Capitulo Diez: La familia Malfoy

La Mansión Malfoy es reconocida y muy famosa dentro del Mundo Mágico, sobre todo por los residentes que viven en ésta; muy pocos magos han tenido el privilegio y sobre todo la suerte de ser invitados. El jefe de la Mansión, Lucius Malfoy, es un mago muy poderoso que se caracteriza por ser sangre pura, arrogancia y por su sangre fría en los combates.

Su esposa, Narcisa Black, que ahora orgullosamente lleva el apellido Malfoy, también es una bruja de sangre pura, irradia elegancia y a pesar que constantemente cuestiona la estúpida creencia de su esposo sobre el linaje, la mayoría de las veces termina dándole la razón. Una: porque es mejor no llevarle la contraria a Lucius Malfoy si no quieres recibir una buena dosis de cruciatus. Dos: sus estúpidos principios siempre la orillan a ser una esposa sumisa. Tres: el motivo más importante, su hijo Draco, el cual es su única razón de vivir.

Y por último, el miembro más joven de la mansión, Draco Malfoy, cuyo físico es casi idéntico al de su padre: ojos grises, cabellera rubia, facciones parecidas en su rostro, el modo de hablar, la forma de andar, entre otras. Lo único que los diferencia, la estúpida creencia de su padre sobre la aristocracia. A pesar que siempre fue criado bajo este régimen, el odiar a los muggles, a los sangre sucias, a los Gryffindors, pero sobre todo a los que están dentro de la moda, porque ¿cómo era posible que un chico vea a otro con intensiones más allá de lo normal? Él no está del todo de acuerdo con su padre. Y sin embargo; esas convicciones salen a flote en circunstancias un poco frustrantes para él, (como cuando se enteró que Potter gustaba de él, aunque en realidad había otra razón más poderosa; o cuando se alejó de su amigo Theodore Nott). Sin embargo; con el tiempo Draco aprendió a equilibrar esos arrebatos de confusión y a formar su propio dogma, todo con discreción ante su padre, obviamente.

Una vez descrito a los tres miembros de la Mansión Malfoy, retomemos al jefe de la casa y a su esposa, los cuales se encuentran en la Mansión Greengrass, cuya familia es tan parecida en cuanto al dogma de la familia Malfoy.

-Entonces, Lucius – dijo el señor Greengrass - ¿Cuándo informarás a tu hijo sobre el Pacto?

-El viernes, antes de que se vaya a Hogwarts.

-Te recuerdo que el Pacto menciona que los involucrados estarán en el anonimato hasta el día de la fecha asignada.

-Lo sé, tú ya se lo dijiste a tu…

-El viernes lo haré – dijo cortante el viudo – se lo diré a ambas.

-¿También el Pacto invocó a ella? – intervino por primera vez Narcisa.

-Así es, Narcisa – contestó satisfecho el dueño de la mansión – El llamado fue claro y eligió a mis dos hijas, es en verdad un orgullo.

-¿Quién fue el elegido para ella? – preguntó curioso Lucius.

-Theodore Nott.

-Hay cierto rumores… – comenzó Lucius, arrastrando las palabras – que el chico Nott está dentro de lamoda.

-Aunque lo esté, Nott debe tener en claro que su hijo debe cumplir con el Pacto o las consecuencias pueden ser catastróficas para ellos.

-Por supuesto, ¿Cuáles son las otras dos familias en las cuales se ha manifestado el Hechizo de la Marca?

-Parkinson y Lovegood, y sus elegidos son Blaise Zabini y Graham Montague respectivamente.

-Curioso lo de Blaise Zabini ¿Parkinson no tramará algo?

-Por el bien de su familia, dudo mucho que se arriesgue.

-Naturalmente…


Neville estaba asombrado por lo gigantesco que se veía aquel lugar, en el colegio se decían rumores de la mansión Malfoy, pero ahora que lo comprobaba con sus propios ojos, aquellos comentarios se quedaban cortos.

Draco se sacudió de su túnica los restos de los polvos flú, al igual que Neville.

-Es hermosa tu casa Dra… Malfoy.

-No es para tanto – respondió, modestamente – vayamos a mi habitación para…

Cuando Neville escuchó la palabra habitacióndejó de escuchar, tragó saliva mientras un montón de ideas se le vinieron a la mente, su rubio Slytherin y él solos en la habitación.

-¡Longbottom!

-¿Qué? Emh, lo siento – Malfoy rodó los ojos.

-¿Qué te dije con respecto a estar pidiendo perdón como un elfo doméstico? Vamos.

Llegaron a la habitación, pero instantes después salieron de ésta y se dirigieron al jardín trasero… o eso creía Neville.

-¿A dónde vamos? – preguntó confuso y el rubio lo vio desconcertado

"¿Acaso nunca escucha lo que le digo?" –pensó el rubio.

-Te dije que primero empezaríamos con los experimentos, por eso nos dirigimos al invernadero.

-¿Tienes un invernadero?

-Es de mi madre. Es su pasatiempo favorito.

Llegaron al invernadero y Neville estaba asombrado por el lugar, nunca había visto tantas plantas, hierbas e incluso árboles en un solo sitio, bueno quizás salvo en Hogwarts, pero definitivamente éste estaba más diversificado en cuanto a las especies de la flora.

Entraron al lugar en cuestión, Draco comenzó a acomodar en la mesa, que estaba junto a la puerta, todo lo que iban a ocupar, mientras Neville recorría el lugar emocionado, el rubio estaba feliz aun no sabía el por qué, pero definitivamente le agrada ver la expresión de felicidad de aquel león.

-Esto es increíble, Draco – Malfoy, quien aún seguía acomodando las cosas a espaldas de Neville, visualizó una sonrisa y a la vez frunció el ceño, ¿ese Gryffindor le acaba de tutear y a él no le importo? No, definitivamente no le importó o no veía cuál era el problema, después de todo eran compañeros de deberes y eso era de lo más normal ¿no?; por otro lado, Neville no se había dado cuenta que había llamado al Slytherin por su nombre de pila, de hecho aún seguía embelesado por el maravilloso invernadero, después de todo la Herbología era su segundo amor — ¡¿Esto es una Mimbulus Mimbletonia?! Wow es mi favorita desde siempre – expresó mientras observaba detenidamente aquella planta – son muy raras y difícil de conseguir, hasta la fecha aún no puedo conseguir una.

-También es la de mi madre – comentó Malfoy, aún estaba a espaldas de Neville. No sabía el por qué le decía esas cosas, después de todo aquel león seguramente no le estaba prestando atención por estar embobado con aquella planta.

Neville seguía contemplando la Mimbulus Mimbletoniay no pudo resistir tocarla, levantó la maceta y deseó no haberlo hecho porque en esos instantes se escuchó un ¡PAF!; apareció un elfo domestico el cual le lanzó un rayo mágico directo a la cara del Gryffindor, pero éste por puro instinto se llevó las manos a la cara (¡con la maceta en ellas!), trayendo como consecuencia que el rayo se impactara en la maceta.

-¡No toques las flores de mi ama! – Gritó el elfo doméstico, quien instantes después se quedó horrorizado al ver la planta destrozada - ¡La quebraste! – Chilló la criatura – yo te mat…

-¡No! – gritó un desconcertado Draco al salir del tremendo shock ¿qué demonios sucedió ahí? Todo fue tan rápido que lo único que le se ocurrió fue gritar al ver que el elfo domestico estaba a punto de asesinar a aquel león.

-Amo Draco, ese intruso – se trataba de explicar el elfo.

-¡Silencio, no es ningún intruso!

Draco no sabía cómo remediar semejante enredo, por lo pronto optó por ayudar a Neville a incorporarse, que también estaba en un shock.

-Ve a buscar otra Mimbulus Mimbletoniay tráela aquí. No le digas nada de lo que pasó aquí a mi madre yo se lo explicaré después ¿entendido? Cuando traigas de vuelta la planta me avisas – el elfo hizo una reverencia y se desapareció, Draco aún estaba confuso por lo ocurrido y cuando regresó a ver al león y no vio señal de reconocimiento en él le preguntó en un tono no muy propio de él - ¿estás bien?

Aún no se explicaba porque tanto interés por aquel chico que lo había metido en tan tremenda situación, seguramente era a causa del sobresalto lo que le hacía decir cada cosa.

-Sí, pero Malfoy, lo siento. No creí que… - Neville trataba de disculparse.

-Olvida eso, Ybbod traerá otra – le dijo el rubio para tranquilizarlo, mientras veía cómo ordenar aquel desastre.

-No creo que sea posible. Yo llevo alrededor de cinco años buscando una y…

-Pero tú no frecuentas los sitios donde ira Ybbod.

-Lo siento mucho. Tu madre se enfadará mucho conmigo cuando vea el desastre que ocasioné – Neville estaba afligido. Draco no le contestó y comenzó a limpiar el lugar.

Para olvidar el pequeño lío en el que se habían metido con la madre del rubio, decidieron terminar los otros deberes, fuera del invernadero… demasiado lejos de hecho.


Harry iba por lo jardines recapitulando, Theo le había dicho que a él no le importaba compartir el comedor con sus demás compañeros del colegio, entonces ¿por qué demonios no fue a la hora de la comida? Sin duda alguna ese chico era todo un misterio para el Gryffindor. Como sea, el muy presuntuoso Slytherin le había dicho "Tú sabrás encontrarme" y en verdad esperaba el león hacerlo, porque después de todo ya pudo recordar a qué había ido a buscarlo desde el principio: agradecerle el presente que le había dado por Navidad.

Después de todo el Slytherin no estaba del todo equivocado, Harry supo encontrarlo, tampoco era que el chico se escondiera, normalmente se la pasaba en ese sitio, recargado con la espalda a ese árbol frente al lago, aunque esta vez, había algo diferente… una chica lo acompañaba.

-Hasta luego Luna – le escuchó despedirla.

-Hasta pronto Theo – le respondió la Ravenclaw y al pasar junto al ojiverde también lo saludó - ¡Hola Harry! cuidado con los Troposolushay muchos de aquel lado – Harry le sonrió y no pudo evitar tener una sensación extraña hacia aquella rubia.

-¡Hola Potter! – saludó sonriente Theo, incorporándose.

-¿Por qué me mandaste un regalo en Navidad? – preguntó directamente con un tono un poco molesto e ignorando completamente el saludo del castaño.

-Porque era Navidad – respondió Theo un poco confundido ante tal actitud del león – no sé tú, pero yo acostumbro dar regalos a mis amigos.

-¿Amigos? ¿Tú y yo?

-Claro, ¿no lo somos?

-¡Por supuesto que no! – Harry estaba enfadado – somos compañeros de deberes.

-¿Y por qué no podríamos ser amigos? - "si somos amigos no podremos ser algo más después"pensó el Gryffindor.

-Porque… - el ojiverde no podía decirle el verdadero motivo al castaño, no si aún no estaba tan seguro si el Slytherin estaba dentro de la moda como él, así que le dijo lo primero que se le vino a la mente – porque eres un Slytherin – Theo rodó los ojos.

-¿Y eso qué tiene que ver?

-Se supone que no podemos ser nada, Gryffindor y Slytherin no se llevan – Theo enarcó una ceja.

-Otra vez con eso, los fundadores fueron los que empezaron con eso, nosotros somos diferentes – dijo Theo un poco incómodo, pero después más animado – es más podemos empezar desde cero.

-¿Qué?

-Soy Theodore Nott ¿quieres ser mi amigo? – le propuso, extendiéndole la mano.

-¿Te estás burlando de mí? – le reclamó Potter, se dio la vuelta dispuesto a irse.

-¡Ey, Potter! ¿Qué ocurre? Hasta hace apenas hace unas horas creí que todo iba bien entre nosotros – le dijo el castaño un poco desanimado.

-Pues te equivocaste, yo haré los deberes solo.

-Espera, Harry – lo alcanzó, el Gryffindor se detuvo pero no le dio la cara – discúlpame si te ofendí al darte el regalo, supongo que malinterpreté las cosas – el ojiverde se dio la vuelta y sus miradas se cruzaron.

-Está bien, no te preocupes, creo que también yo lo malinterpreté – dijo mientras reflexionaba, probablemente ese Slytherin fuera novio de… Luna, porque por algo pasaban demasiado tiempo juntos ¿no?

-¿Entonces todo bien?

-Supongo. Y sí, podemos intentar el ser amigos.

-¡Genial! – le respondió Theo con una gran sonrisa y ambos se fueron a buscar un lugar para ir a hacer los deberes.


Después de varias horas Draco y Neville ya habían terminado dos redacciones, habían comido y ahora se encontraban en un merecido descanso, el Gryffindor de vez en cuando miraba de reojo a su rubio Slytherin y decidió romper el silencio.

-Malfoy yo…

-Longbottom si te escuchó nuevamente pedir perdón te juro que te cruciaréy no me importa que me envíen a Azkaban – el Gryffindor entornó los ojos, en realidad no pensaba disculparse nuevamente, porque eso no solucionaría nada, ni traería de vuelta a la planta.

-Yo solo te iba a decir… que este lugar es muy tranquilizante – Malfoy movió la cabeza negativamente ¿qué demonios ocurría con él?

-Sí es muy tranquilizante, suelo venir acá para relajarme – dijo al fin mirando hacia la nada – o cuando mi padre y yo disc… - no terminó la frase, aunque eso ya no importó pues Neville se había dado cuenta de ello, aunque no supo que decirle. Otro silencio incomodo los invadió.

-Ybbod ya se tardó – dijo Neville como no queriendo la cosa – seguramente no encontró.

-Claro que lo hará te confianza en el pobre elfo ¿quieres?

-¿Confianza? – Malfoy se encogió de hombros al parecer él si confiaba en aquella criatura, pero el Gryffindor no estaba tan seguro, horas antes trató de asesinarlo, pero si Malfoy tenía confianza en el elfo entonces ¿por qué en él no? – Malfoy, no sé cómo le haga, pero te prometo conseguir esa Mimbulus Mimbletoniapara tu madre.

-No es necesario que hagas eso Longbottom, Ybbod lo hará.

-Pero lo haré, me haré responsable de mis torpezas.

-No fue totalmente tu culpa.

-Claro que sí, sino hubiera agarrado la…

-Está bien Longbottom, haz lo que quieras, pero no es necesario.

-Claro que lo haré Malfoy. Te lo prometo.

-Hablando de torpezas, sin ofender – comenzó Draco cambiando de tema, porque por alguna extraña razón se estaba sintiendo incómodo con tantas promesas por parte del Gryffindor - ¿qué le hiciste a Snape para que te tratara así en los últimos días antes de salir de vacaciones? – preguntó, reprimiendo una sonrisa.

-No lo sé – dijo el león sinceramente – pero desde ese día, que, bueno… me caí encima de ti, ha estado así.

-Es verdad, ahora que lo dices, mi padrino suele ser muy protector pero nunca tan vengativo.

-¿Padrino? – preguntó sorprendido el moreno.

-Emh… se supone que nadie debe saberlo.

-No te preocupes Malfoy, tu secreto está a salvo conmigo.

-No es precisamente un secreto.

-Pero si nadie debe saber, entonces no le diré a nadie, eso no quiere decir que todo lo que me dices yo lo diga… o que yo…

-Ya entendí Longbottom – le dijo Draco levantándose de la silla – es mejor que…

-¡Por las barbas de Merlín! – exclamó Neville sorprendido y haciendo sobresaltar al rubio, que por un momento creyó que el elfo domestico había vuelto y atacado al moreno – ya casi oscurece, no me había dado cuenta, mi abuela debe estar preocupada.

-Sí, eso te iba a decir – dijo Draco recuperándose del sobresalto ¡por Salazar! ¿Qué demonios estaba sucediendo con él?Porque después le dieron ganas de echarse a reír como loco por la expresión que tenía el Gryffindor de preocupación por haberse dado cuenta del tiempo transcurrido, así que reprimiendo la sonrisa le dijo – vamos te acompaño a …

-No es necesario que me acompañes hasta mi casa – le atajó Neville un poco abochornado.

-¿Y quién dijo que lo haría? – le reclamó Draco.

-Emh…

-Estaba bromeando Longbottom – le dijo Draco mientras le daba unas palmadas en el hombro y se reía abiertamente.

Aunque Neville no estaba muy seguro que eso había sido una broma, de cualquier forma ese día sí que había sido muy extraño pero sin duda inolvidable para él ¡Por Merlín! Hasta Draco había bromeado con él, cosa que sinceramente nunca pensó que pasaría, no al menos de ese tipo de bromas, sin duda alguna estaba conociendo al verdadero Draco Malfoy Black y que bien, porque así sabría cómo llegar a su corazón. Finalmente, también el Gryffindor sonrió.

Una vez en la chimenea, tomó los polvos flúy se metió en ella para gritar "Residencia Longbottom" y aparecer después en llamas verdes en la chimenea de su casa, se tenía que poner a trabajar o mejor dicho a buscar, pero ahora con mayor esfuerzo lo que tenía en mente y así cumplir con la promesa que le hizo a su rubio Slytherin… conseguir la Mimbulus Mimbletoniapara su madre.


GRACIAS POR LEER!

BESOS

PISLIB n_n