desde los asientos, mantenía la mano de Hikari sujetada con fuerza e intentaba mantenerla lo más cerca de él, no pudo evitar enfurecerse al ver al peliazul apuntarle con un arma a su hermano.

El silencio reinó en ese momento, como si todos supieran que estaban a punto de ver un asesinato, Mimi tuvo que taparse la boca para sofocar un grito. Accionó el gatillo pero antes de que pudiera disparar fue tacleado por un castaño de melena alborota.

-¡Taichi!- exclamaron sus padres, Hikari y Sora-

Saltó del escenario para ayudar al moreno y en menos de cinco minutos todo se había vuelto una locura, Yamato y Taichi golpeaban sin cesar a los hombres que comenzaban a rodearlos.

-Hikari- llamó Takeru- quédate con tus padres, iré a ayudarlos-

-espera- ordenó Daisuke poniéndose de pie junto con él- no quieras llevarte toda la gloria-

-¡chicos!- intervino la pequeña castaña mirándolos suplicante- tengan cuidado

No podía pedirles que no fueran, eso sería egoísta y era obvio que Takeru no la escucharía, era su hermano el que estaba en peligro y no solo el suyo sino el de ella también.

Corrieron hacia donde se encontraban los otros dos y comenzaron a repartir golpes y patadas por doquier. Miyako estaba cerca de ahí observando todo tras un asiento, podía ver a Mimi en el suelo apunto de entrar en estado de shock. Suspiró y corrió hacia ella.

-Mimi, reacciona tenemos que salir de aquí- ordenó tomandola por el brazo- ¡muevete!-

-Miyako- llamó un poco más tranquila de que estuviera a su lado- perdóname, yo no quería meterte en este problema-

-por eso pasabas tanto tiempo con ellos, ya lo comprendo pero tenemos que…-

Un hombre la sujetó por la larga cabellera morada provocando un grito de la chica, todos se volvieron a verla y en menos de lo pensado Ken y Koushiro ya estaban sobre el tipo.

-chicos- murmuró la castaña-

-Ken- Miyako no podía creerlo, le sonrió con ternura- gracias

-no puedo permitir que nadie te lastime- respondió pateando a otro tipo que se les acercaba- no me lo perdonaría

No podía seguir llorando como una bebe, menos en ese momento. Dirigió su mirada a todos y cada uno de los presentes que peleaban contra los hombres armados, ellos enfrentaban los problemas de frente, estaban luchando contra esos matones.

-¡Mimi!- grito una mujer colándose entre los presentes y sujetándola por la cintura- hija, ¿estas bien?-

-mamá- sus ojos se llenaron de lágrimas- mamá-

-aquí estamos pequeña- ahora era su padre quien la sujetaba entre brazos- te sacaremos de aquí-

-pero… Miyako, ken, Taichi, Koushiro, Yamato, Sora, Takeru…-

-vete, estaremos bien- respondió la pelimorada golpeando a un tipo- perdónanos por ser tan malos contigo. Te queremos… llévensela- ordenó tomando la mano del peliazul-

Observó todo como si estuviera en cámara lenta, sus padres corrían entre la multitud. Su mirada cruzó rápidamente con la de Yamato que era golpeado sin piedad por Jou y en ese mismo momento lo entendió, no podía perdonarse si algo le pasaba a él ya que esa pelea era de ambos.

-papá- llamó al llegar a la puerta- bájame- pidió

-no, tenemos que salir de aquí- respondió

-por favor, tienes que hacerlo- insistió moviéndose para que la soltara-

-hija entiende- suplicó su madre- esto es muy peligroso-

-¡lo sé!- gritó desesperada- pero mis amigos están ahí, ¡peleando!, Miyako, Ken y Koushiro se arriesgaron por salvarme, Taichi, Sora, Yamato, Takeru, Hikari están ahí peleando también, no me parece justo que yo huya-

-es peligroso no permitiré…-

-¡por favor!- suplicó alejándose de ellos- ustedes váyanse no quiero que salgan lastimados. Los amo, muchas gracias por haber venido-

Les dio un fuerte abrazo y se alejó hacía donde estaban todos, observó a la pequeña Hikari siendo molestada por uno de los gánsters.

-mira que linda es está morenita- alabó uno olisqueando su cabello- así son como me gustan-

-¡oye tú!- gritó la ojimiel cerca de ellos- no te metas con mis amigos

-¿Qué?-

Tal vez no había aprendido a pelear pero de algo habían servido todas esas clases de ballet, gimnasia y porra, dio una patada en el aire y lo noqueó. Sonrió triunfante jamás esperó poder hacer algo así.

-¡Mimi!-gritó la castaña abrazándola- gracias-

-ten más cuidado- pidió sonriéndole para tranquilizarla- tienes que salir de aquí junto con Takeru-

-¿qué?-

-no te muevas-

Se adentró entre la multitud de luchadores hasta que divisó al rubio menor que estaba perdiendo, se abalanzó sobre el hombre y lo rasguño permitiéndole a él que lo noqueara.

-Mimi, ¿Qué haces?- preguntó sorprendido por la ferocidad que estaba mostrando-

-tienes que salir de aquí, ¡ahora!- ordenó con voz autoritaria-

-¿Qué?- inquirió confundido- no, tengo que ayudar a mi hermano-

-si ellos te descubren aprovecharan eso- respondió ante su terquedad- si ellos te hacen algo o capturan esto no habrá servido de nada. Además Hikari no puede seguir aquí es peligroso.

Lo pensó un momento pero accedió de mala gana, tenía toda la razón y no les daría la oportunidad de volverlo a extorsionar. Le pidió que tuviera cuidado y salió del teatro tomado de la mano de la pequeña castaña.

Divisó una cabellera pelirroja y se dirigió hacia ella, parecía que Sora si había sido entrenada ya que no tenía ninguna dificultad en noquear y esquivar los golpes de esos hombres. Se colocó en un lado.

-Mimi, me alegra que estés bien- saludó golpeando en el rostro a uno de los hombres-

-a mi también me alegra que no les haya pasado nada- respondió con una sonrisa y clavando su taco en el estomago de otro de los hombres-

Cerca de ahí Yamato las observa preocupada, no temía que a la pelirroja le pasara algo, habían entrenado juntos durante muchos años y sabía que era capaz de defenderse sola pero Mimi… parecía tan frágil entre ese montón de hombres, hasta ese momento lo había hecho bien pero podía ver que estaba cansada.

-tengo que ir a ayudarlas- le dijo al moreno que asintió y continuó pateándolos-

Corrió en dirección de la castaña antes de oír como un gatillo se accionaba, giró la cabeza y observó a uno de los hombres de Jou apuntarle con un arma y ella ni siquiera se lo había notado. Corrió con más fuerza.

-¡Mimi cuidado!-

Se detuvo en seco al percatarse de los gritos del rubio y ver frente a ella a un peliverde apuntándole. Contuvo el aliento, ya no quedaba otra salida, ese sería su fin, y ni siquiera había aclarado sus sentimientos, no se había despedido de su nana…

El silencio reinó nuevamente al oír la acción del gatillo, todos los miembros del instituto gritaron aterrados.

-¡no Mimi!- gritó el castaño dándole una patada al hombre de cabellos negros- ¡no!-

Esperaba sentir algo de dolor, pero no pasó nado, ni una pequeña molestia como cuando un mosquito te pica. Abrió los ojos observando al rubio que estaba parado frente a ella con los brazos extendidos. Calló al suelo segundos después.

Su respiración volvió a acelerarse y se arrodilló lloriqueando, sujetó al ojiazul que no paraba de sangrar, todo era su culpa, de una u otra manera siempre terminaba siéndolo. No quería que nada malo le pasara, si algo le pasaba ella… no lo soportaría

-Yamato, ¿Por qué?- preguntó entre sollozos- ¿Por qué lo hiciste?-

-por… porque no puedo permitir que te lastimen- respondió con una media sonrisa- te amo aunque tú no lo hagas y si algo te pasa yo…-

Lo abrazó instintivamente derramando lágrimas en su pecho, el había sido capaz de arriesgar su vida por ella, la había protegido aun y cuando pensaba que no lo amaba. Él siempre estaba ahí, cuando más lo necesitaba, cuando el mundo se le caía encima.

-Mimi- Sora la obligó a que reaccionara- tienes que irse ahora, llévalo a un hospital o algo-

-no demores más- pidió el castaño- cuídense mucho-

-pero… ¿y ustedes?- preguntó preocupada- no podemos dejarlos…-

-no nos buscan a nosotros, ni a ellos- intervino el pelirrojo, apuntando a ambos morenos-

-si ya nos los ven aquí, se irán- aseguró Miyako sujetando su mano- cuídense mucho-

-tengan mucho cuidado y en cuanto estén a salvo deberás sacar la bala – Ken veía la herida del rubio- estará bien si la sacas y detienes la hemorragia, pero si lo tiene que ver un doctor.

Los observó a todos probablemente por ultima vez, a sus mejores amigos y quienes siempre la apoyaron, sí esa era la única manera de salvarlos no había otra salida. Besó la mejilla de cada uno entre lágrimas y ayudó a incorporarse al rubio.

-Gracias por todo chicos- murmuró Yamato algo cansado- de verdad… y Taichi- mirando al castaño con una media sonrisa- cuida mucho a Sora, sabes que es como una hermana para mí y…-respiró profundo, le dolía tanto la herida- y a Takeru, volveré por él, mientras tanto no… permitas que nada le pase-

-cuenta conmigo- aseguró estrechando su mano- tú también cuídala mucho, es el tesoro más grande que todos nosotros tenemos…- suspiró sintiéndose un idiota- ambos cuídense-

-Yama- sollozó la pelirroja- eres un tonto, por favor no hagas tonterías hasta que te hayas recuperado. Los estaremos esperando-

-Perdónanos Mimi- pidieron Ken, Miyako y Koushiro al mismo tiempo- fuimos unos tontos, perdona- finalizó la pelimorada-

-no tengo nada que perdonar- respondió con una gran sonrisa- los quiero a todos y lo saben-

-bien basta de despedidas- interrumpió el moreno que hasta ahora se había dedicado a entretener a los matones- es hora de que se vayan, nosotros los distraeremos-

-Gracias Daisuke- respondió Mimi- cuida mucho a Hikari y de paso a Takeru-

El asintió mientras todos se abalanzaban sobre los matones y ellos dos huían de la escena…


Hacía lo mejor que podía pero ya estaba cansado, llevaban corriendo más de una hora y en todo ese tiempo su herida no dejó de molestarle, sentía como las cosas se volvían difusas y su respiración cada vez se dificultaba más, sentía el cálido cuerpo de la castaña sostenerlo y obligarlo a avanzar.

-nece…necesito descansar- habló por fin después de mucho rato- ya… no… puedo…-

-está bien creo que nos hemos alejado lo suficiente-

Estaban muy lejos de su escuela, casi a las afueras de Odaiba y para ser sinceros ella también estaba extremadamente cansada, correr por tanto tiempo con tacones no era trabajo fácil. Se sentaron a la orilla de la carretera. Tenían que buscar refugio la noche ya había caído desde hace rato y parecía que quería llover.

-hay… hay una… casa ahí- murmuró entre consiente e inconsciente-

-refugiémonos-

Le ayudó a entrar en la desolada casa, parecía que nadie había ido ahí en años, aunque estuviera totalmente amueblada, una buena y mala noticia para ambos. El rubio volvió a tomar asiento mientras ella buscaba algo de leña para prender la chimenea. El problema sería… ¿con que cerillos?

-no tenemos encendedor- se quejó con un mohín la ojimiel observando la oscura habitación-

-trae dos piedras- pidió el ojiazul soltando una pequeña risa-

Obedeció un poco enfurruñada y le dio sus dos piedras, le observó frotarlas varias veces sin obtener ningún resultado. Contenía la risa hasta que por fin saltaron dos chispas que encendieron la fogata.

-boy scout- respondió a su silenciosa pregunta-

Cerró los ojos cansado, podía sentir como una nube negra lo envolvía y lo obligaba a caer en una inconsciencia que estaba seguro, jamás despertaría.

-no te duermas- ordenó la castaña sujetando su mano- por favor-

-no lo haré si tú me lo pides- aseguró con una media sonrisa-

-entonces abre los ojos- ordenó sin que la obedeciera- no debiste hacerlo, fuiste un idiota-

-el amor nos hace cometer las locuras más grandes- murmuró con una mueca de dolor- pero esto no fue un error. Ya te lo dije, si algo te pasa yo me muero- confesó abriendo su corazón nuevamente, ya no importaba si lo rechazaba, el ya estaba casi muerto

- tengo que sacar la bala- cambió el tema, después de todo lo que había hecho no era capaz de responder a sus sentimientos

-sí- aceptó abriendo los ojos- que sea rápido por favor-

Corrió a la cocina buscando todo lo necesario, un cuchillo, pinzas, agua caliente, toallas, alcohol, Aguja, hilo. Nunca había hecho algo así, ¡ni siquiera había disecado una rana!, ¿Cómo sacaría una bala?. Pero si iban en ese momento al hospital la policía o el mismo Jou estarían esperá arrodilló a un lado de él.

-yo nunca… no se como- admitió nerviosa-

-confió en ti, simplemente busca la bala y sácala de golpe, no importa si grito o algo parecido-

Tragó saliva ruidosamente, él confiaba en ella, lo sabía desde el principio pero… no estaba muy segura de ser indicada para ese trabajo.

-esto dolerá un poco- advirtió con la mano temblorosa-

-créeme, esto ya duele-

Inhalo y exhalo varias veces antes de atreverse a introducir la pinza en la herida, los gritos de dolor no se hicieron esperar. Sujetó su cintura con fuerza.

-¡listo!- exclamó orgullosa- la tengo-

-que… bien…-

-ahora debo detener la hemorragia y cocer la herida- se mordió el labio eso no le hacia sentir mejor- ¿y si mejor te llevo a un hospital?- preguntó sabiendo la respuesta-

-Jou me estaría esperando-respondió soltándola- confió en ti-

-bien, bien- aceptó.

Seguía mordiéndose el labio cuando limpió la herida con alcohol, los gritos de Yamato eran tan tortuosos que se sentía como una malvada, aun y cuando lo que hacía era justamente lo contrario. Sujetó la aguja y el hilo, si sacar la bala le dolió probablemente esto sería peor.

-¡ah!- gritaba con cada puntada que daba la castaña-

-resiste Yamato, por favor ya solo falta uno- pidió conteniendo las lágrimas-

El ultimo punto fue el que probablemente más le dolió, gritó hasta que se quedó sin aire y se dejó caer en la profunda oscuridad de su sueño. La ojimiel suspiró aliviada de haber acabado con eso-

-ya… ya acabé- anunció al joven inconsciente- Yamato- llamó alarmada- ¡Yamato!, ¡despierta!- ordenó moviéndolo

Las lágrimas rodaron por sus mejillas, no podía ser cierto, él no podía haberse muerto, no se lo permitiría, se recargó en su pecho cansada, no la podía haber dejado… secó sus ojos rápidamente al sentirlo respirar dificultosamente, ¡estaba bien!, solamente se había quedado las horas hasta que porfin despertó el rubio topándose con la melena algo alborotada de la castaña.

-gra… gracias- respondió relajándose- te importa ¿si… me ayudas a llegar al baño?- preguntó medio inconsciente-

Le ayudó a incorporarse y subir los escalones, Mimi seguía preguntándose como era posible que los dueños de esa casa la hubieran abandonado, estaba en perfecto estado, sin contar el polvo y una que otra telaraña. Encontraron el baño frente a una habitación muy espaciosa, al parecer la única que estaba sin nada… ni ella misma podía engañarse, estaba intentando distraerse sola para no pensar.

-te espero aquí- informó la castaña dirigiéndose al cuarto-

Escuchó el cierre de la puerta y nuevamente soltó el llanto teniendo como testigo solo a la luna y las estrellas, ya había perdido la cuenta de cuantas veces había llorado ese día pero esta vez las lágrimas eran distintas, su corazón estaba feliz de que el rubio estuviera bien. "ya te lo dije, si algo te pasa yo me muero". Seguía dándole vueltas a esas palabras. Él era todo lo que nunca esperó, un amigo, su puerto seguro, cada que estaba a su lado sentía que nada podía dañarla…

Y al pensar en que moriría… solo deseó lo mismo, morir junto a él, porque no quería que la dejara no quería quedarse sola de nuevo. La puerta se abrió dejando ver al rubio enfundado solo en sus vaqueros.

-mi camisa… estaba manchada de sangre- se justificó al verla- perdóname… por todos los…problemas que te causé- pidió

-¿te sientes bien?- preguntó ignorando sus disculpas- sigues pálido-

-no soy tan frágil- se defendió pero tenía razón, la habitación aun le daba vueltas y todo se volvía difuso en ocasiones-

Hizo un mohín ante la mentira que le acababa de contar, no necesitaba ser un genio para darse cuenta de que le estaba mintiendo. Dio un paso al frente sosteniéndose el la pared y corrió hacia él preocupada.

-estas ardiendo en fiebre- le regañó al tocar su frente- eres un mentiroso-

-tengo que… irme, antes de meter..te en otro problema-

Intentó alejarse de la castaña pero esta se lo impidió abrazándolo con fuerza por la cintura. Yamato abrió los ojos sorprendido al sentirla sollozar, la rodeó protectoramente. La comprendía todo ese día había sido traumático.

-perdóname por favor- pidió recargando su cabeza en la de ella- arruiné tu día, tú vida

-¡eres un idiota!- le gritó si elevar la cabeza- no me importa los problemas de hoy, ni que unos mafiosos arruinaran el festival-

Se sorprendió aun más, si no estaba triste y molesta por haber tenido que abandonar a su familia y amigos entonces ¿Por qué lloraba?, no quería que estuviera triste, no soportaba verla llorar.

-eres un idiota- repitió aumentando el sollozo- no sabes el susto que me diste cuando te vi parado frente a mí y caíste al suelo, pensé que te habían matado por mi culpa-

-pero…-

-y cuando estaba cerrando tú herida que te desmayaste… ¡pensé que te habías muerto!- gritó sujetándolo con más fuerza-

-sería lo mejor- respondió con un nudo en la garganta- así tus problemas se acabarían-

-¡idiota!- le gritó golpeándole el torso- tú me dijiste que no podías permitir que nada te pasara porque también te morirías. ¿Crees que yo estaría feliz?- preguntó-

-pensé que querías que me fuera de tú vida-

-¡Yo nunca dije eso!-se sentía como una completa tonta al decir todo eso- yo no quiero que salgas de mi vida, porque tú me has ayudado demasiado, me hiciste olvidar el dolor del pasado y te convertiste en parte mi vida-

-solo traje problemas-

-escúchame Yamato Ishida- ordenó sujetando el rostro del rubio entre sus manos- estoy intentando decirte algo que es muy difícil para mí-

-¿y que es?- preguntó clavando su azulada mirada en ella-

-cuando te dispararon y pensé que te habían mato yo solamente… solamente me quise morir junto contigo- admitió entre lágrimas- porque tú formaste parte de mi vida sin darme cuenta, porque cada que pienso lo que será mi vida cuanto te vayas con Takeru más me doy cuenta que no quiero que me dejes sola… Yamato yo… yo… yo te amo-

Soltó por fin esas palabras que tanto le habían costado admitir en hace algunos días, siguió los consejos de su nana y Sora. El rubio no podía creer lo que escuchaba, definitivamente estaba delirando por la fiebre.

-creo que si debería descansar- respondió confundido-

-¿crees que estas delirando?- inquirió indignada- si no me crees compruébalo…-

Ahora era él quien mantenía el rostro de la ojimiel apresado y lentamente comenzó a acercarse a ella sintiendo su suave aroma a fresas. Mimi colocó las manos detrás su cuello y se dejó guiar. Acortó rápidamente la distancia fundiéndose en un dulce beso, permitiéndose saborear los labios de cada uno.

Por primera vez en dos años se sentía feliz, plena y segura. Sujetó con fuerza el torso desnudo del ojiazul como si así pudieran formar uno solo.

Estaba sorprendido y seguro de que no era un sueño, realmente estaba besándola, podía sentir su sabor en los labios, mordisqueó su labio inferior haciéndola gemir un poco y profundizó el beso dejando que sus lenguas jugaran, su mano se deslizó hasta la parte baja de su cintura, su piel era tan… se detuvo en ese momento separándose un poco.

-perdona- pidió recuperando el aliento- no quiero incomodarte-

-no lo haces- respondió rápidamente besando su mejilla- yo… quiero…-

Sus mejillas se colorearon rápidamente y ocultó su rostro en el pecho desnudo de Yamato, estaba lista para olvidar completamente el pasado, para formar uno nuevo al lado de él.

Sujetó su barbilla haciendo que se perdiera en el azulado de su mirada y la besó de nuevo pero esta vez de una manera más posesiva, dejando que sus manos pasearan por todo su cuerpo y gimiera levemente. La tomó por la cintura recostándola lentamente en el piso mientras ella besaba su cuello y lo hacía sentir cosas que no pensó que alguien pudiera sentir.

-¿estás segura?- preguntó mientras recorría todo su cuerpo con los labios-

-sí- gimió mordiéndose el labio- muy segura-

Bajó sus níveas manos hacia los vaqueros del rubio y comenzó a desabotonarlo, podía sentir los labios del rubio recorrer su cuello, pechos y estomago. ¡por dios se sentía en la gloría!. Él le ayudó a sacarlos y continuaron explorándose sobre la ropa. Mimi recorría su bien torneado pecho y lo acercaba cada vez más.

Besaba cada parte de su delicado cuerpo, aspirando su aroma a fresas y queriendo desgarrar el hermoso vestido que llevaba puesto. Subió la mano por la pierna de la ojimiel y poco a poco comenzó a subir el vestido de lentejuelas hasta que lo lanzó a un lado y pudo apreciar el plano abdomen de la castaña.

Gemía constantemente por el placer que le producía sentirlo recorrerla y hacerlo ella también. Soltó su sostén lanzándolo cerca del vestido. Estaba maravillado con su escultural cuerpo. La besó desprendiéndola de la parte baja de su ropa interior y haciendo lo mismo con la suya.

-Yamato- gimió apretándolo con fuerza-

Sonrió posando sus labios en el cuello y senos de la castaña que seguía gimiendo, no quería ser rudo, lentamente se dejó pegar más al cuerpo de la castaña y se introdujo provocando un pequeño grito que acalló besándola.

Se sentía en la gloria, eso no se parecía nada a lo que le había pasado hace dos años, podía sentir como Yamato se introducía en ella pero no era doloroso si no más bien placentero, antes de que pudiera dar un grito este la calló con un beso. Sujetó su rubia cabellera entre los dedos dejándose llevar.

-Mimi- gimió el al sentir sus manos bajar por su torso-

Ambos comenzaron un juego de caderas, tan coordinado que bien parecía un baile, ambos se sentían y poco a poco fue continuando con su exploración en ella. El tiempo parecía detenerse hasta que por fin llegaron al climax y esté profundizo obligándola a morderlo y gemir de puro placer.

-Yamato… te amo- murmuró en su pecho-

-y yo te amo a ti- respondió besando su frente y abrazándola- más que a mi propia vida-

-nunca… nunca me dejaras ¿verdad?- preguntó preocupada-

-no puedo vivir sin mi vida, no puedo vivir sin mi alma-

Sonrió de medio lado, no era muy original que digamos.

-cumbres borrascosas- murmuró con una pequeña risa- buena elección-

-gracias- alardeó apretándola con fuerza- nunca, jamás pensaría en dejarte-

Besó a la chica que tenía en brazos, por supuesto que ya no huiría más, enfrentaría a Jou y al mundo entero por ella, lo único que quería en esos momentos era tener paz y darse el lujo de ser feliz por fin…

Continuara…


Notas de la autora:

Hola a todos la verdad es que no se si alguien siga leyéndome además de Sakura Kuran-Haruno, por cierto muchas gracias por seguirme desde el principio y estar al pendiente de este fic C:

Bueno espero que les haya gustado el capitulo que ha mi me pareció muy dramático, puros problemas que les pongo a los protagonistas pero no se preocupen ya voy a terminar con la tortura de los personajes y de ustedes (por el suspenso o por el aburrimiento).

Díganme ¿Qué les pareció el capitulo?, ¿se esperaban eso? (me imagino que no jejeje), ¿Qué les pareció el lemmon?, no soy muy buena con eso y la verdad es que no me agradó mucho u.u, ahora ¿Qué creen que pasará en el próximo capitulo?, ¿Qué final recibirán?, ¿se hará justicia?. No se pierdan el ultimo capitulo de "El uno para el otro", claro que probablemente tenga un prologo pero aun así el capitulo final y oficial es el próximo.

La verdad es que el final tan repentino del fic es porque ya me pareció algo tedioso y el poco interés que se muestra por la historia me ha desanimado un poco por lo que prefiero terminarla pronto :/

Muchas gracias a Sakura Kuran-Haruno como ya dije por seguir mi historia desde el principio y seguir al pendiente de ella, me alegra tanto que aunque sea una persona siga leyendo mi aburrido fic. ¡Arigatou!

Bueno ya no se que decir más que espero que hayan disfrutado el capitulo, que hayan llegado al final y que alguien lo haya leído.

By:

EllaTsukino ^^!